Lo sé me tarde un pocito, digo poquito. Lo siento, pero aquí se los dejó.

Ojala les guste de corazón.


Te encontré

—Bueno es hora de irnos—Mencionó Jasper.

Carlisle y Hermione se pararon de los lugares. Las reuniones poco a poco iban solucionando las cosas. El acertijo del espejo seguía en duda, nadie más que Albus y Snape probaron el espejo y no quisieron decir nada de lo que vieron, nadie los discutió y Hermione se sintió frustrada en no poder averiguarlo, ni con su legeremancia, ni con la ayuda de Edward, le había bloqueado la entrada. Hermione se despidió de cada uno y prometió volver en tres noches, necesitaba descanso de esto y poder averiguar más desde su bando, saber si los olores volvieron aparecer o ya se esfumaron. Además quería pasar esa noche de fogata que le había comentado Seth y él junto con Paul, Billy y Sam les había prometido, si, estaba empezando a llevarse también con Paul y Sam.

Los vampiros se despidieron formalmente, Carlisle con más confianza con Albus, Minerva, los señores Weasley, Sirius y Remus, en cambio Jasper se daba más con los dos últimos. Termino de despedirse de todos, algunos con saludos, y otros solo con una sonrisa o mirada. Agarro de los brazos a Carlisle y Jasper, pensó en el lugar donde quería estar. En poco rato estuvo en la casa, los hombres se fueron dándole un beso en la mejilla, Hermione lavó sus dientes, se cambió el pijama y se metió en la cama. Hoy le tocaba a Alice pero no había venido, de seguro habría visto que se dormía o algo, no sabía pero no le molestó quería estar sola.

Pero se equivocó en algo y eso fue su corto sueño. Solo durmió 4 horas y ya eran las 5:30 de la mañana. No tenía hambre, solo tenía un instinto, algo que le decía que tenía que hacer algo. Algo que impulsaba desde su ser, del interior. Así que corrió las cortinas y logré ver unos rayos lejano, demasiados lejanos pero presentes. El sol comenzaba a salir y tuvo una idea. Ver el amanecer en el bosque, sabía qué lugar ir. Y qué mejor que usar su nueva habilidad. Primero que todo se vistió pensando en otra cosa para que no lo viera Alice, cuando estuviera allí y viajando no tendría problemas. Una vez cambiada se concentró en su lugar.

Y ahí estaba. En el risco, del lado del Sol, y se veía genial. Los rayos salieron a flote, se podía ver un semicírculo saliendo. Se sentó maravillada del paisaje brindado. Había venido dos veces aquí y fue con Seth, ese lugar la relajaba y la hacía pensar mejor. Se sentía cómoda, plena, su mente estaba en armonía. El viento soplo largo y suave, despacio y sin prisa, como acariciándola.


Un gran lobo chocolate rojizo se encontraba en el bosque, había pasado esa noche en un clarito pequeño que encontró, y ahora se levantaba para emprender otro camino. Llevaba un buen tiempo divagando por ahí que ya casi no sabía dónde se encontraba pero luego de mucho meditar, sufrir y reflexionar pensó que lo mejor sería regresar, a paso lento y rápido a la vez, pero regresar. Su padre debe estar extrañándolo mucho con sus dos otras hermanas lejos su pobre padre debe estar sufriendo por la huida de él.

Su pelaje se escabullía entre las hojas del bosque y sus troncos. Ya había ido lento y estaba algo cerca de su pueblo así que fue trotando. Sintiendo la vida y las sensaciones del aquel bosque bajo sus patas, los sonidos de la naturaleza aullaban en su oído y los distintos olores llegaban a sus fosas. Siendo lobo experimentaba lo que no podía como humano, era libre y sentía más la adrenalina en su cuerpo. Podía sentirlo todo y a la vez eso lo alejaba de su sufrimiento.

Corrió a todo lo que le daban sus patas. Tal vez ya era hora de regresar o de rumear cerca solo para ver cómo estaba su padre. El olor a la tierra, a las hojas, a los animales y las plantas se confundió por un olor exquisito. Muy dulce y embriagador. No podía evitar era algo que era difícil de ignorar. Su instinto enseguida se encaminó hasta ese olor, debería estar un poquito lejos pero la ayuda del viento había empujado ese olor.


—¿Y Hermione?

Carlisle acaba de entrar a su casa luego de trabajo y abrazó a su esposa por la cintura. Sus hijos estaban en la sala, muy raro, no dejó de lado aun así su sonrisa.

—Salió—Contestó Rosalie debatida entra estar preocupada o no.

Claramente su cariño hacia ella la hacía sobreprotectora pero a la misma vez quería que tuviera su espacio, por eso su debate. Pero mismo no pasaba en ninguno de los hombres de la casa, parecían sus hermanos mayores, los tres con caras serias, si incluso Emmett.

—Celosos—Le murmuró divertido Carlisle a Esme quien rio con ganas.

—Claro que no—Negaron los tres enseguida. —Solo—Empezó Edward.

—Estamos…— Siguió Emmett.

—Preocupados… —Concluyó Jasper mirando la ventana.

Los otros cuatro negaron la cabeza. Los patriarcas de la familia se dirigieron a la cocina a paso humano, Rosalie agarró una revista y Alice sonrió y tomó un jarrón con flore iba a dejarlo en una mesita cuando una visión vino a ella, el jarrón cayó al suelo haciéndose trizas. Todas las miradas se dirigieron a Alice, pero la de Carlisle y Esme, fueron directo a Edward.

—Hermione está en peligro.

Nadie dudó un segundo en ponerse en marcha siguiéndole los pasos a Edward, Alice contó enseguida lo que vio. La visión fue clara y debían llegar cuanto antes, la intervención que vió es lo que más preocupaba.


La castaña miró hacia las copas de los árboles, ya había visto el amanecer de genial forma y había pensado tantas cosas, las tenía muy en claro, solo el acertijo seguía dándole vueltas en su cabeza. El puro color celestino del cielo se llegaba a ver con mucha claridad como los mismos rayos se filtraban en aquel bosque. Lleno de vida y alegría.

Tal era su convivencia con los vampiros que término siendo la protegida de la casa, llegó a sentirse inútil y débil tal y como le describía Bella cuando le contó que Victoria la quería matar hace pocos meses atrás, y ahora ella se sintió así, o como Harry, alejada. Era algo horrible y estúpido ya que ella había visto un perro de tres cabezas, montado un hipogrifo para salvar un fugitivo, era una bruja y sabía defenderse si no ¿para qué practicaría con los vampiros? Pero esa instancia terminó, ella estaba en el lugar que quería, donde quería y libre.

En un arbusto algo le llamó la atención, una flor era muy hermosa. Era de seis pétalos de un color escarlata fuerte que a medida que se acercaba se volvía naranja y luego al amarillo, tres pitillos blancos donde su puntita tenía el magnífico polen de las abejas. Sacó el celular y le tomó una foto. Nunca había visto esa flor y sinceramente era bien exótica.

Siguió andando caminando lentamente caminando hacia su casa, tenía ganas de caminar y sin apuro, pero no se dio cuenta que alguien peligroso sintió su aroma y otro se sentía atraído de forma misteriosa. Unos ojos rojos enseguida aparecieron en el lugar espiándola. Él estuvo muy cerca cuando el olor de su sangre le llamó la atención.


Sus sentidos nunca le fallaban. Ese rico olor que estaba muy cerca ahora le llegaba otro olor, uno que conocía con gran perfección y detestaba. Era uno de esos chupasangres pero no era uno que él conociera, aunque todos olieran igual. Apresuró su corridita, era un vampiro y ese lugar, perfectamente de un humano, corría peligro, mucho peligro. Su olor, ese magnífico olor, corría peligro. Él protegía la especie humana de la amenaza de los vampiros y ese olor, su olor estaba en la boca del lobo, aunque en ese caso era de un chupasangre.

No sabía porque pero el olor de almendras con chocolate era suyo, le pertenecía y quien sabe por qué. Por eso mismo iría a salvarlo. Tenía que averiguar porque ese sentimiento de pertenencia, porque tanta atracción, además, de que debía encontrarlo antes que el olor vampírico.


Hermione había notado que alguien la estaba espiando en el momento que unas aves que estaban cerca de ella salieron a volar sin dejar que sacara una foto de esa rara especie. Tenía su varita en mano en forma disimulada, sea lo que sea lo que le espiaba ella atacaría. Solo estaba disimulando que no sabía nada cuando escuchó entonces unos pasos detrás de ella y volteó.

¡Oh, Dios! Los ojos escarlatas sinceramente daban mucho miedo pero mantenía la varita fuertemente. Era un hombre joven, tal vez, 28 años de cabellera castaña oscura, su piel extremadamente pálida resaltaba con su camisa negra donde también mostraba un poco de su pecho. Pantalones pesqueros marrones oscuros y unas botas de cuero.

—Vaya, vaya ¿Qué hace sola una hermosa joven en el bosque?—Saboreó cada una de sus palabras.

Tal y como los Cullen, el vampiro también tenía una voz musical. Malditos vampiros ¿acaso todos deben ser irresistibles? Si Edward la escuchará se reiría. Bueno si la cosa se le fuera de las manos los llamaría.

—No te interesa, vampiro—Hermione no estaba lo que sería contenida.

—A mí me parece que sí—El vampiro con su velocidad avanzo bastante a solo un metro de la chica.

Podía sentir mejor el aroma y la sangre correr dentro de la castaña, esta se asustó. Ella podría practicar con sus vampiros pero había una gran diferencia que no tomo en cuenta, este vampiro, era uno normal alimentándose de sangre humana y ella debía ser demasiada rápida para darle un ataque.

—¡Te advierto no te acerques!—Lo apuntó con la varita.

—Vaya una brujita—Canturreó entusiasta con una sonrisa malvada.

El vampiro hizo ademan de dar un paso y eso alarmó a Hermione, lo más rápido que pudo lanzó un hechizo.

—¡Expelliarmus!

El vampiro salió volando varios metros y Hermione aprovechó para correr.


El lobo ya estaba cerca lo sabía, lo oía y lo sentía. El olor vampírico era algo que lo repugnaba pero el rico olor lo empujaba cada vez más. Su visualización y sus sentidos le avisaban que el vampiro ya estuvo allí, hace unos instantes por el fuerte olor, las presencias las sintió. Al igual que su oído escuchó.

—Expelliarmus—Escuchó y logre ver un rayo azulado ir hacia un lado.

El cuerpo frío del vampiro voló por allí, escuchó algo duro caer y pasos apresurados. Era el humano, era su olor. Era humana, una chica por el olor. Enseguida vio a la persona de su olor, una chica de cabellos castaños claros y era la misma que lanzaba los rayitos con una ¿ramita?

—Desmaius—El hechizo rojizo fue esquivad fácilmente. —¡Petrificus Totalius!

El vampiro esquivó otra vez y pero estaba vez agarrando más facilidad a su velocidad apareció enfrente de la chica.

—No te escaparas maldita bruja—La sostuvo fuerte de los brazos haciéndola gemir de dolor.

El lobo que llegó justo a tiempo se abalanzó encima del vampiro liberando a la chica. Esta retrocedió cuando comprobó que un gran lobo la salvó, era un licántropo pues sabía bien como eran los de la manda de Sam. Pero nunca lo vio a ese, tal vez debería ser de otra manada. Se alejó un poco mientras los dos peleaban hasta que el vampiro lanzó lejos al lobo. Enseguida se volteó hacia ella y mostró sus feroces colmillos.

¡Mierda! ¿Y el lobo? Pensó pero no lo localizó. El vampiro fue dando pasos hacia ella y esta agarró la varita. Su mente empezó a maquinar que era que destruía a los vampiros, en una clase de Snape era. Recordó que era el fuego cuando vio los aterradores ojos rojos del vampiro. Rojo, fuego.

—¡Incendio!

Ante los sorprendidos ojos del lobo de la ramita esa salió fuego quemándole de lleno al vampiro que enseguida se convirtió en cenizas. La chica siguió apuntándole hasta que las cenizas se hicieron presentes. Luego buscó con la mirada algo y se encontró con el lobo, se acercó enseguida a él hasta quedar a unos pasos.

—Gracias por salvarme—Le agradeció mientras estiraba la mano para intentar tocarlo.

Era obvio que Hermione sabía que era un metamorfo, un lobo normal la abrí comido a ella o ni la hubiera salvado del vampiro por su instinto animal, pero debía agradecerle de un forma y se sentía atraída de acariciarlo. El lobo ante esto abrió en grande los ojos y con paso lento hizo que la mano de ella chocará con el pelaje de él, no sabía porque lo hacía pero ella era la portadora de su olor, un olor tan rico desde cerca. Un recorrido eléctrico paso por el cuerpo del lobo, la calidad mano de ella acarició su pelaje. Él cerró los ojos pero los abrió cuando escuchó la dulce risa de ella entrar por sus oídos lobunos. La chica era hermosa. Perfectos rizos caían por sus costados de un color castaño claro casi un rubio, el sol pegó de lleno en su cabeza dándole un toque de hermosura y brillo pero lo que Jacob Black, ese hombre lobo, era que su vida cambió cuando la miró a los ojos.

Unos ojos castaños llenos de luz y con alegría. Una linda sonrisa y una piel clara. Un fuego lo consumió, uno muy fuerte y agradable. Vio cortadas de un solo tajo toda aquellas relaciones de sus amigos, de su padre, de su amor por Bella del odio al chupasangre lector y solo lo ataba uno hacia ella. Era como cordeles de acero que iban desde el cuerpo de Jacob hacia Hermione pero no era un cordel era un cable de acero, muchos cables de aceros atándola a ella pero no le dolía, no le estiraba, no ardía. La gravedad de la Tierra ya no era lo que le ataba al suelo, era ella. Era esa hermosa castaña. Quería cuidarla, debía protegerla y hacerla feliz como en ese instante, ver la hermosa sonrisa de la castaña. Jacob daba su vida por ella, haría cualquier cosa y sería cualquier cosa que ella quisiera. Si necesitaba un amigo, un profesor, un mentor, un padre, un consejero, un novio, un hermano… él estaría allí. Supo con ese momento lo que le había pasado y de lo que siempre había pensado que era una estupidez. La imprimación.

Porque sí. Él había imprimado de esa chica.

Hermione se sentía rara tocándolo a él no se sentía así ni cuando lo acariciaba a Seth hasta que vio sus ojos negros, muy expresivos y la estaban observando en grande. Solo había contacto visual y ella no supo definir cuanto tiempo estuvieron así viéndose a los ojos. Un cosquilleo, hormigueó en ella al perderse en sus ojos, como una pequeña descarga eléctrica. No podría definir qué le sucedía pero ese lobo tenía que ver, él le provocaba eso. Y no le aterraba eso, le era agradable. Ese lobo era agradable y hermoso.

—Lobito—Lo llamó Hermione pues no sabría su nombre de humano, estaba perfectamente segura que era un miembro de la manada. No sabría si pedirle que la lleve con los Cullen ahora, tampoco sabía si los conocía, o que la llevara con su manada o quién sabe. Pero de algo si estaba segura y en realidad era un impulso que no controló su cerebro y su boca. —Llévame a un paseo.

El lobo la miró sorprendida y ella misma se sorprendió de lo que dijo, ella solo estaba acostumbrando a pedírselo a Seth, si de lobo se trataba incluso llegaba a ser Paul, pero si era vampiro siempre tenía a Jasper, Edward o Emmett. Pero con él era diferente, era como tener la sinceridad de Seth combinado con la tranquilidad y frescura que transmitía Jasper, lo tierno que eran Edward y Bella juntos con lo divertido de Emmett, con lo comprensivo que era de Harry, el gran compañerismo de Ron y la complicidad de Ginny y Alice, y con el cariño de Esme y Rosalie. Todo las mismas sensaciones que podía transmitirlas esas personas era como si estuvieran comprimidas o se encontraba dentro de ese lobo. Pero tenía algo más que ella había visto y por primera vez lo experimentaba. Era el cariño, no sabía porque pero ese lobo le encantaba, lo quería. ¿Qué rayos le pasaba? ¿Tanta junta con lo sobrenatural ya le hacía efecto?

Pero aun así Jacob se agachó un poco para que subiera y esperó un poco a que se pudiera acomodar. Se sintió feliz ante eso e incluso movió la cola, se sintió un perrito feliz, a pesar de la gran duda que tenía hacia su imprimación.

—Vamos—Le dijo ella y se largó a correr primero no muy fuerte pero luego subió el volumen.


Tres lobos se encontraban esparcidos por una parte del bosque, el más grande de un color negro guío a los otros dos grises oscuros hacia una parte. Pero aparecieron otros dos más; uno de color gris clarito que era más bajo que el resto y otro de color arena. Se acercaron hacia el resto.

—"¿Por qué tardaron?"—Le preguntó el lobo negro a los recién llegados.

—"Mama no nos quería soltar"—Contestó el lobo arena.

—"Quería que la ayudáramos con algo que Billy estaba preparando por la llegada de Jacob"—Agregó Leah.

—"¿Jacob volvió?"—Preguntó el lobo gris oscuro con manchas oscuras.

—"No pero volvió a ver el espejito y vio la imagen de Jake"—Empezó a contar Seth.

—"Le preguntó a la brujita y ella dijo algo de que tal vez él pudiera venir dentro de poco o el espejo solo le muestra lo que quiere ver"—Terminó Leah con tono amargo al nombrar a la castaña.

—"No entiendo tu odio a Hermione"—Saltó Paul al escuchar su tono de voz referido a la chica.

Todos estaban de acuerdo con eso, Leah odiaba a Hermione y aunque veían sus pensamientos seguían sin entender porque. Leah solo maldijo y se fue hacia un lado en busca de su comida. Pues para eso estaban ellos para cazar, tenían que cuidar el perímetro pero nada impedía que comieran. Todos salieron para el mismo lugar donde se dirigió la loba, pues había una manada de alces cercanos.


Jacob se andaba preguntando porque los chicos no estaban llamándolo, él ya estaba en Forks y no escuchaba ningún de sus pensamientos. Eso no era normal ¿acaso estar mucho tiempo separado hizo que dejara de escucharlos? Es no era posible. Pero casi no le dio importancia pues la castaña estaba bien sujeta sobre él. Se preguntaba que hacia ella allí, ojala pudiera hablarle en su forma humana pero necesitaría primero ropa y que ella no se asuste. Aunque algo le decía que tal vez su familiaridad no sabría definirlo si fue por la misma imprimación.

—Lobito—Lo llamó su imprimación y a él le encantaba el tonito casi infantil que utilizaba con él. —¿Tú eres alguno miembro de los Quiletes?—Le preguntó dejándolo sorprendido tanto que paró. Hermione esperó su respuesta hasta que el lobo asintió. Ella tenía una teoría y quería comprobarla, según Seth, el único que faltaba de su manada solo era Jacob. Así que se bajó del lobo y lo miró fijamente a sus ojos. —¿Tú… eres Jacob?—Le preguntó despacio.

Y efectivamente Jacob abrió enormemente sus ojos. ¿Cómo su imprimación sabía sobre su manada y su nombre? ¿Quién era ella? ¿Qué era lo que había pasado en su ausencia? Si fuera humano le estaría preguntando todo pero no podía, solo se limitó a afirmar la duda de la chica.

—Jacob—Lo llamó Hermione al verlo debatirse con él mismo, incluso ella misma estaba debatiéndose con ella, había encontrado a Jacob pero sabía que había algo raro. —Vamos a tu casa y podré explicarte la duda que tienes de mí—Le dijo mientras lo acariciaba su cabeza y él asentía. —Billy te extraña un montón— Le mencionó antes de comenzar a partir dejando más duda en Jacob.

¿Qué es lo que estaba ocurriendo? ¿Su imprimación conocía a su padre? Era muy obvio que su imprimación conocía más de lo que podía imaginar. Debía llegar cuanto antes a su casa, debía sacarse esa duda, saludar a su padre que lo extrañaba un montón y… conocer bien a su imprimación. Si tan solo supiera su nombre.


Varias sombras se movían con mucha rapidez. Casi no se los veían, solo se escuchaba un ligero zumbido que pareciera que vinieran de las copas de los altos árboles.

—¿Alguien contesta? — Le preguntó Carlisle a Rosalie.

—Ninguno, deben estar ocupados o como perros— Contestó al no dar con ninguno de los licántropos.

La interferencia en la visión de Alice es clara señal de la presencia de los lobos pero ninguno contestaba. Y eso no hacía más que dejarlos con dudas. Debían entrar señal de vida enseguida, Edward estaba al pendiente de cada pensamiento que cruzaba en su mente, Alice de alguna visión y los demás de los alrededores o llamando.


Jacob y Hermione iban en silencio, ella amarrada a su pelaje por comodidad y no por miedo, se sentía tan cómoda con él y no entendía porque. Jacob le proporcionaba un montón de cosas y ella quería explicarse porque, con Seth no pasaba lo mismo y él era su amigo, ¿Qué tenía de especial Jacob? Mientras el lobuno tenía miles de cosas en mente relacionaba a ella, a su padre y porque la conexión no estaba sirviendo. Estaba seguro que debería conectarse en este momento y no sucedía absolutamente nada.

Pero unos olores particulares llegaron a él, olores conocidos, buenos y malos. Conexión, conexión.


—"¿Huelen eso?" — Inquirió enseguida Sam.

—"Creo que fue Jared" —Insinuó Paul.

—"No eso, el olor… no les suena a…"

—"Jacob".

Entre ellos se miraron y no perdieron tiempo en ir en su búsqueda. "¿Por qué no anda la conexión?" fue una pregunta mutua entre los lobunos.


Nadie se imaginaba la gran persecución que se estaba llevando a cabo, mucho menos los principales protagonistas que iban inmersos en sus pensamientos y sensaciones. Pero Jacob pudo sentir la diferencia ahora, los olores, y una sola cosa cruzó en su mente. Su mente se llenó de imágenes, de pensamientos, se sintió invadido, aturdido enseguida. Sacudió su cabeza incomodo ante la situación, se había acostumbrado tanto a su propia soledad, que lo tomo muy desprevenido.

—Jacob ¿estás bien? —Le preguntó Hermione al verlo sacudir su cabeza.

El lobo asintió pero ella no se sintió cómoda con eso. No quería sentirse ajena a lo que le pasará, por alguna razón, él le pertenecía. Pero a Jacob le estaba invadiendo las preguntas de la manada, todos al mismo tiempo y diferentes, pero algo tenía planeado y era el encuentro tarde o temprano. Primero debía encargarse de hablar con su imprimación y su papa. Pero hubo silencio luego de que pasará el recuerdo de su imprimación, absoluto silencio y solo Seth soltó un "Mione", y eso preocupó a Jacob ¿ellos conocían a su imprimación? Había visto el rostro de Hermione varias veces, más en la se Seth, así que recolectó toda la información que pudo.

Pero no solo eso paso. El nuevo olor reconocido no era agradable para nada y no tenía pensando querer cruzarse con ellos a pesar de que ya no había broncas, esa etapa había pasado. Lo sentía cerca a los dos bandos, tendría que evitar el choque pero sabía que sería inevitable. Pero hubo un dato cable, no escuchaba al vampiro.

Lobos, vampiros y una pobre bruja chocarán en un mismo lugar. Hermione vio venir algo cuando notó cierto cambio en un tensado Jacob, además de esa presencia conocida que sentía hacia sus amigos, despejó su mente y fue invadida enseguida por el vampiro. Apretó el pelaje del lobo de puro impulso, no quería que lo separaran.

—¡Hermione!

La chica volteó al escuchar el grito de los vampiros, menos de los dos patriarcas y de Edward y Alice. A pesar de la velocidad Hermione podía verlos a sus costados ¿Qué pasaba? Se preguntó y dio un nuevo apretón al lobo. Fijó su vista adelante dispuesta a decirle a Jacob que parara cuando en su propio camino se atravesaron los lobos, eso provocó que Jacob frenara de golpe, Hermione agradeció mucho estar bien sujeta a él para no caerse.

—¿Qué sucede? —Preguntó bien alto.

Por un lado tenía a los vampiros y en el otro a los lobos, ella con Jacob en el medio, faltaba que viniera Bella y los magos y esto termina mal. Jacob se mostraba dudoso, la rubiecita había gritado un nombre y se ve que era el de su imprimación porque Paul dijo "esta con Hermione", y Seth volvió a mencionar contando el hecho de que con su cabeza hacia gestos hacia ella. Eso no hizo más que confundirlo, ellos la conocían, incluso los vampiros.

—Hermione— Los dos voltearon hacia Edward.

—Debo ir con él, lo he estado esperando todo este tiempo— Le dijo sin ni siquiera bajarse de Jacob, quien se mostró más confundido.

Los vampiros se miraron. Rosalie no aflojaba sus sentimientos contradictorios, por el simple hecho del lobo chocolate, pero debía entenderlo. Los lobos permanecían quietos sin señales de la conexión y eso era raro, demasiado.

—Rose— Hermione bajó de Jacob y se encaminó hacia la rubia, con un sorprendido Jacob, quien se interpuso entre las dos y Rose sacó sus colmillos. —¡No, paren! —Les gritó enseguida.

—¿Por qué? — Le preguntó Rosalie pero Hermione no supo si se refirió hacia ella porque miró al lobo. —¿Por qué ella? ¿Por qué? — Le cuestionó mientras avanzaba y Jacob retrocedía.

Hermione la miró confundida ¿Qué es lo que pasaba? Miró a Edward que parecía muy divertido, él cerró su mente y no le quiso decir nada, Emmett tenía una enorme sonrisa típica de él, en realidad todos se veían divertidos, bueno, Jasper no mucho pero lo disfrutaba. Volteó hacia los demás lobos y enseguida Seth se fue moviendo entre los espesos arboles hasta ir con ella, le acarició la cabeza y miró hacia donde estaban la rubia y el lobo chocolate.

—¿Por qué maldito chuco? ¿Eh? —Jacob mantenía una pose muy firme, serio, aun con los mismos sentimientos hacia la rubia. —¡Ella es mía! —Rose le iba a propinar un golpe a Jacob que enseguida puso defensiva, él lo esquivo muy bien y la rubia estaba preparada para todo, no se metería con su niña.

—¡Rosalie, no! —Le grito Edward.

Hermione solo tuvo un abatismo de movimiento y Seth la detuvo por la ropa. No querían que hirieran a Jacob, no quería que lo golpearan ni que nadie lo lastimara. Los dos se mantuvieron quietos por órdenes propias de su líder. Edward y Carlisle intercedieron enseguida al igual que Sam se acercó, mientras los demás vampiros se acercaron hacia la castaña y la abrazaron, todo sobre el crítico ojo de Jacob.

—Contrólate Rosalie—Le pidió Carlisle tocándole los hombros. —Sabes que es algo que no se controla y pasa— Le mencionaba.

Luego de un ratito la vampira aflojó y se dejó guiar con Carlisle hacia su familia, aun así abrazó a la castaña. Jacob no quitaba mirada en algún movimiento que hicieran con su imprimación, con el nombre correspondiente a Hermione, que hermoso y raro nombre. Luego de terminar de ser abrazada por Rosalie, Hermione corrió enseguida hacia Jacob.

—Jacob ¿estas bien?—Le preguntó acercándose hacia él y enseguida abrazándolo.

Rosalie ante esa escena termino encerrada entre los brazos de su esposo en forma de apoyo. Hermione se separó y miró a los ojos del lobo, llenos de cariño.

—Rose ¿Por qué lo atacaste? — Le preguntó molesta cuándo se separó del lobo.

—¿Aun no lo sabe? —Inquirió Carlisle hacia su hijo mayor.

—No—Contesto Edward.

—¿Saber qué? —Preguntó Hermione.

Edward sonrió encantado antes los pensamientos que recibía. Jacob se acercó entonces a la castaña y con su hocico le toco el brazo, esta volteó y él agacho sus orejas en forma tierna.

—Jacob te lo dirá más tarde—Le dijo.

La castaña entendió que era la hora de irse, que al que "conflicto" que había estado, se había ido de la nada. Ella aún seguía sin entender nada y pareciera que esta vez Jacob era él que sabía todo. Tal vez era un mano a mano. De cualquiera forma subió al lomo del lobo y echando una última mirada a los vampiros se fueron enseguida.


El camino a la casa de Billy fue demasiado… raro. A pesar de lo cómoda que se sentía estar junto con Jacob, a pesar de no haber cruzado palabra alguna con él, no podía evitar sentirse así; protegida. Pero algo le ponía inquieta y era el hecho de como contarle las cosas a Jacob, o lo que él deba contarle que puso furiosa a Rosalie. Había estado preparándose para esto, le habían dicho lo impulsivo que era él así que si tendría que hechizarlo para que no se esfumara nuevamente o quisiera atacarlo lo haría.

Bajo del lomo de Jacob para avisar a Billy pero que grata fue su sorpresa encontrárselo a él en la puerta, sonriente y con una muda de ropa en sus piernas. Hermione vio la emoción de Billy al ver devuelta a su hijo y son problemas se movilizo hasta ellos y abrazo la enorme cabeza del lobo. Era un momento muy lindo. El corazón de Billy bombeada de felicidad, su alegría se notaba en ojos y sonrisa.

—Ve a cambiarte Jake, debemos hablar—Le dijo mientras Jacob aceptaba la ropa mordiéndola delicadamente.

Hermione le sonrió a Billy y espero afuera a que Jacob volviera, mientras Billy se fue adentro. Estaba nerviosa, muy nerviosa, solo esperaba que todo saliera bien. Miró hacia los bosques y vio salir al Jacob, siendo humano, y… ¡Madre mía! Había visto antes por foto pero no lo creía lo que veía, Jacob era un morocho hermoso, alto, musculoso, pues esa remera negra lo favorecía un montón, y… estaba sonriéndole, una perfecta sonrisa. El corazón empezó a bombear como loco mientras sus mejillas ardían y manos sudaban ¿Qué es lo que le pasaba?

—Por fin puedes escucharme, Hermione— Sonrió Jacob gustándole por fin poder decir su nombre, poder hablarle y verla sonreír.

A él le encanto verla sonrojada con esa sonrisa. Mientras ella se estaba derritiendo por dentro, su voz era perfecta y que decir de esta sonrisa. ¡Oh, mierda!

—Jacob, ¿te puede decir Jake?—él asintió. —De seguro tienes muchas dudas sobre mí y como se de ti, así que mejor vamos con Billy—Los dos comenzaron a caminar.

—Así que bruja, eh—Comentó con una sonrisa torcida.

—Sí, desde los 11 años—Afirmó y lo observó de reojo, como él a ella. —Y tu un metamorfo—Señaló.

—Sí que eres lista—Dijo sorprendido no lo esperaba mucho que decía. —Pues sí—Reconoció. —Casi siempre piensan que somos hombre lobos pero hay diferencias—Habló.

—Está el claro hecho que se transforman cuando quieren y sin presencia de luna llena—Señaló Hermione, Jacob la apuntó con el dedo en señal de aprobación.

—Supongo que no eres de aquí—Murmuró mientras metía sus manos en sus cortos short de jean.

—Soy de Inglaterra—Reconoció agachando la cabeza mientras la brisa movía su cabello.

—¿Y qué haces aquí?—Le preguntó entonces.

¿Cómo explicarle? Vengo para buscarte a ti y a tu padre para llevarlos a Inglaterra donde tiene dos primos buenos que quieren conocerlo cuando el resto de la familia lo desecho a Billy por no producir magia y están aliados al mago más tenebroso del mundo. Si. Que tacto.

—Es difícil explicarlo—Abrió su boca varias veces pero no sabría decirlo. Volteó a verlo y lo descubrió mirándola, bastante cerca. —Jake… yo estoy aquí por ti—Le dijo y se encontró dos los ojos negros.

Los dos se estaban acercando lentamente. Perdidos en los ojos del otro. Castaños y negros. Hermione no podía negar lo guapo que era Jacob o la inevitable atracción que sentía en esos momentos para acercarse hacia él, y Jake, estaba igual que ella, llamado por los labios de la chica y por su rico aroma a almendras y chocolate.

Estaban a solo unos centímetros. Sentían su aliento del otro en su cara. Jake agarró con suavidad el rostro de ella y la besó. Fue dulce, tierno y muy romántico. El primer beso de Hermione para rematar. Cuando se separaron ambos sonrieron.

—Vamos adentro Jacob, debemos hablar—Le dijo ella sin poder quitar su vista de sus ojos.

A pesar de la situación inicial, Hermione no negaba su atracción hacia él siendo aún un lobo, pero ambos tenían una cosa en mente: no alejarse del otro por nada del mundo y eso fue, lo que motivo un poco, a Jacob a rozar su mano con la de ella. Y ella tampoco la apartó sino que la capturó cuando nuevamente paso la mano rozándola y la selló enseguida. Aun sin mirarse, la sonrisa fue mutua. Y esa misma escena vio Billy al verlos entrar en ese momento y una sola pasó en ese instante por su cabeza: Jacob ha imprimado.


¡Holi! Mátenme (y se cubre detrás de una mesa acostada sobre el piso para no recibir tomatazos o balazos o lo que sea). ¡YEAH! El encuentro llegó. ¿Les gusto? Me conformé, creo que aún no fue perfecto, pero siento que lo haría demasiado cursi sino o muy dramático. Lo que sea. ¿Les gusto? ¿Les encanto? ¿Esperaban algo más? Contesten.

Espero no tardar mucho con el otro capi pero es que no he podido subir por varios motivos, más el tema de la escu, estoy en épocas de rendir (en este momento debería estar estudiando para mañana que no se absolutamente nada y es mucho) miren lo que hago por ustedes. Los amo. Espero sinceramente que les haya gustado, he estado bloqueada bastante. Los quiero :)