Capítulo 13: "Glee Club"
Por razones obvias, me vi en la obligación de regresar el diario de Blaine a su lugar, antes de que él llegara y se diese cuenta de que lo había tomado, por lo que prefería dejar para después la continuación de la lectura. Pero los días que siguieron de ese, el diario no volvió a mis manos, sencillamente, porque Blaine lo traía consigo. Prácticamente revisé la habitación de esquina a esquina y no logré hallarlo, por lo que di por sentado que él lo portaba, precisamente para que yo no lo encontrara. ¿Será que se habrá dado cuenta de que lo leí? Espero sinceramente que no, además de que fui muy cuidadoso a la hora de devolverlo, preocupándome de que quedara exactamente igual a como lo encontré. Tal vez sólo lo hizo por precaución, bajo la sospecha de que yo entrara a su cuarto. No puedo negar que es bastante inteligente.
Yo volví a clases, luego de pasar una semana completa en cama, bebiendo infusiones y sopas de pollo, además de un sinfín de medicamentos… Pero finalmente, logré recuperarme, sólo para darme en las narices con una noticia que me descompuso el cuerpo.
Todo lo que quedaba de mi cordura se vino al suelo en la asamblea escolar de hoy.
Como es costumbre cada vez que hay asamblea, todos los alumnos nos fuimos al gimnasio y como ya no tengo amigas, terminé sentado junto a Santana. La normalidad abundaba, hasta que Figgins habló.
- Para alegrar el ambiente de esta asamblea, y siguiendo la proposición de su nuevo presidente, Blaine Anderson – rodé los ojos, bufando audiblemente – Los dejo con el club glee.
Un chico de gafas corrió a quitar el micrófono de pedestal del frente y el telón se abrió de par en par. Me sorprendí sobremanera cuando vi un gran grupo de personas sobre el escenario, pues, por lo que tenía entendido, el glee no tenía más de cinco integrantes y medio. ¿De dónde salió toda esa gente?
Como se hallaban aun de espaldas, a la espera de que la música sonara, no podía distinguir a los perdedores que ahora se habían unido al penoso grupo del coro. Seguramente son algunos de los devotos fans del tan aclamado presidente de la clase…
Me quedé de piedra cuando, junto con la música, el glee comenzó a bailar y por ende, se voltearon. Tuve que pellizcar mi brazo para comprobar que lo que veían mis ojos no era ninguna alucinación o alguna clase de pesadilla.
- ¡Auch! – Mierda, esto es real.
Con claridad distinguí a Finn en medio de todos, siendo incapaz de ocultarse por su gran altura, pero él lucía feliz, cantando como si lo hiciera de toda la vida, junto a él, Mercedes, quien entonaba junto con Rachel, los altos de una canción de Journey. Más allá Puckerman, sosteniendo de la mano a Quinn para que esta diera un giro y fuera recibida por Sam. Mike hizo una voltereta en el aire, frente a la coreografía que todos realizaban armónicamente, para luego tomar del brazo a Tina y bailar con ella coordinadamente, a un lado del chico en silla de ruedas, que tocaba una guitarra eléctrica con gran destreza.
Y para completar el círculo, en frente de sus compañeros de grupo… Blaine, cantando malditamente bien y robándose el suspiro de todas las chicas, y seguramente de algunos chicos.
Era mi apocalipsis materializado, y no lograba procesar que esto estuviera pasando.
- ¿Cómo fue que todos ellos se unieron al glee? – supe que lo dije en voz alta, porque mi pregunta obtuvo una respuesta.
- Cosas así pasan cuando te ausentas – Santana me miró con su particular cara de perra – Te explico… ¿recuerdas que la narizota de tu amiga se encerró tres horas en el armario con Finn? –Sentí nauseas de sólo recordarlo – Pues resulta que hace mucho tiempo que llevaban un juego entre ambos, pero claro, ella era tu amiga y no se atrevía a decirte lo enamorada que estaba del chico de tus sueños… Pero, una vez que se aburrió de hacer el papel de buena amiga, se lanzó en conquista de tu hombre, y él no se veía para nada triste. Desde entonces, Finn se unió al grupo de ñoños, y por consiguiente, Sam, Puck y Mike imitaron su ejemplo… al igual que tus otras ex amigas… Debe sentirse horrible… - definitivamente, el peor día de mi vida.
- ¿Y cómo demonios es que estás enterada de todo eso? – sólo las chicas sabían lo mucho que me gustaba Finn.
- ¿Acaso no sabes que el conocimiento te da poder? – me preguntó, mostrando una sonrisa maliciosa – Mientras más conozcas a tu enemigo, mejor será tu estrategia de ataque. Y como mi enemigo eres tú, era mi obligación conocer todas esas cosas… Estás impresionado, ¿verdad? – se burló en mi cara.
- Vete a la mierda – bufé, haciéndome espacio para salir de allí.
Estaba asfixiado y sentía que la cabeza me estallaría en cualquier momento.
Tuve que decirle a la entrenadora Sylvester que estaba enfermo, para que me dejara salir. Una vez fuera, respiré profundamente y corrí…
No me detuve hasta que llegué al estacionamiento. No sólo quería salir del gimnasio, sino también del instituto. Todo en él me ponía enfermo, las paredes repletas de afiches con la cara de Blaine, las conversaciones con relación a lo genial que él es, las miradas de desprecio que me lanzan… Simplemente no lo soporto más.
Me quedé sentado junto a los carros, en el bordillo del pavimento, envolviéndome las rodillas con mis brazos, intentando controlar mi agitada respiración. No sólo estaba fúrico, sino también profundamente herido. Mis amigos, que ya no eran mis amigos, me habían abandonado por completo y ahora me encontraba solo, a la deriva. Ya nadie se sentaría conmigo en el almuerzo, ni se ofrecería para hacer un proyecto de ciencias en clases, mucho menos para salir de compras o ir al cine…
Inevitablemente, las palabras que me había dicho Tina antes de golpearme en la cocina de mi casa, vinieron a mi mente.
Si esto no es el infierno, entonces no sé lo que es… Pero se siente como tal.
…
Viernes, y por fin volvía a tener el estúpido diario entre mis manos. Blaine fue a su antigua escuela para una reunión con sus amigos de Westerville, y bajó la guardia, dejando el diario en casa.
"Septiembre, 2. (4 am.)
Querido Diario:
Nuevamente me he desvelado y no pude hacer más que bajar a la sala esperando que él tampoco pudiera dormir. Por suerte, así fue. Arreglamos las cosas entre nosotros, luego de que discutiéramos por lo de Noah y él se fuera caminando solo a casa, dejándome atrás.
Esta noche descubrí un nuevo aspecto de Kurt, que me fascina. Las dos veces que nos hemos encontrado en la madrugada, es él quien se ofrece para servir leche. Podría perfectamente sólo beber él, pero no... Me pregunta a mí también. Sé que es una tontería, pero sabes que soy una amante de los detalles y las cosas sencillas, y eso me gusta mucho de Kurt…"
Jamás creí que alguien notara algo tan insignificante como eso.
"…Además, antes de irme a dormir, lo besé. Bueno, fue en la mejilla, sin embargo puedo decir que en mis labios quedó marcada la suave textura de su piel, y su olor tan... increíble, tan cítrico, pero a la vez dulce y varonil.
Bien, creo que mejor dormiré, o llenaré páginas y páginas con lo mucho que me gusta pasar tiempo con él por las noches."
¡Wow! Esto es demasiado bueno y malo a la vez. Es decir, ¿Blaine sentía… algo por mí? Porqué esto no es algo que escribiría un hermanastro, ni un amigo…
Me apresuré en voltear la página para leer el siguiente día.
"Septiembre, 3.
Querido Diario:
Ayer no pude escribir porque salí con Tina a festejar.
¿Puedes creer que ya estoy dentro de los animadores? ¡Y Tina también! Creí que no lograría convencer a la entrenadora, pero finalmente lo hice. Ella llevaba mucho tiempo intentándolo y no podía dejarla así nada más.
Además, ayer vi por primera vez a Kurt con su uniforme de los Cheerios. ¡Dios! No sé cómo le hice para no decirle lo que pensaba, estaba tan increíble envuelto en poliéster rojo. Si tan sólo pudiera... Pero no, no lo haré. No puedo hacerlo... Desde lo de Cooper que nada ha sido igual, y yo aún no lo supero. Cada día que pasa lo extraño más y el hecho de que no me llama, y el no saber nada de él me desespera. No quiero que se repita un episodio como ese…"
Pero, ¿quién demonios es Cooper? ¿Acaso Blaine tuvo un novio? ¿O le gustaba un chico? ¿Será que era un compañero de su antigua escuela? Aquí dice que lleva tiempo sin saber de él, y que tampoco lo ha llamado… ¡Maldita sea!
"…En fin, hoy no fue el mejor de los días.
Cuando estaba caminando por el pasillo con Tina, Kurt se nos acercó y nos dijo que era prácticamente una ofensa que personas tan incompetentes estuvieran luciendo el uniforme de los animadores. Eso fue muy cruel. Nosotros preferimos ignorarlo.
Pero al parecer, él también... porque aquí en casa no me habló, ni me miró para nada. Excepto cuando estaba mi madre o Burt, entonces se portaba como si nada y sonreía con cada cosa. Pero luego ellos salieron y volvió a la cara de póker y el mutismo. No lo entiendo, ¿qué pretende con eso? ¿Probar algún punto en particular? No creo que sea la forma correcta. Porque si es por haber entrado a los animadores, mejor me lo hubiera dicho antes de audicionar y no ahora que ya le he dado mi palabra a la entrenadora…"
Merecido se lo tenía… Si quería que le hablaran, ¿por qué no fue con ese tal Cooper?
"…Lo peor de esto, es que bajé en la madrugada, esperando a que él bajara también... y no lo hizo. Realmente esperaba que esto fuera una hermosa costumbre que formáramos, pero al parecer no será así."
Desesperado por saber si decía algo más del tipo ese, continué leyendo.
"Septiembre, 4.
Querido Diario:
Hoy me siento un poco mejor que ayer, ¿por qué? Pues, porque como me postulé en algunos clubes, hoy me dijeron que estaba aceptado en todos. Fue increíble, y Tina me recordó que ella me lo había dicho, que era obvio que me aceptarían y todo eso…"
¿Algunos? Por Dios, Blaine… Creo que incluso te aceptaron en el club de "Demasiado joven para quedarse solterona".
"…Además los chicos del club de Asuntos Académicos, me pidieron que me presentara para presidente de la clase. Dijeron que tenía el perfil para serlo y que hace mucho que alguien con ideas nuevas y prácticas no se presentaba, así que creo que voy a pensármelo. Creo que me está gustando McKinley, me recuerda un poco a Dalton, en el hecho de que todos me aceptan y me incluyen como si hubiera estado desde siempre aquí. Al principio creí que no encajaría para nada y que tardaría en hallar gente como yo, pero me he sorprendido al ver que no fue así…"
Entonces la idea vino de un grupo de ñoños… Seguramente Dalton también era una escuela llena de nerds.
"…Y con respecto a Kurt, bueno, él continúa ignorándome y negándose a bajar en la madrugada para solucionar todo este asunto. No sé qué es lo que está esperando que pase para hablar conmigo y decirme cuál es su problema. Sólo quiero saber qué hice mal y tratar de enmendarlo, dentro de mis capacidades, claro está."
Sí, como no… Eso no te lo creo, Anderson.
Tuve que interrumpir mi tétrica lectura, porque el timbre sonó. Metí el diario en el cajón de mi escritorio y corrí escaleras abajo. Me quedé de piedra cuando vi la cara de Blaine frente a mí.
¿Qué demonios está haciendo aquí? ¿No se suponía que se pasaría el día en Westerville? ¿Será que fue una trampa para pillarme? ¿Se habrá dado cuenta que tomé su diario? ¡Dios, y ahora qué hago! Si va a su cuarto y no lo encuentra, estoy muerto. Ninguna excusa sería lo suficientemente buena para justificar que he hurtado sus secretos y los he estado leyendo.
- ¿Me… dejas pasar? – preguntó, ya que yo me encontraba petrificado, bloqueándole el paso.
- Sí, claro – me hice a un lado – N-no se supone que… es-estabas e-en Westerville – murmuré, con la voz más aguda de lo normal debido a mi nerviosismo.
- Tranquilo, no voy a molestarte por mucho tiempo – respondió, frunciendo el ceño – Sólo olvidé algo.
Rápidamente subió las escaleras en dirección a su cuarto. Como un rayo, lo seguí de cerca.
¡Demonios! Lo que me temía… Pero, ¿quién coño lleva su diario de vida a una reunión de amigos? Eso no tiene ningún sentido… Tal vez olvidó algo más; como las llaves, el celular o su identificación. Esas cosas pasan.
No podía dejar de temblar y espiar lo que Blaine rebuscaba en su cuarto. Él estaba a cuatro patas, con el brazo completamente metido bajo la cama, tratando de hallar algo.
Ni las llaves, ni el celular, ni una identificación se buscan debajo de la cama. Es oficial, él está buscando su diario.
¡Mierda! Y, ¿ahora qué se supone que le diga? ¿Cómo voy a explicarle que yo lo tengo? No tengo que decirle que lo he leído, pero no creo que el piense que sólo lo saqué para mirar la encuadernación.
Cambió de posición. Ahora registraba su armario, con gran esmero. De la parte más alta, sacó una caja aplanada y la puso casi con parsimonia sobre la cama. Quitó la tapa y del interior tomó un saco azul marino, con ribetes rojos y una gran "D" en el lado izquierdo. ¿Eso era lo que buscaba tanto? ¿Una chaqueta? Seguramente es de su antiguo colegio… Me pregunto cómo se verá con ella puesta… y una corbata… ¡Concéntrate!
Me palmeé mentalmente y salí de allí. Sinceramente, como espía, era un fracaso.
Me senté en la silla del escritorio y solté un suspiro. Ahora que estaba dentro de mi cuarto, me sentía mucho más seguro y tranquilo. Bueno, también porque sé que no era el diario lo que Blaine vino a buscar, lo cual es un alivio.
En cuanto comprobé que se había ido, y su auto arrancó, regresé el diario a su lugar. No pretendía arriesgarme.
…
Después de pensar mucho las cosas, y en vista de que ya no soy ni la sombra del que era antes, creo que no me queda más remedio que seguir al resto. O sea, si no puedes contra ellos, úneteles.
- ¿Sr. Schuester? ¿Puedo hablar con usted un momento? – le pedí al maestro de español, antes de que entrara a la sala del coro.
- Por supuesto, ¿qué necesitas? – me llevó a su pequeño despacho.
- Quiero entrar al glee – solté, recibiendo una extraña mirada de sorpresa de parte de él, por lo que me apresuré en justificar mi decisión – Como usted sabe, yo pertenezco a los animadores y además soy la voz principal, por lo que no le quedará duda de que tengo aptitudes para entrar al coro. Seré un gran aporte, y sé que le falta un miembro para poder competir en las locales.
- Así era, pero Santana y Brittany se nos unieron la semana que pasó – respondió, pero su expresión se dulcificó al ver mi cara de decepción – Sin embargo, te he oído cantar y tienes un gran talento, por lo que si quieres entrar al glee, eres bienvenido. Nuestro lema es "todo el que audiciona, puede entrar" – me sonrió amablemente y yo lo secundé.
- Entonces sólo debo cantar frente a todos, ¿y ya?
- Exacto.
Salí del despacho del Sr. Schue con una pequeña sonrisa de satisfacción. Aun no tengo muy claro cuáles serán mis siguientes pasos, pero una vez dentro, podré aclararlo. Por primera vez puedo decir que Santana me dio un buen consejo. Necesito conocer a mi enemigo, si quiero saber cómo atacarlo.
…
- Chicos, por favor – el Sr. Schuester llamó la atención de todos – Reciban al nuevo miembro del club glee… - esa fue mi señal para ingresar al salón con la mejor de mis sonrisas falsas – Kurt Hummel.
- ¡¿Qué?! – percibí la sorpresa en la voz de Blaine, quien me miraba como si acabara de aparecer del interior de una lámpara - ¿Es una broma?
- No lo es… - dije con firmeza – Seremos compañeros de equipo, ¿no es genial? – añadí con ironía, disfrutando de cada expresión de molestia en las caras de mi ex amigos.
