Capitulo XIII.
La noche pasó con relativa calma.
Leonardo había caído profundamente dormido, el agotamiento que se había apoderado de él al transportar a todos a la guarida se acentuó con el arrebato ocurrido en contra de Blaze; simplemente parecía que el joven se pasaría varias horas dormido.
Pese a que lo de Leo solo era cansancio, Rafa, Donny, Mickey y Splinter decidieron pasar la noche en su habitación cuidándolo. Con Blaze en casa, ninguno se sintió en confianza, por lo que no se atrevieron a dejarlo solo; lo mismo ocurrió con Casey y Abril, que en lugar de retirarse a sus hogares prefirieron quedarse en la guarida por si fuesen necesarios.
Cuando llegó la mañana, Donatello se encargó de reparar la instalación eléctrica de la casa; ya que su hermano se había encargado de quemarla toda. Mickey por su parte se dispuso a preparar el desayuno, aunque le molestaba el hecho de tener visitas; no le desagradaba cocinar para Mortu, incluso hasta el guardián pasaba; pero la cortesía y educación inculcada por su padre exigían convidar a Blaze…la verdad, el niño pensaba seriamente en adulterarle el plato con un poco de purgante. Splinter, quien se había levantado aún más temprano que sus niños, se encontraba en su habitación preparando un entrenamiento más enfocado a lo que necesitaban en estos difíciles y cambiantes momentos.
Rafael por su parte no había podido dormir, aunque al ver a los otros levantarse fingió estarlo profundamente; cuando se quedó solo con Casey y Abril, que aun no despertaban, abrió los ojos, frotándolos después con ambas manos: le ardían un poco, el joven se lo achacaba a la falta de sueño. Además eso era una nimiedad comparado a aquello que realmente le aquejaba. Desde varias horas atrás una pequeña neuralgia se había suscitado en su cabeza; no le hizo caso al principio, hasta que esta aumentó, Rafael no entendía a que se debía esto; pero pronto se dio cuenta de que llevaba rato con un pequeño zumbido en el oído.
Era como si un mosquito se hallara en la habitación, molestando con su vaivén, irrumpiendo en el silencio con el ruido de su constante aletear, pero poco a poco el zumbido aumentó incomodándolo aún más, provocando así el dolor de cabeza. Ese zumbido empezó a transfigurarse; Rafael pudo distinguir que en realidad se trataba de murmullos, miles y miles de ellos, presurosos, aletargados, pero a fin murmullos; voces humanas y algunos ruidos cotidianos volviéndose uno entremezclado.
El chico pensó que se trataba de su imaginación; quizá el coraje que traía atravesado con Blaze le hacía sentir tan agobiado que creía oír cosas…pero pronto se dio cuenta que no era así; pudo oír la pausada respiración de Leo al ser llevado a su cuarto; el acelerado corazón de Blaze, asustado, nervioso e indignado; los suspiros profundos de su padre que delataban su miedo y preocupación.
Así pasó toda la noche; una a una, las respiraciones de todos se volvieron un solo suspiro continuo; los corazones de todos se convirtieron en un pequeño grupo de tambores pausados y sin sincronía.
Y después vino lo otro; los ruidos férreos de la tubería; el agua corriendo por ella; el metro atravesando el subterráneo a toda velocidad, el tráfico sobre ellos con su constante y pesado rodar de neumáticos; sus cláxones a todo lo que daban, los pasos de la gente, las voces, los ruidos…el ruido.
Cada vez se hacía más insoportable; hasta el más ligero roce de la mano de Casey, deslizándose sobre su propio regazo parecía el arrastre de un objeto pesado sobre una superficie lustrosa; ya ni hablar de los sonidos realmente fuertes, que parecían querer acabar con su cordura.
Se habría sepultado en lo más hondo de la ciudad para poder evitar el ruido…de no ser por que ya se hallaba ahí. Se tapaba los oídos y se encogía en el asiento conforme la gran cantidad de sonido le acosaba con su estruendo. Quería gritar, y lo habría hecho si eso no fuera peor para su problema; la cabeza estaba a punto de estallarle, se sentía mareado, desorientado. Escuchó otro roce de ropas, cuerpos moviéndose en mediana alerta; de inmediato se acomodó con naturalidad en la silla, tratando de fingir normalidad.
- ¡Leo!- exclamó Casey al ver a la tortuga abriendo los ojos e incorporándose en la cama, la voz escandalosa parecía un trueno a los oídos de Rafael.
- ¡Leo, despertaste! ¿Te encuentras bien?- dijo ahora Abril, y su voz chillona vino a torturar más al muchacho.
- Solo un poco cansado…pero bien, gracias. ¿Dónde están todos?-
- Miguel Ángel está preparando el desayuno, Donatello se halla reparando la instalación eléctrica y el sensei se encuentra en su habitación, se encontraba muy pensativo.- dijo la chica.
Leo, sentado en la cama escuchaba a su amiga mientras tallaba sus ojos; no había entendido lo de la instalación eléctrica hasta que recordó lo ocurrido, y así recordó a Blaze.
- ¿Y ese sujeto?-
- Ha estado a raya.- repuso Casey con voz molesta; aparentemente ya entendió que debe comportarse en casa ajena.-
- Ya veo…- dijo Leo; luego, viendo a su hermano, con extrañeza preguntó.- Rafa… ¿Te encuentras bien?-
Rafael al notar que se dirigían a él, asintió con la cabeza suavemente, intentando con necedad aparentar que se halla en perfectas condiciones. Leonardo, aun más intrigado por la rara actitud de su hermano, insistió.
- Te ves muy cansado, ¿Acaso no dormiste bien?- Rafa iba a responder con un ademán de la mano que indicara que lo olvidase (Ya que no se atrevía a llenar el ambiente con más sonido al hablar) pero Casey, también notando el semblante de su amigo dijo.
- Leonardo tiene razón amigo, ¡Te ves fatal! ¿Acaso te la pasaste planeando como cobrárnoslas con el tipejo ese durante la noche?- Rafael hizo un ligero gesto de dolor que pasó desapercibido para Casey y Abril. Pero no para Leo.
- Ese tipo no vale ni su tiempo.- replicó Abril a lo dicho por Casey.- Ni siquiera deberían pensar en él, ¡Rafael, si el sensei se entera que planeas buscar pelea con ese sujeto se va a molestar mucho!- El chico volvió a reprimir un gesto de dolor.
- ¿Rafa?- susurró Leonardo.
- ¡Vamos Abrilcilla!- espetó Casey.- El tipejo ese nos la debe, viene de visitante y ahora es el turno de los de casa para anotar.-
- No es momento para buscar pelea, la situación es muy seria, ¿Y porqué siempre tienes que salir con esas metáforas de hockey?-
- ¡Ah! ¿Ahora tienes algo contra el hockey?-
- No dije tener nada contra el hockey, solo digo que no deberías usar siempre metáforas relacionadas al hockey.-
- ¡Ah, típico de las mujeres! ¡Siempre quieren controlar hasta lo más mínimo!-
- ¡¿Qué dijiste Jones, macho chauvinista inmaduro?! ¡¡Retráctate de eso!!-
- ¡¡Bah!! ¡¡No tengo porque Abrilcilla, Casey Jones nunca se retracta de lo que dice o hace!!-
- ¡Rafael!- exclamó Leonardo al ver como su hermano se encogía en el asiento cubriéndose los oídos, apretando los ojos y tratando de sepultar la cabeza en el regazo. Preocupado se levantó como pudo y se acercó a él.- ¡Rafael! ¿Estás bien?-
- ¡¡Rafa!- soltaron los otros al verlo también.
El chico se encogía aún más en su lugar; la buena voluntad de los suyos lo estaba matando. Al acercarse a él, Leo pudo, como en un flash, percibir lo que le ocurría, pues de pronto toda esa tortura auditiva fue resentida por sus oídos.
- ¡¿Pero qué le está pasando?!- pensó. Salió de la habitación para buscar ayuda, aunque no sabía muy bien como y de que forma la obtendría.
- ¡Listo!- declaró Donny triunfante al llegar a la cocina. Miguel Ángel servía los huevos revueltos en los platos.
- ¿Arreglaste todo el cableado tan rápido? ¡Wow, me sorprendes! ¡Que tortuga tan hábil eres, Don, te felicito!-
- Que aún no corra la champagne Miguel, aunque la instalación eléctrica ya funciona todavía debo reparar los aparatos que se hallaban conectados cuando Leo se convirtió en un generador de alto voltaje.-
- Fue increíble lo que hizo… ¿Viste la cara de Blaze cuando Mortu le dijo lo de los sellos? ¡Por un momento creí que iba a llorar! ¡Ja, ja!-
- No creo que sea para reírse Mickey…aunque sí.- dijo Donny con una risita.- Creo que se merecía ese golpe; ¡Vaya sujeto tan desagradable!-
- Bueno, la verdad no puedo culparlo por decepcionarse tanto.- continuó Mickey sirviendo el jugo de naranja del galón.- Si toda la vida hubiese estado esperando por algo como esto y de repente veo que me comieron el mandado también querría llorar.-
- Creo que tocaste el punto clave Mickey.-
- ¿Ahmm Smif…? ¿Cualf?- inquirió el chico con un waffle colgándole de la boca.
- Blaze.- repuso Donny nombrándolo con desagrado.- Sabía de esto desde niño y se preparó para recibir uno de estos dones; él estaba consciente de su existencia, imagino que incluso debió buscar el templo por todo el multiverso…-
- ¿Mff…?-
- ¿Por qué nosotros?- aclaró Don su punto.- ¿Por qué de todos los guerreros del multiverso (Porque no creo que Blaze sea el único que lo haya sabido y buscado), esos dones llegaron a nosotros?-
- ¿Por qué somos los mejores?- replicó el niño con su desparpajo e inocencia acostumbrados.
- Aunque no lo niego.- agregó Don con una risita.- No creo que sea suficiente, debe haber algo más, una razón de peso para que esto nos haya pasado.- terminó mirando sus manos.
- Pues no sé…- siguió Mickey.- Pero ahora lo importante es desayunar y ya tengo todo listo, llamemos a los demás y ¡A comer!-
- Habrá que llevar algo a la habitación de Leo, con suerte despertará y querrá comer al…-
- ¡Rápido, necesitamos ayuda!- exclamó Leo llegando a la cocina de repente.
- ¡Leo!-
- ¡¡Estás despierto!! ¡¿Te encuentras bien?!-
- ¡Rafael…!- dijo agitado.- ¡Algo le pasa a Rafael!- los tres volvieron presurosos a la habitación de Leonardo. Ahí encontraron a Casey y Abril aun sobre Rafael tratando de ayudarlo.
- ¡Rafael, por favor, dinos! ¡¿Qué te pasa?!-
- ¡¿Te sientes mal?! ¡¡¡Habla por favor!!! ¡¡Dinos lo que te ocurre!!- el chico seguía retorciéndose, cubriéndose los oídos con ambas manos.
- ¡¡Cállense!!- gritó por fin, aunque luego se arrepintió, el timbre de su propia voz le golpeó duramente los oídos.
- ¿Qué…qué le ocurre?- musitó Mickey.
- Es su oído.- dijo Leo.- Se está desarrollando de manera increíble.-
- Ya ni te preguntaré como lo sabes…- susurró Donny, acercándose a Rafa para atenderlo.
Mortu, Splinter y el guardián entraron casi después. El sensei al ver a su hijo en ese estado se adelantó; tomó a Rafael colocando sus manos a ambos lados de la cabeza de su hijo, cerró los ojos y comenzó a susurrar una especie de zutra. Poco a poco el joven comenzó a sentir paz, el sonido disminuía, el volumen se nivelaba, la tranquilidad volvía de nuevo a su alma.
- ¡Wow!- dijo Mickey en voz baja.- Maestro, ¿Qué fue eso?-
- Solo un pequeño bloqueo de chi.- repuso Splinter.- Tal vez no dure mucho, pero le permitirá a Rafael descansar un poco.-
- Sensei, ¿Qué esta pasando?- inquirió Abril.
- Rafael es la encarnación del elemento ser señorita O'neil, eso implica que no solo su ser físico es prácticamente indestructible, sino que los cinco sentidos del mismo se incrementan de un modo superior.-
- ¿Superior?- dijo ahora Casey.- ¿Qué quiere decir?-
- El oído de Rafael aumentará al grado de poder escuchar un alfiler cayendo a miles de kilómetros de distancia, su vista será tan potente que podría ver a una mosca posándose en la punta de un asta bandera situada al otro lado de la ciudad; de igual forma su gusto, su tacto, su olfato, todos sus sentidos se agudizaran al extremo.-
- ¡Increíble!- dijo Casey.- ¡Eso suena grandioso!-
- Sí, sr. Jones, pero el proceso, como ve, es bastante doloroso y perturbador. Como es ocasionado por la energía del núcleo, que va evolucionando dentro de sus cuerpos, este bloqueo del chi ayudará aunque sea solo por un corto tiempo, pero no será suficiente.-
- ¿Entonces, que haremos sensei?- preguntó Leo.
- He pensado seriamente en ello hijo mío, y creo que he encontrado la forma de que logren entrenar para controlar lo que les pasa.-
- ¿En verdad?-
- ¡Qué bueno!-
- Acataremos todas sus indicaciones maestro.- Splinter asintió con serenidad.
Shredder continuaba en su salón meditabundo. Tras los fracasos inaceptables de su equipo para capturar a las tortugas, debía pensar en una mejor estrategia para lograrlo. Por fortuna contaba aun con el templo bajo su poder, y siempre representaría en excelente anzuelo para atraerlos; el problema estaba en que estaban dejando correr el tiempo, y eso les serviría para aprender a controlar mejor el poder del núcleo; de ese modo, capturarlos y arrancarles el poder sería aun más difícil y con la ayuda de esa partida de inútiles que tenía bajo su mando ¿Qué podía hacer?
Karai le observaba en silencio. Estaba acostumbrada a las largas meditaciones de su padre, al continuo ensimismamiento, pero está vez era tal la completa separación entre Shredder y el mundo que le rodeaba que, la joven kunoichi se sentía preocupada por él.
También le intrigaba lo dicho por Hun sobre su último encuentro con las tortugas. Uno había volado, el otro se había movido a gran velocidad, pero… ¿por qué?
¿Cómo ocurrió? ¿Y quien era el uno y el otro? ¿Leonardo sería uno de ellos?
Una extraña mezcla de sentimientos se dio en su interior, por un lado, le preocupaba pensar que Leonardo pudiera haber manifestado semejantes habilidades, pues eso no podía significar algo bueno, pero también, debía admitirlo, los celos del eterno contrincante le hacían presa algunas veces, pensando en el hecho de que su rival pudiese haber aprendido técnicas secretas de las cuales ella no tenía conocimiento. Esto último le hizo morderse ligeramente los labios.
No podía seguir así, necesitaba salir, encontrar a Leonardo e informarse por sí misma de lo que estaba ocurriendo. Dio un paso hacia delante y abrió la boca con la intención de pedir el permiso.
Pero apenas iba a decir la primera palabra, cuando Shredder golpeó con fuerza el posa brazos de su asiento y dijo:
- Si tan solo tuviera la posibilidad… ¡Si lograra capturarlos!-
-Maestro, si me permite, yo…- Dijo Karai con voz fuerte y seria.
- Tal vez podríamos llegar a un acuerdo.- Dijo una voz masculina. Shredder levantó la cabeza y miró; frente a él solo estaba Karai, al parecer estaba diciéndole algo, pero obviamente esa voz que había escuchado no era la de su hija. Oroku Saki, tratando de no perder la compostura, ordenó.
- ¡¿Quién eres?! ¡Te exijo que te dejes ver!-
Karai le miró sorprendida… ¿De qué estaba hablando su padre? ¿Y con quién?
- Si lo que quieres es verme, entonces ve al templo Khaliar.- dijo nuevamente la voz.
Shredder se molesto; ¿Quién se creía ese sujeto, para darle ordenes en su propio castillo? ¿Y que demonios pretendía realmente? Pero, sin embargo había dos cosas que le inclinaban a seguir, por el momento, sus instrucciones; una era que estaba hablándole directamente a su cabeza, lo cual indicaba que poseía alguna clase de poder extraordinario; la segunda, le pedía ir al templo Khaliar; el dueño de esa voz sabía sobre los Khaliar.
Movido por la curiosidad y una imperiosa ansiedad por hallar una solución a su problema; Shredder salió de su salón privado y se dirigió al laboratorio donde había sido trasladado el templo; Karai salió detrás de él, seguida por la escolta, que se empeño en seguirle, pero al llegar ante la puerta del recinto, la joven consideró que su Maestro no querría más testigos de los necesarios y mandó a la pequeña tropa a retirarse. Shredder respiró, abrió e ingresó en el lugar, con Karai a sus espaldas. El templo se hallaba en medio de la habitación, intacto, sellado para todo aquel ajeno a su poder.
- ¿Y bien?- gritó Shredder al no ver a nadie.- Estoy aquí, ahora ¡¡Muéstrate!!-
Karai seguía sin comprender lo que pasaba, pero eso no le impedía estar alerta. Puso su mano en el puño de su espada, preparada para lo que pudiera pasar.
- No hay necesidad de gritar.- repuso la voz; ahora no sonaba dentro de su cabeza, sino que se escuchaba ahí, tranquila y vibrante en el mismo lugar. Shredder y Karai dieron un respingo; de atrás de la pirámide salió aquel hombre delgado y calvo con el cual se reportara Krame; caminaba con seguridad y ligereza hacia dónde se hallaba Shredder.
Cuando Oroku Saki lo miró mejor, notó sus ojos; negros, profundos y vacíos como dos enormes e intensos abismos. Karai le observó con la agudeza de la guardaespaldas fiel. Un rápido examen propio del guerrero que estudia a su oponente, le reveló una increíble verdad.
-Él está…-
- ¡Eres un…!-
- Así es, uno de los últimos entes ciegos de Gyaka…de hecho, el último que queda, mi nombre es Lycos.- dijo el hombre antes de que ellos pudieran hablar más.
- Así que…- replicó Oroku Saki con perspicacia.- ¿Tú me ayudarás a obtener el poder de esas molestas criaturas?- el ciego asintió.- ¿Y porqué razón?- inquirió Shredder.- Se supone que tú deberías protegerlos, ¿No es así?-
- Sí, se supone; pero de la casualidad de que ahora sirvo a otro amo, y a este nuevo amo le estorban los anteriores.-
- Ya veo…y siendo su antiguo protector, supongo que sabes como detenerlos.-
- Algo así. Cuando los sellos vuelven a encarnarse deben adaptarse nuevamente; y más ahora que son casi unos niños; sus cuerpos y sus mentes no están preparados para tanto poder.-
- ¿Y…?-
- Aún puede atrapárseles; y usar en ellos ciertos recursos místicos los cuales solo yo conozco.-
- ¿Y ustedes que quieren a cambio…?-
- Mi amo necesita encontrar el punto de enlace de este planeta. Como quizá ya lo sepas él amo ha intentado por siglos la total dominación del multiverso. Existe un punto místico en cada planeta el cual conocemos como enlace, el enlace mantiene en armonía cósmica todos los planetas del multiverso, los comunica y los mantiene unidos; pero, si el amo transforma la energía de ese punto, los planetas quedarán conectados con la energía de mi señor, de modo que podrá manipularlos a su antojo, todas y cada una de las fuerzas que los controlan quedarían en sus manos, aunado eso a las tropas, el multiverso caería en cuestión de días, tú y tus hombres nos ayudarían a encontrarlo haciendo destacamentos que acompañaran a nuestros emisarios capacitados para localizarlo.-
- Defensa, ojos y oídos; lo que me pides es el trabajo típico para un ninja. Acepto tu oferta Lycos; puedo asegurarte que no te arrepentirás en lo absoluto.- Lycos asintió esbozando una leve sonrisa. Mientras Karai observaba y escuchaba en total silencio.
Ahora se hallaba aun más confundida, pero este breve diálogo le aclaraba un poco sus dudas anteriores, añadiendo otras más a la lista. Leonardo probablemente si estaba afectado por algo desconocido, algo que su padre quería, algo que lo hacía estar en la mira de un enemigo desconocido y aparentemente peligroso.
La joven se mordió los labios. El destino la había puesto nuevamente en el papel de implacable cazadora tras la cabeza de Leonardo, y esta vez no sería solo por el deseo de su padre, sino también por los deseos de un ser desconocido para el cual el joven ninja se había convertido en un estorbo.
Por los labios de Karai corrió un fino hilo de sangre.
Fin del capitulo.
¡Hola!
Muchísimas gracias a todos por su apoyo, en verdad me emociona tanto leer sus reviews que hasta nerviosa me ponto ^^U
Yun ^^: Gracias por lo que me dices. No te preocupes por Leo, ya sabes que de todos es el que más autocontrol tiene y que su personalidad lo hace un gran líder, no podría alterarse por nada. ^^
Juanis (chibifer): Gracias por tu review, ^^ me da gusto que te agrade lo que hago ^^ Hazle caso a Leo y no te acerques tanto a la pantalla, te puede hacer daño a la vista (lo digo por experiencia T_T)
Reki-zen: Exactamente, Blaze se autoengaño con eso de ser responsable y salvar al multiverso, pero en realidad lo mueve la codicia, lo cual es muy triste. Gracias por tu review, me da mucho gusto leerlos ^^.
Maryhamatogirl: ¿Por qué te habría de regañar? Al contrario, me encanta que me escribas y me digas lo que me tengas que decir ^^ Bueno, como buenos hermanitos, es obvio que aquel par se cuiden entre ellos pese a que siempre se están peleando. Gracias por tu review. ^^
Haoyoh Asakura: ¡Te amo mucho! No me esperaba tu review, sabes que te quiero muchísimo y te haré caso (eres mi Yankumi personal, sé qué tú me entiendes ^^) Y lo mismo va para ti, tienes que seguir con ese proyecto.^^
