Aquí Shiori reportándose con capitulo nuevo...debería estar estudiando pero nada, preferí actualizar porque tenia muchas ganas de subir este capitulo :D
Respecto a la pregunta anterior, sí, mi fetiche son los trajes de maid y cuando se lo ponen los ukes me encanta mas. Por mi fuera le pondria ese traje a Izaya por siempre jejejeje.
Ahora si disfruten de este humilde capitulo y si tienen alguna duda pueden preguntar. Gracias por sus reviews y me di cuenta que hay quienes recien me leen y dicen que esta historia les gusa, en serio gracias, me esfuerzo por ustedes n.n
Disclaimer: los personajes de durarara no me pertenecen, solo Miyu es mia!
Capítulo 12
La relación de Izaya y Kadota duró hasta después de la graduación de Raira. Cada día ese par estaba más enamorado y cada día que pasaba Shizuo estaba más irritante. Cuando el pelinegro iba a su casa prefería encerrarse en su cuarto o salir a la calle, no quería ver a ese par coqueteando por todos lados. Suficiente tuvo con verlos un día viendo una película, Izaya entre las piernas de Kadota y este le daba besitos por todo el cuello, sus manos bajaban por su pecho y lo acariciaban. No quiso ver más y se fue de ahí totalmente frustrado. Desde entonces prefiere evitar a toda costa ver ese tipo de escenas. No deseaba que le restregaran en la cara su felicidad.
Quien estaba feliz por la relación de esos dos era la madre de Shizuo, ni bien Kadota lo presentó como su novio la mujer lo recibió con los brazos abiertos. Para ella Izaya era un joven hermoso y muy educado aunque para ser sincera le hubiese gustado que el ojicarmín fuera pareja de su hijo. Su madre pudo ver a través de ese "odio" pero Shizuo estaba obstinado en realizar el papel de malo. Sentía lastima por su hijo pero estaba realmente feliz por su sobrino. Incluso el padre del blondo simpatizaba con Izaya. Podía hablar con él temas de negocio y el pelinegro le entendía a la perfección hasta le daba algunos consejos. Él también quería que ese chico fuera su yerno. Izaya tenía la aprobación de los padres de Shizuo mas no la de los de Kadota. Aun no los conocía en persona, ellos no tenían la intención de regresar para conocerlo. Kadota mismo se garantizó de darles la noticia de que tenía novio pero ninguno de los dos se emocionó con la idea. Cada vez que llamaban solo preguntaban por su hijo y buscaban algún pretexto para no hablar con Izaya.
Pero un día llamaron para decirle a Kadota que ya era hora de que vaya con ellos. La única condición que Kadota puso para quedarse en Japón fue que en cuanto terminara Raira se iría con sus padres para estudiar en el extranjero. Ya había hablado de eso con Izaya pero decirle y hacerlo era algo diferente. No quería irse y dejarlo solo, lo amaba demasiado como estar lejos de él por varios años pero tampoco podía desobedecer a sus padres.
Estos le pusieron fecha a su partida y antes de que ese día llegara quería disfrutar del poco tiempo que pasaría al lado del pelinegro. Antes de irse debía marcarlo como suyo. Dejar su huella y aroma impregnada en la piel de Izaya. Y grabar en su memoria aquel momento mágico.
Fue un día antes de su partida cuando salieron a comer que Kadota propuso ir a otro sitio al terminar. Izaya tampoco quería perder esas ultimas horas que le quedaban para estar al lado de Kadota. Aceptó aquella propuesta y en un cuarto de un hotel lujoso ambos se entregaron a la pasión, al amor que juraron sería eterno. Mientras el pelinegro dormía un hermoso anillo se deslizaba por su dedo. El mayor despertó a Izaya a base de besos que recorrían desde su hombro hasta la parte baja de su espalda. Una pequeña risita salió de los labios del ojicarmín.
—Buenos días—saludó Kadota apoyando su cabeza en una mano.
—Buenos días Dotachin—respondió al saludo con un suave beso en los labios que el otro se encargó de profundizar. Cuando Izaya acariciaba la mejilla de su novio se percató de algo— ¿qué es esto?—preguntó separándose del beso y empezó a ver aquel objeto en su dedo.
—Es un anillo—respondió el más alto recibiendo un almohadazo y un "ya lo sé" por parte de Izaya. Salió de la cama y fue hacia el lado del pelinegro para ponerse de rodillas, cogió una de sus manos y—Orihara Izaya aceptarías casarte conmigo, no ahora pero prometo que volveré por ti para unir mi vida a ti por siempre—clavó su mirada en los ojos carmines de su pareja. El mencionado se quedó sin habla, sin parpadear. Como una estatua.
—Acepto—dijo en el momento justo en el que Kadota soltaba su mano— ¡acepto Dotachin!—exclamó emocionado, abalanzándose sobre su futuro esposo sin importarle su desnudez. Le repartió besos por todo el rostro. Esa imagen de Izaya jamás se le borraría de la mente.
Con una promesa por cumplir Kadota se fue ese mismo día en la tarde. Izaya tenía la esperanza grabada en aquel anillo. Y ahí se quedó.
Tres largos años pasaron y durante ese tiempo el par se mantenía comunicado ya sea por correo o llamadas. Ya habían puesto fecha para su boda, sería en las próximas vacaciones de Kadota. Solo faltaba meses para que eso pasara e Izaya estaba con los preparativos, averiguando por todos lados cual sería la decoración indicada, viendo cómo serían las invitaciones, entre otras cosas. El ojicarmín estaba demasiado emocionado y feliz al darse cuenta que en poco tiempo sería el esposo de Kadota. Sin embargo, toda aquella felicidad se esfumó a los dos meses de haber decidido la fecha.
Recibió una llamada de Kadota que le decía que necesitaba verlo con urgencia y lo cito en la casa de Shizuo, aprovechando que sus tíos habían salido. Izaya se emocionó al saber que su novio había regresado antes de la fecha pactada, quizás lo extrañaba tanto que no pudo esperar más para cumplir con su promesa. Llegó puntual a la casa y vio a Kadota en la sala, entró corriendo y lo abrazo efusivamente dándole un beso de bienvenida que el más alto no respondió.
— ¿Sucede algo Dotachin?—preguntó preocupado al no ser correspondido y porque su pareja traía una cara que indicaba que no traía buenas noticias— ¿Dotachin?—insistió al ver que Kadota no pretendía hablar y eso lo mortificaba aún más.
—Izaya...yo...lo siento—ahora sí que el pelinegro estaba más confundido y preocupado. ¿Por qué Dotachin se disculpaba?—No voy a casarme contigo—el más bajo parpadeo un par de veces y comenzó a reír.
—Dotachin, ¿has venido hasta aquí solo para hacerme esa broma de mal gusto?—cuestiono riéndose y haciendo un gesto con la mano como restándole importancia al asunto.
—No bromeo Izaya... ¿ves en mi rostro algún gesto de estar haciéndolo?—el mencionado dejo de reír y lo miro fijamente. Movió su cabeza de un lado a otro negando la situación...en el rostro de Kadota no había ni un ápice de estar bromeando.
— ¿Por qué? ¿Acaso conociste a alguien mejor que yo?—el más alto asintió con la cabeza— ¿dónde la conociste?
—Es mi compañera de clases, es una persona amable y muy linda. No sé cómo paso pero empecé a sentirme atraído por ella y una noche en una fiesta paso algo entre ella y yo...a las dos semanas me entere que ella está esperando un hijo mío—una lágrima rodó por la mejilla de Izaya—por eso no puedo casarme contigo, debo cumplir con ella y darle un hogar a mi hijo...ese hogar que te prometí—su corazón se rompió en mil pedazos cuando, al levantar la vista, vio a Izaya llorando en silencio intentó limpiarle las lágrimas pero este le tiró una bofetada que hizo eco.
—No me toques... ¡No te atrevas a tocarme con esas manos que osaron tocar a otra persona cuando me juraste que sería el único a quien tocarías! ¡Prometiste que solo sería a mí a quien besarías, a quien le harías el amor y con quien formarías una familia! ¡Pero todo fue una mentira y yo fui un idiota al creer en el amor a la distancia!—sus gritos se oían en toda la casa, no podía evitarlo, se sentía traicionado y humillado.
—Perdóname por no poder cumplir con aquellas promesas que te hice pero no dudes del amor que te tengo, yo te sigo amando aún.
— ¡Cállate, cállate, cállate! ¡Ya no caeré en tus mentiras!—se sacó el anillo con toda brusquedad y se lo aventó a Kadota—esto ya no me pertenece sino a ella...que seas feliz—agregó limpiándose las lágrimas para luego salir corriendo de ese lugar donde paso momentos felices y justo ahí le rompían el corazón.
Kadota se quedó mirando hacia la dirección por donde Izaya había salido. Sus piernas flaquearon y cayo de rodillas, lloró y golpeó el suelo en un modo de desquitarse aquel dolor que sentía.
—Eres un idiota—esa voz lo hizo levantar el rostro y girar para ver al dueño de esa voz.
—Es de mala educación escuchar conversaciones ajenas Shizuo—se levantó del suelo y enfrentó a su primo—además esta situación te favorece a ti—el rubio alzo una ceja sin comprender a lo que se refería— ¿crees que no me daba cuenta de la forma en la que mirabas a Izaya? No es odio lo que sientes hacia él y ahora que yo terminé con él tienes el camino libre para enamorarlo aunque eso será imposible porque él te odia—Kadota guardo el anillo en el bolsillo de su pantalón y se disponía a irse de la casa.
—Nada es imposible, te puedo apostar que para cuando regreses encontraras a Izaya feliz...yo me encargaré de hacerlo sonreír de nuevo—le dijo decidido y subió las escaleras con la intención de meterse a su habitación.
—Eso espero Shizuo—murmuró una vez oyó la puerta de arriba cerrarse.
Izaya corrió todo el camino hasta su casa sin importarle que una lluvia torrencial comenzara a caer en la ciudad. Las personas caminaban con sus paraguas mientras él corría a toda velocidad chocando con todo aquel que se cruzara a su paso.
—Izaya, ¿qué te pasó?—preguntó su madre alarmada al verlo entrar empapado de pies a cabeza. Kyouko se dio cuenta de las lágrimas que intentaban ocultarse con el agua de lluvia que caía por el rostro de Izaya.
El aludido se lanzó a los brazos de su madre y comenzó a llorar a todo pulmón. Ella solo se dedicaba a acariciar su espalda. Debía esperar a que su hijo se calmara para que le explicara que había sucedido si hasta hace un momento estaba desbordando alegría.
—Él...Kadota me dejó...él rompió conmigo—eso sorprendió a la mujer y le pidió explicaciones a Izaya quien le contó toda la historia. Cada palabra que salía de los labios de su hijo no podía ser cierta. ¿Cómo creer que ese joven que se mostró demasiado enamorado haya podido traicionar de esa manera a su retoño? Si el mismo Kadota fue a pedir la mano de Izaya a solo un par de horas de irse y le prometió a ambos que lo haría feliz a costa de su vida misma.
—Las cosas pasan por algo hijo, quizás él no era la persona destinada para ti y allá afuera habrá alguien que te ame de verdad. La vida es así a veces, dura y no te muestra ninguna misericordia pero no todo es tristeza y sufrimiento, pronto encontraras la felicidad. Pronto encontraras a esa persona especial que te amará más que a sí mismo y con ella formaras una nueva vida—lo consoló abrazándolo fuertemente, quizás aún no crea en sus palabras pero con el tiempo le daría la razón.
—Yo ya no quiero amar, no volveré a amar madre—la mujer se separó y lo reprochó con la mirada.
—Nunca digas eso hijo, la felicidad se le concede a todo el mundo. Algunos la aprovechan otros no. Y tú eres un niño maravilloso así que en menos de lo que te esperas lo encontraras, a esa persona destinada a ti—acarició sus cabellos negros y le dio un beso en la frente—no cierres la puerta de tu corazón.
Ese día Izaya lloró hasta caer profundamente dormido. Al día siguiente se levantó temprano, se dio una ducha y bajo a desayunar. Su madre se sorprendió al verlo en el comedor tan tranquilo como siempre, como si el espectáculo de ayer hubiese sido un sueño. Y así estuvo durante meses, incluso el día que sería su boda llegó e Izaya no se hizo problemas y la pasó como un día normal. Sin embargo, Kyouko sabía que ese comportamiento no era real, sabía que su hijo estaba actuando para no verse débil frente a los demás. Shizuo, quien también estudiaba en la misma universidad, se sorprendió al ver al pelinegro tan fresco como una lechuga, como si no le hubiesen roto el corazón. Solo ese día que terminó con Kadota pudo ver su lado frágil y vulnerable pero ahora volvía a ser el mismo chico altanero de siempre. Esa actitud duró hasta terminar la universidad de la cual se graduó con honores. Pero el cuerpo no puede aguantar tanta presión ni desilusión para siempre. Aquella mascara que llevaba se cayó y se rompió en mil pedazos lo que lo llevó a una estadía en el hospital. Sus ojos estaban demacrados y su piel más pálida de lo normal. El doctor le sugirió que cambie de ambiente para que se relaje y sobretodo necesitaba del calor de su familia para superar aquel episodio de su vida. A regañadientes Shirou aceptó unas vacaciones y dejo su empresa a cargo de sus socios, en especial a uno de ellos. Estuvieron alrededor de 6 meses en el extranjero, disfrutando de aquellas vacaciones que tanto necesitaban todos los miembros de la familia. En ese tiempo Izaya volvió a reír con sinceridad, gozaba de ir a pasear por ahí con tal de ver a sus amados humanos, volvía a disfrutar de los problemas en los que estos se metían. Sí, Orihara Izaya había regresado.
No obstante, aquella felicidad duro poco de nuevo pues una llamada de la secretaria de Shirou lo alarmó. La noticia de que su empresa estaba en quiebra hizo que todos regresaran y a causa de la frustración o enojo, como prefieran tomarlo, Shirou se desquito con Izaya. Le dijo que si él no hubiese sido tan débil como para enfermarse de amor no habrían tenido que hacer ese viaje y si no hubiesen viajado no lo habrían traicionado. Kyouko salió a su defensa aludiendo que su hijo era un ser humano y por ende una traición también lo afecta. ¿Acaso Shirou creía que Izaya era un muñeco sin sentimientos? Lo peor de todo es que Izaya se lo tomó en serio y acepto esa culpa que no era suya. Por eso cuando Shizuo propuso ese trato no se resistió como lo hubiese querido, no podía ir en contra de su padre sabiendo que todo era por su culpa. Decidió vivir en ese infierno con tal de que su familia viva bien y no paguen por sus errores.
•-•-•-•-•-•-•-•-•-•-•-•-•-•-•-•-•-•-•
Miyu tenía los ojos abiertos por la sorpresa. Aquella historia no se la había imaginado, no imaginó que su amo haya vivido algo tan duro y aun así haya resistido por casi un año todos esas emociones, claro que al final su cuerpo no resistió pero alguien normal no podría hacer eso. Alguien normal y que no tenga las fuerzas como Izaya se hubiese desmoronado y hasta hubiese cometido otras locuras. Su amo era una persona increíble y ahora lo respetaba aún más.
Comprendió que Kadota fue alguien importante para él por eso es que se encontraba así de preocupado. Él fue su primer amor, en quien confió ciegamente y amó pero este le pago mal, lo apuñaló por la espalda y lo dejo por alguien más. Aquellas promesas el viento se las llevo como lo hace con las hojas en pleno otoño. Dejó el corazón de Izaya indispuesto y cerrado para el amor. Por fuera él emanaba alegría y parecía no haber cambiado mucho de cuando era un estudiante lleno de sueños e ilusiones pero por dentro estaba destruido. Su corazón estaba rodeado de un muro enorme. Sin embargo, un titán enorme y rubio logro atravesar la barrera dejando al pelinegro desnudo y sin defensas. De esta forma Izaya pudo salir al exterior y darse cuenta de las cosas que había perdido. De lo que se siente tomar de la mano a la persona que te gusta, besarla, ver sus reacciones cuando le dices algo bonito, ver esa sonrisa que te acelera el corazón, disfrutar de los pequeños momentos que pasas a su lado, etc. Todo eso que había experimentado y que se negó volver a sentir, ahora tenía la necesidad de querer volver a pasar por eso. De nuevo quería sentir ese calor que le transmitía la otra persona, sentir ese cosquilleo en el estómago, quería reír junto a esa persona y formar una familia con ella.
— ¿Qué piensa hacer Izaya-sama?—la voz de Miyu lo saco de sus pensamientos y recuerdos nada agradables— ¿hablara con él?—Izaya se alzó de hombros, no quería ver a esa persona de nuevo—si de verdad quiere iniciar una nueva vida con el amo Shizuo debe cerrar ese capítulo trágico de su vida, debe enterrar el pasado para que pueda seguir hacia adelante con una sonrisa.
La castaña tenía razón pero aun el pelinegro aun temía. No era algo típico de él huir de los problemas pero simplemente no podía pararse frente a la persona que amo alguna vez y hablarle con toda la naturalidad del mundo. Bueno, sí podría hacerlo ya que usualmente acostumbraba a llevar una mascar. ¿Qué pasaría si al verlo de nuevo esos sentimientos renacen? Si Kadota vino después de años debe de ser por algo. ¿Acaso planeaba hacer que Izaya volviera con él? Muchas preguntas se paseaban por su cabeza y por ello no quería verlo pero si no lo enfrentaba no podría iniciar su nueva etapa que ya se había propuesto empezar junto a Shizuo.
—Iré a hablar con él—dijo levantándose de la cama. Se cansó de estar indeciso y opto por ir a hablar con él y ya luego lidiaría con lo que pudiera suceder después de aquel encuentro—él te dio una tarjeta, ¿cierto?—la chica asintió, pensó que su amo no se había dado cuenta de eso—llámalo y dile que lo veré mañana en la tarde.
—De acuerdo Izaya-sama—sonrió al ver a su amo ya más tranquilo—por cierto más tarde iré con Celty-san para ver los muebles que ayer usted no supo elegir—recibió como respuesta un movimiento de mano que le indicaba que se vaya a hacer lo que tenía pendiente y lo deje de fastidiar. Así era la relación de ambos, Miyu lo escuchaba, le daba consejos y luego el pelinegro la corría pero ella sabía que eso era su forma de darle las gracias.
Se dirigió al baño a darse una ducha para luego ir a comer algo, su estómago ya estaba empezando a hacer sonidos extraños. Hablar del pasado con alguien más le ayudo a quitarse un peso de encima. Ahora debía de relajarse un poco para pensar cómo debía actuar mañana a la hora que enfrente a Kadota.
Cuarto día
Izaya se despertó por el ruido proveniente del primer piso. Bajo frotándose los ojos y puedo ver a Celty con Miyu dialogando mientras unos tipos movían los muebles. El cambio había empezado.
—Buenos días Izaya-sama—saludo la chica entusiasmada por cómo estaba quedando todo—en unas horas más vera el resultado final, Celty-san y yo nos esforzamos mucho por elegir algo bonito.
—Felicidades—respondió bostezando y se giró para volver a dormir plácidamente en su cama.
—Izaya-sama es un desconsiderado—se quejó inflando los mofletes—encima que le ayudamos nos responde así de frio—agregó comenzando a sollozar. Celty se 'rió' y continuaron con su labor. Lo dejarían dormir un poco más porque en la tarde afrontaría su pasado.
Para la hora del almuerzo la sala ya había sido completamente renovada y el jardín estaba precioso, las flores emanaban un agradable olor y los pájaros hacían sus nidos en el árbol. Izaya miro todo a su alrededor y quedo conforme con el trabajo de las dos mujeres, ese tipo de cosas era mejor dejárselos a ellas que estaban más familiarizadas con cosas del hogar. La casa ya estaba lista para recibir a Shizuo, a su nueva vida pero para que todo empiece bien debía acabar con ese asunto llamado Kyohei Kadota.
Llegada la hora pactada Izaya salió de la casa y tomo un taxi rumbo al hotel de Kadota, nadie sabía que iría a verlo, solo Miyu. La castaña le deseo mucha suerte y le prometió que para cenar le haría su comida favorita. Con eso en mente se adentró al hotel y se dirigió hacia el restaurante. Dio una mirada rápida pero no lo vio así que decidió esperarlo mientras pedía una taza de café. No pensaba quedarse mucho tiempo así que por eso algo ligero.
—Me alegro que hayas venido—esa voz hizo que el café pasara con dificultad por su garganta, levanto la mirada y lo vio, después de varios años lo volvía a tener frente a él. Había crecido y sus facciones se veían más maduras pero aun poseía esa aura de cuando era joven. Su corazón dio un brinco al ver como este se sentaba—gracias por aceptar hablar conmigo…hay muchas cosas que debo decirte…esta vez te hablare con la verdad.
— ¿Qué quieres decir?—pregunto levantando una ceja y volvió a beber su café, Kadota estaba algo extraño. Algo le decía que lo que iba a escuchar no sería nada bueno—se claro Kadota—como le dolía ser llamado de esa manera, extrañaba el "Dotachin".
—Me divorcie hace poco porque descubrí que mi mujer me había estado mintiendo, al que yo creía mi hijo resulto ser hijo de otro sujeto que recién vino a hacerse cargo del niño. Para serte sincero eso me cayó como anillo al dedo ya que quería divorciarme de ella pero no encontraba una razón para hacerlo. Yo me case con ella por obligación…cuando mis padres se enteraron de que ella estaba embarazada me dijeron que debía casarme con ella porque era una buena chica pero yo les hable de mi compromiso contigo y me obligaron a romperlo…si no lo hacía te iban a hacer daño y yo no podía permitir eso. Con todo el dolor de mi corazón vine a decírtelo, cuando te vi llorando quería abrazarte y decirte la verdad pero temía tanto que no lo hice. Fui un cobarde por no saber defender lo nuestro, por elegir lo más fácil y por dejarte de esa manera—Izaya se encontraba estupefacto, analizando cada palabra que había salido de los labios de Kadota. ¿Sus padres lo obligaron a casarse con esa? Los padres de Kadota le hicieron lo mismo que a él. Kadota acepto eso porque no quería que le hicieran daño…esa era una prueba de amor, ¿verdad? Aunque lo mejor hubiese sido que ambos huyeran para formar una nueva vida lejos de todos. Si Kadota se lo hubiese propuesto esa vez él habría aceptado sin chistar, sin vacilar. Pero ya era demasiado tarde, Izaya ya había tomado una decisión.
— ¿Qué pretendes ganar con esto?—pregunto con el tono de voz más frio que pudo usar.
—Vine con el propósito de recuperarte, pensé que aun estarías disponible para mí pero veo que no es así—dijo mirando el anillo que portaba Izaya en su dedo— ¿Quién es el afortunado?
—Lo conoces muy bien…es Shizu-chan—parpadeó varias veces para luego reír nostálgico— ¿es gracioso, no? Nosotros nos odiábamos y ahora estamos casados—el ojicarmín también rió.
—No me rio por eso, es que Shizuo escucho cuando tú y yo terminamos en ese entonces él me juro que te haría feliz…que para cuando regresara estarías feliz a su lado y no se equivocó—Izaya se sonrojo con aquel comentario de Kadota, él no sabía nada de eso…lo que significaba que Shizuo estaba enamorado de él desde hace años.
—Las circunstancias me obligaron a casarme con él pero conforme pasaban los días llegue a despertar un sentimiento que estaba dormido en mi…si hubieses venido meses te habría hasta sugerido que nos vayamos juntos pero…pero ahora amo a Shizuo y planeo formar una familia con él—el corazón de Kadota se estrujo por aquellas palabras pero comprendió que su turno ya había pasado. Ahora en el corazón y vida de Izaya estaba alguien más.
—Si es así entonces no hay más que decir…que seas feliz Izaya… ¿amigos?—dijo estirando su mano con una sonrisa en los labios.
— ¡Amigos, Dotachin!—exclamo feliz tomando la mano de su ahora amigo.
Una nueva amistad daba inicio a solo un día de que Shizuo regresara e Izaya estaba más que feliz porque por fin podría decirle lo que sentía, por fin podrían empezar una nueva vida juntos.
¿Que les pareció? Ya les dije que no debían pensar mal de Kadota y presiento que lo amaran en el futuro porque como dije él sera el ángel guardián de Izaya. Solo falta la confesión de Izaya, la reconciliación, concepción para luego volver al drama...a quien van a odiar sera a Vorona, vayan alistando sus antorchas para futuros capítulos ;)
Hasta el otro miércoles, bye!
