N/A: ¡Hola a todos! ¡Estoy de regreso con otro capítulo! Decidí reservar este viernes para escribir, ya que voy a estar extremadamente ocupada el siguiente par de semanas. Gracias a todos los comentarios que me enviaron la última vez, y sé que les gustaría saber lo que pasará ahora, así que los dejaré leer. ¡Disfruten!
N/T: Sí, sigo viva y sí, no me he rendido. Una enorme disculpa a todos por mi larga ausencia. Seré breve. El tiempo pasa volando y sucedió lo peor que le puede pasar a uno: perdí la inspiración. D:
Pero me obligué a mi misma a sentarme y escribir esto todo el día. Ya es un progreso, ¿no?
Agradecimientos.
Raily-and-Ray, Perse B.J, camilita20, Hatoko Nara, pinkus-pyon, Melody, Guest y Meliiii por sus comentarios.
Favoritos: Reykou Higurashi, Yuki-fu, Elizabehta Beilschmidt, Alcatraces, sakuritakiss, pinkus-pyon, The Gray-Eyed Girl, mecabetuboka, Meliiii.
Alertas de historia: zsck1997, Son tsukasa, Elizabehta Beilschmidt, Coralle Simidt, XxLuciernagas-sakuxX, sliper-moon, The Gray-Eyed Girl.
Alertas de autor: The Gray-Eyed Girl.
¡Perdonen si me faltan!
¡Feliz año nuevo!
Trabajando para los Hitachiin
Capítulo 13
Después de que el pastel fue cortado, los obsequios abiertos y los invitados escoltados hasta la puerta, el salón de baile se tornó siniestramente silencioso. Aún deslumbraba con las decoraciones de la fiesta, pero la atmósfera ya no era brillante. Mientras que Ranka se revoloteaba organizando los regalos de su hija en una pila y doblando el papel en perfectos rectángulos, Haruhi y los gemelos se sentaron en un sofá, con Haruhi en medio de ellos.
Sus delicados dedos estaban sosteniendo su carta de aceptación; no la había soltado desde el momento que su padre se la dio. Los gemelos miraban el sobre con desprecio, como si desearan quemarlo hasta cenizas bajo su fulminante mirada.
Haruhi se aclaró la garganta.
—Entonces…—dijo en tono familiar—. Creo que ahora me iré a la cama. Muchas gracias por la fiesta; fue un gran gesto—. Hizo el ademán de levantarse pero los gemelos pusieron una mano en cada uno de sus hombros y la forzaron de regreso al sofá—. ¡O-oigan!
—Necesitamos hablar sobre esto, Haruhi-chan —dijeron al unísono.
Lució ligeramente sorprendida.
—¿De qué es lo que hay que hablar? —preguntó.
Hikaru alzó la mano y trató de quitarle el sobre, pero ella lo sostuvo con fuerza. La miró de forma significativa.
—Esto es de lo que hay hablar, Haruhi-chan; tu beca —respondió. Había una extraña sensación recorriendo su cuerpo; se sentía pesada, cansada...y estaba ese sentimiento de pesadez en su estómago—. La beca de tu universidad.
—¿Qué hay con ella? Pensé que estaba feliz de obtuve una beca —ella contestó.
—No te hagas la inocente conmigo, Haruhi-chan: sabes perfectamente de lo que estoy hablando —habló vehemente.
Ella lo miró, retándole.
—No, para ser claros, Hikaru-sama, no sé de lo que está hablando —le respondió.
—¿No? ¡Bien, entonces, te diré! —estalló—, ¡No puedes venir a nuestras vidas toda inocente, para luego abandonarnos en la primera oportunidad! Ahora tienes una beca, así que piensas que puedes renunciar a este empleo e irte, ¿me equivoco?
—Hikaru...—Kaoru dijo, tratando de calmar a su hermano.
—Sí, ya no tengo que trabajar para ganar dinero si la escuela decidió darme la beca —ella contestó.
—¡Entonces piensa de nuevo! ¡No puedes dejar este lugar; estás atada a nosotros por un contrato de un año, cosa que claramente señala que no puedes irte o tendrás que pagar una multa de dos mil dólares! ¿Ya olvidaste el contrato? —le demandó, luciendo triunfante—. No puedes irte hasta que tu contrato termine y tenemos un poco más de ocho meses para eso.
Ahora Haruhi estaba viendo su regazo, su cuerpo temblando ligeramente. Kaoru le lanzó una mirada enojada y Hikaru inmediatamente se arrepintió de haber sido tan agresivo. Trató de tocar su hombro, pero ella rápidamente abofeteó su mano lejos.
—Haruhi...—dijo suavemente.
Ella lo fulminó con la mirada.
—Eres tan egoísta, Hikaru —dijo, cualquier formalidad entre ellos olvidada. Él se encogió de dolor—. Tú sabes que quiero ir a la universidad. Sabes que quiero terminar mis estudios y todo lo que tú puedes pensar es en tu maldito contrato. ¿Sabes qué es lo que voy a hacer, Hikaru? ¿Hacerte? Voy a romper ese contrato. ¿Cuánto dinero he hecho? ¿Mil, mil quinientos dólares? Sólo necesito trabajar un par de semanas más y podré pagar la sanción. Toma tu dinero de regreso, no lo necesito.
—¿Quién es egoísta?
—¡Hikaru, basta! —Kaoru dijo con urgencia.
—Kaoru, tú estás tan molesto con esto como yo, así que no trates de ser el mediador —Hikaru dijo, cortante.
—¿Qué quieres decir con que estás molesto? —ella demandó.
—¿Quién es el egoísta ahora? —le soltó de vuelta—. Obviamente no te importa nada más que tú, Haruhi. Estás tan feliz de botarnos e ir a tu universidad que probablemente no tomarás un teléfono y llamarnos una vez que te hayas ido.
Haruhi se sonrojó.
—¡Eso no es cierto! —bufó—. ¡Les llamaría cada cierto…!
—¿Igual como llamas a tu padre? —Hikaru tanteó y ella flaqueó. Ranka estaba de pie a unos pasos de distancia del sofá; las enfadadas voces habían atraído su atención—. Ni siquiera llamas a tu padre con regularidad, ¿y esperas que me crea que nos llamarás a nosotros, que ni siquiera somos familia?
Los hombros de Haruhi temblaron.
—Lo que sucede entre mi padre y yo no es de tu incumbencia —dijo—. Mi papá sabe por qué no le hablo. No necesita una explicación de mí. Sabe que es lo mejor.
—¿Lo mejor para ti o para él? —Hikaru preguntó.
—¡Lo mejor para los dos!
Fue Ranka quien habló entonces.
—Extraño que parece que tú siempre sabes lo que es mejor para todos sin siquiera preguntar, Haru-chan —Dijo con calma. Haruhi encontró su mirada por unos segundos, antes de ponerse de pie y salir apresuradamente del salón. Ranka suspiró y peinó su cabello hacia atrás—. Bueno, este será un cumpleaños que no olvidará con prisa...
Kaoru también se puso de pie.
—¿No deberíamos ir tras ella? —preguntó con preocupación.
—Yo iré a hablar con ella —Ranka contestó—. Sin embargo, no la culpo mucho, Hikaru-kun. Mi hija ha crecido pensando que no necesita a nadie para seguir. Nunca dependió de nadie, ni siquiera de mí. No necesita el consejo o ayuda de nadie. Es por eso...que nunca me llama. Realmente no me necesita; es una mujer fuerte, justo como su madre.
Hikaru apretó sus puños contra sus rodillas.
—Pero nosotros la necesitamos, Ranka-san —susurró.
Haruhi se dejó caer en la suave cama y lloró como si no hubiera llorado en años. Sus manos tomaron las sábanas de seda y las retorció en su agarre, mientras sus lágrimas empapaban la almohada. Dejó salir silenciosos quejidos cuales hacían eco en el vacío de su cuarto. No sabía por qué estaba llorando; nunca dejaba que sus emociones sacaran lo mejor de ella, pero ahora… ¿qué era? ¿Las palabras de Hikaru o el avistamiento de dolor en los ojos de su padre? ¿Por qué sentía como si hubiera hecho algo mal? Nunca hizo nada malo, ¿entonces por qué...?
Lentamente se levantó y limpió sus lágrimas. Eso no detuvo los temblores. Estaba estremeciéndose con furia reprimida. ¿Cómo se atreve, cómo se atreve Hikaru a hablarme de esa forma? ¿Y qué si es mi jefe? ¿Qué no hay reglas de trabajadores que prevengan tales maneras de hablar?
Su corazón latía dolorosamente dentro de su pecho y sólo cuando levantó su mano contra él se dio cuenta que la carta todavía estaba entre sus dedos, aunque horriblemente doblada y arrugada por el momento. Entrando en pánico, sacó la carta del sobre y se apresuró a su closet para aplanarla frenéticamente contra la madera. Cuando terminó, aún estaba un poco rugosa pero era capaz de leer el contenido sin problemas.
"Querida Fujioka-san:
Estamos complacidos en informarle que hemos revisado su solicitud de beca y la hemos encontrado excelente, eso sin mencionar que ha conseguido calificación perfecta en todos sus exámenes. Nunca hemos visto algo como esto, y estaríamos deleitados en tener a una estudiante tan brillante como usted en nuestra universidad y, por eso, le ofrecemos una beca completa durante el tiempo que usted esté con nosotros.
No detallaremos más, estamos anticipando conocerla en persona para una pequeña conversación. Si aún desea un lugar con nosotros, por favor responda a esta carta lo más pronto posible para arreglar una entrevista con usted. Haría bien en no retrasarse ya que nos encantaría que empezara esta primavera (eso es un mes desde ahora), y si no acepta la beca, me temo que tendremos que darla a otro estudiante.
Gracias
¡Que tenga un buen día!
Suzumiya Rika"
Era un mensaje corto, pero directo. Le dijo a Haruhi todo lo que quería escuchar...y lo que no quería escuchar. Quería escuchar que fue aceptada en su beca, pero no quería escuchar que tenía que empezar tan rápida y repentinamente. No lo había admitido en frente de los gemelos, pero en realidad se sentía triste de que iba a tener que dejarlos; en esos últimos meses, se habían vuelto una parte cotidiana de su vida. Lágrimas brotaron otra vez pero fue rápida en limpiarlas cuando alguien tocó la puerta.
—¿Quién es? —dijo con voz ronca.
—Haru-chan, soy yo —vino la voz de Ranka—. ¿Puedo pasar?
Haruhi realmente no quería hablar con su padre ahora, pero sabía que no tomaría un no por respuesta.
—Está bien —contestó.
Ranka abrió la puerta y asomó la cabeza. Sonrió alegre. —Vaya, esta es la primera vez que he estado aquí —dijo, dando un paso dentro—. Esta casa es tan grande que no puedes ver todo incluso si te quedas un par de días.
Haruhi dijo nada y simplemente se ocupó con jugar con las sábanas. No podía verlo a los ojos; lo que Hikaru dijo en el salón...era cierto – nunca se tomó la molestia de llamar a su padre, a menos que los gemelos la presionaran por ello. Cuando él se sentó a su lado, trató de levantarse y alejarse pero un agarre en su brazo la detuvo de ir a algún lado.
—Haruhi...—dijo con suavidad.
—No hice nada malo —ella respondió tercamente.
Ranka suspiró.
—No seas así —le reprendió con gentileza—. Sabes que lastimaste a Hikaru. ¿No eran siempre amables contigo? ¿No acaban de darte una fiesta de cumpleaños esta noche? ¿No merecen un poquito de reconocimiento de tu parte?
—No importa; al final de todo ellos son mis jefes y yo su mucama —respondió—. Siempre será una relación laboral. Una vez que me vaya de la casa, simplemente conseguirán a alguien más y la vida continuará.
—Siempre fuiste tan inocente, pequeña —su padre dijo, sonando ligeramente jovial —. ¿Una relación laboral? ¿Eso es lo que a ti te parece?
—Sí.
—Yo lo dudo bastante —dijo, sonriendo, demasiado para su desconcierto.
—¡No presiones! ¡Me disculparé! ¡Deja de empujarme!
Ranka dio un pequeño aleteo con su mano antes de darse la vuelta. Haruhi estaba de regreso en el salón, sólo que esta vez ella y Hikaru eran los únicos presentes – Kaoru se había ido a dormir, dejando a su hermano solo en el espacioso lugar con sus pensamientos. Ahora estaba de pie al lado de una de las ventanas y le estaba dando la espalda. Haruhi se sintió contrariada; no se quería disculpar, pero su padre le prometió que no se quedaría a dormir esa noche si le decía a Hikaru que lo sentía. Era un buen trato, además, ¿qué eran un par de palabras?
Se aclaró la garganta mientras se acercaba. Se detuvo un par de pasos tras él y guardó sus manos tras su espalda.
—Hikaru-sama —dijo fuerte y claro, pero Hikaru la ignoró. Frunció el ceño—. Bueno, sólo he venido aquí para disculparme por haber sido tan grosera y molesta con usted; no era mi lugar para hacerlo. Lo siento.
Hikaru no dijo nada hasta entonces, así que Haruhi apretó sus puños, pero trató de mantener la calma.
—Si no necesita nada más, Hikaru-sama, entonces me retiraré —le avisó, y dio vuelta para ir a la puerta.
—¿Crees que una disculpa como esa resolverá todo? —Hikaru preguntó de repente y ella se congeló en su movimiento— Una disculpa no cambia el hecho de que nos abandonarás e irás a tu lujosa universidad.
El comentario le irritó un poco; si alguien iba a una lujosa universidad, eran los propios gemelos. No obstante, sostuvo la cabeza fría y se giró de nuevo.
—Hikaru-sama, personas van y vienen, sólo soy una sirvienta...y esas vienen y van mucho más rápido —le dijo.
Hikaru se volteó para encararla, su expresión feroz.
—¿Quién es la sirvienta aquí? —explotó—. ¡No eres una sirvienta! ¡Nunca fuiste una para mí, o para Kaoru!
—¿De qué diablos estás hablando? — ella preguntó, perdiendo su templanza repentinamente—. Soy una sirvienta; mi contrato dice que soy una mucama; todos los empleados y criados dicen que soy una sirvienta. Sólo estás siendo ridículo; ¡no soy nada más que una criada para ti! ¡Supérelo! ¡Simplemente se conseguirá a otra y se olvidará de mí eventualmente!
—¡No puedo hacer eso! —le gritó de vuelta.
—Tendrá que hacerlo, ¡porque me iré de aquí pronto! –ella dijo vehemente.
—¡No puedes irte! No puedes irte porque...Te amo, ¿escuchaste eso? ¡Te amo! —él dijo enfurecido.
Haruhi apenas tuvo unos segundos para estar sorprendida antes de que Hikaru tomara su rostro entre sus manos y presionara sus labios contra los suyos en un feroz beso, su boca moviéndose violentamente sobre la suya. Pasmada, la única cosa que llegó a su mente fue patear la pierna de Hikaru. Él se encogió de dolor y mordió los labios de Haruhi, pero no la soltaba de su agarre. Golpeó frenéticamente su pecho, pero él sólo pasó un brazo detrás de su espalda y la apretujó contra él, mientras plantaba su otra mano en su nuca, presionando su boca más fuerte con la de ella.
Sin embargo, el verdadero shock de Haruhi llegó cuando la lengua de Hikaru se deslizó dentro de su boca y se encontró mordiéndola...sacando sangre. Hikaru gritó y se alejó de ella entonces, su mano contra su boca. Se alejó de él, con las mejillas rojas, su pecho subiendo y bajando con dificultad.
—¿Por qué diablos hiciste eso? —él demandó, su voz saliendo amortiguada.
Ella estaba al borde de lágrimas.
—¡Esa es mi línea! —le gritó—. ¿Para qué diablos fue ese...beso?
—Métete esto en la cabeza, Haruhi: Yo. Te. Amo...y si tengo que mostrártelo por fuerza bruta, entonces que así sea —siseó.
Hubo un momentáneo silencio, en el cual ambos sostuvieron la vista del otro. Fue Haruhi quien dio el siguiente paso; se le lanzó encima, empujándolo contra el suelo, cayendo arriba de él. Hikaru estuvo sorprendido y abrió la boca para decir algo pero Haruhi cerró sus labios sobre los suyos y pasó su mano por su cabello, aniquilando sus palabras y camino de pensamientos. Todo lo que pudo hacer fue besarla con ferviente pasión.
Kaoru estaba en la puerta del salón, cubierto por las sombras, mirando silenciosamente los cuerpos moverse frenéticamente contra el piso.
N/A: Tengamos una cosa en claro: Haruhi y Hikaru no están teniendo relaciones sexuales. Solamente están en una sesión ferviente de besos, es todo; nunca escribiría escenas de sexo. Jamás. Y Kaoru no es un pervertido por verlos, sólo está...en shock. ¿Podrían dejar review? ¡Estaré esperando sus comentarios!
-S.N.B.
N/T: he editado todos los capítulos y remplazado las comillas por los guiones, ya que es la forma "correcta" (maldito corregidor de Word que no me dejaba acomodarlas). Espero que sea más cómodo para ustedes.
Mientras releía para inspirarme también noté que uso mucho el tiempo copretérito y se vuelve algo repetitivo. Traté de modificar un poco (igual aproveché para cambiar algunas frases incorrectas y errores ortográficos), pero no puedo hacer mucho porque la historia originalmente está así. *suspira* ¿Qué se le va hacer?
Ahora, me esconderé en un rincón. *se arrastra lejos*
