Capitulo 13: 'Antiguo'
Escribir solo un libro no parecía justo, así que mientras viajaba y vivía con Sesshomaru y Shippo; Ryota se las arregló para que le contaran historias de su mundo original, Shippo incluyó algunos de los cuentos que Kagome le había contado de su propia infancia, cuentos de príncipes clásicos según ella, y estando ellos tan lejos en un pasado donde ni siquiera podían soñar con reencontrarse aún, Ryota atesoró cada palabra y la plasmó en dibujos simples como pudo formar en su mente, escribió las historias adaptadas a su mundo y las repartió por donde pasaron, bajo su nuevo nombre Gin'iro Ryota.
Shippo se desarrollaba de manera estupenda bajo el cuidado de Sesshomaru, pero no estaban libres de problemas en sus viajes, como aquel momento en que vieron a un grupo de ladrones atacando un pequeño campamento y decidieron intervenir para ayudar al ahora único sobreviviente, era apenas un chico no mayor de 10 años. Todo fue rápido y sin problemas pero el niño estaba agotado así que pasaron la noche con él para cuidarlo mientras acampaban también, ya al día siguiente lo podrían regresar con su familia o dejarlo en el pueblo más cercano.
- buenos días – Shippo fue el que estaba haciendo guardia y vio al chico despertar - ¿cómo te llamas? Ryo-nii cuido de tus heridas por lo que estarás bien en un par de días, yo soy Shippo.
El extraño miró desconcertado al chico tan entusiasta, pero le sonrió como pudo y se sentó mirando alrededor, recordaba a los extraños que lo habían salvado y a los que ahora les debía todo, así que, sentándose bien, sin notar despertando a los demás en el proceso, habló claro y seguro.
- Senju Hashirama y juró lealtad a ustedes hasta el día que pueda pagar mi deuda – el chico hizo una reverencia formal y reinó el silencio...por tres segundos en que la frase se asentó en la mente de Ryota que comenzó a reír descontrolado por la locura en que se habían metido.
Sesshomaru lo miró esperando una explicación y Shippo ya acostumbrado a las cosas más extrañas comenzó a preparar un desayuno sencillo para los cuatro.
- lo siento, lo siento, pero creo que hemos jodido la línea de tiempo ya sin querer – una vez se explicó, al menos a Sesshomaru lo que pasaba y quien era el chiquillo que habían salvado se volvieron a su problema actual que estaba entretenido hablando veloz y animadamente con Shippo que respondía igual de entusiasta, distrayendo con eficacia al nuevo temporal miembro de su grupo.
- Senju-sam...er, Senju-kun – Ryota aún no podía creer que estaba hablando con uno de los fundadores de Konoha, por suerte no era el fundador de Suna o habría estado demasiado alucinado para hablar – no te preocupes por ninguna deuda con nosotros, solo vamos a llevarte con el resto de tu familia y sabiendo que estas bien, nos damos por pagados.
- no puedo hacer eso – el chico era terco y persistente – ¡iré con ustedes! - la sonrisa brillante en su cara solo lo hacía peor.
- Ryo-nii, creo que solo debemos dejarlo, no podrá seguirnos el paso después de todo – Shippo le susurro a Ryota viendo que Sesshomaru no les iba a ayudar a librarse del chico.
- puede ser, pero no podemos dejarlo solo aquí, debemos llevarlo a su familia donde pueda seguir con su vida y cumplir con su destino como el buen hombre que debe ser – Ryota no estaba seguro de que hacer exactamente, tenían cosas de que preocuparse en este momento y estaban perdiendo el tiempo.
Después del desayuno Senju no les quiso decir donde estaba su familia empeñado como estaba en seguir con el grupo de tres, no que pudieran hacer mucho, pues en la tarde se desató una tormenta que los hizo buscar refugio en una cueva...donde acamparon tres días y se hicieron de alguna manera a la idea de tener a alguien más con ellos...de momento, solo de momento.
- Ryo-nii, cuéntanos una cuento – Senju había copiado a Shippo y llamaba a Ryota con familiaridad, en realidad los llamaba a todos como si se conocieran de toda la vida, incluso a Sesshomaru, quien la verdad no le prestaba la más mínima atención, como si el chico fuera una brisa que pasa y no le importaba, no que eso desanimara a quien le encontraba cada vez más increíble.
- esta bien, dejame pensar – Ryota estaba aburrido, bien podía entretener a los chicos un rato... - ¡Ah, ya sé! Este es un cuento muy antiguo...pero estoy seguro que ninguno de ustedes lo conoce.
Mientras les contaba la historia esperaba las cosas para los demás estuvieran bien y no se les hubieran complicado con hechos tan extraños, estaba hablando después de todo con una antigüedad, una leyenda de su tiempo!
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En el presente Janken se había establecido como guardián del Templo y estaba siempre ocupado atendiendo una cosa u otra, había tanto que arreglar a pesar del estado en que se había logrado conservar todo; después de que la sangre de Rin desbloqueara (por accidente) la santidad del lugar, la energía de Kagome como miko había despertado el alma sellada de la última sacerdotisa que aquí había vivido, y quien les dio lo que necesitaban para acabar el lío en que se habían metido...una vez más.
Tenía cosas que preparar, como las armas, ropas y lugares que iban a utilizar aquí para acabar con todo el desequilibrio que parecía los días pasaban sin que se diera cuenta.
Tres meses pasaron sin que lo notará, apenas y cuando vio a Rin usando la misma ropa de sacerdotisa de Kagome que notó ellas también habían cambiado.
Sonrió, su señor regresaría pronto, las chicas estaban bien en su camino a la grandeza y tenían todo su apoyo.
- Janken, voy a preparar la cena – Kagome le sonrió, en el tiempo que habían pasado solos los tres, se habían aprendido a conocer y se llevaban mejor que nunca – creo que es tiempo que Rin y yo partamos, podemos hablar después de comer.
- claro, voy a cerrar las ventanas de la biblioteca y regreso para ayudar
- yo voy también – Rin se pegó a la mano de Janken hablando de todo lo que había hecho en el día.
Después de la cena, Janken sorprendió a las dos chicas con un presente.
- ¡gracias, gracias, gracias! - las dos abrazaron a Janken a pesar de sus protestas e intentos de escapar, se retorció cuanto pudo en sus brazos, pero ellas le abrazaron, y Rin hasta se las arregló para darle un beso en la mejilla.
El presente era ropa, a juego para las dos; no podían ir a lo que enfrentarían con ropas de sacerdotisa que habían usado aquí. Los conjuntos eran botas de cuero suave en marrón oscuro con una cuerda muy delgada blanca que se enroscaba hasta las rodillas, unas mallas blancas apretadas para evitar estorbos en movimientos y que las protegería del frío y el calor, además de posibles pervertidos, porque por capricho había incluido una falda verde, tan corta como la que usará Kagome en algún momento; aquí sin embargo, la hizo más simple, era solo una franja de tela lisa suave con pequeños bolsillos escondidos, un cinturón de cuero muy similar las botas donde podían poner una daga (que ambas habían aprendido a utilizar) y una pequeña bolsa que caía sobre la cadera contraría a la daga; para la parte superior hizo una simple camiseta blanca igual de ajustada que las mallas para las piernas pero significativamente más gruesa, manga larga y cuello redondo, con el símbolo que habían usado antes en Sunagakure para darse a conocer oficialmente como Gin'iro ante el líder de la aldea pequeño en la parte del corazón, agregó unos guantes especiales para arquería, y la misma suave y fina cuerda blanca enrollada de hombros a codo en los brazos; una bufanda de seda rosa casi transparente en sus cuellos que corría libre por sus espaldas hasta las rodillas y una capa de viaje con capucha gris.
No parecían guerreras, pero tampoco sacerdotisas; no eran verdaderas guerreras después de todo, pero tendrían que luchar, Rin tampoco era una sacerdotisa completa aún, pero iba a tener que actuar como tal; así que hizo todo lo que pudo por que estuvieran cómodas con ello.
Eran conjuntos cubiertos con encantos, únicos, había trabajado duro para hacerlos y sabía ellas lo apreciaban.
Esa noche durmieron en la misma habitación, compartiendo sus últimos momentos juntos, después de esa noche se iban a separar aún más, sabían que Sesshomaru y Shippo regresarían con ellos, a Ryota no sabían que le pasaría, pero tenían fé; desde que despertarán de regreso de donde la blancura los hubiera llevado, sabían que esos tres habían ido al pasado, no les extraño tanto, dado que conocían la historia de Kagome, era por que tenían que hacer algo, debían hacer una marca en el tiempo para que el presente fuera como lo conocían; no era algo tan al azar como se podría pensar después de todo.
A la mañana siguiente, Kagome ayudó a Rin con su ropa, recogieron las mochilas que habían preparado antes para partir, y tomando sus armas, se despidieron de Janken prometiendo que la siguiente vez que se reunieran, sería todos juntos y para vivir en paz.
Janken las vio partir rezando para que fuera verdad, cuando las perdió de vista en el horizonte, regreso para seguir trabajando arreglando el lugar, nunca pensó que las cosas podrían cambiar tanto, pero ahora tenía una familia que iba a regresar allí y no les iba a tener solo un templo en medio de la nada, les iba a preparar un hogar como corresponde.
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- creo que hemos estado antes aquí – Shippo se adentró en la cueva en que habían buscado refugio de momento, luego de haber dejado al fin entre gritos, llantos y lamentos, con hasta pataletas de Senju al chico cuando lo regresaron a su familia; tres meses después de que lo salvaran; estaban una vez más los tres vagando por el mundo, esperaban no haber arruinado mucho las cosas...aunque no lo creían, porque el chico había empezado pronto a entrenar con Shippo y le había cogido el truco a casi todo muy rápido, solo que en lugar de desarrollar las habilidades de fuego demoniaco que Shippo estaba aprendido a usar, él había desarrollado habilidades con las plantas.
- tienes razón, pero...un momento – Ryota miró todo con cuidado, Sesshomaru se estaba encargando de hacer un fuego para los otros dos - ¡Aquí fue donde encontramos las cosas y advertencias!
- oh – dijeron los otros dos al mismo tiempo; y entonces se dieron cuenta de que la pequeña fortuna que habían encontrado lo que parecía mucho tiempo atrás poco antes de llegar a Sunagakure, era algo que ellos habían dejado.
- supongo que no hubo mucha elección cuando quedamos atrapados en...lo sea que fuera esa cosa blanca – Ryota estaba ya grabando su nombre con entusiasmo.
- nos ayudamos a nosotros mismos, así no tiene gracia – Shippo hizo un puchero -yo quería la ayuda de alguien más.
- hn – Sesshomaru lo miró mal.
- ahahaha – el pequeño kitsune rió nervioso – no es que no me guste su compañía porque de verdad ustedes dos me encantan, son los mejores y los amo y...¡cierro la boca ahora! - Shippo sabia y cobardemente se escondió de la mirada de Sesshomaru tras Ryota que aguantaba la risa, sabía que el mayor no lo tomaba a mal, pero era divertido meterse con el más pequeño de todos ellos de vez en cuando.
Ryota por suerte tenía buenos conocimientos de historia, y les explicó a los otros dos lugares y momentos que evitar, cuando tuvieron que separarse, Shippo y Sesshomaru debían continuar vagando por estar tierras para establecer lo que en el futuro iban a necesitar, mientras tanto Ryota se asentó en la recién fundada Sunagakure; era increíble ver su pueblo desde los comienzos, conocer al primer Kazekage y tantas otras personas que solo conocía por la historia.
Se las arreglaron también a pasar desapercibidos por la mayoría de humanos y youkais por igual, no iban a interferir en el desarrollo del mundo; sus objetivos eran simples pero tenían que ser hechos con cuidado.
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Naruto se divertía entrenando para detener a Akatsuki, esperando el momento que sabía se acercaba, lo podía sentir, quizás los otros jinchuuriki también podían sentir el cambio en el aire, la ansiedad lo tenía inquieto, por suerte tenía a Sai para molestar, y Kakashi-sensei parecía bastante dispuesto a estar para ayudarlo a gastar energía, sabía que por órdenes de Tsunade le miraba aún con más ciudado, pero no le importaba, tenía algo más en mente, se podía decir que había madurado.
Tsunade había buscado en su tiempo libre cosas sobre más demonios, en todo el tiempo que había pasado, no podía creer que nadie había prestado antención a lo que Higurashi-san había dicho, que los bijuu no atacan por que sí, que tienen un motivo, y le creía no solo porque ello lo había dicho, también porque el consejo estaba tan en contra de la existencia de la mujer, también por la forma en que habían reaccionado los más viejos cuando les informó ciertas cosas de Higurashi; no todo por supuesto, no estaba loca para hacer eso.
Buscando llegó a los viejos archivos de algunas antiguos rollos guardados por su familia, hasta que encontró uno de su abuelo Senju Hashirama y se llevó la sorpresa de su vida.
Su abuelo había conocido a Gin'iro, al parecer le habían salvado la vida, Shippo, que seguía siendo un niño por aquel entonces (no se explicaba el como de ese imposible) Ryota, quien había sido una especie de hermano y Sesshomaru (que lo describía no muy diferente de como ella lo había conocido), que tan viejas eran estas personas...que al parecer eran los que habían ayudado a su abuelo a decidir que hacer con su vida...y eran de alguna manera responsables de los fundamentos principales de Konoha...
Siguiente: 'reencuentros'
Allí está, se va explicando lo que no se entendió mucho en el capitulo anterior, lo que queda, va en el siguiente.
Besos y que estén muy bien!
Hasta la próxima.
