13-La ciudad maldita
Una vez dentro de la tierra de la oscuridad, los mercenarios llegan a una ciudad abandonada, del cual llama mucho la atención de los presentes.
Pero justo antes de penetrar en aquel lugar para continuar con el viaje, el Paladín oscuro les cuenta la historia de esta ciudad a sus compañeros:
-Hace como mil años, existió una gran imperio que abarcaba muchos territorios, era poderoso en administración y ejército, pero cuando varias posesiones decidieron forjar su independencia, hubo una gran guerra que no hizo más que debilitar al imperio, y desde el mismo Infierno, aparecieron aquellas fuerzas que no tardaron en destruirla por completo. Se dice que el Gobernante Hades acabó con aquel emperador y tomo su capital como morada, del cual hoy es el Castillo de Ilusiones oscuras. En cuanto a los territorios alcanzaron su independencia y se convirtieron en reinos independientes hasta hoy en día.
-Por eso fuimos entrenados y preparados para poder enfrentar a las fuerzas del mal-Dijo la Valkiria.
-Y lo haremos, no hay tiempo que perder-Dijo el mago.
Al avanzar, vieron a su alrededor como algunos edificios donde eran el palacio y el templo mayor apenas estaban de pie, mientras que la gran mayoría solo eran muñones rocosos:
-Así es el destino de los imperios; duran hasta que llegan a su fin-Murmura la maga.
Mientras atraviesan la ciudad abandonada, el Kuribo y Watapon miran hacia otro lado, que en instante las dos niñas y la aprendiz comienzan a tener un mal presentimiento:
-¿Qué pasa?-Pregunta la Valkiria.
-Presentimos energía negativa-Responde la aprendiz.
-Preparen sus armas, puede ser que haya enemigos-Dice el celta.
-Pase lo que pase, no se separen-Dijo el mago.
Estando atentos con sus armas, los mercenarios pronto escuchan aullidos lastimeros, y vienen por detrás de grandes rocas o de lo que eran muros, y es ahí donde son sorprendidos por muertos vivientes que se les acercan con lentitud hacia ellos.
Varios muertos vivos de distinta clase, como el Zombi corrosivo, el Espíritu del polvo oscuro, inclusive un Dragón zombi, les acechan, pero el celta y sus amigos guerreros se les lanzan con sus armas, y sin temor los abaten uno por uno; mientras que D. humano se encarga de eliminar al Dragón zombi:
-Continúen avanzando-Ordenaba el Mago del caos.
Sin embargo, aparece un enemigo mutante llamado el Guardián del laberinto que se les lanza encima, pero el Paladín oscuro lo corta en pedazos.
Pero por los aires, aparecen fantasmas que se tornan más burlones que amenazadores, del cual son las Almas de los olvidados y uno como el Fantasma mágico lanza fuego verde hacia sus enemigos, hasta que son derribados por la maga, la Elfo y las aprendices.
Aunque siguen avanzando, aparecen más zombis que se vuelven más acosadores, pero el Incursor del hacha, Kojikucy, Breaker y el Paladín oscuro no temen en enfrentarlos para que sus compañeros continúen avanzando.
Con la ayuda del mago y sus compañeros hechiceros, lanzan ataques mágicos a los que se le ponen en su camino, para poder llegar a los límites de la ciudad en ruinas.
Cuando parece que estuvieran llegando a aquellos límites, aparece un personaje cadavérico llamado el Hechicero de los condenados, cuya vestimenta hecha de rostros sufrientes, que con voz cadavérica les dice:
-A ver si logran salirse de estos nuevos enemigos.
-Pase lo que pase, los enfrentaremos de cualquier manera-Responde el oscuro Paladín.
De la nada, aparecen zombis con armaduras, de lo que serían antiguos militares, quienes son El decimotercer sepultado, el Malicioso, el Asesino de las sombras y el Zombi acorazado que se lanzan hacia ellos.
De repente aparecen sus jefes a quienes están liderados, y son el Comandante putrefacto que montaba a un Tigre zombi en compañía del Segador de pesadilla:
-Si llegan a perecer, serán parte de mi vestimenta-Les amenaza el Hechicero.
-A la carga-Ordena el Mago del caos.
Esa orden fue suficiente para que los compañeros del celta combatan con todo coraje contra los muertos vivientes que conservan el arte de pelear, y con ayuda de los magos logran seguir adelante, haciendo que sus cadavéricos oponentes caigan a sus pies.
Antes de seguir avanzando, el Mago del caos y el Paladín oscuro se encargan del Segador, que lanza tremendos ataques montado en su esquelético caballo, y ambos magos unen sus poderes y lo eliminan.
Cuando tratan de avanzar, aparece el Comandante putrefacto que les corta el camino y lanza ataques con su catana, ayudado por las garras del cadavérico felino; y aunque el celta y Neo lo contienen, el mago se enfrenta a él para ayudarlos, y ahí aprovecha a usar sus nuevas técnicas que aprendió leyendo el Libro, y con la ayuda de la maga, el militar muerto viviente es eliminado junto con el felino.
Sin embargo, el Hechicero de los condenados no acepta la derrota y se enfrenta a ellos liberando espíritus atormentados que acosan a los mercenarios, pero con una nueva técnica del mago logra controlar a estas almas, y ahí y con la ayuda del Mago hábil y de Metz, lanzan un hechizo y el Hechicero es eliminado volviéndose polvo.
Poco después, aparece un sonriente personaje que es el Ladrón de tumbas, y cuando el Niño guerrero le apunta con su espada, le pregunta:
-¿Qué vienes a hacer aquí?
-Iba a robar algo de aquí, pero ya que están ustedes me voy.
Como el viento, aquel diminuto personaje desapareció entre los escombros, y no volvió a aparecer.
Después de salir de las ruinas de aquella urbe y de haber enfrentado a enemigos cadavéricos y fantasmales, los mercenarios llegan a las cercanías del Castillo de las ilusiones oscuras, del cual para poder llegar, deben subir una pequeña colina. Pero sin saberlo, los Ojamas los expían por donde van.
