WILD LIFE
Autor: Jiraiya
NOTA: Todos los derechos de la serie Robotech pertenecen a Harmony Gold. Esta historia fue escrita sin fines de lucro, solo como medio de esparcimiento. No me demanden.
Capítulo XIII: "UNA CITA INOLVIDABLE (Parte IV)"
Un golpeado y casi en la ruina financiera Max Sterling, estaba sentado en forma resignada ante la mesa, masajeando su adolorida mandíbula, que había recibido por segunda vez en el día un potente derechazo por cortesía de Moira Flynn. Y como si eso no fuera poco, producto del golpe, cayó sobre otra mesa tirando todo lo que había sobre ella, por lo que debió reponer todos los tragos, para que los damnificados dejaran de recriminarlo. Esto había significado una nueva merma en su ya escuálido presupuesto.
-- Eso te pasa por decir cosas tan personales en voz alta. ¿Nunca escuchaste ese dicho que dice: "un caballero no tiene memoria"? –- dijo Rick, mirando a su amigo con una sonrisa juguetona.
-- ¡¡Pero si todo esto fue por tu culpa!! –- regañó un alterado Max.
-- Oye, no me culpes a mi de tus problemas –- respondió Rick, desentendiéndose de las recriminaciones de su amigo.
-- Y a todo esto. ¿Por qué estabas zarandeando a Max de esa forma? –- preguntó Lisa.
Rick se congeló con la pregunta de Lisa. No podía decirle que estaba enojado con Max, ya que creyó que este le había agarrado los pechos. No. Definitivamente no podía decirle eso. Y a todo esto, ¿por qué se molestó tanto al creer que Max le había metido mano? No es como si Lisa fuera su novia o algo por estilo.
-- Rick... ¡¡Rick!! –- llamó Lisa, ya que el susodicho se había quedado perdido en alguna parte.
-- ¿Que pasa? –- preguntó este, sacado de sus importantes pensamientos.
-- Te preguntaba por qué estabas zarandeando a Max de esa forma –- insistió Lisa.
-- No es nada que valga la pena mencionar –- respondió, quitándole importancia al asunto.
-- ¿Seguro que no vale la pena mencionarlo? –- lo cuestión Max, con toda la intención.
-- A ti nadie te preguntó, así que cierra la boca y preocúpate de tu querida Moira que está cantando sobre el escenario –- dijo Rick, señalando a la prendida oficial de catapulta, que se desamaba sobre el escenario cantando otro tema de Madonna.
-- No es mi "querida Moira" –- se defendió Max.
-- Pero podría serlo si te espabilas -– respondió el líder de los Skull, hablando solo para que ellos escucharan.
Max se sonrojó un poco ante las palabras de su amigo y al recordar el tacto de los pechos de Moira en sus manos, y tenerla sentada sobre las piernas. No podía negar que era una mujer muy atractiva. Este día por primera vez la estaba viendo con otros ojos. ¿Habrá sido el efecto del whisky? No lo sabía bien, pero no había duda de que estaba mareado. Aún así, apuntó otro trago y observó a la rubia oficial de catapulta sobre el escenario, que estaba cantando en una forma bastante sensual en tema "Material Girl". Max no pudo evitar reír al escuchar la letra de la canción.
Some boys kiss me, some boys hug me
I think they're O.K.
If they don't give me proper credit
I just walk away
They can beg and they can plead
But they can't see the light, that's right
'Cause the boy with the cold hard cash
Is always Mister Right
'cause we are living in a material world
And I am a material girl
You know that we are living in a material world
And I am a material girl
Some boys romance, some boys slow dance
That's all right with me
If they can't raise my interest then I
Have to let them be
-- ¿Qué es lo que le parece tan gracioso Max? –- preguntó Claudia, curiosa.
-- Esa canción... jajaja, no pudo elegir un tema más preciso -– respondió el hombre de lentes, recordando el desastre financiero en el que estaba sumido, gracias a lo vivido en compañía de Moira en las últimas horas.
Rick, Lisa y Claudia se miraron sin entender lo que Max quería decir, y se limitaron a encogerse de hombros. Mientras, sobre el escenario, Moira seguía cantando, lo que ya estaba comenzando a molestar a algunos de los presentes, ya que estaba acaparando el escenario y no dejaba subir a nadie más.
La discotheque "Casa de Bambú" estaba rebosante de gente como era la costumbre, no por nada era la discotheque más popular de Macross. Muchos de los presentes eran militares, destacando los del equipo de rescate, a los que, pese a sus protestas, siempre les cedían los mejores lugares y jamás se les permitía gastar un solo centavo, ya que siempre que pedían la cuenta, alguien ya la había pagaba por ellos. Esos hombres eran los que arriesgaban sus vidas para ir por los heridos al campo de batalla, aún en medio de un combate, por lo que eran admirados y respetados por todos. Precisamente en compañía de esos hombres, estaban tres conocidas oficiales que cumplían funciones en el puente del SDF-1.
Sammie estaba bastante entretenida conversando con un apuesto joven de no más de 19 años que parecía modelo de revistas, y que se mostraba bastante interesado en ella. Vanessa también estaba entretenida conversando con un par de hombres bastante divertidos, pero sin quitar un ojo de Kim, ya que desde que llegaron a la discotheque, estaba como en la luna. Ni siquiera había querido salir a bailar las veces que se lo propusieron, y eso que a Kim le encanta bailar. Tampoco se había integrado a la conversación que mantenían, pese a que todos la trataban de integrarla, en especial el hombre que estaba sentado junto a ella y que buscaba por todos los medios entablar una conversación.
-- Oye Kim... ¿Te encuentras bien? –- preguntó Vanessa.
-- Si... si, estoy bien –- respondió Kim, intentando una sonrisa. No muy convincente por cierto.
Vanessa y Sammie intercambiaron miradas con entendimiento. Sabían lo que le pasaba a su amiga. Pese a sus palabras y a no querer interferir en la cita de Lisa con Rick, no dejaba de pensar en ellos. No dejaba de pensar en él.
"En verdad lo ama" pensó Vanessa, con algo de pena por su amiga, ya que no lo debía estar pasando muy bien en ese momento. Mientras, Kim no podía apartar la mente de Rick Hunter y su cita con la comandante Lisa Hayes.
"Me pregunto qué estará haciendo Rick en este momento" se preguntó mentalmente Kim, ignorando al hombre junto a ella.
Las trompetas comenzaron a sonar por todo el bar karaoke, mientras que sobre el escenario, un contentísimo y algo prendido Rick Hunter, comenzaba a moverse al ritmo de la pegajosa música, junto con su espectacular coro y cuerpo de baile. La ya a estas alturas bastante entonada Moira Flynn, y una apurada Claudia Grant, que fue literalmente arrastrada sobre el escenario, pese a sus protestas. Rick comenzó a cantar el movido tema "Hang in Long Enough" de Phil Collins, mientras Moira abrazaba a Claudia y le decía como moverse y cuando les tocaba cantar a ellas.
The signs are getting clearer, clearer than you need
The writing's on the wall, for you to see
You never thought you'd ever get the taste
You never thought that it could be this good
Just tell me what you want and I'll find the key
Just reach out and touch it's all yours
-- No sabía que Rick cantara tan bien -– comentó una sorprendida Lisa.
-- A mi no me extraña. Se la pasa escuchando y cantando temas de Phil Collins -– comentó Max.
-- ¿De verdad? Yo pensé que solo escuchaba a Minmei –- dijo Lisa, un tanto tocada al haber mencionado a la señorita Macross.
-- Si, bien... la escucha, pero Rick es totalmente fanático de Phil Collins, así que Minmei no tiene ninguna oportunidad contra él –- respondió Max con una sonrisa.
-- No sabía que Rick fuera fanático de Phil Collins -– reconoció Lisa, recordando que aún habían muchas cosas que desconocía del líder de los Skull.
-- Lo es, y por lo que me contó, fue a varios recitales cuando estaba en la tierra. Incluso dice tiene un disco autografiado por el mismo Phil Collins, en su casa en la tierra y lo guarda como un tesoro –- dijo Max, con una sonrisa.
Sobre el escenario, Rick y Moira se las habían ingeniado para hacer que Claudia comenzara a cantar y recorrer todo el escenario en una especie de marcha mientras cantaban.
If you hang in long enough, you'll do it
Just hang in long enough
You're down on the ground, or so you say
You'd sell the hole in your pocket, if you could find a way
Don't ask me how I know, cos you don't wanna hear
It's been a long hard road, and the end is getting near
You never thought you'd ever get the chance
You never thought your break would come along
If you tell me what you want, I'll find the key
Just reach out and touch it's all yours
Lisa miraba con una sonrisa a Rick, cantando entusiasmado el tema de Phil Collins, que según Max era uno de sus favoritos, momento en que se las arregló para que los trompetistas de la banda, Moira y una avergonzada Claudia, bajaran del escenario en esa especie de marcha, recorriendo todo el bar karaoke mientras seguía cantando.
They always say, the best things in life are free
But you want to have everything
Well you're going to have to beg if you want it all
So hang in long enough, you'll do it
Just hang in long enough
They'll let you out, then pull you in
Playing hell with your emotions, you'll feel like giving in
You'll do it
So hang in long enough and you'll do it
Finalmente el grupo subió al escenario momento en que terminó la canción con un solo de guitarra, entre el aplauso de los presentes y el alivio de Claudia.
El doctor Emil Lang ingresó al despacho del capitán, escoltado por el infante de marina que estaba como punto fijo fuera del despacho de Gloval, custodiando su seguridad. El capitán le hizo una seña al hombre y este se retiró con un saludo formal, cerrando la puerta al salir. Lang observó al capitán de la nave, quien estaba sentado tras su escritorio revisando una montaña de papeles.
-- Veo que está bastante ocupado capitán -– comentó el científico.
-- Ser capitán de una nave tan grande como esta requiere mucho trabajo –- comentó Gloval, dándole una calada a su pipa -- ¿Qué lo trae por aquí a estas horas, doctor Lang?
-- Venía a invitarlo a dar un paseo, capitán.
-- ¿Un paseo? -– preguntó Gloval, levantando una ceja.
-- Hay algo que me gustaría mostrarle, y que estoy seguro será de su completo agrado –- respondió el científico, esbozando una sonrisa.
Definitivamente la gente del bar karaoke estaba empezando a cansarse. Es verdad que la mujer rubia de uniforme militar que imitaba a Madonna, cantaba y bailaba muy bien, pero estaba acaparando el micrófono y el escenario para ella sola. Mucha gente había decidido irse, y otros, esperaban pacientes que les cedieran el lugar para subir a cantar algo. Mientras, en la mesa de Rick y compañía, observaban a la enérgica Moira Fynn seguir con su recital, y parecía no querer bajar hasta cantar todos los temas de Madonna, que no eran pocos.
Rick, ya mareado producto del alcohol, apoyaba fervientemente a su amiga, al igual que Lisa, pero esta había sido más juiciosa con la bebida, lo mismo que Claudia, que también había bebido con moderación. El otro que también estaba bastante mareado era Max, que estaba saltando abrazado con Rick, apoyando a la mujer que en solo una tarde lo había dejado en la ruina financiera.
-- Esos dos están bastante alegres -– comentó Claudia, mirando a los dos pilotos, abrazados de pie junto a la mesa apoyando a Moira, cada uno con una copa de Whisky en una mano.
-- Creo que la palabra "alegres" se queda algo corta –- señaló Lisa, no muy contenta al ver como Rick apoyaba a Moira, y como esta bailaba para él y Max.
-- Bueno. No puede negar que esta ha sido una cita inolvidable. Incluso bailaste y cantaste como Madonna –- puntualizó Claudia.
-- Por favor no me lo recuerdes –- respondió Lisa, avergonzada de solo recordar ese episodio –- En todo caso, tu tampoco lo hiciste mal bailando y haciendo los coros de esa canción de Phil Collins.
-- Espero que a los enemigos no se les ocurra atacarnos ahora. No quiero imaginar lo que harían Rick y Max allá afuera en ese estado. Si es que logran despegar del Prometheus con las indicaciones de esa loca que está sobre el escenario -– comentó Claudia.
-- No me cambies el tema... amiga –- señaló Lisa, a lo que la morena respondió simplemente sacó la lengua en forma juguetona.
Sobre el escenario, Moira seguía cantando y aumentando la molestia de varios de los presentes, hasta que finalmente un sujeto bastante grande y con unas cuantas copas de mas, perdió la paciencia. El sujeto se paró frente al escenario en una actitud bastante amenazante.
-- Ya basta de una vez mujer. El escenario no es de tu propiedad para que te quedes ahí toda la noche. Hay otros que también quieren cantar –- señaló el hombre, ganando el apoyo de varios de los presentes.
-- Oye, no seas mal educado. Aún no termino de cantar –- respondió Moira, molesta al ser interrumpida a media canción.
-- ¿Es que no escuchaste lo que dije, mujer?. Mi novia hace rato que quiere cantar y no puede porque tu no sueltas el micrófono –- señaló el sujeto, agarrando a Moira por un brazo.
-- Oye, suéltame que me lástimas –- dijo la agredida y algo ebria oficial de catapulta.
-- ¡¡SUELTALA!! –- dijo un molesto Max, sujetando la enorme muñeca del mastodonte frente a él.
-- Este no es asunto tuyo, galán -– repuso el sujeto, con una mirada peligrosa y aliento etílico.
-- Claro que lo es. Ella viene conmigo, así que quítale tus asquerosas manos de encima -– respondió un irreconocible Max, envalentonado producto del alcohol.
-- Max... vas a pelear por mí –- dijo una emocionada Moira, sintiendo que su corazón se calentaba, y otras partes del cuerpo también.
-- Eso es Max. ¡¡Defiende a tu mujer!! -– dijo un entonado Rick, apoyando a su amigo.
-- ¿Qué? No, yo... –- trató de explicarse el joven piloto.
-- No creas que porque usas lentes y llevas uniforme no te romperé la cara, idiota -– respondió el sujetó, soltando a Moira y dándole un empujón a Max.
Ante ese comentario y sobre todo, ante ese empujón, Max arrugó el entrecejo peligrosamente.
-- Moira, sujeta esto –- dijo Max molesto, quitándose los lentes sin perder de vista al sujeto y estirando a un lado una mano para pasarle sus lentes a la causante de todo ese enredo, pero... por alguna razón sintió que su mano entró en contacto de algo agradablemente blando.
-- Max, tonto. No delante de todos –- dijo una sonrojada, y porque no decir, mareada Moira, llevando sus manos a su avergonzado rostro, mientras Max le agarraba un pecho.
-- Que blandito –- dijo Max con una sonrisa de felicidad y ríos de lágrimas saliendo de sus ojos, al poder tocar uno de esos pechos otra vez y deseando que sus lentes no estuvieran de por medio, para tocar ese pecho con total propiedad.
-- Déjense de estupideces –- dijo el sujeto, dándole un potente golpe a un distraído Max, mandándolo sobre la mujer que era presa de sus atenciones y llevándosela consigo directo al suelo.
-- Oye, nadie golpea a mi amigo –- estalló Rick, saltando sobre el sujeto y prendiéndose de su cuello, pero el sujeto se lo sacudió como si fuera un mosquito y lo lanzó a un lado sobre una mesa.
-- ¡¡Rick!! –- dijo una preocupada Lisa, corriendo hasta donde había caído su amor platónico.
-- Oigan ustedes dos, dejen eso para después. Rick necesita ayuda –- regañó una molesta Claudia, mirando a unos enredados Max y Moira, ya que el piloto había caído con la cabeza entre los pechos de la mujer, que lo había abrazado instintivamente al caer al suelo. De pasó se le había subido por completo la falda, mostrando sus lindas bragas color rosa, y como rodeaba las caderas de Max con las piernas, pues, parecía que estaban en medio de... ejem, su minuto feliz.
Por su parte, el molesto líder de los Skull hizo a un lado a las personas que lo ayudaron a ponerse de pie, junto a una preocupada Lisa Hayes, para luego saltar sobre el mastodonte dándole un potente derechazo que lo hizo trastabillar, pero cuando lo golpeó con fuerza en el abdomen, su puño rebotó contra una pared de carne. El piloto levantó a vista y sonrió nervioso al molesto sujeto, que lo levantó en el aire para mandarlo a volar, pero Rick se las arregló para darle un fuerte cabezazo en el rostro que lo dejó viendo estrellas.
-- ¡Deja en paz a mi novio! –- dijo la valiente chica que se había atrevido a ser la novia del mastodonte, saltando sobre Rick, colgándose de su espalda y tirándole el cabello.
-- ¡Deja en paz a Rick! –- dijo una molesta Lisa, sacando a la chica de la espalda del piloto de un tirón, y mandándola por sobre una mesa con una llave de aikido. Fue ahí cuando las amigas de la chica se le fueron encima y Lisa deseó haberse ido de ese lugar cuando tuvo la oportunidad.
-- ¡¡Lisa!! –- gritó una preocupada Claudia, al ver a su amiga rodeada de furiosas mujeres con no muy buenas intenciones. La morena corrió de inmediato a prestarle auxilio a su amiga.
Un sonrojado, pero contento Max, finalmente logró salir de entre los pechos de Moira (muy a su pesar hay que decir) y se las arregló para ponerse de pie y ayudar a incorporarse su desarmada compañera, que quedó con la falda arriba, dejando ver un atractivo conjunto de lencería color rosa.
-- ¡¡Kyaaaa!! –- gritó la avergonzada mujer, bajándose la falda de un tirón.
-- Es rosado... y con encajes... que lindo –- dijo Max en las nubes, con un hilillo de baba escurriéndosele por la comisura de los labios.
-- Max, no es el momento pensar en eso. Rick necesita tu ayuda –- lo reprendió la mareada mujer.
-- Si, si... yo... voy –- dijo Max, bajando de su nube y volteando para buscar a su amigo, solo para encontrarse con un panorama caótico.
El bar Karaoke se había transformado en una verdadera zona de guerra. Por alguna retorcida razón que no se lograba explicar, todo mundo en el local estaba trabado en una descomunal gresca, donde todos peleaban contra todos mientras volaban golpes, patadas, mesas, sillas, botellas y uno que otro sujeto, por todos lados. Era un caos total.
-- ¿¿Por qué estas cosas siempre me pasan a mí?? –- gritó una desesperada Lisa, usando su experiencia en aikido, para hacerle una llave a una chica que se le lanzó encima y mandarla sobre otras dos que se le acercaban con malas intenciones, considerando la silla y la botella que traían en las manos.
-- A mi también me gustaría saberlo –- dijo una apurada Claudia, recibiendo un puñetazo en un ojo por parte de una chica, a la que una furiosa Lisa casi le saca un brazo, al darla vuelta en el aire y estrellarla sobre una mesa.
-- ¡¡Por eso no quería entrar a este lugar!! –- gritó una desconsolada Lisa, luchando por su vida y la de su amiga.
Por un momento Max consideró el ir a ayudar a su oficial superior, pero la verdad se las estaba arreglando bastante bien ella solo. En ese momento divisó a su colega y amigo. Rick estaba justo en medio de la pelea, repartiendo golpes a diestra siniestra a cualquiera que se le cruzaba por delante, hasta que fue sujetado por dos sujetos, para que otro pudiera golpearlo.
Aún sin entender muy bien lo que estaba pasando, el piloto de lentes se lanzó heroicamente a ayudar a su amigo. Logró liberarlo sin muchas dificultades, momento en que ambos comenzaron a repartir golpes juntos.
-- ¿Qué rayos está pasando aquí? –- preguntó Max, esquivando un botellazo y derribando a un tipo que quería golpearlo con una silla.
-- ¿Recuerdas al mastodonte que molestó a Moira? Bien, sus amigos se metieron para ayudarlo –- respondió Rick, esquivando un golpe y dándole un golpe de revez al sujeto que había tratado de golpearlo –- Luego mis conocidos se metieron para ayudarme y... el resto ya lo sabes.
-- ¿Y por qué la comandante Hayes está peleando con esas chicas por allá? –- volvió a preguntar Max, dejando fuera de combate a otro tipo de un golpe en el estómago.
-- Le pegó a la novia del mastodonte y sus amigas la defendieron. ¿Pelea bien, verdad? -– respondió Rick con una sonrisa, volándole los dientes de un codazo a un tipo que trató de atacarlo por la espalda.
-- Si, no lo hace mal –- respondió Max, recibiendo una patada, pero recuperándose y golpeando a su agresor en la cabeza con una botella que agarró en el aire.
-- ¿Y Moira? -– pregunto Rick.
Ambos hombres se congelaron y voltearon en el acto hacia el escenario, preocupados por el destino de su amiga, solo para encontrar a susodicha, parada en medio del escenario cantando alegremente el tema "Open Your Heart", mientras esquivaba, con una destreza que solo da el alcohol, sillas, zapatos, botellas y uno que otro sujeto que caía inconsciente sobre el escenario, a los que hacía a un lado empujándolos con un pie.
-- Y nosotros preocupados por ella –- comento Rick con una sonrisa, recibiendo un silletazo en la espalda que lo mandó justo sobre... el mastodonte.
-- ¡¡Te encontré!! –- dijo el sujeto, con la nariz sangrando producto del cabezazo de Rick, al que levantó en el aire con una sola mano, para mandarlo volando sobre la barra de un potente derechazo, perdiéndose al caer detrás de ella.
-- ¡¡Rick!! -– gritó Max, dándole una patada en la espalda al sujeto, y luego otra en el pecho, cuando volteó a ver quién lo había golpeado. La patada lo mandó de espaldas sobre la barra. Justo en ese momento Rick reapareció desde el otro lado de la barra y rompió una botella en la cabeza al mastodonte, enviándolo directo y sin escalas al país de los sueños.
-- Así se hace colega. Eso es lo que yo llamo trabajo en equipo –- dijo un sonriente Rick, para luego mirar la rota botella en sus manos -- ¡¡No puede ser!! Era una reserva especial de 15 años. Que desperdicio.
Justo en ese momento se escuchó un estruendo proveniente desde la puerta principal, momento en que la ley hizo su ingreso al lugar.
-- ¡¡ESTA ES LA POLICIA. ESTÁN TODOS ARRESTADOS!! –- dijo por medio de un megáfono el que parecía ser el oficial de mayor rango.
Se produjo un silencio sepulcral en el local luego de que el policía dijo esas palabras. Hasta Moira dejó de cantar. Todo mundo se había quedado congelado en su lugar, hasta que... como si fuera acordado, todo mundo dejó de hacer lo que hacía para dar comienzo una espectacular estampida.
-- ¡¡Ve a buscar a Moira!! –- grito Rick a su amigo, para luego saltar sobre la barra y correr donde estaba una cansada Lisa, junto con su golpeada amiga.
La policía trataba de hacer su trabajo, pero la marea humana que se abalanzaba sobre ellos era de tal magnitud, que literalmente pasaron sobre ellos. Aún así, los valientes y pisoteados hombres de la ley lograron atrapar a varios. Rick se las arregló para llegar donde Lisa y Claudia, tomando a cada una de una mano para luego correr en sentido contrario al que iba la mayoría.
-- Al baño de hombres, Max. Al baño de hombres –- gritó Rick al pasar corriendo con las féminas junto a su amigo.
-- ¿Al baño de hombres? –- preguntó un intrigado Max, cargando a Moira sobre sus hombros, con las piernas por delante y el resto de su cuerpo colgando por la espalda.
-- Max... aún no termino mi canción –- se quejaba Moira, siendo sacada del escenario.
Como la policía tenía cubierta la entrada principal, muchos huyeron hacia la salida de emergencia que daba a la parte posterior, solo para encontrarse con que había un comité de bienvenida esperando por ellos, listos a ponerles las esposas. Rick y compañía vieron como la policía arrestaba a los que trataban de salir por atrás, y viraron a la derecha ingresando al baño de hombres, como había dicho Rick, cerrando la puerta con llave una vez dentro.
-- Estamos atrapados. ¿Ahora que hacemos? –- preguntó Max, aún con Moira sobre el hombro.
-- Entregarnos, eso es lo que haremos. Es lo correcto –- dijo una desarreglada y cansada Lisa.
-- ¿Estás loca Lisa? ¿Sabes lo que pasaría si arrestaran a la primera oficial de la nave por estar peleando en un bar karaoke? ¡Sería un escándalo! –- dijo Rick alterado.
-- ¡¡¡Es por eso que no quería entrar a este lugar!!! –- estalló la enojada primer oficial.
-- Rick tiene razón, Lisa. A nosotros nos pueden arrestar, pero no a ti. Eres la primera oficial de la nave. No deben verte involucrada en esto -– dijo Claudia, concordando con el líder de los Skull.
-- ¿Y como se supone que saldremos de aquí sin que me involucre? -– preguntó una molesta Lisa.
-- Por aquí –- dijo Rick, abriendo una estrecha ventana a un costado del baño y colgándose de ella para mirar hacia fuera –- Genial. No hay nadie, tal como supuse. Esta ventana da un callejón que desemboca a un pasaje poco transitado. La policía nunca se meterá por este lado.
-- ¿Pretendes que salgamos por ahí? -– preguntó Lisa, incrédula, al ver la estrecha ventana por la que Rick pretendía que salieran. Justo en ese momento la perilla de la puerta del baño empezó a moverse. Estaban intentando abrir la puerta.
-- ¿Vienes o prefieres quedarte a esperar a la policía? –- preguntó Rick.
-- Esta me las vas a pagar, Hunter –- dijo una molesta Lisa.
La primera oficial fue ayudada por Rick a subir a la estrecha ventana y pasó el cuerpo por la abertura, quedando con medio cuerpo afuera y el trasero y las piernas adentro, en una posición poco decorosa.
-- No puedo salir de aquí... además está muy alto. Mejor me devuelvo –- dijo una apurada Lisa.
-- No es momento de arrepentirse –- dijo Rick, tomando las piernas de Lisa y empujándola por la ventana. Lo siguiente que se escuchó fue un grito, un golpe seco del otro lado de la pared y luego un quejido de dolor –- ¿Quién sigue?
-- Por tu bien, espero que no me lances de la misma forma –- dijo una molesta Claudia.
Lisa no se había alcanzado a recuperar de su estrepitosa caída, cuando su querida amiga le cayó encima, mandándola al suelo otra vez. Las dos aturdidas mujeres aún se estaban recuperando cuando Moira cayó sobre las dos, mandándolas otra vez al suelo. Poco después le siguieron Max y por último Rick, que a diferencia de las mujeres, habían caído de pie y sin contratiempos.
-- ¿A que rayos creen que están jugando? Tenemos que salir de aquí antes de que nos encuentren -– dijo Rick, al ver las tres mujeres desparramadas en el suelo del callejón.
-- Rick, cierra la boca y ayúdanos, o te juro que te vas a arrepentir el resto de tu vida –- dijo una molesta Lisa, debajo de unas aturdidas Claudia y Moira.
El grupo caminada lentamente por las calles de Macross, ya mucho más relajados luego de salir de ese estrecho callejón y constatar de que ningún policía los estaba persiguiendo.
-- Primera y última vez que me dejo converse de entrar a un local como ese –- se quejó Lisa.
-- Oye, dejando de lado pelea, mal no lo pasamos, además, cantaste y bailaste como Madonna. Espera que le cuente a los chicos –- dijo un alegre, y ya mas despejado Rick.
-- Si llegó a saber que le has contado eso a alguien, me encargaré de que tengas que limpiar los baños de toda la nave... ¡¡¡con la lengua!!! –- sentenció Lisa, mirando amenazadoramente a líder de los Skull.
-- Si... ya... entendí el mensaje -– respondió un intimidado Rick.
-- La que me sorprendió fue Moira. No sabía que cantara tan bien –- comentó Max, también ya mas despejado, cargando en la espalda a la mujer.
-- Nunca preguntaste –- dijo Moira levantando la cabeza.
-- Pensé que dormías –- dijo Max, girando un poco la cabeza para mirar a la mujer que cargaba.
-- La noche aún es joven como para dormir –- respondió la mujer con una sonrisa -- Ya me siento mejor Max. Puedes dejar de cargarme.
-- ¿Segura? Estabas bastante mareada allá atrás.
-- Si, bien, creo que la caída me despejó la cabeza –- respondió la mujer parándose por sus propios medios, pero aún sostenida por un preocupado Max –- por cierto, esto es tuyo.
-- Mis anteojos. Pensé que los había perdido –- dijo Max, tomándolos de las manos de Moira.
-- Me pediste que los guardara, ¿recuerdas? –- preguntó Moira, observando a los ojos al hombre ante ella.
-- Si, lo recuerdo... gracias –- respondió él, poniéndose los anteojos y quedando atrapado en la mirada de la mujer, que tampoco tenía ganas de apartar la vista.
-- Ejem, no los quisiera interrumpir, pero... ¿Qué haremos ahora? -- preguntó Claudia, tocando su ojo derecho, que estaba hinchado y amoratado.
-- Eso está más que claro. Volver a la base –- respondió una molesta Lisa, ya que de verdad había tenido suficiente por una noche.
-- Oh, vamos. No seas aguafiestas. La noche está recién comenzando –- dijo Rick.
-- ¿Recién comenzando? ¿Es que no te parece poco todo lo que ha pasado hasta ahora? -– le preguntó Lisa, alterada.
-- Bien... he tenido noches mas movidas en el pasado -– reconoció el líder de los Skull.
-- No me cabe duda -– respondió la primer oficial, imaginando a que se estaba refiriendo él con "movidas".
-- Oigan, creo que Rick tiene razón. Ya hemos pasado por mucho como para irnos ahora, demás, mal no la estábamos pasando. ¿Qué les parece si entramos ahí y bailamos un poco antes de irnos? –- dijo Moira, señalando la discotheque "Casa de Bambú".
-- Me parece una genial idea –- respondió Rick.
-- Pues a mi me parece una completa locura –- repuso Lisa, molesta.
-- Pero Lisa. Y yo que quería bailar contigo -– comentó Rick, con algo de desilusión.
Lisa se congeló ante las palabras de Rick. Por su parte Claudia sonrió y se acercó a su amiga para hablarle al oído.
-- Después de todo lo que ha pasado, no irás a desperdiciar esta oportunidad, ¿verdad?. Podrías hacer tu jugada bailando un apretado tema romántico –- le dijo Claudia con toda la intención.
Lisa se quedó estática al imaginarse bailando en los brazos Rick por toda la pista de baile, vestida como una hermosa princesa y él como un valiente príncipe.
-- Ejem... bien... entremos. Pero solo un momento -– dijo Lisa, saliendo de su ensoñación.
-- Así se habla comandante –- dijo una entusiasmada Moira, colgándose del brazo de Max.
El joven piloto de lentes no se sintió intimidado como las otras ocasiones que había tenido así de cerca a la oficial de catapulta. La verdad se sintió bastante bien al sentirla colgarse de su brazo otra vez. Sonrió a la mujer y esta le devolvió la sonrisa. Ambos comenzaron a caminar juntos a la entrada de la discotheque, como si estuvieran en su propio mundo.
-- ¿Son ideas mías, o algo está pasando entre esos dos? –- preguntó Lisa, viendo adelantarse a la pareja y luego a Rick seguirlos con una sonrisa.
-- ¿Qué no es obvio? -– comentó Claudia divertida, pese a su ojo en tinta –- Ven amiga. Entremos de una vez –- señaló la morena, dándole un empujoncito en la espalda a su amiga, para incitarla a seguir a Moira, Max, y Rick dentro de la discotheque.
-- Me retiro -– dijo Kim, poniéndose de pie.
-- ¿Ya te vas? Pero ni siquiera has querido bailar un poco –- dijo el hombre que había tratado de llamar su atención, fracasando miserablemente.
-- La verdad no me siento muy bien –- respondió Kim, con una sonrisa a modo de disculpa, comenzando a retirarse del lugar.
-- Nosotras también nos retiramos –- dijo Vanessa, logrando la inmediata protesta de Sammie.
-- No chicas. Ustedes quédense. Soy yo la del problema. Pásenlo bien por mi -– repuso Kim, despidiéndose de sus amigas y emprendiendo el camino a la salida del local.
Sammie y Vanessa se miraron entre si, apenadas por su amiga. Era evidente que Kim estaba deprimida por la cita de Lisa y el teniente Hunter. Aunque estaba dispuesta a luchar por él, el saber que el hombre que amaba estaba con otra mujer en ese momento, debía ser muy duro para ella. Las dos conejitas de puente no lo pensaron dos veces, y se disculparon con los hombres a los que acompañaban y fueron tras su amiga, para brindarle su apoyo.
Un poco mas adelante, Kim caminaba por inercia entre la gente, buscando la salida de la discotheque, con la mente a mucha distancia de ahí. Por mas que lo intentaba, no podía dejar de pensar en Rick y lo que estaría pasando en su cita con Lisa. Por la forma en que vestía estaba mas que claro que ella iba a ir con todo por Rick, lo que no dejaba de preocuparla. ¿Cómo reaccionaría él? ¿Se mostraría interesado en ella? ¿Pasaría algo entre ellos? Esas eran las preguntas que rondaban la mente de la joven mujer, cuando sin querer choco contra una persona frente a ella.
-- Perdón, fue mi culpa. Estaba distraída.
-- ¿Kim?
La aludida levantó la vista sorprendida al escuchar su nombre, solo para encontrarse con la sorpresa de que había quedado entre los brazos del hombre que inundaba sus pensamientos en ese momento. Ahí, frente a ella estaba Rick Hunter sosteniéndola por los hombros, mirándola con una sonrisa gentil.
-- Que sorpresa verte por aquí. ¿Ya te vas?
-- Eeeh... si, yo... ya me iba -– respondió Kim, aún aturdida de ver a Rick frente a ella.
Luego de unos segundos la mujer fue más consciente del entorno y pudo ver que junto a Rick estaba Lisa Hayes, un tanto desarreglada hay que decir, junto a ella estaba Claudia y un poco mas atrás Max Sterling y... ¿Moira Flynn? Así creía al menos que se llamaba esa mujer, y parecían estar en muy buenos términos por la forma tan cariñosa en que estaban hablando.
-- Ejem... ¿se van a quedar mucho rato así? –- preguntó Lisa visiblemente molesta, al ver como Kim seguía apegada al pecho de Rick, mientas este la sujetada por los hombros.
-- No... perdón –- dijo Kim, apartándose del piloto, justo cuando aparecieron sus amigas.
-- Tal parece que no fuimos los únicos en tener la idea de venir acá -– comentó Claudia, no muy contenta de ver a Kim en ese lugar, ya que esta iba a ser la última oportunidad de Lisa para hacer su jugada, y ahora con Kim aquí, las cosas no iban ser precisamente fáciles.
-- Bueno, mientras seamos mas, es mas divertido -– dijo Rick, con una sonrisa juguetona, mientras a Vanessa y Sammie les colgaban las mandíbulas de la impresión al ver al siempre bien cotizado Max Sterling con una mujer a todas luces mayor, colgada de su brazo.
-- ¡¡Teniente, por acá!!
El grupo volteó al escuchar ese grito, solo para encontrarse con algunos miembros del escuadrón Skull, sentando ante unas mesas mas allá, haciéndole señas a su intrépido líder para que fuera a sentarse con ellos.
-- Hey, son los chicos de mi escuadrón. Vamos a sentarnos con ellos -– dijo Rick, dándole una palmadita en la espalda a Lisa y Kim, y guiarlas gentil, pero decididamente, a la mesa donde estaba su escuadrón, una a cada lado.
Lisa no pudo dejar de sentir una mezcla de rabia y resignación ante esta situación. Esta iba a ser su última oportunidad de hacer su jugada con Rick, y ahora tendría que compartirlo con Kim. No pudo evitar darle una mirada estrecha a su subordinada, que nada mas sentir su penetrante mirada se recogió sobre sí misma.
Un poco mas atrás, una molesta Claudia observaba la situación, sabiendo ya que las cosas no iban por buen camino, y que lo mejor sería sacar a Lisa de ahí cuanto antes, o las cosas podían degenerar en algo que no sería bueno para nadie. Junto a ella, Vanessa y Sammie seguían observando con sorpresa y envida a la mujer, que había logrado captar la atención de Max Sterling.
"Esa debería ser yo" pensaron ambas mujeres estirando el labio inferior, observando como Moira seguía colgada del brazo de Max.
En eso estaba el grupo cuando Rick quedó congelado en su lugar, a pocos pasos de llegar a la mesa donde lo esperaban los hombres de su escuadrón. Lisa y Kim se sorprendieron por esta repentina actitud del líder de los Skull. Estaban por preguntarle qué le pasaba, cuando notaron su cara de sorpresa y... ¿terror? Fue en ese momento que ambas mujeres notaron que parada frente a ellos, estaba una hermosísima mujer de unos 25 años aproximadamente, de larga y ondulada cabellera roja, llevando un sensual vestido del mismo color. Estaba parada con las manos en las caderas y un semblante que no denotaba muy buenas intenciones.
-- Hola... "Tigre" –- dijo la mujer, en forma casi despectiva.
-- Ho... Hola. Tanto tiempo –- articuló un apurado Rick Hunter, recordando el último encuentro con esa mujer, cuando la dejó desnuda en un jacuzzi, poco antes de tener una agradable sesión de sexo.
-- Hump –- dijo la mujer, levantando la cabeza, y mirando a Lisa y a Kim, como si estuviera analizando sus virtudes y comparándolas con ella misma.
-- Rick... ¿conoces a esta mujer? -– pregunto Lisa, presintiendo que nada bueno podía salir de esto.
-- Ya... bueno...
-- Claro que nos conocemos. Y de forma muy cercana. ¿Verdad, tigre? –- preguntó la mujer, mirando fijamente a Rick.
-- Si... si... la conozco... es una... una amiga.
-- Por qué no nos la presentas Rick. Nos gustaría conocer a tu amiga –- dijo Claudia parada detrás de él, con toda la intención, ya que se había percatado que algo extraño pasaba ahí.
-- ¿Que no es la mujer de la que te escondías el otro día? -– preguntó Max.
-- ¡Cállate, tonto! –- lo reprendió Rick.
-- ¿A si que te escondías de mi?
-- No... quiero decir, si. Bueno... la verdad...
-- Ahora entiendo por qué me dejaste plantada el otro día en el jacuzzi. Me cambiaste por estas dos aparecidas. ¿Qué tienen esas dos que no tenga yo? –- preguntó la mujer, mirando despectivamente a Lisa y Kim.
-- ¡¡Oye!! –- reclamaron Lisa y Kim de forma inmediata.
-- Por favor. Dejemos esto para otro momento. Hay mucha gente aquí mirando -– dijo Rick, tratando de calmar las cosas.
-- Olvídalo Rick. Lo que me hiciste el otro día es algo que no voy a olvidar así como así.
-- ¿Qué le hiciste a esta mujer, Rick? –- pregunto Lisa, entre molesta y curiosa.
-- Bueno...
-- ¿Quieres saber lo que me hizo? Bien, pues el galán aquí presente me llevó a un motel, y después de todos los juegos previos, me dejó desnuda en medio del jacuzzi, y se mando a cambiar justo antes de hacerlo –- dijo la enojada pelirroja.
Lisa se congeló al escuchar esa declaración y sintió que se llenaban los ojos de lágrimas, no de pena, sino de rabia. Kim es otra que se congeló al escuchar esas palabras. Sintió que se le hacía un vacío en el estómago a la vez que el recuerdo de su ex-novio volvió a martillar en su mente. No quería pasar por eso otra vez.
Pese a la música de fondo, se creo un silencio alrededor del grupo de personas ahí presentes. Max y Moira negaron con la cabeza, sabiendo que algo así pasaría tarde o temprano, dada la vida libertina que llevaba el líder de los Skull. Claudia fue otra sorprendida y se preocupó por la reacción de su amiga, al conocer el nuevo enredo de faldas de Rick Hunter. Sammie y Vanessa tampoco pudieron evitar sentirse mal por su amiga.
-- Teniente, eso no se le hace a una mujer –- dijo uno de los pilotos del Skull, rompiendo el silencio.
-- A lo mejor no se sentía bien en ese momento para hacerlo -– lo defendió otro.
-- No me digan que el teniente... ¡¡tiene problemas de erección!! -– dijo otro, preocupado por la salud de su intrépido líder.
-- ¡¡CLARO QUE NO IDIOTA!! Nunca me ha fallado la herramienta. El otro día le di hasta por las orejas a esta loca aquí presente -- estalló un furioso Rick, luego de que se pusiera en duda su masculinidad, para total horror de Lisa y Kim.
-- Rick idiota, no tenías que decirle eso a todo el mundo –- reclamó la pelirroja, con las mejillas del mismo color que su cabello, luego de que se hiciera público que ya no ya no le quedaba ningún orificio virgen en el cuerpo.
-- Entonces tu no deberías haber dicho lo del jacuzzi en primer lugar –- le reclamó Rick.
-- ¡¡Ese es mi jefe. Quiero ser como él!! -– dijo uno de los pilotos del Skull, que fue prontamente silenciado a golpes por sus compañeros.
Justo en ese momento una mole humana de dos metros de alto hizo acto de presencia y levantó a Rick en el aire con una sola mano. Cuando el líder de los Skull estuvo a la altura del rostro del sujeto, lo reconoció en el acto. Solo podía haber un doble de Schwarzenegger a bordo del SDF-1.
-- Así que te acostaste con mi mujer, desgraciado –- bufó el marido de la pelirroja.
-- Fue sin querer... créeme –- respondió un apurado Rick.
-- ¡¡TE VOY A MATAR!! –- rugió el marido de la pelirroja.
Lo siguiente que supo el líder de los Skull, es que lo habían mandado a volar de un potente derechazo y se fue a estrellar sobre la mesa donde estaba reunido el escuadrón Apollo. Luego de eso, esa mole de músculos se fue sobre él para terminar el trabajo.
-- Hay que ayudar al teniente, muchachos. ¡¡¡A LA CARGA!!! –- gritó uno de los pilotos del Skull, luego de lo cual, el escuadrón Skull al completo se fue sobre esa mole de músculos.
-- ¡Dejen en paz a mi marido! –- gritó la pelirroja, yendo a ayudar a su hombre, pero no llegó muy lejos, ya que se fue de bruces a suelo por cortesía de una zancadilla de Lisa.
-- Nada de esto hubiera pasado, si no hubieras engañado a tu marido –- sentenció Lisa, enojada.
-- Tu... ¡¡Puta!! –- estalló la mujer, pillando fuera de guardia a la primer oficial y llevándosela al suelo, mientras trataba de arañarle la cara.
-- ¡Comandante Hayes! –- dijo una espantada Kim, ayudando a su oficial superior, junto con una ya resignada Claudia.
-- Esto me parece haberlo vivido antes -– señaló Moira, mientras un grupo de guardias de seguridad de la discotheque, tan grandes como el que quería matar a Rick, se unieron a la pelea para ayudar a su colega, dando cuenta de cuanto piloto del Skull se les cruzara por delante.
-- No se queden ahí mirando. Ayudemos al Skull –- dijo Eric, el líder del escuadrón Apollo, haciendo que todos sus chicos se unieran a la pelea, apoyando a sus colegas pilotos.
En cosa de segundos la discotheque "Casa de Bambú" se transformó en una zona de guerra, tal como el bar karaoke lo había sido hacía tan solo unos minutos atrás, solo que a una escala mucho mayor. En un principio solo peleaban los guardias contra el Skull y el Apollo, pero a poco andar, le llegó un golpe perdido a un sujeto que no tenía nada que ver con ese enredo, y al tratar de devolver el golpe le dio a otro sujeto, y este a su vez al tratar de responder le dio a otro sujeto, y así sucesivamente, hasta que dentro de poco esa gresca se transformó en una batalla campal, donde volaban golpes, patadas, mesas, sillas, botellas, y una que otra mujer por aquí y por allá.
Los pilotos del Skull y Apollo demostraron que con los puños era tan buenos como sobre sus aviones, repartiendo golpes y patadas, tratando de dar cuenta de los musculosos guardias de la discotheque. Max se vio envuelto también en la pelea y debió comenzar a repartir golpes, tratando de sacar a Moira de en medio de lío. Sammie y Vanessa se las arreglaron para alejarse del centro de la pelea a un lugar relativamente seguro, pero no dejaban de preocuparse por su amiga.
Muy cerca del epicentro de la lucha, una ya harta Lisa Hayes, logró quitarse de encima a la molesta pelirroja, a la que había golpeado y mandado a volar con llaves de aikido, pero siempre volvía por más. Ahora la tenía sujeta de un brazo, pero esta dejó de forcejear cuando gracias al dolor, su mente logró reconocer a la mujer que estaba por romperle el brazo con una llave.
-- Un momento. Yo te conozco –- dijo entre su dolor -- ¡¡Eres la lesbiana degenerada de la tienda!!
Lisa se sonrojó en el acto, al recordar el lamentable incidente en la tienda de ropa, cuando había visto bajo la falda de una mujer, que la acuso de lesbiana. Ahora recordando bien, esa mujer era precisamente la pelirroja que tenía sujeta por un brazo.
-- ¿Lesbiana? -– preguntó Claudia, con la cabeza de una chica que quería golpearla bajo el brazo.
-- ¿Quién es la lesbiana? –- pregunto a su vez Kim, tratando de librarse de una chica que por alguna razón se había ensañado con ella.
-- ¡¡Aquí no hay ninguna lesbiana!! –- rugió Lisa, mandando a volar a la pelirroja con una llave.
La pelirroja voló espectacularmente por sobre las cabezas de todos. Justo en ese momento Rick surgió de entre una montaña de personas, solo para ver una cosa roja que se dirigía directo a él. Por estas cosas del destino, la pelirroja calló sobre Rick con las piernas abiertas, dejando la cabeza del piloto atrapada entre sus piernas y llevándoselo de espaldas al suelo.
-- ¿¿Qué crees que estás haciendo degenerada?? -– rugieron Lisa y Kim al ver la comprometida posición en que quedó Rick respecto a la pelirroja.
-- ¡¡Ese es mi jefe. Quiero ser como él!! -– dijo uno de los pilotos del Skull, al que le llegó una patada que lo mando de cabeza bajo una mesa.
-- ¡¡Suelta a mi mujer!! –- rugió el marido de la pelirroja, corriendo a donde estaba Rick disfrutando a su mujer.
Por otro lado, un apurado Max estaba bastante ocupado defendiendo a Vanessa y Sammie que no eran de mucha ayuda en la pelea. Al menos Moira lo estaba ayudando. Aún si, Max no dio abasto para tanto y le llegó un silletazo en la espalda y luego una patada que lo hizo perder el equilibrio yéndose al suelo. El piloto trató de sujetarse de lo primero que encontró. Sus manos se posaron sobre la falda de Moira, que no fue capaz de resistir el peso del piloto, por lo que se la llevo con él al suelo, dejando a Moira con las bragas al aire. Al levantar la cabeza, Max se encontró con el espectáculo de su vida. Moirs Flynn enseñándole sus espectaculares piernas y su hermoso conjunto de lencería color rosa.
-- Kyaaaaaa –- gritó Moira tratando de cubrirse con las manos.
-- Perdón. No fue mi intención -– se disculpó el piloto de lentes, subiéndole la falda a la mujer, ante la vista de unas impactadas Vanessa y Sammie, que no dejaron de sentirse un poco celosas.
-- Max, no es el momento de estar pensando en estas cosas –- lo reprendió una sonrojada Moira, con una pequeña sonrisa que hizo sonrojar al piloto frente a ella, antes de que le llegara un botellazo en la cabeza que le apagó las luces -- ¡¡¡MAX!!!
Justo en ese momento, y no lejos de ahí, el marido de la pelirroja logró sujetar a un escurridizo líder de los Skull, que le lanzaba golpes y patadas, sin mucho efecto, para mandarlo a volar nuevamente de un puñetazo, siendo luego reducido por un combinado del Skull y el Apollo. Mientras, Rick voló por sobre las cabezas de los presentes, para ir a caer directamente donde estaba una desprevenida Claudia Grant. Por fortuna para Claudia, el joven piloto no caería sobre ella; pero en su lugar pasó a sujetarle la falda y algo más, bajándole la falda y las bragas mientras caía al suelo, dejando a la morena con el culo al aire.
Claudia quedó congelada en su lugar, desnuda de la cintura para abajo, dándole un lindo espectáculo a todo el que estuviera cerca para verla, de hecho, muchos dejaron de pelear para poder contemplarla mejor. Pero el que se llevo la mejor vista, y la más cercana por cierto, fue un aturdido Rick, que al incorporarse quedó de rodillas con la cara a escasos centímetros del monte de venus de la morena oficial de navegación. Demás está decir que se sorprendió y alegró por partes iguales.
-- ¿¿Claudia, que rayos crees que estás haciendo?? –- gritó una espantada Lisa, junto a otra igualmente espantada Kim.
-- Kyaaaa. ¡¡No miren!! –- gritó una avergonzada Claudia, tratando de cubrir su intimidad, no encontrando nada mejor que la cabeza de Rick para hacerlo.
-- ¡¡¡NO USES SU CABEZA PARA CUBRIRTE!!! -– rugieron Lisa y Kim, al ver como una avergonzada Claudia presionaba la cabeza de Rick contra su intimidad, en un intento desesperado por cubrir sus partes intimas.
En eso estaba la morena cuando un sujeto pasó a empujar a un sorprendido Rick, y este se llevó a Claudia consigo, cayendo los dos al suelo, quedando Rick con la cabeza atrapada entre las piernas de la morena, que seguía sujetándole la cabeza con las manos, presionándola contra sí y ganándose un inesperado beso del líder del los Skull, en sus otros labios.
-- ¡¡¡NO PONGAS SU CARA ENTRE TUS PIERNAS!!! –- rugió una ya histérica Kim, al ver como la morena disfrutaba a Rick en medio de la discotheque.
-- ¡¡ESA DEBERIA SER YO!!! –- rugió una furiosa y frustrada Lisa, ganándose una mirada incrédula por parte de Kim.
-- ¡No lo hice a propósito! -– se defendió una cada vez mas avergonzada Claudia, aún sujetando la cabeza de Rick entre sus piernas, para que nadie de los presentes vea lo que escondía ahí.
Finalmente, unas molestas Lisa y Kim, lograron sacar a un medio asfixiado Rick Hunter de entre las piernas de una avergonzada Claudia, a la vez le subieron las bragas, pero para mala suerte de la morena, no pudieron encontrar su falda, por lo que debió quedarse con las bragas al aire.
En eso estaba el grupo, mientras la pelea continuaba por todos lados de la discotheque, hasta que se escuchó un estruendo viniendo de la puerta principal, seguido de un grupo de uniformados ingresando al local.
-- ¡¡MUY BIEN, SE ACABO LA FIESTA. ESTÁN TODOS ARRESTADOS!! –- dijo por medio de un megáfono el comandante de ese escuadrón de uniformados, que llevaba un casco blanco sobre la cabeza con las iniciales "P.M." en negro.
Se produjo un silencio sepulcral en el local luego de que el hombre dijo esas palabras, hasta que uno de los militares involucrados en la pelea reparó en las iniciales del casco.
-- ¡¡La policía Militar!! -– gritó el piloto de Destroid, haciendo que todos los militares dentro de la discotheque, que eran la gran mayoría, voltearan y vieran que efectivamente, había un grupo bastante grande de policías militares frente de la puerta principal.
Se hizo un profundo silencio por unos segundos, hasta que...
-- ¡¡¡¡LA POLICIA MILITAR!!!!
Una estampida humana se precipitó hacia todas las salidas posibles, mientras que los P.M. trataban de detener a todo militar que se les cruzara por delante, pero buscando con especial cuidado a los pilotos veritech, ya que por lo que les habían dicho, ellos habían iniciaron la pelea. Pero el entusiasmo de los P.M. pronto se vio superado por marea humana que se les fue encima.
Todo mundo salió corriendo gritando como locos, dando empujones y codazos para poder pasar, ya que ninguno quería ser atrapado en ese lugar, y de paso, pisoteando a los pobres P.M. que no alcanzaron a hacerse a un lado. Entre ese grupo logró escapar la conocida Moira Flynn dando codazos y patadas a todo el que se le pusiera delante, agarrando fuertemente a un ya más repuesto, pero aun mareado Max Sterling. Las que no corrieron la misma suerte fueron las confundidas y conocidas Sammie y Vanessa, que a poco andar fueron arrestadas, al igual que la avergonzada Claudia, que aún seguía con las bragas al aire, cuando la sacaron de la discotheque con las manos esposadas.
Por su parte, el intrépido líder de los Skull, corrió en dirección a la salida trasera, con Lisa y Kim sujetas fuertemente de las manos, seguidos por el no menos intrépido líder del escuadrón Apollo, y toda la tropa del Skull y Apollo pisándole los talones. Las puertas traseras literalmente se fueron abajo producto de la presión del grupo, llevándose con ellas a los pobres P.M. que estaban ahí para cortarles el paso, dejando al grupo dentro de un callejón con salida a ambos lados. En una salida del callejón había un par de vehículos y varios P.M. para cortarles el paso y en la otra, la más lejana, no se veía nada por ahora. Rick y Eric se miraron y asintieron con la cabeza, sabiendo ya la orden que debían dar a sus subordinados.
-- ¡¡¡Dispérsense y corran!!!
Nada mas escuchar la orden de sus lideres de escuadrón, los pilotos se dispersaron corriendo para todas partes. Algunos saltaron las paredes, para arrancar por las propiedades vecinas, otros corrieron directo hacia los sorprendidos P.M. esquivándolos con movimientos que pondrían verde de envidia al mismísimo Jackie Chan, otros se colgaron de escaleras de incendio, subiendo a edificios contiguos a la discotheque, para seguir la ruta panorámica, y otro grupo liderado por Rick, corrió hacia la otra salida del callejón.
Nada mas llegar a la salida del callejón apareció un jeep con 4 P.M. que fueron reducidos en cosa de segundos, para luego usar el jeep como medio de escape. Rick saltó a la parte trasera arrastrando a Lisa y a Kim y luego emprendieron la huida todos amontonados, seguidos de cerca por otros dos jeep con mas P.M. dispuestos a capturarlos a cualquier precio.
Luego de correr por sus vidas y dar varias vueltas, escondiéndose por aquí y por allá, Moira y Max entraron a una habitación, con una cama en el centro y un baño a un costado. Moira cerró la puerta con llave e hizo que Max sentara en la cama.
-- No te muevas. Vuelvo enseguida –- dijo la mujer, yendo al baño y regresando con una toalla humedecida, para limpiar la herida del botellazo en la cabeza de Max. Se quitó los zapatos y se trepó en la cama para tener una mejor posición para atender la herida.
-- ¿Dónde estamos? –- preguntó el piloto, ya que la verdad no recordaba muy bien como llegaron ahí, ya que ese golpe en la cabeza en verdad lo dejó un poco mareado.
-- No lo recuerdas -– preguntó ella, limpiando la herida, que por fortuna no era profunda y había dejado de sangrar.
-- La verdad no lo recuerdo muy bien.
-- Arrancamos por un rato, y cuando los perdimos, hice que nos metimos a este motel. Necesitaba ver tu herida y es el lugar más discreto y cercano que encontré –- respondió ella.
-- ¿Un motel? -– preguntó Max, un tanto sorprendido. Sabia que los moteles eran ocupados por las parejas para tener relaciones, solo que esta vez era la primera vez que estaba en uno, y con una mujer que a decir verdad era bastante atractiva. Tragó sonoramente.
-- La herida se ve bien. Dejó de sangrar y ya está cerrada, pero debes ver un medico al regresar a la base. Ese botellazo fue muy fuerte –- dijo Moira preocupada, sentándose junto a Max en la cama.
-- Gracias por preocuparte por mi –- dijo él con sinceridad.
-- No es nada. Por el contrario, soy yo la que debe darte las gracias. Te metí en un montón de problemas, te dejé en banca rota, te golpeé y aún así cuidaste de mi... gracias. De verdad –- dijo Moira con una pequeña sonrisa y sonrojo en las mejillas.
-- No... no fue nada -– respondió Max, fascinado al ver ese sonrojo en esa mujer que siempre era tan segura de si misma.
-- Si que lo fue. En el bar karaoke... estaba bastante mareada en ese entonces, pero cuidaste de mi... peleaste por mi.
-- Bien... yo...
-- También me agarraste los pechos, me bajaste la falda y viste mis bragas.
-- Ya... bueno, eso... no fue a propósito. Créeme –- trató de disculparse Max.
-- Tranquilo piloto. Sé que no fue a propósito.
-- De todas formas, discúlpame por eso. No estuvo bien –- dijo Max avergonzado, momento en que sintió una mano que volteaba su rostro gentilmente para quedar viendo directo a los ojos de Moira.
-- Me gusta eso de ti, Max. Ante todo siempre eres un caballero –- dijo la mujer con una sonrisa gentil.
-- Bien... no es correcto... tocar a una mujer sin su consentimiento –- dijo Max, con algo de dificultad por la cercanía de la mujer.
-- ¿Y que tal si yo te diera ese consentimiento? –- preguntó Moira, acercando el rostro hasta que sus labios quedaron a escasos centímetros de los de Max.
-- ¿Aquí? ¿Ahora?
-- Si... aquí... ahora –- respondió ella en un susurro.
Max pudo sentir como su aliento se mezclaba con el de Moira, cosa que lo electrizó. Además, la cercanía de la mujer estaba encendiendo todo su cuerpo... de hecho, esto es algo que estaba pasando desde hace bastante, para ser específicos, desde que le tocó los pechos por primera vez.
No supo cual de los dos lo inició, pero de pronto Max se encontró compartiendo un tierno y profundo beso con Moira Flynn. En su cabeza comenzaron a sonar las alarmas. Ella era mayor que él, por 10 años o más. Pero también era cierto que esta mujer había despertado cosas en él. Cosas que no había sentido hasta ahora.
Finalmente la vital necesidad de respirar hizo que la pareja se separara con un sonido húmedo, quedando sus rostros a escasos centímetros de distancia. Un nuevo beso no se hizo esperar, mucho mas intenso que el anterior. Se separaron nuevamente al quedar sin aliento. Moira sonrió.
-- Aún no respondes a mi pregunta.
-- ¿Necesito hacerlo? –- preguntó él.
-- No... la verdad no –- dijo ella con una sonrisa.
La pareja volvió a besarse, mucho mas apasionadamente que antes, mientras se abrazaban y caían sobre la cama. Pronto las caricias no se hicieron esperar y las ropas fueron un estorbo para ellos. Las prendas fueron cayendo una a una junto a la cama mientras los besos y las caricias se volvían mas atrevidas... será una larga noche para ellos.
Rick corría por las calles de Macross con Lisa y Kim, tomando a cada una de una mano. Luego de arrancar en el jeep, fueron seguidos por otro grupo de P.M., pero lograban perderlos de tanto en tanto, para encontrarse otra vez con ellos. En una de esas vueltas en que los perdieron se las arregló para saltar fuera de jeep con Lisa y Kim y correr para buscar donde esconderse. En eso estaban ahora cuando el líder de los Skull encontró un local abierto y saltó dentro, arrastrando a sus compañeras. Una vez que se sintió seguro, Rick les soltó la mano y cayó de rodillas al suelo, exhausto.
-- Por fin... los perdimos –- dijo Rick, tratando de recuperar el aliento.
-- Si... los perdimos –- dijo Lisa, también cansada, pero por sobre todo molesta.
-- ¿Por qué ese tono molesto? Logramos escapar –- dijo Rick, poniéndose de pie.
-- ¿¿Y todavía los preguntas luego de todo lo que pasó?? -– estalló Lisa.
-- Si, bien... fue una noche agitada.
-- Agitada es poco decir, Rick. Lo último que vi antes de salir de ahí, es que arrestaban a Vanessa y Sammie. ¿Sabes lo que significará eso para su hoja de vida? –- dijo una también molesta Kim.
-- Que le va a importar eso. Estaba mas entretenido con la pelirroja –- sentenció Lisa con las manos en las caderas.
-- Oye, eso no es verdad.
-- ¡¡Era una mujer casa, Rick!! ¡¡¡CASADA!!! -– estalló Lisa.
-- No sabía que era casada cuando... bueno... cuando pasó -– se defendió él.
-- ¿Y piensas que con esa excusa se borra la falta? –- lo cuestionó Kim.
-- Bueno... yo...
-- Rick, muchacho... ¿Está todo bien?
El trío se sorprendió al escuchar esa voz a sus espaldas. Al girar se encontraron el preocupado tío Ben, junto a su esposa, contemplando la discusión que mantenían. Solo en ese momento se dieron cuenta de a donde habían ido a parar. Estaban en el conocido restaurante chino "Dragón Blanco", que ya estaba cerrando sus puertas hasta el día siguiente.
-- ¿Qué son todos esos gritos? Estoy tratando de dormir –- dijo una somnolienta Mimnei bajando las escaleras desde el segundo piso, solo para encontrarse con la persona que más quería ver y a la que no había podido encontrar hasta ahora -- ¡¡RICK!!
Tanto a Lisa como a Kim se les hizo un vacío en el estómago al ver a la señorita Macross al pie de la escalera, vistiendo un pijama rosa, que la hacía ver encantadora.
-- ¡¡Rick, viniste!! –- dijo la chica, corriendo hacia Rick, y pasando por alto a las otras dos mujeres presentes en el lugar, para lanzarse a los brazos del aturdido piloto que no atinaba a hacer ni decir nada –- Rick, sabía que vendrías. Lo sabía. ¿Por que tardaste tanto? –- preguntó la chica, con lágrimas de felicidad en los ojos.
Para Lisa, el ver a Rick parado ahí con cara de idiota y a Minmei abrazada a él como si se le fuera la vida en ello, fue la gota que rebalso el vaso.
-- Me voy de aquí -– dijo molesta, caminando hacia la salida del restaurante.
-- Yo también me voy. Ya tuve suficiente por hoy -– dijo Kim, también visiblemente molesta.
-- Oigan, esperen. Kim, Lisa, esperen –- dijo Rick saliendo del estado casi catatónico en el que había caído.
El piloto trató de seguir a las dos mujeres, pero Minmei se aferraba con fuerza a él y no lo dejaba moverse, por lo que vio con impotencia como ellas salían del local sin mirar atrás. El tío Ben y su esposa miraban la escena sin estar muy seguros de lo que había pasado ahí. Afuera del local, unas molestas y desilusionadas Lisa Hayes y Kim Young emprendieron el rumbo por caminos diferentes, con muchas cosas en que pensar.
El Capitán Gloval caminaba junto al doctor Lang, rumbo al hangar donde el brillante científico robotech, había pasado los últimos meses trabajando en la más absoluta concentración. Sabía que el científico estaba abocado a responder la solicitud que él había formulado, y no dudaba en que el resultado sería del todo satisfactorio.
El doctor Lang reportaba sus progresos directamente con él, por lo que estaba al pendiente de su avance, no así de los resultados, ya que al parecer, Lang lo iba a sorprender en grande, al menos eso dejaba entrever esa pequeña sonrisa del hombre que caminaba junto él. Además, la cantidad de material y personal involucrado en el proyecto no era menor. Bastantes problemas había tenido con las quejas de los comandantes de grupo, por el personal técnico que debió ser reasignado para el proyecto de Lang. La mayoría de las quejas provenientes del teniente Hunter, que fue el más perjudicado a la hora de reasignar personal, pero esto era algo que debía hacerse, por el bien de todos.
Finalmente y luego de unos minutos, ambos hombres llegaron frente a la puerta del hangar donde estaba la última creación de Emil Lang. El científico deslizó una tarjeta de identificación por una ranura en una terminal a un costado de la puerta, para luego teclear su clave de acceso. La pesada puerta se abrió lentamente y ambos hombres pasaron al hangar, iluminado solo por una luz piloto, junto a unas terminales de computadora. Las puertas se cerraron tras ellos.
-- Capitán Gloval, hace unos meses usted me formuló una inquietud, referente a lo vulnerables que resultan nuestros aviones de reconocimiento ES-11D "Ojo de Gato" ante nuestros enemigos. Esto quedó más que demostrado con el lamentable incidente ocurrido con la comandante Hayes y el grupo de ataque que la escoltaba, al ser capturados por el enemigo –- señaló el científico.
-- Sin mencionar las siguientes 3 unidades "Ojo de Gato" que han sido derribadas en misiones de reconocimiento -– puntualizó Gloval.
-- Efectivamente. Como usted me dijo en esa oportunidad: "Necesitamos un avión de reconocimiento que pueda cumplir su misión, sin ser derribado por el enemigo". Pero... ¿y si fuéramos mas allá?
-- ¿Mas allá? –- preguntó Gloval, intrigado.
-- Si bien es cierto que un avión de reconocimiento es algo muy necesario, también es cierto que necesitamos un buen avión de "guerra electrónica".
-- No puedo negar que eso es algo que nos vendría muy bien en este momento. Determinar, explotar, reducir o impedir el uso hostil del espectro electromagnético por parte del enemigo y a la vez, conservar la utilización de dicho espectro en beneficio propio, es algo fundamental en la guerra moderna. Algo que hasta ahora no hemos podido explotar como es debido, gracias a las diferencias entre nuestra tecnología y la del enemigo -– puntualizó Gloval, un tanto sombrío.
-- Como usted dijo, capitán: "Hasta ahora" –-señaló Lang, con una sonrisa de jugador de pocker, ganándose la total atención del capitán del SDF-1 -– Gracias a los conocimientos ganados luego de examinar los restos de naves enemigas recuperadas, estamos en condiciones de cumplir las funciones de guerra electrónica como es debido.
-- Doctor Lang. ¿Me está queriendo decir...?
--Así es capitán. Uní las funciones de un avión de reconocimiento ES-11D "Ojo de Gato", con las de un avión de guerra electrónica, en la estructura de un avión capaz de salir airoso de una situación de combate, ya sea espacial o atmosférica.
Lang se acercó a una consola y presionó un botón, encendiendo todas las luces del hangar, revelando su contenido, mientras anunciaba su última creación.
-- Capitán Gloval. Le presento al nuevo avión de reconocimiento y guerra electrónica todo ambiente, de configuración variable de combate táctico, VE-1 "Elint Seeker"
El capitán Gloval observó totalmente fascinado al impresionante avión que estaba ante sus ojos. Estaba construido tomando como base un VF-1, pero totalmente modificado para cumplir sus nuevas funciones. Sobre el avión se podía apreciar un enorme disco o "radomo", que albergaba todo tipo de censores y poderosos radares. Bajo el disco y a cada lado del avión, se podían ver antenas de radio, junto con algunas modificaciones en los extremos de las alas, que sin duda albergaban mas sistemas electrónicos. Bajo el avión, y en lugar del cañón reglamentario GU-11, iban ubicados mas censores y antenas, que debían desplegarse cuando el avión estuviera en vuelo. Pero lo que en verdad llamó la atención de Gloval, fue el impresionante par de propulsores que estaban sobre el avión, bajo el radomo.
-- ¿Y bien capitán? ¿Qué opina? –- preguntó Lang, parándose junto al hombre, contemplando al impresionante VE-1 "Elint Seeker"
-- Doctor Land... debo reconocer que esta vez si que me ha sorprendido. No solo creó un impresionante avión de reconocimiento, también solucionó otro de nuestros grandes problemas, la guerra electrónica –- respondió Gloval, sin quitar la vista del avión frente a él.
-- Los simuladores para el piloto y el operador de sistemas electrónicos están listos, al igual que toda la información técnica del avión y los sistemas electrónicos que están a bordo. En cuanto al avión, está listo para las pruebas de vuelo –- dijo Lang.
-- Perfecto.
-- ¿Ya ha pensado a quién podrá en los mandos de este avión? –- preguntó Lang.
-- Solo puedo pensar en un hombre para esto... Rick Hunter –- respondió Gloval con una sonrisa, sin apartar la vista del impresionante avión que estaba posado ante él, formulando ya en su mente la que sería la primera misión de este avión, con la que sin duda obtendría su bautismo de fuego.
Continuará.................
Notas del Autor: Finalmente pude terminar este capítulo, que por un momento pensé que nunca podría finalizar, ya que se alargaba a cada palabra que escribía.
Desde un principio tenía claro lo que quería, pero al ir escribiendo, se fue alargando de forma casi interminable, lo que dio como resultado un capítulo casi el doble de largo que uno normal, pero con el di por finalizada esta cita que me tenía atrapado desde hace tanto. Ahora debo abocarme a arreglar el caos que deje luego esa pelea en la discotheque.
Lisa y Kim se quedaron con una imagen muy mala de Rick Hunter, y este tendrá que hacer muchos meritos para recuperar la confianza de esas mujeres. Otro que quedó bien enredado es Max, ya que finalmente terminó en los brazos de Moira. Ahora debo ver como continuo esta relación.
Si no entendieron de qué iba toda esa charla entre Lang y Gloval sobre aviones de reconocimiento y guerra electrónica, no se preocupen, que en los próximos capítulos esto quedará explicado en forma bastante didáctica.
Saludos y nos leemos.
Prelectores: Seferino Rengel y Fantastic-Man.
Ahora pasaré a responder los reviews:
Adrsanma: Me alegra saber que te entretienes con lo que escribo. Sobre lo otro, es verdad, ya vamos para la recta final, pero no es como si fuera a terminar la historia de golpe. Aún quedan algunos capítulos por delante.
Garces 01: Como puedes ver, tampoco hubo que esperar tanto para este capítulo. En cuanto a Kim, pues gracias por tu comentario. Mi idea era potenciar a Kim para hacerla destacar como una mujer que era perfectamente capaz de entrar a la pelea por Rick. Espero haberlo hecho bien hasta ahora.
David04: Muchas gracias por seguir tan fielmente esta historia y espero siga entreteniéndote en el futuro. Es cierto que Max se ha robado un poco la película y Moira tampoco lo ha hecho mal, pero Rick, Kim y Lisa volverán a retomar el protagonismo en lo que viene.
Loquin: Finalmente apareció Lisa haciendo un show como Madonna. Espero que haya sido del agrado de todos, ya que la verdad me costó sacar eso adelante. Respecto a mis prelectores Seferino Rengel y Fantastic-Man, se han portado muy bien conmigo y les estoy muy agradecido por su tiempo y ayuda con este y otros fics que he escrito en el pasado.
Saludos y nos leemos.
