Aclaración: Ninguno de estos personajes me pertenecen, todos son propiedad de Stephenie Meyer.

Dolor eterno

Capitulo trece: Salvation

Bella pov's

Desperté a las ocho y media cuando escuche murmullos y unos gritos de Alice desde el piso inferior. Me desperece lentamente, y mire a mi alrededor; estaba en una habitación simple, de cortinas blancas y una cama con sabanas de satín negras. Recordé vagamente el que Edward y yo nos habíamos besado en su habitación y luego me había indicado que yo me quedaría en uno de los tantos cuartos de invitados, que eran tan ostentosos como todo lo demás en su casa.

Decir que me gusto besar a Edward es quedarse corto. Amé besar a Edward; sus labios son tan suaves y fríos, y se movían tan bien sobre los míos… sentí unas cosquillas en el vientre de solo recordarlo y me obligue a mi misma a no pensar en eso. Me levante y me pregunte si alguien sabía donde rayos estaría mi ropa por que en la habitación obviamente estaba. Pero me di cuenta que sobre una silla había una nota:

"Bella, hoy partimos a Los Ángeles a buscar el vestido de Rose.

Ponte esto.

Alice"

"Esto" era una falda de jeans oscura hasta más debajo de las rodillas con un gran tajo al costado izquierdo, botas de cuero altas, una camiseta negra simple, de tirantes y una cazadora de cuero. A pesar de que soy dada a los tacones, me gusto mucho el conjunto; era elegante, sobrio y a la vez sexy.

Me pregunte si llegaría viva a algún lado con esos tacones, pero para ser ser bella hay que ver estrellas ¿no?

Me vestí y luego baje las escaleras lentamente, poniendo énfasis en cada escalón para no caerme. No había nadie en la sala de estar y comencé a preocuparme ¿Dónde diablos se habían metido los vampiros y los lobos?

Busque en armarios (lo se, estúpido: nadie cae allí) e inclusive en el baño. Entonces escuche ruidos en la cocina y camine hacía allá a paso lento, temiendo un poco de lo que pudiera encontrar.

Misteriosa y estúpidamente había varias personas reunidas en la cocina ¿Por qué? ¿Es que compartían sangre en la mañana y charlaban sobre el dólar? Me acerqué y vi a algunos miembros de la manada de La Push y a todos los Cullen conversando febrilmente.

Apenas puse un pie dentro todos se quedaron callados y voltearon a verme.

-Buenos días Bella- Me saludo Esme amablemente.

-Buenos días. ¿Qué está pasando aquí?- pregunte. La verdad es que estaba bastante estresada y quería saber si yo estaba metida en algún problema.

-No quieren que nos casemos- dijo Rosalie enojada apuntando a los lobos.

Jake bufó enojado- ¡Atraerán mucho la atención de los Vulturi! ¿¡No tienen toda la puta eternidad para casarse!?-

Los músculos del cuello de Emmett se tensaron- Jodete, perro. Alice dijo que debíamos casarnos ahora y llevarnos a Bella para convertirla-

-Pero si Bella va a ser convertida en un vampiro ¿no sería mejor esperar a que los Vulturi lo hicieran?- sugirió Seth

Carlisle frunció los labios- Si ellos la convierten querrán reclutarla para sus planes. Y si ella se niega, van a matarla-

Eso pareció hacer mella en Jake por que refunfuño y se dedico a comer de su sándwich de pavo. Me pregunte que pasaría con mi destino, si me convertiría en vampiro o sería una humana. ¿Qué pasaría con Nathan, James, Anaiz y Edward?

Me senté y comí unos huevos revueltos sin ganas. Hasta aquel momento no le había tomado el peso a la situación; no era solo Jake herido ni tampoco una guerra de vampiros, era sobre mi vida. Estaba con un pie dentro del otro mundo y el otro en la tierra. Me sentí tan mal por mi estúpida epifanía que corrí hasta el baño y vomite lo poco y nada que comí.

Me mire en el espejo y me di cuenta que estaba muy mal herida, con heridas en los pómulos y unos cuantos cardenales morados en mi cuello. Era una chica afortunada que tenía que agradecer su vida a un lobo y un vampiro que pudieron salvarla de morir. En pocos días mi vida había cambiado radicalmente: perdí aquella libertad con la que me gustaba caminar, atraje nuevamente a James, volví a ver a Nathan y besé a Edward. (Aunque esto último no podía ser considerado algo malo, claro)

Intente imaginarme como vampiro… junto a Edward. Me gustaba la idea de vivir eternamente, de no envejecer nunca y tener habilidades útiles. Pero entre más lo pensaba, más contras le encontraba a convertirme en un vampiro: Jasper tenía razón cuando me dijo ayer "Tú no entiendes lo que esto significa, Bella" por que la verdad era que no le había tomado el peso al asunto: convertirme en vampiro significaría alejarme de Jake, a quien conocía desde mi infancia y le había cogido cariño en estos días. También no podría salir al sol, y yo, me consideraba una amante de él a pesar de ser pálida. Y lo más terrible de todo: Ver como, eventualmente, morirían mis amigos, padres, familiares y personas importantes en mi vida. ¿Valía la pena tanto sacrificio? Nadie me aseguraba que si me convirtiera en vampiro las cosas mejorarían, o que Edward me querría. Si… Edward era algo extraño en mi vida: en esta última semana lo había sentido tan cerca como a nadie, se había metido bajo mi piel y no había posibilidad de sacarlo de allí. Había sido amor a primera vista, pero no estaba segura de arriesgar todo por irme con él (aunque él ni siquiera me lo hubiese propuesto aún). Y también existía el hecho de que me negaba rotundamente a herir a una persona para beber su sangre, el solo pensarlo me parecía repugnante y mundano.

A si que tendría que elegir y tendría que hacerlo ahora: Convertirme en vampiro me ayudaría a destruir a James y quitaría a los Vulturi de encima. O podía seguir siendo una humana, esperar a que ellos vinieran a matarme y quitarme a James de encima con ayuda de los lobos.

Aparte la mirada del espejo y saque la cabeza por la puerta del baño.

-¡Edward!- grite aferrándome al lavabo para no perder mis emociones, que arremetían contra mí.

Él apareció en unos segundos- ¿Si?-

Abrí la puerta y le indique que entrara. Él me miro con una ceja dudoso y estoy segura que un pensamiento cochino cruzo su mente, pero igualmente entró incomodo.

Me senté en el borde de la bañera y le indique con la cabeza el inodoro. Lo sé, el baño no es un lugar para negociar sobre tu vida pero bueno…

-¿Qué posibilidades hay de que salga viva de esto?- pregunte- ¡Y quiero la verdad!-

Él me miro unos segundos, con sus ojos dorados clavados en mis orbes y casi pude sentir que me derretía bajo su caricia invisible. Las imágenes del beso aún estaban en mí mente y su sabor en mis labios.

-Pocas, una entre cincuenta-

Suspire; me lo esperaba- Quiero que me prometas algo-

Él sonrió de medio lado y agradecí estar sentada en la bañera por que las rodillas me temblaban- Lo que tú quieras, Bella-me sonó a proposición porno pero no dije nada y trague saliva para armarme de valor.

-Si algo sucediera mal… Con Anaiz, James o Los Vulturi… Si yo llegara a salir gravemente herida o algo, Edward tienes que prometerlo…-

-¿Prometer que?-

Mi estomago dio un brinco de angustia- Tienes que prometer que no vas a salvarme-

Sus ojos se abrieron por la sorpresa y sin siquiera darme cuenta él había puesto sus manos en mis hombros. Había comprendido perfectamente el mensaje; yo no quería que me transformara.

-No tienes idea de lo que dices- susurró, en voz baja.

Me puse de pie tan rápido como si su tacto quemara- No quiero convertirme en un vampiro Edward, simplemente no puedo; va contra mis principios y no tengo el valor para ver como mis seres queridos mueren mientras yo tengo la vida eterna. No sería una vida Edward-

-Con el tiempo el sentimiento se va…-

-No podría vivir así…- No me había dado cuenta que estaba llorando. Imagino que llore por que sabía que estaba echando por la borda la única posibilidad de estar con Edward libremente y aunque me doliera en el fondo de mi alma por que él me complementaba como nadie lo haría nunca, me obligue a mi misma a ser fuerte y a hacer prometer a Edward que no me salvaría. Si he de morir, que a si sea.

Abrí la puerta y los vi a todos reunidos en la sala de estar, dirigiéndose miradas neutras.

Con las lágrimas segando mi vista y Edward pisando mis talones me paré en medio y apunto con el dedo a todo el mundo.

-¡Aquí delante de todos quiero que me lo prometas Edward!- escuche rechinar sus dientes- Por favor…-

-¡No Bella! ¡No pienso prometer algo así!-

-¡Si tu lo prometes los demás no harán nada por que ya no significara nada para ti! ¡Promete que si estoy apunto de morir no vas a salvarme!-

-Pero Bella, míralo es esta forma: seguirías viviendo- repuso Emmett y primera vez que lo vi tan serio.

-Prefiero no vivir si tengo que beber sangre de otras personas- susurre- Sé que ustedes son buenos vampiros pero no todos son iguales. Los neófitos son peligrosos para todo el mundo ¿y si hago algo de lo que pueda arrepentirme? ¿Si mato personas sin querer?-

-Te detendremos- dijo Rose.

-¿Cómo, Rose? ¿Amarrándome? Si tengo que vivir así prefiero no hacerlo-

Los Cullen cruzaron una mirada entre ellos y Edward dio un paso adelante. Pude ver en el fondo de sus ojos que algo se había quebrado y me sentí condenadamente culpable por ser la causante de aquella mirada triste.

-Esta bien, Bella. Lo prometo-

Me rehúse a acompañar a Rose elegir su vestido y nadie insistió mucho; obviamente necesitaba estar sola. La casa se vació de gente durante las próximas horas y yo me encerré en la habitación de huéspedes a mirar el techo. A pesar de haber herido a Edward con mi petición hice lo que tenía que hacer; no podía ser un vampiro. Iba contra mis principios beber sangre de otra persona y no existía nadie que pudiera hacerme cambiar de opinión. Decidí dejar el tema de lado y concentrarme en lo realmente importante; Anaiz, James, Nathan y Los Vulturi.

Carlisle me había explicado bastante de los Vulturi y sobre sus estúpidas reglas a si que estaba enterada del tema. Ellos iban a matarme si yo me rehusaba a transformarme en un vampiro y las únicas personas que podían ayudarme era la manada. Sam había dicho que me defenderían hasta la muerte por que su deber era proteger a la gente del pueblo, pero yo no quería que alguien saliera lastimado por mi culpa.

Me pregunte que hubiera pasado si me hubiera quedado en Phoenix ¿habrían venido Los Vulturi a buscarme? Probablemente sí si se enteraban de que yo conocía la verdadera naturaleza de James, era cuestión de tiempo. Pero de no haber venido a Forks Anaiz nunca hubiera querido matarme por que no hubiera conocido a Edward. Obviamente venir aquí no había sido una buena idea pero no me arrepentía de nada; Los Cullen eran personas increíbles, más humanas que cualquier otra persona, había vuelto a reencontrarme con Jake y el beso con Edward definitivamente había valido la pena.

La cama se hundió a mi lado y voltee a ver a Jake que se estaba acomodando con dolor. Los dos fijamos la vista en el techo y no dijimos nada durante varios minutos.

-No voy a dejarte morir Bella-

-Tú eres el que no deseaba que me convirtiera-

-Si pero… Entiendo tu postura, simplemente no podrías vivir como un vampiro. Pero… ¿Y si estas a punto de morir?-

-Moriré. Es el ciclo natural- Suspire- Explícame por que no eres miembro de la manada-

- Todos estos años Billy estuvo diciendo que mi madre había muerto en un accidente de coche y la verdad es que ella murió dándome a luz. ¿Cómo te sentirías tú si supiera que mataste a tu madre?-

-¡Tú no la mataste!-

-Da igual, después me entere que todo el mundo sabía la verdad, incluido Sam y no pude evitar odiarles. Ellos me ocultaron algo sumamente importante y se supone que en la manada no puede haber secretos, mucho menos de ese calibre-

-Te sientes traicionado-

-Si, bueno… estoy reconsiderando la idea de volver a entrar-

-¿Por qué?-

-Por que finalmente, en este momento, todos tenemos el mismo objetivo: mantenerte viva. Y hay más ventajas luchando con una manada que en solitario-

Recosté mi cabeza en su pecho y él acaricio mi cabello con cuidado.

-¿Qué pasaría si yo me fuera?- pregunte.

-Sería peligroso. Estarías sola y Los Vulturi igualmente te encontrarían. Es mejor que te quedes aquí, con nosotros cuidándote-

Cerré los ojos sintiéndome terriblemente segura entre sus brazos.

-No voy a dejar que te hagan daño- susurró él y su mano acaricio mi espalda intentando relajarme.

-Lo se- susurre y me di cuenta que era verdad; Jake no dejaría que nada malo me pasara.

-Mmm… ¿Bella?-

-¿Si?-

-¿Podrías presentarme a tu amiga Ángela?-

Me levante de golpe -¿Te gusta Ángela?-

-¿Estas celosa?-

-No, Ángela es genial. Aunque si quieres salir con ella deberías apresurarte, hay un chico… Ben, creo que se llama que también está tras ella-

-No te preocupes, puedo quebrarle las piernas y decir que fue un accidente-

Fui a dar una vuelta después que Jake se durmió. La idea de Ángela y Jake juntos me gustaba, a pesar de que ella era tímida y Jake un descarado, pero los polos opuestos se atraen ¿no?

Camine sin rumbo entre los arboles dejando volar mis pensamientos, creyendo febrilmente que todo esto acabaría bien y que encontraría a una persona que llenara en mí el vacio que Edward iba a dejar con su partida.

Me prepare mentalmente para la guerra que se avecinaba.

Una rama crujió a mis espaldas y me voltee asustada. Nathan.

Estaba apoyado contra la corteza de un árbol, con las rodillas cruzadas mirándome con sus ojos azules.

-Hola Bella-

-Hola Nathan-

Me acerque a él y sonreí. Nathan era muy especial para mí y no importaba si le quería o no, era mi amigo y me alegraba de verlo.

-Explícame como pasó- dije, sentándome en la raíz de un árbol.

-Tú sabes como es James; un día fue a tu casa y tu ya no estabas, a si que creyó que estabas conmigo. Al ver que no era así, me llevó al sótano de su casa y decidió que me usaría para atraerte. Pero Victoria y el pelearon y el casi me convirtió en modo de venganza contra ella-

-¿Casi te convirtió?-

-A los vampiros les lleva tiempo poder soltar la ponzoña cuando muerden. James nunca había mordido a nadie con la intención de convertirlo a si que no supo hacerlo y no me transforme por completo. Bebo sangre y tengo habilidades, pero puedo salir al sol y comer lo que quiera-

Me acerque a él y quite el mechón rubio que cubría su mirada. Siempre me gustaron los ojos azules de Nathan por que eran el reflejo de su alma; siempre que los miraba sabía si él me estaba mintiendo o diciendo la verdad. Me incline sobre su mejilla y la bese lentamente.

-Me da igual lo que seas. Para mí siempre serás Nathan y nadie podrá cambiarlo-

La noche anterior me había asombrado el saber que Nathan era un vampiro y me había enfurecido. Pero ahora, mirándolo apoyado contra el árbol me di cuenta que no importaba lo que fuéramos, el siempre sería el chico me distinguió en una multitud y que me besó en la parada del autobús. Era Nathan y el solo hecho de tener colmillos no había cambiado su esencia.

Lo abracé instintivamente y su cuerpo de mármol se tenso bajo mis brazos.

-Bella… Aléjate de mí- susurro con voz afilada. Me separe de él y lo mire; sus ojos eran color ámbar y los colmillos extendido.

-Corre-

No tuvo que decirlo dos veces, corrí todo lo que pude por el bosque pero tropecé con una gran piedra y caí, golpeándome la nariz haciendo que sangrara.

Me voltee y vi a Nathan pero ya no era él mismo; un monstruo se había apoderado de su cuerpo y se lanzó sobre mi garganta sin siquiera pensarlo.

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Edward pov's

Me detuve frente a la casa de Emily y entré sin ver a nadie a excepción de ella misma.

Me senté y ella sonrió, como si yo fuera cualquier otro miembro de la manada.

-Sam quiere que me vaya- Susurró en voz baja.

-¿Por qué?-

-Dice que las cosas van a ponerse feas en los próximos meses-

-Si… es una buena idea que te vayas, Emily-

Ella negó con la cabeza.

-Me rehúso, Sam es mi hombre y tengo que estar aquí para él. Además ¿Quién le cocinaría a los chicos?-

-Son grandes y si Sam te dijo que te fueras deberías hacerlo-

Emily enarcó una ceja- Debes de estar cabreado por lo de la chica Swan-

-Ella prefiere morir antes de convertirse en uno de nosotros. Yo… No lo entiendo ¿sabes?, Bella sabe que es poco probable que salga viva de esto y aún así me hizo prometerle que no la salvaría-

-Una promesa es una promesa Edward-

No respondí, por que la verdad que no tenia la más mínima intención de cumplir aquella promesa. Me había jurado a mi mismo que no la vería morir, aunque eso implicara ir contra su voluntad. No era mi intención transformarla en vampiro, pero si era necesario tendría que hacerlo y nada me lo impediría.

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Nota de la autora:

La verdad es que a este fics les queda poco; al principio había calculado unos veinticinco capítulos, pero ahora he bajado la escala hasta dejarlo entre diecisiete y veinte, por que no quiero aburrirlos ni irme por las ramas. Desde un principio que tengo claro el final pero ahora lo voy a hacer un poco más dramático. Voy a esforzarme por terminar este fics lo antes posible, por que ya ha pasado bastante tiempo y este 11 de febrero se cumple dos años desde que comencé está historia y creo que es demasiado tiempo.

Sé que este capitulo en particular deja mucho que desear pero necesitaba explicar lo de la promesa para seguir con los demás capítulos.

En fin, espero que me manden muchos reviews, tal vez así tenga más inspiración para escribir; lo digo enserio, este ultimo tiempo lo único que me ha mantenido en pie es saber que existe gente que lee mis historias y les gustan (¿Por qué? Es un misterio) me estoy esforzando por mejorar este fics y dejar de darle tantas vueltas al asunto, a si que agradecería mucho sus reviews como forma de apoyo.

Saludos,

Marry's.