El último sinsajo
Capitulo 13
.
LEO'S POV
Me encuentro sumergido entre una nube espesa de polvo. Por cada segundo que pasa, más me cuesta respirar. Intento escapar de las bestias que me acechan pero los pies me comienzan a fallar y siento que me voy a derrumbar. Siento el tacto de alguien a mis espaldas. Al parecer, el chico mugriento del 12 no había tenido suficiente y ha vuelto a por más. Sin pensarlo dos veces me doy la vuelta y me lanzo encima de la figura y agarro rápidamente su cuello preparado para no dejar escapar ni un aliento suyo. Para mi sorpresa no era ningún él sino mi compañera del distrito Laia. Aparto lo más rápido posible mis manos y le ayudo a incorporarse.
-¡Maldito! ¿En qué demonios estabas pensando? –me grita mientas intenta recuperar un poco de aire.
-Lo siento, creí… -intento explicarme. -¿A quién se le ocurre acercarse así en este mismo momento?
-Parecías necesitar ayuda. –responde.
Poco a poco el polvo se va despejando y ambos nos encontramos con una pequeña cueva que parecía servir muy bien de escondite. Obviamente no es el lugar más lujoso en la que he estado pero en estas circunstancias supongo que las lamentaciones quedaban aparte.
-¿Qué te ha pasado en la cara? –me pregunta Laia después de ponerse cómoda a unos metros de mí.
-Me encontré con los del 12. –afirmo.
Laía pone una expresión de sorpresa y sin vacilar se acerca para escuchar algo más.
-¿Los mataste? –sonríe maliciosamente.
Para su decepción le cuento que se me escaparon, aunque sé perfectamente eso no fue lo que pasó y ni se acercaba a ello.
Ella vuelve de nuevo a su sitio. Observándola, parece que quiere decirme algo pero se lo piensa. Sin decir ni una palabra me lanza un puñado de tierra que se esparce por toda la cueva. La ignoro y me acuesto dándole la espalda para sumergirme en mis pensamientos.
¡¿En qué estaba pensando?
.
PRIM'S POV
Después de un largo descanso, Brent y Caleb deciden ponernos en marcha para buscar comida. Después de todo, teniendo a Caleb como nuestro aliado es de gran ayuda ya que nadie más que él conoce este distrito como la palma de su mano.
-Al ir en busca de agua pensé en buscar ayuda en el poblado pero como era de esperarse no había nadie. –nos explica Caleb durante nuestro camino.
-Es bastante posible que todo esto sólo sea la copia de tu distrito Caleb. –le responde Brent.
-Lo es. Aunque el parecido sea similar, puedo distinguir de que esto no es el distrito 10 original. –continúa.
-¿Tenéis algún pequeño bosque por aquí? A lo mejor puedo ayudar a buscar algún vegetal comestible. –intento integrarme en la conversación.
-No. El único vegetal que logra sobrevivir aquí son los hierbajos de los que se alimentan el ganado. –me responde Caleb mostrando una sonrisa consoladora.
-Eso significa que la única comida que podemos encontrar es… -dice Brent.
-El propio ganado. –termina Caleb.
-Pero para eso tendríamos que tener armas. No podemos matar una vaca con las manos. –les digo incrédula.
Ambos se quedan pensativos. Obviamente yo tenía razón, aunque tengamos los conocimientos de Caleb y la fuerza de Brent no hay ninguna posibilidad de que tumben una vaca.
-El matadero. –de repente suelta Caleb.
Brent y yo le miramos confusos.
-Allí podemos encontrar armas. –sonríe victorioso Caleb.
.
El matadero es un sitio bastante…aterrador. Todo estaba oscuro, no se veía nada y olía bastante mal, a carne podrida. Brent me agarra la mano por la desconfianza a la oscuridad mientra Caleb se adelanta a nosotros.
-Caleb. –dice Brent. –Ve hablando solo para que sepamos tu situación.
-Está bien. –suena la voz de Caleb por la oscuridad.
Esperamos unos minutos cuando de repente un rayo de luz comienza a parpadear.
-Esto nos va a ser de gran utilidad. –dice Caleb a unos metros de nosotros.
-¿Qué es eso? –le pregunto.
-Es una linterna. –me responde. –Supongo que si los Guardianes no nos quieren dar cosas es porque nosotros debemos encontrarlas.
Caleb vuelve hacia nosotros y nos ofrece otra linterna. Gracias a ella comenzamos a vislumbrar todo el edificio abandonado. Para la alegría de Brent encontramos unos materiales perfectos para ser utilizados como armas.
-Esos ganchos sirven para colgar la carne que va a ser enviada al 13. –señala Caleb a las materiales sobre las manos de Brent.
-Me gusta. –afirma Brent.
-Toma Prim. –me ofrece Caleb. –Te vi en el entrenamiento y tienes una gran puntería. Este cuchillo puede ayudar a defenderte.
-Está bien. Gracias. –y agarro con cuidado el cuchillo ya limpiado por Caleb.
-Yo me quedo con este. –señala Brent. –Yo ayudaba a mi padre en la carnicería del distrito. Creo que podré manejar bien esta hacha.
Ahora mismo podemos decir que somos los tributos más adelantados de los Juegos. Después de todo ya tenemos materiales de gran ayuda como las linternas, tenemos agua limpia y sobre todo tenemos armas.
Justo cuando ya nos íbamos, me tropiezo con un trozo de metal y hace que me caiga al suelo. Mis compañeros corren a mi ayuda pero yo les digo que sólo me había tropezado. De repente el trozo metálico comienza a iluminarse con unos rayos verdes marcando el relieve del dibujo que presenta. Caleb lo reconoce al instante.
-Es la insignia de mi distrito. No recuerdo haberlo visto por aquí.
Nos miramos los unos a los otros. Nadie parecía entender lo que podría significar esto pero lo más lógico es que sea normal encontrar en el distrito 10 su insignia, aunque no lo habría puesto aquí.
Decidimos no darle muchas vueltas y volvemos a la cabaña antes de toparnos con algún otro tributo, aunque no veo el problema ya que nosotros ya tenemos armas pero es por pura precaución. Más bien no queríamos encontrarnos con Leo.
Por suerte llegamos a la cabaña sin ninguna dificultad. Lo único es que no habíamos conseguido nada de comida. Ya era demasiado tarde y todo estaba oscuro así que no tenemos más remedio que esperar hasta mañana.
-Caleb, acuéstate tú primero. Te despertaré en un par de horas para que nos intercambiemos. –le dice Brent.
-Está bien. Buenas noches. –se despide antes de cerrar los ojos.
Brent me mira para que me acueste pero me siento al lado suyo en la entrada de la cabaña.
-Nunca quise tener un aliado y ya sabes por qué. –le digo.
-Caleb es un buen chico. –me responde Brent.
-Lo sé y eso no me gusta para nada.
Nos quedamos en silencio. Ninguno de nosotros quiere hacerle daño a Caleb pero también está mal desear que lo haga otro. Después de todo lo que ha hecho por nosotros sería hipócrita por nuestra parte.
-Sabes que todos lo saben ¿verdad? –me pregunta de repente.
-¿El qué? –le pregunto confusa.
-Que eres mi punto débil. Así que mantén los ojos abiertos Prim. –me mira Brent. –Si te hacen algo, se acabó.
Antes de dejarme que le respondiera me da un empujón para que me acueste. Me quedo con la boca abierta preparada para decirle algo pero decido cerrarla y obedecerlo. Me acuesto y cierro los ojos.
.
KATNISS' POV
Siento como una manta se desliza por mi cuerpo y huelo el aroma que sale de la taza que me ofrece Peeta. Esta noche no pienso dormir y empecé a plantearme no hacerlo hasta tener a mi niña en mis brazos. Peeta se acomoda a mi lado y de nuevo nos sumergimos en la pantalla situada enfrente de nosotros.
Ahora enseñan a los tributos del distrito 2 buscando un refugio. Ambos están alertos pero sin nada con que defenderse. Entonces aparece Laia de la nada y lanza un especie de cuerno que se clava directamente al estómago del tributo femenino del distrito 2. Su compañero sale corriendo lo más rápido posible. Laia se acerca al cuerpo derrumbado, agarra el cuerno y se lo clava aún más. La chica deja de respirar.
Suena un cañonazo.
Peeta y yo nos quedamos observando perplejos. Es el primer asesinato en los Juegos ya que los cinco chicos caídos de esta tarde han sido atacados por las vacas, más bien eran unos mutos. Intento buscar a Leo pero al parecer no está con su compañera, lo cuál me alivia y me preocupa al mismo tiempo. Me alivia porque pienso que puede que no sea como un asesino, eso nunca lo habría aprobado su padre y me preocupa porque puede que ahora mismo esté cazando a Brent y a Prim.
Vimos como Brent y él se agarraron a golpes. Prim gritando una y otra vez y de repente recibe un golpe de ambos, mi hija cae y lo que más me extrañó fue ver el comportamiento de Leo. Brent estaba distraído y pudo haberle atacado perfectamente, tuvo una oportunidad clara de acabar con ambos y no lo hizo. Se agachó y observó si Prim estaba bien.
Creímos que todo se había acabado cuando vimos eso pero Leo no hizo nada. Absolutamente nada.
Miro de nuevo en la pantalla y ya habían cambiado de secuencia. Ahora se observa a Prim, durmiendo con el ceño fruncido y lo único que puedo pensar es que cuando despierte no estaré allí para darle un abrazo y decirle que todo está bien. Eso me mata.
-Estará Brent. –salta Peeta. –Brent estará allí cuando despierte y le dirá que todo está bien.
Miro a Peeta. Admiro su fuerza en estos momentos. ¿Desde cuándo me había convertido en una persona débil?
-Mañana tengo una reunión. –me dice Peeta.
-¿Reunión? –le miro confusa. -¿Con quién?
-¿Te acuerdas de Lucy Hitch? –me responde con otra pregunta.
-Cómo no. –todavía recuerdo aquella cara pálida con colorete y sus rizo perfectos. –La ayudante de Coín. ¿De qué tienes que hablar con ella?
-Puede que ella nos pueda ayudar.
.
PRIM'S POV
Alguien comienza a agitarme y me despierta. Pienso ya en lo peor pero mis compañeros están en perfectas condiciones.
-Vamos Prim, es hora de ponerse en marcha. –me despierta Brent.
Me levanto enseguida y coloco el cuchillo que me dio Caleb anoche en mi cintura. Procuro colocarlo bien para que no se me caiga. Veo a Caleb almacenando agua y Brent afilando los ganchos. Parece que ya llevaban un buen rato despiertos y eso me hace sentirme mal. Ellos estaban haciendo todo el trabajo y no era justo. Si tan sólo tuviera mi arco podría conseguir fácilmente comida y serviría de algo.
-El ganado ya debe de estar pastando. Iremos por un atajo así que estad alertos por si surge cualquier cosa. –nos dice Caleb.
Todos nos ponemos en marcha, Caleb por delante y Brent por atrás. Caleb nos está conduciendo por un camino con algo más de vegetación que la zona de lanzamiento. Arranco unas cuantas hierbas buenas, las limpio y se lo ofrezco a los chicos. Ambos me miran con una cara extraña pero cuando me ven metérmelo en la boca y masticarlo ellos hacen lo mismo. Al cabo de unos instantes me lo agradecen.
Todo parece estar muy tranquilo. Suponemos que estamos muy distribuidos ya que nadie parece encontrar a nadie. Pero esto no tardaría mucho ya que los Guardianes harán algo para hacer que nos encontremos.
Sin darnos tiempo para reaccionar, una chica choca con Caleb y ambos caen al suelo. Brent corre hacia delante y yo saco mi cuchillo en posición de defensa. Caleb se levanta lo más rápido posible y saca su hacha. La chica al ver que teníamos armas no se lo piensa dos veces y sale de nuevo corriendo. Cuando creímos que ya había acabado, otro chico sale de la nada y golpea a Brent. Sin dudarlo dos veces antes de hacerme una señal de que no mire, agarra a su contrincante en la espalda y encaja su gancho en su cuello.
Lo único que pudo hacer fue gritar.
Caleb se encuentra ahora observando el alrededor. Al parecer ya había acabado y Brent acaba de tener su primer asesinato. Brent le cierra los ojos al chico y me agarra del brazo con fuerza. Pero al dar el primer paso me tropiezo y me encuentro con una maraña envuelta en mi pie izquierdo, entonces una loca gritando, la misma que chocó con Caleb salta sobre mí con una piedra. Cierro los ojos y de repente siento gotitas cayendo sobre mis mejillas. Cuando abro los ojos encuentro la mirada de dolor de aquella chica y veo cómo la sangre sale de su boca. Brent agarra el cuerpo y lo aparta encima de mí.
Entonces veo mi cuchillo clavado en su cuerpo.
Caleb lo coge, lo limpia y me lo devuelve con una cara de desolación. Acababa de matar a una persona. Mis manos ya están manchadas.
El resto del tiempo lo pasamos en silencio. Se oyen 6 cañonazos y sin tardar mucho aparece de nuevo nuestros rostros en el cielo. Vemos como la palabra caído va apareciendo sobre los rostros de los muertos de hoy, busco el rostro de aquella chica y aparece la palabra caído.
-Eran los tributos del 7. –dice Brent. –Que descansen en paz.
Vuelve el silencio. Comemos sin decir ni una palabra. Al menos los chicos han conseguido derribar una vaca pequeña así que tenemos bastante carne para unos días, si no se nos estropea. El sol todavía brilla con intensidad y cada vez el calor es más sofocante, como la voz que de repente comienza a retumbar.
-Once caídos en dos días. –comienza su frase. –Esto se pone interesante. Aunque observamos que algunos han conseguido armas no nos sentimos contentos al ver que no hacéis vuestros deberes. Os dijimos que os íbamos a dar armas si seguís vuestros instintos pero al parecer nadie parece entenderlo, ¿o me equivoco?
Los tres nos miramos y sinceramente ya no me acordaba de ello.
-Bueno aquí os va una pista clave. –suelta la voz. –Buscad algo concreto que represente este distrito y obtendréis un premio. Buenas suerte tributos, y que vuestros actos os guíen hacia la victoria.
-Algo concreto de este distrito. –piensa Caleb. –La carne pero… no entiendo.
-¿No hay nada más Caleb? –pregunta Brent.
-La insignia. –de repente sale de mi boca. -Si, ¡la insignia! ¡Por eso brillaba tanto!
En un abrir y cerrar de ojos ya estábamos corriendo hacia el matadero. Por suerte no hubo ninguna complicación. Buscamos de nuevo esa luz verde y lo miramos fijamente.
-¿Ahora qué? –pregunta Caleb.
Como si fueran por si solas, mis dedos comienzan a trazar el relieve y en un acto de descuidado parezco pulsar la insignia entera.
.
Abro los ojos. ¿Qué demonios había pasado? Observo a Brent y Caleb levantarse al igual que yo. Miramos nuestro alrededor. Ya no estábamos en el matadero. Estaba oscuro pero observamos máquinas por todas partes. ¿Dónde estábamos?
Brent toca una especie de cilindro y cuando lo hace aparta su dedo enseguida.
-Está electrocutado. –dice Brent mientras se lleva el dedo chamuscado en la boca.
-Electricidad. –suelta Caleb.
-Entonces si no me equivoco es el distrito 5. –dice Brent.
Habíamos cambiado de distrito en tan solo tocar la insignia. Ahora lo entendíamos, esto es la arena. Se trata de buscar las insignias que nos llevaría a otro distrito y así quizás hasta el final. Pero aquí faltaba algo…
-Mirad esto. –grita Caleb desde unos metros.
Brent y yo nos acercamos a Caleb. Había una bolsa marrón bastante grande. Me miran para que lo abra porque después de todo yo fui quién pulsó la insignia.
Con cuidado desato el lazo y lo abro.
Armas.
.
Espero que os haya gustado el capitulo. Ha salido un capítulo algo largo porque decidí meter el POV de Katniss solo para que sepáis como los están pasando, no muy bien.
No olviden dejar un review y los reviews largos me ponen muy contenta! UN BESO MUY GRANDE A TODOS!
