La Batalla de Ponyville – Parte 2

Fluttershy estaba paralizada mientras una sensación de repulsión se apoderaba de ella. A pocos metros podía ver de forma intermitente, gracias a los relámpagos, la monstruosa transformación del Perro Sonriente.

El pelaje del pecho cambiaba a un color amarillento mientras que el resto de su cuerpo se volvía rojo. Sus patas se alargaron, provocando que se le raje la piel en algunos puntos, y su cabeza se agrandó provocándose algunas heridas. Las comisuras se le abrieron aún más, dejando a la vista una horripilante sonrisa de dientes amarillentos y puntiagudos. Sus ojos se volvieron blancos, excepto por las iris que eran de color rojo intenso. La cola se alargó y mantuvo su color negro, al igual que el pelaje sobre su cabeza y parte del lomo. Era una visión infernal que se acercaba lentamente a Fluttershy. Abrió sus mandíbulas, derramando saliva y preparándose para atacar.

Fluttershy se incorporó con ayuda de sus alas, pese al dolor, pero el perro se lanzó hacia ella a una velocidad increíble. La fuerza de sus patas la empujó al suelo y su oponente quedó encima de ella, mirándola directo a los ojos.

-¿Ahora sí crees en monstruos? Cuéntame todos tus secretos.-La voz sonaba grave y profunda, con notables matices sádicos.

La valentía acababa de abandonarla. Cerró los ojos y pudo sentir el aliento de la bestia en su rostro, estaba a punto de arrancarle la garganta. Pero sin que se lo esperase, Rainbow Dash llegó volando y alejó al monstruo de un fuerte empujón.

Rápidamente la ayudó a levantarse y volar hacia donde estaban las demás. A sus espaldas, el perro se reincorporaba dando inicio a su persecución. A cierta distancia, por los techos de las casas que aún estaban en pie, iba el Rastrillo sigilosamente.


Twilight y Rarity mantenían un resistente campo de fuerza contra los constantes ataques de Slenderman. Detrás de ellas estaban Pinkie y Applejack también envueltas por la burbuja protectora.

Applejack estaba herida, aunque no de gravedad, pero igualmente dificultaba su desempeño en la batalla. Pinkie estaba mirando atentamente hacia el frente, donde se agrupaban sus atacantes que miraban con gestos de impaciencia.

Al advertir que Rainbow Dash y Fluttershy se acercaban, Jeff las señaló con su cuchillo y lanzó una exclamación de alerta. El primero en moverse fue Bob, que empezó a correr dando grandes zancadas y luego saltando hacia las pegasos, cortándoles el paso. Rainbow no alcanzó a evitar una potente patada que la mandó a un costado, pero se pudo recuperar con la velocidad necesaria para regresar y proteger a Fluttershy. Alejó al monstruo de una fuerte embestida y guió a su amiga hacia el campo de fuerza.

Varias sombras llegaron hacia ellas y las sujetaron por las patas. Aletearon con fuerza pero no pudieron liberarse. Slenderman echó una fugaz mirada a Twilight y luego volvió a centrar su atención en las pegasos. Extendió una de sus manos, preparándose para incinerarlas hasta hacerlas cenizas; pero la joven princesa disolvió el campo de fuerza y usó su magia para lanzar un rayo contra el hombre sin rostro, que recibió el impacto directamente y retrocedió, liberando a sus presas.

Rarity aprovechó para disparar contra Jeff, Bob y el Robapieles, alcanzándolos a todos. Los monstruos retrocedieron, poniéndose a cubierto. Pero mientras ella seguía atacando, el Perro Sonriente llegó corriendo y la embistió por el torso. Ambos cayeron al suelo y rodaron varios metros, en los que el perro la atacó con sus pezuñas provocándole múltiples rasguños. Intentó morderle el cuello, pero la unicornio lo mantuvo alejado usando sus cascos, preservando la distancia.

La situación empezaba a salirse de control. El Rastrillo cayó desde las alturas frente a Twilight y trató de darle un zarpazo en el rostro, pero ella se echó atrás a tiempo. Hubo un segundo intento de ataque, pero Rainbow intervino y empezó a atacar a la criatura velozmente.

-¡No te acerques a ellas!-Exclamó presa de la ira.

El monstruo esquivaba sus ataques hábilmente, dando saltos ágiles y apartándose en el momento preciso. No quitaba sus ojos negros de la pegaso multicolor que trataba de conectarle algún golpe, sin éxito.

Rainbow se ofuscaba, una mezcla de rabia y frustración se apoderaba de ella. Apretaba los dientes con fuerza y no veía ni escuchaba nada más que al Rastrillo, que la miraba sin expresión alguna y se limitaba a esquivarla. En un momento dado, el monstruo evitó un golpe agachándose y, rápidamente, cruzando uno de sus brazos por encima de la pata que Rainbow había usado para tratar de golpearlo. La inmovilizó e hizo presión, acercando el rostro de la pegaso al suyo. A pesar de la lluvia que caía intensamente podían verse perfectamente a los ojos.

Ella no lo sabía, pero había caído en el terreno del Elemento de la Inseguridad. Una susurrante voz, casi como un silbido, salió de entre los labios del Rastrillo.

-¿Menguaron tus capacidades?-

Fue echar más leña al fuego. Rainbow se lo quitó de encima con dificultad y volvió a tratar de golpearlo, pero por más que quería no podía llegar a él. Usó sus alas y su velocidad en un intento por alcanzarlo, pero aún así el Rastrillo la evitó. Había estudiado todos sus movimientos, empezaba a meterse en su cabeza...


Una fuerte explosión hizo estallar una casa que ardió en una bola de fuego e iluminó la escena por unos instantes. Slenderman había lanzado un poderoso ataque piroquinético que Twilight desvió a tiempo, provocando terribles destrozos en el pueblo.

Applejack, Pinkie y Fluttershy habían retrocedido hacia el ayuntamiento seguidas por Bob, Jeff y el Robapieles. El primero en alcanzarlas fue el maniático de la sonrisa, que corrió lo más rápido que pudo y consiguió aferrar con fuerza la cola de Pinkie.

Riéndose como un lunático, alzó su cuchillo y atacó con fuerza, pero Pinkie se movió a tiempo y sólo perdió un tercio de su cola. El asesino agitó el pedazo que quedó en su mano para luego tirarlo a un costado.

-Terminemos con esto, caballeros, tenemos un show que continuar.-Dijo el esqueleto a sus compañeros. Jeff le pasó su cuchilla de afeitar, que el despellejador recibió con entusiasmo.

Aunque la tormenta no cesaba, parecía estar disminuyendo su intensidad. Ahora podían distinguirse los unos a los otros con mayor claridad.

Los tres monstruos se lanzaron al ataque, y la primera en intervenir fue Pinkie. La pony rosada llegó corriendo por un costado y saltando hacia Jeff. Le mordió el brazo en el que llevaba el arma y se aferró con toda la fuerza que pudo.

El asesino trató de sacársela de encima, pero ella tiraba con energía. Sin más opciones, Jeff le dio un puñetazo en el ojo derecho que la hizo caer de espaldas. El maniático se tomó el brazo dañado, que empezaba a sangrar, y aunque sonreía su mirada transmitía un profundo odio.

Bob y el Robapieles habían rodeado a Applejack y Fluttershy. La pegaso había perdido el impulso que tuvo al comienzo de la batalla, y ya no reaccionaba de la misma forma. Estaba casi acurrucada contra el suelo, incapaz de defenderse.

Applejack hizo un gran esfuerzo teniendo una pata herida, y se impulsó desde el suelo contra el Robapieles, impactándole fuertemente con sus cascos delanteros. El esqueleto trastabilló y cayó al piso, perdiendo sus armas.

Acto seguido, y sin perder un segundo, Applejack usó sus patas traseras para darle una contundente patada a Bob, que lo hizo caer de rodillas. Pero al haberse apoyado sobre su extremidad herida, Applejack sintió un dolor punzante y cayó al suelo. Se sentía impotente, sus ojos se humedecieron al ver que los Elementos enemigos se ponían de pie nuevamente.

-Sólo retrasas lo inevitable, querida mía.-Expresó el Robapieles mientras levantaba el cuchillo curvo del suelo y fijaba su vista en ella, entrando en su mente y paralizándola.

A pesar de estar en clara desventaja, Fluttershy se levantó y extendió sus alas, interponiéndose entre Applejack y los otros dos. Los miró con determinación, dispuesta a todo por su amiga.

El esqueleto inclinó la cabeza a un costado y pasó la hoja de su arma por uno de sus dedos, mientras Bob sonreía con malicia enseñando los pocos dientes que le quedaban en su deforme boca. El Robapieles empezó a hablar en tono arrogante.

-Vaya, vaya, así que la pequeña...-Pero no alcanzó a terminar su frase, pues Jeff llegó trastabillando y se chocó de espaldas contra él.

Pinkie Pie dio un salto, colgándose del cuello de Bob. El monstruo rugió y sacudió su cabeza mientras se movía frenéticamente, pero finalmente Pinkie lo hizo caer. Una vez en el suelo le dio un golpe en la cara, rompiéndole otro diente.

Aprovechando esos valiosos segundos, Fluttershy ayudó a Pinkie a cargar a Applejack sobre su lomo y escaparon del lugar en dirección a la biblioteca.


Slenderman y Twilight seguían luchando, sin que ninguno supere al otro. Ambos contendientes mostraban señales de agotamiento, usando todo lo que tenían para tratar de derrotar al otro.

El suelo a su alrededor estaba repleto de cráteres y grietas, había carros destrozados y escombros rociados por todos lados. En un momento dado, el Perro Sonriente cayó a los pies de Slenderman tras ser lanzado por Rarity.

Ante esto, el hombre delgado se giró hacia la unicornio y, en una fracción de segundo, la atacó con una potente masa de oscuridad. La joven Rarity reaccionó a tiempo creando una barrera mágica, pero no fue lo suficientemente fuerte.

El escudo estalló al recibir el impacto y la expulsó varios metros hacia atrás, haciéndola caer y rodar por el suelo. Twilight fue a su lado, para ayudar a su magullada amiga a ponerse de pie.

La lluvia redujo gradualmente su intensidad. La tormenta parecía estar llegando a su fin. Twilight alzó la vista y vio que Slenderman y el perro se acercaban.

-Rarity...-

Su amiga tosió, en señal de que la había escuchado.

-¿Puedes seguir?-

-No lo sé...-Contestó la unicornio en un jadeo. Estaba dando indicios claros de agotamiento, su magia empezaba a debilitarse.

-Tenemos que irnos. La Guardia Real ya sacó a todo el mundo.-

-¿Cómo nos iremos?-Preguntó Rarity y miró a su amiga, buscando una respuesta esperanzadora.

-Volando. Tú busca a las demás y vayan a la biblioteca, yo los distraeré, encontraré mi corona y nos iremos de aquí.-

Sonaba como un plan. Descabellado, inseguro, desesperado... pero un plan al fin. Rarity le dio un beso en la mejilla a Twilight, y empezó a correr.


El Perro Sonriente notó ésto, por lo que aceleró en dirección a ella. Sin embargo un rayo violeta lo golpeó de lleno y lo incrustó en una casa.

Slenderman apareció frente a la joven princesa emergiendo de la oscuridad y trató de apuñalarla con varias sombras que caían como lanzas. Twilight se protegió usando escudos mágicos, y luego soltó un potente destello. Unos breves segundos de confusión le fueron más que suficientes para ponerse fuera del alcance del hombre sin rostro.

La alicornio corrió hacia la biblioteca, donde la batalla había comenzado. Echó una mirada rápida por la zona, buscando su corona. Podía sentir un nudo en el estómago, imaginándose que el hombre delgado y el perro estarían a poca distancia detrás de ella. Tras escudriñar todo lo que tenía frente a sus ojos pudo ver su corona tirada dentro del cráter que se había producido cuando las fuerzas mágicas de ambos conjuntos de Elementos chocaron. La levantó con su magia y se la colocó, para luego enfilar hacia la biblioteca donde veía movimiento.

Su hogar estaba parcialmente destruido. Toda la parte frontal ya no existía, algunas de las habitaciones superiores estaban derrumbadas y por todos lados habían hojas y libros dispersos agitándose por el viento.

Justo bajo el umbral de la devastada entrada estaban Applejack y Fluttershy, siendo protegidas por Pinkie que luchaba contra tres monstruos a la vez. La pony rosada no cedía pese a haber recibido unos cuantos golpes.

Twilight llegó y disparó varios rayos violetas que dieron en los Elementos rivales y los apartaron. Los tres asesinos se perdieron en la distancia, chocándose contra carretas o muros derruidos de algunas casas.

La joven alicornio llegó hasta sus amigas y lo primero que recibió fue un fuerte abrazo de Pinkie.

-Aún estamos aquí, Twi.-Dijo Pinkie con lágrimas en sus ojos y esbozando una sonrisa.

-Me alegro mucho de encontrarlas, chicas.-Twilight le correspondió el abrazo y cerró sus ojos por un momento.

Cuando se separaron, Pinkie la miró de forma inquisitiva. Twilight procedió a explicar su improvisado plan.

-Vamos a retirarnos volando. Yo llevaré a Applejack.-Su tono era firme. A continuación se acercó a su amiga herida.

-Pero... ¿dónde están Rarity y Rainbow Dash?-Se notó el temor en la voz de Pinkie que ya no sonreía y tenía todos sus sentidos puestos en la batalla.

-Espero que lleguen pronto...-Respondió Twilight, con las mejores esperanzas.

Cargó a su amiga sobre su lomo. Applejack estaba casi desmayada, pero alcanzó a murmurar algo que parecieron palabras de agradecimiento. Acto seguido, Twilight le pidió a Fluttershy que lleve a Pinkie, si las demás no llegaban al menos podrían sobrevolar Ponyville y tratar de localizarlas.

La tormenta estaba llegando a su fin. Se disponían a retirarse, pero de pronto el maniático Jeff llegó blandiendo un trozo de madera que recuperó de algún escombro.

Twilight le disparó un rayo y luego levantó una barrera mágica. Pudo ver que Slenderman y el perro estaban aproximándose a la distancia.

La alicornio empezó a moverse, seguida por Fluttershy, llevando su barrera consigo. Le estaba costando un gran esfuerzo, pero hacía lo que podía. Su magia era cada vez más débil...

Pero de pronto una pegaso multicolor llegó corriendo por un sector lateral de la biblioteca. Sobre su lomo llevaba a una Rarity semiinconsciente que proyectaba un débil escudo mágico alrededor de ambas.

-¡Twilight!-Exclamó Rainbow acercándose a toda velocidad.

-¡Rainbow, vámonos!-

Empezaron a levantar vuelo, pero una poderosa masa de oscuridad rompió los escudos y las hizo precipitarse al suelo. Twilight cayó sobre sus cuatro cascos, con Applejack desmayada y haciendo peso muerto sobre su lomo, pero se mantuvo firme.

Rainbow tuvo que maniobrar un poco para que Rarity no se caiga, y Fluttershy no tuvo que preocuparse por eso ya que Pinkie había saltado en cuanto vio que el ataque estaba sobre ellas.

Por un lado se acercaba el Perro Sonriente, con su horroroso nuevo aspecto, mirándolas sin pestañear. A su lado Slenderman caminaba lentamente mientras las sombras de la masa de oscuridad volvían a él.

Los demás asesinos avanzaban hacia las ponies por el sector de Rainbow Dash. Jeff y el Robapieles iban delante, seguidos por Bob que se tambaleaba, y un poco más lejos el Rastrillo con un aspecto muy deteriorado.

Estaban rodeadas, y no les quedaban muchas más fuerzas para luchar. Twilight estaba agotada, golpeada, y su magia no haría milagros en ese momento. Además de ésto, tenía a Applejack sobre su lomo. La pony terrestre estaba inconsciente y perdía sangre por una herida abierta en su pata derecha delantera.

El pánico se había apoderado de Fluttershy, no estaba en condiciones de luchar. Pinkie y Rainbow se encontraban magulladas y con heridas de diversa consideración, pero aún así se las veía dispuestas a luchar hasta el final. Y sobre el lomo de Rainbow, Rarity ya estaba fuera de combate, apenas podía mantener los ojos abiertos; un débil brillo rodeaba su cuerno. La situación ya no se veía tan favorable.

-Perfecto, hasta aquí hemos llegado.-El tono de la áspera y grave voz del perro era casi burlón. Ya se daba la batalla por ganada.

-Después de ésto nada me vendría mejor que cortar y confeccionar una nueva capa.-Comentó el esqueleto fijando su mirada en Rarity y juntando las yemas de sus huesudos dedos.

La tensión iba en aumento. Twilight advirtió que Rainbow y Pinkie adoptaban posiciones de combate, mientras Fluttershy se agachaba y comenzaba a llorar.

-Juro por Celestia que si esto termina ahora, al menos me llevaré a uno de ustedes conmigo.-Sentenció Twilight con la firmeza suficiente como para ocultar un temblor en su voz. Su cuerno empezó a brillar nuevamente.

-Primero deberías quitarte a esa amiga tuya de encima.-Observó el perro y esbozó una gran y grotesca sonrisa.


Pero antes de que algo más pudiese suceder, alguien sobrevoló Ponyville. Todos levantaron la vista al escucharlo, y vieron un pelotón de Wonderbolts rodeándolos desde las alturas. Rainbow pudo identificar a Spitfire liderándolos, y eso le hizo adoptar un gesto de alivio y esperanza.

Varios carros aparecieron a la distancia, pero la figura más llamativa y que se acercó volando más rápido era la inconfundible Princesa Celestia.

El perro gruñó sin bajar la vista. Varias sombras bajo el control de Slenderman empezaron a moverse alrededor de él, y los demás asesinos también se alistaron.

Twilight no se esperaba una intervención de la Princesa, pero lo entendía claramente: Todo Ponyville había sido evacuado. La Guardia Real ya no tenía que desempeñar tareas de rescate allí, por lo que regresaron dispuestos a luchar con Celestia a la cabeza.

-¡A la carga!-Vociferó Celestia usando su propia Voz Real de Canterlot.

Una luz de esperanza para la joven Twilight Sparkle, que no pudo evitar derramar unas lágrimas. Con la Princesa presente, no tenía dudas de que estaban a salvo.