¡Buen noviembre, nakamas! Aquí está el penúltimo capítulo (o el último, si tenemos en cuenta que el siguiente será el epílogo) y lo he conseguido terminar en el tiempo que esperaba, porque entre que me puse mala de salud (el invierno se acerca a Galicia) y tuve bastantes nervios debido a que me están apretando los trabajos de la universidad (siendo noviembre, queda poco para terminarlos), por lo que necesité un descanso en lo que me podía permitir. Pero sabiendo que angustiándome no lograría arreglar nada, ya con las ideas refrescadas y recuperada de salud, decidí volver a la carga y seguir trabajando en el capítulo.
Quiero agradeceros de nuevo a todos por vuestros mensajes de apoyo y ánimos en los reviews del capítulo anterior. Sois grandes de corazón como el All Blue, chicos ;( ¡No estoy llorando, es que me sudan los ojos!
Admito que me da un poco de pena pensar que voy a terminar este fic, pues me he divertido mucho escribiéndolo y aún más compartiendo mis ideas alocadas con vosotros. Una vez que termine Oro y Cristal, seguiré con Aventura en el Antiguo Mundo como había anunciado.
¡Y ahora, que se abra el telón y veamos como termina esta disparata competición!
A las 15: 30, los Mugiwaras descendieron del Thousand Sunny y se dirigieron hacia el Corazón de la Esmeralda, donde tendría lugar la última prueba, quedando Brook como guardia del barco. Luffy y Nami montaron en sus respectivos caballos, mientras que los demás abordaron el carruaje que habían alquilado el día anterior.
La plaza verde estaba más llena que nunca, pues la mayoría de sus ciudadanos y de los turistas estaban ansiosos por ver cómo terminaba el Concurso de Parejas de aquel año, pues nunca el primer puesto del podio había estado tan reñido. En esta ocasión sólo las dos parejas más puntuadas podían participar, quedando el resto descalificadas, de manera que la expectación era todavía mayor: los participantes favoritos del evento, el matrimonio Ommar y la pareja Mugiwara, iban a enfrentarse definitivamente por el premio. El presentador, Gabriel Rommer, estaba subido a su plataforma de cristal junto a Carrie, que miraba entre la multitud buscando a su "macho" humano.
Luffy y Nami se dirigieron hacia el lugar donde tendría lugar la prueba, mientras que sus nakamas lidiaban con un pequeño problemilla respecto a su cocinero.
-¡De aquí no salgo!- alegó Sanji con unos dientes de cocodrilo, negándose a bajar del carruaje después de ver a la cabritilla; sabía que lo estaba buscando y lo último que quería era que su cara volviera a ser babeada por aquella hembra pesada.
-Vamos, Sanji, bájate del carro. Hay demasiada gente, así que Carrie no podrá encontrarte- le suplicaba Chopper tirándole de la pierna con sus patitas.
-¡Pero puede olerme, y estoy seguro de que en cuanto ese bicho me identifique se abalanzará sobre mi!- el rubio se sujetaba a la entrada del vehículo con todas sus fuerzas, haciendo imposible sacarlo de allí.
Entonces Zoro, en un intento "generoso" de ayudar a Chopper, se giró hacia Carrie y se preparó para llamarla.
-NI SE TE OCURRA, MARIMO- le rugió Sanji al averiguar sus intenciones.
-Entonces no te preocupará bajar del carruaje, ¿verdad?- alegó el peliverde mientras miraba al cocinero con una sonrisa cruel- ¿O prefieres que venga tu novia a convencerte?
Apretando la mandíbula mientras fulminaba al espadachín con la mirada, Sanji tuvo que resignarse a abandonar su refugio.
-Cuando ésto termine pienso machacarte, Marimo, y después te asaré el culo a fuego lento y lo arrojaré a los tiburones.
-Bueno, no sé si mi sabor será mejor que el tuyo. Podría preguntarle a Carrie, puesto que ya te "cató" ayer con sus besitos.
Al escuchar ésto, el rubio estalló literalmente en llamas y se lanzó hacia Zoro con una furia asesina.
-TE VOY A MATAR, MALDITO, YA ME TIENES HARTO.
-INTÉNTALO, ERO-GOAT.
CRUNCH
Una docena de brazos fleur se aparecieron en la espalda de ambos contendientes, sujetándoles los brazos hacia atrás para después inmovilizarlos en el suelo.
-Vosotros dos, ya basta- los reprendió Robin con una fría seriedad- Estamos aquí para ver competir a Luffy y Nami y necesitan nuestro apoyo, después podréis pelearos lo que queráis.
-¡Suéltame, Robin, voy a poner en su sitio a este idiota!
-Zoro, he dicho que no.
El aludido se reprimió de contestar, pues aquella mujer era la única que sabía mantenerlo en su sitio. Por su parte, Sanji disfrutaba casi sádicamente de la incómoda llave a la que lo tenía sometido la morena, sonriendo como un bobalicón.
-Roooobin-chwan, me encanta cómo me agarras de manera tan dolorosa.
-¡No te acostumbres, cabrón!- le gruñó Zoro, imponiendo quién era la pareja de aquella mujer.
-¡¿Qué me has llamado?!
CRUNCH
Ambos hombres quedaron tumbados y retorciéndose bajo el castigo de los brazos de la arqueóloga Mugiwara.
-AAAAHHH, PARA ROBIN, MI ESPINAZO.
-UUAAAAAH, SIGUE TORTURÁNDOME, ROBIN-CHWAAAAN.
-AHOU, ELLA ES MI CHICA, NO LA TUYA.
Al oír aquellas últimas palabras, Robin sonrió de soslayo y aflojó un poco el agarre de Zoro. No lo soltaría de momento, pero detalles como éstos le eran (considerable y deliciosamente) agradecidos al espadachín en los momentos que él y la morena se veían a solas. Hoy no sería una excepción, tal vez cuando terminase la prueba podrían escaparse discretamente hacia algún callejón...
Luffy y Nami desmontaron y se acercaron con sus caballos hacia Gabriel, el cual se había bajado se su plataforma para recibirlos. Patrick y Akira también llegaban al mismo lugar por otro camino.
-Qué bien que hayáis llegado al mismo tiempo, parejitas- dijo el artista de la Kesshō Kesshō no mi al tiempo que se ajustaba su corbata- La prueba comenzará en el centro de la plaza, pero antes tendréis que rellenar unos formularios que os voy a entregar ahora.
-No recuerdo que hiciéramos éso en el concurso pasado- comentó Patrick confuso, frunciendo el ceño.
-Bueno, cinco años el primer puesto no ha estado tan disputado, así que los jueces del concurso y yo hemos modificado algunos detalles de este último evento.
Nami tragó saliva discretamente, pues aquellos cambios inesperados podrían poner en riesgo sus posibilidades de conseguir la victoria. Confiaba plenamente en su capitán, pero temía por el tipo de dificultades que supondrían esas modificaciones para ambos; Akira y Patrick habían competido durante cinco años y seguro que estarían preparados para un imprevisto así, pero ellos sólo habían participado este año. En un intento de apartar las dudas que amenazaban con invadirla, le tomó la mano a Luffy, quien por supuesto se había mantenido indiferente ante la noticia de los cambios de la prueba; pero al entender de inmediato la preocupación de su compañera, le apretó la mano para animarla al tiempo que le regalaba su mejor sonrisa.
-Se suponía que este evento sólo consistía en contestar una serie de preguntas sobre la pareja y ya- dijo Akira un poco molesto, ya que a ellos tampoco se les había avisado de tales modificaciones.
-Y así es, señor Ommar, las preguntas seguirán siendo el tema principal de la prueba, pero se desarrollará de manera diferente.
El presentador les extendió un papel a cada uno, en el cual había unas preguntas simples como "¿Cuál es tu color/comida/animal/pasatiempo favorito?" y otras demasiado personales como "¿Cuál ha sido la experiencia más excitante que has tenido con tu pareja?". Las de este último estilo hicieron que Nami se pusiera roja como un tomate mientras dejaba caer su mandíbula.
-Y ahora, por favor, rellenad este formulario sobre algunos de vuestros datos personales, ya que serán fundamentales para la prueba. Una vez que me devolváis los documentos, dará comienzo el evento.
-¡¿Estás de coña?! ¿A qué vienen este tipo de preguntas tan comprometidas?- espetó Nami ruborizada y mostrando unos colmillos de cocodrilo; Carrie, aterrorizada al verla tan rabiosa, saltó al cuello de Rommer balando de miedo.
Los Ommar asintieron en apoyo a la pirata, tan ruborizados e indignados como ella.
-Lo siento, señorita Nami, pero el jurado así lo ha decidido y ya no puede cambiarse nada- intentó disculparse el castaño, temblando también ante la ira de la navegante.
-No entiendo por qué te enfadas tanto, Nami. Responder a estas preguntas es muy fácil- intervino Luffy, tan inocente y descarado como siempre.
PAAF
-¡Tú no eres el más indicado para opinar sobre ésto!- le chilló la pelinaranja después de enterrarle la cabeza en la tierra de un tortazo.
"No puedo creer que tenga que sacrificarme tanto por ganar esos 90 000 berries. ¡Oda y todos los dioses ya pueden compensarme bien por ésto!", pensó la chica mientras apretaba un puño con frustración, tenían que ganar o estarían haciendo el ridículo en público para nada.
Los cuatro jóvenes respondieron sus cuestionarios y se los entregaron a Rommer, para después encaminarse hacia el centro de la plaza con sus respectivos caballos. Salvo Luffy, todos se mostraban tensos y confundidos.
-¿De qué trataba esta prueba en los años anteriores?- quiso saber Nami, girándose hacia Patrick.
-Hasta ahora se sometía a cada pareja a una serie de preguntas sobre tu compañero o compañera: cuantas más acertases o más coincidieses con el otro, más puntos obtenías. Siempre eran preguntas parecidas año tras año, como qué es lo que más le adora en el mundo a tu pareja o qué actividad juntos disfrutásteis más en el último año, y cosas similares; aunque no pedían que respondieses a cuestiones tan comprometidas como las ese formulario. Lo único que tenías que hacer era sentarte en una mesa dividida en dos, frente a frente con tu compañero y con una pantalla en medio para no facilitarse las respuestas el uno al otro; pero ahora, no tengo ni idea para qué pretenden que hagamos, ni para qué necesitaremos a los caballos.
-Una chica nos comentó el primer día que estuvimos en la ciudad que las cabras irisianas eran importantes para el concurso.
-Ah, sí. Las cabras eran las encargadas de entregarte cada pregunta en papel a la mesa, y cada vez que te equivocabas, recibías una embestida de sus cuernos como castigo por no conocer bien a tu pareja.
Sí que se toman muy en serio el tema del romance aquí, pensó Nami mientras una gota de sudor caía por su sien.
Una vez que estuvieron en el centro del Corazón de la Esmeralda, la multitud se reunió en torno a ellos, esperando con ansia que comenzase el espectáculo.
-Por fin vamos a competir juntos, ¿eh, Sunny? Shishishi. Vamos a patearles el culo a Pato y a Amira- le dijo Luffy al semental frisón, riéndose ambos como si se sincronizasen.
-QUE NOS LLAMAMOS PATRICK Y AKIRA, PUÑETAS- le espetaron al unísono los aludidos con unos dientes afilados.
-Oda, por favor, dame paciencia- murmuró Nami, suspirando con el rostro apoyado contra las crines de Merry, que le daba palmaditas de ánimo en la espalda con su pezuña.
-¡Atención, tortolitos y querido público!- anunció Gabriel desde lo alto de su plataforma para llamar la atención de los presentes- La última prueba del Concurso de Parejas de este año está a punto de empezar.
Aplausos y vítores se escucharon en toda la plaza y también en varios barrios a la redonda. Sólo cuando las voces se tranquilizaron, Rommer decidió continuar.
-En los concursos previos, bastaba con que cada pareja contestase a una serie de preguntas sobre su media naranja, pero estando tan disputado el primer puesto esta vez, es necesario hacer un ligero cambio para que estas dos parejas tan determinadas demuestren que se merecen el uno al otro, y por tanto, el premio mayor.
Las dos grandes pantallas que habían sido instaladas desde la primera prueba mostraron varias calles de la ciudad, en las cuales se habían levantado unas sólidas puertas gigantes de cristal gracias a la Akuma no mi de Gabriel.
-A lomos de sus caballos, cada uno de los participantes saldrá del Corazón de la Esmeralda por separado y galopará hacia la meta del recorrido.
Los monitores mostraron una gran fuente de cristal multicolor en forma de corazón, en la cual desembocaban las distintas calles que componían el laberinto improvisado. Justo encima de la estatua del corazón, había una cajita dorada.
-En esa caja se encuentra la llave que abre la caja fuerte del primer premio. La pareja que se haga con ella, ganará el concurso.
-¿Sólo tenemos que atravesar ese laberinto a caballo? No parece tan difícil- comentó Nami un poco aliviada.
-Pero bien sabemos que este premio sólo lo merecen aquellos que se amen de verdad, así que los concursantes únicamente podrán avanzar cruzando esas enormes puertas de cristal, pero éstas sólo se abrirán si responden correctamente a una pregunta sobre su media naranja. Para saber si lo que contestan es acertado o no, os daremos unos Den Den Mushi Delatadores, que ya habíamos utilizado en los concursos anteriores para verificar las respuestas; si falláis, esta vez no recibiréis un cabezazo por parte de nuestras cabritillas, sino una ligera descarga y la imposibilidad de cruzar la puerta, por lo que tendréis que buscaros otro camino para seguir avanzando.
-¡Glups!- Nami, Patrick y Akira tragaron saliva a la vez.
-No sé qué es peor, si la cornamenta de una cabra en el trasero o los voltajes de un caracol por todo el cuerpo- comentó Patrick con una gotita de sudor en la nuca.
Unos empleados del evento les colocaron un pequeño den den mushi sobre el hombro a los participantes, los cuales se les sujetaron gracias a su base adhesiva. A Nami le dio un poco de asco sentir el líquido espeso del caracol sobre su camiseta, pero a Luffy, por el contrario, le pareció un accesorio muy gracioso e intentó entretenerse con él tocándole los ojos. Pero el pequeño invertebrado, molesto por el trato de fastidioso chico, le mordió el dedo.
-UUAAH, BICHO BASTARDO- gritó Luffy furioso al den den mushi mientras se soplaba el dedo hinchado.
-Hihihihihihi- se carcajeó Sunny con ganas ante la hilarante escena.
-¿¡OI, y tú de qué te ríes!?- gruñó el moreno atizándole al caballo en la cabeza.
El equino, molesto, se abalanzó sobre su jinete y así ambos se enzarzaron en una pelea en mitad de una nube de polvo y herraduras voladoras.
-¡Aaay, no me muerdas, maldito!
-¡Aaauch, esa coz me dolió, cabronazo!
-¡Pues cuando te golpee en otra parte más delicada conocerás el dolor de verdad!
-¡Inténtalo siquiera y te arranco las kintama!
-¡Atontando!
-¡Pulgoso!
Los demás presentes (excepto los Mugiwaras, por supuesto) observaban boquiabiertos la disputa entre hombre y animal, sin saber qué decir al respecto ante la bizarra situación.
-¿Que no se llevaban bien esos dos?- dijo Zoro.
-Por supuesto. La cuestión es que son exactamente iguales, y por eso también se pelean tan fácilmente, fufufufu- comentó Robin.
-¿Oi, acaso Luffy comprende lo que dice Sunny?- se preguntó Usopp anonadado.
-Eso parece- respondió Chopper, quien aparte de Luffy, era el único que entendía los insultos del equino.
La batallita de puños y cascos hubiera continuado por un buen rato de no ser por la intervención de las compañeras de los combatientes, que los dejaron KO en el suelo.
-YA BASTA, LUFFY, ¿ES QUE QUIERES QUE NOS DESCALIFIQUEN?
-DEBERÍA DARTE VERGÜENZA A TU EDAD, SUNNY, NI QUE FUERAS UN POTRILLO.
-¡Fefdón (perdón)!- se disculparon a la vez con el rostro hinchado.
-Bi-bien... en fin...- alegó Gabriel con un carraspeo- ¡Subid a vuestras monturas, parejas, la prueba final está por comenzar!
El público comentaba expectante entre susurros al tiempo que los participantes montaban, después debían colocarse en sus respectivos puntos de salida, en cada una de las cuatro esquinas de la plaza. Antes de ir hacia su lugar, Nami fue junto a su capitán a lomos de Merry.
-Tú sólo concéntrate responder correctamente y con total sinceridad las preguntas que te hagan en el laberinto, Luffy. Y no hagas tonterías como intentar sortear las puertas por la fuerza, porque entonces quedaríamos descalificados, ¿entiendes?
El moreno asintió rápidamente, pues él tampoco pensaba echar a perder su victoria después de haber llegado tan lejos.
-Confía en mí, Nami. No perderemos- le aseguró, dejando atrás su expresión de temor y mirándola con la seriedad propia de un capitán.
Sin que ella lo esperase, el joven le dio un último beso en los labios, para después dirigirse al trote con Sunny hacia su punto de salida. Con una discreta sonrisa, Nami hizo lo mismo; confiaba en su capitán más que nada en el mundo, no podían perder. En cuanto ambas parejas estuvieron en su sitio, Gabriel se elevó con micrófono en mano sobre su plataforma por unos cuatro metros para tener una panorámica completa de la plaza.
-MUY BIEN, PAREJAS, EN CUANTO SUENE EL SILBATO DARÁ COMIENZO LA ÚLTIMA PRUEBA DEL CONCURSO.
En las pantallas aparecieron los números que daban una breve cuenta atrás.
3
Patrick y Akira se miraron por última vez y se dedicaron una mutua sonrisa. Aunque ya no les era tan prioritario quedar de primeros, se esforzarían al máximo como siempre habían hecho.
2
Nami acarició el cuello de Merry al tiempo que se aferraba a la silla de montar con las piernas. La yegua resopló decidida para darle a entender que también se esforzaría por ayudarla a ganar.
1
Sunny pateó el pavimento con la pata delantera, expulsando él y Luffy vapor por la nariz mientras que el moreno apretaba las crines del corcel.
PIIIIIIIIIT
Los cuatro concursantes se adentraron como una exhalación en las calles de la ciudad, en medio de los gritos y palmadas de ánimo de los espectadores, siendo los Mugiwaras los que más se hacían notar entre ellos.
Luffy y Sunny avanzaron un largo tramo sin fijarse más que en seguir adelante lo más deprisa posible, por lo que no vieron a tiempo la primera puerta de cristal que se interponía en su camino y se la comieron con un buen golpe de morros.
-Aaauch... ¡¿pero qué hace esta estúpida puerta en medio?!- protestó el moreno con una dentadura de tiburón y la cara colorada por el topetazo.
De repente, observó asombrado que unas enormes letras se dibujaban sobre el sólido cristal. Gabriel se encargaba desde el Corazón de la Esmeralda de escribir (valiéndose de la Kesshō Kesshō no mi) las diferentes preguntas a cada concursante que se topara con sus puertas. La primera cuestión a la que debía enfrentarse Luffy era:
"¿Cuál es la comida favorita de Nami?"
Luffy frunció el ceño y se cruzó de brazos al terminar de leer, parecía que incluso había encontrado ofensiva aquella pregunta.
-¡Pero qué estupidez tan grande!- espetó casi haciendo un puchero- Está claro que a Nami le encantan las mandarinas, puerta idiota.
Las letras se borraron y el Den Den Mushi Delatador que el chico llevaba al hombro dijo "Correcto". La puerta desapareció y el camino quedó despejado de nuevo.
-¡Yosh, adelante Sunny!- declaró Luffy volviendo a montar sobre el caballo, que se encabritó con desafío antes de continuar su carrera.
Los dos amigos se estamparon contra tres puertas más, cuyos enigmas Luffy supo superar con éxito mientras alegaba lo estúpidas que eran (no entendía como no era obvio que a su navegante le gustaba el color naranja, estudiar el clima y las cartas de navegación, y que su mayor sueño era completar su primer mapa global de la Historia). Entonces se topó con otro muro de cristal, el cual esta vez le preguntó:
"Vuestra primera vez fue en un hotel. ¿Verdadero o falso?"
-¿Nuestra primera vez en qué?- quiso saber el muchacho, ladeando la cabeza confundido.
Las letras se modificaron y apareció una frase más detallada.
"La primera vez que hicisteis el amor fue en un hotel. ¿Verdadero o falso?"
-Oooooh, ahora sí lo entiendo, shishishi. Nami y yo no lo hicimos en un hotel, sino en su cama, cuando ella se quedó de guardia en el barco y yo acabé regresando allí sin querer después de perderme buscando una taberna.
-Correcto- dijo el den den mushi... pero Luffy no lo oyó y siguió explicando.
-Como tenía mucha hambre, decidí quedarme a comer en el Sunny Go y así acompañaría a Nami para que no se aburriera. Pero al final el que se aburrió fui yo, así que decidí hacerle cosquillas para que jugara conmigo, entonces ella se cayó encima de mí mientras me perseguía y...
-¡Correcto, he dicho que es correcto!- exclamó el pequeño caracol con unos dientes afilados.
-Ah, no te había escuchado. ¡Sigamos, Sunny!
Los dos amigos continuaron su recorrido, ignorando que a unos metros de allí, en el Corazón de la Esmeralda, un iracundo y llameante Sanji estaba siendo agarrado a duras penas por Chopper en su forma Heavy Point. Por suerte o desgracia, ni Luffy ni Nami sabían que sus nakamas y prácticamente media ciudad se acababan de enterar (gracias a los monitores) de cuándo y en qué circunstancias perdieron la virginidad juntos.
-CONQUE FUE EN ESA OCASIÓN CUANDO LA MANCILLASTE, GOMOSO MALNACIDO. CON RAZÓN NO SE TE VIO POR AQUEL PUEBLO EN TODA LA TARDE. TE VOY A...
-Vaya, sí que se lo tenía bien escondido Nami, fufufu. Eso de las cosquillas nunca me lo mencionó- comentó Robin divertida.
Nami también había sorteado varias puertas sin fallar ni una vez. Por ahora, todas habían tratado sobre cosas simples, como la comida y el pasatiempo preferido de Luffy; nada por lo que quejarse. Sin embargo, como a todo gato negro le llega su Noche de Brujas, la navegante no tardó en enfrentarse a cuestiones más "personales".
-¿PERO QUÉ MIERDA DE PREGUNTA ES ÉSTA?- rugió la chica, sonrojada hasta las orejas después de leer la inscripción que acababa de aparecerse delante de ella.
"Vuestro primer beso tuvo lugar en el mascarón de vuestro barco . ¿Verdadero o falso?"
-¡¿Qué pretendéis preguntando estas cosas?! ¡En esta ciudad sois unos malditos entrometidos!
-Tienes que contestar, o tú y tu pareja seréis descalificados. Y recuerda que debes responder con total sinceridad- le advirtió su Den Den Mushi Delatador.
-Aaaarrg... ese maldito cuestionario...- masculló la pelinaranja asiendo un puño en el aire.
Ella se había visto obligada a responder esa misma pregunta en el documento que les habían entregado en la plaza, pero no imaginaba que llegarían a tal extremo de hacerle confesar una de sus mayores intimidades amorosas.
-Bueno, al menos ésto quedará entre tú y yo, ¿verdad, Merry?- comentó la inocente joven a la yegua anaranjada, que asintió.
Entonces Nami decidió dejar a un lado su vergüenza y respondió ya sin ningún pudor.
-Sí, es cierto. Nuestro primer beso fue sobre el mascarón del Sunny Go.
-Correcto- dijo el caracol en su hombro, y la puerta se abrió.
La navegante y la equina así pudieron así seguir avanzando por el laberinto, desconociendo la pobre chica que estaba siendo filmada por las cámaras, las cuales acababan de retransmitir un dato curioso sobre su vida sentimental.
-NOOOOOOOO, ¿POR QUÉ TENGO QUE OÍR DECIR ESO DE TUS LABIOS, NAMI-SWAAAAAN?- se escuchó el lamento de Sanji por toda la plaza.
-Qué suerte tiene ese Mugiwara no Luffy- comentó un envidioso chico del público.
-Cómo desearía que también me besaran en la proa de un barco- murmuró una muchacha, esta vez con envidia hacia Nami mientras se imaginaba una escena al estilo de Titanic.
-Eso del mascarón tampoco me lo contaste, navegante-chan, fufufufu- murmuró Robin risueña; de todos los Mugiwaras, ella y Zoro eran los que más estaba disfrutando con el espectáculo (una por la timidez de Nami, y el otro por el sufrimiento de cierto cocinero pervertido).
La pareja Mugiwara ya había cruzado doce puertas cada uno, a veces contestando cosas inocentes y otras viéndose obligados a confesar intimidades que hasta entonces sólo ellos conocían (al menos no les preguntaron cuáles eran sus posturas sexuales favoritas); pero finalmente consiguieron superar todas las preguntas del laberinto urbano. Ambos doblaron una esquina, sin verse aún, y sonrieron de oreja a oreja al descubrir la fuente del corazón y la cajita dorada sobre ella. Hicieron trotar a los caballos hacia allí, y cuando se adentraron en la plaza de la fuente por fin se encontraron... y también a los Ommar, que habían llegado por otras calles, al mismo tiempo que ellos.
-A POR ELLA- gritaron al unísono mirando a sus respectivos compañeros con complicidad, para luego saltar de sus animales hacia el pequeño recipiente.
Nami cerró los ojos al descender sobre él, mientras que Luffy caía a su lado y con los brazos también extendidos. La pelinaranja sintió que el corazón le daba un vuelco al sentir que sus dedos alcanzaban la caja y abrió los párpados, lista para gritar de alegría tras su victoria. Pero su gozo se hundió en un pozo al descubrir que tanto Luffy como los Ommar también habían atrapado el objeto.
-NO JODAS- exclamaron a la vez con los ojos desorbitados.
-Oh, vaya, vaya. De nuevo hemos quedado en un empate- se escuchó decir a Gabriel Rommer desde algún lugar de la plaza.
El corazón de cristal en la fuente se abrió de par en par y de él sobresalió una pequeña pantalla, que proyectaba la imagen del presentador.
-Bueno, tortolitos, parece que todos vosotros amáis de verdad a vuestra media naranja; sin embargo, sólo puede haber dos ganadores en esta competición. Así pues, dado que os habéis hecho con la caja dorada al mismo tiempo, sólo queda una solución: ¡Y de eso se encargará nuestra querida estrella, Carrie!
Acto seguido se escuchó un balido familiar doblando una esquina de la plaza de la fuente, los concursante se giraron hacia el origen del ruido y observaron a la mencionada cabritilla adentrándose con un brioso trote en el lugar.
-¡EY!- la regañó Luffy cuando el animalito saltó sobre su cabeza y luego se acercaba a la caja dorada.
Con una pata, Carrie la abrió, mostrando una elegante llave de oro sobre un fondo recubierto de seda escarlata. Apenas pudieron admirarla los demás cuando la cabra la tomó entre los dientes y de un brinco descendía de la fuente.
-Para ganar esta prueba, uno de vosotros tendrá que alcanzar a Carrie y hacerse con la llave. ¡Mucha suerte a los cuatro!
El monitor se apagó y volvió a ocultarse en el interior del corazón de cristal, momento en el cual Carrie echaba a galopar hacia una de las calles. Las dos parejas no perdieron un segundo en ir tras ella, aunque los Mugiwaras no tardaron en tomar la delantera.
-¡Vuelve aquí, trocito de carne con cuernos y cola de pompón!- chillaba el Rey Pirata a la cabra como si la estuviera cazando.
-¡No te escapes, maldita, dame esa llave o me haré un bolso con tu piel!- rugía Nami, que parecía una fiera yendo detrás de su presa.
-BAAAAAAARRRRGGGG (SOCORROOOOOOOO).
Carrie estaba tan aterrada que trepó a uno de los tejados de los edificios más bajos para evadir a sus furiosos perseguidores; pero Luffy, ágil como un mono, no tuvo problema en subirse también y así seguirla de cerca. Sunny, decidido a ayudar a su amigo humano, también se encaramó de alguna manera hasta las tejas, y se unió al Rey Pirata en su "cacería".
Por su lado, Patrick y Akira habían tenido que volver a montar en sus caballos y ahora iban en pos de la cabra a todo galope (por si había dudas, ellos cabalgaban por la calle, no por el tejado). Nami pronto empezó a quedarse atrás, resollando agotada.
-¡Maldita sea, no puedo seguirles el ritmo con estos tacones!- se quejó la pelinaranja, que en efecto, había elegido un mal día para ponerse zapatos de tacón alto, ya que la hacían más torpe en su carrera (además de que nada podía hacer contra las veloces cuatro patas de las monturas de los irisianos).
La joven empezaba a temer que no podría ayudar a su compañero, cuando Merry apareció a su lado al trote, relinchándole mientras señalaba a su lomo con el hocico.
-¡Buena chica!- le agradeció Nami, montándose de un hábil salto sobre la silla.
La yegua echó a galopar y pronto volvieron a superar al matrimonio Ommar. Mientras tanto, Luffy continuaba persiguiendo a Carrie por los tejados, gritándole como un cavernícola hambriento; con Sunny a su lado relinchando de manera tan atronadora que parecía el caballo de la Muerte. Carrie dejaba tras de sí dos ríos de lágrimas y balaba de horror, imaginando que si aquel humano feroz la atrapaba, seguramente lo haría para darle un bocado.
Arriba, un chico y un corcel corriendo desbocados, y abajo en la calle, una joven y dos hombres a caballo; todos ellos persiguiendo a una cabra que llevaba una llave en la boca y lloraba de miedo. Definitivamente, no se veía algo así todos los días.
-¡Carrieee, baja aquí y te daré algo rico de comer!- la llamó Patrick, intentando que la aludida saltase voluntariamente hacia sus brazos y así hacerse con la preciada llave.
Pero la pobre criatura no le hizo caso, ya que estaba demasiado ocupada intentando huir de un loco con sombrero de paja y apetito incansable (no iba a comérsela, pero de todos modos, Luffy pensaba que Carrie podría estar deliciosa asándose a fuego lento y con salsa barbacoa). Nami sabía que la cabra no bajaría hacia ella a no ser que tuviera un buen motivo... fue entonces cuando se le ocurrió una genial idea.
-¡Carrie, si me das esa llave te conseguiré una cita con Sanji!- le dijo al animalito mientras seguía cabalgando.
-NOOOOOO, NAMI-SAN, POR FAVOR- gritó aterrorizado el aludido hacia el monitor en el Corazón de la Esmeralda, pero por supuesto, ella no le escuchó y aunque lo hubiera hecho, sin duda lo ignoraría; Luffy y ella tenían que conseguir esa llave fuera como fuera.
Sin embargo, la estrategia dio resultado y la cabra, con los ojos convertidos en corazones, le arrojó la llave Nami, escapando por una milésima de segundo de las manos de Luffy; pero Sunny, que no pudo frenar a tiempo, embistió al muchacho y ambos se precipitaron del tejado, aterrizando sobre unas cajas.
La llave dio vueltas en el aire mientras se precipitaba hacia una alcantarilla...
-¡Noooooo! ¡El acceso a los 90 000 berries!- dijo Nami con horror.
La joven desde el lomo de Merry hacia el pequeño objeto, extendiendo los brazos todo lo que pudo; no se percató que iba a impactarse contra una estatua hasta que apenas estuvo a medio metro de ésta.
-¡Nami, cuidado!- escuchó gritar a Luffy.
De pronto unos brazos poderosos la rodearon, un cuerpo masculino la cubrió y ambos rodaron por el suelo, librándose así la navegante de un incidente del que podría haber salido muy mal parada. Reconoció de inmediato la enorme cicatriz en forma de X contra la que estaba apoyado su rostro.
-¿Os encontráis bien?- les preguntó Patrick mientras él y Akira desmontaban y corrían hacia ellos.
Nami buscó desesperada con la mirada la llave de oro, pero no la veía por ningún lado... ¿Se habría colado por la alcantarilla y acababan de perder otra oportunidad de ganar, cuando habían estado a un mero centímetro de lograrlo?
"No... no puede ser...", se lamentó la joven, bajando la mirada con impotencia.
-¡¿Luffy, qué tienes?!- gritó de repente Akira atacado de los nervios.
Nami se volvió hacia su compañero y observó con horror que se había puesto azul y se sujetaba la garganta con los ojos salidos de las cuencas, mientras emitía ruidos y jadeos entrecortados; al parecer algo se le había metido en la faringe y lo estaba ahogando.
-¡Escúpelo, Luffy, sácalo para fuera!- le dijo la navegante apretando aún más el cuello de goma del muchacho y lo zarandeó con energía, en un intento por deslizar aquel cuerpo extraño hacia arriba y que así lo expulsase, pero lo único que conseguía era quitarle más aire... Se estaba poniendo morado.
-MAAGGI, JEJO JO FGE AYGUGEEE (¡Nami, mejor no me ayudes!)
-PARA, MUJER, QUE LO VAS A MATAR- le decía Patrick a la chica llevándose las manos a la cabeza.
Luffy ya tenía los ojos en blanco cuando por fin el zarandeo de Nami consiguió desatascar su garganta y el objeto que la obstruía fue expulsado hacia la boca del joven.
-PUUAAAJ- exclamó mientras que en su mano aterrizaba un chorro de saliva y la cosa que lo había atragantado.
Nami se cubrió de la lluvia de baba con un brazo, asqueada pero también aliviada al ver que Luffy se había salvado. Pero su impresión fue aún mayor al fijarse en el objeto que su compañero acababa de escupir: una pequeña llave bañada en oro y en babas.
-¿Eh... cof, cof... qué es esto?- preguntó Luffy recuperando su color.
Nami y los Ommar tenían los ojos desenfocados hacia la llave y con la mandíbula caída hasta las rodillas; los Mugiwaras, los caballos, los demás espectadores y Gabriel tenían la misma expresión. Un silencio sepulcral invadió la ciudad entera, que casi parecía un cementerio de no ser por el piar de los pájaros y el balar de las cabras irisianas en las calles.
-¿Oi, qué os ocurre a todos?- quiso saber Luffy, confundido ante la repentina y extraña expresión que mostraban los demás.
No obtuvo respuesta, sólo recibió un inesperado abrazo de Nami que lo derribó en el suelo, dejándolo más extrañado aún.
-¡Es la llave, Luffy...! ¡Es la llave!- apenas alcanzaba a decir la pelinaranja mientras cubría de besos el rostro de su capitán.
-¿La llave de qué?- dijo él sin terminar de comprender a qué venía tanto revuelo, pero igualmente recibió gustoso aquellas carantoñas- Estás muy cariñosa, Nami, shishishihi...
Al chico le costó un minuto de caricias y risas de la navegante hasta que por fin comprendió lo que sucedía.
-OOH, ES LA LLAVE DE LOS 90 000 BERRIES. GANAMOS, NAMI, SHISHISHI- chilló entusiasmado mientras estrechaba a la pelinaranja contra su pecho, rodando ambos por el suelo de nuevo.
-Y tú eres muy lento- comentaron los Mugiwaras, aventando una mano al otro lado del monitor que estaba enfocando a la pareja.
-NO LA ABRACES ASÍ, MALDITO GOMOSO. DESPUÉS DE TODO LO QUE HAS DICHO TE VOY A...- rugió Sanji, siendo sujetado por los brazos fleur de Robin; bajo ningún concepto iba a permitir que los celos del cocinero arruinaran el precioso momento de alegría entre el capitán y la navegante.
-¡Impresionante, damas y caballeros!- declaró Gabriel Rommer a voz en grito, aunque llevaba su micrófono, poca falta le hacía con tanta euforia que lo recorría en ese momento- ¡En el primer año en que concursan, y siendo los primeros en superar al matrimonio Ommar por primera vez en seis años, la pareja Mugiwara se alza con el primer puesto del podio en el V Concurso de Parejas de Iris!
El público estalló en eufóricos aplausos, silbidos y coros felicitando a la pareja ganadora; algunos incluso lloraban. Las demás parejas que habían quedado descalificadas reaccionaron de distintas maneras, unos se alegraron por ellos, y otros los miraban frustrados y con rencor (como el maltrecho matrimonio Eillen); pero no cabía duda de que se trataba de algo insólito para aquel año en Iris City, que merecía celebrarse por todo lo alto.
Mientras tanto, Luffy y Nami acababan de festejar la victoria con besos y abrazos cada vez más apasionados, pero habían tenido que detenerse cuando Patrick y Akira, ruborizados y sudando de los nervios al verlos tan entregados a su tarea, les pidieron que se calmasen un poco (de hecho, los enamorados piratas hasta se habían olvidado de que estaban ahí).
-Lo siento, es que estamos muy contentos, jijiji- se disculpó Nami con pocas ganas, sacando su lengua felina. Luffy la acompañó en sus carcajadas.
-No, si ya lo vemos- dijo Akira intentando mostrarse despreocupado, aunque no pudo ocultar la gota de sudor en su sien.
-Enhorabuena a los dos, Nami- felicitó Patrick con una humilde sonrisa al tiempo que le tendía la mano a la cartógrafa Mugiwara.
Esta vez, el pelicobrizo no sintió rabia, ni frustración, ni ira por no haber ganado en una competición. Por primera vez en muchos años, se sentía en paz consigo mismo por completo; se había dado cuenta de que durante todo aquel tiempo, no necesitaba ningún trofeo o premio para disfrutar de un reto, le bastaba con esforzarse al máximo, sobretodo si Akira estaba a su lado.
Nami, devolviéndole la sonrisa, aceptó la mano de su antiguo rival y chocaron puños en señal de amistad, zanjando así de forma definitiva su competitividad entre ambos. Akira también dio sus parabienes a la pareja estrechándoles la mano.
-Supongo que deberíamos regresar al Corazón de la Esmeralda- alegó el pelicaoba montando en su caballo.
-Tienes razón, ¿donde estarán...?- respondió Nami, buscando con la mirada a Sunny y a Merry.
El caballo frisón apareció entonces de la nada, asaltando a Luffy con lametones para felicitarle la victoria a su manera. Merry también lo hizo, frotando dócilmente las orejas contra el hombro de Nami.
-JAJAJAJAJAJA, PARA SUNNY, ME HACES COSQUILLAS, JAJAJAJA- se carcajeaba el Rey Pirata, indefenso bajo el ataque baboso del equino.
Pero éste no le hizo caso y continuó lamiéndolo, hasta que Luffy al final se cansó de ser bañado en saliva y pasó en un segundo de partirse a carcajadas a fruncir el ceño enfadado.
-¡Oye, cabronazo, ya está bien!- regañó al caballo dándole así por las buenas un puñetazo en el morro.
-AU, ¿¡pero tú de qué vas, pedazo de idiota?!- relinchó furioso el animal con unos dientes afilados.
De este modo los dos amigos acabaron otra vez peleándose dentro de una nube de polvo, puños y cascos. Sus compañeras no podían hacer más que negar con la cabeza y suspirar por el comportamiento infantil de aquellos chicos.
-Ay, son tal para cual, ¿no crees, Merry?
-Estoy totalmente de acuerdo.
Ante los boquiabiertos de los Ommar y de las personas que los veían en pantalla, Luffy y Sunny continuaron luchando mientras se lanzaban insultos que sólo ellos entendían. Finalmente, el joven capitán, cabreado después de que el semental le diera un mordisco en el trasero, estiró los brazos hacia atrás todo lo que pudo, preparándose para darle el golpe de gracia.
-GOMU GOMU NO...
-¡Aquí te espero, Luffy, dame con todo lo que tengas!- bufó Sunny pateando fuerte la carretera con los cascos delanteros.
Desde el Corazón de la Esmeralda, Rommer decidió desviar su atención de la estúpida pelea para dar un aviso importante.
-¡Atención, participantes, venid a la plaza para recoger vuestros respectivos premios!
Los Ommar decidieron ponerse ya en marcha, seguidos por Carrie. Por su parte, Nami se colocó detrás del caballo negro, a lomos de Merry.
-Oi, Luffy, ya escuchaste. Déjate de peleas tontas y vamos...
-BAZOKAAAAAA
El equino recibió el impacto de lleno y fue despedido hacia atrás con suma potencia, llevándose consigo a Nami y a Merry en su recorrido.
-KYAAAAAAAAAAHH.
-HIIIIIIIHAAAAHAAA.
Los tres se estrellaron los tres contra una pared, dejando un considerable boquete con la forma de sus siluetas. Las pobre chicas quedaron cubiertas de yeso pulverizado y con un chichón en la cabeza.
-¿¡Nami, te encuentras bien?!- le preguntó Luffy preocupado a la navegante mientras se acercaba corriendo a la escena.
Sin embargo, el moreno se detuvo en seco al fijarse el resplandor rojo que mostraban la joven y la yegua, con una venita palpitando en sus sienes.
Al otro lado de la ciudad, los Ommar ya habían llegado y Gabriel ordenó que trajesen las cajas fuertes que contenían el primer y el segundo premio. Una contenía 90 000 berries y la otra 50 000, todo ello en monedas de oro. La segunda caja no necesitaba cerradura, por lo que Patrick y Akira contemplaron con orgullo su recompensa, para después abrazarse ante los enternecidos Oooooh de los presentes.
-¿Vas a volver a donar el dinero a los niños del orfanato?- le preguntó Akira a su esposo.
-Así es, ellos siempre lo han merecido más que yo. Aunque no pueda darles los 90 000 berries esta vez, ésto cobre más que lo necesario para comprarles a todos nuevo material escolar y hasta algunos juguetes para Navidad.
-Tú siempre has merecido lo mejor por ser tan buena persona, ¿sabes?
-Quiero aspirar a ser mejor, Akira. Quiero dejar del todo atrás ese espíritu competitivo que tanto daño nos acabó haciendo a los dos.
-Ya lo has hecho, gracias a Luffy y a Nami. Les debemos mucho a ese par de piratas alocados.
-Sí, es cierto.
Entre el público, la tripulación del Sombrero de Paja buscaba en vano a sus nakamas, pues no había rastro de ellos ni en la plaza ni en los monitores.
-¿Dónde se habrán metido esos dos?- comentó Zoro.
-Espero que no se hayan perdido- dijo Usopp.
-A lo mejor pararon otra vez a copular, para celebrar que han ganado. Los humanos emparejados suelen demostrar su entusiasmo teniendo sexo y Nami está en plena época de su celo.
-NO HABLES DE NAMI-SWAN COMO SI FUERA UNA YEGUA DE CRÍA, CHOPPER- rugió Sanji expulsando el humo de su cigarro como un dragón encolerizado, lo cual asustó al pobre renito, que se escondió detrás de la pierna de Robin- ¡Y como sea verdad que ese cerebro de goma haya vuelto a tocarla, juro por Oda que le voy a freír las pelotas en una sartén! ¡No le voy a perdonar ahora que sé cómo mancilló la virginidad de mi inocente ángel pelinaranja!
-¿Inocente la bruja tacaña? JA- se burló Zoro forzando una carcajada- ¿Por qué no tomas ejemplo de ella y de Luffy y das un nuevo paso en tu relación con Carrie?
Los Mugiwaras se apartaron de ambos hombres, esperando que el rubio estallase en furiosas llamas; esta vez el espadachín se había pasado de la raya.
-ESTÁS MUERTOOOOOO.
Sanji iba a lanzarse contra Zoro con un Premier Hache listo para serle asestado, cuando de repente un balido se elevó entre la multitud y se fue acercando hacia ellos. El cocinero se congeló de repente y empezó a sudar a mares.
-Mierda, no...
-¡Amor míiiiiiooooo!
Carrie hizo su acto de presencia saltando sobre la gente hacia la espalda de Sanji, donde se enganchó con sus patitas para entonces restregar amorosamente su mejilla peluda.
-NOOOOO, DÉJAME EN PAZ DE UNA VEZ- dijo Sanji entre alaridos al tiempo que echaba a correr como un loco entre los espectadores del concurso.
Sanji siguió corriendo y salió al centro de la plaza, donde se encontraban Rommer y el matrimonio Ommar, que lo miraban anonadados.
-SUÉLTAME, PUÑETAS. YO NO SOY UNA CABRA.
-¿Qué importa la especie, querido? El amor no tiene fronteras.
-QUE ME SUELTES.
De pronto, desde el otro extremo de la ciudad se escucharon ecos de golpes, puñetazos, relinchos, gritos furiosos femeninos y alaridos masculinos de dolor.
-LUFFY, ERES UN BRUTO Y UN IDIOTA.
-AAAAUUUUCH, AYUDAAAA.
Se oyó un tortazo más potente que los anteriores y entonces un par de figuras salieron volando de entre los edificios, dirigiéndose como bólidos hacia la plaza verde. Eran Luffy y Sunny, ambos igual de cubiertos de chichones y moratones.
-UUUUAAAAAAHH.
-HIIIIHAAAAAHHH.
Los dos cayeron como piedras sobre la caja fuerte del primer premio, llevándose por delante a Sanji en su camino, quien no se había percatado de su inminente aterrizaje al seguir intentando quitarse a Carrie de encima. Los cuatro terminaron derribados dentro del recipiente de acero, cuya puerta se abrió y quedó abollada con la cara marcada de cada uno. El público los miraba con los ojos saliendo de las cuencas, mientras que Gabriel intentaba decir algo con su micrófono, pero sinceramente, no tenía palabras para describir lo que acababa de presenciar.
-Jajajajaja, parece que ya hemos llegado a la plaza, Sunny- anunció Luffy despreocupado y positivo como era natural en él, colocándose el sombrero mientras se asomaba de la caja con varios dientes faltantes y las mejillas hinchadas.
El caballo le dio la razón en su idioma, sacando también la cabeza hacia el exterior con signos similares a los del chico.
-¡Vaya porquería, al final no hacía falta esa estúpida llave para abrir esta caja! ¡Casi me muero atragantado por nada!- se quejó al observar dónde habían caído. Algunas de las monedas de oro se habían desperdigado alrededor y la puerta había acabado en una esquina de la plaza.
-LUFFY, CONQUE AQUÍ ESTÁS, MALNACIDO- dijo Sanji, saliendo también de la caja con una expresión asesina, mandando a Luffy a volar con una imperiosa patada.
-UUAAAAH, ¿QUÉ TIENES TÚ AHORA, SANJI?
-¡¿Que qué tengo?! ¡Dirás mejor lo que yo no tengo y tú sí, capitán bastardo! ¡Te llevaste la castidad de Nami-san, y ahora tú dejarás de ser hombre!
El cocinero persiguió al monarca pirata por toda la plaza, con Carrie aún colgada de su espalda mientras dejaba una estela de corazoncitos tras de sí. Poco después, Nami llegaba con Merry y se quedó observando por un minuto la escena con una ceja arqueada; no quería saber por qué Sanji estaba intentando matar de nuevo a su pareja, aquellos hilarantes momentos eran algo ya habitual en el día a día de la tripulación. Pero cuando descubrió la maltratada caja fuerte y las montañitas doradas que contenía...
-EL PREMIOOOOOOO.
Sonriendo y con iniciales de berries en los ojos, Nami se bajó de la montura de un ágil (y sorprendentemente largo) brinco y aterrizó en el oro con un profesional salto de natación. Literalmente, se bañó en el premio y empezó a salpicar las monedas como hacía una niña en su pequeña piscina de plástico. Ya se había olvidado de la llave, si la puerta había quedado abierta y el dinero estaba disponible, nada le importaba si casi se había roto la cabeza contra una estatua para alcanzar la dichosa llave.
-Mis queridos 90 000, ¿habéis añorado a vuestra mamá? ¿Quién es vuestra mamá ahora? Qué felices vais a estar en la cámara del tesoro con el resto de mi fortuna, jijijijijiji.
-¿Le acaba de decir "vuestra mamá" al dinero?- comentó Usopp con expresión de fastidio.
-Mejor no preguntes- alegó Zoro aventando una mano.
-Bueno, pero se la vez feliz, fufufufu- dijo Robin, sonriendo al ver a su amiga tan contenta- Mejor que esté así de loca y alegre que furiosa por perder, ¿o no?
-¡No no no no no, mejor así, mejor así!- le dieron la razón los demás al unísono.
-¡Luffy ven, mira cuánto oro hay aquí!- llamó la chica al capitán, el cual aún estaba esquivando por los pelos las acometidas de su celoso cocinero.
El aludido evadió el último golpe saltando por encima al rubio, que se acabó cayendo de cabeza en una fuente al no poder frenar en su embestida (con su enamorada cabra sin dejar de abrazarlo), y aterrizó junto a Nami dentro de la caja fuerte.
-Me gusta verte tan contenta, shishishi- le dijo a la pelinaranja, para luego ponerle su sombrero de paja.
Luffy se permitió unos segundo para contemplar con calma a su pareja. Aquel sombrero siempre le quedaba bien, la hacía verse aún más hermosa si eso era posible; daba igual cuánta ropa variopinta y joyas brillantes se pusiera, le daba igual qué peinado llevase (ya fuera corto o largo, le parecía igual de bonita); porque Nami le gustaba sólo por ser Nami, su navegante. Ninguna tiara o corona podría reflejar lo mucho que el Rey Pirata admiraba de ella, aquel sombrero, que tantas veces le había encomendado como muestra de su absoluta confianza, la hacía lucir como una verdadera reina, su futura reina.
Futura reina...
Reina Pirata...
Algo de eso habían hablando Nami y él hacía poco, ¿no?... En la cámara del tesoro... ¿panties? ¡No, antes de eso!...
-¿Luffy, en qué estás pensando? Te sale humo de las orejas- escuchó decir a Nami, que lo miraba un poco preocupada al verlo tan pensativo de repente- ¡¿Luffy?!
-¡Aaargg, no consigo acordarme!- se lamentó cuando el nivel de temperatura de su cerebro rozaba límites peligrosos- ¿Te dije algo en la cámara del tesoro, Nami?
-Sí, prometiste que no me romperías más panties en una temporada.
-No, aparte de eso.
Luffy se acarició la frente y luego se masajeó las sienes, intentando exprimir cualquier cosa que le ayudara a recordar, pero fue en vano. Nami arqueó una ceja, y empezó a preguntarse si su novio de verdad estaba bien, pues no era propio de él recordar y menos molestarse en hacerlo con tanto ahínco. Por su lado, ajeno al sufrimiento mental del muchacho, Gabriel Rommer se aproximó a la pareja para darles la enhorabuena y de paso, entrevistarlos un poco. Una de las cámaras los enfocó para que todos pudieran ver a sus campeones del año.
-¡Felicidades, tortolitos!- dijo el presentador sonriente- Veo que no habéis perdido tiempo en "saborerar" la victoria, o mejor dicho, bañaros en ella.
El público se echó a reír, pero Luffy sólo ladeó la cabeza sin entender. Nami tampoco se rió, pero se molestó en adecentarse un poco para las cámaras.
-¿Qué podéis decirles a toda esta gente que ha estado siguiendo vuestro progreso en el programa hasta ahora?
-Eh... pues...- Nami no sabía muy bien qué responder, qué más podía expresar que no hubiera hecho ya al hundirse en la caja fuerte.
Su objetivo hasta entonces había sido ganar el Concurso de Parejas con Luffy y llevarse sus ansiados 90 000 berries, nada más y nada menos. ¿Cómo iba a explicarles a aquellos desconocidos una cosa tan simple? Sí era cierto que se había divertido mucho y que había disfrutado el hecho de competir con Luffy, y por supuesto, los momentos inolvidables que habían compartido tanto dentro como fuera del concurso. Pero aquellos pensamientos se los guardaba sólo para ella, no era incumbencia de nadie saber las fuertes emociones y sentimientos que le despertaba su capitán.
-Vamos, señorita Nami, es norma que los Reyes del Concurso ofrezcan un pequeño discurso a su público- insistió Gabriel acercando el micrófono al rostro de la joven.
-OOOH, YA ME ACUERDO- gritó Luffy de pronto con tanta fuerza que Rommer se cayó de espaldas por el susto.
-¡¿Luffy, por qué chillas así?!- protestó Nami tapándose el oído dolorido.
-Ya recordé que te pedí que te casaras conmigo un día y dijiste que sí, shishishishishi.
-¿QUE LE PIDIÓ QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?
Todo el mundo (recalcando que TODOS, los Mugiwaras incluidos menos Robin, por supuesto) los miraron con la mandíbula apoyada en el suelo y los ojos de fuera. De aquella alocada pareja de piratas se esperaban de todo, menos una declaración de matrimonio. Y además, teniendo en cuenta que Luffy era el Rey Pirata, entonces también era una declaración del primer título oficial de la Reina de los Piratas. Estaban ante una doble proposición, una real además, si podría llamarse así. Los Mugiwaras daban aún menos crédito a que la palabra "casarse" hubiera salido de la boca de su inmaduro, loco, rebelde y desatado capitán; la idea de ver a Luffy tomando matrimonio les parecía una quimera imposible, ¡así que ni qué decir que esa persona con la que pretendía casarse era Nami, la mujer más tacaña, tramposa, mezquina y terrorífica de todos los mares!
-¡BLOOOOOOO (nooooooo...)...!- gritó Sanji levantando la cabeza fuera del agua- ESO SÍ QUE NO TE LO PERMITO, LUFFY.
-Luffy, enloqueciste más allá de tus límites- opinó Zoro con expresión atónita; aunque entendía que Luffy, por alguna jugada extraña del cosmos, se había enamorado de la bruja, no le daba la cabeza para comprender por qué quería unirse a ella oficialmente DE POR VIDA- En verdad él es el hombre más valiente sobre la faz de la Tierra.
Sus nakamas asintieron, sin terminar de entender tampoco la situación. Esperaban que Luffy dijera de pronto que todo era una broma, pero por el rostro ruborizado de Nami que la hacía parecer un tomate hirviendo en la pantalla, ya lo dudaban.
-Yo creo que ya iba siendo hora, ¿no? Fufufufu- murmuró Robin con su discreta sonrisa.
-¿Qué te llevaba a pensar que ésto podría pasar?- protestaron los demás levantando un brazo en el aire.
-Bueno, era obvio que algún día Luffy decidiría dar el nuevo "gran paso" con nuestra navegante.
-¡No, sólo a ti te parecía obvio!
Por supuesto, Rommer no quiso perder tiempo en hablar sobre el tema.
-¡¿En serio os vais a casar?! ¿Acaso era una sorpresa para el final del Concurso? ¿Para cuándo es la boda: un año, un mes, ahora? ¡Vamos, contadnos!
-POR AHORA NO HAY NINGUNA BODA, PUÑETAS- habló Nami al fin con colmillos de cocodrilo y aún colorada como una amapola.
-¡Oh, por Oda! ¡¿Estás rechazando la proposición de tu pareja, EN PÚBLICO?!
Los espectadores irisianos ahogaron un suspiro de horror, sintiendo lástima por el pobre muchacho. Sin embargo, Luffy ahora sólo se concentraba en hurgarse la nariz con la mirada distraída.
-¡No, no es eso, joder!- aclaró con los nervios de punta.
Cuando la navegante se volvió hacia su compañero, que seguía rascándose el interior de la nariz sin prestar atención a nadie, y no pudo evitar sonreír.
-Por supuesto que quiero casarme con este idiota, pero sólo algún día.
-No lo comprendo, ¿a qué te refieres con "algún día"?
-Eso sólo Luffy lo sabe.
Al escuchar a Nami decir su nombre, el aludido sacó su dedo del orificio nasal y se la quedó mirando confundido.
-¿Hm? ¿Que yo sólo sé el qué?- preguntó ladeando la cabeza.
La pelinaranja no respondió, sólo se rió, embriagada por una sensación de felicidad tan intensa que jamás había sentido, y lo agarró de la camiseta para acercarlo a su rostro.
-Oh, ven aquí, tonto- dijo ella entre risas y lo besó.
Luffy al principio parpadeó sorprendido, pero no tardó en unirse al baile húmedo que la ansiosa lengua de Nami le solicitaba, buscando fundirse con él. El capitán la abrazó rodeándole la cintura y la espalda con sus brazos de goma, apoyando las manos en la pelvis de la mujer; mientras que ella le tomó con dulzura el rostro entre las palmas y con una mano comenzó a acariciarle el cabello de la nuca. Rommer se alejó para darles su espacio, colorado hasta las cejas.
No les importó que una multitud de al menos cien personas los estuvieran viendo en directo después de declarar su intención de casarse, entre ellos sus nakamas; ellos eran los que primero merecían saberlo, pero ya se habían enterado de todos modos y, aunque no saldrían de su asombro en unos cuantos días, en el fondo estaban felices porque sus dos amigos y camaradas se amaran tanto como para hacer semejante "sacrificio" (no les culpemos por pensar así, son piratas después de todo). Sunny y Merry también relincharon de alegría al escuchar la noticia, frotando sus hocicos a modo de beso.
Bueno, todos se alegraron menos...
-¡¿Por qué-la-vida-es-tan-injusta?!- maldijo Sanji ya fuera de la fuente, ahora arrodillado en el suelo y golpeándolo con su puño con cada palabra- LUFFY-TE-ODIOOOOOOOO.
-¿Tú y yo seremos los siguientes en casarnos, verdad, amor mío?- le susurró Carrie restregando su cabeza contra el cocinero.
-¡***a vidaaaaa!- lloró desconsolado el rubio, para el cruel disfrute de su nakama espadachín.
-Ah, el sabor de las lágrimas de un cocinero pervertido mientras lo acosa una cabra enamorada- murmuró Zoro con una sonrisa demoníaca- No hay nada igual, muajajajajajajajajajaja.
-Zoro, das miedo cuando sonríes así- dijeron Usopp y Chopper abrazándose y temblando de horror.
Fue el beso más íntimo y profundo que Luffy y Nami habían compartido hasta entonces, sin ser muy salvaje ni muy tierno; era el sello de una promesa entre los dos, la de una vida que compartirían juntos y que declararían ante el mundo entero por medio de su boda. Ya nadie dudaría que Nami era la Reina Pirata y la pareja de Monkey D Luffy, la navegante y amiga del capitán que se convertiría en su esposa.
¡El V Concurso de Parejas ha terminado y también esta aventura amorosa de nuestra pareja favorita! ¿Os ha gustado la última prueba y el anuncio público de Luffy y Nami? Espero vuestras respuestas, shishishi. Una última pregunta para vosotros, ¿a qué película os recordó la escena de Luffy escupiendo la llave?
Y ahora vamos con las respuestas a los reviews:
-Kaoru likes One Piece: Si el anterior se te hizo corto, ¿éste qué tal te pareció? Shishishi. Lo mismo me pasa cuando leo tus fics, que los disfruto de carrerilla y de repente cuando llego al final digo "¿Qué? ¿Ya está? ¡Quiero máaas!". En cierto modo acertaste en lo del anuncio del compromiso, como has podido leer en este capítulo ;) Si lo hubieran comentado mientras hablaban sobre panties, no quedaría muy romántico (ya sé que el romanticismo no es precisamente el estilo de los Mugiwaras, pero ya me entiendes jajaja). Carrie está perdidamente enamorada de Sanji, y hasta en sueños lo persigue... Pobre hombre, le debo una buena en el próximo fic para que supere ésto, tal vez que retoce con unas bailarinas voluptuosas o algo parecido.
¡Muchas gracias por tus palabras, amiga Kaoru-san! Aunque no pude rondar mucho por FF últimamente debido a las razones que expliqué al principio, fui leyendo en los momentos libres Creciendo con los Mugiwaras (vamos, hombre, ¿perderme uno de mis fics más favoritos? JA. Por encima del cadáver de Usopp. Usopp: OI, QUE TE HE OÍDO); amé los dos capítulos que subiste (en especial el de Edd con Nami por la ciudad juntos, aunque el de Edd en la escuela me mató de risa también) y ya que por fin pude organizarme mejor con los trabajos, los comentaré tan pronto pueda entre hoy y mañana.
-Alice1420: Hola, querida Alice, siempre es un gusto hablar contigo jejeje. Lo de llevar panties o no es un serio dilema, a veces a ellos les gusta que las llevemos y otras no, ¿en qué quedamos? Jajaja. Yo, personalmente, soy defensora de las panties, por un lado por la razón que tú has dicho (necesitamos abrigarnos también) y por otra, es un elemento erótico importante. Pero conociendo a Luffy, que aunque maduró un poco, sigue prefiriendo ir al grano como de costumbre, shishishi; pero si a Nami le gusta igualmente, ¿qué quejas hay? (Uy, Nami me está mirando desde la puerta, y no tiene buena cara...). Respecto a Harry, no te preocupes por él, pude salvarlo a tiempo y está bien jajaja, aunque le di una buena regañina a Luffy por intentar comérselo.
¡Muchas gracias por tu review, tus ánimos y tus conversaciones, nakama! Estaré esperando ansiosa por la actualización de Mi aventura contigo y mucho ánimo para ti también :)
-FalknerZero: ¿Magnífica? Jajaja, no creo que llegue a tanto, pero gracias igualmente, amigo Edu-san (ay, que me sonrojo). Ya vi tu tatuaje en Tumblr y sólo puedo decir que me encantó, ¡es muy bonito! :D Me hizo pensar en Brook cuando toca Binks no Sake en el piano al final del arco de Thriller Bark; espero que tu tatuaje te haga recorbrar los ánimos como lo hace esa canción.
Hablando del capítulo, Nami es tacaña incluso siendo la mujer más ricachona de los mares, y por tanto, no creo que le haga mucha gracia andar gastando su dinero en comprar nuevas panties después de sus encuentros con Luffy, shishishi. Aunque el One Piece (y el dinero que nos cobró a la fuerza a ti y a mí) es de todos los Mugiwaras, Nami es la controladora indiscutible de la economía del Sunny Go y sólo ella decide cómo usarlo (estoy diciendo ésto mientras ella me apunta con el Perfect Clima Tact... Ayudaaaa T-T). Los caballos sí son casi idénticos a Luffy y Nami, en lo bueno y en lo malo, como quedó claro en este capítulo con las peleas tontas entre Luffy y Sunny. Sé que las panties son un elemento erótico muy provechoso (olvidemos que he dicho eso, que al final acaberé quedando como una pervertida jajaja), pero Luffy siendo como es, prefiere ir directamente a su "objetivo" y quitarse todos los obstáculos que se le interpongan, por muy provocativos que sean. Aunque creo que a veces tiene debilidad por estas prendas, pero eso es una historia para otro día, jejeje (que no se entere Nami o no llego al día de publicarlo).
¡Muchas gracias por tus palabras, nakama, y mucho ánimo! Espero que pronto tu salud se reponga al 100% y puedas volver a compartir tus SUPER Historias LuNa que tanto me enamoran. Supongo que nuestro amor por el estilo de escritura es mutuo, shishishi, ¿formamos una alianza pirata del Lado Oscuro?
-LuNaObssesed: Me alegro de que te hayas divertido leyendo el capítulo, nakama shishishi, eso significa que estoy cumpliendo con mi trabajo como escritora :) Aquí ya tienes el resultado del concurso, ¿te ha satisfecho?, shishishi. Las panties son una prenda importante, tenían que salir tarde o temprano en este fic... Un momento, yo no escribí ésto, (me giro hacia Brook con dientes afilados) ¡¿Brook, lo hiciste tú?!; Brook: A lo mejor me dejé llevar por mis dedos. Oh, espera, ¡pero yo no tengo dedos yohohohoho!
En fin, ¡muchas gracias por tu review, nakama LuNa! No te preocupes, habrá boda "algún día" como dice nuestra parejita, pero te aseguro que no tardará en llegar ese día ;)
-Alina: Luffy no sólo es el Rey de los Piratas, también lo es de los Bocas Anchas y de las Lenguas Demasiado Largas, jajajajaja, y no olvidemos su título por excelencia del Rey de los Tragones. Pero también ha demostrado ser un rey en todos sus aspectos al haber declarado todo el mundo quién será su reina, aún sin pretenderlo.
¡Muchas gracias por tus ánimos y por tu review! Por lo del incencio no te preocupes, aquí estamos todos bien y la lluvia ya ha regresado.
La diversión aún no ha terminado, ¿eh? Shishishi. Aún nos queda el epílogo, y las otras dos historias que seguirán a ésta.
-ErzaEscarleth: Recalco que éste el fic más cómico que he escrito hasta ahora, y la verdad es que, leyendo estos reviews, me llevo una alegría enorme y siento que lo estoy haciendo bien como escritora. Después de leer tu review, inmediatamente fui a You Tube a reproducir Minato Mura mientras releía el capítulo, y tienes razón, es perfecta para escenas como éstas, jajajaja.
¡Muchas gracias por tus palabras, nakama! No te preocupes por lo del incendio, ya se solucionó y no hubo más problemas. Galicia es una comunidad llena de árboles, por lo que a veces suceden estos incidentes aunque sea sin querer. El mayor problema es la falta de concienciación de las personas hacia el ecosistema y también un sistema de protección contra incendios que necesita ser más efectivo. Pero prefiero mantener la esperanza en la humanidad y pensar que llegará el día en que plantas, animales y humanos podamos convivir en paz.
¡Nos leemos pronto en el epílogo, nakama-lectores! Muchas gracias a todos por haber llegado hasta aquí y darle la oportunidad a esta historia. Termine pronto o no Aventura en el Antiguo Mundo (aunque espero haberlo hecho que para antes de marzo de 2018 como mucho), no tardaré tampoco en subir la segunda precuela que seguirá a Oro y Cristal. Espero seguir mejorando como escritora y seguir trayendo más hsitorias LuNa para compartir con vosotros :)
