Capítulo 13: La primera crisis

Era bastante temprano cuando Aelita corría a casa de los Ishiyama. Sólo diez minutos antes había recibido una llamada de Yumi, y al escucharla llorando, se había vestido a toda prisa y había salido para allá. Llamó a la puerta y no tuvo que esperar para que su amiga la recibiera. Sin embargo, más que recibirla, Yumi abrió y se dejó caer sobre su amiga mientras las lágrimas recorrían su rostro, y no cesaba de gimotear de pena.

Con cierto esfuerzo, Aelita "empujó" a su amiga al interior, y en el salón, dejó que siguiera llorando, pero lo hacía con tal intensidad que la pelirrosa se preguntó si serviría de algo hablarle.

—Yumi… Yumi, cielo, ¿qué te pasa? —únicamente usaba ese apelativo cariñoso entre ellas, en señal de su gran amistad.

—Ay… Aelita, yo… yo… estoy fatal… —gimió.

La pelirrosa la abrazó. No se había dado cuenta hasta ese momento que Yumi aún estaba en pijama.

—Cuéntame… ¿qué ocurre?

—¿Sa-sabes el acuerdo? ¿El que fir-firmamos…? —balbuceó. Que Aelita recordara, Yumi nunca había estado en ese estado de nervios.

—Sí, claro que lo sé… ¿ha ocurrido algo?

La japonesa afirmó con la cabeza.

—¿Es por Ulrich? ¿Te ha molestado que haya tenido sexo con otra chica? ¿Le has engañado con alguien de fuera del pacto? —preguntó la pelirrosa sin medir sus palabras.

Sin embargo, Yumi negó y trató de calmarse para explicar lo grave de su situación.

—Aelita… hace tres días que no me baja la regla…

Aelita empezó a perder progresivamente el color de la cara según asimilaba las palabras que acababa de decir.

—¿A qué te refieres con que no te ha bajado la regla? —la pregunta más tonta fue la única que se le ocurrió hacer.

—Que es posible que me haya quedado embarazada… Aelita, que puede que me hayan preñado…

Sin decir más palabras, Alita volvió a abrazar a su amiga y la empezó a besar la cabeza, mientras ésta volvía a estallar en lágrimas por varios minutos más. La pelirrosa estaba alarmada. Cómo los padres de Yumi la escucharan… o Hiroki… estarían metidos en un buen lío…

Sin embargo, afortunadamente, nadie las estaba oyendo. Yumi logró tranquilizarse veinte minutos después, poco antes de que su madre llegara al salón.

—Buenos días, Aelita. Un poco pronto vienes hoy, ¿no? —le preguntó.

—Sí, señora Ishiyama, perdón por molestar…

—Sabes que no es molestia. ¿Quieres desayunar?

—Prepara café, mamá, por favor —dijo Yumi—. Nosotras nos subimos a mi habitación, le tengo que explicar algo de… matemáticas —mintió hábilmente.

La señora Ishiyama asintió y fue a la cocina, mientras las chicas subían al dormitorio de Yumi. Siempre había sido buena mentirosa, y se secaba las lágrimas con tal rapidez que su madre nunca la pillaba llorando.

—Pero, ¿lo has comprobado ya? —quiso saber Aelita.

—No… no he tenido valor para acercarme a la farmacia… —dijo Yumi—. Pero date cuenta de mi situación… podría estar embarazada con dieciséis años, y además…

—¿Además…? —quiso saber Aelita.

—Aelita… celebramos Halloween hace dos semanas… ahí me acosté con William… por la mañana con Ulrich… y hace unos días con Jeremy…

La pelirrosa se quedó helada. No había contado con eso. Si Yumi estaba embarazada… ¿quién podría ser el padre? Incluso Jeremy, su novio, era un posible candidato.

—Te he llamado para que me acompañes a la farmacia… no quiero ir sola…

—No. No vamos a ir aún a la farmacia… —sentenció Aelita intentando pensar fríamente—. Esto es algo que debemos hablar con Ulrich…

—¡Aelita, como se entere Ulrich, voy a querer morirme! —gimió Yumi, intentando no alzar la voz.

—Es tu novio, y debe saberlo. Y por supuesto, después de él, tenemos que hablar con el grupo y ponerle en aviso de lo que ha pasado… —insistió Aelita—. Y no me repliques. Estoy bastante mal con lo que me has dicho…

—Me lo imagino… tu propio novio podría ser… Aelita, lo siento mucho…

Ella negó con la cabeza y se abrazaron. No pudo evitar que una única lágrima cayera por su rostro. Se sentía terriblemente mal por lo que le había contado Yumi y por la implicación de su novio en el asunto.

Una hora después, Ulrich se caía de la silla cuando Yumi, acompañada en todo momento de su íntima amiga, le contaba lo que había ocurrido.

Ninguna dijo nada mientras el chico se tomaba su tiempo para asimilar la noticia. ¿Cómo era posible? Quizá no estaba embarazada… pero las posibilidades estaban al 50%. Y no es que él fuera el padre seguro… dos amigos también eran candidatos. Se puso en pie y dio unos pasos por la habitación.

—¿Y dices que aún no lo sabes seguro?

—No… Aelita cree que esto debería saberlo todo el grupo antes… pero claro, antes debías saberlo tú —Yumi hablaba pero apenas tenía voz—. Ulrich, en serio, ojalá que…

Se interrumpió cuando él se sentó a su lado, acarició su mejilla y la besó. Yumi le devolvió el beso. No era pasional y desenfrenado, sino puro y limpio, como hacía bastante que no se besaban. Ulrich separó unos milímetros sus labios de los de ella.

—Yo te convencí para que firmáramos el acuerdo… y asumo la responsabilidad… —le dijo.

—Pero, ¿y si estoy embarazada?

—Bueno, supongo que no estás interesada en tenerle, ¿verdad? —preguntó.

—No… claro que no, es una locura a esta edad…

—De acuerdo. Mi padre tiene dinero, y aunque es posible que me rompa la espalda cuando se lo cuente, correría él con todos los gastos.

A Yumi le brillaron los ojos.

—Y no olvides esto: te quiero.

Yumi volvió a besarle. Volvió a llorar, esta vez de la emoción. Ulrich era único para desarmarla de esa manera. Aelita sonrió, y mientras dejaba a la parejita ese momento de intimidad, se dio la vuelta y empezó a citar en esa habitación al resto de miembros del acuerdo mediante mensajes, dos horas después.

A la hora acordada, Odd, Sam, William, Jeremy, Emily, Laura y Sam estaban también en el dormitorio. Por falta de sitio, algunos se habían sentado en el suelo. Yumi se puso en pié y habló:

—Os hemos llamado porque ha habido un problema con el acuerdo… dijimos que lo revisaríamos una vez al mes, pero es urgente… no me ha bajado la regla —los oyentes se quedaron pálidos, y a Odd se le cayó el alma a los pies—. Y en los últimos días he mantenido relaciones sexuales con Jeremy, con William y con Ulrich.

Tras unos tensos segundos de silencio, William dijo:

—¿De quién fue la brillante idea de que el preservativo no fuera obligatorio? —miró a Odd.

—¡Eh! —protestó—. Yo dije que no me gustaba usarlo porque me es incómodo… pero alguien dijo que tenía alergia.

—Sí, yo… tengo alergia al látex… —comentó Laura—. Pero si llego a saber que…

—¡Ya solucionaremos eso luego! —apremió Aelita—. Lo primero que hay que hacer es confirmar el embarazo.

—Por hoy se suspende el acuerdo —sentenció Sam. Era la primera vez que la veían tan seria—. Hasta que no sepamos si Yumi está o no embarazada, nadie tendrá relaciones sexuales.

—Entonces será mañana —agregó Sissi— porque hoy las farmacias están cerradas.

—Mañana entonces, antes del desayuno.

—Iré yo a comprar la prueba de embarazo —dijo Ulrich.

—Te acompañaré —intervino Jeremy—. Dado que soy uno de los posibles… "culpables"…

—En tal caso también iré yo —interrumpió William.

—Muy discretos, tres jóvenes adolescentes comprando una prueba de embarazo —ironizó Odd—. Pueden ir Sam y William. A los Ishiyama seguro que les conocen, y es mejor que ni Yumi ni Ulrich se acerquen a por el predictor.

Todos aplaudieron al chico por la lucidez que había demostrado, algo no muy habitual en él. Quizá únicamente tenía esa habilidad para ese tipo de problemas.

—Y habrá que ajustar el acuerdo cuando termine esta odisea —comentó Sissi.

El grupo estuvo de acuerdo. Aclarado aquello, salieron de la habitación. Dejaron solos a Yumi y Ulrich, que se tumbaron en la cama y se pasaron varias horas sin hacer nada, en silencio y abrazados, disfrutando de la compañía del otro.

Por la mañana, el grupo se había movido al bosque cercano a la academia. Estar todos rodeando uno de los baños del colegio hubiera sido muy llamativo, así que prefirieron ir a un sitio más discreto.

Yumi se llevó la caja que le habían traído William y Sam, y se escondió tras unos árboles para hacer la prueba. Cuando terminó, volvió con los demás. Aelita fue la encargada de mirar el resultado.

—Pues las pruebas dicen… —unos segundos después, la chica perdió el color de su piel—. Está rosa. Yumi… estás embarazada.

Sus oídos no reaccionaron. Su vista empezaba a nublarse. Sentía algo subiendo desde sus cuerdas vocales…

—¡Nooooooooo!

Yumi se echó hacia adelante. Tardó unos segundos en comprender que estaba en su habitación, metida en su cama y aún era de noche. Aún no se había hecho las pruebas. "Ha sido una pesadilla" pensó. Miró el reloj. Tenía aún dos horas por delante de sueño. Estuvo tentada de llamar a Ulrich, únicamente para decirle que le quería. Pero no le apetecía importunarle.

A primera hora de la mañana, William y Sam estaban frente a la farmacia. Mientras esperaban a que abrieran, Sam comentó:

—Ahora que lo pienso… ¿por qué aún no hemos tenido sexo tú y yo?

—¿En serio me preguntas eso cuando estamos en esta situación?

—Por hablar de algo… espero de verdad que Yumi no esté embarazada, sería terrible para ella.

William asintió. Diez minutos después, ambos volvían al Kadic. Iban a hacerlo rápido, y en perfecta sincronización. Cuando llegaron al edificio principal, William y Sam caminaron juntos hasta el dormitorio de éste en la primera planta. Sam avanzó más y subió a la planta de las chicas, donde entregó la cajita a Aelita. Ella entró en el baño, y se la dio a Yumi.

Esperó a que terminase, y luego ambas bajaron hasta el dormitorio de William, donde se reunirían ese día. Ya estaban los demás dentro. Según entró Ulrich se abrazó a ella. Aelita miraba nerviosa el aparato, y tuvo que agarrar la mano de Jeremy para controlar sus nervios. Finalmente, hubo un color en la pantalla. Aelita tragó saliva.

—Yumi… las pruebas dicen… —empezó con el labio tembloroso. Todos se echaron hacia adelante. Sissi se mordía las uñas con impaciencia— ¡que no hay niño!

La japonesa sintió que perdía varios kilos de golpe. Ulrich la rodeó con sus brazos y la besó con tal ímpetu que estuvieron a punto de caerse al suelo. Jeremy y William suspiraron aliviados, y Aelita guiñó un ojo a su novio.

Por la tarde, se reunieron para realizar las modificaciones oportunas en el acuerdo.

ACUERDO. PRIMERA MODIFICACIÓN

Aelita Stones, Jeremy Belpois, Yumi Ishiyama, Ulrich Stern, Odd Della Robia, Samantha Suarez, William Dunbar, Emily LeDuc, Sissi Delmas y Laura Gauthier, en relación a los puntos 5 y 5.a del acuerdo original, concuerdan:
La CONSERVACIÓN de los puntos:
1.-Se autorizan entre ellos el consentimiento para mantener relaciones sexuales con cualquiera de los firmantes.
1.a.- El acuerdo no evade qué firmantes son pareja reconocida, y eso será siempre respetado.
2.- El consentimiento no implica obligatoriedad, pudiendo ser rechazado por la otra persona sin que esta deba esclarecer los motivos.
3.- Ninguno de los firmantes podrá informar de esta situación a personas ajenas.
4.- Si una de las personas firmantes se encuentra inconforme, podrá salir del acuerdo. Aún así, seguirá en vigencia el secretismo del acuerdo.
5.- Este acuerdo será revisado por todos los firmantes reunidos una vez al mes, para revisarlo, añadir, modificar, y/o eliminar reglas que se consideren oportunas. Esto deberá votarse, siendo válida la moción con la mitad de los votos más uno.
5.a.- También podrá votarse querer eliminar el acuerdo. En tal caso, las regla permanecerían en vigencia a perpetuidad.
La ADICIÓN de los puntos:
6.- Habiendo miembros alérgicos al látex de los preservativos, pero no así miembros con alergia a la píldora, las integrantes del grupo usarán dicho tratamiento, en base a evitar embarazos no deseados.
6.a.- Los varones del grupo realizarán aportaciones económicas pertinentes para ayudar a cubrir los costes de dichas píldoras.
Fecha: XX-XX-20XX
Firmas:

Ulrich fue esa noche a hablar con Yumi, un rato antes de la cena. Tras asegurar a su (estricto) padre que no tardaría en irse, ambos subieron a la habitación de la chica. La puerta se cerró ocultando un beso entre ambos que la familia Ishiyama no hubiera aprobado.

—Vaya un susto nos hemos llevado, ¿verdad? —le dijo ella.

—Sí… pero no es eso lo que quería comentarte…

—¿Ocurre algo?

—Sí… ¿podemos sentarnos?

Sorprendida, ambos se sentaron en la cama. Ulrich tomó las manos de su novia. Ella no entendía nada.

—Me dijiste que te contara siempre si mantenía relaciones con alguien del grupo por al acuerdo…

—Ah… sí, te lo dije —respondió ella—. ¿Tan mal te sientes por ello? ¿Con quién fue?

—No vas a creértelo, pero… con Wlliam.

Yumi se quedó en silencio unos momentos. Ah, vale, ya lo entendía.

—Vale, Ulrich, ahora en serio, ¿con quién?

—Te lo he dicho en serio… —afirmó Ulrich—. Se enteró de lo que había pasado entre Odd y Jeremy… y mi compañero de cuarto es único para sembrar la curiosidad. Y cuando me lo vino a comentar, le entró la curiosidad… —tragó saliva—. Pero te aseguro que a mí no me hizo nada, prácticamente, me hizo dominante…

La japonesa tardó unos segundos en darse cuenta de que tenía el rostro bañado en lágrimas nuevamente. Vaya racha tenía. ¿Cómo era eso posible? Pero Ulrich intentó hablarle.

—Escúchame…

—No puedo —gimió ella—. Lo de Sam, me molestó… lo de Sissi en Halloween, te lo puedo pasar… pero, ¿con William? ¿Tú con otro hombre?

—Te puedo asegurar que no fue nada. Él quería satisfacer una curiosidad, y le ayudé. Sólo eso. Ni me gustó, ni me disgustó. Fue una experiencia. Pero a mi me siguen gustando las mujeres. Y a la que quiero, eres tú.

—No te creo…

—Te recuerdo el trío con Sam. Tú la ayudaste a ella a llegar al orgasmo. Y te dejaste hacer —le respondió él.

Maldito, eso era un golpe bajo. Y se acordó de las palabras de Sam: "Chicos, espero que podamos repetir… y a ti ya te pillaré un día a solas". Cierto. Había disfrutado la experiencia. Y había días que esperaba quedarse a solas con Sam.

—Creo que no vamos a poder evitar que ocurran estas cosas —le dijo él—. Sam dijo que te pillaría a solas —así que él también se acordaba—. Y aunque te guste, estoy seguro de que vamos a seguir juntos.

Adulador… por eso le quería tanto. Le besó y dijo:

—Bueno… quizá el próximo día me dejáis unirme a vosotros —le susurró en el oído.

Ulrich sintió un escalofrío ante el comentario de ella.

—¿Lo dices en serio?

Ella no respondió. Sonrió y le señaló la hora que era. Maldición, más le valía no llegar tarde a la academia. Se despidió de ella, saludó a los señores Ishiyama, y salió corriendo al Kadic.


Aparte de la evidente falta de lemon en el capítulo, ¿qué tal?

Tomé hace bastante tiempo la decisión de que esto terminaría ocurriendo antes o después. Y quise que fuera antes. Y de paso, cargarme dos pájaros de un tiro y que Ulrich contara a Yumi lo que pasó con William. Respondiendo vuestras reviews:

Code lyoko: Gracias ^^ y no, no me olvido, lo tendrás antes de navidades.

Moon-9215: Yo tampoco soy fan, y precisamente lo escribo, para romper los "esquemas tradicionales" :P

A.L.L.Y: Intento construir un relato que se sostenga bien, y esa clase de pensamientos en los personajes, creo que ayuda a ello.

Bueno, continuaré escribiendo. Dado que tengo pocas parejas propuestas (hay cuatro en el .txt que tengo), intentaré escribir alguno más aparte, aunque si queréis seguir proponiendo, adelante. En el siguiente capítulo, por cierto, empezaré a introducir a mi OC, aunque no dentro del acuerdo todavía. Si queréis hacer ya alguna petición con él (el OC será hombre, elemental, para equilibrar el número de chicos y chicas de los participantes), adelante con ello.

Hasta el próximo domingo, que tengáis una buena semana. Lemon rules!