¡Hola! Aquí les traigo el cap 13!
Muchas gracias! a todos los que siguen el fic , a todos los que le pusieron alerta! Y a todos los que lo leen y dicen: "Apenas el capítulo 13" y, como siempre,
GRACIAS especialmente a todos los que se toman el tiempo de dejar un review!
Andyie Pattz (Gracias Feliz Navidad También!, y Ron seguira sufriendo…) Miadharu (grax por tu review) blackmoon (señorita? XD!) Caroone (felices fiestas también para ti Damian Malfoy (seguiras sintiendo pena por Ron, y creo que Hermione se negara lo más que pueda) angelik (jajaja que bueno que te guste el fic chizuka moon (de corrido? Como los aguantaste XD! Lorcanina (jajaj gracias por lo de "fan" :D! Karla (si méndigo Draco y pobre Ron… saludos! Sabaana (habrá acercamientos más seguido Twilight-hp93 (y sentiras mas! :S :D! Silvis (Gracias por tu review, me alegra que te haya gustado Lucy Eve, (Gracias por tu review!) Francia Alexandra (que bueno que te guste el fic! Y si todos se sorprenden XD! Saludos! Y a "a" Que bueno que te guste la historia, espero que les siga gustando
Espero no haya olvidado a nadie :S ! si no díganme "hey!" :)
Además me gustaría agradecer y dedicar este cap a O. por que se que no le gusto cierta parte!
Por cierto todos los personajes, lugares, y demás cosas Potterianas son propiedad de J.K. Rowling… yo solo los tomé prestados!
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Muchos Torposoplos
Ron entró en la sala común de Gryffindor poco antes de las diez, que era la hora en la cual tenían que regresar los alumnos de séptimo. Vio sentados platicando muy juntos a Harry y a Ginny, quienes lo miraron extrañados al descubrir que regresaba solo. Ginny se levantó y se acercó a un grupo de chicas de su grado.
-¿Dónde esta Hermione? –Preguntó Harry dirigiéndose a Ron.
-No lo sé, no ha ido– le respondió muy bajo Ron-. Pensé que ya estaría aquí…
-¿No estuvo contigo?– Exclamó el chico extrañado- Pero si nosotros la vimos cuando salió, hasta subió a arreglarse.
-¿En serio?– El pelirrojo de pronto se sentía entre aliviado y preocupado- … Hagrid me dijo que la vio cerca de la biblioteca.
-¿Le habrá pasado algo?
-No lo sé. Lo mejor será que vaya a buscarla.
-Espera.
Harry se acercó a Ginny.
-Vamos a buscar a Hermione– le dijo Harry-. Si vuelve, avísame, ya sabes cómo.
Los dos chicos salieron por el retrato de la dama gorda que les advirtió que casi era el toque de queda. Llegaron hasta el pasillo de la biblioteca casi sin aliento y encontraron a la chica recargada en sobre una columna viendo por una ventana. Ron le hizo una seña a Harry, que asintió levemente y se dio la vuelta para regresar a la sala común. Ron se acercó a la columna…
Hermione vio al pelirrojo y trató de sonreírle pero le fue imposible, no quería delatar que había estado llorando, así que decidió voltearse tratando de ocultar su rostro.
-Lo siento Ron, yo…
-No digas nada –le interrumpió Ron-. No estabas preparada, eso es todo. Yo… no te preocupes.
Hermione sabía que eso no era cierto, pero no le podía decir la verdad. Él se estaba comportando de manera muy comprensiva, así que ella, agradecida, le echó los brazos al cuello, para abrazarlo tiernamente.
Ron se sintió mucho mejor, sin sospechar lo que pasaba por la mente de la chica. Estuvieron juntos un rato, platicando de todo y nada. Hermione se sentía bien con él, tranquila.
Volvieron cerca de la media noche a la sala común, evitando ser encontrados por Filch. Ron se despidió torpemente de la castaña en las escaleras del dormitorio y ella, en respuesta, se le acercó lentamente hasta posar sus labios en los del pelirrojo.
Hermione pensó que a pesar de todo había logrado tener una linda velada; lo único que la atormentaba era que no sabía si podría ser sincera sobre cuál había sido el mejor de los dos besos.
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Por otro lado, Draco había llegado a su sala común sin poder dejar de sonreír estúpidamente. Se repetía que el haber logrado estropear los planes de la Gryffindor era el motivo de su entusiasmo; pero la verdad era que el chico no se había sentido así desde hacía mucho tiempo… si no es que nunca se había sentido así. Unir sus labios a los de Granger había sido algo único.
-Malfoy, ¿Te bebiste un litro de Felix Felicis?– lo cuestionó una chica al entrar.
-Astoria… -Se despabiló el chico y respondió sonriendo cínicamente-. Algo parecido.
-Vaya, vaya, nunca te había visto así, me pregunto para qué necesitaría Draco Malfoy un poco de suerte.
-No, afortunadamente no necesite suerte–. Añadió retomando su camino hacia su dormitorio.
Theodore estaba recostado en su cama leyendo algo y el resto de sus compañeros aún no subían.
-Veo que lograste tu cometido, Draco– comentó burlonamente Theodore.
-¡Por supuesto!, ¿tenías alguna duda? –le respondió el rubio usando el mismo tono.
-A decir verdad, sí. Es más, ¿cómo lo lograste?
-Ya sabes, el típico jalón de cabello.
Theodore río, sabía que mentía. Draco se metió a su cama y cerró el dosel.
La había besado, incluso podía sentir todavía la tibieza de sus inocentes labios respondiendo a la pasión de los suyos. Había sido suya por un instante y ahora que la había probado quería más. Se estaba convirtiendo en una adicción, una deliciosa adicción.
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Pasaron algunos días y Hermione decidió ignorar a Malfoy en las clases que tenían juntos (afortunadamente eran sólo dos). Además, intentaba mostrarse más cariñosa con Ron en público (para alegría de éste)… y que Malfoy se diera cuenta le resultaba algo primordial, aunque a él lo ponía furioso.
Cuando sus amigos tenían sus prácticas de Quidditch, Luna era su amiga más cercana, incluso parecía que últimamente platicaba más con ella que con Ginny, ya que esta parecía estar pegada a Harry todo el tiempo. Una de esas tardes, mientras caminaba con Luna por el castillo se encontró con Draco, pero el chico no se atrevió a molestarla como solía hacerlo cuando se encontraban a solas, por lo que se conformó con darle un empujón al pasar, mientras que Astoria, quien ese día iba a su lado, decía: "Vaya Lunática, hoy sí supiste donde ponerte los zapatos".
-Ese chico siempre hace cosas así– le dijo Luna a Hermione-. Seguro ha tenido una vida muy triste…
Hermione se sintió un poco incomoda, en parte por la sinceridad con la Luna hablaba y en parte porque ella pensaba lo mismo.
-Luna, no deberías dejar que la gente se burle de ti.
-Descuida, él no me molesta y Astoria es inofensiva. Ella incluso me hace reír.
La castaña pensó que Luna nunca cambiaría, era tan inocente que hasta la creía capaz de hacer amistad con una Slyhterin. Fue así que se le ocurrió:
-Luna, ¿Me harías un favor?
-Claro, me encantaría–. Contestó Luna mirándola emocionada.
-¿Conoces a Theodore Nott?...
Hermione sabía que Theodore era muy distinto a todos los Slytherin, y ella necesitaba un espía que le dijera si Malfoy se preparaba lo suficiente para los EXTASIS (después de todo se lo debía a Narcisa).
-…Quieres que pregunte por Malfoy y sus exámenes- Resumió Luna-. Sí, creo que puedo hacer eso.
-Muchas Gracias…
Luna caminaba rumbo al gran comedor inmersa en la lectura del Quiquilloso de ese mes cuando tropezó con un grupo de alumnos de Slytherin.
-Lunática, ten más cuidado.
-¿Qué llevas ahí? –Preguntó una chica arrebatándole su revista- ¿Todavía se publica esto?
-Oh, sí. Ya casi se celebra el aniversario número….
-Ja, ¿celebran aniversario? Seguramente también celebran cada que algún estúpido compra la revista.
-Te equivocas, si hiciéramos eso la celebración sería…
-Olvídalo, están jugando contigo.- Habló una voz con tono serio.
Theodore y Astoria acababan de aparecer en la entrada al comedor y al ver la cara de Theo, las chicas devolvieron su revista a Luna y se fueron riendo.
-Vamos Theodore, ya hiciste tu buena acción del día. Ahora, comamos –Se burló Astoria y se encaminó a la mesa de Slytherin.
El chico iba a seguirla, pero la voz de Luna lo detuvo.
- ¿Te llamas Theodore?
-Am, sí. ¿Y tú eres Luna Lovegood, no es cierto?
-Sí, pero todos me llaman Lunática.
-Ya veo… ¿Qué llevas ahí?- Theo acababa de fijarse en las extrañas gafas con las que la chica leía su revista.
-Son mis gafas para ver los torposoplos…
-¿Para ver qué? –Cuestionó extrañado Thedoroe, quedándose en el lugar para escuchar atentamente la explicación de Luna, quien, no acostumbrada a estas muestras de interés, siguió hablándole de criaturas que él jamás había escuchado, hasta que recordó la misión que Hermione le había encargado, por lo que aprovechó para preguntarle, lo más casual que pudo, sobre los ÉXTASIS, y sobre la cantidad de tiempo que dedicaban a estudiar él y sus compañeros… especialmente Draco.
-Dice que rara vez ha visto que Draco pase la tarde estudiando, pero que aún así, sus notas siempre han sido Extraordinario o Supera las Expectativas…
Hermione nunca vió a Malfoy como un descerebrado, pero de eso a considerarlo un buen estudiante, había un abismo. "¿Cómo es posible que ese sujeto apruebe sin esforzarse?"
-Gracias Luna, y… ¿Me mencionaste al preguntar por Malfoy?
-No. Aunque Theo es muy suspicaz.
¿Theo? ¿Acaso Luna ya era amiga de Nott? Hermione no supo por qué, pero esa idea no le agradó mucho; le preocupaba haber mandado a su amiga a la boca de la serpiente (pensándolo bien, prácticamente había hecho eso). Últimamente la sorprendían los Slytherin.
Pasaron los días, llegó la Noche de Brujas y con ello un banquete que todos esperaban con emoción, casi tanto como la primera salida a Hogsmeade.
A Draco, también le sorprendían los Slytherin, por ejemplo: ¿cómo podía Zabini ser tan Trol para algunas cosas? y ¿acaso Astoria no se había acercado porque le gustaba, qué hacía ahora platicando con él como si eso no hubiera pasado? Pero, sobre todo, ¿había dicho Theodore lo que creía que había dicho?
-No puedo, quedé con Luna.
-¿Luna, Luna Lovegood, ¡Luna Lunática Lovegood!– Casi gritó Zabini.
-Vale, ya basta Zabini– intentó callarlo un sorprendido Draco.
-¿Es en serio Nott?– Insistió Zabini, y el rubio no pudo evitar mirarlo esperando también una respuesta.
-Sí. Así que irán ustedes por su parte a Hogsmeade y no me fastidiaran…- Contestó el aludido viendo directamente a Zabini.
-Entonces, seremos solo tú y yo Malfoy… A menos que tú y Astoria… -Zabini seguía empeñado en molestar.
-Descuida Zabini– dijo la chica-, yo iré con las chicas, así que no te enceles, él es todo tuyo.
Todos rieron al ver la expresión de espanto que había puesto Zabini con la última frase de la joven, aunque a Draco no le duró mucho la sonrisa, pues ahora tendría pegado a Zabini todo el tiempo, así que casi se hubiera alegrado de que Astoria lo llevara con sus amigas. Ya vería la forma de deshacerse de él…
Y lo consiguió, pues Draco programó un entrenamiento de Quidditch durante el día de la visita, de manera que ese día ni él ni Astoria, ni el resto del equipo, fueron a Hogsmeade. Muchos se quejaron, pero querían ganar su primer partido contra Ravenclaw y parecía buena idea el entrenar mientras los demás salían, así que al final aceptaron quedarse. Draco había pensado seguir a Granger en Hogsmeade pero sabía que sería más difícil acercarse esa tarde, pues seguramente ella estaría con San Potter y con la Comadreja.
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Harry y Ginny se separaron de Ron y Hermione en cuanto llegaron a Hogsmeade, para dirigirse a cabeza de puerco, ahora su taberna favorita por encontrarse ahí Aberforth. En cambio, Ron había invitado a Hermione al salón de té de Madame Pudipie, pensando que sería un buen lugar para pasar tiempo juntos. En el lugar, después de tomar el té y algunos bizcochos, Ron le dio el pequeño paquete que tenía para ella: un bonito collar blanco de listones con un dije de libélula que tenía incrustados dos muy pequeños piedras brillantes en las alas, que se movían lenta y mágicamente, cambiando de color según su estado de ánimo.
-Oh, Ron, es hermosa–. Agradeció la chica.
-No es muy valiosa– le dijo Ron un tanto avergonzado-. Espero que funcione, la compré el día que fuimos al callejón Diagon… me hizo pensar en nosotros.
-¿Una libélula?
-Sí, una libélula es en esencia viento –comenzó Ron como si se hubiera aprendido de memoria la historia- y sabiduría… como tú… Se dice que la libélula en un principio no tenía alas. Ella envidiaba a las aves que lucían tan hermosas en el cielo así que le pidió a Dios que le diera alas para ser como ellas; Dios se las concedió, sin embargo aún con alas la libélula no se sintió hermosa ni valiosa- de pronto la expresión de Ron se tornó amarga–, seguía siendo un insecto.
-¿Ron, por qué…?
-Es como yo– la interrumpió bruscamente el pelirrojo-. Yo, por más que trate, sigo siendo simplemente Ron. Sé que seguramente no cumplo tus expectativas y…
-Ron– lo detuvo Hermione-, yo no podría pedir a nadie mejor que tú.
-Pero…
-Ron, eres muy valioso para mí y te quiero más que a nadie en este momento.
-Entonces…–le preguntó Ron entusiasmado.
Hermione se acercó a él y lo besó, esta vez sin reparos. Lo quería, eso no lo negaba. Él valía mil veces más que Malfoy.
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Al mismo tiempo, afuera de la Casa de los Gritos, una chica de grandes ojos azules le mostraba a un chico como cavar en la nieve para encontrar los Plympis de invierno. Sin embargo, media hora después, sin haber logrado encontrar alguno, decidieron empezar a comer lo que él había llevado.
-Estos bocadillos son estupendos Theo.
-Me los han dado los elfos, para nosotros.
-Oh…, yo nunca he entrado en las cocinas–le dijo Luna-. Pero conocí a un elfo que trabajaba en ellas, aunque lamentablemente murió. ¿Sabes? Él era muy gentil y tenía muy buen gusto para los calcetines (la última vez llevaba uno naranja con conejos y uno beige con zanahorias). Un día te llevaré a visitar su tumba
Theo la escuchaba, sonriendo ligeramente. Le gustaba la tranquilidad con la que ella se sentaba a platicarle de tantas cosas. Nunca se aburría con ella; aunque él no hablará tanto, se entendían bastante.
-Me encantaría que me llevaras– le dijo el chico.
-Te llevaré. Creo que te gustará el lugar…
Comenzaron a levantarse para volver al banquete del castillo. Luna platicaba de los elfos y la P.E.D.D.O. de su amiga Hermione. "Su amiga Hermione" pensó él, "así que por eso le interesaba saber sobre Draco y sus estudios". Theodore casi rio del alivio, porque por algunos momentos había llegado a temer que si Luna preguntaba por Draco era porque le gustaba y, aunque no creía que a alguien como ella le gustara alguien como Draco, se sintió mucho mejor de saber la razón del interés en su amigo.
"Sólo pregunta porque Hermione se lo pidió" Theo se levantó distraído, quedando frente a Luna.
-¿Qué pasa?– Preguntó ella- ¿Torposoplos?
-Sí, muchos en realidad– y sin pensarlo más acarició la cabeza de la chica (como espantando a los torposoplos) y la besó tiernamente en los labios.
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El equipo de Slytherin estuvo entrenando mucho durante ese día. Draco, ya bañado, decidió dirigirse con su equipo al gran comedor para el banquete. "Así podré ver cuando llegue" pensó Draco. Entraron en el gran comedor, adornado como siempre con las calabazas flotantes con luces y con unos murciélagos revoloteando por las cabezas; sólo que ese año, para consternación de Draco, el comedor se hallaba repleto de telas y espejos en las paredes, en los cuales no todos se reflejaban: en algunos sólo se reflejaban los mentirosos, en otros sólo los bromistas, en otros sólo los pelirrojos…
Draco pensó que pasaba algo extraño cuando oyó una voz que lo ensimismo…
-¡Bienvenidos! Pasen, pasen. Y pónganse esto… ¡Segá tan divegtido!
La profesora Fleur les había dado unas extrañas cosas como hechas de humo que parecían antifaces.
