Capítulo 13
Shingeki no Kyojin no me pertenece
Muchas gracias a DeirdreMonaghan, neah20, Ariadna y Akane ackerman por sus comentarios y por darme ánimo! Estoy realmente agradecida. Gracias también por los favs y los follow!
Ich will nichts verlieren
El largo pasillo que llevaba hacia la oficina del Capitán se encontraba levemente iluminado por las antorchas colocadas en las altas paredes. Completo silencio reinaba en el castillo, principalmente por ser cerca de las dos de la mañana. Todos dormían, excepto ella. Ella y el ocupante de la oficina, de la cual, por debajo de la puerta, lograba divisar una luz.
Alzó su pierna hacia el picaporte, abriendo bruscamente la puerta y entrando a la oficina sin anunciarse. En sus manos llevaba una pequeña bandeja, con dos tazas, unos panes y un recipiente con té. La mirada de desagrado que recibió de parte del dueño de la oficina no le causó la más mínima molestia, continuando con lo suyo, apoyando la bandeja sobre el escritorio.
"¿Te falta mucho?" le preguntó Mikasa, ojeando los reportes que el Capitán estaba llenando. No le respondió, siquiera la miró, pero señaló con una de sus manos la enorme pila de papeles que se encontraba cerca suyo.
Le sirvió té en una de las tazas y se la acercó, recibiendo un "Gracias" como respuesta.
"Levi" lo llamó, al ver que el hombre no dejaba de escribir. Si se había tomado la molestia de acercarse hasta el lugar y traerle su bebida favorita, al menos exigiría un poco de su atención.
La miró, ojeroso, tan cansado como siempre. "Deberías ir a la cama" le dijo, tomando la pluma que el otro sostenía en su mano. "No puedo, debo terminar los reportes" le respondió Levi, intentando tomar nuevamente la pluma, pero Mikasa se alejó, evitando que le quite el instrumento de escritura.
"Bien, entonces tú decides. O vas por tu cuenta o esperaré a que caigas rendido, y te llevaré a tu cuarto cargándote como a un princeso" le dijo la chica, cruzándose de brazos. Solo imaginar la situación le causaba demasiada gracia, pero no quería reírse, para no arruinar el aspecto amenazador que quería demostrar de momento.
"Tch. Me gustaría verte intentándolo" le dijo Levi, respondiendo a su amenaza. Si compitieran a ver quién era más cabeza dura, seguramente llegarían a un empate, o uno de ellos ganaría por muy poca diferencia. Lo seguro es que sería muy reñido.
"Tsk. Eres tan obstinado" le dijo, tomando una silla que se encontraba a su lado, acomodándose en el escritorio, con la clara intención de acompañar al Capitán. Se sirvió té en la taza que quedaba, luego cruzó sus piernas y dio un sorbo del brebaje, que ya comenzaba a enfriarse.
"¿Puedo ayudarte en algo?" le dijo, al notar que el tiempo pasaba y el hombre no le dirigía palabra. Él la miró, alzando una ceja, quizás pensando que tarea encomendarle. "Mmm" dijo, pensativo. "¿Eres buena en matemáticas?" le preguntó unos segundos después, mirándola concentrado. "Por supuesto" le respondió Mikasa, orgullosa. "Bien. Entonces podrías revisar esos presupuestos" le dijo, señalando con su mano una pila de papeles que se encontraba a su derecha.
Puso manos a la obra, revisando, calculando, corrigiendo. Era una tarea agotadora, sobre todo porque su mente estaba cansada, y sus ojos comenzaban a picarle. Y la luz escasa no ayudaba.
Sus ojos se abrieron sobremanera, sorprendida, al ver a Levi que cabeceaba. En cualquier momento se quedaría dormido, y ella tendría que cumplir con su amenaza.
"Ve a la cama" le dijo, en un tono muy serio. Él la miró, irritado, negando luego con su cabeza. La pila de reportes bajaba lentamente, y no se detendría hasta reducirla, al menos, hasta la mitad.
Mantuvieron un duelo de miradas, hasta que resignada, Mikasa suspiró, fijando sus ojos en las pocas pertenencias personales que decoraban el escritorio de su Capitán.
Para su sorpresa, vio que entre sus cosas se encontraba el recipiente que tiempo atrás le había entregado. "No lo has usado" le dijo, secamente, tomando entre sus manos el pequeño pote.
"No" le respondió él, mirando fijamente al ungüento. "¿Por qué?" le preguntó Mikasa, abriendo el recipiente y tomando con sus dedos un poco de crema, sintiendo su textura.
"No sé cómo hacerlo" dijo, ladeando su cabeza. "Es muy simple" dijo Mikasa, poniéndose de pie, esquivando el escritorio, colocándose detrás de la silla en la que se encontraba el Capitán.
"Cierra los ojos" le ordenó, con su voz monótona. Tomó una buena cantidad de ungüento en sus dedos, y comenzó a untarlo sobre la suave y delicada piel que rodeaba los ojos del Capitán. "Debes hacerlo así" le dijo, mientras movía suavemente sus dedos, masajeando cuidadosamente los parpados cerrados.
Una pequeña sonrisa se había dibujado en los labios de Levi. 'El maldito lo está disfrutando' pensó Mikasa, conforme con lo que hacía, esbozando también una sonrisa.
"Tus manos. ¿Por qué siempre están tan frías?" le dijo Levi, casi en un susurro. "Si te molesta puedo detenerme" le contestó ella, ofendida por la pregunta. "Tch, que mocosa. Siempre malentiendes mis palabras" le dijo, tomando una de sus manos para acercarla hacia sus labios, colocando pequeños besos sobre ella.
"No es cierto. Solo me gusta molestarte" respondió Mikasa. Notando que la piel de Levi ya había absorbido la crema, comenzó a acariciar con su mano libre el resto del rostro del hombre.
"Tch" se quejó él, soltando lentamente su mano. Al tener ambos apéndices libres, los llevó al cuello del hombre, aflojando su cravat delicadamente. Quitándole la prenda, siguió moviendo sus manos sobre su piel, presionando sobre los músculos, bajando hacia sus hombros.
"Estás muy tenso" le dijo la chica, empujándolo un poco hacia adelante para que separara su espalda de la silla. "Hm. Es tu culpa" le dijo, seriamente, apoyando sus brazos sobre el escritorio, acomodando su cabeza sobre ellos.
Mikasa entendió el reproche inmediatamente. Supo al instante que el reclamo del Capitán era de índole sexual. Falta de sexo, ese era el asunto. Hacía tiempo que no se encontraban.
"¿Ya no quieres estar conmigo?" le preguntó Levi, irguiéndose, apoyando su cabeza sobre el respaldo de la silla en que aun se encontraba sentado. Ver sus orbes, cargadas de sentimiento, brillando a la luz de las velas, removió su interior. Sintió una opresión en sus pulmones, impidiéndole respirar con normalidad.
De inmediato sintió la necesidad de abrazarlo, de besarlo, de prometerle una vida y quien sabe que cosas más, pero se contuvo, y no abrió su boca, porque no podría controlar las palabras que de ella saldrían en ese momento.
Y Levi notó su duda, su lucha interna, suspirando y cerrando sus azules ojos cansadamente. Resignado, esperando las palabras de la muchacha que los alejaría irremediablemente. Pero nunca llegaron. Solo sintió la penetrante mirada de la chica y sus manos, acariciando delicadamente sus cabellos, liberando su frente de los insistentes mechones negros.
"Tu cabello está muy largo" le dijo ella, cambiando de tema. "Mikasa" dijo Levi, en tono suplicante. Se puso de pie, enfrentándola. La falta de sexo era su menor preocupación, después de todo, había sobrevivido por varios años sin tener relaciones, y no le importaba. Pero se había acostumbrado a ella, a sus labios, a su cuerpo, a su calor, y no quería perderla.
"No voy a obligarte a nada" le dijo Levi, sinceramente. Aunque le doliera y sufriera, la dejaría ir, si era lo que ella quería. "Si quieres que esto acabe, solo dilo" terminó. "No. No quiero" respondió Mikasa, fallándole la voz. Ella también se había acostumbrado a él.
Pero las cosas últimamente no estaban saliendo como hubiera querido. Cada vez se sentía más apegada al Capitán, a la vez que la presión de Sasha de saber a quién veía, y de Eren, mirándola de manera sospechosa con sus brillantes ojos verdes la estaban abrumando. Hasta Armin parecía mirarla de manera diferente.
Distanciarse un poco de Levi había sido su primer idea, pero no había resistido por mucho tiempo. La necesidad de estar cerca de él, de ver de cerca esos azules ojos que tanto le atraían había sido más fuerte. Y sus pasos la habían llevado primero hacia la cocina, a hervir agua para prepararle lo que sabía le gustaba, y luego hacia su oficina, donde se encontraba de momento.
"Levi" le dijo, luchando contra el nudo que se había formado en su garganta. "Te amo, Mikasa" le dijo él, con la voz más suave y más dulce que jamás le hubiera escuchado, mientras acariciaba cariñosamente su mentón, tocando con su pulgar los rosados labios. Nunca hubiese imaginado escuchar esas palabras salir de la boca de su Capitán, mucho menos dirigidas hacia ella.
El hombre daba una apariencia tan seria, tan estoica, que parecía incapaz de sentir. Pero lo hacía. Intensamente. Por ella.
No sabía que decir. Su pecho le oprimía, su corazón latía apresuradamente. Abrió su boca, temblorosa, aun conmovida infinitamente por la inesperada confesión del hombre, pero los dedos del otro sobre sus labios detuvieron todo intento de palabra que fuera a salir de ellos.
Entonces decidió que entraría en acción. Después de todo, las palabras no eran su fuerte. De un rápido movimiento, había arrinconado al Capitán contra la puerta, asaltando fervorosamente su boca, de una manera muy similar a la primera vez en que sus labios se habían tocado, ya varios meses atrás.
Pero esta vez todo había cambiado. Ya no era odio lo que la impulsaba. No era ira o bronca lo que sentía al ver al pequeño hombre que desesperadamente correspondía a los movimientos de sus labios y cuerpo. Era algo más. Algo mucho más peligroso e intenso.
"Vamos a tu habitación" le dijo Mikasa, sin aliento, a lo que el otro asintió moviendo su cabeza, sin separar su cuerpo de la chica que se había adueñado de su adolorido corazón.
Esa noche se dejaron llevar. Hicieron el amor repetidas veces, con sus sentimientos a flor de piel.
"Mikasa Ackerman" dijo un soldado, al que inmediatamente reconoció como uno de los líderes de escuadrón. "Soy yo" respondió la chica, poniéndose en pie, realizando el saludo correspondiente.
"La llama el Comandante Erwin. Sígame por favor" le dijo, volteándose en dirección a la oficina de su superior. Le resultó extraño que el Comandante la llamara, primeramente por la hora, pues era de noche, y segundo, porque al día siguiente saldrían de expedición.
Durante el tiempo que les llevó llegar hasta la oficina de Erwin, la mente de Mikasa no dejaba de pensar cuál sería la razón del llamado. 'Quizás algún cambio de último momento en alguna estrategia' pensaba. Pero no le resultaba lógico. Si algún cambio fuera a producirse, deberían comunicárselo a su líder de escuadrón. Levi en su caso.
Al llegar a la oficina, su mente dejó de divagar. Ya no tenía caso que lo hiciera. En pocos instantes sabría que era lo que ocurría. Se detuvieron frente a la puerta, y el soldado que la guiaba golpeó suavemente, para anunciar su llegada.
"Adelante" se escuchó al otro lado la grave voz del más alto mandatario de la Legión de Reconocimiento. El líder de escuadrón abrió la puerta, indicándole a Mikasa que entrara.
Así lo hizo, realizando inmediatamente el saludo de la milicia ante el imponente hombre, que la recibió con una sonrisa, que no alcanzaba sus ojos. Ese hombre denotaba autoridad, aun sin emitir palabra. "Tome asiento" le dijo, indicándole la silla ubicada frente a su escritorio.
"Tengo algo que pedirle. Se que no será fácil, pero es por el bien de la Legión…" comenzó el Comandante con su discurso. Mikasa no quería distraerse, pero tantas veces había escuchado a Levi quejándose de los interminables monólogos del rubio que hasta parecía estar reviviendo uno de esos momentos, viendo al pequeño Capitán imitar la exacta pose y tono que ciertamente el Comandante usaba mientras hablaba.
"… porque aunque la vida personal de los reclutas no es de mi incumbencia, ciertamente considero necesario intervenir en este caso…" seguía diciendo el rubio. Le costaba concentrarse para entender que era lo que quería decirle. Al no variar el tono de su voz, por momentos le parecía a Mikasa que las palabras se diluían, perdiéndose quién sabe dónde.
"…porque Levi me es leal, y no dudaría en elegirme sobre cualquier otra persona, incluyéndola" finalizó Erwin, observando a Mikasa con un brillo extraño en sus ojos, expectante. '¿Qué?' se preguntó ella.
"Puede retirarse" le dijo el Comandante, sin apartar su mirada. "No entiendo" dijo entonces la chica, confundida. Estaba segura que había pasado algo por alto, y necesitaba que el otro le aclarara que estaba sucediendo.
"Le sugiero que termine su relación con el Capitán Levi inmediatamente" le dijo, ahora seriamente, dejando su amabilidad de lado. Mikasa sintió que su corazón se detenía. Vaya sugerencia. Sonaba mas como una orden. ¿Por qué ahora, la noche anterior a la expedición? ¿Acaso Levi le habría contado todo a Erwin? Miles de preguntas se formulaban en su mente, mientras que una expresión de sorpresa se dibujaba en su rostro.
"Entiende que no puedo arriesgar la seguridad de mis subordinados por una sola persona, ¿cierto? Le sugiero que dedique su vida a cuidar de Eren, como hizo hasta ahora. Puede retirarse" dijo Erwin, dando por finalizado el encuentro.
No supo cómo llegó, pero de repente se encontró en su habitación, recostada boca abajo en su cama, rogando que Sasha no volviera por un buen rato. No estaba de ánimo para hablar, mucho menos de dar explicaciones.
Las palabras del Comandante rondaron su mente toda la noche, privándola del sueño que necesitaba obligadamente para el día siguiente.
Finalmente el día de la expedición había llegado. Los integrantes de la Legión de Reconocimiento se movían de un lado al otro, ultimando los detalles, revisando que todo estuviera en orden, para finalmente montar sus caballos y marchar hacia la gran puerta que los separaba de la libertad. Y de los titanes.
Se escuchó la potente voz del Comandante, anunciando la nueva salida de la tropa, seguido de un grito de ánimo y de victoria de los soldados. Una nueva expedición comenzaba.
A/N: Solo queda un capítulo más, y luego, la secuela. ¿Que les pareció la historia hasta aquí?
