Amores

Esa tarde en Seattle llovía más que de costumbre, le gustaba mucho la lluvia, pero en esos días lo detestaba, no lo ayudaba para nada con su estado de ánimo. Edward estaba harto, su relación con Anne no había resultado, y bueno todo iba excelente hasta que mencionó el tema de comprometerse más, saber que iban hacía un futuro, juntos. Ahí fue cuando todo lo malo comenzó, es que simplemente Edward no podía ver un futuro con ella, matrimonio, hijos, nada de eso lograba verlo con ella, ni con nadie que no fuera su Bella.

"Tierra llamando al Dr. Cullen" le dijo Emmett que estaba llegando a su lado en los vestidores. Al ver que Edward no respondía, le gritó, "¡Edward!"

"¿Qué pasa?" respondió sorprendido.

"Te estaba diciendo que mañana re-inauguran el Hotel Seattle y van a hacer una gran fiesta, tengo pases, y creo que deberías venir conmigo. Últimamente estás muy extraño, ¿no me digas que ya te estás arrepintiendo de haber cortado con Anne?"

Había conocido a Emmett en el avión de New York a Londres, desde ese momento se habían llevado excelente y al saber que iba a hacer su residencia en el mismo hospital, no dudaron en que sería genial. Compartieron departamento, y su amistad creció cada día más. Incluso Edward ayudó para que Emmett fuera admitido en el hospital de Seattle, aunque en realidad era un médico muy capaz, con o sin ayuda hubiera logrado entrar al hospital que quisiera.

"No creo que sea una buena idea" respondió sin ánimos a la invitación.

"Anda ya, necesitas un poco de distracción"

"Vale, está bien" Edward sabía que no tendría sentido seguirse negando, regularmente Emmett lo arrastraba a todos los lugares con o sin su consentimiento.

Al día siguiente se fueron a la inauguración, Edward se sentía algo incómodo, eran demasiadas personas, fotógrafos, reporteros, se alejó un momento y se quedó en la barra. Y Emmett como siempre conociendo a las invitadas, ese hombre era imparable.

"Deberías de divertirte más" le dijo una voz a su lado. Él volteó y se encontró con el rostro de una mujer muy hermosa.

"¿Por qué lo dices?"

"Porque llevo un buen rato observándote y tienes esa cara como de fastidio" agregó con un poco de broma.

"¿Y qué me sugieres que haga?" a Edward le daba igual si lo veían con cara de fastidio o no, pero algo en esa mujer le llamaba la atención.

"Bailar conmigo" respondió tan natural, como si no le importara.

"¿Y crees que con eso se me quite la cara de fastidio?"

"Te lo puedo asegurar" Edward se rió y ella lo tomó de la mano para guiarlo hasta la pista, donde muchos invitados bailaban al ritmo de la música de moda que tocaba uno de los Dj's más importantes de momento.

La mujer bailaba impresionantemente bien, y Edward a pesar de sí, comenzó a divertirse y a disfrutar el momento. Sin darse cuenta terminó besando a aquella mujer, casi al terminar la noche.

"Por cierto soy Tanya Denali" le dijo cuando liberó sus labios un momento.

"Edward Cullen" y sus besos continuaron, sabía que ni de broma eran los labios que tanto amaba y ni siquiera los besos eran parecidos, pero esa diferencia le agradaba, en Tanya no había nada que le recordara a aquella mujer que su corazón tanto anhelaba.


Una tarde, semanas después, mientras Bella salía del auditorio donde se preparaba su presentación, el destino le jugó otra broma pesada.

"Así que no te llamas Isabella Cullen, sino Swan y además eres una famosa pianista" le dijo el hombre que estaba recargado sobre el cofre de un gran Ferrari.

"Jacob Black" bufó "y tú eres un Ingeniero para Ferrari, en la F1" agregó satisfecha de haber descubierto quién era su misterioso conocido.

"Vaya, si que has hecho labor de investigación, dime Sherlok además de bonita, talentosa, tienes otro don oculto por ahí. Bella lo ignoró y siguió caminando, pero mientras lo hacía el piso le hizo una broma y por poco aterriza contra la banqueta, de no ser porque los fuertes brazos de Jacob la atraparon. "Bueno ya sé que caminar, al parecer no es uno de ellos"

"Suéltame" le exigió al sentir sus manos bien afianzadas a su cintura.

"acepta una invitación a cenar" le respondió.

"Ni si quiera te conozco, ¿cómo pretendes que vaya a cenar contigo?"

"Por eso, exactamente por eso, para que me conozcas" le respondió tan seguro de sí, como siempre lo había sido.

"Un café, es todo lo que te puedo dar" le respondió Bella, ya más divertida por la expresión de Jacob.

"Perfecto. Vamos súbete" Jacob abrió la puerta de su Ferrari.

"Hoy no, mañana a la misma hora, espérame aquí" Bella creía que ante esa situación él se negaría.

"Está bien. Ciao Bella" le gritó cuando pasó a su lado en el auto.

Bella esperaba que Jacob no llegara al día siguiente, pero definitivamente él no iba a darse por vencido y la esperó a la hora acordada. Ya no tenía escapatoria.

Para su sorpresa, Jacob le cayó muy bien, era gracioso, y descubrió que solía vivir en Phoenix, antes de que su madre muriera, y se tuviera que ir con su padre y sus hermanas a Italia, donde pasó la mayor parte de su vida y donde decidió estudiar Ingeniería automotriz para algún día lograr su sueño de trabajar en F1, y lo había conseguido.

El café, pronto se convirtió en una cena y salidas por Roma, que se veían interrumpidas, solo cuando tenía que viajar con su equipo para las carreras.

Charlie era muy feliz al ver que por fin su hija se daba la oportunidad de salir con alguien, y siendo sincero Jacob le caía muy bien. Cuando iba a por Bella, a veces aprovechaba para platicar con él, aunque casi no tenía tiempo de poner atención a los deportes, siempre le habían gustado y Jacob era un experto en hablar de ellos, no solo automovilismo, todos le encantaban.

Así Jacob se convirtió en una gran compañía para Bella. Y sus amigas tenían que conocerlo, incluyendo también a Jasper, que se había convertido en una pieza muy importante en la vida de Alice; y eso le agradaba, no había nada como ver a su mejor amiga más feliz de lo que lo había visto en toda su vida.

Un fin de semana, organizó toda una cena en su casa para que sus amigos conocieran al tan comentado Jacob.

La cena fue un poco extraña, sintió algo extraño, ella empataba muy bien con sus amigos, pero era como si fueran dos partes muy diferentes de ella las que estaban ahí, había una que se llevaba de maravilla con Jacob, pero él no podía llevarse con la otra parte que se llevaba con Alice y Rosalie. Sobre todo con la que se llevaba con Rosalie, pues solo basto un intento de conversación para saber que ni en el más loco de los sueños, ellos se hablarían de buena manera.

Un día mientras esperaba a Alice en la sala de lugar donde trabajaba, tomó una de las revistas que estaban en un mueble, todas eran sobre moda y chismes de gente famosa; aunque ella hubiera preferido algo menos banal no tuvo muchas opciones y empezó a ojearla. Cuando llegó a la parte de sociales, se paralizó y de inmediato se arrepintió de haber tomado la revista.

"La hermosa socialité Tanya Denali con su nuevo novio el guapo Dr. Edward Cullen, no podemos negar lo bien que se ven juntos, por eso aquí los tenemos entre las 5 parejas con mejor química y física de los Estados Unidos" decía la revista debajo de una foto que los mostraba besándose en un evento social en Seattle.

Bella sintió un poco de dolor, pero no podía evitar darle la razón a la revista, ellos se veían muy bien, compatibles, terriblemente hermosos, algo que jamás había tenido con él.

"Ya estoy lista Bella" gritó Alice cuando salió a la sala, y vio la revista que tenía Bella en las manos y su cara descompuesta, comprendió rápidamente lo que había visto. "¿Estás bien?"

"Si, es lo que yo le pedí. No puedo quejarme." Sonrió amargamente.

Después se fueron y se reunieron con Rosalie, que tal y como había predicho alguna vez Bella, se llevaba de maravilla con Alice.

Unos días después Bella viajó a Mónaco, pues Jacob la había invitado al Gran Prix y ella no se había podido negar, después de todo estar con él le hacía muy bien.

Se habían hospedado en uno de los mejores hoteles de Mónaco, que estaba lleno de gente de Fórmula 1 y de algunos de los visitantes más importantes.

"Bells" le dijo Jacob cuando iban en el elevador hacia su habitación, después de la fiesta de celebración por la victoria en el Gran Prix. "Hay algo que he querido decirte desde hace mucho y ya no puedo esperar más"

"Te escucho" él le tomó la mano y la acercó más hacia su cara.

"Bella me gustas y me gustas mucho, pero desde que te conocí, tu mirada tiene una sobra de tristeza y no sé qué es lo que la causa pero sinceramente, quiero que me permitas convertir todas esas tristezas en alegrías" él no le dio tiempo de responder y la besó, Bella se sentía aturdida, se sentía muy bien en compañía de Jacob pero jamás lo iba a querer, ni por asomo, una mínima parte de lo que amaba a Edward. Sin embargo, ella sabía que ahora Edward era feliz y eso fue lo que la hizo responderle el beso a Jacob.

De repente las puertas del elevador se abrieron, ella levantó la vista y vio que en el elevador de enfrente, la miraban aquellos ojos verdes que la ponían de rodillas.


Una disculpa por no haber actualizado antes, he tenido unos contratiempos y ni he querido ver la computadora, en fin. Aquí les dejo un nuevo cap y no se preocupen como disculpa actualizaré antes esta semana. Gracias por sus reviews.