Después de terminar un hermoso domingo lleno de juegos, aventuras e historias poco creíbles por parte de Sophie, las chicas habían entregado a la pequeña a sus padres, por lo tanto y sin tener nada que hacer decidieron terminar la noche con un maratón de películas de terror. Por supuesto la rubia nunca admitiría que odiaba ese género, pues al hacerlo tendría que admitir que creía en los fantasmas y eso a su forma de ver era algo bastante vergonzoso.

Por lo tanto se tuvo que pasar cuatro horas fingiendo una valentía completamente falsa, frente a una morena relajada que parecía estar mirando caricaturas. Decir que pasó la noche tranquila sería una completa mentira, pues cualquier pequeño sonido la hacía reaccionar imaginándose la peor de las situaciones.

Es por eso que sin pensarlo dos veces aquel lunes por la mañana había decidió acompañar a la morena al entrenamiento, inventando que siempre había querido aprender a jugar futbol, cuando en realidad su motivador más importante era que temía se le apareciera aquel fantasma de la película vista la noche anterior.

-Soy un asco.- espetaba la rubia tirada a mitad de la cancha.- No sé ni siquiera porque quise venir

-Bueno tal vez los fantasmas en casa son una razón de bastante peso.- exclamaba la morena divertida dejándose caer a su lado, mientras las dos veían como los niños terminaban de estirar dando con ello finalizada aquella sesión de entrenamiento

-O vamos Rachel no sé de qué hablas.- comentaba haciéndose la desentendida

-Por favor Quinn.- sonreía la morena mientras tomaba de su botella de agua.- Nunca te había llamado la atención venir al entrenamiento y justamente ayer que vimos las películas, te nace este repentino interés

-Eso no tiene sentido.- exclamaba fingiendo indignación

-Bueno tal vez tiene más sentido todas esas veces que te levantaste por agua, o las que me fuiste a ver si estaba dormida, o quizás como hacías pequeños ruidos desde la habitación…

-¿Te diste cuenta?- preguntaba avergonzada

-Claro y la verdad que me arrepiento de no haberme ofrecido a ir a dormir contigo.- exclamaba tímidamente.- Pero creí que no era correcto, aparte que no quería avergonzarte

-¿Avergonzarme porque?

-Pues porque le tienes miedo a los fantasmas.- comentaba como si nada

-Yo no les tengo miedo.- susurraba y veía como la morena le sonreía de medio lado haciéndole saber que no le creía absolutamente nada.- De acuerdo quizá solo les tenga un poquito de miedo

-¿Por qué no me lo dijiste?

-No quería que te burlaras de mi.- murmuraba avergonzada

-Veamos.- susurraba la morena mientras veía hacia el frente.- Le tengo pánico a los extraterrestres

-¿Qué dices?- preguntaba confundida arrugando su frente

-Pues eso, le tengo un enorme miedo a los extraterrestres, ovnis o cualquier cosa que tenga que ver con ello.- volteaba a ver la cara incrédula de la rubia.- Creo que desde que vi la película el cuarto contacto no he podido dejar de creer que esos seres son reales y …

-Rach.- susurraba extrañada deteniendo su monologo.- ¿Por qué me cuentas esto?

-Porque a diferencia de lo que piensas, yo creo que es importante conocer cuáles son nuestros miedos, así la próxima vez que escojamos ver una película juntas, yo no elegiré de terror y tú no escogerás ninguna de ovnis y esas cosas raras.- exclamaba sonriendo y la rubia no podía hacer otra cosa más que contagiarse y terminar soltando un pequeño suspiro

-Eres increíble.- susurraba sin filtro y por primera vez no se sentía mal por decir aquel pensamiento en voz alta.- Nunca terminare de conocerte Rachel Berry

-Supongo que eso es bueno.- contestaba tratándose de componer del resiente alago de la rubia

-¿El no conocerte completamente?

-Pues sí, así de esa forma nunca te cansaras de mi.- sonreía tímidamente desviando su mirada hacia sus manos

-Créeme, jamás podría aburrirme de ti.- susurraba por lo bajo, ganando inmediatamente la atención de la morena la cual trataba de descifrar que mensaje conllevaba aquella frase

-Entrenadora.- exclamaba un pequeño llegando hasta ellas logrando interrumpirlas.- Mi padre ha llegado por mi

-Muy bien Michael.- sonreía la morena notando como el chico parecía ruborizarse sin motivo aparente.- ¿Te pasa algo?

-Yo…- dudaba un momento.- Bueno, solo quería decirle que si su amiga necesita un entrenador yo puedo ayudarla.- desviaba su mirada hacia la rubia

-O vaya.- exclamaba divertida mientras que Quinn por fin entendía todo.- Creo que aquí mi amiga estaría muy feliz de que tu fueras su entrenador ¿cierto Quinn?

-Claro que si Michael.- respondía sonriente.- Te prometo que si algún día quiero dedicarme a esto te buscare para entrenarme

-Pues gracias.- respondía el chico entusiasmado.- Yo me tengo que ir pero ya sabe si ocupa algo solo dígale a Rachel y que ella me lo diga a mí ¿de acuerdo?

-Me parece perfecto.- contestaba la rubia y el niño ampliaba más su sonrisa optando por correr de aquel lugar entusiasmado

-No me lo puedo creer.- exclamaba Rachel divertida.- Has enamorado al más tímido de mis alumnos

-Pero si yo no he hecho nada.- se excusaba negando con la cabeza

-Esa es la mejor parte.- exclamaba con media sonrisa.-Tu no debes hacer nada para que alguien se enamore de ti, simplemente sucede

-¿A qué te refieres?- preguntaba con temor

-Yo solo…- dudaba por un momento perdiéndose en sus pensamientos.- Olvídalo de acuerdo, es mejor que nos vayamos.- expresaba cambiando radicalmente su actitud parándose de su posición

-¿Estas bien?- preguntaba la rubia extrañada imitando su movimiento

-Si claro.- contestaba no muy convencida.- Es solo que estoy algo cansada y quiero dormir antes de ir al bar

-De acuerdo.- susurraba la rubia sin mucha convicción.-Rachel.- la detenía antes de que siguiera caminando.- Sabes que no te creo ¿verdad?

-Lo se.- contestaba con media sonrisa.- Pero créeme que es mejor que no te diga lo que tengo, porque es probable que salgas huyendo.- exclamaba seria provocando que la rubia desviara sus ojos nerviosa hacia el suelo.- ¿Nos vamos?

-Si.- contestaba sin saber muy bien que hacer.- Es mejor que nos vayamos


La noche había caído como tantas veces aquellos días, pero algo se sentía diferente. Tal vez era su imaginación pero desde lo acontecido en la cancha de futbol, la rubia no podía sacarse de la cabeza lo platicado con la morena. Sus pensamientos vagaban y solo le daban una respuesta, la cual no estaba dispuesta a admitir.

Rachel no podía estar enamorada de ella, eso sería una completa locura, sería como admitir que ella también se pudiera haber enamorado de la morena, y eso dentro de su cabeza ni siquiera era una opción, pero como suele pasar Quinn parecía no enterarse que la mayoría de veces el corazón no le pregunta a la cabeza lo que opina, o lo que puede o no dejar de sentir.

-Una cerveza por tus pensamientos.- exclamaba Puck mientras ingresaba al almacén donde se encontraba la rubia

-Creo que necesitarías más de una cerveza para que supieras mis pensamientos.- respondía divertida acomodando algunas cajas

-Bueno trabajo en un bar, así que creo ese no sería problema.- expresaba mientras ayudaba a la rubia.- Oyes Quinn.- comentaba cambiando de tema.- ¿ha pasado algo con Rachel?

-¿Qué?.- preguntaba nerviosa.- ¿A qué te refieres?

-Si bueno hoy las he visto algo raras, como si se estuvieran evitando

-Pues no, todo con Rachel va como siempre

-Vaya, entonces no entiendo que le sucede

-¿De qué hablas?

-Si bueno he visto toda la noche a Rachel platicando con clientes y eso solo lo hace cuando se encuentra nerviosa o ansiosa.- comentaba como si nada.- Es mas no soy el único que se ha dado cuenta, Kitty también lo noto y hasta se aprovechó de su estado para volverla a invitar a salir.- comentaba riendo, risa que por supuesto la rubia no sintió ni por asomo, pues su cuerpo al parecer estaba más ocupado haciéndole sentir un pequeño nudo en su estomago

-¿Y ella que le dijo?- pregunto tratando de sonar lo más natural y desinteresada posible

-No lo sé, me vine para acá antes de que respondiera

-Que oportuno.- susurraba la rubia molesta mientras optaba por salir de aquel cuarto dejando a un chico completamente confundido

Por supuesto llegar a la barra y encontrarse a Kitty susurrándole algo al oído a Rachel no ayudo absolutamente en nada a su estado anímico, y solo provoco que una ira que no sabía que tenía se hiciera presente. Para su mala fortuna la otra rubia se había dado cuenta de su presencia, no así Rachel que ya caminaba hacia una mesa la cual al parecer requería su presencia

-¿Se te perdió algo?- comentaba Kitty acercándose a ella irritándola más de lo que ya estaba.- ¿Qué no tienes algo mejor que hacer que estar espiando a Rachel?

-Mira lo que yo haga o deje de hacer es mi problema, así que déjame en paz.- expresaba Quinn dándose media vuelta

-O vamos la pequeña rubia no está de ánimos.- se burlaba provocando que la rubia se girara nuevamente

-Mira Kitty, te aseguro que no quieres conocerme enojada, así que busca con quien divertirte que yo no estoy dispuesta

-De eso no te quepa duda.- contestaba altanera.- Seguro que esta noche si me voy a divertir mucho.- sonreía mientras desviaba su vista a la morena que parecía mantenerse ajena a todo lo que estaba ocurriendo

-Eres una imbécil.- expresaba sin poderse contener

-¿Cómo me has llamado?- preguntaba enojada encarándose a la chica

-Vamos que aparte de imbécil sorda.- se burlaba mientras que sin esperarlo Kitty enfurecida tomaba el primer vaso que se encontraba a su alcance y le lanzaba el líquido a Quinn

-Te metiste con la persona equivocada.- susurraba limpiándose aquella bebida de su rostro, mientras sin previo aviso y sin saber muy bien cómo, ya se encontraba peleando sobre el cuerpo de la chica la cual solo se defendía como podía. No fue consciente del gran escándalo que armaron hasta que vio cómo su cuerpo era jalado por Puckerman, mientras que Rachel y Marley se encargaban de detener a la propia Kitty.

-¿Se puede saber que rayos les pasa?- gritaba Rachel tratando de poner orden a todo aquello, mientras las pocas personas que quedaban en el bar parecían estar encantadas con la disputa

-Esta idiota que es una salvaje.- expresaba Kitty con coraje.- Se me ha venido encima y yo ni siquiera he hecho nada.- trataba de sonar indefensa

-¿Eso es cierto Quinn?- preguntaba la morena desconcertada.- Quinn te estoy hablando, ¿no vas a decir nada?- volvía a preguntar al ver el mutismo de la rubia

-Solo tengo que decir algo.- expresaba seria mientras se soltaba del agarre del chico.- Vete a la mierda Kitty.- exclamaba contundente dándose media vuelta y abandonando aquel lugar

-Eso fue extremadamente sexy.- espetaba Puck ganándose una mirada fulminante por parte de su esposa y por supuesto de la morena

-Rach.- susurraba Kitty queriendo llamar su atención.- Te juro que yo no hice nada, esa salvaje de un de repente se me dejo venir a golpes.- expresaba pero la morena parecía haberse congelado mirando hacia la puerta donde segundos antes Quinn había salido

-Ve con ella.- se acercaba Puck hacia su costado, sabiendo la duda interna en la que se encontraba la morena en ese instante

-Nosotros nos encargamos de todo.- agregaba Marley dándole así el pequeño empujón que necesitaba

Ni siquiera se detuvo para tomar su chaqueta, ni escucho las palabras que Kitty seguía diciéndole, salió disparada del bar queriendo encontrar lo más pronto posible a la rubia. Para su buena suerte, su búsqueda no duro mucho, pues apenas una cuadra antes de llegar a su apartamento vio como esta ya ingresaba a él, así que respiro profundamente y se decidió finalmente a ingresar también.

-¿Me puedes explicar que es todo eso que acaba de ocurrir?- cuestionaba la morena al entrar y ver como la rubia se encontraba en uno de los sillones cruzada de brazos.- Quinn te estoy hablando.- espetaba seria posicionándose en frente de ella

-No sé para qué te molestas en preguntarme, si tu noviecita ya te explico todo.- exclamaba con sorna

-¿Mi qué?.- cuestionaba confundida.- Quinn de verdad no entiendo lo que está pasando

-No es muy difícil de entender, soy una desquiciada que se deja ir a los golpes, listo se cierra el tema

-Basta Quinn.- exclamaba Rachel perdiendo la paciencia.- No sé qué rayos está pasando pero esa actitud no es normal en ti

-¿Tu que sabes que es normal en mí?- se levantaba enfrentando a la morena.- Tal vez así soy yo y esta es una faceta que antes no habías conocido

-Déjate de juegos.- exclamaba alzando la voz.- Te conozco más de lo que crees así que no me quieras tratar como una tonta

-Yo no te quiero tratar de ninguna forma.- alzaba también la voz.- Es más, deberías haberte quedado consolando a la estúpida esa, seguro le arranque su cabello postizo

-Yo no tengo porque consolarla, no entiendo porque estás diciendo estas tonterías

-Pues si tantas tonterías digo no deberías escucharme.- espetaba completamente molesta

-No vayas por ese lado Quinn.- exclamaba la morena acercándose más.- Sabes que eso no es lo que quise decir

-Claro ahora hasta idiota soy para saber interpretar lo que dices, pues no Rachel, no soy idiota y yo sé perfectamente lo que trataste de decir y…- simplemente no pudo continuar, su monologo sin sentido fue abruptamente cortado y de la mejor o peor manera según la forma de mirarlo cada quien.

Rachel no se pudo contener y termino cerrando el poco espacio que la separaba, juntando por primera vez sus labios, aquellos apetitosos labios que tantas veces la habían hecho soñar. La rubia quedo completamente inmóvil, por supuesto nunca espero una reacción así por parte de la morena, solo pudo sentir como su cabeza parecía quedar desconectada y sus labios comenzaban a moverse al compás de los de Rachel.

Si se pudiera perder el alma con un simple beso, seguramente esa madrugada las dos lo hubieran hecho. Ya que el beso torpe que había comenzado en un principio se estaba convirtiendo en algo más intenso y por supuesto pasional. De un de repente cualquier mínimo espacio entre ellas parecía sobrar, y por si fuera poco sus manos comenzaban a querer explorar.

-No puedo hacer esto.- susurraba la rubia abruptamente regresándolas a la realidad

-Quinn.- murmuraba la morena tratándose de recomponer

-No Rach por favor.- retrocedía alejándose de ella.- No puedo hacer esto.- exclamaba con los ojos llorosos

-No me hagas esto.- susurraba mientras sentía como sus propios ojos comenzaban a ponerse brillosos.- Vamos hablando Quinn.- exclamaba con un tono suplicante.- Sé que tienes miedo, yo también lo tengo pero estoy segura que esto de verdad vale la pena

-Tu no entiendes nada.- exclamaba la rubia mientras las primeras lagrimas corrían por su rostro

-Entonces explícame.- exclamaba mirándola a los ojos

-Yo…. No puedo.- susurraba la rubia mientras se daba la vuelta para ingresar en la habitación, dejando a la morena completamente confundida y con una tristeza que no sabía que podía sentir.

Rachel ni siquiera fue consciente del momento en qué el sueño se apodero de su cuerpo, solo supo que su corazón quedo estrujado un poquito más, pues al abrir los ojos se encontró con una nota sobre la mesa, la cual la hizo entender que las cosas a partir de ese entonces iban a cambiar:

"Lo lamento mucho Rachel, me tuve que ir. Cuídate por favor"

Quinn, F.


Muchas gracias a todos los que siguen leyendo, y por supuesto gracias también a los incondicionales que siempre se toman tiempo de dejarme un review, se les aprecia bastante.

Disfruten mucho y les deseo que tengan una hermosa y alocada semana ñ.ñ