Hi, Hi!

Perdon la demora pero tuve un percanse con la laptop y una lluvia repentina, pero ya todo está bien y les traigo el antepenultimo capítulo :'D así es, ya va a ser hora pero dejemos eso para las notas finales y concentremonos en este capítulo en el cual muchas querran apiedrar mi casa, secuestrar a mis padres, cortarme el agua caliente mientras me este duchando (por favor no) pero espero que algunas personas sean piadosas conmigo y me comprendan.
Para compensación les daré un capítulo más esta semana el sábado!


La señora Tachibana era una mujer muy dulce, comprensiva y liberal; cosas como permitir que su hija pasara mucho tiempo fuera de casa o que durmiera en la casa de un chico que vivía solo, no le parecían situaciones por las cuales tuviera que hacer un escándalo como lo hacían otras madres, pero cuando su adorada niña llego a casa esa mañana con lágrimas en los ojos, supo que era el momento perfecto para enloquecer como las madres comunes.

-¡Makoto! ¡¿Qué te ocurre?!-la chica no respondió, sólo atinó a abrazarse de su madre y a llorarle como si de una niña pequeña se tratase.

-Mamá… yo…-le costaba poder decirle algo más por el llanto.

-Vamos al sofá-la guio con cuidado para no romper ese abrazo hasta la sala. Ambas se sentaron y continuaron lo de antes-tranquila, mamá ya está aquí, todo está bien

-No, no lo está…-pero la señora Tachibana siguió acariciándole el cabello con ternura ¿Por qué? No se merecía eso, era una mala persona, era horrible como ser humano- mamá… hice algo malo, les hice daño a personas buenas-al fin pudo confesar, obviamente sin entrar en detalles. Se sentía como idiota ir corriendo a los brazos de su madre buscando algún tipo de consuelo, no se merecía ninguno, no después de haber engañado a su novio y haciendo que rompiera su amistad con un amigo muy importante para él y además de haber estado a punto de llegar a actos mayores con su mejor amigo-soy una horrible persona

-No cariño, eso no es cierto-la levanto de su regazo para que pudiera verla a los ojos-estás llorando Makoto, una persona horrible no lloraría por sus actos, se bofaría de ellos. Tú estás arrepentida

-Pero eso no cambia que haya hecho algo malo… tomé una decisión y ahora se ve tan confusa. No quiero lastimar a nadie, sé que ya lo hice pero lo que haga puede empeorarlo todo

-¿Para ti o para los demás?-la chica no respondió-pequeña, mírame fijamente-Makoto le obedeció. La mirada cálida y comprensiva de su madre le relajó un poco y sabía que debía tomar completa atención de lo que le fuera a decir a continuación-no sé qué fue lo que hiciste pero si crees que estuvo mal entonces no queda más remedio que repáralo. Si rompiste un plato tal vez al pedir perdón no lo vuelva a como era antes pero demostrará que te importa y siempre puedes pegarlo con pegamento o comprar uno nuevo; siempre hay una solución para todo-colocó sus manos en las mejillas de su hija para poder secarle las lágrimas-tu siempre estás pensando en los demás y esa siempre ha sido tu cualidad más grande pero a veces no puedes darle el gusto a toda la gente y menos cuando se trata de tu propia felicidad, así que has lo que crees que es bueno para ti y si las personas quedan heridas entonces has lo que sea necesario para compensarlas después. Estoy segura de que Rin te va a perdonar

- Mamá…

-No creo que haya otra persona además de Haru por quien sufrirías tanto por una decisión, y sé que Rin te quiere lo suficiente para aceptar un nuevo plato o uno pegado-la chica volvió a abrazar a su madre, tal vez no se merecía consuelo pero había ayudado-por cierto, hay una propuesta que tenía en mente para ti desde hace unos días, creo que es tiempo de hacerla-la otra se confundió-pero primero tendremos que hacer una llama, así que no irás a la escuela hoy


Haruka llegó tarde a la escuela ese viernes y al llegar a su salón Makoto no estaba ahí como esperaba.
La noche pasada habían ocurrido miles de cosas y no sabía cómo sentirse. Por una parte estaba frustrado y se sentía como basura por lo que le había hecho a Rin, le había traicionado de una manera colosal, rompió una regla de oro entre los amigos o al menos así lo veía él. Por otra parte estaba algo feliz por lo ocurrido con Makoto, la persona a la que amaba le había confesado que sí sentía algo por él, en realidad no directamente pero se lo había dado a entender y habían tenido un momento íntimo al grado de quedarse dormidos en ropa interior. Y por la última parte estaba confundido y triste por haber despertado y sólo haber encontrado una nota que decía "lo siento, soy un monstruo" y eso lo hacía sentirse peor; en resumen en esos momentos era un desastre y posiblemente ninguno de sus dos amigos de la infancia lo querrían ver de nuevo.
Quizás ese tormento se hubiera aminorado si el pelinegro llevara su celular consigo, porque en ese preciso momento había recibido un mensaje importante.


Por otro lado Rin estaba deprimido, con la mente más clara y sin ira, pero igualmente deprimido. Desearía quedarse así como estaba en esos momentos, sentado en una banca en clases deseando que nunca se acabara. Cuando uno se encontraba en manos de algo o alguien más no había necesidad de enfrentar a la realidad, bastaba con un viaje en transporte público o esperando mirando una película para dejarle a alguien más la tarea de entretenerte y evadir el mundo pero eso no podía ser así siempre; tendría que finalizar la clase y volverse el capitán estricto pero justo que necesitaban los miembros del equipo de natación, tendría que volver a existir y enfrentar lo que estaba ocurriendo.
Tal como predijo, la clase se dio por finalizada, afortunadamente aún quedaban unas tres clases más antes del receso, además de su calentamiento en el gimnasio, sin embargo alguien no estaba muy de acuerdo con que se mantuviera ajeno de todo eso y se deprimiera por no saber qué hacer.

-¡Matsuoka!-le llamó un prefecto en la entrada-te buscan en la entrada, dicen que es importante-el pelirrojo se extrañó por eso, más que nada porque era muy temprano. Salió al salón y fue hasta los arcos de la entrada de samezuka como le había dictado el prefecto y al ver quien le buscaba no sabía si deprimirse más o aliviarse de que su tortura no duraría tanto.

-Makoto…

-Buenos días Rin-lo que si podía asegurar el aludido, es que estaba muy sorprendido de ver a su novia, parada en la entrada de su escuela, después de los acontecimientos de ayer-lamento presentarme así pero no quería que las cosas se quedaran de esta forma-el chico la miró fijamente y fue cuando notó que la mochila que cargaba no era la que solía llevar, esta era más grande y se veía cargada de cosas.

-¿Vas a algún lado?

-Iré a Tokio, a ver la universidad. Mi madre cree que me hará bien alejarme un rato de los demás para reflexionar más profundamente y creo que también me ayudará a tomar la decisión final de ingresar el próximo año o tomarme uno sabático. Me quedaré con una tía y así podré ver como es la vida en la gran ciudad por este fin de semana -el chico quiso retroceder, regresar a su cuarto y fingir que eso no estaba ocurriendo, pero debía aceptar lo que ocurría-sé que ya lo dije pero, Rin de verdad, lamento todo lo ocurrido

-No, lo lamento yo-esta era una respuesta muy diferente a la que antes le había dado el chico-ahora comprendo porque no me lo contaste antes, lo de Tokio. Lamento haber reaccionado violentamente, y por haberte tratado de retener pidiéndote que te casaras conmigo tan repentinamente, y por haber golpeado a Haru

-No te disculpes por lo segundo… debo admitir que sí me ilusioné un poco en su momento pero…-se sonrojó al decir eso-pero no es conmigo con quien tienes que disculparte por lo último-Rin entendió que cambió la frase en el último momento.

-Lo sé, pero no puedo hacerlo aún, sigo enojado con él-suspiró pesadamente-y creo que no es por eso por lo que has venido hasta aquí

-Cuando dije que no quería dejar las cosas como quedaron ayer, decía la verdad, pero tienes razón, no es lo único-la chica apretó sus puños y respiro profundamente antes de decir lo que tenía que decirle a su novio-Rin… voy a ir a Tokio a estudiar, quiero convertirme en una persona capaz de enseñarle a los niños a nadar, ese es mi sueño-el pelirrojo miro con tristeza a la chica, no era que no se sintiese feliz por los deseos de Makoto, sino que le angustiaba a lo que venía esa conversación-yo no tengo el potencial ni el deseo que tú y Haruka tienen de continuar en el mundo competitivo de la natación pero tampoco significa que no tenga una meta que desee cumplir. Yo también quiero ver el mundo, descubrir si realmente soy capaz de cumplir mis sueños, debo volverme una persona más fuerte porque a cómo voy ahora el mundo me devorará a la primera; no puedo seguir dependiendo de ti o de los demás y tú aun tienes un camino largo que recorrer para poder cumplir tu objetivo, uno que se aleja del mío

-Makoto…

-Por eso creo que debemos terminar-lo sabía, Rin lo supo desde que la vio con sus hermosos ojos verdes hinchados y oscurecidos por un tono rojo, y su sonrisa falsa tratando de darle esperanzas de que todo iba a estar bien, pero no era así-aun si nos esforzáramos en mantener una relación de larga distancia, nos perderíamos de todas las experiencias que nos están aguardando, terminaríamos despreciando al otro cada vez más por sacrificar las oportunidades que nos llegan y nos volveríamos una pareja miserable que terminaría a final de cuentas. No estoy lista para comprometerme así contigo y sé que tú tampoco lo estás, todo lo que intentamos hacer sólo empeora más el asunto… así que lo mejor que puedo hacer, no sólo por ti, sino por mí también, es terminar en buenos términos ¿No lo crees, Rin?

-...-el nadador la miró fijamente, había muchas cosas que podía hacer o decir en ese momento para poder evitar esa situación, pero en lugar de eso suspiró y miro al suelo para evitar quedar hipnotizado por aquella mujer de la que se había enamorado hace tantos años-¿Sabes por qué razón golpee a Haru?-la castaña se confundió-es cierto que me enfurecí con él por haberte besado, pero principalmente fue que en ese momento caí en cuenta de lo que dijo en nuestra discusión previa; si tu no aprovechas que tienes a la persona más maravillosa del mundo entonces no la mereces más que yo; lo golpee porque tenía razón en sus palabras pero no quería aceptarlo-levanto su cara para poder verla. Su mirada verdosa reflejaba preocupación y deseo reprimido de abrazarle para apaciguar su dolor pero ambos sabían que eso sólo haría más difíciles las cosas-tengo la opción de renunciar a Australia y tomar un reclutamiento en Tokio, irme a vivir contigo, pasar las fiestas juntos en Iwatobi y, tras haber logrado nuestros objetivos y madurar más, casarnos y formar una familia… pero no quiero hacerlo, tengo que tener mi venganza con Australia para superar esas barreras que me detuvieron de pequeño o de lo contrario no me sentiré capaz de cumplir mi sueño. Lo siento pero no estoy dispuesto a sacrificar eso; tú fuiste quien me motivo a no rendirme antes, no puedo dejar que seas quien me detenga ahora o todo habrá sido en vano

-Lo sé y lo entiendo-Makoto quería llorar, quería abrazarlo, quería decirle lo importante que él era para ella, pero si lo hacía podría hacer todo más complicado-mi vuelo sale a las 3:00, creo que es mejor que me vaya ya

-Sólo una pregunta-la chica se quedó dónde estaba para escucharlo-… Haru me dijo antes, que él estaría dispuesto a sacrificar América para seguir a tu lado-a la castaña se le heló la sangre del cuerpo al escuchar eso-no pienses que tengo una intensión malvada con esto, no iré a golpear a Haru de nuevo si la respuesta es afirmativa, ni mucho menos voy a enojarme contigo, pero necesito saberlo-Rin tenía aquella duda desde hace mucho tiempo, si no la resolvía ahora nunca lo haría-si él realmente lo hiciera, si se mudara a Tokio contigo y pusiera su esfuerzo en estar a tu lado ¿Tú lo aceptarías?

-Rin, eso no…

-Cuando te pedí que fueras mi novia me advertiste que no entendías nada acerca del amor, sólo sabías que si fuera de mi o de Haru de quien te enamoraras, serías feliz ¿Aun sigues pensando lo mismo? ¿Quieres a Haru de la misma manera en que me quieres a mí?

-…-debía ser honesta-…si

-… si comprendes que lo de Haru no es un capricho ¿Verdad? Él te ama genuinamente

-… lo sé pero no por eso significa que vaya a pasar algo, o que deje que pase. La amistad de ustedes me parece más importante que cualquier otra cosa, y puede sonar egoísta pero deseo que en algún futuro podamos estar los tres como de niños, con Nagisa, Rei y Sousuke-kun incluidos… creo que todo sería mejor si le diera la oportunidad a Rei

-Dios santo, no. Podrás tener muchos admiradores Makoto, y Rei podrá ser un buen chico, pero que te quede claro que nadie en esta vida te va a querer más que yo y Haru-le sorprendió aquella respuesta por parte del pelirrojo-si decides aceptar a Haru no me opondré pero no lo hagas a menos de que de verdad te demuestre que él sí está dispuesto a sacrificarse por ti… sí en el futuro nos volvemos a encontrar y estás soltera o sales con alguien que no es Haru, créeme que haré lo posible por recuperarte-¿Ayer estaba a punto de matar al pelinegro y ahora lo apoyaba? No sabía cómo funcionaba la mente masculina pero parecía que muy diferente a la suya, porque de la noche a la mañana los dos chicos habían llegado a la conclusión de que sólo uno de los dos podía estar con ella… y para que mentir, ella no podía imaginar querer a alguien más de esa manera.

-En ese entonces tú podrías ya encontrar a alguien más Rin, no hagas promesas que no puedes cumplir

-Jamás las hago, lo que digo es cierto-le sonrió pícaramente-no es que no haya otra mujer en Japón Makoto, es simplemente que nadie puede ocupar tu lugar, eres única. Si yo encontrara a alguien más sería sólo y únicamente, si tú estás con Haru. De otra forma no planeo conformarme con otra persona, eres tu Makoto y siempre vas a ser tú

-Rin…-ya no lo resistió y comenzó a llorar. Su predicción había sido real, esa fue la despedida y le dolía, quería a Rin mucho, pero no podían continuar, no después de lo que ocurrió con Haru. Sí realmente un día se encontraban después de haber cumplido sus sueños, ella no tendría el valor para poder estar a su lado tras haberse agasajado con su mejor amigo, en esos momentos sólo podía pensar en seguir su sueño y quedar como amigos con esos dos-te veré entonces

-Sí, asegúrate de volver-fue lo único que se dijeron. Makoto se retiró dando una pequeña reverencia de despedida y limpiándose las lágrimas. Rin se retiró de la puerta, llorando también. Al parecer, no se podía tener todo lo que uno quería en esa vida pero lo que había dicho era verdad; Makoto fue quien lo impulso a no rendirse, si se estancaba ahora sería un insulto todo ese trabajo duro y motivación por parte de la chica, lo mejor era continuar adelante con su sueño y, si el destino estaba de su lado, entonces esperar a que volvieran a reunirse y darse la oportunidad de estar juntos.


A Haruka se le pasaron las clases muy rápido, tanto que cuando llegó la hora del almuerzo no supo en que momento había llegado a la terraza, sólo cayó en cuenta cuando sus amigos llegaron a comer con él.

-¡Haru-chan! ¡Buenos días!

-Buenos días Haruka-sempai-ambos lo saludaron con alegría, si tan sólo fueran conscientes de su situación no harían tanto argullo. Asintió con la cabeza para darles a entender que si los escuchaba-¿Sucede algo Haruka-sempai?

-Déjalo Rei-chan, seguro está reflexionando sobre lo que hará sin Mako-kun durante todo este fin de semana, seguro estará en pánico igual que tu

-¡Nagisa-kun!

-¡¿Qué?!-les gritó Haru con horror ¿Había escuchado bien? ¿Pero cómo y por qué?-¿Cómo que no va a estar este fin de semana?

-¿Haru-chan no lo sabe?-sus kohais se miraron preocupados-que raro, se supone que tú eres su vecino-el pelinegro no dio señal de entender nada aun.

-Makoto-sempai nos envió un mensaje a todos, miré-el peliazul sacó su celular y lo tecleó hasta dar con lo que buscaba; le extendió el celular donde tenía abierto un mensaje de texto:

"Rei, hoy no iré a clases, me voy por todo el fin de semana a Tokio a ver la universidad. Estaré de regreso para el lunes. ATTE: Makoto"

Haruka abrió los ojos hasta más no poder y, sin dar aviso ni nada salió corriendo, dejando a sus amigos preocupados, ya luego les daría una explicación.
Llegó al salón hasta dar con su mochila pero obviamente no estaba su celular, como siempre lo había olvidado en la casa, lo cual le importaba poco, no sería la primera vez que se saltaba el segundo periodo, así que sin más salió corriendo hacia su casa.
Que Makoto se fuera a Tokio por el fin de semana le parecía buena idea, podía servirle para atar algunos cabos sueltos sobre su decisión de estudiar allá pero que se fuera repentinamente, justo después de lo ocurrido ayer le daba a entender que se estaba alejando para pensar también sobre él y Rin, y eso era lo que le asustaba. Tenía que hablar con ella antes, o quizás para el lunes ella no quisiera volver a hablar con él.

Continuara…


¿Ustedes que creen? ¿Haruka logrará solucionar las cosas al final? ¿Makoto tomó la desición correcta? Personalmente creo que luchar por un amor hasta el final es algo hermoso pero si sólo te estás dañando a ti misma entonces no tiene sentido, lo mejor siempre es hacer lo mejor para ti y ver si la otra persona está dispuesto a valorar lo que hacer y a luchar como tu lo hiciste.
En fin, quisiera dar un pequeño "teaser" sobre mi siguiente proyecto a publicar (cuando esté listo y la universidad me de chanse). Espero que se animen a leerlo :D

Teaser: Siempre hay situaciones que te indican que ese día es diferente a otros, principalmente suelen ser cosas malas avisándote precisamente que aquel día iba a ser malo, puede ser el viento frio en un día de verano, no encontrar tu cuaderno de apuntes el día de tu examen de química, la inesperada putrefacción en tu comida favorita o tal vez, la fuga de agua en la alberca donde nadas. Cuando todo estó ocurrio, los miembros del club de natación de Iwatobi estaban ya esperando lo peor, pero jamás se imaginaron que eso sería una horda de humanos enloquecidos con ganas de comerselos, o como Nagisa les llamó: Zombis.

¡See you the next water time!