Hojas del otoño Capítulo 13

Caminaba por las calles, confundido y desorientado. Hace una semana que su cobriza lo evitaba, aunque eso no lo sorprendía, era algo que esperaba de ella considerando lo que había pasado. Lo inquietante de todo era esa carta que le había llegado ayer de Estados Unidos.

No esperaba tener que irse tan pronto, quería terminar sus estudios antes. Pero era una oportunidad que no podía dejar escapar porque era el empujón que necesitaba para poder llegar a ser profesional y participar dentro del circuito junto a los mejores tenistas de nivel mundial. Siempre había sido su sueño y tenía en sus manos esa gran chance, pero algo o alguien lo hacían dudar y era esa chica de la que se había enamorado casi sin darse cuenta.

No podía ser egoísta y pedirle que sea su novia cuando ni el sabía si iba a volver, pero por otro lado, ¿ ocupaba un lugar tan importante en su vida como para hacerlo dudar y desistir de lo que siempre fue su sueño ? Al parecer ni el sabía de cuanto significa la cobriza para él.

Iba tan pensativo que ni cuenta se dio de que había llegado al Instituto. Caminó lentamente, mientras las mismas chicas ruidosas de siempre lo observaban casi con devoción y murmuraban cosas que no le interesaba saber en lo más mínimo.

Saludó con un gesto de cabeza al trío de novatos y se sentó en su lugar de siempre junto a la ventana. Sin embargo, al mirar se llevó una gran sorpresa, ya que pudo visualizar a Ryuzaki junto al mono fastidioso de Kintarou. Inmediatamente una gran furia lo invadió. Lo evitaba a él, pero aceptaba la compañía de ese sujeto que se le había declarado y hasta había tenido la osadía de besarla enfrente de sus narices. Para colmo estaban muy abrazados, mientras ella se sonrojaba. Sin disimular ni por un segundo su enojo, se levantó bruscamente de su lugar y se encaminó al baño. Necesitaba refrescar sus ideas o acabaría llevándose a Ryuzaki nuevamente.

Mientras que en otra parte de Seigaku, Sakuno, quien había terminado de hablar con Tooyama, caminaba junto a su amiga directo al salón.

- Te ves muy alegre el día de hoy Sakuno, ¿ de qué me perdí ?

- Ahh...¿alegre? Mm..a decir verdad me siento un poco aliviada...

- ¿ Aliviada ? ¿ De qué ?

- Claroo...¡ Me olvidé de contarte, Tomo-chan !

- ¡ Dímelo, Sakuno !

- Ahh..es queee hace como una semana, Tooyama- kun...- dijo mientras se sonrojaba- se me declaró y...hasta me besó...

- ¡¿ QUÉ ?!

- ¡ Tomo-chan, baja la voz ! Él se confundió y hoy vino a pedirme que sigamos siendo amigos, que él me quiere como si fuera su hermana...

- Los "hermanos" no roban besos a sus "hermanas", Sakuno. No seas ingenua...

- Tomo-chan, no seas mal pensada. Tooyama-kun nunca me mentiría y quita esa mirada de tu rostro...

- Está bien, Sakuno. Pero no digas que no te lo advertí... ese chico está pérdidamente loco por tí...

- ¡ Tomo-chan ! ¡ No digas esas cosas !

- Ay, Sakuno. Ya estás hecha un tomate, pero hablando de enamorados mira quien no te quita la vista de encima...- dijo a la vez que se acomodaba en su banco y observaba burlonamente a su amiga. Pero ésta sólo permaneció en silencio y miraba sus manos nerviosamente.

-Sakuno, ¿ acaso pasó algo entre ustedes ?- intuyó que sí porque su amiga se había puesto más colorada de lo habitual- Entonces, ¿ por qué no le hablas ? He notado que lo evitas constantemente...

Levantó la cabeza sorprendida. ¿ Tan obvia era ? Seguramente él también lo había notado y por eso la observaba con un poco de molestia. Pero no se animaba. No sabía qué decirle y temía de la respuesta de él también. Para nadie era un secreto que a fin de año él se iría y era obvio que sus sentimientos hacia ella no lo atarían a Japón, si es que verdaderamente existían esos sentimientos y no eran una simple ilusión de ella.

Debía hablarlo con alguien, pero sentía mucha vergüenza de contárselo a su amiga. Lo mejor sería guardárselo para ella misma y si Ryoma buscaba hablar con ella ya no lo evitaría. Pero para su sorpresa, el ambarino no volvió a buscarla, es más, ya ni la miraba. Era lógico, pensó tristemente.

Pasó un mes sin que nadie lo notara. Sakuno se sentía más cansada de lo normal, pero era época de exámenes después de todo y ella como buena alumna se esforzaba en aprobar todas las materias. Por otro lado, ya corría la noticia de que el Príncipe abandonaría Japón dentro de un mes y eso la deprimía, pero, ¿ qué esperaba ? Ryoma nunca se lo diría personalmente y seguro ni le interesaba lo que ella pensara de él. Y si le hubiese querido contar, era lógico que se cansara si ella lo evitaba. En ese caso era su culpa por su cobardía. Pero ya no servía que se planteara esas hipótesis. Ryoma se iría y ella debía decidir qué hacer con su futuro.

Trataba de concentarse en la clase de Sociología, pero no podía. Sentía que el sueño podía con ella y sus ojos se cerraban. Un codazo la despertó a tiempo. Era Tomoka, quien la miraba preocupada. Ignoró la mirada de su amiga y prestó atención a la clase, la profesora se veía molesta, pero entonces le llegó un papelito de su compañera que decía : Sakuno, ¿ te encuentras bien ? Tienes mala cara.

Le contestó que sólo estaba cansada, pero su amiga le respondió: ¿ Segura ? Te ves muy pálida.

Contesto no muy segura de su respuesta. ¿ Tan mal se veía ? Tal vez Tomoka exageraba un poco, sin embargo, en el receso al observarse en el espejo del baño, notó que su piel parecía amarilla y tenía unas grandes ojeras. No entendía que le pasaba, había desayunado bien y si bien había estado estudiando, había descansado apropiadamente. Tal vez sólo era estrés.

Lavó su rostro y buscó a Tomoka para almorzar juntas. Se moría de hambre y estaba ansiosa por probar ese jugo de naranja que se había acabado de comprar. La encontró gritándole a Horio y no pudo evitar reír. Luego, se sentaron bajo un árbol, mientras la chica megáfono le contaba la metida de pata de su novio.

- Y el muy tonto me dijo que ahora debía cuidarlo más porque tenía seis años de experiencia en el tenis y era un ganador con las chicas..¡ Es un idiota ! Pero me las pagará. ¡Lo juro !- exclamaba indignada, pero entonces algo llamó su atención- Sakuno, ¿ qué significa eso ?

- ¿ Eh ? ¿ Qué cosa, Tomo-chan ?

- Esa botellita de jugo, tú odias las naranjas...

- ¿ En serio ? No me había dado cuenta. Aparte, lo encuentro muy rico...

- Estás muy rara, Sakuno. Estoy segura que odias el jugo de naranja. Es más recuerdo cuando me lo escupiste en la cara una vez que te convidé...

- Ahhh...tienes razón. No lo sé, tal vez tengo mucha sed..No es para tanto, Tomo chan. Sólo es un jugo.

- No lo sé... La Sakuno que conozco preferiría la muerte a tomar esa cosa...

- Tomo-chan, no seas tan dramática...

- Te la dejaré pasar por esta vez, Sakuno, pero voy a averiguar qué es lo que me estás ocultando.

- Tomo-chan, no tienes remedio.

Sin embargo, su amiga tenía razón. Algo le estaba pasando. Y con el paso de los días se fue convenciendo de que debía ver al doctor. Mareos, necesidad casi exagerada de dormir y una acidez terrible en las mañanas. Tal vez estaba por entrar en esos días. Corrió a su habitación a buscar el almanaque y ver la última fecha que había marcado, así no salía corriendo como una loca al hospital, pero grande fue su sorpresa al darse cuenta que ese mes no le había llegado.

Cayó de rodillas al piso, mientras que en su rostro se dibujaba la incredulidad, el miedo y la desesperación. Tenía un atraso, pero esta vez era diferente, ya que no sólo podía deberse a que ella no tenía un ciclo regular, sino a lo que pasó con Ryoma y el hecho de acordarse de que ninguno de los dos había actuado responsablemente.

Debía tranquilizarse y ver qué hacer, pero estaba tan asustada ante la sola idea de estar embarazada que se sentía perdida. Llamó a su amiga Tomoka para que viniera a su casa. Su abuela estaba de viaje, por lo que podrían hablar tranquilas.

Necesitaba hablarlo con alguien, pero cuando sonó el timbre de su casa no pudo evitar sentir nervios y vergüenza por lo que iba a contarle a su amiga.

- Sakuno, vine en cuanto pude, ¿ qué ocurrió ? Traje unos bocadillos para animarte...¿Sakuno ?- preguntó preocupada. Nunca había visto tan mal a la ojirubí. Y no pudo evitar sorprenderse cuando ésta se lanzó a sus brazos y comenzó a llorar- ¿ Sakuno, qué ocurre ? Me estás asustando...

- Tengo un atraso, Tomo-chan...

-Ahhh, era eso. Pero no te preocupes, Sakuno. Tu siempre has sido irregular...- dijo más aliviada la chica megáfono- por un momento pensé que le había pasado algo a tu abuela..

- Tomo-chan...

- ¿ Si Sakuno ?

- Creo que...puedo estar...embarazada...- dijo en un susurro la cobriza, pero que fue suficiente para que su amiga se petrificara y se le hiciera un tic en el ojo...

- ¡ Queeeeeeeeeeeé !

- Tomo-chan, baja la voz por favor...

- ¿ Cómo quieres que me calme, Sakuno ? Si hasta donde yo sabía tú.. bueno...eras virgen...

- Shh...Tomo-chan, baja la voz. Te van a oír todos los vecinos...

- Lo sé, Sakuno. Pero, ¿ cómo pasó ? ¿ Quién es el idiota al que le romperé el rostro por no cuidarte ?- vio el sonrojo de su amiga y supo la respuesta- ¡No puede ser ! ¿ fue con Ryoma-sama ?

Sakuno sólo pudo asentir. Se moría de la vergüenza de sólo recordarlo y sabía que su rostro parecía un tomate.

- ¿ Han hablado, Sakuno ? ¿ Cómo ocurrió ?

- Fue cuando Tooyama-kun se me declaró. Ryoma-kun lo golpeó y me llevó con él y cuando quise darme cuenta, desperté a su lado...Entonces me llamaste para preguntarme por qué no fui a cursar y solo...escapé... él quiso hablarme, pero yo lo evité... hasta que...dejó de buscarme...

- Bueno, Sakuno. Lo importante ahora es sacarnos la duda y si la prueba da positivo, príncipe o no debe saberlo y deben hablar. Todo estará bien...tienes que estar tranquila Saku..

- Gracias, Tomo-chan. Siempre puedo contar contigo..yo no sabia...

- Bueno, ahora come algo que yo iré a la farmacia...

- ¿ AAA..ahora ?

- Sí... ¿ No quieres sacarte la duda ?- al ver que la cobriza la miraba con temor, añadió- ¡ Sakuno ! Tarde o temprano lo sabrás y yo...prefiero que sea temprano- dijo, mientras cerraba la puerta y se dirigía a comprar una prueba de embarazo, dejando a la ojirubí totalmente paralizada.

Ingresó a una farmacia cercana y pidió lo que necesitaba. Sin más problemas, se fue con lo que buscaba sin imaginar que un par de ojos la observaban perplejos.

Cuando llegó a la casa de su amiga, la encontró donde la había dejado. Inmediatamente corrió a darle la bolsita con el test y la empujó al baño. Ella también estaba ansiosa por saber el resultado y ver cómo terminaba la historia de esos dos, que sin dudas, estaban destinados a estar juntos.

CONTINUARÁ...

Perdón por la demora, tuve rota la compu por eso no la pude continuar antes. Espero que les haya gustado y gracias por seguir la historia !