Bueno, es hora de continuar con lo acontecido en la susodicha mansión de los horrores… ¡digo, en la "respetable" (ja ja ja) mansión Kido, ya que al parecer a cierto par de señoritas (con todo y "mayodormo", el cual nada más se dedica ha hacer puro bulto) no les cayó muy en gracia que digamos que nuestros adorables y nunca bien ponderados santos, se fueran a meter a quien sabe donde (bueno, nosotros si por que lo puse en el capitulo pasado :p), pero lógicamente eso enojo a las mujeres que estaban en esos momentos en la mansión, ya que se tardaron lo que quisieron.

Así que agarrense de donde puedan, por que al parecer va a estallar una guerra santa entre las señoritas Kido y Eton y los santos de nuestros corazones, así que empecemos con este capitulo antes de que empiece cuando la acción haya acabado y obviamente no queremos eso.

CAPITULO 13: 17 CABALLEROS, UNA SEÑORITA ARPIA Y UNA GRAN BRUJA.

Shun se quedo hasta aproximadamente hasta las nueve y media con Shiro en el departamento de este, aunque se durmió un rato (aproximadamente unas dos horas y media), por lo que durante ese rato, Shun fue algo así como el ángel guardián de Shiro, ya que se quedo velando su breve sueño, por lo que por un momento, y por decirlo de algún modo, los papeles se invirtieron, aunque fuera por poco tiempo, cambiando así de ángel (aunque creo que ambos chicos son un par de ángeles), y como todos habían estado de acuerdo que cuando muy temprano se fueran a la mansión a las 11:30 de la noche (Ikki le dijo a su hermano que si tenía mucho sueño antes, fuera aquél viejo árbol donde solían entrenar de niños, así él podría encontrar y asegurar de que pudiera dormir un poco antes de regresar a la mansión, aunque se lo dijo sin que los demás –en especial Shaka, dado lo que le había dicho de ya no ser tan sobre protector y dejar a su hermano crecer- por que seguramente no les caería muy en gracia eso), por lo que no creía que fuera mucho problema si fuera un pequeño rato al club con Shiro, aunque para su mala suerte, tendría que hacer lo que la cenicienta y salir a eso de las doce de la noche, por que si no se le convertiría la carroza en calabaza xD… o más bien dicho, se le aparecería la madrastra y la hermanastra (si, lo se, se supone que son dos, pero que quieren, con una Saori nos basta y nos sobra para poner dos, pero creo que entienden que en este caso la señorita Eton es la madrastra ¿no?), por lo que al llegar al bar se fue a sentar a la barra, al parecer aquella noche no había ido ninguno de los demás caballeros, por lo que no se preocupo de andarse cuidando de los demás, ya una vez instalado en la barra se quedo un rato hablando con Miguel antes de que Sonia y Karla (las dos chicas son de las demás cantantes del bar y al igual que Ashlee y Hanah, son un dúo, creo recordar que las mencione en el capitulo No. 7) se pusieran a cantar, definitivamente esas dos chicas las dos chicas tenían buena voz, en especial para las canciones en inglés, por lo que Shun pensaba que definitivamente los ensayos con Alex eran buenos.

Shun se sorprendió de que Miguel aun se acordase de él, ya que prácticamente sólo habían hablado una vez, en el departamento de Alex hacía ya unos días atrás, ya que durante la primera vez que había ido al bar había ido con otra ropa para que no lo vieran sus amigos y casi no estuvo en la barra para que no fuera localizado fácilmente, estuvo así hasta un poco después de que Shiro acabara de cantar, después de que él bajo del escenario fue a la barra para hablar un poco con Shun antes de que este regresara a la mansión, ya que quería ver si ya habían llegado los demás.

Cuando llego sólo había regresado Shaka, Seiya, Hyoga y para sorpresa de más de uno, su hermano, ya que Ikki había ido para ver si Shun había regresado a la mansión, por lo menos no se les ocurrió preguntarle donde se había metido durante todo ese rato, ya después le "consultaría" a la almohada sobre el que decirles, aunque con sus sueños, dudo que la almohada le diga mucho, pero por el momento ya había cinco, por lo que podrían ir tanteándole el agua a los camotes (o ir viendo como estaba en esos momentos la situación para cuando llegaran los demás, los que a lo mejor no tardarían en llegar, en especial Afrodita, ya que conociéndolo no querrá amanecer con unas ojeras como la vez que se había ido con los demás al club e ir gradualmente perdiendo su reconocida belleza), una vez que entraron a la mansión no les sorprendió tanto que las dos mujeres y Tatsumi se hubieran quedado despiertos hasta esa hora para poder "hablar" con ellos, aunque por el rostro de esas tres personas obviamente el dialogo era lo que estaban planeando justamente en esos momentos (bueno, a parte del evidente sueño que cada uno de los presentes tenía claro).

Al parecer habían decidido a que llegaran el resto de donde se habían metido para que ahora si la "nueva guerra santa" pudiera dar inicio ya de un modo más oficial, pero por la mirada llena de reproche de la bruja como esa mirada que combinaba frialdad y una crueldad digna de Hades que tenía en sus ojos la señorita Eton, es lógico pensar que los santos ahí presentes no se sentían muy cómodos, pero tenían que mantenerse firmes en lo que estaban pensando, por que esta vez nadie estaba dispuesto a ceder a las loqueras de Saori, por muy su Diosa que pudiera ser, ya que una cosa era el que la protegieran "por la seguridad del mundo entero" y otra muy distinta el que le hicieran fiesta cada vez que intentaba usar su cerebro sin estrenar y saliera con alguna idea como la de los mentados uniformes.

Después de las doce y media empezaron a llegar el resto de los muchachos, lo bueno es que parecían estar muy calmados, pero como estaban las cosas en esos momentos, realmente era de dudarse que ese estado permaneciera por mucho tiempo, ya que al parecer de cómo estaban las cosas en la mansión Kido no iba a salir nada bueno, conforme iban llegando se iban dando cuenta de esto, por lo que realmente se empezaban a tensar demasiado, por lo que si nadie resultaba insultado sería un verdadero milagro de los Dioses, lógicamente la primera persona en hablar fue la señorita Eton, la cual hablo en un claro tono que denotaba indignación y reproche, pero a diferencia de lo que se podría esperar de la bruja de Saori, la señorita Eton sonaba como alguien que si los podría mandar a la horca.

Veo que lo que la Señorita Kido (¬¬ Si Saori es una señorita entonces yo soy un brócoli) no dijo eran estos desagradables hábitos de salirse sin avisar hasta que hora regresaran –dijo con ese reproche e indignación que siempre la había caracterizado la señorita Eton- y es sobretodo imperdonable considerando que ustedes son los encargados de la protección de ella, realmente creo que vamos a tener problemas, ya que tendrán que aprender a hacerse responsable de la señorita Kido, por que dudo que una banda de mal vivientes como ustedes la pueda cuidar como se merece.

Esto último realmente los molesto, si la señorita Eton supiera realmente lo que ellos habían tenido que hacer en el pasado para protegerla, se tragaría sus palabras y no solo les pediría perdón, si no, que hasta ella le daría la razón, pero como es lógico, ella no sabe nada de eso y como la bruja le paga a ella mejor de lo que le podría pagar a cualquiera de ellos por que le conviene tenerla contenta, es fácil pensar de lado de quien se pondría, por lo que no falto el que intentara dejarle bien en claro que ellos no son lo que ella pensaba y que no estaban dispuestos a que de repente ella llegara nada más por que la otra se lo había pedido y los insultara como si nada, en especial por que la mayoría de ellos pertenecían a la elite dorada, los de mayor rango en todo el santuario.

Y se ve que usted no nos conoce aun señorita Eton –dijo un inmutable y frío Camus (por que estoy comenzando a pensar que estos dos serán los que menos se soporten)- Por lo menos debería escuchar nuestras razones para comportarnos así, ya que únicamente ha oído lo que la señorita Kido a dicho, y conociéndola sólo le habrá dicho lo que a ella le a convenido para que usted este de su parte.

Camus tiene razón –dijo de una manera tranquila Shaka- aun no nos conocemos, pero nuestros amigos aquí presentes –obviamente refiriéndose a los de bronce- nos han hablado de usted, por lo que pienso que si lográramos hablar con usted de una manera muy tranquila podríamos llegar a un acuerdo.

No se que le hayan dicho a usted los niños, los conozco desde hace algo de tiempo, y realmente dudo que le pudieran hablar bien de mi, siempre tuvimos problemas, en especial con él –dijo señalando a Seiya la señorita Eton- pero le aseguro que por unas cuantas amables palabras me pueda ganar y dejar que hagan su voluntad, creo que todos aquí estamos para cumplir con un trabajo, yo haré el mío y pienso que lo correcto es que ustedes hagan el suyo, sin importar que sea lo que ustedes piensen.

Esto realmente va a ir para largo, ya que nadie iba a ceder, realmente cada quien tiene su carácter, y si alguno de los estos caballeros empezaba a flaquear iba tener a los demás atrás de él para volverlo a convencer de lo que realmente debería hacer: seguir buscando la forma de darse su lugar ante la bruja, y no importaba lo demás, ya que eran ellos lo que básicamente eran lo que le hacían todo a Saori, por lo que estaban muy seguros de que no podría sobrevivir más de 24 horas sola pero creo que eso se sobreentiende, considerando de quien hablamos.

Si oyera nuestra versión creo que entendería que hacemos inclusive trabajos que no nos corresponde –dijo en un tono ya algo molesto Milo- por lo que cuando la señorita aquí presente nos mostró los uniformes que quería que usáramos para su cumpleaños realmente creo que entendería nuestros motivos para hacer esto, así que si quiere que hablemos, lo haremos, pero considere que no vamos a soportar a que venga ha insultarnos, por que si piensa que lo permitiremos esta en un error, y no quiero que piense que estoy siendo grosero, no suelo ser grosero con una mujer cuando la conozco, sólo le estoy aclarando lo que va a pasar si en algún momento vamos a estar a punto de llegar a malos terminos.

Al oír esto de la boca de Milo, la señorita Eton se dio cuenta de que por ningún motivo su trabajo sería algo fácil, pero era alguien con un trabajo que cumplir, y como les había dicho a los chicos, ella tenía pensado cumplirlo, sin importar lo que pasara, por lo que no iba a ceder a la voluntad de 17 jóvenes, aunque es obvio que ninguno de ellos tampoco cedería, ya que aunque fuera difícil pensar o creerlo, ella tenía sus razones para creerles más a ellos que a ella y creer realmente que ellos eran quienes tenían la razón, pero trabajo es trabajo, y por ninguna razón en el pasado había provocado el que dejara de cumplir con algún trabajo, y no lo dejaría de cumplir ahora, pasara lo que pasara, por lo que sin importar lo que pasara o lo que pensara, cumpliría con su trabajo con toda la elegancia posible.

Mire jovencito, yo estoy aquí para cumplir con un trabajo, y ustedes están aquí para cumplir con un trabajo –dijo esa voz que denotaba esa fría indignación que poseía la Señorita Eton- por lo que tendremos que dejar esa platica para después y por el momento acatar ordenes, ya que considero que eso es lo más propicio, deberían entender eso ustedes, aunque aun son muy jóvenes para entenderlo, según veo yo.

Obviamente lo de que era muy joven para entenderlo obviamente no le cayo muy en gracia que digamos a Dohko, ya que él es el mayor de todos los presentes, ya que, y aunque otra vez fuera joven y Saori le hubiera dicho a la Señorita Eton que él tiene 18 años, él tiene más de 200 años, por lo que no pudo evitar semi-fruncir el entrecejo, cosa que no paso por alto la mayor de las dos mujeres que se encontraban presentes en ese lugar, antes de que cualquiera de los presentes estuviera consciente del tiempo que habían pasado hablando, el reloj antiguo de madera de la sala de mansión marcaba las tres y media, para cuando se subieron a sus respectivas habitaciones, después de seguir un buen rato así, el reloj marcaba las seis y cuarenta y cinco minutos, por lo que nadie decidió dormirse, la por lo que de repente se oyó en la mansión el uso de varias regaderas y un inusual movimiento a esas horas en cada una de las habitaciones, por lo visto, la poca paz que había en la mansión se había acabado, claro, si es que había paz con tan locos inquilinos haciendo de las suyas a la menor provocación.