Hi¿Q tal todo? espero que bien, yo aquí estoy de nuevo aunque tengo que reconocer que me ha costado lo mio, jajaja, la inspiración para este capitulo se me había ido a dar un paseo, pero creo que volvió, pero de seguro que para el proximo se vuelve a marchar. El problema es que la idea general, las escenas más importante y cosas por el estilo ya las tengo en mi mente, pero el material de relleno no, por lo que me cuesta sacarlo si quiero llegar a lo que he planeado (supongo q nos pasa a todas). el otro problema es que hay partes de la trama que han sido modificadas de la idea general, por lo que ya las ideas previas no son del todo validas y hay q recomponer todo. Eso no quiere decir que no me guste el rumbo que toma todo, xq sino lo hubiera dejado tal y como está solo q me lo altera todo, algo q me agobia xq me gusta tenerlo todo controlado. Por eso quiero daros las gracias por vuestro apoyo, pero no pienso revelar quien es el padre de Sammy, ni porque Endy es el Rey en vez de Sere, o xq Sere odia a Endy, o otras dudas q teneís. Xq si lo hiciera la historia perdería la atracción, todo se desvelara a su debido tiempo ¿Ok?. Bueno ahora solo me queda saludar a las personas que han dejados sus reviews, Usako Suyi, Lady, Saly luna, Adri (X cierto si lei Anna Rice, aunq solo la reina de los condenados, bueno y he visto Entrevista con el vampiro. En cuanto a lo de "antes" me referia a las peleas), Jaz021, Mikiaome, lorena, Marinlucero chiba, Alicen pasten y Trischiba. Bueno y como olvidarme de la curiosa Sere Chiba q sino se enfada xq no la saludo, jajaja, por cierto espero a que saques tiempo para escribir xiqilla. Bueno no me demoro más, Domo arigato y Mata Ne!!!!

Serena despertó a la mañana siguiente en su nueva cama, de su "recién estrenado" nuevo hogar, no se puede decir que era tan cómoda como la que tenía en Italia, pero no estaba nada mal. Completamente restaurada de su viaje, tras casi 12 horas de sueño, Serena salio de la cama directa a su tocador, donde tomó asiento y peinó su larga cabellera de ondulaciones doradas. Estaba realizando esta tarea cuando Luna decidió atenderla al sentir que su joven ama ya estaba en pie.

"Buenas noches Princesa" saludo Luna, mientras cerraba la puerta tras de si

"¿Por qué hacéis eso Luna?" preguntó indignada la rubia

"¿Hacer el que?" preguntó la mujer no entendiendo muy bien a que se refería su ama

"Llamarme Princesa, me has cuidado toda mi vida. Eres como una madre para mi" expresó Serena mientras veía a Luna hacer la cama a través del espejo.

"Para mi sois como una hija pero también sois la princesa y no puedo permitirme tratarla con la libertad con la que sus amigas la tratan"

Serena dejó su cepillo encima de su tocador, e hizo frente a la pelinegra.

"Me importa un bledo mi titulo, sois mi nana Luna, mi consejera, mi amiga, mi madre… no súbdita. Respeta al Rey no a mi"

"Vamos a ponerle presentable, las muchachas la esperan" Luna se acercó al guardarropa de la princesa y comenzó a elegir la prenda que Serena llevaría ese día.

"Que te parece este" preguntó la joven mientras le enseñaba un vestido naranja con cuello barco, y con volantes blancos dispersos por la falda del vestido.

"No. De hecho odio ese vestido, sino fuera por el hecho que se trata de un regalo lo quemaría" Respondió con el ceño fruncido la princesa

"Eso no estaría nada bien. ¿Cuál os desearíais poner?"

"El que mi padre trajo de Francia" comentó Serena haciendo referencia a un vestido de color borgoña, cuyo corpiño se ceñía desde el pecho a su cintura, de donde nacía una falda con gran vuelo. Su escote no era para nada recatado, enseñaba gran cantidad de piel tanto por delante como por detrás.

"¿Celebramos algo?" pidió la niñera ya que ese vestido era más para ocasiones especiales.

"No, pero me apetece verme bella después de tantos días vestida con la misma ropa" explicó la princesa.

"Como desees" Luna tomó el vestido del armario y le ayudo a Serena, ya que la espalda estaba completamente llena de botones que ella sola no podía cerrar. "Estáis bellísima Princesa"

"Te lo agradezco Lunita. ¿Dónde se encuentras las muchachas?"

"La esperan en el jardín, donde también le espera su comida"

"Gracias Luna" Serena se volvió y le dio un beso a la mejilla a su criada.

Tras eso se marchó a reunirse con sus amigas.

Nada más bajar las escaleras y de camino al jardín Serena se topó con la persona a la que menos le apetecía ver en ese castillo. Endimión.

"No me digáis que os acabáis de despertar princesa, nunca imagine que entre sus múltiples defectos se encontraba la pereza" el Rey comenzó su antiguo ritual en contra de la rubia.

"Sin embargo yo si sabia que entre los suyos se encontraba la impertinencia" respondió dulcemente la fémina.

"Pues mira que vos…."

"Lo soy con quien merece serlo, y vos no hacéis mucho para que opine lo contrario majestad"

"No es lo que decíais en el barco hace unos días" expresó el pelinegro de manera muy sugerente mientras se acercaba a ella.

"Ohhh, fingí, soy muy buena actriz"

"Excelente" la mirada de Endimión recorrió el cuerpo de la princesa sin ningún reparo, rezagándose en la zona del escote que dejaba entre ver la buena dotación de sus senos. "Precioso vestido…" Endimión seguía comiendo la con la mirada "Lastima que no pueda decir lo mismo de su dueña" y se dio la vuelta haciendo frente a su consejero (Artemis)

Serena se quedo con la boca abierta no creyendo lo que el varón acababa de decir, y mucho más después de la mirada que le había dado. "Vete al cuerno Rey Endimión"

La princesa se marchó al jardín a reunirse con sus amigas, dejando a los dos varones con una mueca de desagrado es sus respectivos rostros.

"Por lo que veo el acuerdo llegado durante vuestro viaje ha llegado a su fin" comentó Artemis

"Está bastante claro que sí" Endimión le mostró una falsa sonrisa al hombre "¿Por qué me buscabais?"

"Majestad, le traigo el informe con la localización de los Malfoy, por suerte se encuentran a miles de millas de distancia, son más de ciudades"

"Como no, son grandes extravagantes. Gracias Artemis."

"Es mi trabajo señor"

El sirviente se dobló haciendo le la reverencia de respeto y se marchó en busca de algo que hacer.

Cuando las chicas vieron llegar a Serena se asustaron. Estaba enfadada era evidente, se veía en su rostro y se leía en su energía, y todas ellas sabían quien era el culpable de su mal humor.

"Llegas tarde" le reprochó Rai

"Tú no Rai, ya he tenido suficiente con el grandioso idiota"

"Cambiemos de tema¿sí? Toma Sere como un poco" dijo Lita mientras le pasaba el bol de comida.

Serena se olvido momentáneamente de sus maneras, aprendidas hace décadas, para beberse la sangre de una sentada. Tenía hambre, no había duda

"Vaya" dijo sorprendida Mina

"Disculpad, tenía algo de hambre" se excuso, su rostro se teñía del mismo color que su vestido.

"¿Algo? Parecías que no habías comido en años ¿Acaso mi hermano no te ha alimentado en vuestro viaje?" bromeó Rai

"Preferiría no hablar de ese monstruo"

"Pues hablemos de otra cosa. ¿Sabéis? Hable hoy con mi padre, estamos libres de Malfoy por lo que nos podrían permitir salir más a menudo del castillo, y con consentimiento" Dijo Mina

"Podríamos divertirnos un poco con esos ilusos varones humanos" esta vez hablo Lita.

"No contéis conmigo" expresó Rai

"¿Miedo de que Jedite se enfade cuando se entere?" preguntó Mina de broma

"No, pero no me hace falta un muñequito cuando tengo un autentico dios en casa"

"¿Un que? Jajajaja." Serena no podía contener la risa. "Podéis contar conmigo"

"¿Y tu Amy?" preguntó Rai

"Ya veremos"

"Quien sabe quizás encontremos a un apuesto Romanus que nos haga perder locamente la cabeza como Jedite ha hecho con Rai" comentó risueña la princesa

Las muchachas estaban gozando de su conversación, o por lo menos eso es lo que Marius pudo apreciar al salir al jardín. Buscaba a su hija ya que tras varios días sin su compañía quería recuperar el tiempo perdido. Ansiaba pasar tiempo con ella, para mostrarle cuan importante era para él, pero viéndola ahí riendo le era imposible romper el momento. Fue su propia hija quien notó la presencia del antiguo monarca.

"Padre ¿Qué hacéis aquí?" preguntó la princesa mientras intentaba recuperarse del ataque de risa.

"Te buscaba. ¿Estabais disfrutando por lo que veo?"

"Sí, se podría decir eso" respondió dulcemente su hija.

"¿Señoras os importaría que el día de os robara la compañía de mi hija?"

"Claro que no señor" expresó Amy "Está en su derecho"

"Hija mía ¿Te importaría acompañar a este viejo en el día de hoy?"

"Padre me encantaría"

Serena con suma elegancia se levantó de su asiento y acompaño a su padre, sería un día de padre e hija que ambos recordaría.

Clan de los Malfoy

Diamante no estaba contento con los nulos resultados de sus hombres para descubrir el paradero de sus enemigos. Tanto es así que decidió hacerlo por si mismo, y comenzó por la antigua fortaleza de los Romanus.

Completamente amueblada y decorada, pero sin ningún alma, se encontraba el castillo. Pero el Rey de los Malfoy no prestó atención al equipamiento de la fortaleza, porque todo ello resultaba irrelevante para su misión. Lo único importante de ese lugar era las dependencias principales, que de algún modo podrían proporcionarle la información que necesitaba. Comenzó por le biblioteca, pero no encontró nada, solo libros y libros pero nada sobre el posible paradero del clan. Luego revisó el despachó que supuso que pertenecía al rey, pero obtuvo el mismo resultado. Lo mismo ocurrió cuando inspecciono los aposentos de Marius, Endimión y los generales, nada de nada. Estaba dispuesto a marcharse pero una fuerte curiosidad invadió su cuerpo. La habitación de la princesa esta muy cercana, quien iba a impedirle echar una miradita. Entró en la habitación la cual todavía olía a Jazmín el olor favorito de Serena, tomó la almohada que reposaba sobre la cama y expiro su suave aroma. En una ocasión, solo en una ocasión Diamante estuvo lo suficientemente cerca de la joven princesa como para percibir el aroma que ella emanaba. Desde ese mismo día la muchacha invadía sus pensamientos, su belleza, sus curvas, su sensualidad… un capricho, que Diamante se proponía a poseer.

Sin saber muy bien como, un pasadizo se abrió en el suelo, no sabiendo a donde llevaba el Rey decidió descender por medio de las escaleras. Al llegar al final de las mismas se encontró con una sala oscura que pronto se iluminó gracias al poder de Diamante para que las velas que se encontraban en las paredes se encendieran. Fue una sorpresa el encontrarse con una sala dedicada a la difunta Reina de los Romanus, su retrato fue lo primero que percibió, luego observó un sin fin de objetos que sin duda pertenecieron a esa bella mujer. Pero sin duda su atención recayó sobre el vestido que se encontraba al lado de uno de los retratos de la Reina, y sin mucho reparó lo tomó entre sus manos y regresó de nuevo a su castillo. Había fracasado como sus hombres, pero tenia en su poder algo que podría atraer a su obsesión.

El Bosque Oscuro

Sammy se encontraba concentrado con su tarea de recolectar las plantas medicinales necesarias para su trabajo. Tan concentrado estaba en dicha tarea que no sintió que alguien le acompañaba hasta que sintió la hoja de una espada alrededor de su cuello.

"Si mi intención hubiera sido el acabar con vuestra vida ya estarías muerto" comentó el intruso

"Un agravio más que comentaríais en contra de mi madre" respondió fríamente Sammy, que no hizo frente al hombre, solo retiró la hoja de la espada y siguió con su trabajo

"Amo a tu madre"

"Sí seguro, por eso permitisteis que la desterraran, la repudiaran…. La dejasteis sola. Eso es amor"

"No podía hacer otra cosa"

"Seguro, pero si puedes venir de vez en cuando para hundirla más en su pena" le recriminó el joven.

"Necesito saber de ella, verla…. Y a ti también" dijo sinceramente el desconocido

"Ja"

"Eres mi hijo"

"Ni un cuerno, yo no tengo padre, murió antes de que yo naciera. Tu eres un loco que quiere que conspire contra una dulce y bella muchacha" Sammy por fin hizo frente a su padre, y su rostro no refleja comprensión ni tampoco amor "No pienso hacerlo"

"Debes hacerlo. Igual que no debes amarla…"

"A quien amo o no, no es asunto tuyo"

"Me temo que sí, hijo mió. En esta ocasión sí"

Clan de los Romanus

Serena y su padre estuvieron juntos y solos durante más de 5 horas, hablaron, rieron, incluso lloraron. Marius se sorprendió de que su niña ya no era tan niña, cierto es que su cuerpo y su apariencia no lo eran, pero una vampiresa de menos de 100 años también posee la misma apariencia y es una cría. Pero Sere superó esa barrera algunas décadas atrás, y cierta sabiduría se podía apreciar en sus palabras, aunque claro está no era equiparable a la de su progenitor. El antiguo monarca había descubierto en su hija una persona culta, curiosa, afable, pasional… una MUJER con mayúsculas completamente llena de virtudes.

Por su parte Serena descubrió no solo cosas de su padre, sino también de su madre. Marius le habló de la primera vez que la vio, de su primera discusión, de su boda, del nacimiento de Serena… muchas cosas que durante años habían permanecido ocultas a la princesa debido al dolor que al progenitor le producía.

Ambos dieron y recibieron, y aunque esa única velada no redimía la falta de atención por parte de Marius a su única hija, sí que se trataba de un buen preámbulo para esta relación. No es de extrañar que tras el buen resultado de tertulia padre e hija tuvieran una sonrisa grabadas en sus caras, y todos sus acompañantes en la cena fueron conscientes de ello.

Mina, Amy Zosite, Andrew y Lita se encontraban sentados a la derecha. Rai, Jedite y Nephertite a la izquierda, quedando libres los dos extremos presidenciales de la mesa (Para Marius y para Endimión) y el sitio perteneciente a Serena, a la derecha de su padre (al lado de Rai). Endimión no les acompañaría en la velada ya que se encontraba reunido con el consejo, que sin previo aviso se habían presentado en el castillo con una firme y clara voluntad. Por eso cuando lo vieron aparecer en la sala todos se pasmaron, estaba de mal humor de muy mal humor, y temían saber el origen.

"Veo que la reunión con el consejo ha ido bien" bromeó Marius y no recibió una buena mirada de Endimión.

"Yo no diría eso. Si hubiera estado presente pensaría lo mismo" El monarca se masajeaba las sienes con una de sus manos.

"¿Qué querían?" preguntó curiosa su hermana

"Un heredero"

"¿Han pedido que te cases?" esta vez preguntó Zosite porque un hijo fuera del matrimonio era una idea insólita para el consejo.

"No, no me han pedido eso…."

"Endimión déjate de tapujos¿Qué te han pedido?" preguntó Rai

Endimión pidió a una de las sirvientas que le sirviera un poco de sangre en una de las copas, y la bebió de golpe antes de contestar.

"Quieren que busque un marido para la princesa"

"¿Que?" preguntó el antiguo monarca sorprendido ante tal petición por parte del consejo.

"Desean que la línea sucesoria quede asegurada cuanto antes. Por lo que la princesa tendrá que contraer matrimonio antes del solsticio de verano"

"Tan solo queda dos lunas para eso (dos lunas llenas)" expresó Amy

"¿Como que yo no estaba delante cuando se trato el tema?"

"Le mandé llamar, pero no le encontraron"

"¿Habréis dicho que no pensáis casarme, no es cierto?" por fin hablo Serena

"Princesa necesito que me acompañe" Dijo Endimión mientras se ponía en pie y se dirigía a su estudio. A Serena no le quedaba otra que seguirlo, quería respuestas y él las tenía.

El Rey permitió que la Princesa entrara primero, y tras entrar él cerró con llave la puerta.

"No habéis contestado a mi pregunta" dijo Serena situada enfrente de la mesa.

Endimión rebusco entre los bolsillos internos de su chaqueta y extrajo un papel un tanto arrugado.

"Aquí tenéis la lista de sus candidatos, podéis rechazar a cuantos queráis" comentó el pelinegro.

"Entonces rechazo a todos" respondió completamente irritada

"Si vos no elegís me veré en la obligación de elegirlo por vos" advirtió el monarca.

"No tienes derecho hacer eso. No contraeré matrimonio"

"No tenéis elección, es iniciativa del consejo"

"Vos sois el Rey, podéis negaros..." Serena se acercó al varón

"Lo he intentado pero me temo que no hay alternativa" Endimión se sentía apenado por la joven princesa.

"Siempre imagine casarme por amor" gritó a los cuatro vientos la rubia

"¿Crees que a mi me agrada esta situación? Porque puedo asegurarte que no. Pero es mi deber, y el tuyo como princesa" Endimión acorralo a la princesa entre él y la pared.

"Por favor Endimión, oponeros….." Serena dijo apunto de dejar vencer al llanto

El no contestó, acercó su rostro al de la fémina, y beso sus labios muy suavemente. Entre sus brazos sintió como Serena se tensó al roce de sus labios, pero no tardo en relajarse y responder el beso. Endimión no estaba conforme del todo con el beso por lo que mordisqueó el labio bajo de la rubia, para pedir más acceso a su boca, un acceso que Serena concedió sin más permitiendo que sus leguas se acariciaran de la forma más sensual y erótica posible.

Serena fue consciente de la situación en la que se encontraban cuando Endimión acarició sus muslos por dentro de sus faldas. Y sin más se distanció del varón.

"Esto es impropio, no debemos hacer esto"

"¿Por qué?" preguntó Endimión

"¿Cómo que por que? Podrían descubrirnos" expresó turbada la princesa

"No van a descubrirnos" dijo el rey mientras trataba de acercarse a la joven, pero ella consiguió alejarse

"Y debo casarme"

"Así que aceptas"

"No me dejáis más opciones ¿verdad?"

"Vete"

No tuvo que repetirlo dos veces Sere se marchó a su habitación lista para llorar y llorar durante largas horas.

"Mamá" dijo Mina al ver a su madre

"¿Qué ocurre hija mía?" preguntó la mujer que se encontraba cosiendo

"Es Sere"

"¿Algo le ocurre a la princesa?" preguntó preocupada su madre

Mina no tuvo la oportunidad de responder porque su padre apareció en la sala con la misma cara de preocupación que su hija.

"¿Amor que es lo que ocurre?"

"El consejo ha dictaminado que Serena tiene que casarse antes del próximo solsticio" informó el hombre que había estado presente el la reunión

"¿No es posible?"

"Sí lo es madre, el mismo Endimión, lo ha confirmado"

"¿Y el Rey o su padre no han hecho nada?. ¿Tú no has hecho nada?"

"Endimión ha intentado hacerlos entrar en razón, pero no lo ha logrado, el consejo quiere un heredero y lo quiere ya"

"¿Pero no es él quien debe casarse y tener descendencia?" preguntó perpleja la mujer

"El consejo quiere que sea Serena"

"¿Dónde está Serena?" preguntó a Mina su madre

"¿Dónde piensas ir?" preguntó el varón

"Tú que piensas Arti, soy su nana, esa niña es como hija no voy a dejarla sola en un momento como este"

"Luna…." Dijo Artemis.

Pero Luna no pudo oír le había ido en busca de la princesa para consolarla.

"Padre ¿Pensáis que se podrá evitar el matrimonio de Serena?" preguntó Mina mientras veía la cara de preocupación de su padre.

"No lo sé. Pero estoy seguro que su padre hará todo lo posible"