¡YAHOI! ¡Y van trece!

En este os tengo una sorpresita xD.

Espero que os guste.

Disclaimer: InuYasha y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi.


Creampie


Se arqueó, aferrando las sábanas que la rodeaban con fuerza, sintiendo las arremetidas de su amante en su interior, gimiendo su nombre con la cara desfigurada por el placer.

―InuYasha…

―Eso es, preciosa ¡Dios, me encantas!―Levantó las caderas, para recibirlo con más comodidad, para dejar que su miembro se hundiera en lo más profundo de su interior.

―InuYasha… sí… no pares…

―Nunca… ―Aceleró sus embestidas, observando con marcada satisfacción como ese pequeño cuerpo femenino se retorcía por su causa, por causa de sus caricias, de su pene golpeando en su interior una y otra vez, sin poder parar, sin querer parar―. Kagome… ―gimió su nombre. Ella abrió más las piernas para él, deseando que ese hombre que le hacía el amor no saliera nunca de su cuerpo.

Sentirlo tal y como estaban ahora era ya una obsesión, una necesidad. Moriría por poder tenerlo así, enterrado en lo más hondo de su anatomía, todos los días durante el resto de su vida.

―InuYasha… InuYasha… ¡Oh, Dios, sí!―Finalmente sucumbió, entre gemidos, jadeos y los temblores que los interminables y placenteros espasmos de placer provocaron a lo largo y ancho de todas sus terminaciones nerviosas.

Solo entonces InuYasha permitió que su propia esencia se liberara, llenando a esa preciosidad que tenía bajo él con sus propios fluidos.

Salió de ella en cuanto terminó, sonriendo socarrón al ver como su semen se escurría entre los pliegues femeninos, tiñendo algunos vellos azabaches de blanco. Kagome sintió un pequeño escalofrío recorrerla al ver la forma tan erótica en que él miraba su sexo, como si quisiera lamerlo y comérselo.

Estuvieron así, quietos, observándose el uno al otro, hasta que el calor empezó a disiparse y entonces InuYasha se tendió junto a ella, abrazándola y tapándolos a los dos con las sábanas. Kagome aún sentía el cosquilleo que los líquidos de ambos hacían al resbalar por su intimidad.

Se acurrucó contra InuYasha, apoyando la cabeza en su duro pecho.

―Eres un pervertido―le dijo ella, en bajito, para acto seguido depositar un pequeño beso en uno de sus pectorales. Él sonrió, correspondiendo el gesto con una caricia de sus labios en sus cabellos azabaches.

―Solo porque me encanta ver cómo te lleno, preciosa. ―Kagome enrojeció, como siempre le sucedía cada vez que él le soltaba esas frases que la avergonzaban y la excitaban a un mismo tiempo―. Sabes que te quiero―susurró él. Se le llenaron los ojos de lágrimas, abrazándolo y enterrando la cabeza en su pecho de nuevo. InuYasha la encerró entre sus brazos, acunándola. Ella también le quería, a rabiar, y él lo sabía.

―Kagome… ―Ella levantó el rostro para mirarlo, con los ojos todavía cuajados de lágrimas―. Quiero llenarte, de todas las formas posibles, a todas horas. ―Le acarició el pelo, jugueteando con los rizos que lo adornaban.

―InuYasha… ―Sintió una oleada de excitación al sentir como una de sus manos se claba bajo la sábana hasta topar con su sexo, todavía cubierto por los fluidos de ambos. Un sonoro gemido escapó de su garganta al sentir sus dedos esparciendo esos mismos líquidos por toda su carne, para luego introducirse en su interior.

―Así, quiero llenarte así… siempre… siempre… ―Kagome cerró los ojos, gimiendo, arqueándose.

El orgasmo volvió a golpearla por segunda vez e InuYasha aprovechó para volver a penetrarla, embistiéndola con más ferocidad esta vez, agarrando sus caderas para menearla al ritmo de sus acometidas.

Sucumbió de nuevo, retirándose para observar, una vez más, como su semen salía del interior de esa chica a la que había llegado a desear con locura, como si eso fuera la prueba tangible de que ella le pertenecía solo y exclusivamente a él, como si fuera una muestra de que él era especial y no uno más de los muchos que habían pasado por su cama.

Y en cierta manera así era, porque a ningún otro le había permitido correrse en su interior con tanta libertad, como si inconscientemente deseara que su semilla diera fruto para poder tener un pedacito suyo en su lugar.

Pero InuYasha no podía conformarse con eso, ya no. No dejaría a esa chica y a su posible futuro hijo o hija abandonados, teniendo que visitarlos esporádicamente y en secreto.

La atrajo hacia sí, besándola, estimulándola de nuevo y volviendo a hacerle el amor de nuevo.

―Vendrás conmigo―gruñó, hundiéndose en ella―. Lo quieras o no. ―Salió de ella casi por completo solo para volver a penetrarla con fuerza―. Vendrás conmigo.

―¡Sí!―Sonrió perversamente, observándola sucumbir al tercer orgasmo de la noche, dejándose ir él también de nuevo en lo más profundo del interior de la mujer a la que amaba y observando, una vez más, como la mezcla de sus fluidos y los suyos se perdían en sus muslos, haciéndolos brillar a causa de la humedad.

Puede que hubiera jugado algo sucio, pero Kagome le había dicho que sí.

Y no la dejaría retractarse de su afirmación.

Ya no.

Fin Creampie


¡Y por fin, aquí está! ¡El final feliz que todos estabais esperando! (?). Sip, es la tercera parte que complementa a Prostitution y Lingerie, sé que muchos lo estabais deseando, así que aquí está. ¿Os ha gustado? ¿Me dejáis un precioso review contándomelo? Porque, ya sabéis:

Un review equivale a una sonrisa.

*A favor de la campaña con voz y voto. Porque dar a favoritos y follow y no dejar review es como manosearme una teta y salir corrirendo.

Lectores sí.

Acosadores no.

Gracias.

¡Nos leemos!

Ja ne.

bruxi.