Miento más que hablo, pero al menos he vuelto con algo recién salido del horno y en el comentario de abajo os cuento un par de cositas :3
Gracias a todos vosotros, sin todos esos mensajes y comentarios esta historia no estaría aquí ahora mismo.


XII- ¿Vienes o te obligo?

Pum.
Pum pum.

Alguien estaba golpeando la ventana de los chicos Gryffindor, pero al parecer ninguno de los jóvenes se despertaba a pesar de la fuerza con la que la chica estaba tocando el cristal.

Pum.

—Ya voy mamá… -Musitó Dean con los ojos cerrados y la boca pegada a la almohada.

Pum pum pum.

—Mamá… -Dean se dio la vuelta en la cama y volvió a agazaparse junto a su almohada.

Pum pum.

—Ma…

—¡No ser mamá, idiotte! –Gritó Lena, que ya estaba cansada de aporrear la ventana sin recibir ninguna respuesta.

Unos tres segundos después, Ron ya estaba abriendo la puerta para invitarla a pasar con una agradable sonrisa y Harry, Dean y Seamus también comenzaban a abrir los ojos y levantarse.

—Te echaba de menos. Ayer no te vi. –Murmuró Ron, despacio y en voz baja, intentando no despertar a sus compañeros de habitación (que ya estaban despiertos).

Lena lo miró, sonriendo, pero finalmente bajó la vista y compuso un pequeño puchero.

Ron le apartó el cabello de la cara y observó sus profundos ojos azules. Le encantaba esa chica, daba igual si era muggle, bruja, inglesa, rusa o siberiana. Era perfecta.

—¿Qué tal estás, Lena?

El labio inferior de la chica tembló un poco y miró a Ron intentando recordar las palabras que debía pronunciar, pero no estaba segura.

—Ir… paseo… -murmuró. –yo decir algo.

Ron la miró unos segundos, preocupado, pero finalmente aceptó con la cabeza y se puso una camiseta rápidamente para salir a la playa con Lena.

Cuando la puerta se cerró, Seamus miró a los otros mientras se frotaba los ojos.

—No sé cómo demonios la entiende. –Sentenció Dean Thomas.

—Tu mamá lo sabe.-Le picó Harry mientras soltaba una carcajada.

Y los almohadazos no tardaron en llegar de todas partes, haciendo imposible que volvieran a dormirse.


—¿Crees que lo mejor es que yo le pida a tu padre que te deje quedarte?

Ron no daba crédito a lo que Lena acababa de intentar decirle. A ver… no es que tuviera miedo del hombre, pero sí lo tenía de la posible reacción al saber de su "relación" con Lena.
La joven asintió y sus ojos se iluminaron. Parecía que no podría negarse…

—Pero no entiendo por qué tienes que irte… sólo hemos estado unos días juntos y yo me voy pasado mañana.

Lena no pareció entenderle, así que le dio un golpe en el hombro.

—Juntos. Hasta… dos días más.

Ron se frotó el brazo… qué forma más curiosa de demostrarle que quería estar con él.

—Mi padre… cazando…

¿Cazar? Oh no… Esos rusos eran muy temperamentales y más aún con una arma en la mano.
Ron se descubrió deseando que en vez de cazar jabalíes o algo por el estilo (que era lo más probable) el hombre cazara mariquitas para coleccionarlas… o incluso ardillas, sí… ardillas para criarlas en Rusia… Vale, no tenía sentido y él estaba a punto de salir corriendo.
Le gustaban las chicas, no sus padres… y esa le gustaba especialmente, con ese cabello rubio y ondulado y esos ojos azules… ah, y los labios colocados estratégicamente en un puchero que todas las mujeres, sin importar la nacionalidad, sabían poner para arruinar a un hombre.

—Por favor… -murmuró. –Papa simpático. Amable.

Y Ron maldijo por lo bajo antes de rendirse, asentir con la cabeza y besarla como si fuera la última vez… y esperaba que no lo fuera.


—Hermione, por favor, pásame esas cortinas.

Granger se acercó a Ginny y le tendió unas cortinas mágicamente plateadas. La pelirroja agitó su varita y la tela quedó suspendida a unos metros de ellas, por las ventanas del gran cenador de cristal, creando un efecto brillante y lujoso.

—¿Qué tal os está yendo el día de "pedidas"? –Padma se rió, aún estaba esperando a que alguno de los chicos se acercara para pedirle ir con ella.

—Ni lo menciones. –Se quejó Hermione mientras sacaba un par de botes de una mochila. Se reprendió a sí misma por el tono de desesperada que acababa de usar. Vamos, ni que estuviera esperando que Draco fuera a llevarla al baile.

Faltaba poco para la fiesta de despedida, que se celebraría al día siguiente y las chicas andaban como locas pensando en quién sería su pareja, aunque realmente no era tan especial como lo había sido en cuarto, en el baile del torneo de los tres magos.

—Luna, sujeta estas velas por favor. –La voz de Parvati quedaba nublada por su varita, la cual sujetaba con la boca mientras terminaba de extender una bonita alfombra color celeste en el suelo.
Pasaron unos segundos hasta que la joven repitió la frase, pero Luna Lovegood volvió a ignorarla.

—¡Luna!

La joven rubia reaccionó ante la llamada de atención y miró a la Gryffindor, pero algo en su mirada indicaba que algo no iba bien,

—¿Pasa algo? –Le preguntó Parvati, pero al instante también Padma, Ginny y Hermione estaban junto a ella, decididas a ayudar en lo que fuera.

—¿Algo? A todas horas pasan cosas, y no sólo para nosotros sino para todo el mundo.

—No, Luna. –Padma puso los ojos en blanco. –Te ocurre algo relacionado con un chico, lo sé.

—¿Y cómo estás tan segura? –Respondió Hermione, con un leve tono de enojo. No quería oír hablar de hombres desde que se había dado cuenta de lo cerca de Draco Malfoy que comenzaba a estar. Sólo de pensar en él junto a ella le producía una especie de cosquilleo y escalofrío en la espina dorsal. No tenía claro en absoluto si eso era bueno o malo. –Puede ocurrir cualquier cosa.

Padma miró a Hermione unos segundos, como dándole la razón y finalmente suspiró sonoramente.

—Sí, claro. –Volvió a mirar a Luna. -¿De quién se trata?

La castaña bufó, pero tenía que reconocer que también estaba algo intrigada por qué podía estarle pasándole a Luna para estar más distraída de lo normal, que ya era decir.

—¿Es por mi hermano? –Preguntó Ginny.

Luna palideció un segundo y miró a la pelirroja, no esperaba que lo supiera.

—¿Cómo…?

—Conozco a mi hermano, no se lo ha dicho a nadie pero la verdad es que es bastante transparente…

Luna se mordió el labio.

—¿Por qué demonios estás preocupada? –Preguntó Parvati sin entender nada. -¿Aún no te ha pedido que vayas con él al baile?

—Sí, pero…

—¿Entonces qué? –Intervino Ginny.

Lovegood suspiró y dejó de sujetar velas y cortinas y demás, ya que sabía que si iba a empezar a contar lo que había sucedido el día anterior, debería hacerlo bien. Se sentó en el suelo de piedra e invitó a sus amigas a que hicieran lo mismo.

—Supongo que os vais a enterar de todos modos, ya que algo así no sucede normalmente y extrañamente me tuvo que suceder a mí… resulta que…

"Luna se quedó pasmada al descubrir a los dos chicos guapos y atléticos (y para más inri, mayores que ella) que se acercaban rápidamente.
En un principio ninguno de los dos despegaba la mirada de su pequeña figura, pero a medida que se acercaban… comenzaron a mirarse entre sí…

—Hola, Luna. –Murmuró George ignorando a Theo, quien se detuvo a su lado.

—¡Luna!

—Hola chicos. –Murmuró la rubia, sintiéndose un tanto violenta. -¿Cómo estáis?

Ambos jóvenes se lanzaron sendas miradas recelosas, pero de nuevo volvieron a cortejar a Luna.

—Luna, ¿Podemos hablar? –Pidió Theo, como si no se hubiera percatado de la presencia de George Weasley.

La joven sintió sus manos humedecerse y su lengua se trabó al intentar responder, pero lo consiguió de todas formas.

—Sí, claro. ¿Querías algo?

—Eso, Nott. ¿Querías algo? –Intercedió George, frunciendo el ceño.

Esta vez, Theo sí que gruñó al oír el eco del Weasley.

—Hablar a solas. –Pidió.

Tras unos segundos, la chica tragó saliva.

—Esto… no creo que sea educado hablar a solas contigo, supongo que George también quiere hablar conmigo.

—Sí, claro. –George sonrió, triunfal. -¿Vamos a algún sitio?

Luna resopló. Con los hombres no había manera…

—A ver… ¿Por qué no hablamos los tres juntos? Supongo que queréis llevarme al baile, o algo así…

Los dos jóvenes se quedaron petrificados… ¿No se supone que debía esperar a que se lo pidieran?

—Sí, yo venía a… -Dijeron los dos a la vez y se quedaron callados un momento.

—Entonces bien. Podemos ir los tres juntos.

En el rostro de Luna se formó una sonrisilla infantil que a la joven le costaba mantener, en realidad estaba siendo el momento más tenso de toda la semana y al principio había calibrado maneras de salir corriendo y poner la excusa de estar buscando animales en el agua… o en el aire, o en la arena… Es más estaba tan tensa que podría haber puesto la excusa de querer nadar un poco y ya de paso llegar hasta Escocia de nuevo.

Pero Luna no se echaba atrás, es más, Luna afrontaba las situaciones con entereza e imaginación.

—Incluso podemos hacer una coreografía como la que me enseñó mi padre en esa reunión de cazadores de trigo…

Los ojos de Theo estaban tan abiertos que no sabía si luego podría cerrarlos. Se imaginó las peores situaciones.

"—Ey, Theo. ¿Al final a qué churri explosiva vas a llevar al baile?

A George Weasley."

Y un escalofrío recorrió su columna.

—Sabes… creo que no es buena idea…

—No, no lo es. –Participó George.

—¿Queréis ir vosotros dos solos? –Intervino Luna. No terminaba de explicarse por qué no querían ir los tres. Se lo pasarían genial… o bueno, eso intentaba creer.

Los dos chicos se miraron escandalizados durante unos segundos y decidieron que preferían ir sin pareja a tener que ir con el otro.

—Luna… -comenzó George. –No quiero ponerte en un aprieto así que no voy a obligarte a elegir entre uno de los dos. Puedes ir con él si quieres.

Los ojos de George brillaban y la chica no supo cómo interpretar eso, pero sí supo que si no podía ir con el pelirrojo… tampoco podría hacerlo con Theo.

—¿A qué hora paso a buscarte mañana? –Sonrió Nott, triunfal.

George lo miró durante unos segundos y finalmente se dio la vuelta… marchándose.
Luna continuó mirándolo unos segundos y de pronto volvió a caer en Theo. Él le gustaba, pero no estaba del todo segura… Que fuera Slytherin no era algo malo, pero sí lo era la manía que tenían los chicos de esa casa con acabar prácticamente todo mal…

—Theo, creo que tampoco debería ir contigo.

—¡Pero si Weasley se ha retirado!

—Ni que fuera un partido de quidditch.

Y justo antes de darse la vuelta, dolida. Luna vio en los ojos de Theo… que quizá para él sí que era un partido."

—¡Menudo cabrón! –exclamó Ginny.

—Pues a mí Nott me parece de lo más sexy… -Comentó Parvati, ganándose varias miradas amenazadoras.

—¡Estás enferma, Vati!

Padma se acercó a Luna e intentó reconfortarla.

—Venga, los tienes a tus pies. ¿Verdad, Hermione?

—¿Qué, eh?

Hermione salió de su ensoñación y miró a las chicas como si no las hubiera visto antes. Reflexionó durante unos segundos la pregunta y miró sardónicamente a Padma.

—Eso no es lo que tiene a Luna desanimada, sino la insensibilidad momentánea de Theo y el no saber a cuál de los dos elegir… porque obviamente él no le conviene pero cuando él deja de lado todas esas chorradas y se comporta bien con ella…

—¿Qué coñ…? –Sira Widmore abrió la boca y se quedó con cara de pasmada unos segundos.

—Vale, ya sé que es un poco cursi pero no quier… -Hermione se interrumpió al ver la verdadera razón por la que Sira se había quedado tan asombrada y tardó unos segundos en aceptar que Draco Malfoy acababa de entrar a la "sala" de la fiesta. Y eso era una muy mala idea.

Al instante, todas las chicas se abalanzaron sobre Draco y éste no se dio cuenta de sus intenciones hasta que la psicópata esa… la pelirroja Weasley lo abofeteó con un tubo de papel brillante.
¿En qué momento le hizo caso al idiota de Zabini y "cogió las riendas porque era un hombre y tenía que demostrar que no tenía miedo"?
Soltó una maldición cuando una nube de raso y sedas le quitó la visión y sintió un montón de manos empujándolo.

—¿Qué demonios pasa? –Consiguió articular.

—¡Territorio femenino! –Gritó una de las jóvenes.

—¿Qué?

—¡Los hombres no entran a la preparación del baile… mientras sigan siendo hombres…!

Sólo tardó un segundo en darse cuenta de qué querían decir esas dementes… porque una de ellas le arrojó un bote de brillantina y otra de las niñas de quinto (y para colmo de su misma casa, viva la lealtad) se acercó peligrosamente a él con un pintalabios…

Y entonces sintió una estúpida sonrisa extenderse por sus labios cuando Hermione apartó a la niña y lo ayudó a levantarse.

—¿Estás loco? ¿Cómo se te ha ocurrido entrar?

—Tenemos que hablar. –Dijo pausadamente, intentando esconder ese maldito nerviosismo que se aposentaba en su interior cada vez que la veía.

Hermione lo miró unos segundos, indecisa y finalmente se cruzó de brazos, alzando la barbilla. No podía ponérselo tan fácil. Las chicas la miraron escandalizadas. ¿Estaba pasando de Draco Malfoy? IMPOSIBLE.

—Sigo enfadada.

Draco le dedicó una sonrisa torcida.

—¿Ah, sí? Que bonito.

Y sin más miramientos le agarró la mano y la arrastró hasta fuera, donde le confesaría todo lo que tenía que decirle.


—Papa ya jochu tebye skazat chto nejachu uyezat.

Ron sintió un vuelco en el estómago al oír cómo Lena comenzaba a hablarle al enorme gigante rubio. No entendía nada, pero sabía que por cómo Dimitri apretaba los brazos, no iba a ser posible disfrutar de Lena durante un par de días más.

El hombre pasó la mirada ante ellos sin pestañear y se giró

—At kuda eta markovka?

El pelirrojo se sentía engañado. ¿Dónde estaba ese "amable y simpático" padre?

Ron tragó saliva y Lena lo miró comprensivamente, no pensaba dejarle tan desprotegido delante de Dimitri.

—Ne abezatelna chob ti gavaril pa ruski, ya jachu chob on eta znal. –Le reprendió la joven a su padre, después se dirigió a Ron con un tono de voz más suave, intentando tranquilizarlo. –Él hablar inglés, tú escuchar.

Dimitri volvió a repetir lo último que había dicho, en un inglés bastante patético.

—¿Quién ser la sanahorie?

Ron contuvo las ganas de estamparse la mano contra la frente. ¿Le acababa de llamar zanahoria?
Ese fue el momento exacto en el que decidió que definitivamente el padre de Lena NO le caía bien.

—Él es Ron. Y Puska… quedar aquí, con Ron dos días.

Los ojos de Lena se tornaron tristes y su labio inferior comenzó a temblar, la sesión para suplicar había comenzado.

—Dos días… -Insistió de nuevo al ver que su padre seguía en sus trece. –Dos…

Ron se sorprendió, parecía que de un momento a otro, Lena se pondría a llorar. Finalmente el rostro de Dimitri se relajó considerablemente e intentó suavizar su voz para consolar a su hija.

—Dos. No más. –Sentenció secamente, pero fue suficiente para que Lena sonriera y fuera a darle un abrazo de lo más efusivo. Ron prefirió mantenerse alejado aún… bueno, seguramente aunque llegara a algo serio con Lena, no se acercaría a Dimitri ni en la cena de Navidad.

El hombre compuso una sonrisa y miró tiernamente a su hija. Estaba claro cuánto la quería. De pronto giró la cabeza hacia Ron y su expresión cambió completamente. El chico no sabía qué hacer, decir, pensar…

—Gra… Gracias. –Consiguió articular, con el corazón en la garganta ante la severa mirada de ese ruso enfadado.

No obtuvo respuesta, pero Lena tampoco le dio mucho tiempo, ya que agarró al joven de la mano y tiró de él para regresar de nuevo a la playa.

Con una última mirada a Dimitri, Ron pudo ver cómo éste le dirigía unas últimas y "cariñosas" palabras en voz baja, con el fin de que Lena no se percatara:

—Tron mayu doch i ya tebya ubyu.

Lo cual seguramente significaba: Como te acerques a mi pequeña florecilla te aplastaré la cabeza, o algo por el estilo… la verdad es no había que ser Hermione para adivinarlo.

El viaje hasta el campamento de alumnos fue algo más tenso de lo normal. Quizá porque Ron aún no sabía si al finalizar los diez días de excursión, aún seguiría teniendo huesos.


—¿Cómo se te ha ocurrido? –Hermione no pudo contener una carcajada al pisar la arena junto a Draco… ¡Y verlo cubierto de brillantina!

El chico resopló y se sacudió infructuosamente la brillantina del pelo.

—No sé cómo puedes soportar a esas maníacas.

Hermione sonrió de nuevo y se quedó mirando al chico. ¿De veras había ido allí para hacer lo que ella estaba pensando?

—Son mis amigas.

—Joder… incluso prefiero a Potter… bueno, no.

Lo miró sarcásticamente. Había tardado demasiado en sacar el tema. Ahora saldría con algo como "el cabeza rajada…"
Pero no lo hizo.

—Hermione. –Dijo suavemente, volviendo a sentirse nervioso.

—Dime.

—Ya puedes pedirme que vaya al baile contigo.

La chica se sintió enrojecer de pronto. ¿Qué?

—¿Cómo?

—Esto… no sé, llevamos como cinco días liándonos…

—Eres tú el que me besa.

Draco volvió a mirarla picarescamente.

—No me dirás que no respondes…

Hermione enrojeció aún más y miró a su alrededor, asegurándose de que nadie estuviera escuchando esa vergonzosa conversación.

—Si quieres ir conmigo al baile, deberías pedírmelo tú. ¿No?

—Venga, Granger. ¡Estás más anticuada que las túnicas de McGonagall!

¡Merlín! Odiaba cuando se hacía el gracioso… aunque estaba realmente guapo, eso era innegable.

—Bueno, pues ahora que te quede claro. No quiero ir contigo al baile.

—Sí quieres.

—¡Já!

—Vas a venir conmigo quieras o no.

Ella sonrió y se acercó lentamente a él.

—¿Sí?

Al chico le agradó esa cercanía… y más aún cuando Hermione comenzó a pasear sus dedos por su pecho… jugando con sus botones.

—Sí… -La voz de Draco sonó ronca, pero cuando quiso aclararse la garganta ella ya estaba besando su barbilla lentamente, y cada vez bajaba más.

Oh, no. Se escandalizaba ella misma de las cosas que hacía sólo por dejar mal a Malfoy, pero durante unos segundos se abandonó ante la idea de seguir con eso y quizás de hacer algo más… Pero antes de que ese pensamiento llegara plenamente a su cabeza, Hermione se apartó con una sonrisa triunfal.

—Pues no.

Draco abrió los ojos de pronto. ¡Mierda! ¿Cómo podía dejarse camelar por el truco más viejo del mundo? Aunque por unos besos como esos, incluso Crabbe regalaría su bocadillo a un elfo doméstico.

Tras unos segundos reparó en la sonrisita de suficiencia de Granger y quiso borrársela con otro beso… No, mejor: quiso sustituirla por un gemido de placer.
Pero eso tendría que esperar, esa no había sido la batalla definitiva.

—Iré a tu cabaña a las nueve, así que más te vale ponerte algo bonito. Tienes que estar a la altura. –Comunicó Malfoy burlonamente.

—Iré en chándal. O mejor, iré desnuda.

—Me gusta esa idea. Te tomo la palabra.

Hermione bufó, furiosa al saber que había sido tan fácil convencerla y nerviosa porque sabía que mañana volvería a estar con él.

—Pervertido.

Draco sonrió y durante un momento calibró la idea de comentarle lo pervertido que podía llegar a ser, sobretodo con ella, pero decidió dejarlo para el día siguiente y dar la sesión por acabada.

—Tengo que irme. ¿Me das un beso?

¿Ahora le pedía un beso? Nunca. Bastante avergonzada estaba ya.

—Sí, claro… -Rebatió Hermione, pero debió haber imaginado que Draco era de los que nunca esperan respuesta si están decididos a algo. Y antes de irse volvió a probar sus labios.

Mañana sería un día memorable.


¡Aloha!

Espero que ya no queráis darme una paliza después de haberos traído un nuevo capítulo llenito de cosas nuevas, ¿no?

Si todavía me apoyas y sigues conmigo, vamos a darle un repaso al capítulo y después seguimos hablando:

Ha sido el primer capítulo que he escrito desordenado, tenía algunas escenas desde hace más de un mes, otras las acabo de terminar ahora mismo, alguna hace quince días… vamos, que me ha costado mucho tiempo terminarlo, pero aun así no lo pongo como excusa por haber tardado tanto.

Sobre la historia de Luna, bueno ha sido un poquito aleatorio pero en fin… no puedo contentar a todos con la elección de Luna, así que Luna decidirá ella solita con qué chico quiere quedarse ;)

Respecto a las conversaciones de Lena y su padre en ruso: Os voy a poner más o menos lo que dicen por si alguien tiene curiosidad, aunque tampoco es muy relevante:

-En la primera frase, Lena le dice a su padre que no quiere irse aún de la isla.
-La segunda es la pregunta (muy obvia) de Dimitri: ¿De dónde salió esta zanahoria?
-Tenemos cómo Lena le pide en la tercera frase que deje de hablar ruso.
-Y por supuesto, en la última Dimitri le expresa todo su amor a Ron amenazándolo de muerte si se atreve a tocar a su hija.

Respecto a la parte de Draco y Hermione, está muy claro así que dejaré que vosotros me comentéis a mí jeje

Y ahora llega el anuncio más esperado.

EL CAPÍTULO TRECE SERÁ EL ÚLTIMO DEL FIC, DESPUÉS VENDRÁ EL PEQUEÑO EPÍLOGO.

Y… en fin, no tiene más… ya escribiré un comentario emotivo y sentimentaloso que sea más grande que todo el fanfic jaja.

Y mis tres apuntes son:

A las chicas del foro The Ruins, que os echo de menos y no tengo ni idea de por qué el foro no funciona, pero espero volver a veros muy muy pronto porque empieza a ser frustrante.

A EmzF, ya es costumbre darte las gracias en casi cada cosa que escribo, pero sin tu "mueve el culo" no habría escrito nada desde hace cinco meses, así que gracias.

Y muchas gracias a mi amiga Tina Faradzova, a la que he perseguido hasta sus vacaciones en Letonia para que me tradujera cuatro frases que me han ayudado mucho.

¡Un beso a todas y gracias a todos esos reviews revitalizantes!