12º Visitas non gratas

Emmet estaba asustado, sin saber que hacer, Jasper se estaba comportando de una manera muy extraña, parecía estar totalmente hipnotizado por aquella inmortal que lo miraba tan fijamente. Viendo el miedo en sus ojos, Edward se acercó mas para entablar una conversación, pero Emmet pensó que quería atacarle y levantó su arma a la altura de su rostro.

-Baja tu arma soldado, no pretendo haceros daño a ninguno de los dos y mi hermana tampoco.

-No creo nada de lo que dices, chupasangre- Dijo mirándolo fijamente- Se que quieres morderme.

-Solo quiero que me acompañéis- Edward levantó un poco los brazos en señal de rendición- Creo que a Bella le hará bien veros a los dos.
-¿Bella?- Emmet se puso pálido- ¿La tenéis vosotros aquí?- Edward asintió seriamente- ¿Qué le habéis hecho?

-Nada en absoluto, está aquí por propia voluntad, cuando Bella quiera volver solo tiene que decirlo- Su voz mostraba un tono de dolor al decir esa frase.

-¿Con que derecho la llamas así? No eres quien para llamarle por ese nombre.
-No quiero discutir contigo, si hacéis el favor de seguirme los dos, os llevaré ante ella.

Edward le dio la espalda a Emmet sin preocupación y empezó a caminar hacia el interior del palacio, Emmet no dudó en seguirlo, ansioso por ver a su princesa, Jasper y Alice iban detrás de ellos, sin apartar la mirada el uno del otro.

Alice sentía en su cuerpo recorrer una sensación desconocida para ella, quería a ese joven desde el mismo momento en que sus ojos se habían conectado, lo sabía, algo en su interior se lo decía y sabía que Jasper sentía lo mismo. Apenas hacía unos minutos que se habían visto por primera vez y ya sentían que no podían vivir el uno sin el otro.

Edward no prestó atención a su hermana, siguió caminando por los pasillos hasta llegar a las puertas de la habitación de Bella, Emmet paró tras él temiendo que podría encontrar al traspasar aquellas puertas enormes.

-Esperar aquí, podréis pasar de inmediato- Edward hizo una pequeña reverencia y puso su brazo para su hermana- ¿Vamos Alice?- Ella dejó de mirar a Jasper y entró con él.
-¿No es la joven más hermosa que has visto nunca?- Suspiró Jasper aun anonadado por aquella vampira.
-¡Jasper por favor! ¡Es una vampira! El rey nos mataría si se enterara de donde estamos- Emmet se giró, indignado por la forma de hablar de su amigo.

En el interior de la habitación, Edward y Alice vieron a Bella sentada en la cama, tenía una cara horrible y su vientre cada vez abultaba más. Edward no pudo evitar correr a abrazarla, se veía tan frágil.

-¿Cómo estás mi amor?- Ella no contestó.
-Edward, está bien, no te preocupes- Contestó Carlisle por ella entrando del balcón- Necesita coger fuerzas, se siente muy cansada.
-¿Qué hacen esos humanos aquí?- Preguntó Esme entrando tras Carlisle.
-Vienen a ver a Bella- Edward se arrodilló ante Bella tomándola de las manos- No piensan irse hasta que sepan como está.
-¿Quiénes son?- Bella parecía asustada al preguntar eso, temerosa de que fuera algún licántropo.
-Son los dos soldados que te acompañaban al palacio de los licántropos.
-¿Emmet y Jasper?- Se le dibujó una sonrisa en el rostro- Por favor hazles pasar, ellos son como mis hermanos.
-Se que son importantes para ti, por eso los he dejado pasar- Le sonrió Edward- Alice, déjalos entrar.

Alice fue hacia la puerta, sonriente, irradiando felicidad absoluta.

-Pasad- Los dejó paso dentro de la habitación.

Emmet y Jasper pasaron ansiosos por verla, ignorando a los vampiros que se encontraban dentro con ella corrieron a abrazarla nada más verla, ella se puso en pie para recibir su abrazo. Emmet y Jasper notaron algo extraño, un bulto hacía que no pudieran abrazarla como siempre. Ambos retrocedieron para ver que era lo que ocurría y se les cayó el mundo a los pies al ver el cuerpo de Bella.
-¿¡Qué le habéis hecho!- Gritó Emmet girándose hacia Edward, Carlisle y Esme.

-Tranquilízate Emmet- Bella le tomó la mano y le besó la mejilla- Ellos no me han hecho nada malo- Sonrió, desconcertando por completo a Jasper y Emmet- Aunque no os lo creáis, lo que me está pasando es algo maravilloso- Miró a Edward y le dedicó una sonrisa, él intentó devolverla, pero Edward no estaba de acuerdo con que eso fuera algo maravilloso, no cuando la vida de su amada corría peligro- Estoy esperando un bebé.
-¿Cómo es eso posible?- Emmet estaba muy impactado por lo que veía.
-Bella, yo pensaba que estabas embarazada del estúpido príncipe Jacob- Ella negó sonriente- ¿Es posible?- Jasper miró a los vampiros- ¿Puede acelerarse tanto un embarazo?

-Solo si ocurre entre un vampiro y un humano- Respondió Carlisle.

Entre Carlisle y Edward les explicaron todo lo que había ocurrido, la historia de Aro, la de Cayo y Heidi, y por supuesto, todo lo que le había ocurrido a Bella, desde el día que se escapó con Edward. Emmet y Jasper lloraron, compadeciéndose de todo lo que había sufrido Bella, maldiciendo al licántropo que había acabado con Aro, y preocupados por lo que sucedería desde ese momento.

Emmet y Jasper decidieron que no abandonarían a Bella, ella era lo más parecido que tenían a una familia, no podían abandonarla sabiendo que aun le quedaba mucho por sufrir. Al día siguiente, Emmet y Jasper paseaban por los terrenos de Volterra, observando sus costumbres, viendo lo distintas que eran las cosas a como se las habían contado durante toda su vida. Esos animales, como llamaban en Erth a los vampiros, eran personas honestas que cuidaban a Bella con la mayor atención del mundo. Eso les llevó a preguntarse si su rey sabía la verdadera historia del difunto rey Aro y de los licántropos.

Llegó la hora de cenar, y como en Volterra nadie comía alimentos humanos, el banquete fue enteramente para Emmet y Jasper, Edward llevó a Bella al gran comedor, parecía sentirse un poco mejor tras la visita de sus amigos, así que Carlisle le dio permiso para bajar y comer junto a ellos.

Los tres se sentaron a la mesa y empezaron a cenar, disfrutando de los manjares que les habían ofrecido, mientras la familia real los observaba, contentos de que disfrutaran del festín. Emmet observó que Alice no dejaba de mirar a Jasper, algo que a él no le gustaba en absoluto.

-¿Has visto como te mira?- Le susurró Emmet a Jasper al oído.
-Si- Suspiró mirándola a ella y dejándose caer sobre su brazo, su voz denotaba claramente lo prendado que estaba de ella.
-Te mira como si fueras comestible- Soltó Emmet de golpe.

Edward, que estaba sentado junto a Bella, acercándole los alimentos, no pudo evitar reírse ante el comentario de aquel soldado, pero dejó de reír cuando Alice lo miró fijamente, diciéndole con la mirada que no tenía nada de gracia el comentario.

-Mi señor Carlisle, tenemos un problema- Entró corriendo James, soldado de la guardia, haciendo una reverencia.
-¿Qué ocurre?
-Su majestad, la reina del reino fantasma y sus hijas están en la puerta del palacio esperando para hablar con vos- James volvió a inclinarse.

Edward, Alice, Carlisle y Esme se levantaron en el acto, Bella palideció sintiendo como todo lo que había cenado le subía por la garganta, devolviéndolo sobre el plato.

-Tranquila mi vida- Edward fue hacia ella y le apartó el cabello del rostro- No te preocupes- Besó su frente cuando dejó de vomitar- Diles que pasen, debemos aclarar algunas cosas- Respondió Edward por su padre.
-Bella, Edward tiene razón- Carlisle dedicó una sonrisa, después miró a su familia haciéndoles un gesto para que se sentaran- Seguro que lo entienden.

Por la puerta entró Jessica, la reina Banshee del reino fantasma, una mujer de aspecto joven que no envejecía aunque pasaran los años. Junto a ella, entraron sus dos hijas, Ángela y Rosalie. Ángela era la hija menor, nacida de la unión entre Jessica y Mike, un montaraz de los montes Masumi, a las afueras del reino de Erth. Rosalie, la hija mayor y heredera del reino fantasma, hija del jefe de los elfos del bosque Elver, Eric. Bella las miraba con admiración, las Banshees eran una raza muy extraña, no había hombres en esa raza y para reproducirse debían unirse a otros seres. Rosalie iba a ser la primera banshee que iba a desposarse con alguien, y ella estaba entusiasmada con la idea, tanto que se había llegado a autoconvencer de que amaba a Edward.

Al verlas entrar por la puerta, Emmet se quedó prendado de la belleza que irradiaba Rosalie, la unión entre la belleza Banshee y la élfica se hacía patente en ella. Rosalie tuvo la sensación de que alguien la observaba, buscó con la mirada al ser que osaba dirigir su mirada hacia ella y fue entonces cuando encontró el rostro de Emmet, al ver esas facciones tan varoniles y esa mirada tan masculina, su cuerpo sintió deseos de lanzarse a él y poseerlo, pero no lo hizo, debía guardar la compostura.

-Han llegado a mis oídos noticias que no me gustan nada, rey Carlisle- Le recriminó Jessica- Nosotros tenemos un acuerdo.

-Dejad que os lo explique reina Jessica.

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Jacob llegó a la altura de los caballos que habían pertenecido a Emmet y Jasper, en lo alto de la llanura, intentando encontrar una pista que los llevara hasta Bella. Jacob observó que esos caballos eran los mismos que habían salido de palacio, en los que iban Jasper y Emmet.

-Los hombres del rey Charles han cabalgado hasta aquí buscándola, no debemos estar muy lejos- Dijo Jacob a sus hombres.

Jacob alzó la mirada y se encontró con una visión perfecta del palacio del Volterra, su sangre empezó a hervir al ver la próximidad a la que estaban de esos chupasangres. Observó unas huellas débiles que se internaban en el bosque, supo de inmediato que eran de los dos soldados, y se dirigían al otro lado del bosque, a Volterra.

-¡Los soldados de Erth han ido directos a Volterra!- Se enfureció- Para cuando lleguemos, esos asquerosos chupasangres ya se los habrán cargado- Apretó con fuerza sus puños- ¡Volvamos a Wolfidia! ¡Tenemos que preparar a los hombres! ¡Bella está en Volterra y los vampiros pagaran por haberse llevado a mi mujer y a mi hijo!

Jacob se transformó en lobo y corrió seguido de sus hombres, dispuesto a matar a toda la raza vampírica por recuperar a su mujer y al que él creía su hijo.

Aquí tenéis un nuevo capítulo, espero que os guste.

SIento no hacerlos más largos pero tengo poco tiempo y hago lo que puedo, es difícil escribir capítulo por día y que además sea extenso teniendo que cuidar de mi marido, que al final está escayolado.

Bueno, no me enroyo, que tengo cosas que hacer.

Nos leemos pronto.