Por su bien

Lavi está sorprendido, tirando en el pasillo frente al departamento de su amiga, tocándose la mejilla hinchada y enrojecida en donde Kanda le acaba de dar un puñetazo.

No entiende lo que le paso mucho menos el motivo de su golpe razón por la que lo mira sorprendido, lo ve muy furioso, no entiende lo que pasa. Llego para recoger a Yumeko y nada más Kanda le abrió y lo golpeo.

- ¿Acaso un ataque de celos? –pregunta confundido.

Kanda se inclinó y lo tomo de las solapas, estrellándolo contra la pared y haciéndolo cerrar los ojos. No entiende, está confundido, por eso no ha metido las manos.

- Eres un jodido enfermo. –Kanda lo mira con asco y repulsión.

Lavi frunce el ceño, no puede ser que él lo haya descubierto, la única forma que lo haga es que haya visto desnuda a Yumeko… ante la sola idea se mostró sombrío.

- No sé de qué me hablas.

- Oh claro que lo sabes jodida basura. –Kanda ante cada segundo muestra más asco al verlo. –vi tus asquerosas marcas en su cuerpo.

- ¿Viste su cuerpo? –Lavi se muestra más sombrío, la idea de que otro hombre haya visto su cuerpo le enfurece de sombre manera, está por golpearlo pero Kanda le dio un puñetazo en la nariz, evitando que lo golpee, destanteándolo.

Kanda lo soltó dejando que Lavi caiga al suelo, deslizándose por la pared, saliéndole mucha sangre de la nariz.

- ¡No soy un jodido enfermo como tú, estúpido bastardo! –le grita enfurecido. –es solo una niña!

- ¡Tú miraste su cuerpo! –le grita enfurecido, poniéndose de pie dispuesto a golpearlo, pero Kanda lo esquivo haciendo que el puño le pase alado de la cara y le dio un rodillazo en el estómago doblándolo del dolor, haciéndolo caer de rodillas abrazándose el estómago, intentando recuperar el aire.

- Insisto, no soy un jodido enfermo asqueroso como tú. –Kanda se ve asqueado ante la razón del enfado de Lavi para con él, ¡es una niña!, jamás vería el cuerpo de una niña como ese desgraciado lo ve. –le mire su cuerpo como un médico mira a su paciente. –Kanda se pone en cuclillas a su lado y le alza el rostro al tomarlo de los cabellos, dejando ver como Lavi tiene toda la cara manchada de sangre. –ella enfermo y yo la revisaba… no todos vemos el cuerpo de una niña como tú, me das asco.

Lavi mentiría si dijera que esas palabras no le calaron, le hicieron sentir más monstruo de lo que se sentía, más culpable y más basura. Pero es más grande la preocupación por Yumeko, porque se la quiten, nadie se la quitara, es suya.

- Yumeko, ¿está bien? –necesita saberlo, él dijo que enfermo.

- ¿Tú qué piensas? Le dio temperatura por tu culpa… le has exigido mucho al cuerpo de una niña, le has hecho pasar a su cuerpo cosas que una niña no debe pasar, has corrompido el cuerpo de tu pequeña hermana al grado de hacerlo enfermar y debilitarse… ¿cómo te hace sentir eso? –le susurra sombrío cerca del oído.

Lavi ensancha su ojo, la respuesta a su pregunta es escoria… se siente un jodido desgraciado mal nacido, aun así… aun así nadie le puede quitar a su Yumeko, es de él, nadie la alejara.

- Vengo por mi hermana. –Lavi lo mira de reojo mostrándose serio.

- Tú sí que no tienes vergüenza. –Kanda lo mira con desprecio. –Yumeko de aquí no se ira… firmaras los papeles para que Akira y yo seamos sus tutores, ella se ira con nosotros de este país, no la volverás a ver… si tienes algo de remordimiento, o aunque sea un poco de amor por tu hermana la dejaras.

- No. –Lavi sonó sombrío. – ¡no firmare nada!

- ¡Agradece que no te he denunciado imbécil, estar en la cárcel es lo que menos mereces!

- ¡Nadie alejara a Yumeko de mí! –Lavi le da un codazo en la cara, con tal fuerza que lo tumbo y lo alejo, el golpe le ha partido el labio al peli-azul.

Lavi se pone de pie y entra al departamento corriendo.

- ¡Yumeko! –grita Lavi buscándola. – ¡Yumeko! –el pelirrojo entra al pasillo.

- ¡Onii-chan! –Yumeko sale corriendo de una de las habitaciones.

- ¡Espera Yumeko! –Akira sale corriendo atrás de ella, pero ambas se sorprenden al ver la sangre manchar el rostro de Lavi.

- Nos vamos. –Lavi ni miro a Akira, solo cargo a Yumeko, dispuesto a irse, nadie se la quitara, incluso Akira pudo notarle la pupila más dilatada, se le ve enloquecida la mirada.

- Lavi no estás bien, no te la lleves. –le dice seria Akira, mas Lavi le dio la espalda dejándole ver a Akira lo asustada que esta Yumeko.

Cuando Lavi volteo Kanda ya está frente a él, dispuesto a golpearlo pero al ver que trae en brazos a Yumeko se detuvo.

- ¡Aléjate de ella jodido enfermo! ¡No te la puedes llevar!

- ¡Es mi hermana, tú no me lo puedes impedir! –le grita enfurecido, pasando alado de Kanda que esta por seguirlo pero Akira lo toma del brazo haciendo que la mire con reproche.

- Yuu trae a Yumeko, podrían lastimarla.

- ¡Se la está llevando! –le grita enfurecido. – ¡está más en peligro a solas con él, sabes de lo que es capaz!

- Sí, pero si lo denunciamos a la policía ellos la mandaran a una casa hogar y ella sufrirá más estando sola con gente que no conoce. –la pelinegra se muestra seria. –él no la va a lastimar.

- Por favor, él la ha lastimado más que nadie.

- No le provoques más traumas de los que tendrá. Si te ve peleando con Lavi empeoraras las cosas e incluso la policía se podría involucrar. Lavi no se la va a entregar a nadie, pero si Yumeko ya no quiere estar con Lavi… —Akira aprieta los puños, siente que traiciona a su amigo, a quien es como un hermano para ella, pero lo que Lavi hizo está mal y ella debe tomar responsabilidad por no evitarlo. –solo cálmate, solucionaremos esto de forma inteligente. Te dije que me hare responsable y pienso cumplirlo. –Kanda le mantiene la mirada, algo debió ver en sus ojos que termino asintiendo, aun así no se siente tranquilo por haber dejado que Lavi se la llevara. –ven, vamos a limpiarte ese labio… no deja de sangrar. –la pelinegra lo toma de la mano y lo guía al baño y Kanda se deja llevar.


Yumeko está muy asustada, su hermano está muy raro y tiene mucha sangre en el rostro. Su hermano le está dando miedo en este momento, por lo que no puede dejar de llorar de forma silenciosa, su hermano la está lastimando mucho, su hermano no es el mismo, su hermano da mucho miedo.

La peli-azul esta en cuatro sobre el suelo de la sala, no trae sus interiores ni su pantalón. Lavi está atrás de ella de rodillas solo con la verga de afuera penetrando con brutalidad a su hermana, la penetra de forma desesperada y Yumeko cierra los ojos con fuerza asustada, adolorida, ese no es su hermano, es esa persona que se apodera de su hermano cuando la suele lastimar.

Lavi gruñe con fuerza, derramándose por completo dentro de ella y la abrazo, respirando agitado en su oído.

- Nadie te va alejar de mí, Yumeko. –le dice cariñoso en el oído, besándole la mejilla.

Yumeko lo mira de reojo, su hermano regreso, es el mismo, el que no le da miedo.

- Siempre solo seremos tú y yo… nos mudaremos a una casa para ti y para mí, solos tú y yo.

- ¿Y Akira-nee? ¿Yuu-nii?... ¿ya no los veré? –Yumeko la mira curiosa, Akira hablo con ella sobre ir a Estados Unidos, no sabe dónde queda eso pero ella dijo que si quería conocerlo y que lleven a su hermano también, pero Akira solo le sonrío.

- Solo seremos tú y yo. –Lavi aprieta más el abrazo.


Desde que su hermano la recogió de casa de Akira, anda muy raro. Ayer no la dejo de abrazar y de jugar con ella al juego de los hermanos, jugo tanto con ella que le duele todo su cuerpo y le ha dejado muchas de esas marcas que le suele hacer cuando juegan. Hoy no la dejo ir a la escuela, y que bueno, siente que no puede ni levantarse de la cama, el cuerpo le duele y le pesa. Su hermano fue muy lindo y cariñoso, incluso le trajo de comer a la cama y la miro como si se culpara de algo, ella no sabe de qué se culpa.

- Yume-chan tengo que hacer algunos recados… pórtate bien. –Lavi sentado en la cama alado de ella le besa la frente de forma amorosa. – ¿algún día me perdonaras? –pregunta dolido.

- ¿Por qué? –Yumeko lo mira curiosa, viendo esa mirada en su hermano, no le gusta verlo así, se ve tan triste y dolido.

Él solo le sonrío, se puso de pie y le revolvió el cabello.


Cuando Akira abrió la puerta se sorprendió al ver a Lavi que tiene gasas en su hinchada nariz y algunos moretones en la cara. Él le sonríe con tristeza.

- Aléjala de mí. –le suplica, viéndose derrotado y se dejó caer de rodillas. –por favor Akira, aléjala de mí. –el pelirrojo abraza a su amiga dejando su cabeza en el vientre, pareciendo un niño asustado y perdido, sorprendiéndola es la primera vez que lo ve así. –dale algo de normalidad que yo le quite, dale un hogar y cuídale… pero aléjala de mí, le amo demasiado como para seguirle haciendo esto, pero por más que intento evitarlo no puedo, es como si algo se apoderara de mí y sé que soy yo, pero a la vez no, cuando regreso a mí mismo y veo lo que hice, aunque me arrepienta sé que no dejare de hacerle lo que le hago, entonces le engaño haciéndole creer que es un juego y ella… ella solo quiere verme feliz y entonces yo me siento más monstruo… te firmare lo que quieras, solo aléjala de mí, cuídale como cuidaras a tu hijo, quiérele como se debe quererle una hermana. –le suplica sin dejar de derramar lágrimas, ver como la dejo hoy tan adolorida, tan llena de chupetones y moretones por sus manos, ver que no se puede ni parar de la cama además saber que por su culpa se enfermó hace unos días lo lleno de dolor. –la amo tanto que ya no quiero dañarla más, y sabes que a mi lado seguirá dañada. Sálvala de mí antes de que me vuelva peor, de que mate por completo su inocencia. Por favor Akira.

- Me darás su custodia. –le dice seria, sintiendo un nudo en la garganta al ver a alguien como Lavi así de derrotado, dolido y triste. Él solo asintió sin dejar de esconder su cara del vientre de ella, sin dejar de llorar como un niño pequeño. –no la volverás a ver Lavi, ni hablar con ella por teléfono o cualquier medio. –ella lo noto tensarse, después asentir.

Akira mira por sobre su hombro hacia atrás donde esta Kanda de pie teniendo los brazos cruzados y mostrándose serio. Ella sintió su mirada en ellos todo el tiempo, sabe que escucho todo, por como es Kanda sabe que no interfirió porque le impresiono al igual que ella ver a Lavi así, incluso el oírlo llorar. Kanda solo asintió moviendo suavemente la cabeza.


Yumeko está acostada en su cama viendo la televisión, están transmitiendo su anime favorito. Solo lleva puesto un pijama infantil. Escucho la puerta principal ser abierta y cerrada. Seguro su hermano llego, pero no la emociono, tal vez él quiere jugar de nuevo y le duele mucho el cuerpo, así que rápidamente se acostó y se tapó toda, apretando sus parpados, haciéndose la dormida.

Cuando la puerta de su habitación se abrió se tensó y apretó con más fuerza sus parpados.

- ¿Yumeko?

Al oír la voz de Akira abre los ojos, estando ella ahí su hermano no querrá jugar. Emocionada por eso se sentó de golpe, destapándose, pero gimió de dolor, le duele mucho sentarse.

- ¡Akira-nee! –exclama enérgica, volteándola a ver y noto como ella le sonríe, acercándose a ella y sentándose a su lado en la cama. – ¿te quedaras conmigo hoy? –pregunta esperanzada.

- ¿Recuerdas lo que te dije de irnos a Estados Unidos?

- ¡Si! ¡Quiero ir! –exclama emocionada.

- Pero Lavi no ira con nosotros… él se quedara aquí porque tiene que trabajar. Tú vivirás conmigo y con Yuu.

Yumeko frunce el ceño, ella no se quiere alejar de su hermano, lo quiere mucho, pero no quiere seguir jugando así con su hermano, a veces le gusta jugar así con él porque a él lo hace feliz y ella siente rico, pero a veces, como ayer no le gusta porque le duele, porque la lastima y la asusta. Ella le gustaría que Akira y Yuu vivan con ellos para que su hermano no juegue tanto con ella ese juego.

- ¿Onii-chan nos visitara? –pregunta esperanzada, ella quiere a su hermano, pero a la vez le asusta.

- Seguramente. –mintió sonriéndole levemente y Yumeko sonrío.

- ¿Y cuándo nos vamos? –pregunta emocionada.

- Ahora mismo, arregla tus cosas. Solo lo que te quieras llevar. –Akira le revuelve el cabello y Yumeko asintió. –Yuu nos está esperando en el auto.

- ¿Y onii-chan? –pregunta curiosa.

- Él tiene trabajo, no podría ir a despedirse de nosotros, pero me dijo que te dijera que te ama mucho, que llamara lo más pronto que le sea posible. –Akira amplía su sonrisa y Yumeko se deprimió, al menos quería despedirse de su hermano.

La peli-azul se puso de pie. Akira frunce el ceño al verla mostrar dolor, al verla cojear.

- Los problemas vendrán cuando ella sepa lo que le has hecho Lavi. –no puede evitar mostrar tristeza y culpa en la mirada.

Lavi está sobre su cama, abrazando su almohada, aspirando el aroma de Yumeko que queda en ella. La habitación está a oscuras. Y se está conteniendo mucho, para no ir tras ellos, para no traerla de regreso, no ha tomado ni una gota de alcohol, no cree poder controlarse si lo bebe.

Por eso Akira y Yuu se irán ese mismo día, para que él no cambie de opinión, y si lo hace no consiga detenerlos.

- Es por su bien… ella estará mejor con ellos, yo solo la daño. Yo solo la daño, yo solo la daño… —se repite una y otra vez, tratando de contenerse.


Tres meses después:

Adaptarse a una nueva escuela, en especial a un nuevo país donde hablan otro idioma fue muy difícil, pero ya lo está consiguiendo. Extraña mucho a su hermano, él no se ha comunicado con ella, y cada que le pregunta a Akira por él solo le dice que está muy ocupado. Intento llamarlo pero nadie contesta los teléfonos que tenia de él. Aunque ciertamente con el tiempo cada vez piensa menos de su hermano, tiene muchas cosas que hacer, aprender el idioma, ir al corriente en sus clases, incluso se metió a volibol en la escuela, cuando llega esta tan cansada que solo quiere dormir, eso ha ayudado que no piense mucho en su hermano.

Además vivir con Akira y Yuu es divertido. Akira a veces anda rara y Yuu le dice que es por el embarazo. A ella le gusta tocarle la barriga cuando le bebé patea y sabe que no es la única a Yuu también le gusta. Aunque Yuu sea un amargado la cuida, la protege, aunque es enojón y siempre la anda regañando. Akira es quien siempre la solapa para que Yuu no la regañe cuando hace una travesura,

Akira la consiente y le compra cosas. Le gusta vivir con ellos, lo siente más como una familia, más de lo que la sintió con su hermano… pensar en él la pone triste, porque él prometió llamarla pero tal parece que la olvido, por eso intenta no pensar mucho en él y lo ha ido consiguiendo gracias a las actividades que tiene en el día para distraerse.

Sí, no solo los estudios y el deporte la tienen ocupada, Yuu la obliga a tener responsabilidades dentro de la casa, así que tiene que ayudar ya sea ayudándole a Akira en la cena, limpiar su habitación y sacar la basura, esas son sus responsabilidades en casa, y le gusta, suelen ser las mismas que tenía cuando sus papis vivían.

Yumeko va saliendo de la escuela primaria vistiendo su uniforme, ha hecho algunas amigas y va saliendo junto con ellas, riendo de algunas cosas que sucedieron en el transcurso escolar.

Nada más salieron para tomar el autobús y ella vio a Yuu de pie recargado en su automóvil que esta atrás del autobús. Lo ve nervioso y fumando como locomotora.

- ¡Yuu-nii! –exclama corriendo hacia él, sin despedirse de sus amigas, nunca se le quitara lo enérgica.

- Súbete al auto. –ordena tirando el cigarro y yendo al lado del conductor.

- ¿Por qué viniste por mí? ¿Supiste mis buenas notas y me compraras lo que prometiste? –pregunta emocionada, ya estando en el auto abrochándose el cinturón.

- El bebé ya va a nacer. –fue todo lo que dijo antes de encender el automóvil.

Yumeko lo mira sorprendida, para después emocionarse, al fin nacerá el bebé. Ella ansia conocerlo desde hace muchos, la espera se le ha hecho muy larga.


A Akira la acaban de pasar a cuarto. Está en la cama cargando un bulto envuelto en sabanas infantiles de color blanco con estampado de ositos amarillos. La pelinegra se le ve ojerosa y cansada, pero no puede dejar de mirar emocionada al bebé.

Cuando la puerta es abierta alza la mirada viendo a Kanda que como siempre lo ve serio, aunque sabe que está ansioso por conocerle.

- Niña ¿ah? –fue lo primero que dijo caminando hacia ella, nada más nació el doctor le dijo el sexo.

- ¡Es muy bonita! –exclama orgullosa y emocionada.

Kanda se sienta alado de ella, pasándole un brazo por los hombros y con su otra mano destapa la cara de la niña para poder verla. Para Kanda fue la bebé más hermosa que ha visto en su vida, se enamoró perdidamente al instante que sus ojos la vieron. Es tan pequeñita que le despiertan protección en todo su ser, desearía encerrarla en una burbuja donde nada le pase. Ahí está dormidita, sonrosadita con esa maraña de pelo negro.

- Tiene tu nariz. –Kanda le acaricia la nariz con los nudillos, tan suave como si temiera romperla.

- Se parece a ambos… y cuando abra los ojos veremos de quien los saco. –Akira le sonríe.

Kanda le beso la cabeza a Akira, quien se recargo melosa con él, viéndose cansada y ninguno sin despegar sus ojos de su hija, es inexplicable lo que les hace sentir con solo verla.

- ¿Y Yumeko? –pregunta curiosa.

- Afuera. Le dije que si se porta bien la llevare a conocerla cuando la lleven a los cuneros.

- ¿No la dejaron entrar?

- No.

Akira sonríe divertida, seguro Yumeko hizo puchero por eso.

- ¿Cómo la llamaremos? –pregunta Kanda curioso.

- Hikari. –Akira sonríe de oreja a oreja y Kanda frunce el ceño.

- Genial, el nombre femenino de mi hermano. –dice rodando los ojos.

- Admítelo, le queda y lo sabes.

Kanda no dijo nada, aunque tiene que admitirlo, esa pequeña bola de carne se ha convertido en su luz.


- ¡Quiero conocerla, quiero conocerla, quiero conocerla…!

No deja de decirlo emocionada y enérgica mientras camina por los pasillos del hospital alado de Kanda a quien le jala la manga de la camisa.

- ¡Joder! ¡Ya cállate! ¡Vamos a que la conozcas, jodida enana molesta! –exclama ya harto.

- Estoy emocionada. –Yumeko pone sus puños frente a su boca y mueve las caderas de forma graciosa. – ¿es bonita? Si se parece a Akira-nee seguro lo es, si se parece a ti Yuu-nii lo único que importa es que esta sana. –de solo imaginarse a un bebé con la cara de Yuu le dieron escalofríos, será un bebé espeluznante.

A Kanda le da un tic nervioso en la ceja, esa mocosa sabe cómo exasperarlo, no le sorprende después de todo lleva sangre de ese estúpido.

- ¡Dime! ¿Es bonita? –pregunta impaciente.

- Claro que lo es, es la cosa más hermosa que puede existir en este mundo de mortales. –piensa orgulloso, sonriendo como todo padre que no ve nada más perfecto que su hijo.

Yumeko hace un puchero porque él no le responda. Pero al fin llegaron a donde están los cuneros. Yumeko corrió y pego su cara al vidrio, viéndose graciosa, y busco a Hikari, pero hay muchos bebés.

- ¿Cuál es Yuu-nii? –pregunta curiosa, volteándola a ver.

- Kanda Hikari. –Kanda apunta donde está el cunero de su hija, viéndola, no puede dejar de verla, no puede creer que Akira y él le hayan dado vida a la cosa más hermosa que ha visto, no puede creer que el fruto de su amor este ya ahí, que la pueda tocar y cargar.

Yumeko mira emocionada hacia donde apunta y sus ojos brillaron con más emoción.

- ¡Es muy bonita! –exclama emocionada, ella se encargara de chiflar a esa bribona, y a como es Kanda con Akira que le da todo lo que quiere con más razón él le ayudara a consentirla. Sabe que no es su hermana pero ella la tratara como una pequeña hermanita, la mimara y solapara en sus travesuras, incluso ya planea como sacarle más canas verdes a Kanda con ella.

Continuará

:O lavi accedio que se la llevaran... dejara las cosas asi? se volverann a ver? como reaccionara yumeko cuando sepa que lo que hacia con su niichan no era un juego? estas y mas dudas se resolveran en los siguientes cap... jajajaja sone como telenovela

spero les haya gustado el cap

muchas gracias por sus reviews

besos

kriss