Capítulo 13
Un par de días antes
Morgan no dejaba de contemplar el va y ven del péndulo sobre la mesa de la Dra Baker. Habían pasado 25 minutos de su cita con ella. Como pasaba casi todas las semanas, Morgan casi no hablaba. Así que Baker tenía que echar un anzuelo para que cayera.
-Leí sobre la chica que salvaron hace unos meses, la que apareció en el mar, aferrándose a un faro.
-Si, Kate Joyce. Fue secuestrada por un chico, James Barrett.
-Me impresionó la forma en que ella luchó por dos días, sin soltarse en ese faro. Tenía una fe inquebrantable de que la encontrarían. Qué fue lo que la motivó? Es decir, que le dio esa fuerza de voluntad?
-Su hermano. JJ, bueno, la agente Jennifer Jareau, nos contó que su hermano pequeño había muerto de leucemia años antes. Ella le dio fuerzas hasta el último día. Así que pensó que su hermano jamás habría renunciado. Pensó en él siempre, hasta que vio el helicoptero acercarse.
-Jennifer Jareau, es la agente que dejo el equipo para un puesto en el Pentagono.
-Mm... si, así es. De eso ya dos meses.
-Debe haber sido duro para ustedes que ella se fuera.
-Lo fue, lo es. JJ era muy importante en la dinámica del equipo.
-A quiénes le afectó más su salida?
-A ver... a García, ellas son practicamente hermanas, y a Reid... si, a él le afectó mucho.
-Cómo lo ayudaste?
-Yo traté de buscar algo para que se distrayera... Quería que saliera de su apartamento. Siempre fue muy aislado, pero cuando JJ se fue, se deprimió y no quería salir a ningún lado... Fue un milagro cuando se decidió acompañarnos a Prentiss y a mi a...
Morgan dejó de hablar y bajo la mirada.
-No es necesario que me hable de eso, si no quiere.
-Lo sé, pero necesito hacerlo.
Fin del Flashback
Prentiss salió como todas las mañanas del ascensor, pero la conversación con Reid aún le martillaba la cabeza. Sabía que no estaba bien, pero estaba tan encerrado en si mismo que no dejaba que ninguno de ellos se acercara. Al entrar, vio el maletín de Reid, pero no había señales de él, así que caminó hacia la oficina de Morgan.
-Adelante.
-Ey, has visto a Reid? Su maletín está en su escritorio.
-Él... no sé, supongo que aún está en el baño.
La expresión de Morgan era seria, su mirada perdida, así que Prentiss entró y se acercó.
-Sucedió algo?
Morgan se levantó molesto. Los recuerdos no lo dejaban pensar, se sentía frustrado y molesto.
-Si sucedió algo? Claro que sucedió algo, Emily!
-Morgan...
-Él nunca se va a recuperar, él... es otro, y lo peor es que no me deja acercarme a él.
-Derek, hay que darle tiempo para que asimile...
-Cuánto, Emily? Ya pasó mucho tiempo
-Lo sé, sabes tan bien como yo que el Trastorno de Estrés Post Traumático no se supera de la noche a la mañana. Él estará bien, solo necesita tiempo.
-Eso espero Emily, nunca me voy a perdonar por lo que tuvo que pasar.
-Tampoco es justo que te culpes, los tres tenemos nuestra propia carga, no podemos llevar la de los demás.
En ese momento son interrumpidos por un mensaje texto de García. Morgan lo lee y suspira, -...tenemos un caso.
-Bien, hablaremos luego, de acuerdo
-Claro.
Reid se lavaba las manos cuando escuchó su celular. -SOS Tenemos un caso. En la sala en 15 minutos.
El genio respiró profundo, sería su primer caso después de su licencia. Aún no había hablado con Hotch, así que no tenía idea si volvería al campo. Guardó su celular, se peinó un poco el pelo hacia atrás y se acomodó el cuello de la camisa para no mostrar las pequeñas cicatrices que aún quedaban del taser. Finalmente, decidió salir.
Hotch acomodoba los expedientes antes de dirigirse al salón, cuando Rossi entró.
-Todo bien.
-Si, García te mandó el mensaje.
-Así es. Y, cómo lo piensas manejar?
-Qué quieres decir?
-Morgan aún no está bien, y ahora Reid vuelve, y sin importar lo que diga el informe del psiquiatra tu y yo sabemos lo fácil que es para Reid engañar a cualquiera sobre su verdadera condición emocional.
-No lo sé, Dave. Tengo que ver a Reid en un caso para estar seguro que está en proceso de superar el trauma. Y sobre Morgan... bueno, ha trabajado bien, ha sabido controlar sus episodios. Veremos que pasa.
Al salir de la oficina, se encuentran con Reid, quien mira por el vidrio a García, acomodando todo para la presentación del caso.
-Hola, chico. Bienvenido, le saluda Rossi. El joven lo vuelve a ver y le hace una media sonrisa.
-Hola, es bueno verlos.
-Cómo te sientes para volver?
-Bien... estoy bien, muy bien.
Rossi y Hoche se vuelven a ver, y Reid baja la mirada.
-Si sientes que aún es muy pronto...
-Puedo trabajar Hotch, en serio, viste mi informe.
-Si lo leí, pero quiero estar seguro.
-Puedo hacerlo Hotch..
Reid deja de hablar al oír a Morgan y Prentiss saliendo de la oficina. Quita la cara nerviosamente y vuelve a ver a los dos agentes, quienes no pierden detalle de su lenguaje corporal.
-Bien... los veo adentro.
Entra rápidamente, y deja desconcertados a ambos agentes.
Al entrar, García lo recibe con un gran abrazo.
-Oh, mi dulce, finalmente estas aquí!
-Hola, García.
-Cómo te has sentido?
-Bien, muy bien de hecho. Qué es eso?, pregunta al ver unas tablets.
-Oh, ya verás.
Finalmente todos entran y toman asiento. Antes de empezar la presentación, García hace una pausa.
-Bienvenidos al siglo XXI!, dice sonriendo mientras entrega una tablet a Prentiss que la toma sorprendida.
-Vaya, qué es esto?
-Sí, la tecnología. Ante ustedes están sus nuevas tablets, responde mientras entrega una a cada uno, pero Reid inmediatamente salta. -Ya no usamos papel?
-No temas, doctor de la época antigua. He estado trabajando a la antigua por culpa de tu vena anti-tecnológica. Archivos y copias de fotos en papel. Pero el ábaco se queda es tu responsabilidad.
-García, no es que no agradezca tus esfuerzos, pero, ¿exactamente de dónde has sacado los fondos para esto?
-Hice algo.
-Algo?
-Mejor que no entremos en detalles.
-Lo hablaremos más tarde.
-Vale. En su lugar hablemos sobre la temporada de cosecha en Indiana, los agricultores están encontrando algo más que maíz en sus campos. Meredith Joy, Kimberly Jukes y Amanda Frye fueron encontradas muertas en el Condado de Johnson, Indiana. Las tres mujeres eran bailarinas exóticas que vivían en diferentes condados del estado...
Mientras García presentaba el caso, Reid no dejaba de mirar las fotografías de las tres víctimas, todas golpeadas, violadas y estranguladas. La imagen de Amanda Frye fue la que más le impactada, estaba llena de moretones, sin ropa, llena de tierra... En ese momento, su mente empezó a divagar.
-No, no quiero, no quiero, no...
Se decía así mismo, mientras trataba de soltarse del agarre de ese hombre. Lo puso sobre el torso de Prentiss, Reid no dejaba de ver sus ojos, estaba aterrada, intentó safarse pero fue inútil. Sintió como su cuerpo se iba desgarrando, el dolor era inmanejable. El primer golpe fue profundo y lento, cerró los ojos con fuerza y trató de echarse para atrás y alejarlo de sí, pero era inútil. La segunda penetración fue con fuerza, perdió el aire por completo y sintió las primeras lágrimas cayendo sobre su mejilla. Después de ahí, fue uno, otro, otro, sin parar, profundo, más rápido, sentía la humedad cayendo por sus piernas, no supo en qué momento sus gemidos se convirtieron en gritos...
-Quién ha desaparecido?, pregunta Prentiss, haciendo que Reid vuelva a la realidad.
-Se llama Stephanie Wilson. La secuestraron anoche en el Club Prowl en el condado de Tippecanoe.
Terminó su turno a medianoche, pero nunca llegó a su casa, donde le esperaba su hijita de dos años. La niñera llamó a la policía, el coche de Stephanie estaba en el aparcamiento como en los otros casos.
-Hay un patrón claro. Todas las mujeres son secuestradas el viernes por la noche y asesinadas en algún momento de la noche del domingo.
-Así que tenemos menos de dos días para salvar a Stephanie Wilson... Salimos en 20 minutos.
Cada quien fue por sus cosas para irse, todos, a excepción de Morgan, quien paró a Reid.
-Ey, Morgan, vamos tenemos que hacer.
-Tenemos que hablar.
-No se que quieres hablar conmigo.
-Reid, es sobre lo que pasó en la montaña.
-Porque no dejas eso.
-Te está martirizando.
-No, no es así. Estoy bien
-Si, si, sigue repitiéndole, tal vez algún día te lo creas.
Reid volvió la cara. Morgan lo sujetó del brazo, pero Reid inmediatamente reaccionó alejándose. Morgan observó con cuidado.
-Chico, no te haré daño.
-Yo... yo sé que no lo harás... es que... Morgan, dejame si.
Morgan no insistió más, así que Reid se fue. Mientras miraba a su amigo alejarse, Morgan pensó en su cita con la Dra Baker unos días antes.
-Me golpeó tantas veces que, no supe nada más. En el hospital, Prentiss me contó lo que le hizo a Reid. No pude ayudarlo, más que eso, yo lo llevé allá.
-Lo hizo para distraerlo.
-Lo se. Pero debí cuidarlo.
-Porqué tendría que hacerlo?
-Por que es mi amigo. Nunca me voy a perdonar, si él no vuelve a ser el mismo, será por mi causa. Y lo peor es que él no acepta ayuda.
-Oculta sus heridas.
-Así es. Pero no sé hasta que punto porque no ha dejado que ninguno se acerque a él.
-Usted también las oculta.
-Yo?
-Claro, esta es la tercera sesión, y lo poco que ha hablado a sido de Prentiss y Reid, no de usted.
-Yo estoy bien...
-Así como Reid... le diré Derek, la única forma de que pueda ayudar a su amigo, es que primero se ayude a sí mismo.
