Aclaraciones:

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. Cambios de escena

Pensamientos o sueños

O-o-o-o-o-o-o- Cambios de escena total

(N/A:) Notas de autora

Disclaimers: Los personajes pertenecen a la saga de The Legend of Zelda y son propiedad de Nintendo.

Sin más dejo aquí el capítulo final ;-;

Campamento de Verano

Capítulo 13: "Plan D: Nunca es tarde para volver a empezar"

"Si me tocara confesar que debido a mis temores nunca me atreví a ser parte de los desconocido

Y que gracias a esos mismos miedos pude cambiar…

Me dirían ridícula."

Es abrumador…

La cobardía, no, no es eso, fue un imprevisto, probablemente una señal de lo que estaba a punto de ocurrir no debía suceder. Eso…es solamente un consuelo, algo muy poco probable, algo demasiado fuera de la realidad…pero, ¿Qué más podría pensar?

¿Sirve de algo seguir así?

Es al igual que caminar sin rumbo, ensimismada, ahogándote en tus ensoñaciones… ¿Valdrá la pena seguir caminando en soledad?

La castaña se encontraba en el balcón de su habitación, con los codos apoyados en la baranda y apoyando su cabeza en ambas manos, deslumbrando el cielo ya completamente cubierto por el inmenso manto de estrellas. Una cálida brisa nocturna acompañaba sus pensamientos mientras trataba de contener las lágrimas, pero ya era inútil, pues no se dio cuenta para cuando estas comenzaron a surgir.

- No vas a conseguir nada así.- Pensó frotándose los ojos evitando que más lagrimas recorrieran sus mejillas.

¿Dónde había quedado la niña llorona que antes era?

En cierta forma, había cambiado, en vez de ocultarse, sentía unos increíbles deseos de poder enfrentar lo que se le avecinaba…pero, con ese ánimo, ¿Qué podría lograr?

Suspiró.

Se volvió a su habitación, cerró las cortinas y se recostó.

Es impresionante pensar es la nostalgia presente, en todos esos recuerdos, del campamento, de la gente que conoció, pero sobre todo…de él.

Lo extrañaba, era inútil ocultarlo.

Extrañaba su compañía, las mil y un caricias que le otorgaba diariamente, sus abrazos, sus bromas, sus palabras, las veces en las cuales la hacía enojar, cada vez que le susurraba cariñosamente que todo iba a estar bien, todo.

Un conjunto de emociones se agolpaban en su mente provocando que solo se sintiese peor. Verdaderamente se encontraba muy lejos de poder cambiar su situación, tal lo mejor sería olvidar, tratar de olvidar, tratar de retener sus emociones, tratar de ocultar los recuerdos, la verdad, la sensación de que la tierra se la tragará en este instante era por mucho más grata que lo anterior.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Dos días habían transcurrido desde que se abandonó el campamento y la Twili se negaba por completo dejar las cosas como estaban aunque eso significara tener que hacer lo imposible para conseguirlo, pero ¿¡Qué se esperaba!? No había puesto todo su esfuerzo e ingenio para no lograr nada, no, simplemente no podía quedar así.

La pelirroja se encontraba reposando tranquilamente sobre su cama, su habitación se encontraba completamente desordenada y mantenía el estéreo a todo volumen para asegurarse de matar el tiempo mientras esperaba al Zora.

Abrió los ojos repentinamente y se dirigió al estéreo para apagarlo por un momento, juraba escuchar un sonido proveniente de esta, seguramente los casi imperceptibles golpes que seguramente su hermano mayor le estaría propinando, probablemente para pedirle que bajará el volumen, sea lo que quisiese, se negaría de inmediato, no estaba de humor para discusiones.

Se dirigió a la puerta y la abrió suavemente para seguidamente impresionarse al ver al Zora detrás de esta.

- Pasa.- Dijo, el Zora pasó, se sentó en el suelo y espero a que la Twili cerrará la puerta y se acomodará.

El Zora la miro durante unos instantes, la Twili seguía en silencio…

- ¿Para qué requieres mi presencia, mi querida amiga Twili?

- No pienso dejar las cosas como están, pudiste haberlo supuesto.

- ¿Y yo qué iba a saber?- Preguntó sentándose junto a ella.

- Deberías.

- Como sea, ¿Qué tienes en mente?

- ¿No eres tú el de los planes?

- Fuiste tú la de la iniciativa.

- Lo se…- Dijo desanimada, se paró y se dirigió hacia la ventana. Quería tratar de recordar algo que la había dicho el Hylian antes de entrar al campamento, algo que pudieras servirle de ayuda, algo que…pudiera darles alguna pista del actual paradero de la chica.

- Hubo una vez en la que Link me contó que había chocado con una chica, según él era alguien tímida así que la invito a tomar algo, ¿Tu…crees que haya sido ella la chica con la cual se topó esa vez?

- Probablemente, eso es buena información, al menos ya sabemos que está aquí, en la capital.

- No lo había visto de esa, forma…de todas maneras, no nos sirve de mucho.

- ¿Cuál es el apellido de Zelda?

- Zelda…Zelda Hyrule, sino me equivoco.

- Hyrule…

Durante unos eternos diez segundos ambos jóvenes estuvieron en absoluto silencio, ¿Cómo no se habían dado cuenta antes? La respuesta se encontraba frente a sus narices.

- ¡La mansión Hyrule!- Exclamo de improviso la Twili provocando que el Zora de exaltará.

- Así que ahí reside…

- ¿Por qué no me sorprende?

- ¿Qué voy a saber yo?

- Algo.

- ¿Tienes una idea en mente?

- Por supuesto, pero quiero que tú lo averigües.

- Si ese es el caso. Iremos directamente hacia haya. No, algo mejor, dividirnos.

- Explícate, no creo que te refieras a que tengamos que agarrar un serrucho y dividirnos.

- No es lo que intento decirte. Me refiero a que tu iras con Link y lo convencerás de ir al parque, mientras que yo iré donde Zelda y le diré lo mismo, ese será el punto de encuentro.

- ¿Crees que resulte?

- Por supuesto, trata de ser optimista.

- Como sea, haré lo posible para que esto de buenos resultados.

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Sorprendido.

Sinceramente hace unos pocos minutos el Zora había llegado a la gigantesca mansión en donde residía la castaña pero aún no podía apartar la vista.

Daba igual, debía concentrarse en la verdadera razón de porque había venido a tan impactante mansión a los ojos del Zora. Abrió con delicadeza las enormes rejas negras y se dirigió a la puerta y tocó el timbre recibiendo una respuesta inmediata por parte de una joven pelirroja.

- Buenos días, caballero, ¿En qué puedo ayudarlo?- Saludó cordial.

- Oh, muchas gracias por el agradable saludo.- Pauso unos segundos planteando bien las palabras que diría a continuación.- Me preguntaba se encontraba la Señorita Hyrule y si es así, pasar a verla sino es mucha molestia.

La joven quedó sorprendida por unos instantes, era poco común que alguien preguntará por Zelda, verdaderamente, hace varios años que nadie, a excepción de familiares, venían verla. La joven sonrió y dejo pasar a Mikau que quedo sorprendido al ver el interior de la mansión.

- Por favor, tomé asiento, caballero, yo iré a buscarla.- Dijo antes de dirigirse hasta las escaleras.

- Me llamó Mikau, no es necesario que me traté de "usted".

- Está bien, Mikau.- Dijo eso y continuo subiendo, esto tenía que saberlo Impa.

Luego de asegurarse de que desde abajo no la escucharían, corrió hasta la habitación, tocó la puerta y durante unos segundos estuvo esperando el típico "pase" que le daría acceso a la habitación, abrió la puerta y pudo divisar de inmediato a ambas personas que buscaba. Una sentada de piernas y brazos cruzados sobre la cama y la otra parada frente a esta.

Impa, te tengo noticias, ¿Me la permitiría un momento, Señorita Hyrule?- Preguntó ya sabiendo la respuesta.

- Por supuesto, Grusi.- Respondió desanimada la recién nombrada.

- Muchas gracias.- Y ambas salieron.

Ambas se dirigieron a la oficina del Señor Nohansen en donde la joven estaba segura que la castaña no las escucharía. Contuvo la respiración unos instantes y comenzó a hablar.

- Alguien viene a buscar a Zelda, ¿No crees que es emocionante, Impa?

- Por supuesto, al parecer ir al campamento le hizo mejor de lo que parecía.- Sentenció.

Era alentador, algo les decía a ambas que estaba a punto de suceder le que siempre esperaron, la niña solitaria que siempre vieron ahora había cambiado.

Ambas se dirigieron nuevamente a la habitación y vieron a la castaña que estaba junto a la ventana, melancólica.

- Zel…- Comenzó Grusi viendo como la joven se volteaba a escucharla, se notaba triste.- Alguien te busca haya abajo.

- Está bien.- Dijo esto y bajo de inmediato.

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Dos personas se encontraban caminando al parque de manera silenciosa, una tratando de ocultar la gran emoción que sentía y la otra hastiada por la tan apresurada orden que recibió.

¿Qué tanto le costaba a la Twili irse?

- ¿Por qué dijiste que tenía que venir?- Interrogó el rubio.

- Porque yo lo digo, ¿Qué mejor razón hay?- Contesto Midna tratando de evitar tocar el tema, no debía levantar sospechas.

- Como sea.- Respondió cortante, ya estaba bastante malhumorado como para empezar una discusión en la que seguramente terminaría perdiendo.

Ambos jóvenes continuaron caminando hasta cierto punto del parque, frente a la fuente para ser exacta. La Twili observó unos instantes a su alrededor y pudo divisar de inmediato a Mikau que venía acompañado de Zelda, ambos estaban bajo un árbol, el Zora le susurró algo a su acompañante y se fue.

- Ve hacia al árbol.

- ¿Para qué?

- Solo ve, idiota.

- Mandona….- Dijo esto y fue hasta el lugar el lugar indicado, jamás iba a escuchar a la Twili ordenándole hacer algo porque sí.

El joven al comenzar a acercarse al lugar indicado, pudo divisar una cabellera castaña, una figura femenina que se le hacía familiar… ¿Era ella? Llegó y pudo confirmarlo, sin duda alguna…era quien tanto esperaba.

- ¿Zel?- Susurró provocando que la muchacha se volteará de inmediato, lo reconoció al instante, su voz…la voz que tanto le hacía falta, lo abrazó, el joven no dudo en corresponder el gesto.

- Te extrañe.- Susurró la castaña.

- Quiero decirte…algo importante.- Dijo el rubio acariciando suavemente los cabellos de la castaña.

- Dilo.- Respondió mirándolo con dulzura.

Era ahora o nunca, oportunidades como esta, no se iban a repetir.

- Al principio del verano…me enamoré de una chica especial.- Comenzó, la castaña no deseaba pensar en nada que la apartara de su voz.- Su mirada fulminante me cautivo, ¿Sabes?- "¿Por qué me cuentas esto?" se preguntaba la castaña.- No hay nada más hermoso que verte sonreír, Zel.

- ¿D-de quién hablas?- Preguntó, aunque ya sabía la respuesta.

- No podía ser ella, ¿O sí? ¿¡Por qué ella!? Existe gente mejor que ella, no le cabía duda alguna, la castaña se cerraba cada vez más a aceptar lo que acaban de confesarle, estaba estupefacta, completamente sorprendida.

- Yo…- Continuó el rubio.- Me enamoré de ti sin pensarlo…y no me di cuenta, o no me quería dar cuenta… y cuando lo hice…ya te amaba.

- Link…yo.- Una inimaginable sensación de alegría la invadió de tal forma que ni se dio cuenta cuando sus labios comenzaron a unirse.

(N/A: No voy a entrar en detalles porque la autora (mi ^^U Nooo me digas) no es muy experta que digamos, por esta razón, se agradecería mucho su comprensión QnQ)

Los labios de los jóvenes comenzaron a separarse cuando la falta de aire era la principal preocupación de ambos.

- Te amo, Zelda.

- Y yo a ti…- Sonrió.

Los latidos acelerados de la joven lo decían todo, estaba enamora, enamorada de él, era feliz, simplemente aún no comprendía de que lo único que le hacía falta…lo encontró en aquel campamento de verano.

Fin…

Capítulos especiales, 2° temporada, eso solo depende de ustedes…

Me siento…feliz, cuando comencé esto, jamás pensé terminarlo, que sería comentada, que gustara. Estoy feliz.

Gracias a ustedes, por sin sus comentarios y mensajes de apoyo, esto no habría concluido, no se me habría dado el ánimo de ponerme a escribir, espero que les haya gustado el final, la verdad es que quedo mejor de lo que esperaba.

Gracias a todos los que comentaron, en especial a: Pouda-P, Arcangel91, Magua, ñagutierrez, Zilia-k, Link77, PaotCraft y . Espero que no me falte nombrar a nadie. uwu

Esto no será lo último que verán de mí, pues tengo mucho más que dar. Mi siguiente proyecto "Muchacha Putrefacta" espero que lo lean, porque espero mucho de este fic, seguro que les gusta. ;3

No tengo mucho que decir.

¡Saludos y se cuidan! :D

Atte: Ariasu Akane.