Tanto los personajes de Card Captor Sakura como los de Kimagure Orange Road no me pertenecen. Pertenecen a sus autores: CLAMP e Izumi Matsumoto, respectivamente, por lo que yo no me beneficio con esto en absoluto. Aunque el guión de esta historia sí es mio!.

Advertencia de Manami_chan: La categoría de este fic cambia debido a escenas que puedan herir la sensibilidad de algunos lectores. No es que vaya a ser muy subido de tono (no escribo lemons ojo!) pero los personajes son más maduros y la historia no es tan inocente. El que avisa no es traidor.

Aquellas vacaciones contigo.

Epilogo segundo.

"Necesitar"

Las cajas amontonadas casi llenaban la habitación. Toda la estancia parecía aún más inmensa con tan pocos muebles. Caray, la de cosas que podía acumular uno…

Eriol puso una caja precintada en lo alto del montón y cogió otra vacía. Se acercó a la biblioteca y comenzó a coger libros. Con cuidado y con mimo fue apartando algunos sobre la mesa, mientras que otros los metía en la caja.

Encontró uno que le hizo sonreír.

Bueno, exactamente no era un libro, era un álbum de fotos. Era de cuando eran más jóvenes, de sus años de colegio e instituto… Al final del álbum había varias fotos de un campamento que hicieron en su primer verano en el instituto.

En una foto se veía a Yamazaki y Kazuya saludando desde la rama de un árbol, a punto de tirarse al lago juntos. En otra se veía a Naoko, Chiharu y Sakura sentadas en un banco sonrientes. En otra se veía a Sakura, Shaoran, Kazuya y Naoko jugando al tenis. En otra, a él mismo y Shaoran con cartas en la mano.

La última, era especial, porque era la única en la que salía ella.

Estaba sonriente a su lado, feliz… junto a su amiga Sakura y Shaoran que parecían un poco ausentes.

-… ¡!Vaya!... ¿mira lo que has encontrado?...- dijo haciéndolo sobresaltar un poco.

-…la bella durmiente ha despertado…- dijo el chico al girarse y encontrarse con la exquisitez de su figura y la belleza sin par de sus ojos azules.-… ¿por qué sólo sales en una foto?...- le dijo agitando el álbum como si fuera un abanico.

Tomoyo, dibujó una media sonrisa y se lo arrebató.-… no me gusta salir en fotos…- dijo mientras echaba un vistazo rápido al álbum.

-… y luego eres tú la que obligas a los demás…- dijo dándole la espalda con una sonrisa y dedicándose a coger más libros de la estantería.

-…!oh!.. muy bonito… sigue a lo tuyo no te molestaré…- dijo ella en tono de sorna.

-… como te vas y me abandonas…- dijo él con fingida pena.-… hay mucho que clasificar todavía…-

Tomoyo, se apoyó en la mesa mientras continuaba mirando el álbum.

-… ¡!oh! ¡!Vamos!... ya te dije que mi madre volvía hoy del viaje…- dijo con una sonrisa.

- …Sí, ya ya…- dijo el chico mientras colocaba otro libro en la mesa.

-… ¡qué mona estaba Sakura!... dijo la chica enseñándole la última foto, esa en la que salía ella también.- …aunque parecía tan triste…-

Eriol le sonrió agachado en el suelo, mientras ponía los libros bien en la caja.

-… ¿recuerdas lo bien que lo pasamos?...- dijo ella con cariño mirando todas las fotos.

El chico se levantó y le arrebató el álbum, dejándolo caer hacia atrás en algún lugar que no le importaba. La miró intensamente a los ojos.

-… No necesito fotos para recordar aquellas vacaciones….- le dijo mientras la abrazaba por la cintura y apretaba su cuerpo al de ella.-… el mejor recuerdo que me llevé de aquello… fuiste tú…-

La chica lo miró con una sonrisa llena de dulzura.

-… que cada parte de mi mente y de mi corazón sea parte de ti algún día…- susurró ella acercándose a su rostro.-… palabras hermosas para sustituir a un "te quiero"…-

El chico sonrió y se acercó levemente a sus labios, haciendo que todo su cuerpo se estremeciera por su cercanía.

-…¿me reprochas con dulzura?...- dijo mientras acortaba la distancia entre sus labios, deteniéndose cuando casi estaba a punto de tocarlos.-… ¿es que no te demuestro lo que te amo cada vez que te quedas en mi cama?...- le dijo casi con fiereza. Finalmente, acortó la mínima distancia que los separaba, arrancado un gemido de su boca de fresa.

La besó con ardor y con pasión, de la única forma en que él podía besarla. Porque toda ella le quemaba y lo llamaba a perder la cabeza. Y ella… correspondía como siempre a sus besos de la forma más arrebatadoramente posible. Porque era suya, y porque él era de ella.

Pasados unos segundos, que bien pudieron ser horas, la chica separó sus labios cálidos de los suyos.

-…Eriol…- llamó a su cordura un poco acalorada.-… tienes… mucho que hacer y … mi madre…-

El chico resopló dejando un poco de espacio entre sus cuerpos, aunque sin dejar que se fuera muy lejos. Tomoyo había mencionado la palabra mágica: madre.

Aquello le quitaba las ganas a cualquiera…

-… de acuerdo…- dijo separándose de ella con un poco de tristeza.-… ¿vendrás esta tarde?...- dijo mirándola con ojos suplicantes.

La chica lo miró con una sonrisa leve.-… es que había pensado en trabajar en algunos bocetos… y salir con Sakura después…-

Eriol sonrió mirándola con ternura. -… perdona… últimamente no te dejo trabajar en tu proyecto… ni visitar a tus amigas…- dijo sacudiéndose la cabeza.-… me vuelvo tan egoísta… solo te quiero para mi…-

Tomoyo dio un par de pasos y le puso las manos en los hombros para después susurrarle al oído.-… a lo mejor cenamos juntos… señor egoísta…- dijo con una sonrisa.

Y dicho esto lo besó en la mejilla y se encaminó hacia la puerta.

El chico sonrió y continúo con su trabajo.

-ah...- dijo el chico, captando su atención y haciéndola que se girara para verle al abrir la puerta.-… dile a Sonomi que me alegro muchísimo de que haya vuelto…- dijo con sarcasmo.-… y que me dará mucha pena que tenga que ausentarse otra vez dentro de poco…-

Tomoyo, le sacó la lengua y cerró la puerta tras de si

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Kazuya jugaba con avidez al videojuego, con la mirada fija en la pantalla, mientras que miles de ráfagas de luces encendían y apagaban la iluminación del televisor.

Su pequeño contrincante se apoyaba sobre el mando del videojuego, apoyando todo su amarillo cuerpecito sobre los botones. La cara de Kero era de euforia y rabia al mismo tiempo, por ver cómo su contrincante casi lo alcanzaba en puntos.

Tomoyo miraba a los dos personajes sentada en el salón de Sakura. Aquello era tan extraño y cómico a la vez…

Era increíble como en aquellos años Kazuya y Kero habían congeniado a la perfección. A Kero le había encantado el chico, ya que compartía su fervorosa afición por los videojuegos. Y para Kero, no podía pasar desapercibido un contrincante tan digno de mención como Kazuya.

Porque para él era todo un reto que su enemigo tuviera una habilidad tan especial como leer las mentes. Eso de que Kazuya se adelantara a sus movimientos, hacía que Kero deseara aún con más fuerza derrotarle.

-¡!NNNNOOOOOO!.- gritó Kero agotado sobre el mando del videojuego.

-¡!SSSIIIII!.- gritaba Kazuya levantando los brazos en alto.-….¿Cuántas veces has perdido contra mí ?... ¡!¿335?...- dijo el chico triunfante.

-… NOOOOO… QUIERO LA REVANCHAAAAAA…- dijo Kero con el puño en alto y lagrimillas en los ojos.

Tomoyo rió ante la exagerada reacción del guardián.

En ese momento, Sakura apareció en el salón, vestida con un vestido cortito de flores lilas y un pequeño bolsito blanco. Su pelo largo caía haciendo leves ondas por la espalda.

-OHHHH… Sakura estás preciosa…- dijo Tomoyo cogiéndola de las manos.

Sakura dibujó una media sonrisa sin muchas ganas. Miró a Kazuya por encima del hombro.

-¿de verdad es necesario que vayamos de compras…?.- le dijo a su amiga un poco desanimada.

Kazuya la miró sentado en sofá y le dedico una sonrisa. Tomoyo estaba segura que Kazuya había respondido a alguna pregunta mental de ella, porque el chico dijo.

-… tengo cosas que hacer… diviértete…- dijo levantándose.

-… No, no te vayas….- Dijo el guardían revoloteando alrededor de la cabeza de Kazuya.-… ¡!tenemos que jugar la revancha!...-

-… en otra ocasión Kero…- dijo el chico pasando por el lado de las chicas y acompañándolas a la puerta.

-… adiós Kero…- dijo Tomoyo riendo. Vaya, esos dos bien podían pasar por niños de cinco años.

-… he leído eso…- dijo el chico mirándola con desdén.

-… no me leas la mente Kazuya…- dijo Tomoyo temblando.-... me da escalofríos…-

El chico sonrió.

"A Godzilla también le da miedo"

Tomoyo escuchó esas palabras del chico resonar en su mente.

-¿Godzilla…?...- mumuró Tomoyo mirando al chico, a lo que Kazuya dio un respingo.

- … es que no me apetece nada salir…- dijo Sakura en la puerta que parecía no haberse dado cuenta de la extraña conversación de los chicos.

-… ¡!vamos Sakura!...- dijo Tomoyo olvidándose de lo otro.-… las chicas celebramos el fin de los estudios yendo de compras...-

-… pero tú no has terminado tus estudios… tienes que presentar ese importante proyecto en la escuela de diseño…. Y yo aquí haciéndote perder el tiempo…-

Kazuya se puso detrás de la chica de ojos verdes y puso las manos en sus hombros, acariciándolos levemente. Tomoyo notó como la cara de Sakura parecía iluminarse un poco ante ese gesto.

-Vamos Sakura, ya sabes que Tomoyo se muere de ganas por probarte modelitos…- dijo el chico con dulzura.- … dale ese gustazo…-

Tomoyo frunció un poco el cejo ante esas palabras. Cualquiera diría que ella utilizaba a Sakura como una muñeca…

-… bueno vale…- repuso la chica.-… ¿te veré mañana?...- dijo la chica mirándolo a los ojos.

- … Claro…- dijo él con una sonrisa.

Tomoyo atisbó una nota de ¿obsesión? en los ojos de Sakura. Aquello no le gustaba, no le gustaba nada que ella lo necesitase tanto, que se hubiera convertido casi en un pilar fundamental en sus emociones…

"¿Estás celosa?" le preguntó el chico en su mente.

-!NOO!.- gritó la chica a Kazuya.

Sakura la miró confusa.-… ¿Qué pasa…?.-

Pero Tomoyo se serenó y dijo.-… Kazuya… otra vez con su poder…-

Tomoyo vio como el chico sonreía con sorna y le susurraba a Sakura que se divirtiera. Después se inclinó y besó la frente de la chica.

Aquello tampoco le gustaba. Era verdad que Kazuya besaba a Sakura casi prácticamente desde el primer día que la conoció. Sin ocultarse y sin redimirse. Todos, alguna vez, le habían visto darle algún beso. En la mejilla, en la frente, en el pelo… incluso el propio Shaoran lo había permitido.

Pero a ella no le parecía nada bien.

-… eres muy divertida Tomoyo…- dijo el chico continuando con su burla.-… me entretengo mucho leyendo tu mente…-

"¿Quieres que lea tus recuerdos con Eriol?"

La chica se puso roja como una cereza de vergüenza y rabia.-… ¡NO TE ATREVAS!...- le volvió a gritar.

Sakura volvió a mirarla estupefacta.

Tomoyo vio como el chico reía a carcajadas y se escondía detrás del árbol del jardín para luego esfumarse con su maldito poder.

No es que le cayera mal, pero es que a veces era tan… irritante.

-…¿Qué pasa Tomoyo?...-

-… nada… vámonos..- y dicho esto empezaron a caminar para salir del jardín.

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Eriol miró la estantería de libros con los brazos en jarras. Por fin había terminado de clasificar los libros del amo Clow. Le había costado varios días debido a que la librería era tan alta como dos pisos. Demasiado trabajo para una sola persona.

Se giró hacia la gran montaña de cajas. Bien, ahora venía lo peor. Quitar el montón de cajas para poder pasar hacia la puerta. Rayos, no se había dado cuenta de que iba a taponar la puerta…

De repente, un chico con el pelo revuelto y ojos verdes apareció de la nada.

Eriol dio un pequeño respingo, ya casi se estaba acostumbrando a que Kazuya apareciera y desapareciera de su casa cada vez que quería.

-…Mira por dónde…- dijo el de ojos azules con una sonrisa.-… me vienes como anillo al dedo…-

Kazuya no contestó, simplemente lo miró serio. - … hay que ser…- dijo adivinando lo que Eriol deseaba.-… mira que poner las cajas ahí…-

De repente, las cajas empezaron a levitar y lentamente una por una se apilaron ordenadamente en una esquinita de la habitación, dejando todo espacioso y ordenado.

-…!qué bien!...- dijo Eriol.-… me parece que te llamaré para la mudanza…-

Kazuya lo miró con el entrecejo fruncido.

-… jo colega… no sé cómo vas a donar esta mansión... – dijo mirando los altos techos del salón.-… ojala yo tuviera una casa tan grande… y tu vas y se la das a un montón de pequeñajos…-

Eriol sonrió. La fundación Clow Reed para niños huérfanos era un fin ideal para esa casa. Él no tenía apego a esa mansión. En realidad, ya no tenía apego por nada que hubiese pertenecido a Colw Reed. Él ya había cumplido su misión con él y desde hacía ya mucho tiempo, era tan solo Eriol Hiragizawa.

Por eso, se marchaba a un apartamento de ciento cincuenta metros cuadrados cercano a la facultad de Literatura, dónde estudiaría el año próximo. Él era el único heredero de la familia Hiragizawa y su situación económica le permitía vivir cómodamente sin preocuparse por el futuro.

-… afortunado tú…- susurró Kazuya ante ese pensamiento, a lo que siguió murmurando.-… ciento cincuenta… ¿por qué no un Ferrari en la puerta…?.- murmuraba con sorna.

Eriol sonrió ante eso.

Así que no necesitaba las pertenencias del amo. Le pareció una buena idea subastar los muebles antiguos y donar los beneficios y la mansión a una buena causa. Estaba seguro de que Clow Reed estaría feliz.

Sin embargo, guardaría algunos objetos y libros del mago y sobre todo, multitud de buenos recuerdos. Eran muchos los buenos ratos que habían pasado allí con todos, con Sakura, Shaoran, Tomoyo… Sí, esos no los podría borrar de su mente y sí, ¿por qué no?, incluso le daría un poco de nostalgia. Pero desde que Nakuru se fue a vivir con su marido a Nagano y se llevó al pequeño Spinel, la mansión era demasiado grande para él.

Pero echaría de menos esas paredes que habían sido testigos silenciosas de su amor hacia ella, de su primera vez y de todas las que le han continuado hasta esa misma noche…

-… por favor, deja ya ese rollo romántico…- protestó Kazuya mientras se sentaba en el sillón rojo del amo Clow.

A Kazuya le irritaba leer su mente. Pero a él no le importaba lo más mínimo que el chico de ojos verdes echara un vistazo. No tenía nada que ocultar.

-… no me irrita…- le respondió Kazuya a su comentario mental.-… es que siempre estás pensado en hacerlo con ella….-

Eriol rió a carcajadas. Eso sí que era una sorpresa, Kazuya avergonzado de sus pensamientos…

-Vamos no te burles… que no estoy de humor…- dijo el chico haciendo levitar un boli de puro aburrimiento.

-… ¿es porque ya habéis terminado los exámenes?... ¿qué pasa?… ¿que Sakura prefiere ir de compras con mi chica?...- dijo el otro con mientras se sentaba en el sillón.

-…no…- dijo el chico malhumorado dejando caer el boli en la mesa de golpe.

Eriol rió.-… yo no tengo tu poder… así que si no me dices lo que te pasa…-

-… hace tres días…- dijo resoplando el chico.-… volvió… ELLA…-

Eriol abrió los ojos sorprendido.-… ¿te refieres a….?.-

-… ¡!SI!... Y NO LA SOPORTO…- gritó el chico al tiempo que se ponía de pie y daba vueltas por el salón desquiciado.-… cada vez que vuelve… ¡!pone mi vida patas arriba!...-

Eriol rió sonoramente.-… vamos… no será para tanto…-

-… ya sé que tiene todo el derecho a volver… es su casa… pero es…. ¡!GODZILLA!...- dijo lleno de furia.

Eriol no podía creer que el chico le afectase tanto la presencia de la chica. Vio como empezaba a despotricar sobre ella, dando vueltas por la habitación como una fiera enjaulada.

-… ¡!llega sin avisar!... el otro día la encontré saliendo de la ducha… ¡!y no sabes cómo se puso! ¡!Me tiró todo lo que tenía a su alcance!... ¿qué sabía yo?... es mi apartamento… bueno ya sé que es de ella también… pero… ¿yo qué sabia?.-

Eriol sonrió.- … ¡vamos cálmate... no será para tanto...-

-… ¡!no sabes lo difícil que es convivir con una chica!...- dijo para quedarse un poco pensativo y luego añadir.-… bueno… vale… pero es que ella es… ¡!GODZILLLA!.-

Eriol casi se caía al suelo de la risa. Era increíble como había alguien en el mundo capaz de sacar de quicio a Kazuya.

¿Por qué lo irritaba tanto?.

-… no sabes lo que supone para mi… es muy… gritona… me prohíbe ver la tele hasta tarde… cocina fatal y se enfada si se lo digo… me toca mis cosas… le da miedo que uso mis poderes…. ¡!NO ME DEJA JUGAR AL VIDEOJUEGO PORQUE LE DA DOLOR DE CABEZA!...-

Kazuya respiraba profundamente, intentando calmarse a sí mismo.

Kazuya se giró para mirara Eriol.-… lo peor de todo es que dice que viene para quedarse, que va a estudiar en Tokio… - el chico resopló.-… lo tengo claro, me marcharé a otro sitio… aunque con mi sueldo… tendré que compartir piso….- murmuraba casi para sí.

-… no, no puedes hacer eso…- dijo Eriol preocupado.-… no tienes por qué, si quieres puedes venirte conmigo, ya sabes que tendré espacio de sobra…-

-… ¿Y endulzarme con vuestra miel…?... no te ofendas, pero no estoy preparado para escucharos…- dijo malhumorado.

Eriol rió a carcajadas.-… estoy seguro que tiene un buen motivo para comportarse así… a lo mejor si eres más amable con ella…- le sugirió.

Eriol vio como el chico se volvió a sentar en el sillón, pasándose la mano por el pelo una y otra vez, como si intentara buscar en su cabeza una solución, o tal vez… ¿una respuesta?... A lo mejor lo que él veía como un incordio, era la forma de ella de llamar su atención. Tal vez…

"Deja de inventar…" le sugirió mentalmente el de ojos verdes. Parecía que la idea que había surgido en su cabeza no le había hecho gracia o le molestaba.

-… no estoy pensando en eso…- dijo mirando al de ojos azules.-… tenemos un problema… ella quiere… dice que echa de menos a las chicas… - Kazuya se puso nervioso.- … ¡sabes lo que eso significa?...! lo va a contar TODO!.-

Eriol se puso serio al ver el semblante del chico.-… tienes un problema…-

Kazuya se levantó y lo miró amenazante, para luego apretar los dientes y darle la espalda.

-… te dije que no funcionaría…- dijo Eriol con cara triste.-… tarde o temprano toda esta farsa se derrumbaría…-

Kazuya resopló. Se volvió a sentar en el sofá con el rostro turbado.

-… dime Kazuya… ¿qué has ganado con todo esto?...-

Kazuya se giró de repente y golpeó la mesa fuertemente con el puño.

-… ¡!TIEMPO!... ¡!MALDITA SEA!...- y se tapó la cara con las manos.-…. Ya casi… ella había empezado….- se volvió a mirarlo apremiante.-…si tuviera un poco más de tiempo lo conseguiría… ¡!ayúdame!... ¡!dile a ella que no habrá su bocaza!...-

Eriol lo miró seriamente.-…! NO!... ¡!no voy a encubrirte más!...- dijo el de ojos azules realmente alterado.-… yo estoy con él… es mi amigo… Tomoyo no me lo perdonará…-

Kazuya lo miró con tristeza.-… Claro… está ella y él… yo soy el último de tu lista...- dijo con una sonrisa amarga.

-… No, no digas eso… todos somos amigos…- dijo el otro con pena.-… y sabes que he arriesgado mucho por ti…-

-…!ENTIÉNDEME ERIOL!...- dijo otra vez levantándose y dando vueltas por la habitación.-… cuándo tú supiste que estabas enamorado de Tomoyo… ¡¿cuánto tardaste hasta caer rendido a sus pies?... ¿Un día?...-

-… no es lo mismo…- dijo el otro cruzándose de brazos.

Kazuya golpeó la mesita con ambas manos y los miró a los ojos. Era el rostro de un chico desesperado…

-…. Sí… desesperado…- le confirmó el chico.-… porque llevo años guardándome mis sentimientos… y a nadie parece importarle…-

-… no depende de mí…- repuso el chico.-… no me pidas imposibles…. Sólo Sakura puede cambiar eso…-

Kazuya se enfadó y empujó la mesita con mala gana, mirándolo con sumo rencor.

-…está bien… ¡!tú ganas!..- dijo con fiereza.-… pero me vais a destrozar la vida…-

Y dicho esto, se desvaneció dejando el tenso ambiente atrás.

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Tomoyo miraba a Sakura con una gran sonrisa. Parecía que esa tarde de compras la había animado un poco, ya que no tenía la cara seria que tenía en su casa. Sakura reía mientras intentaba acomodar las bolsas que llevaba en la mano cerca de su asiento.

Tras sentarse, el camarero les tomó nota y Sakura, acorde con el buen estado de ánimo que parecía tener, pidió un batido de fresa y un trozo de tarta de chocolate. Era una delicia que Sakura volviera a tener apetito. Ella, para acompañarla, pidió un zumo de naranja y creps de fresa y nata.

Ambas chicas reían y conversaban animadas mientras degustaban los pasteles. Sakura parecía, Sakura, como si nada hubiera pasado, como si Shaoran todavía estuviera al otro lado del teléfono, esperando que la llamara o le escribiera alguna carta.

Pero él ya no estaba.

Se había esfumado de la faz de la tierra.

Y nadie sabía explicar el por qué de su ausencia.

Eriol y ella habían intentado investigar, saber por qué le hacía eso a Sakura, sobre todo cuando ella estuvo tan mal. Lo pasaron horriblemente mal todos. Pero era imposible, no encontraron ni una pista que le dijera qué le pasaba por la cabeza al chico. Eriol había llamado a la residencia Li y éstos le habían dicho que Shaoran no estaba allí y que no tenían autorización para decir dónde se encontraba. Todo era tan extraño…

Tomoyo se sentía cada día más enfadada con él. Si ya no quería a Sakura, que se lo dijera y punto. Pero que no la sumiera en esa profunda agonía que casi acaba con ella. Eso no se lo perdonaría jamás….

Pero Sakura estaba mejor, no recuperada del todo, pero sí más animada y lo que era más importante, preocupándose por ella misma, por su salud, por sus necesidades, algo que antes se negaba a hacer.

Y, aunque le molestase, él tenía mucho que ver en su recuperación.

Y ese conocimiento le pateaba el estómago.

No quería sacar el tema. La última vez que le preguntó a Sakura si sus sentimientos habían cambiado, Sakura había llorado toda la tarde en su regazo mientras murmuraba que aún le quería. Por eso ella le ahorraba el disgusto.

Pero tenía que saber qué opinaba ella de Kazuya.

Porque aunque ella jamás había sentido tal cosa, decían que un corazón era capaz de amar a dos personas a la vez. Y ella no podría soportar que Sakura compartiera su corazón. Porque, a pesar de todo, estaba segura de que Shaoran era el amor de su vida.

Eso lo sabía hacía ya muchos años…

-Me alegro que estés más animada…- dijo apoyándose en sus manos y mirándola con cariño.-… vuelves a ser tú…-

Sakura dibujó una media sonrisa.

-…no piensas que Kazuya es muy buen amigo… te anima mucho…- le dijo la chica morena. Debía ir al grano, sugerirle a dónde quería llegar.

-…Sí que lo es…- dijo la chica pensativa.-… no le importa pasar tiempo conmigo… le estoy muy agradecida…-

Tomoyo la miró con suspicacia.-… ya sabes por qué no le importa… ¿verdad?.-

Sakura bajó la mirada sonriendo levemente.-… no soy una niña pequeña… ya sé lo que siente por mi…-

Tomoyo puso su mano sobre la de su amiga.-… ¿y qué opinas sobre eso?...-

La chica seguía con la mirada gacha, aunque su rostro se puso serio.-… que no merezco que me quiera…-

Tomoyo sorprendió de eso.- …. ¿por qué no?...-

La chica cambió el semblante. Parecía sufrir por lo que iba a decir.-… porque yo jamás podré corresponderle…-

Tomoyo respiró para sí aliviada. Parecía que su amiga aún mantenía vivos sus sentimientos hacia Shaoran y que no sentía lo mismo por Kazuya. Decidió no ahondar más en esa herida, pero no obstante tenía curiosidad por sabes qué significaba Kazuya para ella.

-… si lo que dices es cierto…- continuó con cariño.-… no crees que sería mejor… mantener las distancias…-

Pero Tomoyo no creía que aquellas palabras hirieran tanto a Sakura. Porque la chica retiró su mano de la de ella y la miró con el entrecejo fruncido.

-… ¿Crees que estoy jugando con Kazuya…?-

-No, no… para nada…- se defendió.-… es sólo que he notado que… estás muy unida a él… que deseas que esté contigo todo el rato… incluso cuando te toca…. Parece que…-

Tomoyo no pudo continuar. Porque Sakura había comenzado a llorar. Sus lágrimas le caían gruesas por sus mejillas mientras miraba a su amiga con rencor.

-… le necesito…- dijo con una gran pena.-… Kazuya sabe lo que pienso… me lee la mente constantemente… sabe que no podré amarle… pero que necesito que no se aleje… necesito su cariño…-

Tomoyo la miró con tristeza. No quería hacerla sufrir.

-… todos te queremos Sakura… todos estamos a tu lado… no pienses que estás sola…-

-… lo sé…- dijo Sakura un poco más calmada.-… pero lo que siente Kazuya por mi es especial… y me hace sentir especial… es como cuándo…-

La chica no pudo continuar porque sus palabras se le trabaron por el llanto.

-¡!oh Sakura!.- dijo Tomoyo mientras que ella también sentía casi emocionaba.

Porque Sakura no necesitaba sentirse querida por sus amigos… necesitaba sentirse amada.

Y en estos momentos, Kazuya era el único que le ofrecía ese amor.

Porque Shaoran no le ofrecía nada. Eso debía ser tan triste…

Tomoyo se levantó de su asiento y se acercó a su amiga. Se agachó para quedar a su altura y sacó un pañuelo de su bolsillo.

-… lo siento…- dijo mientras le secaba las lágrimas con el pañuelo.-… no tenía ni idea…-

Sakura negó con la cabeza mientras tomaba ella misma el pañuelo y se secaba las lágrimas.

-… Kazuya lo sabe todo…- dijo aún con la tristeza en sus ojos.-… y aún así sigue dándome su cariño cada vez que lo necesito… cúlpame entonces de ser una egoísta…-

Tomoyo abrazó a su amiga, acariciándole la cabeza.

-… no, tú no eres egoísta… -

Aquello tenía que acabar. Shaoran Li la iba a oír cuándo se encontraran, si es que alguna vez tenía la ocasión de verle la cara de nuevo… Porque no se podía hacer tanto daño a una persona.

Shaoran tenía que decidir, por el bien de Sakura. Y si su decisión era una negativa, más le valía salir de su vida definitivamente.

Porque en esos momentos había alguien que merecía a Sakura más que él, aunque le doliera reconocerlo.

Y tenía una idea de cómo iba a acabar con esa situación. Haciendo algo que tenían que haber hecho hacía meses.

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Tomoyo giró la llave con mucho cuidado, entrando casi de puntillas. Al entrar en la gran casa, el olor a queso fundido le invadió los sentidos. Dejó su bolso colgado en la entrada, para luego encaminarse hacia la gran cocina.

La chica se quedó parada en el umbral de la puerta. Eriol cocinaba algo que debía estar exquisito. Por lo bien que olía. La chica de pelo moreno, se fijó en el delantal que llevaba su chico y que le hacía parecer sumamente interesante.

-… ya creía que me iba a tener que comer todo esto sólo…- dijo el chico con una sonrisa.

La chica se acercó a él y se inclinó para oler lo que estaba cocinando.-… sólo me puedo quedar a cenar… ya lo sabes… -

-… ya lo sé…- dijo el chico con aflicción.-… por eso cenaremos rápido…-

Dicho esto, apagó los fogones y cogió en volandas a la chica, cargándosela en el hombro y saliendo de la cocina con ella.

-…!ERIOL!... ¡!bájame! … dijo mientras reía ante el ímpetu del chico.

Rápidamente. La espalda de la chica dio en algo mullido que por el color rojo, debía ser el sofá. Seguidamente, Eriol se inclinó, dejando caer su cuerpo suavemente sobre el de ella.

Aquella cercanía entre ambos, hacía sonrojar a Tomoyo como una manzana ya que la cercanía de su cuerpo empezaba a desconectarla de la realidad. No ayudó mucho que Eriol se perdiera en su cuello y se deleitara en besarlo de arriba abajo, despacio y con fervor. Después, continuó hacia su mentón y acabó en un leve roce en los labios.

-… Eriol…- susurró ella perdida en él.

Notó como él acariciaba sus hombros, bajaba por sus costados y acababa en su cintura. Sintió como él la buscaba y la anhelaba con todo su cuerpo, mientras se fundía con ella en un apasionado beso, de esos que la dejaban sin aliento y que hacían arder sus labios.

Pensó en todas las veces en que se había sentido así. Y pensó que nunca se cansaría de sentirse de esa manera. Que cada vez lo necesita más.

Sin embargo, cuál fue su sorpresa cuándo el chico se deshizo de su beso y le susurró al oído.

-… no sabes lo que me cuesta decir esto….- dijo haciéndola estremecer tan sólo con el sonido de su voz.-… pero hoy tenemos cosas más importantes que hacer….-

¿Cosas más importantes?

¿Desde cuándo había cambiado la lista de prioridades de Eriol?

La chica se incorporó en el sofá un poco acalorada, confusa y sorprendida, aunque no dijo nada ante sus palabras.

El chico la miró con ternura y le tendió la mano para ayudarla a levantarse. Una vez de pie, le rodeó la cintura y se encaminó con ella al comedor.

-…¿Qué… qué es eso tan importante…?...- dijo un poco avergonzada.

Eriol sonrió un poco. A lo mejor su expresión no había sido muy acertada. No quería haberle dado a entender eso, ni siquiera se había propuesto besarla para no caer en la tentación, pero es que le era muy difícil resistirse cuando la tenía delante…

Pero digamos que había un problemilla que resolver…

-… luego te cuento todo…- dijo con cariño.-… ¿qué tal tu día…?.- le preguntó para distraer un poco sus pensamientos de tan apasionada escena.

Y ambos se dispusieron a cenar y a conversar de su largo día separados….

Una vez en los postres, fresas con nata, Tomoyo le relataba lo mal que se sentía por Kazuya. La chica pensaba que el chico de ojos verdes hacía demasiado por Sakura y que ella tenía una gran dependencia en él. También se lamentaba de no saber nada de Shaoran, porque, decía ella, que tarde o temprano perdería a Sakura si no aclaraba las cosas.

Eriol torció el gesto. Tomoyo se sorprendería de los verdaderos pensamientos de Kazuya…

-… por eso he tomado una decisión…- dijo mientras comía una fresa.-… la semana que viene sacaré billetes para Hong Kong…-

-..!¿Qué?..- dijo el chico al tiempo que casi se atraganta con una fresa.

-… espero que no te enfades…- repuso la chica con lástima.-… pero iré sola con Sakura… es cosa de chicas…-

Eriol la miraba atónito.-…¿ y para qué… vais a ir allí?...- dijo aún sabiendo la respuesta.

-… pues para hablar personalmente con la familia de Shaoran… necesitamos saber dónde encontrarle y parece que no nos lo dirán si no vamos en persona...- dijo con determinación.

Eriol se limpió la boca con la servilleta. Sí, tal y cómo le había dicho a Kazuya esa tarde, todo se estaba desmadrando. Todo iba a explotar de un momento a otro… y más valía evitar que el bombazo fuese descomunal.

El chico se levantó y se inclinó sobre su novia. Tomoyo lo miró sorprendida, cuándo el chico la besó. ¿De verdad quería empezar de nuevo con lo de antes…?. El rubor le subió a las mejillas, pero se dio cuenta de que ese beso era dulce y tranquilo y que no escondía la pasión habitual en él.

Eso era raro en él.

El chico la besó… dulcemente.

Era su forma de pedirle perdón.

Cuándo se separó de ella, la miró con un poco de melancolía.

-… ahora… tenemos que ir a hacer eso tan importante..- dijo mirándole a los ojos.-… y por favor… perdóname de antemano por todo lo que vas a oír…-

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Tomoyo miraba confusa por la ventanilla del todoterreno negro de Eriol. Su novio la había sacado rápidamente de la mansión y la había llevado…

¿Al apartamento de Shaoran?

Bueno, al apartamento de Kazuya.

Eriol le abrió la puerta del coche y la cogió de la mano. Estaba muy extraño. La miraba de reojo y le apretaba fuertemente la mano. Aquello era tan raro… casi podía decir que él estaba preocupado…

Muy preocupado para ser exactos.

-¿Eriol qué?...- susurró ella cuándo se encontró delante de la puerta del apartamento.

Pero dentro se escuchaba a alguien discutiendo.

-… ¡!ERES UN IDOTA!... ¿es que no me vas a dejar dormir?- se escuchaba gritar una chica.

-… ¡!Cállate Godzilla!...- se escuchó a Kazuya.-… ¡!Tenemos vecinos!... ¡!Súbete a tu escoba y lárgate!...-

Eriol rió nervioso detrás de la puerta mientras apretaba el timbre. Vaya, lo de esos dos sí que había explotado, era de suponer que Kazuya no podía más con su frustración y la estaba descargando en ella. Miró a Tomoyo, la cual estaba con la boca abierta.

La chica pensaba que conocía esa voz…

Esa voz era….

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Notas de Manami_chan: Manami os saluda en este segundo epílogo!. Este epílogo es bajo el punto de vista de E +T! No os quejaréis del montón de momentos kawaii entre ellos!. Me encanta Eriol, estudioso, guapo, educado, solidario, y muy apasionado….! Ejem, ejem ***^^**** Bueno, ya habéis visto que aquí todo el mundo opina sobre S+S pero ellos nada, siguen ahí separados! Jajaja Lo hago para haceros sufrir! Que no, es que la trama es más bonita así, que os va a gustar muuucho el final, palabrita de Manami_chan!. Por otro lado, cada persona necesita algo: cariño, amistad, pasión… ejem, ejem, vosotros ya adivináis qué personaje necesita qué cosa…

A Tomoyo no le hace ni pizca de gracia la relación S +K, y no anda descaminada porque hay un algo muy raro en todo ese asunto, lo sorprendente es que Eriol y la chica misteriosa están de por medio!

Bueno, qué pasará?... conquistará Kazuya a Sakura?... Volverá Shaoran?... La querrá todavía?... qué es todo el lio ese que se traen Kazuya y Eriol?... quién es la chica misteriosa? Se subirá a su escoba y se largará?... y la madre de Tomoyo se irá con ella? Explotará todo? Jajajaja…. admito hipótesis y miles de reviews.

Nos leemos en el siguiente Epílogo de "Aquellas vacaciones contigo": Epílogo Tercero: "Mentir".

Nunca una historia tuvo tantos epílogos!

Que disfrutéis!