#PROTOCOLO#

Parte III

Shaka guardó su teléfono móvil en uno de los bolsillos de sus livianos y anchos pantalones de lino, y accedió al salón todavía descalzo y sonándose la nariz. La etapa molesta del constipado le había durado relativamente poco, pero ahora sufría las estelas de éste, traduciéndose en algún que otro estornudo esporádico y algo de moqueo, aunque la respiración a través de las fosas nasales ya no se percibía taponada.

- Siéntate aquí...- le indicó Saga, señalando la zona de la mesa del salón.- Nos imaginaremos que la mesa es el estrado...

- ¿Estás seguro que es necesario hacer todo ésto? Me siento ridículo...

- Kanon necesita practicar...Mucho.- Insistió el fiscal, echando una mirada de reojo hacia su gemelo encerrado en la terraza, que apuraba la última calada del cigarrillo antes de aplastarlo en el cenicero que se llevó con él.

Al deslizar el ventanal corredero, con Kanon no sólo entró un soplo de frío. También accedió una bocanada de aire con aroma tabacoso, que se mezcló con el exótico perfume a incienso que siempre residía entre esas paredes.- ¡No me jodas, Saga! ¡¿Le tengo que interrogar a él?!

- Lo tendrás que hacer en el juicio...¿qué más quieres?

Saga tenía que luchar para mantener la calma que Kanon siempre le arrebataba, aunque ésta parecía estar agonizando desde hacía ya rato. Shaka rodó la mirada hacia el techo, y procurando no ser visto por los hermanos, sacó el móvil del bolsillo y espió la hora. Todavía no habían transcurrido los veinte tediosos minutos que le marcó a Mu, pero confiaba en él. En su rescate.

- ¿Y qué digo? - Inquirió Kanon, irguiéndose teatralmente para satisfacer el ego de mentor de Saga.

- ¡Se supone que deberías tenerlo preparado! - Se desesperó el fiscal, apoyando su trasero en el reposa brazos del sofá, ubicación elegida para presenciar la representación.

- Creo que supones demasiado, Saga...- Intervino Shaka, arrancando una mirada de ofensa en Kanon.

- ¡Usted cállese, señor Malakar! Aún no le he preguntado nada para que abra boca.

El abogado se sumergió en el papel a representar, consiguiendo esbozar una tímida sonrisa en la faz de Saga al mismo tiempo que Shaka alzaba ambas manos en señal de disculpa, agachando levemente el rostro y accediendo finalmente a medio colaborar durante los minutos que le separaban de su liberación.- Perdone, señor Samaras, tiene usted razón...

Kanon sonrió satisfecho, tiró de sus encorsetadas ropas hacia abajo, intentó aflojarse el nudo de la corbata...Intentó, porqué la mirada que le lanzó Saga le coartó la intención, carraspeó, pensó...andó ante Shaka...siguió pensando, y cuando finalmente parecía que iba a ponerse serio, no se le ocurrió nada más que dirigirse a Saga y romper la solemnidad alcanzada en dicho momento.

- Oye, Saga...obviamos la parte en que se presenta y todo ésto ¿no?. Ya sé cómo se llama, a qué se dedica, la edad que tiene y demás...

- ¡Sí, sí! ¡Obviamos todo ésto! - Exclamó Saga, suspirando cada vez con menos paciencia.- Va...céntrate...

Otro carraspeo rasgó la garganta del gemelo menor, y visualizándose más tieso que un espárrago, andó un par de pasos que le acercaron a la posición estática del forense, que permanecía con las manos cruzadas y apoyadas sobre la mesa.- Señor Malakar...

Parecía que iba bien, que Kanon había conseguido sembrar algo de seriedad en su rostro, pero cuando cuando su mirada se posó sobre el rostro de Shaka, un par de ideas absurdas e inconexas inundaron su mente, haciendo que el esbozo de profesionalidad se esfumara por completo, sustituyendo ese necesario rictus por una sonrisa que no venía a cuento de nada. Y menos la reflexión que sus labios moldearon después.

- ¿Sabes que tu apellido me recuerda nuestra palabra malakas*?

- ¡Kanon! ¡Por favor! - Exclamó Saga, aguantándose las ganas de acercarse a su gemelo y arrearle una colleja.

- ¡¿Qué?! ¡Es irónico que Shaka se apellide Malakar cuando aquí malakas lo usamos para casi todo!

- ¿Te importaría mostrar algo de respeto hacia el apellido de mi família paterna? - Shaka habló ofendido. Y sin fingirlo. No le gustaba en absoluto sentirse el blanco de ninguna burla, y menos si ésta hacía referencia a algo tan personal para él como lo era el apellido que le había dado su padre.

- ¡Y lo respeto, malakas! Pero debes admitir que apellidarte así te debe haber traído algunas burlas aquí en Grecia...

- ¡Razón de más para que no te sumes a ellas! Ya sufrí bastante mofa en la Facultad de Medicina...¡Así que tómate ésto en serio o yo me largo!

- ¡Muestre respeto usted hacia la defensa, doctor! - Le reprendió Kanon, haciendo inconmensurables esfuerzos para mantener su naciente carcajada a ralla.

Saga se llevó ambas manos al rostro, frotándose los ojos con frenesí por debajo de la barrera que suponían sus gafas, todo para no cerrarlas entorno al cuello de Kanon.- ¡No, no, no! ¡Así no! - Exclamó, ahogando los gruñidos bajo la barrera que le conferían ambas manos.

- ¡¿No qué?! ¡El testigo no está mostrando respeto hacia la defensa, señor fiscal!

- ¡Y la defensa hacia el testigo tampoco! - La mirada de Saga finalmente se abrió tras las reacomodadas lentes y se posó sobre la expresión de orgullo que pretendía mostrar Kanon.- ¡No puedes hablar a nadie que esté sentado en el estrado de esta manera!

- ¿Y si me faltan al respeto qué hago?

- ¡Pues sé más educado que quién te falte a ti! ¡No puedes dejarte llevar por las emociones! - Kanon bufó, volvió a llevarse una mano hacia el ceñido nudo de la corbata, y pensando en que no debía tocarlo, desvió los dedos hacia la nuca, rascándose el cuero cabelludo bajo el lazo que le mantenía el cabello amarrado en una baja cola.- ¡Y no te toques ni te rasques, por favor!

Shaka volvió a ojear la hora que le marcaba el móvil escondido en su bolsillo, conteniéndose a duras penas un tímido estornudo que le recordaba su estado gripal todavía en proceso de superación definitiva.

- Vale, vale...ya lo pillo...A ver...- Kanon suspiró otra vez, se desabrochó el botón que mantenía su encorsetada americana rígida, mirando de reojo a Saga y advirtiéndole que en este punto no le dijera nada, y frunció su ceño cuando volvió a acercarse a Shaka, a quién no le hacía falta ningún esfuerzo para mostrarse serio y medio ofendido por la absurda situación.- Señor Malakar...como médico forense usted llevó a cabo dos autopsias a la víctima...¿cierto?

- Vas bien así, vas bien...- Susurró Saga cuando Kanon buscó su aprobación con una fugaz mirada.

- Sí, cierto.- Dijo Shaka, desesperándose ante la llamada que no llegaba.

- ¿Halló algo que contradijera los resultados de la primera autopsia?

- ¡No, Kanon, no! - Exclamó Saga, alzándose como activado por un resorte para acercarse a su gemelo, el cuál le observó con los ojos abiertos como platos.

- ¡¿Qué he hecho mal ahora?!

- ¡No puedes hacer quedar mal a los testigos que se supone que son favorables a ti formulando las preguntas de esta manera!

- ¡¿Por qué?!

- ¡Pues porqué diciendo "algo que contradijera los resultados de la primera" estás dando a entender que su opinión profesional no es fiable!

- ¡¿Y cómo cojones lo digo entonces?!

- Formulas la pregunta diciendo si "halló algo que complementara"...no que "contradijera"...

- Joder...hay que tener en cuenta hasta las palabras que se usan...- Se quejó Kanon por más desesperación de fiscal y forense.

- ¡Obviamente! ¡Las palabras son tan importantes como las pruebas en un juicio! - Saga ya estaba sudando, efecto secundario poco usual en él, maestro del temple, pero nunca inmune al desquicie que podía generar su gemelo cuando se lo proponía en serio.- De verdad, Kanon...a veces no sé cómo narices te sacaste la carrera de Derecho...

- Claro que lo sabes...Tú lo hiciste por mí...me lo copiaba todo...

- ¡Aún así! - Exclamó de nuevo Saga, agarrándose los alborotados cabellos con ambas manos al tiempo que exhalaba impotencia.- ¡Aún copiando algo debió quedarte grabado dentro de esta cabecita obtusa que a veces te empeñas en tener! - añadió, propinando unos molestos golpecitos con su dedo índice justo en medio de la frente de Kanon, que se apartó de él mostrando ofensa ante tal despectivo gesto.

- ¡Claro que algo se me quedó! ¡Pero a veces se me olvida!

La discusión entre los hermanos parecía que no iba a tener fin, y por suerte los veinte minutos decretados por Shaka se agotaron. Mu fue puntual, tanto como sabía que le gustaba dicha cualidad a su colega, y el móvil de Shaka comenzó a vibrar dentro del bolsillo que lo guardaba. Ni Saga ni Kanon parecieron darse cuenta de esta interrupción, pero Shaka ya se ocupó de captar su atención. Respondió en voz alta y clara, sin ocultar que hablaba con Mu, y que éste le requería a su lado, respondiendo todo a una conversación inventada que dejó a Mu perplejo y sin palabras al otro lado de la línea telefónica.

- ¡Hey! ¡Un testigo no puede atender al teléfono en medio de un interrogatorio! - Se enfadó Kanon al ver que Shaka abandonaba el "estrado" sin permiso y se iba directo hacia su dormitorio.

- Un testigo que sólo finge serlo debe cumplir con su deber.- Aclaró Shaka antes de desaparecer para cambiarse de ropas.

- ¡Será posible! ¡¿Y ahora qué, Saga?!

El mayor de los dos se hallaba tan sorprendido como Kanon ante la huida que pensaba ejecutar Shaka, que apareció cambiado con una rapidez casi sobrenatural.

- ¿En serio que te vas? - Preguntó Saga, extrañado ante las ansias que Shaka mostraba por desaparecer de su propia casa.

- Lo siento, Saga...a Mu se le acumulan los cadáveres...Me necesita.- Mintió el forense, encogiéndose de hombros antes de enfundarse la chaqueta y envolverse con su pañuelo rescatado del hurto que de él había perpetrado el fiscal.

- ¡Que se joda Mu! - Intervino Kanon, que ahora se veía más que perdido sin réplica de carne y hueso para sus nefastos ensayos.- No se le irán corriendo a ningún lado los cadáveres...

- Que os sea leve, Saga...- Concluyó el rubio hindú, acercándose al fiscal para despedirse de él con un rápido y tímido beso.

- No vendrás a comer al medio día, ¿no? - Shaka negó con la cabeza mientras se hacía con las llaves y la bandolera que siempre le acompañaba.- ¿Y a cenar?

- Es posible. Te llamo luego.

Shaka salió de casa sin decir nada más. Sólo le urgía alejarse de ese nido de locura en plena incubación, y prefería mil veces gozar de la tranquila compañía de Mu y de la inmovilidad de los cadáveres a punto de disección, antes que intentar acabar de superar su resfriado convirtiéndose en títere de una representación de dudoso final.

Al llegar a la puerta principal del edificio, el forense casi atropelló a Rhadamanthys, que recién regresaba del centro penitenciario dónde permanecía recluido su joven camarero Valentine.

- ¡Rhadamanthys! Lo siento...casi te arrollo...

- Hola, Shaka...¿ya te encuentras bien? - Preguntó el inglés haciendo gala de su buena educación británica.

- Sí, mejor...gracias.

- ¿Dónde vas con tanta prisa? Creí que tenías un par de días libres según me dijo Kanon...

- Ha salido trabajo, y Mu no puede con todo él solo. Así que voy a rescatarle...- o mejor dicho, me rescato a mí mismo, pensó el forense observando con cierta lástima al Wyvern.

- ¿Está Kanon arriba?

- Oh, sí...está. Creo que se alegrará de verte.

- ¿Por qué lo dices?

- Saga está tratando de enseñarle como desenvolverse ante un tribunal...y creo que ahora Kanon necesita poner en práctica interrogatorios. Así que te deseo suerte, Rhadamanthys, y te aconsejo calma. Mucha. La necesitarás.

Shaka esbozó una sonrisa que obedecía a una extraña mezcla de compasión por el Wyvern y liberación para sí mismo, y regalando un par de golpes amigables sobre el hombro de Rhadamanthys, emprendió su marcha hacia el coche deseando una sentida "Suerte" al perplejo inglés.

- Oye, Shaka...Tú no te vas por tener trabajo, ¿verdad? - El rubio forense se encogió de hombros con cierta gracia y se sonrió con picardía mientras se giraba hacia el estático Rhadamanthys, que mantenía el portal abierto por gentileza de uno de sus pies.- Tú estás escapando...

- Puede ser...

- ¿Tan...tan grave es la situación...? - Preguntó el Wyvern, tragando con pesadez ante la idea de subir al ático.

- Tú mismo...sube y lo verás.

Shaka se volvió y siguió con su corto trayecto hacia el párking donde dormía su coche.

Rhadamanthys inspiró profundamente y dudó.

Por la casualidad de la aparición de Shaka, el inglés no había accionado el interfono, así que ninguno de los gemelos sabía que estaba esperando abajo.

Subir requería un riesgo importante. La huida de Shaka así lo avalaba.

Pero no subir podría ser aún peor...

No había otra opción viable para el inglés, así que se armó de valor y entró al edificio.

Había prometido ayudar a Kanon.

Para el Wyvern, una promesa rota le robaba el honor.

Y un buen británico no puede permitirse vivir sin honor.


¡Gracias Inia!

Es muy grato para mí saber que la interacción de estos tres personajes es entretenida :).

Aclaraciones al capítulo:

* Malakas es una palabra griega muy versátil. Su significado puede variar dependiendo del contexto o el tono en el que es usada. Puede ser tanto una exclamación de placer como de tremendo horror, ampliándose su uso para calificar a alguien de estúpido o gilipollas, en contrapunto a un uso más amable o amical como hacer referencia a alguien como tío o colega.