Capítulo 13: Visitas Inesperadas.
Continuando con el capítulo anterior, los espectros se encontraban realizando un simulacro que probaría los resultados del entrenamiento para la próxima Guerra Santa.
Cuarta prisión: El Pantano de la oscuridad.
- Phlegyas… tú no nos cobrarás para pasar, ¿Verdad? – preguntó Sylpheed de Basilisco.
- Estoy considerando la idea de cobrar por cruzar esta parte del río… lástima que para cuando llegan aquí, Caronte se lo ha llevado todo. – contestó divertido el espectro de Licaon.
- No nos hagas perder el tiempo ¡Perteneces a las tropas de Radamanthys de ataque a Giudecca como nosotros! – dijo Gordon de Minotauro impacientemente.
- Sí, pero no creo que esta balsa sea suficiente para todos, así que es mejor que se separen y tomen diferentes caminos. – respondió Phlegyas, desde arriba de su balsa.
Seguido de esto, los espectros tomaron rumbos diferentes para llegar repartiéndose en las distintas prisiones. Algunos pudieron tomar atajos, como Radamanthys que avanzó rápidamente delante de su tropa y pudo llegar ágilmente a la séptima prisión.
Quinta prisión.
- ¡Bien! ¡Es el laberinto de Minotauro! ¡Es territorio de las tropas de Radamanthys! ¡Podremos avanzar fácilmente! – exclamó Sylpheed de Basilisco al llegar.
- Pues sería sencillo si Górdon de Minotauro estuviera con nosotros. ¿O acaso tú también conoces la salida? – preguntó voz baja Zeros. Seguido de esto, los espectros se adentraron en el laberinto y, por consiguiente, se perdieron.
Dejemos atrás a estos despistados y vamos a la Sexta prisión, primer valle.
- ¿A dónde habrá ido a parar Myu de Papillion? – preguntó Mils de Elfo, habiendo dejado atrás a su compañero Ox de la Gorgona en la segunda prisión, el cual perdió en su combate contra Pharao.
- Hace demasiado calor… ¡sigan sin mí! – gritó desde atrás Valentine de Harpy sofocado por el calor de la laguna de sangre hirviendo y desmayándose.
- Eso es lo malo de ser el guardián de ser una prisión tan fría y estar acostumbrado a esas bajas temperaturas – agregó Cube de Dullahan.
Sexta prisión, Segundo Valle.
- ¿Un bosque? ¿Cómo es que he terminado aquí?- se preguntó Myu de Papillion.
- Fueron los fuertes vientos del Valle del Huracán los que te trajeron, Mariposa. – le respondió una voz.
- ¿Moscas?... ah, eras tú, Verónica.- dijo Myu y sonrió aliviado.
- Así es. Planeo retenerte aquí, aunque esté en la tropa de traidores de Minos. Veremos si tus pequeñas sirvientes son más competentes que las mías. – respondió el espectro de Nasu, soltando muchas más moscas por la boca.
- Moscas contra Mariposas. Sería un combate interesante de espectar.- dijo Chesire a Edward de Silfo.
- ¿Pero sólo mirar? – le preguntó éste, atónito.
- ¡beeh!, somos espectros de la tropa de traidores que estamos por nuestra cuenta. Podemos hacer lo que queramos – le respondió el espectro de Caith Saith.
- Así es… y si no hacen nada, yo, Iwan de Troll, entre la tropa de traidores, acabaré con ustedes y los presentaré como insurrectos antes Minos-sama – dijo el espectro de Troll
- ¿Sabes? Hablas demasiado. – le contestó Chesire y se fue del lugar. Siguiéndole, el espectro de Silfo añadió:
- Tú. Iwan, eres tan incompetente que creo que para lo único que serías capaz es para matar moscas. –
- ¿¡Qué cosa!? – exclamó Verónica al escuchar ese comentario, distrayéndose y dando oportunidad para que Myu lo encerrara en una crisálida. Chesire y Edward rieron a carcajadas hasta llegar a la séptima prisión.
Sexta prisión, Tercer valle.
- Sigo pensando que habernos puesto desde el inicio del Meikai es una exageración. – se quejaba Gordon del Minotauro, soportando los calores del desierto del tercer valle de la sexta prisión.
- Puedo detener tu sufrimiento ahora, si tanto lo deseas. – le gritó otro espectro de la tropa de Aiacos encargado de proteger Giudecca: Grégory de Basalto acercándose amenazadoramente.
Como estos espectros no son tan interesantes, vamos a la Séptima prisión: las Diez Fosas y la Cascada de Lágrimas de Sangre.
- De aquí no pasas, Radamanthys – dijo Kagaho al ver llegar al juez de Wyvern.
- No me dejaré derrotar tan fácilmente – respondió el juez de Wyvern y tomó una posición defensiva.
- ¡Aunque yo esté en la tropa de los Traidores de Minos, seguiré sirviendo a Hades-sama y protegeré Giudecca en este simulacro! – profirió Kagaho, y al momento de atacar, Violatte de Behemonth lo detuvo.
-¿¡Qué estás haciendo Violatte!? Se supone que él es un espectro de los que atacará a Giudecca! ¡Tengo que detenerlo!- exclamó sorprendido el espectro de Benhu.
- Aiacos-sama me ordenó que dejara pasar a Radamanthys porque quería probar las habilidades del juez de Wyvern él mismo. Por ahora ¡Yo seré tu contrincante, Kagaho! – Explicó Violatte tomando el lugar del juez en la batalla, ante el asombro de ambos.
- Violatte, eso te convertiría en traidora y tú estás en la tropa de Aiacos de proteger a Giudecca – dijo Radamanthys antes de irse.
- Yo haré lo que sea por el señor Aiacos, seguiré sin dudar sus órdenes. –respondió Violatte y comenzó su combate contra Kagaho.
Radamanthys avanzó rápidamente a través de la octava prisión, Cocytos, y llegó a la zona de las 4 esferas. Al ver pasar a Radamanthys por la puerta su templo, Aiacos profirió:
- Al fin un combate digno después de todos estos años de entrenamiento. Aiacos de Garuda le cortará las alas al Wyvern. –
- ¿No va a participar del combate, Minos-sama? – preguntó Tokusa, otro soldado encargado de proteger Giudecca. Detrás de él había muchos otros espectros.
- Nah, realmente no busco comprobar quien es el más fuerte de los tres. – respondió Minos, con algunos papelitos en sus manos al igual que los otros espectros de atrás. Tokusa miró al juez en silencio unos segundos, sacó un papelito de su bolsillo y preguntó en voz baja algo incómodo.
- ¿por quién apostó, Minos-sama? –
Minos estaba por emitir una carcajada cuando Pandora lo teletransportó a Giudecca.
- ¿Hay algo que necesita que yo haga por usted? – inquirió Minos algo sorprendido.
- Haz que se detenga… este dolor – contestó débilmente Pandora con una mano en tu abdomen.
Al instante, Minos salió de Giudecca rápidamente y atrapó a Aiacos y a Radamanthys con sus cuerdas para detener la pelea.
- No es que quiera arruinarles la diversión, pero Pandora está enferma. – dijo el espectro de Griffo.
Automáticamente, la noticia se esparció, el simulacro se detuvo y muchos se congregaron en Giudecca.
- Debió ser por algo que comió – opinó extrañado Wimber de Murciélago.
- ¡Entonces todo esto es tu culpa, Queen! Si Thanatos se entera de tu incompetencia, ¡nos matará a todos! – exclamó Rune de Balrog.
- Pero si le he dado la comida de siempre y nunca le ha hecho daño. – se justificaba el espectro de Alraune.
- ¿Es una broma de alguien que se haya revelado? ¿Quién fue tan estúpido como para haberse dejado llevar por el simulacro? – preguntó Minos.
- De todas formas, nadie se atrevería a hacerle algo así a la Heraldo, ¡No seas idiota!- respondió Aiacos.
- ¿Ah si? Lo de idiota estuvo de más. Retráctate – contestó el juez de Griffo perdiendo la paciencia.
- ¡Oblígame! – respondió de mala gana el juez de Garuda.
- ¡Dejen de pelear! ¡Lo que ahora importa es saber lo que está pasando a Pandora-sama! - Exclamó Radamanthys evitando la pelea. Pandora salió totalmente pálida del baño y musitó con sus ojos abiertos como platos:
- s…sangre –
Todos los espectros palidecieron al oír esta palabra, excepto Violatte que fue a ayudar a la joven.
- Parece que Pandora… está teniendo "Esa visita mensual" por primera vez. Ahhh, recuerdo cuando mi hermana llegaba a esa parte del mes. Qué horror – dijo Tokusa.
- bueno, Pandora es una chica, después de todo - respiró aliviado Verónica. Muchos de los espectros presenten aún no habían captado la idea.
- eso explica su mal humor – dijo en voz baja Aiacos.
- ¿eh? ¿A qué te refieres? – preguntó Chesire de Caith Sith.
- Bueno, hay algunos días del mes en que el humor de Violatte…- Aiacos iba a continuar su frase cuando la espectro de Behemoth salió junto con Pandora de donde estaban y le echó una mirada asesina.
- No, por nada… supongo que el dolor hizo estar molesta a Pandora-sama.- continuó el juez de Garuda. La mayoría pudo captar la idea.
En ese momento, Thanatos e Hypnos entraron en Giudecca.
- No se sorprendan, no es una visita espontánea. Sabemos del "gran paso" que ha dado Pandora en su desarrollo – dijo el dios del sueño al notar la agitación e incertidumbre entre los espectros presentes y dirigiendo su vista a la Heraldo.
- Hemos venido a entregarle esto a Pandora – dijo Thanatos, haciendo traer a una aterrada musa un collar.
- Con este collar el poder de Hades es conferido a tu cuerpo. - explicó el Hypnos.
- No sentirás hambre, ni cansancio, ni enfermedad alguna nunca. Y podrás atravesar la ínter dimensión sin problemas para llegar a Eliseos. – dijo el dios de la muerte.
- y recuerda que nosotros te hemos dado el don de vida eterna. – agregó el dios del sueño.
- Todo esto siempre y cuando demuestres tu lealtad y devoción – dijeron al unísono los dioses gemelos.
- Eso quiere decir ¿qué? - preguntó algo despistado Zeros a Radamanthys.
- Pandora ya no necesitará de que cocinen ni laven platos – susurró alegremente el espectro de Basilisco dándole una palmada en la espalda a sus colegas Queen y Górdon.
- Ni que yo vele su sueño – respiró aliviado Byaku.
- ¿Por qué no habrán hecho esto antes? – preguntó Kagaho.
- Shhh! ¡Cállate! Estamos en presencia de los dioses – ordenó Rune.
- Ahora, quisiera conversar un poco con los espectros – prosiguió Thanatos mirando a todos los presentes que estaban en reverencia.
- Los hemos visto batallar atentamente desde que comenzó el simulacro – acompañó su hermano.
- y no deseamos verlos repetir los mismos errores de la guerra pasada.- continuó el dios de la muerte.
- Decidimos tomar un rumbo diferente en esta Guerra Santa – añadió Hypnos.
- Por la voluntad de Hades-sama y en orden de cumplir sus objetivos: No existirán las segundas oportunidades en esta guerra.- sentenciaron los dioses Thanatos e Hypnos al mismo tiempo.
- No revivirán nuevamente si pierden sus vidas. – prorrumpió la voz de Hades desde su trono.
Los dioses se fueron nuevamente con la aterrada musa a Elision. Mientras, los espectros quedaron atónitos y discutían el asunto en Giudecca.
- Quiere decir que… los soldados caídos…- dijo estupefacto Radamanthys.
- ¿Morirán definitivamente? – acompañó Aiacos, sorprendido.
- Así es… y no regresarán al campo de batalla porque sus almas ya habrán sido selladas.- dijo Pandora seriamente. Sus ojos denotaban mucha tristeza, pero su semblante seguía siendo igual de serio.
- A mí no me importaría entregar mi vida una vez más por Hades. – dijo Kagaho
- Pero… sería genial que todos pudiéramos disfrutar de la utopía de Hades-sama en la tierra. ¿Verdad? – dijo Verónica y sonrió mirando a Pandora.
- Así es. Es el privilegio de ser elegidos para servir a Hades-sama reinaremos en esa nueva utopía. – acompañó Valentine, cruzando los brazos y sonriendo de costado.
- Bueno, debo irme. Es una orden directa de Pandora, aunque debo pasar por un lugar antes. – Dijo Violatte.
- ¿Puedo ir? – preguntó sonriente Verónica. Pandora miró a Violatte y asintió.
Los espectros se alejaron lentamente de Giudecca. En el Meikai, la ansiedad nunca había crecido hasta tal nivel.
- Tal vez sea lo mejor. Al no revivir, no tendremos que sufrir en la guerra el dolor de la agonía más de una vez – Comentó Pharao a Pandora.
- Voy a descansar un poco, puedes retirarte de mi presencia, Pharao. – pronunció la joven Heraldo y el espectro de Sphinx se fue.
- La vida de los espectros es muy valiosa como para volver a arriesgarla y perderla como en las guerras pasadas… y esta vez será diferente porque serán sellados definitivamente. Hades-sama, tiene que haber otra forma.-
- Veo que estás demasiado preocupada, Pandora. – dijo Hades desde su trono.
- Usted, Hades-sama, es un dios de corazón misericordioso. Sé que tomará en cuenta la vida de los espectros en esta guerra. Por eso, deje en mis manos la estrategia de combate esta vez. – rogó la heraldo en reverencia.
Pandora estudió muchísimo muchas estrategias de guerra, estaba dispuesta a lograr el objetivo de llevar la utopía de Hades al mundo humano, y sin perder la vida de ninguno de los espectros.
No fue hasta dos años después que pudo vislumbrar la respuesta a este dilema.
Mientras, Lejos de allí.
- Pandora-sama nos ordenó ir al mundo de la luz. ¡Qué genial! Bueno, tú sabes, es decir, no son puras y merecidas vacaciones digo, ¿Conoces al "visitante mensual" que tienen las mujeres? bueno… Pandora-sama lo está recibiendo por primera vez – comentaba nervioso Verónica a Caronte.
- ¡Asco! ¿¡Y para qué me dices eso!?- respondió el balsero con su rostro cambiando de colores.
- Sabemos que tienes dinero y en la tierra hay algo que Pandora precisa para esos días que debemos comprar. – respondió seriamente Violatte. El balsero hizo un gesto adusto y silencio por un rato, hasta que la espectro de Behemonth lo golpeó.
- ¿¡Y por qué no le das de lo que usas tú, Violatte!? –
- Eso es de uso personal, no seas tan malaleche. Además, nadie carece de decencia como para robar algo así. - respondió el espectro de Nasu.
- ¡Está bien!... espero que sea suficiente – respondió Caronte dándoles un montón de monedas de plata.
- Fue un placer hacer negocios contigo. – dijo Verónica y desaparecieron con Violatte.
Continuará…
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Nota de la autora: ¡hola! ^o^… gracias por sus bien queridos, apreciados y anhelados reviews. Estamos en la puerta de la ultima guerra santa y del final de este fic que tantas risas me causó al pensarlo y elaborarlo. Pasemos a las
Aclaraciones
* ¿Y dónde está la respuesta?: en el capitulo pasado dejé un interrogante sobre por qué los espectros de Lost Canvas aparecen en este fic y no en la guerra santa que vimos en Saint Seiya Hades. La mitad de esa respuesta está en este capítulo. La otra mitad viene en el capítulo que viene. Si no le entienden, lo dejaré bien claro para los despistados.
* Pandora y Súper-Iodo: ¡jajaja!!! Ese iba a ser el título del capítulo este. *coff* como sea, espero no les haya incomodado el tema. De todas formas, es lo que prepara a las niñas para ser mujeres. *snif* qué emoción debieron sentir los espectrillos de que su pequeñita Pandora haya crecido.
* ¿Y los años que faltan de la crianza de Pando-chan?: bueno, debido a que Lost Canvas es un manga en proceso, hay algunos espectros que podrían aparecer incluso después de que termine mi fic y quedarían impunes al sufrimiento y la locura. Por eso, decidí dejar un "pequeño" hueco para agregar a esos espectros "nuevos" faltantes en un futuro capitulo tal vez después del fin de este fic y/o el manga de Lost Canvas. Me ha sorprendido la aparición del espectro Tokusa de Hannuman que agregué sin pena ni gloria en este fic y espero que sigan apareciendo espectros TAN lindos como él. Y no he olvidado a Aspros-sama.
Los Santos de Athena harán una visita forzada al Meikai… veremos qué resulta ^-^…
