Ese día la despertó el bullicio del pueblo: puede escuchar a los aldeanos cuchicheando mientras corren frente a su puerta, "¡La miko entró en trabajo de parto!" Se apura para llegar a la choza aun vestida en su ropa de cama cuando ve que Sango la está buscando para que ayude a la anciana con el trabajo. Al entrar, la ve a Kagome más relajada de lo que esperaba: eso es bueno; Inuyasha, por otro lado, se tendrá que quedar afuera, no puede soportar escucharla gritar así. Souten decide quedarse con él y distraerlo batallando para que no destruya cada construcción que encuentre intentando calmar sus nervios. Sabe que no puede contra él, pero al menos le tomará un tiempo deshacerse de ella, ¿No?
Inuyasha arremete frente a ella, pero está distraído, es lento para reaccionar cuando su cuerpo gira del lugar, se sostiene en la punta de la Raigekijin para impulsar la patada que da de lleno en su rostro. Parece que le golpe lo despertó un poco, porque ahora sólo está enojado y con ganas de pelear en serio. Siguen atacando pero no llegan a tocarse a pesar de sus esfuerzos cuando Souten escucha algo a lo lejos que la detiene en el lugar, justo cuando él se acerca a toda velocidad con su Tetsusaiga en alto; antes de que pueda terminar de girarse, ya está justo al lado suyo…. Y de repente es lanzado hacia el suelo por una enorme fuerza. Cuando llega a abrir los ojos puede ver el resplandor rojizo de un látigo envuelto en llamas separándolos, saliendo del brazo de una joven youkai extrañamente familiar. Qué más da, alguien tendría que pagar por hacerlo escuchar a su mujer en la cabaña, lejos de el: empuña su espada contra ella y siente el choque que hace vibrar hasta la empuñadura, pero al girar, puede verla aun de pie, sin moverse un solo centímetro, sólo dos de sus dedos de la mano derecha están alzados, en un leve gesto, y caen rápidamente. El látigo de fuego se mueve a sus pies y lo enlaza, haciéndolo caer; ella se acerca y lo mira, sin intención de levantarlo del suelo. El conoce esos ojos, alguien más lo ha mirado así más de una vez. Cuando gira a ver a Souten, aun sin levantarse del sueño, la puede ver con la mirada al suelo, en una reverencia. ¿Por qué demonios no lo viene a ayudar y solo se queda ahí parada?

Un tiempo después, Rin por fin sale de la cabaña refregándose las manos con un paño, para ver a la joven youkai apoyada en la pared sosteniendo a Inuyasha de una oreja para que se quede quieto y a Souten divertida por la escena.
- Lady Izumi – hace una ligera reverencia mientras que ella simplemente le sonríe – Ya puedes pasar Inuyasha : es un niño hermoso. – Inuyasha sale corriendo a ver a su recién nacido. Rin supone que en la asamblea ya han notado que no pertenece allí.

- Milady, disculpe la intromisión, tenía asuntos que arreglar en ese castillo y... bueno…

- Por favor, alguien debía callar a esos engreídos. Hasta has ayudado mucho a tu señor consumiendo el tiempo de la asamblea en algo que no fuera él, deberías estar orgullosa. Ah, pero no es eso por lo que he venido: Lord Konatsu solicita su presencia en su castillo. Urgentemente. Y ha de insistir, si se niega a acompañarme.

- ¿Lord Konatsu? – Souten le dice por señas detrás de ella que es el señor dragón del que están hablando - ¡Ah! Pues, siento mucho decirlo, pero preferiría quedarme lejos de la corte por un tiempo más, si se me permite.

- No se le permite. El señor insiste- agrega Izumi con una sonrisa. "esta mujer es bastante rara. Siento que me está amenazando de alguna manera, pero mantiene su sonrisa."

- ¿Lord Sesshomaru no vendrá a por mí?

- No. Hemos decidido que sería lo ideal que viniera yo sola. Bajo su pedido, claro. – ¿"hemos"? ¿Ha dicho "hemos"? Tal vez sea por eso que la está alejando de él, que no quiere cruzar palabra con ella, ¿Verdad? Tal vez sea Izumi a la que prefiera. Pero entonces, ¿Por qué juega así con ella? ¿Es que la está usando para satisfacer sus necesidades mientras no pueda concretarlas con Izumi? Ambos son miembros de la corte, tienen sus formas. Pero entonces, ¿Ella no es más que un mero juguete, ahora? Desechable y fácilmente reemplazable. No, no lo permitirá; tendrá una o dos cositas que decirle cuando se lo crucen. Pero, ¿Desde cuándo manda a alguien más a hacer su trabajo? Aun cuando Jaken la venia a buscar de pequeña y decía que su señor estaba muy ocupado para ella, sabía que estaba observándola desde algún lado del bosque. Y antes de que se diera cuenta, ya estaba corriendo para adentrarse entre los árboles. Izumi la sigue, sí, pero no parece que quiera alcanzarla: de hecho, sus pasos suenan como si estuviese caminando.
Se detiene en medio de un claro y grita a con toda sus fuerzas "¡Sé que estás ahí! ¡Sal de tu escondite, cobarde!". Izumi, desde lejos, no puede evitar la risa. Una fuerza la empuja contra el tronco de un árbol, y al abrir los ojos, puede ver la mano derecha de Sesshomaru aferrándole el cuello. No, está apoyándose entre sus clavículas, tenso, como si temiera seguir bajando; a pesar de sentir su aliento en la punta de la nariz, nota como ni siquiera la mira a los ojos. Su expresión sigue dura y fría como siempre, pero no la mira a los ojos. En un ataque de rabia por todo lo que había pasado, todo lo que le había hecho pasar, Rin le propina una bofetada que no se esperó: terminó sentado en el suelo y ella enseguida se le subió para tomarle la cara con ambas, obligándola a mirarle.
Lo que no notó enseguida fue que debido a las rodillas flexionadas y la armadura, ella se sentó directamente encima de sus caderas, y al sentir el roce, Sesshomaru clavó las uñas en la tierra para poder controlar sus impulsos, pero puede sentir el néctar que emana de su piel, el calor de sus manos, de sus piernas rodeándolo. Quiere bajar la cabeza para que no pueda ver la lujuria en sus ojos, pero ella lo toma del pelo, cortando sus movimientos. Se acerca a él hasta que puede sentir su respiración agitada sobre su boca, y no hace nada más: sólo lo mira a los ojos, intentando descifrar que es eso que le está ocultando. Sus manos suavizan el agarre y todo su cuerpo se relaja por un momento, en un suspiro. Está cansada, cansada de él, cansada de todo esto. Pero no puede dejarla ir, aún no, no puede estar sola, debe protegerla. Ella muerde suavemente su labio inferior y algo dentro suyo lo impulsa hacia adelante. En un segundo, sus manos se alejaron del suelo para rodear su cintura, sus labios cerraron el hueco entre los dos, y cuando finalmente se separó de ella, le susurró al oído: "no juegues conmigo, Rin".
¿jugar con él? Si hay alguien divirtiéndose manejando la situación, ese debería ser él, no ella. Aunque claro, tal vez, si es un juego que puede jugarse de a dos. Y es su turno de mover las piezas.
Rin lo obliga a volver hacia atrás tirando suavemente de sus hombros: Sesshomaru ya se veía venir un discurso, un golpe, una huida; cualquier cosa, pero no esto. Ella se apoya sobre su cuerpo y se separa suavemente de él, apoyando las rodillas contra el suelo; pudo escuchar el leve gemido que intentó acallar. Tal vez sepa jugar este juego mejor de lo piensa. Pasa su mano derecha lentamente desde su pecho, pasando por el peto hasta la faja que lo sostiene, casi entres sus piernas, y la desata enseguida. La armadura se afloja y le da lugar para pasar suavemente su mano por entre sus piernas y sentir el calor que emana de su cuerpo. Apenas lo toca, y siente como su cuerpo se tensa, la mira a los ojos buscando una respuesta, pero sólo obtiene una media sonrisa y otra lenta caricia. Puede sentir que su esencia cambia, parece divertirse con la situación; otra leve caricia y lo siente cada vez más cerca de ella, el movimiento de sus caderas le indica cómo seguir, y su mano no se detiene aun tan cerca de sí misma. El cuerpo de Sesshomaru vibra con un suave ronroneo y tira su cabeza apenas hacia atrás, sus hombros relajados; ya no intenta defenderse, sólo la deja hacer a su gusto. Ella se acerca sin sacar la mano de su posición, apenas roza sus labios con el lóbulo de su oreja y susurra "Esta batalla es mía". Sin más, se levanta y vuelve a la aldea.
Nadie juega con el gran Sesshomaru de esa manera.


He vuelto, depsues de mi primer reprobado de la carrera. oh well, la proxima será.