DISCLAIMER: Los personajes del Manga INUYASHA, son creación de Rumiko Takahashi.
La historia en la que se utilizan, es de mi autoría, y no permitir el uso indebido de ella...
ADVERTENCIA: Esta historia es rated M, por lo que contendrá, situaciones SEXUALES y de violencia, además de lenguaje vulgar, de manera explícita, y no por eso recomendar cada una de ellas… Se recomienda discreción ;)
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Después de que Kagome abrazó a sus papás y a Souta, tocó el turno de su abuelito Taiga, al que también había extrañado muchísimo, y al que había aprendido a valorar, desde la muerte de su Abuelo Yukito.
_ Mago (nieta), bienvenida a casa…
Miraba con desconfianza a Sesshomaru, a Shippo y a Kirara, acariciando el fajo de pergaminos que guardaba entre su kimono, pues aunque conocía a Inuyasha, su confianza hacía los youkais no era total.
_ Ni siquiera lo pienses abuelo…
Le dijo en un susurro mientras lo tenía abrazado, y el viejo se mantuvo quieto, después de ser descubierto por su nieta.
_ Él es mi pareja, y estos dos pequeños, Rin y Shippo, los hijos que ambos criaremos de aquí en adelante.
Ya conocen a Inuyasha, y la mujer que tiene tomada de la mano se llama Yumeko, mí compañera de armas, el resto ya los conocen, aunque no directamente, él es el monje Miroku y su mujer Sango, y el hermano de esta, Kohaku y la nekomata Kirara.
_ Bienvenidos, he escuchado hablar de todos ustedes, incluso de Usted, Lord Sesshomaru, bienvenido a nuestra humilde familia.
Sesshomaru se adelantó e hizo una pequeña reverencia a la madre de su mujer, y al padre de esta, que sonreía complacido de que se hubiera podido cumplir la profecía del Oráculo, y los dos estuvieran unidos.
_ Permítanme honrar esta ocasión, con un pequeño presente, parte de la dote matrimonial de este Sesshomaru… y prometerles solemnemente, que a partir de ahora cuidaré de su hija y de la familia de esta, con mí vida…
Kagome lo miraba sonrojada y con la mirada brillante, mientras Sango, Yumeko suspiraban enamoradas por su amiga, pues conocían la naturaleza del youkai, lo suficiente cómo saber que sus palabras eran infinitamente especiales.
Sonomi inclinaba su rostro con sus pequeñas manos entrelazadas, tocando sus mejillas, feliz de que su hija hubiera encontrado el amor verdadero por fin, pues esa mirada seria y determinada le recordaban a su amado Raiko, cuando por primera vez le dijo que la amaba.
Raiko sonreía orgulloso, pues ambos jovenes Taisho, eran dignos herederos de la sangre de su padre, al que le tocó conocer cuando joven, en una batalla en la que acompañó a su padre y a su sensei, junto con otros soldados, viajando hasta esa época.
_ Gracias por el magnifico regalo, Lord Sesshomaru… Y permítanme presentarles al sensei Ryutaro Kinoshita, que luchó al lado de tu padre, al igual que mí padre y yo mismo.
Ambas chicas corrieron a abrazarlo, felices de verlo con vida, situación que desconcertó al amargado maestro, que ya tenía preparado un severo sermón para las dos…
_ Sensei, que bueno que esté bien…
_ ¡Mmph!, ¿que creyeron? ¿que ese remedo de youkai podía vencerme?, solo el gran Inu no Taisho, ha logrado casi matarme…
Y vio a Sesshomaru y a Inuyasha, que de inmediato sintieron el desafío recorrer sus venas, deseando demostrar sus fuerzas con él.
_ Aun asi, creo que tenemos un entrenamiento pendiente, ya saben, para ponernos al corriente con sus enseñanzas…
Y ambas sintieron una gota de sudor recorrer sus cuerpos, pues sabían que esa sería la venganza de su sensei, por no haberlo rescatado a él también.
_ Bueno entremos al salon y bebamos té, tenemos mucho de qué platicar…
*O*O*O*
Kouga y Ayame, avanzaban en medio de un gran remolino, seguidos de otros guerreros del Ookami, que viajan a la par de Lord Yoshio, junto con su comitiva.
Desde hacía ya un buen rato, los sentidos de alerta de los youkai lobo estaban inquietos, deteniéndose en un par de ocasiones, para investigar los alrededores con los mejores rastreadores de ambos grupos.
_ Yo mismo siento su inquietud, General Kouga, pero aunque nuestros sentidos nos alerten, la verdad es que no encontramos la razón del porque.
No había saimyosho a la vista, ni los había asaltado algún esbirro de Naraku, no habían detectado su aroma, no nada, pero su presencia estaba latente, así que decidieron avanzar aprisa pero con cautela, tenían que llegar cuanto antes con su gente y protegerla, pues estaban seguros que Naraku intentaría atacar sus dominios, pues era la única manera segura de llegar a las tierras del Oeste, sobre todo, entrando por las tierras de Lord Yoshio.
_ Mí Lord, ha llegado el momento de separarnos… me preocupa un ataque a sus tierras, así que permítame sugerirle, buscar las manera de proteger a su gente de un ataque sorpresa y que cuide el último recurso que Lady Kagome le ha obsequiado, pues es una manera de recuperar lo que pueda ser dañado…
_ Arigato, General Kouga, por sus recomendaciones, lo mismo va para usted, ¡Siempre Alertas!, no debemos bajar la guardia...
Byakuya, estaba escondido de ellos, invisible para sus ojos, escuchando su platica, preguntandose, cual seria el ultimo recurso, que Kagome le había obsequiado… Además ¿Lady Kagome? ¿Acaso ella…?.
Necesitaba regresar de inmediato con Naraku y Koyama san, pues el hecho de que la Miko se hubiera casado con un Lord, era algo importante, y más si ese Lord era Sesshomaru Taisho.
Pero aun así, tenía un par de trampas listas, regalo de Naraku, para ambos.
*O*O*O*
Ayame estaba nerviosa, tenía los sentidos disparados, escuchaba cosas donde no había y los olores estaban magnificados, sé sentía mareada y alterada, quería llegar cuanto antes a sus tierras y ver que su abuelo y su gente estuviera bien, pues todo el día había tenido la sensación de ser perseguida.
_ Ayame deberíamos descansar, no te ves muy bien de salud…
Kouga se había dado cuenta de su semblante pálido y sudoroso, y su humor impaciente.
Ya había avanzado casi medio dia, desde que se separaran del Lord, y no veía porque no sentarse un momento y descansar, y más si ella estaba mal.
_ Kouga yo…
_ No digas nada mujer, vamos, refrescate un poco en el río, les encargare a Ginta y Hakaku que busquen algo para comer, en lo que los demas vigilan el perímetro.
Ayame se acercó al rio, y comenzó a beber agua y a lavarse el rostro y la nuca, para espantar el malestar que la venía agobiando.
_ ¿Porque me siento asi?...
Kouga la observaba a su espalda, y se comenzó a preocupar cuando la escucho, pues Ayame siempre había sido una hembra fuerte y terca, y si algo la molestaba, tenía que ser algo realmente malo.
Se acercó a ella y la sostuvo en un arranque de miedo, pues no quería perderla, y olfateo su cuello y su escote, tratando de encontrar el olor de su malestar en ella.
_ Kouga, me has espantado…
Susurro brevemente, sintiéndose segura entre los brazos de su compañero, mientras él seguía olfateando, notando un peculiar aroma, que no lograba descifrar.
¿Acaso ella…?
La tomó de los hombros y la miro sorprendido, cuando escucharon de repente una fuerte explosión, los gritos y ladridos de sus compañeros, y de prisa tomaron sus armas y corrieron en esa dirección para ayudarlos.
Casi al llegar, Kouga la detuvo, escondiéndose ambos tras un enorme árbol.
_ ¡Kouga! ¿Porque te has detenido? tenemos que ayudarlos…
_ Ayame, por favor quédate aquí, o escóndete… tú no puedes luchar en estos momentos…
_ No me jodas Kouga, yo…
_ ¡Ayame! tu estas embarazada… tu aroma lo dice…
Ayame lo miro sorprendida, con esos hermosos ojos color jade, completamente abiertos, mientras sostenía su vientre.
_ ¡Quedate aqui!...
Y corrió hacía la batalla, sin que ella pudiera tomarlo de la mano siquiera…. "cuidate"... pensó.
La nueva extensión de Naraku estaba envuelta en saimyosho, destrozando con sus enormes garras a los youkais que intentaban auxiliar a sus compañeros, mientras intentaban esquivarlo.
_ ¡KOUGAA!
Ginta y Hakaku llegaron en ese momento, intentando ayudarlo.
_ ¡Muchachos, vayan a proteger a Ayame!
Kouga, luchaba con su espada, tratando de poner a sus soldados a salvo, antes de utilizar el Goraishi.
El esbirro, era demasiado fuerte, muy parecido a Goshinki, aquel que casi toma la vida de Inuyasha, y de la que había sido creada Tokijin, la antigua espada de Sesshomaru, y realmente le estaba dando lucha a Kouga, que casi había sido alcanzado por uno de los rayos de energía, que salian de su boca, mientras intentaba esquivar sus garras, que al final hirieron con saña, su hombro después de partir su espada.
_ ¡GENERAL!
Sus compañeros intentaban llegar a él, pero las malditas Saimyosho, había creado una barrera entre ellas, evitando dejarlos pasar, y envenenado al que lo intentara.
_ ¡Ya me hartaste, imbécil! ¡GORAISHI!
Una explosion de su youki, permitió que el arma que sus antepasados le entregaran, apareciera en su mano.
Y con las enormes y filosas garras metalicas, comenzó a atacar al esbirro, reduciendolo a nada, para después encargarse de las letales abejas infernales, antes de que pudieran atacar o escapar hacia Naraku, y avisarles de su posición.
_ ¿General se encuentra bien?...
Kouga los miro asintiendo, dándose cuenta después, que casila mitad de sus compañeros habían sido asesinados, una vez más, por culpa de Naraku.
Su Goraishi, volvio dentro de sí, mientras furioso rechinaba los dientes, evitando gritar de la rabia que sentía.
_ ¡KOUGA!
Su mente se distrajo el escuchar la voz de Ayame que en ese momento corría hacía él, lanzándose a sus brazos.
_ Estas herido, déjame curarte…
Kouga permanecía con el rostro oculto entre sus rizos color de cobre. dejandose guiar hacia el río, para ser sanada por su mujer.
_ Muchachos, encarguense de enterrar los cuerpos de nuestros compañeros…
El rostro de ella estaba descompuesto y pálido, pero tenía que tomar las riendas de la situación, pues Kouga estaba en el límite.
_ Nee-sama, usted cuide al General nosotros nos encargamos.
Ayame quito la armadura y las pieles que cubrían su cuerpo, y lo mismo hizo ella, metiéndose al rio con él, para lavar su cuerpo y su herida, que lamía con suavidad, confortandolo, mientras él permanecía con la mirada baja.
_ ¿Qué te pasa, Kouga?...
Ella se abrazaba al cuerpo moreno de su amado, preocupada por verlo de esa manera.
_ Ayame, lo siento… soy un fracaso, Naraku volvió a matar a nuestras gente…
Lo miro a los ojos seria, pues entendía por fin su pesar, abrazandolo con fuerza, dejando que se desahogara con ella.
_ Kouga, fue un ataque sorpresa, las bajas fueron lamentables, pero salvaste a la mayoría e impediste que el esbirro de Naraku llegará a nuestras tierras… eres fuerte y sin la ayuda de los fragmentos, debes de estar orgulloso de eso…
Él se abrazó a ella, más fuerte, recordando de pronto el descubrimiento hecho antes del ataque del esbirro de Naraku.
_ Ayame, estas esperando un cachorro nuestro…
_ Ni yo misma lo puedo creer… no me había dado cuenta.
_ Gracias por darme esa alegria…
Se abrazaron con cariño y besaron con ternura sus labios, pues esa noche su alegría, tenía un leve tinte de tristeza.
*o*o*
Lord Yoshio, había sido atacado también por un esbirro de Naraku y un enjambre de saimyosho, y aunque habían tenido bajas, él y su ejercitos lograron vencer, aunque con cierta dificultad.
Pero una urgencia por llegar a sus tierras y poner a su gente a salvo lo invadió, él no tendría la misma suerte que el Norte y Lord Hiroki, pues ya sabía de lo que era capaz y pondria todo su empeño por frustrar los planes de Naraku.
En cuanto llego a su palacio, dispuso la evacuación de los niños, mujeres, ancianos y demás civiles, que no tuvieran nada que ver con el ejército que se quedaría a defender sus tierras.
En grupos considerablemente pequeños, los envio por diferentes caminos, con la intención de que llegaran con bien a las tierras del Sur, donde Lord Subaru los protegerá, pues sus tierras estaban seguras, a comparación de las suyas.
Escondio la pócima que Lady Kagome les había obsequiado, dejándola en manos de su compañera, mandandola lejos también, al otro lado del mar, junto con sus cachorros, herederos futuros de sus tierras, en caso de que él muriera.
Y espero, pues tarde o temprano Naraku intentaría tomar el Este, para llegar a las tierras de Lord Sesshomaru.
*O*O*O*
El mundo de Kagome era bastante interesante y ella disfrutaba enseñándoles a sus pequeños y a Miroku, Sango y Yumeko.
Inuyasha ya conocía los funcionamientos básicos, de las cosas del futuro así que no había necesidad de enseñarle nada, pero disfrutaba ser mejor en algo que su tonto hermano mayor.
Sesshomaru solo seguía a Kagome y a Sonomi, mientras les indicaba donde serían sus habitaciones, cómo funcionaba el clima artificial, la luz eléctrica y el baño, sin preguntar, ni decir nada, pero aprendiendo absolutamente todo.
Ya había oscurecido, y después de la larga plática que habían tenido y de cenar, decidieron retirarse a sus habitaciones, pues ya al día siguiente tendrían oportunidad de conocer la ciudad, ya que ese día, Naraku y todo lo que había sucedido, había sido más importante.
Ryutaro estaba que hervía de coraje, mientras bebía una taza de té junto al Goshinboku, pues no podía creer los alcances de ese maldito hanyou.
Le molestaba bastante, que a pesar de saber que había un traidor entre su gente, no hubieran podido contra él.
Trataba de recuperar su serenidad y sangre fría, pues solo de esa manera podria vencer.
Su mente viajó hasta su juventud, al lado de su amada Hiyori, cuando había sido inmensamente feliz.
Bebió de nuevo su té, pues no quería pensar de nuevo en su muerte.
Vio a Inuyasha y Yumeko pasear por la explanada, hasta sentarse en las escaleras, y sus pensamientos viajaron hasta esa ocasión, en que tuvieron que ayudar a Touga sama a salvaguardar su vida y la de todos en Japón, pues la invasión de youkais de otras tierras era más que inminente.
En ese entonces Raiko no lo sabía, pero debían lograr que sobreviviera, al igual que su familia, incluyendo el futuro Inuyasha, pues eran parte de las profecías del Oráculo.
Solo Yukito sama y él, eran los únicos en saber; bueno, y la entrometida de Lady Irasue...
*o*o*
Sango y Miroku, descansaban tranquilos en el suave y cómodo futón, que Sonomi sama, puso en la Habitación de la casa de huéspedes del Templo, donde también estaban alojados Rin y Yumeko en otra habitación, e Inuyasha también, en otra distinta.
_ Es bastante comoda la época de Kagome, todo es más sencillo y más cómodo, admiro el hecho de que se haya adaptado a nuestra época, a dormir al aire libre o a comer platillos frugales a comparacion de todo a lo que tiene acceso aqui.
_ Bueno, Kagome siempre ha dado muestras de ser lo suficientemente fuerte…
Miroku abrazaba a su linda esposa, acercándose a ella bajo el calido edredon, era tan reconfortante poder estar así de relajados, sin ningun tipo de amenaza, pues hasta el tiempo de Kagome nadie, ni siquiera Naraku podría alcanzarlos.
_ Deja tus manos quietas, Excelencia… para empezar estamos en las habitaciones de un Templo y aunque sean de huespedes, no es muy honorable de su parte. Y además, tenemos de vecino a un Hanyou de excelente audición.
_ ¡Keh! ni quien quiera escucharlos…
Decia Inuyasha, bajo el edredón y la almohada,en la habitacion de al lado, pues no quería estar cerca de esos dos y mucho menos escucharlos.
Acaba de entrar a su habitación, después de platicar un momento con Yumeko, que había aceptado salir a ver las luces de la ciudad, desde la escalinata del Templo, contento pues era la primera vez que se dedicaba a pretender a una mujer cómo debía de ser.
Yumeko, al igual que Kagome o sus amigos, no le veía importancia a que él fuera un Hanyou, ella veía su interior, y se alegraba, dando gracias al Destino, a Kami y a su madre, por volver a tener la oportunidad de amar, pues ya había fallado dos veces, y esta vez no sería así.
*o*o*
Kagome estaba esperando a Sesshomaru, recostada sobre su cama, mientra él terminaba de darse un baño.
Estaba feliz estar de nuevo en su casa, y aun mas, pues todas las personas que amaba, incluyendo a su odioso sensei, estaban reunidos en ella.
A pesar de la intensa plática, no había dejado de notar la felicidad de su madre, que no soltó la mano de su padre, mientras estuvieron sentados platicando y bebiendo té.
Había abrazado a su padre de nuevo, y su madre le había mencionado lo guapo que era Sesshomaru, cuando ambas se habían ocupado de preparar la cena para todos.
Sesshomaru pensaba, que él padre de Kagome, era muy parecido al suyo en el carácter, y se sentía tranquilo porque la familia de Kagome hubiera aceptado su acelerada Union, bueno a excepción del viejo Abuelo, que lo miraba con ganas de querer purificarlo, en cuanto nadie lo veía.
Rin y Shippo, al igual que Kohaku, se habían encariñado de inmediato con Souta, que también había aprovechado la cena, para hacerle preguntas acerca de su poder y de sus armas, que Shippo y Rin intentaban responder, evitando las molestias a él, pero bueno, al final ya estaba acostumbrandose a tratar con cachorros, pues si lo pensaba bien, en algun punto de su vida, sé había encargado de los tres que estaban en su manada.
Kagome era parte de su familia; una criatura fuerte como su padre, noble como su madre e inocente como el pequeño hermano, incluso podía ser igual de molesta que su Abuelo.
Salió de la ducha y entró a la habitación, donde Kagome estaba acostada esperando, mientra leía algo, y sé sentó a su lado, observándola en silencio, mientras ella dejaba el libro en la mesita de noche.
_ Me siento extraña teniendote en mi habitación… solo en mis pensamientos estuviste aquí…
_ ¿En tus pensamientos?... bueno en ese caso ya estuviste en mis brazos también, desde hace tiempo.
Kagome sonreía feliz, pues no podía creer la nueva faceta de Sesshomaru que recién descubria.
_ ¿Estás leyendo?
_ Si, un libro de poesía…
_ ¿Un libro…?
Kagome se acomodo entre sus brazos, pues le leerá un poema que tanto le recordaba a él, a ambos…
"...De mí nada más malo
te dirán, amor mio,
de lo que yo te dije.
Yo viví en las praderas
antes de conocerte
y no esperé el amor, sino que estuve
acechando y salté sobre la rosa.
Qué más pueden decirte?
No soy bueno, ni malo, sino un hombre*,
y agregarán entonces el peligro
de mi vida, que conoces
y que tú, con pasión has compartido.
Y bien, este peligro
es peligro de amor, de amor completo
hacia toda la vida,
hacia todas las vidas,
y si este amor nos trae
la muerte o las prisiones,
yo estoy seguro que tus grandes ojos,
como cuando los beso,
se cerrarán entonces con orgullo,
en doble orgullo, amor,
con tu orgullo y el mío…"
Pablo Neruda...
Sesshomaru la miraba en silencio, no sabía, quién era ese tal Pablo Neruda, pero eran sus palabras tan ciertas.
Él jamás esperó enamorarse de una humana, sus metas eran otras, y tal vez había tenido miedo de que le negaran estar con él, cómo cuando su padre luchó contra la casa de la madre de Inuyasha.
Pero ella compartía sus metas y había luchado a su lado, y no podía encontrar a mejor compañera, pues aunque perdieran la vida en la batalla que vendría, ella cerraria sus ojos con orgullo, al igual que él, por haber peleado hasta el final…
La recostó sobre la cama, pues quería mirar sus ojos, y perderse en ellos, antes de besarla.
Kagome apago la luz, mientras besaba sus labios, y se atrevió a acariciarlo, mientras lo besaba con amor.
_ Miko, me siento honrado de que estés a mi lado…
Y ella no podía estar más enamorada.
Lo recostó y se subió sobre él, quitandose la pijama por encima de su cabeza, dejando ver su blanca piel iluminada por la luz que entraba del exterior.
Pasó sus garras por en medio de sus senos, provocado que se erizara su piel, bajando por la delicada línea de su vientre, acariciando su pequeño ombligo, hasta llegar a su intimidad.
Kagome acariciaba las marcas de su cuerpo, delineando sus músculos, probando la fresca piel recien bañada, bajando por su cuerpo, adueñándose del cuerpo perfecto de su amado.
Sesshomaru siseaba ante las caricias de su mujer, su corazón latía al recordar que eso era: su Mujer.
Emocionado la tomó y la recostó sobre la pequeña, pero suave cama, y comenzó a lamer cada parte de su piel, devorando sus senos, mientras sostenía sus manos elevadas sobre su cabeza.
Kagome quería gemir, pero le daba vergüenza, saber que al otro lado de la pared estaban sus padres.
Pero Sesshomaru bajó por el camino trazado por sus garras, y su excitación se elevó por los cielos, apretando sus labios, evitando gemir, pero retorciéndose bajo las manos de su amado, mientras la hacía enloquecer.
Sesshomaru sabía que ella se estaba conteniendo, y eso lo excitaba más, pues su instinto lo incitaba a doblegar su voluntad, atacando con más pasión, haciéndola gozar, disfrutando de las reacciones de su cuerpo, de la humedad de su intimidad.
_ Sessho-maru… y-yo… ya no puedo más…
Un susurro ligero, apenas para sus oidos, rogándole que la tomara de una vez, pues estaba llegando a su límite y no lo quería cruzar sin él.
Sesshomaru se hinco entre sus piernas, y la penetro lentamente, mientras Kagome mordía su puño, con el rostro sonrojado y sus ojos cerrados, disfrutando de nuevo, sentirse completa, llena, saciada.
Él apreto los ojos de placer, y busco los labios de Kagome, ahogando sus gemidos con un profundo beso, embistiendola lentamente, disfrutando de ese instante íntimo, donde eran ellos dos, uno del otro nuevamente.
_ Kagome ya extrañaba tu cuerpo…
Y la guiaba para que se montará de nuevo sobre él, dejándola a su voluntad y a su ritmo, disfrutando de la imagen, el vaivén de sus redondos senos, el sudor recorriendo su cuerpo, su rostro sonrojado de la excitación y el esfuerzo, evitando gemir, aumentando la velocidad, y alcanzando su primer orgasmo, cubriendo su boca para evitar gritar.
Sesshomaru disfrutada lo apretado de su interior, la forma de su redondo y firme trasero sobre él, de sus fuertes piernas sostenidas por sus manos y los leves rasguños que ella hacía en su piel, por el intenso placer sentido.
La alzo y la acomodo sobre el escritorio que estaba en su cuarto, y la tomó con fuerza, haciéndola gozar duro, escuchandose solo el ruido acelerado de la piel húmeda que golpeaba contra el otro.
Kagome se abrazó más de su cuello, arqueando su espalda, buscando donde morderlo, y aferrarse a la ola de intensidad en la que se estaba sumergiendo, mientras Sesshomaru enardecido no le daba tregua, abandonandose a la vorágine de sensaciones, agarrandose de nuevo a la marca de su cuello, llenando su cuerpo con su caliente simiente, mientras Kagome se estremecia con su marca, disfrutando ella también del sabor metálico de la sangre de su youkai.
Sesshomaru lamia su piel, disfrutando de los últimos rescoldos de la pasión silenciosa, que habían intentado vivir, mientras Kagome recuperaba el aliento respirando con fuerza, con el rostro escondido en su fuerte pecho.
La levantó pues sentía el temblor de sus piernas, ya que su cuerpo aún no sé acostumbraba a ese tipo de actividad, y juntos entraron de nuevo al baño, donde lavaron su cuerpos con suavidad, antes de entrar al agua tibia de la tina.
Realmente estaba disfrutando de esos sencillos momentos de paz a su lado.
_ ¿Crees que nos escucharon?...
_ A mí realmente no me importa Mi-ko…
Y beso sus labios mientras se acariciaban bajo el agua.
Lo que no sabían, era que en la habitación de sus padres, que era contigua a la suya, dormían los dos con una sonrisa en los labios, mientras escuchaban los graves acordes el Cello de Yo-yo Ma, por los audífonos conectados al Ipod de Sonomi, ya que comprendía que eran un pareja recién unida y que su periodo de "Luna de Miel" apenas comenzaba.
*O*O*O*O*
Irasue, paseaba por el jardín de la Casa de Luna, pues mientras no estuviera su hijo o su compañera, ella estaría a cargo de todo, como siempre había sido, en otras ocasiones.
Sus pensamientos viajaban con nostalgia, acariciando el recuerdo de Touga, del que creyó estar locamente enamorada, llegando a asegurar que él era su pareja destinada, enfureciendose en un principio y sufriendo al enterarse de su futuro y de la decisión de Inu no Taisho de aparearse con una humana.
Había llorado en esos mismo jardines, intentando tocar la flauta con furia, donde la había encontrado aquel entrometido humano.
"_ Qué manera de arruinar el dulce sonido de la flauta…
Irasue lo miro furiosa, y con desprecio al darse cuenta de que era solo un humano el que interrumpia su jardín.
_ ¿Y a ti que te importa, Bushi no Yoru?, el que seas invitado de mí Señor no te da permiso de deambular por mis jardines privados.
Pero Ryutaro era insolente y ácido, desde ese entonces, y el hecho de que fuera una poderosa youkai, no le daba motivos para temerle.
Siguió mordiendo el durazno que acababa de cortar y sé sentó frente a ella con las piernas cruzadas.
_ Tonta…
Irasue se enfureció, y lo atacó, sacando de su garras un látigo de youki similar al de Sesshomaru.
Ryutaro la esquivaba, burlándose mientras seguia dando bocados al durazno que cargaba en la mano.
Pero Irasue sintió el youki de Touga a lo lejos, intentando averiguar qué pasaba con ella, y dejó de luchar cayendo sentada sobre el pasto con sus dos coletas de cabello plateado sobre el suelo.
Ryutaro la miró en silencio.
_ No lo entiendo… no puedo entender que él pretenda cambiarme por una simple humana. No lo acepto.
_ Irasue san, tal vez aun seas joven para tu especie, pero debes de comprender, que hay cosas escritas en el destino que deben cumplirse por el bien de todos.
_ Pero mi hijo, es un youkai de casta pura, será mucho más poderoso que cualquiera.
_ Y tendra una participacion muy grande en la historia, si dejas que las cosas sigan su curso.
Irasue bajo la mirada, era tan diferente en aquel entonces, y lloró con tristeza en medio del laberinto de setos florecientes.
Le dolía el orgullo más que otra cosa, pues Touga siempre había sido frío y distante con ella, a pesar de que en secreto le admiraba y le "amaba".
Pero no lo culpaba, lo suyo sólo había sido una imposición, una Unión concertada.
Aquel hombre de rostro duro y serio, se quedó junto a ella, comiendo más duraznos, dejándola llorar, acompañandola, y sin poderlo evitar, tal vez sintiéndose sola, sé arrojo a sus brazos, intentando comprender qué era eso que los humanos llamaban sentimientos.
_ Lady Irasue, ¿realmente sabes tocar la flauta?...
Ella lo miró molesta nuevamente, comprendiendo la burla en sus palabras, y sentandose de manera recta, puso el bello instrumento en su labios y toco una dulce melodía, la favorita de su pequeño hijo.
Ryutaro la miraba profundamente, como nunca lo había visto hacerlo, con una seriedad en su rostro que reflejaba por primera vez lo que pasaba en su interior.
Y sintió ella un aroma nostálgico, propio de la añoranza, e intuyo que tal vez su música le recordaba a alguien."
Los pensamientos de Irasue siguieron volando, recordando el día que aceptó su destino.
" _ No creo necesario comprometer a Sesshomaru desde tan corta edad, creo que él debe tener derecho a elegir cuando llegue el momento…
Ella se había atrevido a interrumpir una reunión del Consejo, en cuanto escucho a Touga decidiendo el futuro de Sesshomaru solo por cuestiones políticas, pensando en comprometerlo con la heredera del Clan Dragon.
_ Lady Irasue, le voy a rogar que por favor se abstenga de hacer comentarios durante la reunión.
Pero ella no sé quedó tranquila, y harta por tantas cosas, sé puso en pie y le reclamó a su Compañero la falta de escrúpulos para con su hijo.
Pero Touga solo sé levantó y le dio una bofetada en el rostro…
_ Retírate a tus aposentos…
Ninguno estaba de acuerdo con la acción del Lord, ninguno estaba de acuerdo con esa unión por muy poderosa que llegara a ser, y menos si era a consecuencia de un desliz que él mismo había cometido, engendrando un hijo con una hembra que no era su pareja. Necesitaba asegurar el poderío del Oeste, pero esa no era la manera.
El Shogun Yukito y el resto de los Bushi no Yoru, estaban en esa reunión, como despedida, después de la larga batalla en la que tuvieron que intervenir.
Sabían que todo era parte de las profecías, que no debían intervenir, pero Irasue se había convertido en amiga de Ryutaro, y de inmediato se puso de pie y con su velocidad freno una segunda bofetada.
_ Creo que es suficiente mí Lord…
_ No creo que deba intervenir Samurai, pues puedo considerarlo un reto y perder la vida.
_ Tómelo como quiera mí Lord, pero su Grandeza no justifica que golpee a la Lady del Oeste en el rostro.
Inu no Taisho saco a Tessaiga y arremetió contra él, defendiéndose con todo, atacando también.
El jefe de su Clan no intervino, dejándolos descargar su frustración, pues ella sabía que Inu no Taisho, estaba enamorado y amargado, ya queno sabía qué camino tomar, si el del Deber o el Honor.
Y Ryutaro, bueno, no sabía qué pensaba él… jamás se había sentido tan agusto con alguien, cómo con él…
Todos los atardeceres se reunían en el jardín, al menos que estuviera en batalla, y escuchaba su música embelesado, pues según le recordaba a su compañera muerta en batalla.
Y ella, extrañamente, compartía su dolor.
Sé había escabullido a una de las reuniones, donde hablaban acerca de las profecias que tenían que proteger, y fue cuando se enteró, de que el hijo ilegítimo de Touga y su propio hijo, que al final se uniria a una humana poderosa, descendiente del Shogun Yukito, tenían que vivir para poder luchar en el futuro juntos y salvar el mundo en el que vivían.
También se enteró de la muerte de su compañero a manos de un Dragón, y había decidido luchar, tratando de cambiar la historia, para poder salvar a su compañero de una muerte segura, aunque no llegara a nacer ese hijo, para que Sesshomaru se librara de un compromiso que solo acarrearía la muerte de él y su compañero.
Pero al ver la cruenta batalla, en la que Ryutaro estaba llevando las de perder, después de darle batalla al gran Inu Taisho, tuvo que tomar una decisión, sin saber que era lo que la movía a salvar a Ryutaro…
_ Por favor, Touga sama, detente… la verdad sé me hace estúpida la manera en que pierdes el tiempo, peleando con un tonto humano… ¡Ya! tienes razon y yo cómo tu amadaaa compañera debo acatar tu decisión y apoyarte para bien del Oeste.
Irasue se había puesto la máscara de la indiferencia y el cinismo, que la acompañaria por muchísimo tiempo.
Había tomado una decisión, y por desgracia, el Destino de Inu no Taisho estaba escrito, y ella no podía hacer ya nada por él…
Su único consuelo era, que al final su hijo tendría a la compañera que realmente merecía, a su compañera de alma y sé vería libre de un Unión política…
_ Ha sido una excelente pelea, Bushi no Yoru, te haz ganado mi respeto…
_ Sí General, gracias por perdonar mi vida…
Y se tomaron de los antebrazos, sonriendo con la complicidad de quien disfruta una buena pelea.
Ella se retiró sin mirar atrás, ignorando al resto del mundo, pero a mitad de la madrugada, casi al amanecer, entró a la habitación de un herido Ryutaro que solo esperaba el momento de marcharse de nuevo a su pueblo.
_ Sal de las sombras Irasue… me has asustado…
_ Lamento todo esto…
Él la miró, leyendo su rostro.
_ Ya me habias preocupado, la mujer que habló hace un momento no eras tú.
_ Te equivocas…
Ryutaro acaricio su rostro…
_ Tonta…"
Bueno, al final ahí estaba, viendo cumplir las profecías, por las que había venido a luchar aquel humano amargado y loco, junto con su gente…
Y ella estaba agradecida al menos, de ver todo su sacrificio reflejarse en la felicidad de su hijo, aunque él mismo no conociera todas las facetas de la misma historia…
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* Youkai
*Fragmento del Poema "Amor Combate" de Pablo Neruda
Bueno, antes que otra cosa… disculpen la tardanza, pero bueno, ya comenzaron las clases, y entre trabajo y obligaciones, el cansancion sé encargo de espantar a la Musa de la Inspiracion…
Pero bueno, ¿les gusto?... espero que si… ;)
Gracias por sus hermosos comentarios, la verdad no saben lo feliz que me hacen…
Les mando un abrazo Supercalifragilisticuespialidoso hasta donde esten…
En Especial a JennyloveSessho (que fue su cumpleaños), Titita Taisho, Okita Kagura, Krisstal y Marikosamadait…
YOI MINO
