(13)
Una delicada brisa refresco a nuestro alrededor, me pareció como si aquellas palabras se hubieran ido con esa brisa, cincelando un eco en el tiempo.
-¿Tu… me amas?- pregunto mirándome a los ojos.
Tal pregunta me desarmo. Era verdad, le amaba, no había nada más que ella.
-S-si… Saya yo, yo te amo…
Silencio… por un momento me sentí vulnerable, abrazado solamente por mis sueños, esperanzas y fantasías, contrastadas por el inquebrantable tiempo, la tristeza y amargura que había en el pasado. Como explicar, como comprender si quiera las sensaciones que tuve en esos segundos en que ella tardó en reaccionar. Me pareció una eternidad.
-Haji…- Susurraron sus labios antes de acariciar los míos.
¿Acaso es así como se siente el verano? El calor que sentía en mi cuerpo era… no sé ni cómo describirlo. Sentir sus labios contra los míos fue como una descarga, suave, delicada. La calidez se vio contrastada con la brisa del viento cuando aparto su rostro y me miro.
-yo también te amo.
Sonreí. Como si nunca lo hubiera hecho, pero siendo sincero, nunca había sonreído de tal manera. ¿Felicidad?... así que, así es como se siente…
-Haji! Estas sonriendo y además sonrojado
-N-no, no es así… es por el calor que hace…
-pensé que habías dicho que no lo sentías… o ¿acaso me mentiste?
-N-no, no… yo solo… eto…
-jajaja Haji! Nunca te había visto así!
Me levante avergonzado sin dejar de mirarla. Si, sonreía sonrojado; podía sentir la calidez en mi rostro y era, era grandioso. Estaba realmente feliz y aquel vacío que sentía en mi pecho ya no estaba, se había llenado con esas simples palabras.
-Vamos no te burles de mi… es solo que estoy feliz.
-¿Estas feliz Haji?... Nunca te había escuchado decir eso… lo más cercano que escuche fue "yo soy feliz si tú lo eres"
-y sigue siendo así… solo que ahora… es diferente, no sé cómo explicártelo – baje la mirada, buscando las palabras para tratar de decir lo que pensaba, más bien describir lo que sentía…
-Lo sé – Dijo al acercarse y abrazarme. – Sé que esto es distinto, lo puedo sentir; sabes, yo también estoy feliz y si yo lo soy tu también ¿verdad? – Pregunto aferrándose a mí y levantando el rostro para mirarme. Esa pequeña me miraba con tal brillo en sus ojos que no me pude sentir más que afortunado. El tenerla entre mis brazos y poder acariciar su mejilla, simplemente estar con ella ahí, justo ahí me hacía olvidar todo lo malo de mi vida, el dolor y la muerte que nos había rodeado durante tanto tiempo, podía ver como se desvanecía para no volver más. Esa pequeña me dio la vida; me devolvió la vida, me dio felicidad. Esa pequeña lo es todo para mí…
-Así es…- Conteste antes de besarla y entregarme a la calidez de aquel verano.
[Scarlet volvió a la vida…]
