Serena, la princesa
Nota aclaratoria: Los personajes de Sailor Moon no me pertenecen son de Naoko Takeuchi, al igual que la historia, es la adaptación de un Film de Ernst Marischka
Capítulo 13. Salida de Ilusión para tener una confidencia con Papá
Llegó el día esperado, el día del nacimiento del hijo de los reyes del reino dorado, para todo el reino era un día de alegría, pues al fin podría haber un heredero o heredera al trono, en el palacio todo era alboroto, Serena estaba en una alcoba, preparada con todo el equipo de última tecnología para la llegada del bebe, el ginecólogo real y las enfermeras reales (es decir, personal contratado para atender exclusivamente a los miembros de la corte real, Darién estaba acompañando a Serena, aunque Sofía puso el grito en el cielo, por sus ideas tan anticuadas, Darién quiso estar en todo momento junto a su amada, quería ser uno de los primeros en cargar al pequeño retoño, Serena estaba con las contracciones cada vez más frecuentes y más dolorosas, el doctor le puso una inyección para ayudarla con el dolor y que se tranquilizara y después de pujar para que el bebe saliera, al fin se asoma una pequeña cabecita seguida de un pequeño cuerpecito, y al fin nació una bella princesa, su cabello tan fino y delicado como el de la mayoría de los bebes de tono rojizo claro, que parecía rosa, es más parecía hilos de seda rosa que rodeaban la pequeña cabecita, sus ojos claros de un tono morado muy claro que al igual que su cabello parecían de color de rosa, se parecía a sus padres, era una hermosura de pequeña, al nacer su llanto inundó todo el palacio, después de que nació Serena por tanto agotamiento acabo rendida y cedió ante el cansancio por unos instantes, Darién aprovechó para abrazar a su hija. Serena abre lentamente sus ojos y contempla a sus dos grandes amores, su adorado esposo que se encuentra cargando a su bebe, el fruto de su gran amor, después de unos instantes Darién se da cuenta de que su esposa lo está observando, la mira y con infinita ternura le dice: - Mi amor, al fin te despiertas – y es que aunque no había pasado mucho tiempo, el que su esposa no abriera los ojo le pareció una eternidad, pues quería que ambos disfrutaran a su bebe, se acerca a ella y le da un beso en los labios con infinito amor
– ¿Qué fue nuestro bebe? – le pregunta a su esposo, pues al caer agotada no pudo saber el sexo del bebe
– Es una hermosa princesa – dijo Darién orgulloso y se la enseña, Serena se incorpora lentamente Darién la ayuda un poco, pues tenía cargada a la pequeña - Serena, soy muy, pero muy dichoso
– ¡Qué linda es nuestra hija! ¿Me la puedes dar? –Darién le dice sí con la cabeza, le entrega a la niña en sus brazos, ayuda a Serena a sentarse y él se sienta junto a ella en la cama. Ambos observan a la pequeña sin hablar, momentos después Serena rompe el silencio y le dice un poco apenada a su esposa – lo siento, mi amor
– ¿Qué siente, mi princesa? – le pregunta intrigado Darién
– que nuestro primer bebe no haya sido el heredero que tanto esperaban – y es que Sofía, desde que supo que estaba embarazada la había estado atosigando de que ese bebe debería ser un varoncito, pues era el príncipe heredero, por supuesto Serena le había dicho nada a Darién, pero sabía que Sofía le iba echar en cara de que haya sido niña y no niño, Darién por supuesto sabía que esta declaración había sido por su madre, y aunque él le había suplicado a Sofía que no atormentara a Serena, se dio cuenta de la situación cuando ella le dijo que lo sentía, por lo que le responde tratando de poner en la tonalidad de su voz todo el amor que sentía por su esposa – Serena, tú sabes que a mí no me importaba si era niño o niña, solo sabía que este pequeño retoño lo iba a querer porque es el fruto de nuestro amor, después vendrán más hijos, y por supuesto que también los querré y si no nace el príncipe heredero no importa, lo importante es que nos amamos y hemos sido recompensados con una hija y solo espero que nuestro amor siga dando frutos – y le da un pequeño beso en la nariz
- Gracias por tus palabras, mi amor, pero y si tu madre… - dijo en tono de preocupación la rubia
- Lo que piense mi madre, no importa, lo que importa es nuestro amor – le contesta Darién interrumpiéndola y terminando de hablar la besa, para que Serena no pueda debatir, pues lo que menos quería es que su esposa tuviera una preocupación por culpa de su madre.
Después de unos momentos entra la enfermera para llevarse a la niña, pues todos la querían conocer, Serena deseaba tener más tiempo con su hija, pero estaba demasiado cansada para protestar, así que entrega a su hija a la enfermera para que la lleve con los demás familiares, segundos después se queda dormida, Darién la arropa con mucho cuidado, decide quedarse con ella unos momentos más, para después ir en busca de su hija.
En el salón real se encontraban el papá de Darién, los padres de Serena, así como sus amigos más cercanos entre ellos se encontraban Lita y Andrew, Amy y Richard, Rei y Nicolás y Mina, todos están impacientes, - Me muero de ganas por ver a mi nieta – decía Ikuko, - igual yo – dijeron al mismo tiempo Kenji y Armando, ambos se rieron. En eso entra Sofía con la pequeña, pues cuando la enfermera salió del cuarto le entregó la niña a la reina madre,
- Aquí está la princesa más joven – dijo Sofía presumiendo a su nieta
– ¡Que hermosa es! – Dijo Kenji, mientras abrazaba a la pequeña, – si se parece a mi hija Serena, claro que tiene algunos rasgo de Darién, pero es una niña bellísima Kenji la veía con infinita ternura y decía, pero si tienes los ojos de mi Serena, la nariz de mi Serena, al mismo tiempo Ikuko, hacia todo lo posible por ver a la niña pues Kenji al tenerla abrazada no dejaba que nadie la admirara, entonces Ikuko, se enoja y le dice a su esposo que le dé a la niña, por lo que Kenji, no tuvo más remedio que dársela, así ambos estuvieron contemplando a la niña, entonces Kenji lanza una pregunta – y supongo que se llamará Serena, como su madre
- Estas equivocado, Kenji, si era niño, habíamos acordado que se llamaría José Francisco, pero como me temía, que tu hija iba a darnos a una princesa, hemos decidido que se llama Sofía, pues como que Ikuko, no es un nombre muy lindo para una princesa, estarás de acuerdo conmigo, querida prima – dijo Sofía dirigiéndose a Ikuko,
- Por supuesto, Sofía, Ikuko, no es un nombre, muy lindo para una princesa – dijo sarcásticamente la madre de Serena
- Sofía, tampoco es un bonito nombre – dijo Kenji en un tono irónico, pues no le pareció la arbitrariedad de Sofía
- Estoy de acuerdo contigo, Kenji – dijo Armando, pues a él tampoco le parecía lo que hacía su esposa, pero ponerse a discutir con ella, era como darse de topes contra la pared, o hablar con un muro, porque cuando algo se le metía a la cabeza no había poder humano que la hiciera cambiar
- desde cuando, oyes también – dijo Sofía a su esposo, pues el comentario de Kenji no había sido gritado sino dicho en voz normal, Armando al verse descubierto dijo – es que le leí los labios – y después suspiró aliviado, pues su esposa le creyó la mentira
- Pues como les iba diciendo, se llamará Sofía, solo tengo que decírselo a Darién – dijo Sofía en tono triunfal, sin embargo no se percató que en esos momentos entraba su hijo, el al escuchar lo que había dicho su madre se enojó.
- Estas en un error madre, el nombre de mi hija será Serena – dijo Darién de manera firme, que no había forma de hacerlo cambiar de opinión, Sofía estaba furiosa, pero no podía hacer nada, al fin y al cabo era la abuela de la niña y Darién y Serena los padres.
Todos los presentes felicitaron al nuevo papá y preguntaron por Serena, él les dijo que estaba cansada por el parto, que había que dejarla descansar, pro agradeció los buenos deseos de todas. Kenji e Ikuko le tomaron una foto a la niña y se la mandaron a Sammy que se había quedado en el milenio de plata. Después de que todos los presentes admiraron a la joven princesa, Darién se la llevó con su madre, pues quería disfrutar lo mas que pudiera a sus dos amores, sobre todo en estos momentos que se disfrutaba de paz y tranquilidad en el reino, gracias al amor que Serena profesaba a todos los súbditos y a los pueblos aliados, en fin cómo había dicho Darién: Serena, era una reina excepcional, una reina cómo jamás se había visto en el reino dorado.
Pasaron los días y al fin Serena pudo recibir la visita de sus amigas y pasaban momentos agradables, pues ellas procuraban ayudarla en todo, además recibieron buenas noticias, en primer lugar, después de un largo, pero largo noviazgo, al fin Rei había aceptado casarse con Nicolás, también se enteraron que Lita y Amy estaban embarazadas, tenían el mismo tiempo de embarazo y según los doctores, había muchas, pero muchas probabilidades que ambos niños nacieran el mismo día, todos estaban felices. Sofía todavía no se le pasaba el coraje de que la niña se llamara Serena y no Sofía, por suerte como ambos nombres empezaban con la misma letra, no hubo problema con los adornos que había mandado hacer para el bautizo. Sofía buscaba a Darién todos los días, pues quería convencerlo de que ella se encargara de cuidar a la pequeña Rini, Darién al principio estaba renuente, pero después de tanta insistencia Darién dijo a su madre que lo pensaría. Paso el tiempo y llegó el día del bautizo, fue un día de fiesta nacional, todo el pueblo festejó, en palacio los invitados felicitaron a la joven pareja y le daban obsequios a la pequeña, y por supuesto ese día la pequeña fue la más solicitada, todos querían abrazarla, y es que en realidad era una niña hermosa.
Después de un tiempo, al fin llegó el día en que Rei y Nicolás se casaron, debido a que la niña era pequeña, y que sus amigas Lita y Amy estaban embarazadas y ambas vivían en Ilusión, pues la boda se celebró ahí, fue un festejo de lujo, pues después de los reyes, Nicolás era uno de los hombres más ricos del reino, después cuando tiraron el ramo le cayó a Mina, y por supuesto Rei, no quiso que se hiciera lo del liguero, porque le daba pena, que su esposo se lo quitara delante de todos, y como ella era la que mandaba en ese hogar, pues se hizo lo que ella quería
Pasó el tiempo la niña cumplía sus seis meses de edad y Serena tenía que volver a sus actividades diarias, ese día estaba agendado que tendría que visitar un orfanato
- Condesa Molly – dijo Serena,
- si majestad – contestó Molly
- verdad que mi hija es un amor – dijo Serena extasiada
- así es majestad – le contestó Molly
En eso llega la condesa Esmeralda y le dice, - majestad, llegó la hora, tenemos que irnos a la casa hogar, - Serena muy triste deja a su hija, y se va a la casa hogar, una vez, ahí es recibida con mucho cariño, por las monjas que cuidan a los niños, ella empieza por la sección de bebes, desde que entra es recibida por el llanto de los niños, pues es la hora de la comida, Serena ayuda a las monjas a darles de comer a los bebes, todos eran tan lindos, por supuesto como hasta ahora se ha venido haciendo, los niños tenían prendas con un distintivo azul y las niñas con distintivos rosas, una vez que terminaron de comer los niños volvió la calma, pues todos se durmieron, parecían angelitos, todos tan lindos, Serena no se explicaba cómo había tanto niño sin hogar, después visitaron la sección de los más grandes ahí eran pocos niños, pues muchos eran adoptados de bebes, a ellos les obsequió juguetes, así como cuadernos, lápices, crayones para dibujar, los niños estaban emocionados, para ellos era un día de fiesta, antes de irse la princesa prometió a las monjas que las ayudaría pues era deber de los reyes velar por sus súbditos
Una vez realizado la visita, regresa al palacio y se dirige al salón real para visitar a Darién
- ¿Dónde te encuentro? Detrás de tu escritorio como siempre – se dirige a él y lo abraza, Darién también la abraza y la besa tiernamente
- Mi amor, que alegría verte – le contesta su esposo, después del tierno beso
- Acabo de visitar la casa hogar
- ¿Cómo te fue?
- Pues muy bien, había muchos niños algunos más dulces que otros, pero todos encantadores, sobre todo los pequeños son tan lindos, pero en realidad ninguno como la nuestra – diciendo esto último de manera orgullosa, como toda madre lo está de sus hijos
- Por supuesto, nuestra pequeña Rini es la niña más bella que conozco – igual como padre orgulloso de su hija, después le pregunta a Serena –Y en qué condiciones se encuentra la casa hogar
- Pues muy limpia, pero podría ser mas afable, ¿sabes Darién? Ese hogar necesita mucha luz, mucho sol, en fin podemos mejorarlo
- Tienes razón Serena, haré que se tome en cuenta tu petición
- Ahora visitemos a nuestro tesoro, ven mi amado Darién – Serena le agarra la mano a Darién y se van a la habitación de Rini para poder ver a su hija, al llegar al cuarto, Serena le pide que guarden silencio, pues la niña puede estar dormida y no quiere despertarla, sin embargo al entrar se lleva la sorpresa de su vida las cosas de su hija no se encuentran en la habitación de Rini, sin embargo ella ve que Darién no está sorprendido y lo mira con cara de que es lo que está pasando, Darién armándose de valor le dice
- Serena, mi amor, mamá Sofía acordó hacerse cargo de nuestra hija, por lo que se puso la habitación de la niña junto a sus aposentos – Serena estaba atónita, no podía creer lo que oía, su hija había sido arrancada de su lado y sin que ella estuviera de acuerdo, toda extrañada le pregunta a Darién
- ¿Por qué se le ocurrió a mamá Sofía, algo así?, sobre todo que no me consultaron, además yo puedo hacerme cargo de mi hija, pues en el milenio de plata ayudaba a todas las amigas de mi madre cuando tenían a sus hijos, te puedo decir que críe a ocho niños – esto último lo dijo algo exaltada
- Mi adorada Serena, mamá Sofía no quería hacerte daño, y tu sabes que eso es lo que menos quiero, no quiero hacerte daño, quizá fue un error mío el no avisarte, pero tú sabes que tenemos viajes, recepciones en palacio, compromisos, por lo que no tendrás tiempo…
Sin embargo Serena no lo dejó continuar y lo interrumpió diciendo – para mi hija siempre tendré tiempo, más que para los viajes u otras cosas, no permitiré que me la arrebaten – decía enojada Serena
- Pero Serena, nadie te la está quitando – decía Darién tratando de tranquilizarla
-Pero tu madre ya lo hizo – al decir esto intenta salir de la habitación y Darién la agarra y le pregunta - ¿A dónde vas? – Voy por mi hija – le responde y se suelta de los brazos de Darién y sale corriendo de la habitación, Darién solo acierta decir – Serena – pero la princesa ya había subido las escaleras y se dirigía a la habitación de su suegra y una vez que entra le dice con voz firme - ¿Dónde está mi hija? – Sofía sin mirarla y con una voz casi despreciativa le dice, - En su cuarto que esta junto al mío, pero no puedes entrar ahí está durmiendo
- Quiero que la habitación de mi hija vuelva a donde estaba, junto a la mía y a mi hija me la llevaré yo misma – dice Serena con voz firme y se dirige al cuarto de la pequeña, Sofía se levanta rápidamente y se pone en la puerta impidiéndole el paso y le dice – ya te dije que no puedes entrar cuando está dormida – dijo en tono altanero Sofía, pero Serena no se iba a dejar y le responde – En mis brazos no se despertará, pues ella está acostumbrada y le pido que me deje pasar – pero Sofía no piensa ceder y le dice – La niña se quedará bajo mi protección – Serena no puede mas y le dice enojada – Yo soy la madre – Sofía se enoja y le dice – pero si tú todavía eres una niña, por lo que te exijo que me cedas el cuidado de la niña – en esos momentos Darién entra a la habitación pero ninguna de las dos se da cuenta, Serena no piensa dar su brazo a torcer y le dice a su suegra – No pienso cederle el cuidado de mi hija, ni a usted, ni a nadie. Educaré a mi hija como yo quiera y le suplico por última vez que me deje pasar para llevarme a mi hija
Darién se acerca y le dice a su esposa – Serena, por favor, se razonable, intención de mamá es ayudarte, ella sólo quiere hacer el bien
- ¿Estas de lado de tu madre? ¿Te pones en mi contra? – le dice Serena enojada a Darién
- Estoy del lado de la razón, analizo los asuntos serenamente
Serena enojada le pregunta – Dime si estás en contra de que yo eduque a nuestra hija
- Ya te explique las razones que se interponen – le dijo muy calmado Darién
Serena se le queda mirando y le dice – entonces ya sé que debo de hacer – y sale de la habitación muy enojada, pero sobre todo decepcionada por la forma en que Darién le arrebató a su hija para dársela a Sofía mientras salía Darién le dice – Serena, por favor no te vayas – pero la joven princesa no le hace caso, al salir de la habitación baja las escaleras y para su suerte se encuentra con Kelvin y le dice – Señor oficial
-Si su majestad
-Por favor que preparen el carro, voy a salir de viaje, pero por favor que nadie más lo sepa, sólo me acompañaran la condesa Molly y Usted, nadie mas
- por supuesto Majestad – dice Kelvin con una sonrisa en sus labios, pues no había nada más satisfactorio para él que cumplir con las órdenes y deseos de su princesa así que se va a preparar todo para el viaje, Serena empaca rápidamente algunas cosas y sale del palacio, al salir se encuentra con Seiya
- Serena ¡Que gusto verte!, pero ¿A dónde vas? – le pregunta extrañado al ver que salía con una pequeña maleta
- Me voy con mis padres – le dice con los ojos bañados en lágrimas, Seiya al verla en ese estado no quiere que se marche sola y le dice que él la va acompañar, pues no quiere que le pase nada malo, Serena en su estado, no opone resistencia y le dice que sí, en el trayecto Serena se desahoga con él, Seiya la escucha, pero calla, pues no quiere hacer las cosas más grandes, sabe que Serena tiene razón, pero conociendo a su madre sabía que había hecho todo lo imposible para que Darién cediera a su petición.
Después de una hora la condesa Esmeralda se extraña por no ver a la princesa Serena, empieza a preguntar por ella y después de un tiempo se entera por el mayordomo real que la princesa salió del palacio con todo y equipaje así que ni tarda ni perezosa le va a contar a Sofía que Serena se escapo de palacio
- Majestad, traigo noticias que no se cómo las tomará – dijo consternada la condesa
- dígame Condesa Esmeralda – preguntó intrigante Sofía
- Pues es que la princesa ha salido de viaje, pero no le informó a nadie a donde iba –dijo apenada, pues la Sofía la había puesto para informarle lo más pronto posible de ese tipo de cosas
- no sabes si se despidió del Rey – preguntó Sofía
- Creo que no, lo hizo, ¿desea que se lo comunique? – dijo tímidamente la condesa
- No condesa yo lo haré – dijo poniendo una sonrisa de satisfacción en su rostro pues podía hacer que su hijo se separara de Serena
Sofía se va a ver a Darién y le dice
- ya viste lo último que hizo tu esposa – dijo con cara de indignación
- ¿Qué pasa madre?, ¿Qué ha hecho Serena? – preguntó preocupado Darién
- No lo sabes, te ha abandonado, ha dejado el palacio y se ha ido quien sabe a dónde – dijo de manera ponzoñosa y es que quería que Darién se enfureciera con Serena y anulara el matrimonio, pues todavía tenía la esperanza de casarlo con Beryl
- Sabes madre, quizá no manejamos bien el asunto de la niña, tal vez debimos dejarle a la niña, pues al fin y al cabo ella es su madre – dijo Darién consternado, pues sabía que aunque jamás quiso lastimar a Serena, lo había hecho y ella se había marchado muy dolida del palacio
- Dejar a la niña con una joven tan atolondrada, que decide irse así por una pequeña que emprende un viaje súbitamente y que no le importa dejar el hogar como cualquier pueblerina – dijo despectivamente Sofía y para rematar agregó – yo siempre te previne de ese matrimonio, siempre estuve en contra, porque sabía que eso pasaría
Darién sumamente molesto le dice a su madre con todo el respeto que se merece – Le suplico mamá que no haga ese tipo de comentarios, porque parece olvidar lo felizmente que me encuentro casado con Serena, he sido el hombre más dichoso desde que la tengo a mi lado
- ahora te pones en mi contra – dijo Sofía con una indignación fingida, pues sabía de sobra que su hijo decía una gran verdad, jamás lo había visto tan dichoso, desde que se caso con Serena, pero se negaba aceptarlo
- Usted sabe madre que amo a Serena, que no puedo vivir sin ella porque ella es mi vida y mi felicidad – dijo Darién firmemente, Sofía quedó muda, pues no tenía argumentos para rebatir esa gran verdad
Mientras tanto Serena seguía su viaje faltaba poco para que llegaran al Milenio de Plata, pero pasaron a echar gasolina, para lo que Seiya aprovechó para hablarle a Darién, sin embargo el celular siempre lo enviaba a Buzón, así que le dice, - por favor Darién me urge hablar contigo es sobre Serena – Seiya sabe que levantaría sospecha si llega él en lugar de Darién al milenio de plata, pues alguna vez estuvo enamorado de Serena, pero no quería que hubiera malos entendidos, sobre todo provocados por su madre así que se despidió de Serena, diciéndole que tenía asuntos urgentes en el reino de las flores de fuego, Serena le suplicó que no llamara a Darién y el prometió hacerlo, pues sabía que su hermano le hablaría, el único que se dio cuenta de que Seiya le habló a su hermano fue Kelvin, pero prometió no decirle nada a Serena, porque sabía que era lo mejor además estaba seguro que Darién iría a buscar a la rubia y las cosas se aclararían.
Justo cuando Serena estaba llegando al Milenio de Plata, Darién escuchó el mensaje que Seiya le dejó, pero en ese momento el teléfono de Seiya no tenía señal, por lo que Darién le pidió a su secretaria que intentará comunicarse con Seiya y que cuando lo hiciera lo comunicará sin excusas ni pretextos
Serena al fin llega a su casa, al ver entrar el coche real, Ikuko se asombra, pues no esperaba a su hija, al verla se alegra profundamente
- Serena, que alegría verte, no sabes el gusto que estés entre nosotros – dijo su madre abrazándola –porque no vino Darién contigo
- Es que tiene mucho trabajo, tú sabes el ser rey le quita mucho tiempo, y como quería estar con ustedes, pues dio su consentimiento - Serena al ver tan feliz a su madre, le mintió pues no quería empañar su felicidad, con una angustia como la que estaba pasando, seguidamente la mamá le pregunta por la niña – Serena, porque no trajiste a la pequeña Rini contigo
- Mamá como tú sabes todavía es muy pequeña y el viaje es agotador y no quiero que se enferme – otra vez le mintió a su madre además de armarse de valor para no delatar por su lenguaje corporal que le dolía hablar de su hija, pues se la habían quitado de la peor manera que ella consideraba, al no ver a su padre pregunta por él – Mamá, ¿Dónde está papili? – Se fue de campamento con Sammy ayer, no deben tardar en volver – le dijo Ikuko
- Mami, ¿Se encuentra Beryl? – preguntó por su hermana por dos cosas, en primer lugar no quería toparse con ella y en segundo, como pensaba que al casarse, ya no tendría habitación en casa de sus padres, pues se quedaría en la habitación de su hermana
- No hija, ¿Por qué preguntas?
- para saber si puedo quedarme en su habitación
- Pero Serena, porque no te quedas en la tuya – le dijo Ikuko, conmovida
- ¿Todavía tengo? – preguntó sorprendida la rubia
- Por supuesto Serena, se quedo tal y como la dejaste, todos los días la arreglo y le cambio las flores, para tener la sensación de que estás aquí con nosotros – dijo Ikuko, con un lágrima en los ojos y es que Serena, al ser una persona muy alegre e inquieta desde pequeña, alegraba a su madre todos los días, es más Ikuko jamás pensó que Serena se casara tan joven, pues hubiese preferido disfrutarla un poco más, pero a diferencia de su prima Sofía, a ella si le importaba la felicidad de sus hijos y cualquier sacrificio lo consideraba pequeño si eso era el motivo de felicidad de sus retoños
Después de dejar a Serena en su habitación Ikuko se dirigió a la cocina para preparar la cena, por supuesto iba a ser la comida favorita de Serena, mientras tanto en Ilusión Darién estaba preocupado por Serena, no sabía dónde estaba, pues desde la "pequeña discusión" ella se había marchado, en eso la secretaria le avisa que la llamada con su hermano está lista,
- Seiya, ¿Qué sabes de Serena? – le dice Darién todo histérico
- Al menos ¿cómo has estado hermano? ¡Qué gusto el poderte saludar!
- Por favor Seiya, estoy preocupado, Serena se fue de palacio, después escucho que me hablas para decirme de ella, entiéndeme y si perdóname mi falta de modales, pero Serena es lo más importante para mí – decía Darién al borde de la locura
- pues déjame informarte mi querido hermano, que tu esposa está con sus padres, en el milenio de plata y además serás muy el rey, pero la regaste hermano, ¿cómo te atreviste a darle la niña a mamá, sin consultárselo a tu esposa?
- por favor Seiya, no quiero discutir, nos vemos luego y gracias por informarme donde esta Serena – y después de esto colgó por lo que Seiya se quedó asombrado, pero entendía a Darién, desde que se casó con Serena, nunca habían peleado tan fuerte y sobre todo por culpa de su madre, y hablando de Sofía ella logro oír el lo último de la conversación que Darién tuvo son su otro hijo
- Así que ya sabes dónde está tu esposa – preguntó de una manera inquisidora
- Si madre, Serena está en el milenio de plata, con sus padres – expresó Darién conmovido y muy triste
- y ¿Qué piensas hacer?
- Voy a ir a buscarla –dijo en tono decidido
- Pero Darién no puedes dejar a tu país, solo por una tonta pelea, déjala ella volverá
- No, madre, conozco a Serena, ella no volverá, además es más urgente solucionar mi conflicto personal, porque si no lo hago, no voy a poder solucionar los conflictos de mi país, lo siento, pero pese a tu oposición voy a buscar a mi esposa – y salió dejando sola a su madre que estaba furiosa, pues no se le había hecho que la pareja quedará disgustada, al salir del salón de audiencias, Darién ordena todo lo necesario para salir de viaje, pero las cosas se complican y no puede salir tan pronto como él deseaba. Mientras tanto en Ilusión Kenji, le había pedido a su hija si lo acompañaba a cazar, pues al platicar con ella la notó muy triste y sabía que siempre disfrutaba la cacería, mejor dicho pasear en el bosque, porque siempre le frustraba la caza, esta vez fueron unos uruguayos, todo iba bien, pues se acercaron lentamente cada vez que el ave cantaba, pues era justo cuando se distraía, pero cuando Kenji estaba a punto de dispararle Serena agita su sombrero y lo espanta, Kenji la mirada con un enojo fingido y le dice – Ya no vuelvo a salir de caza contigo, siempre me espantas a la presa
- No te enojes papili, deja que los animalitos disfruten un poco más de la vida, mientras tanto vamos a dar un paseo por el bosque –Padre e hija disfrutaba cada tramo del bosque, en eso llegó el atardecer y ella le dijo a su padre – papili cuanta razón tenían tus palabra de que cuando tengas en tu vida preocupaciones, alguna pena o ansiedad, camina por el bosque y con los ojos abiertos mira a tu alrededor y cada árbol, cada arbusto, cada flor y cada criatura será el testimonio de la presencia de Dios y te sentirás reconfortada y tendrás la fortaleza para seguir adelante. – al decir esto pequeñas lágrimas salieron por sus ojos
- ¿Qué pasa Serena?, ¿acaso tienes una pena? – preguntó alarmado Kenji
- Asi es papi, tengo una pena muy grande, yo… no vine a visitarlos, vine huyendo del palacio, ya no aguanto a mi suegra, sobre todo lo último que me hizo fue quitarme a mi hija y lo más triste es que Darién estuvo de acuerdo – al decir esto se soltó llorando
- Pero, Serena, tú eres la reina del Reino Dorado, no te puedes huir, aunque te comprendo, cómo está eso de que te quitaron a tu hija – le dice Kenji preocupado, Serena le cuenta todo con lujo de detalle, después de que su hija se desahoga le pregunta si Ikuko lo sabe, ella le comenta que no le ha dicho nada, pues al verla tan feliz no tuvo corazón para contarle su pena, una vez que su hija se calmó ambos volvieron a la casa, la cena la pasaron tranquilamente, Serena le había dicho a su padre que no le dijera nada a su madre, al menos no por ahora, después de una feliz velada la familia se fue a dormir. En Ilusión Darién salía en la comitiva real para ir a buscar a Serena
Continuará…
Próximo capítulo: Vacaciones para renacer nuestro amor
Muchas gracias a todos los que han seguido y gustado mi historia, han dejado reviews, le agradezco, pues han ayudado a estar aquí,
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besos
cherrie
Isabel, tienes razón Sere es una excelente reina,
Arias serena muchas gracias y si Sofía hasta ahora es insoportable
