Autor Original: Rainbowkiwii
ID: 3496428
Notas de la traductora:
Me alegro muchísimo de que os esté gustando este magnífico fanfic y, de nuevo, ¡muchísimas gracias por el apoyo! Debo decir que este, en mi opinión, es el capítulo más tierno por lo que sucede al final. Ya me diréis vuestra opinión cuando lo leáis pero, para mi gusto, el más bonito de todos.
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13. Lista (parte 2)
#4: Hacerse un tatuaje
Al principio, a Makoto no le gustaba la idea de que Haru hiciese algo que podría potencialmente perjudicarle. Makoto tenía que pedir permiso en el hospital antes de que Haru pudiese hacerse algo así. Pensó que el momento adecuado para preguntarlo era la siguiente vez que el médico viniese a ver cómo estaba. Convenientemente, fue justamente en ese mismo segundo. Tan pronto como el médico entró en la habitación, Makoto había captado su atención.
"Discúlpeme pero, ¿cree que estaría bien que Haru se hiciese un tatuaje?" preguntó Makoto educadamente. El doctor parecía meditar sobre esto por un segundo antes de responder.
"Bueno, no veo porqué no. Su piel está lo suficientemente saludable" Makoto vio los ojos de Haru iluminarse un poco, y sonrió. El médico casi había preguntado en voz alta porqué Haru quería conseguir un tatuaje, pero se detuvo a tiempo cuando se dio cuenta de la desgarradora respuesta.
Ve a vivir lo que te queda de vida, chico. No dejes que nadie te detenga.
Alrededor de media hora más tarde, los dos se detuvieron en una tienda de tatuajes y miraron los diseños que había. Menos de dos segundos después de haber empezado a mirar, Haru se detuvo y miró a Makoto con una determinación en sus ojos que Makoto no podía explicar.
"¿Haru? ¿Qué pasa?"
"Deberías hacerte uno también" tragó saliva.
"¡Haru, eso es una locura!" casi gritó. Entonces añadió en un tono suave "Sabes cómo me siento con las agujas…" Oh, sí. Haru casi había olvidado que Makoto era un gato asustadizo, y uno de sus muchos miedos incluía las agujas. Especialmente las agujas gigantes como esos de las tiendas de tatuajes.
"Está bien, Makoto. Te cogeré de la mano" casi gimió Makoto por esto.
"Haru, no puedes cogerme mi mano. Eso es vergonzoso" Pero a Haru no parecía importarle. Makoto suspiró una vez más y seguidamente empezó a contemplar sus opciones.
Siempre tuve la idea de hacerse un tatuaje. Pero las agujas dan miedo, ¡y siempre hay riesgo de infección! Creo que debería preguntarle a Haru porque quiere que me haga un tatuaje en primer lugar antes de tomar una decisión precipitada. Y cuando Makoto le preguntó a Haru, la respuesta que recibió fue la que esperaba. El nadador de estilo libre simplemente quería que Makoto le recordase, recordar los momentos que compartieron.
Bueno, ¿por qué no?
"De acuerdo, Haru, me haré uno. ¿Cuál estabas mirando?" Haru señaló la imagen de un pequeño delfín azul.
"Ese es el mío" comenzó. Entonces, señaló a una ballena asesina "Ese es el tuyo" Makoto se había dado cuenta de por qué eligió esos dos y sonrió. Algunas veces Haru era realmente adorable.
"De acuerdo"
Y a pesar de las protestas y súplicas, Haru acabó cogiendo la mano de Makoto durante todo el procedimiento. Pero solamente porque él quería.
#5: Dormir en el techo del hospital
Esto era mayormente para observar las estrellas, que había sido uno de los pasatiempos favoritos de los dos. Pero al mismo tiempo, no todas las noches dormía uno en el techo del hospital. Era una noche fría y a pesar de todas las mantas y futones que llevaron, Haru todavía tenía frío. Así que Makoto le había acurrucado contra él, todo mientras recordaba tristemente porque Haru tenía tanto frío todo el tiempo. La verdad sea dicha, Makoto estaba asustado de despertar a la mañana siguiente y que Haru estuviese muerto entre sus brazos. No podía soportar el ver eso. Pero decidió no pensar demasiado en ello. En este momento, el adolescente estaba respirando, y eso es todo lo que importaba.
"Haru, ¿no son bonitas las estrellas?" preguntó Makoto después de un rato de mirarlas fijamente en absoluto silencio.
"Si" fue la respuesta amortiguada de Haru. Su rostro estaba enterrado en el hombro derecho de Makoto, lo cual hacía a Haru realmente, realmente adorable. Sin embargo, la siguiente pregunta de Haru en realidad pilló por sorpresa a Makoto.
"Makoto, ¿qué ocurre? Has estado tenso durante mucho tiempo" Makoto se tensó aún más, sin saber con seguridad si debía decirle a Haru lo que se le había estado pasando por la cabeza antes.
Bueno, supongo que no tiene sentido negar mis pensamientos. Haru sólo va a insistir hasta que hable.
"Haru, solo estaba sintiéndome un poco nervioso, eso es todo" dijo Makoto tranquilamente.
"¿Nervioso? ¿Sobre qué?"
"Sobre tu muerte. Tengo miedo de un día venir al hospital y que los médicos digan que has muerto mientras no estaba. Sabes, no podría vivir conmigo mismo si hubieras muerto y no hubiese estado para decirte adiós al menos" Makoto podía sentirse sorber, y maldijo a sus emociones por meterse en medio en esa noche perfecta. Pero Haru solamente se acurrucó aún más contra Makoto.
"Está bien, Makoto. Estaré feliz sin importar qué. Incluso si no me dices adiós, moriré sabiendo que me extrañarás"
Huelga decir que Makoto estaba muy feliz. Las estrellas parecían brillar incluso más que antes mientras los dos se quedan dormidos en los brazos del otro.
#6: Pintarse completamente el uno al otro
Primero el tatuaje, ¿ahora esto? ¿Qué es lo que se le está pasando por la cabeza a Haru?
"Haru, ¿por qué estamos haciendo esto otra vez?" había preguntado Makoto mientras miraba varias de las latas de pintura.
"Porque quiero" respondió como si fuese la cosa más obvia del mundo. Makoto no estaba seguro de si quería suspirar o reír, así que acabó haciendo ambos.
Después de que todas las latas de pintura fuesen abiertas, Makoto y Haru se habían despojado hasta quedar en calzoncillos y sumergieron sus pinceles en los colores elegidos. Y – gran sorpresa – Haru había elegido el color azul, mientras que Makoto había elegido el verde. Pronto llevaron los pinceles a su piel y ambos se estremecieron ante el contacto de la pintura fresca. Empezaron a pintarse el pecho el uno del otro. Haru había hecho muchos remolinos azules y Makoto muchas líneas curvas verdes. Haru a menudo cogía el rosa, rojo, blanco, naranja y amarillo, mientras que Makoto a menudo cogía un variedad diferente de colores, punteando en varios lugares. Para el momento en que se dieron cuenta de que tenía cubiertos el pecho y la mayor parte del abdomen, se pintaron las espaldas el uno al otro, seguido de los brazos y luego las piernas. Todo el proceso llevó más de dos horas, con un mínimo de conversación. En el momento en que acabaron, no había casi ningún espacio donde la piel 'no estuviese' cubierta. Hicieron que los del hospital les tomasen fotos y cuando terminaron se vieron de inmediato. El primero fue Makoto.
"¡Oh, wooo, Haru! ¡Has pintado una puesta de sol en mi pecho!" Haru se sonrojó ante el entusiasmo de Makoto. Estaba haciendo grande algo que Haru pensaba que era insignificante, lo cual Haru pensaba que era una de sus muchas formas de afecto. Lo siguiente fue su espalda, en la cual tenía una ballena orca gigante. Sus brazos y piernas estaban llenos de varios tonos mezclados con el verde. Y por si fuera poco, Haru había pintado un pequeño corazón en su mejilla. Makoto sonrió con su común sonrisa gentil y le agradeció a Haru por todo su trabajo, pasando entonces a Haru. Ahora, todo el mundo sabía que Makoto era terrible para el dibujo, pero no para la pintura. Acabó por pintar un bosque en el pecho de Haru y cada hoja del árbol y el tronco de esta estaban muy finamente detallados. Su espalda estaba casi completamente en negro, excepto por puntos azules salpicados en ella. Haru se quedó en silencio cuando se dio cuenta de que Makoto había dibujado al calamar luciérnaga a los que eran tan aficionados. Y luego, sus brazos y piedras. Básicamente, Makoto había convertido sus miembros en arco iris, por todos los colores que usó. Y de nuevo, además de todo eso, un corazón rosa estaba pintado en la mejilla derecha de Haru.
"Eso sí que fue divertido. Voy a darme una ducha" dijo Makoto mientras se giraba para irse. Pero Haru le atrapó justo antes de que pudiera abrir la puerta y sus hermosas obras de arte pronto se convirtieron en un feo desastre mientras Haru abrazaba a Makoto.
"Quiero ducharme contigo" Makoto podía sentir su corazón acelerarse con esto. Sonrió y respondió.
"De acuerdo"
~ Lo que sucedió mientras estaban en la ducha queda a la imaginación del lector ~
#7: Hornear galletas con Nagisa y Rei
Haru se había dado cuenta de que podía hacer esto en cualquier momento con solo los dos, excepto por el hecho de que los tres miembros del club de natación todavía iban a clases y a menudo tenían un montón de tareas que completar. Rei siempre estaba haciendo sus tareas, siendo la persona responsable que era pero a menudo tenía que ayudar a Nagisa, quién podía ser un dolor en el trasero cuando se refería a las tareas. Así que en uno de sus días libres, se imaginaron que era la oportunidad perfecta para visitar a Haru. Makoto estaba realmente sorprendido de esta lista de peticiones, considerando que hornear no era exactamente la cosa favorita de Haru para hacer. Hornear llevaba mucho tiempo y Haru estaba realmente impaciente.
"Así que, Haru, ¿por qué les pediste venir a hornear contigo? Creí que no te gustaba" preguntó Makoto. Actualmente estaban en la residencia Tachibana, ya que la antigua casa de Haru tenía que venderse por varias razones relacionadas con motivos hospitalarios. Las mejillas de Haru se tornaron de un rosa claro al hablar.
"Las galletas de caballa de Nagisa estaban buenas y quería conseguir la receta" dijo Haru, girándose de modo que Makoto no pudiese leerlo. Pero Makoto ni siquiera tenía que mirar sus ojos para ver lo que estaba pensando realmente. Básicamente, a Haru realmente, de verdad, le habían gustado las galletas de Nagisa y tenía la esperanza de poder hornear más y, entonces, hacerlos por sí mismo para disfrutarlas.
Makoto ahogó una risita al pensar en lo avergonzado que Haru estaba por pensar en eso. Pero antes de que pudiese decir nada, seis gritos fuertes de Nagisa y un par de protestas llorosas de Rei podían escucharse desde detrás de la puerta. Makoto sonrió y fue a abrir la puerta solamente para mostrar a dos personas discutiendo por algo, como de costumbre. Nagisa se giró hacia Makoto tan pronto como se abrió la puerta y lo saludó.
"¡Hola, Mako-chan! ¿Está Haru-chan por aquí?" preguntó Nagisa, paseando su mirada para escanear la habitación en busca de Haru. Haru se acercó con su silla de ruedas y les saludó a los dos. No mucho tiempo después, la cocina se había adaptado para dar cabida a la caballa de Haru, y los ingredientes de cocina de Nagisa.
"¡Muy bien! ¡Vamos a empezar!" gritó Nagisa mientras enseñaba a sus amigos lo que hacer. Todos estaban emocionados por la forma con la que acabaría el producto final, sobre todo Haru. Sin embargo, lo que no sabía era que Nagisa no había escrito unas instrucciones precisas, que no se había tomado la molestia de decirles. Y vamos a decir que cuando Nagisa no seguía unas instrucciones específicas, bueno, las cosas que podían suceder…
Y una hora más tarde, los cuatro se descubrieron en la cocina cubiertos de caballa, masa de galletas quemadas y azúcar. Nagisa se había encargado de fijar la temperatura del horno. Eso era un terrible, terrible error. El horno acabó estallando con ellos y cualesquiera que fuesen los ingredientes acabaron dispersados en todas direcciones. Después de que la sorpresa inicial desapareciese, Makoto tuvo que sentarse frente a un montón de diferentes alimentos y preguntó con exasperación,
"¡Nagisa! ¿A qué temperatura pusiste el horno?" Nagisa, cuyo rostro estaba cubierto de azúcar, lo pensó un momento.
"Si recuerdo bien, ¡lo puse a 535 grados Celsius!" respondió, casi con orgullo. Los tres se quedaron boquiabiertos. ¡Makoto ni siquiera sabía que su horno se podía poner tan alto!
"¡¿Quéeee?! ¡Nagisa, eso es demasiado calor!" dijo Makoto, incluso más exasperado que antes. Nagisa hizo un pequeño puchero.
"Solo quería tenerlos hechos lo más rápido posible" Makoto gimió y sacudió la cabeza, mientras que Rei continuaba regañándole.
Ni qué decir tiene que Nagisa ya no estaba autorizado a usar el horno.
#8: Día de relajación
Otra cosa que Haru y Makoto podrían haber hecho en cualquier momento. Sin embargo, esta vez Makoto realmente faltó a clase completamente en lugar de esperar hasta el final para visitar a Haru. Era en esta época que Haru estaba tan débil que apenas podía levantarse por sí mismo de la silla. Sin embargo, Haru tenía la creencia de que estaba más débil por hacer demasiadas cosas divertidas durante su mes final. Esto le hacía muy feliz. Así que ahora era uno de sus días de descanso, y consiguió pasarlo con su amante. Se imaginaba que este sería un buen momento para conectar realmente con su persona especial, y preguntarle lo que nunca había sido capaz de preguntarle antes. Tan pronto como Makoto llegó allí, Haru no perdió el tiempo en tirar de él hacia la blanca cama del hospital, y se acurrucó contra él. Makoto sonrió suavemente y le dio un beso, envolviéndole con sus fuertes brazos alrededor de su pequeño torso.
"Makoto, quiero preguntarte algunas cosas. ¿Está bien?" Makoto no tenía ni idea de dónde venía esto, pero no vio ninguna razón para decir que no.
"De acuerdo. Adelante"
"En primer lugar, ¿cuál es tu color favorito?" Bueno, eso era un poco raro.
"Realmente no lo sé. Me gustan todos"
"¿Cuál es tu estación favorita?"
"Esa es fácil. Amo el verano. El clima es cálido y puedo nadar contigo" Haru sintió su corazón acelerarse con esto. Fue en este momento cuando Haru se dio cuenta de la pregunta real que había estado cargando pesadamente en su mente.
"Makoto, ¿qué vas a hacer cuando me haya ido?" preguntó Haru, todas las demás preguntas se borraron de su mente. Sintió cómo Makoto se tensaba y casi se arrepintió de preguntar.
"Yo…Honestamente no lo sé, Haru. Va a ser difícil encontrar a alguien que me haga sentir tan feliz como tú lo haces, pero tengo a Nagisa, Rei y Kou cuidando de mí igual que tú hiciste. Pero entiende que nunca, jamás te olvidaré, ¿de acuerdo?" dijo Makoto, frotando su rostro contra el hueco del cuello de Haru. El corazón de Haru revoloteó un poco y besó a Makoto en la cabeza, con aprecio.
"Makoto, te amo" susurró mientras empezaba a quedarse dormido.
"Yo también te amo, Haru"
#9: Visita a la escuela primaria
Esto fue simplemente por nostalgia, para que Haru y Makoto recuperasen dulces recuerdos. En su mayoría, querían ver el viejo árbol de cerezo, donde habían puesto frases y dibujos en los ladrillos. No paso mucho tiempo antes de que los dos encontrasen los suyos. Aunque estaban ligeramente descoloridas por el paso del tiempo, podían recordar muy bien todos los momentos que vivieron.
"Makoto, cuando muera, ¿encontrarás el modo de traer a mis padres a mí ladrillo?" Makoto estaba sorprendido por la repentina petición. Pero supuso que podría intentarlo.
"Si"
#10: Propuesta de matrimonio de Makoto
Makoto le había sorprendido, ahora era su turno de sorprender a Makoto. A ver, la única cosa que Haru definitivamente quería hacer antes de morir era casarse. Sin embargo, viendo que eso nunca se haría realidad, pensó que podía adelantarlo.
Simplemente pondré el anillo en el dedo índice de Makoto. De ese modo, la realidad será menos triste, pensó el adolescente de ojos azules mientras esperaba a que Makoto viniese a visitarle. Sonrió un poco mientras recordaba cuando le dijo a uno de los médicos su plan. Este se lo dijo a sus compañeros, todos los cuales adoraban absolutamente que los dos estuviesen juntos incluso si lo hacían por un poco de picardía, y casi todos se habían movido para ayudar a Haru a completar su objetivo. Al final, Haru había conseguido uno de metal, con una banda de zafiro alrededor del anillo que lo rodeaba al completo. Para Makoto, básicamente lo mismo pero con una banda esmeralda alrededor. En el interior, había algo grabado:
'Para siempre'
Sabía que no era mucho, pero Makoto lo apreciaría. Haru acababa de ponerlos debajo de la pila de revistas que estaba leyendo cuando, de repente, la puerta se abrió. Makoto le saludó y entró como lo hacía cada día. Haru tragó saliva. Era ahora o nunca.
"Makoto, hay algo que necesito decirte" Makoto se congeló y Haru podía decir que estaba poniéndose en lo peor "No es nada malo, te lo prometo"
"Bueno, entonces, ¿qué es?" Haru apartó todas las revistas a un lado y dejó al descubierto las dos cajas bajo ellas. A Makoto le llevó unos segundos entenderlo pero el grito de asombro que se escuchó al lado de Haru le dijo que lo había captado. Cogió las dos cajitas y las abrió. Entonces, miró a Makoto, que tenía la sonrisa más grande que jamás había visto. Su cuerpo entero estaba temblando y sus ojos estaban un poco llorosos.
"Haru…"
"Quería casarme cuando fuese mayor, pero eso no va a suceder. Así que esto es lo más lejos que voy a llegar nunca. Makoto, ¿estarás conmigo todo el tiempo que me queda?" Makoto estaba sobrepasado con las emociones por lo que todo lo que pudo hacer fue asentir con la cabeza con entusiasmo. Los dos hicieron el intercambio de anillos y Makoto se acercó para abrazar a Haru, susurrando lo mucho que lo amaba.
Mientras tanto, las enfermeras y los médicos que había estado observando todo el evento, gritaron de alegría. Esto era como una luz en sus oscuros días de trabajo. Se sentía como si el momento nunca se fuese a romper, porque era muy dulce y perfecto. Lo que no todos sabían es que todo iba a cambiar en pocos días.
Pero, por ahora, disfrutarían de su felicidad.
*535 grados son casi 1.000 grados en Fahrenheit
