Lo prometido es deuda aquí les dejo el capítulo de la semana espero les guste.

Disclaimer: los personajes pertenecen a SM.

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LEYENDAS DE TERROR

Llegue tarde a mi trabajo, no había tenido oportunidad de revisar los frenos por lo que tuve que manejar a velocidad moderada de nuevo.

-Llegas tarde Black.

Cinthia como siempre con sus agradables comentarios, solo que esta vez no tenía ganas de soportarla, la mire detenidamente y supe que algo en mi mirada le advirtió que no era buen momento para molestarme ya que dio un paso atrás y bajo los ojos, momento que aproveche para terminar de entrar.

Definitivamente el día iba de mal en peor, era insoportable el hecho de poder escuchar todo a mi alrededor y para variar estuve equivocándome en los pedidos toda la tarde.

-¿Isabella que te pasa? Estas muy distraída, el espaguetti es para la mesa 3 y no para la 5 y la pizza la pidieron sin pimiento y con aceitunas negras no al revés- me reclamo Donato que era el Chef.

-Lo siento Donato, de verdad no volverá a pasar.

-Eso espero Isabella, no me gusta estar llamándote la atención- me dijo molesto antes de entrar a la cocina.

Genial. Lo que me faltaba, me sentía desesperada y lo que me confundía mas era que escuchaba los pedidos que le hacían a mis compañeros.

Cerré los ojos un momento tratando de silenciar todas las voces, me concentre en un solo sonido. La música. Fue interesante darme cuenta como al enfocarme en un solo sonidos los demás automáticamente desaparecían, practique otra vez concentrándome en la mesa más alejada y pude escuchar correctamente todo lo que decían.

-Tengo ganas de llevarte al baño y besar cada parte de tu cuerpo- le decía un sujeto a su novia.

Abrí los ojos sorprendida. Ok. Esto de poder escuchar no es bueno, no tengo porque enterarme de lo que hacen las demás personas. Aun así le avisaría a Tony que pusiera atención a esa mesa por si ambos se dirigían al baño.

Mi descubrimiento me ayudo mucho, pude continuar con mi trabajo sin ningún problema, incluso mi estado de humor mejoro un poco.

Al oscurecer se fue vaciando el restaurant y aproveche que no había clientes en mi zona para sentarme un momento a descansar, la mala noche que había pasado estaba comenzando a pasarme factura, pero tenía que mantenerme despierta ya que tenía que hablar con Leah, saque mi teléfono y marque a su casa. Sonó tres veces antes de poder escuchar su anciana voz.

-Diga

-Leah, soy yo Isabella.

Hubo un momento de silencio en el que llegue a pensar que se había cortado la llamada.

-¿Qué ocurre Isabella?

-Necesito hablar contigo.

-Vaya no pensé que fuera a ser tan pronto.

No hice caso de su comentario, esperaba que me lo echara en cara.

-¿Qué te parece si voy a tu casa?

El silencio de Leah me ponía nerviosa.

-Está bien, te estaré esperando.

-En cuanto den las 10 saldré para allá. Gracias Leah.

Colgó el teléfono sin despedirse, probablemente para no darme oportunidad de arrepentirme. No me gustaba ir a La Push no tenia buenos recuerdos de ese lugar. Tenía 5 años cuando encontraron a mis padres muertos cerca de la playa al parecer habían sido atacados por una animal aunque nunca lo encontraron. Después de enterrarlos mi abuela no soporto estar ahí y le pidió a mi abuelo que nos fuéramos a la casa de mi abuelito Charlie después de eso fueron contadas las veces que fuimos.

Me puse de pie y limpie un par de mesas esperando que llegaran la hora de mi salida, escuche como la puerta se abría para dar entrada a mas clientes, agudice el oído tratando de adivinar cuantas personas serian pero el sonido de los pasos era tan silencioso que pensé que la puerta se había abierto gracias al aire, un olor que conocía bastante bien llego a mí, me gire para mirar hacia la puerta y allí estaba él. Tan hermoso como siempre, recordé el beso que habíamos compartido el día anterior y sentí como la sangre se acumulaba en mis mejillas, algo en su expresión me dijo que él estaba pensando en lo mismo. Camine hacia él y me detuve a unos pasos. ¡Dios! Su olor era increíble. Sin poder soportarlo mas corte la poca distancia que nos separaba y lo abrace, reacciono con sorpresa ante mi acción pero segundos después sentí sus brazos alrededor de mi cuerpo.

Su cuerpo frio era como medicina para el mío, sentí como besaba mi frente y sin pensarlo lleve mis brazos alrededor de su cuello y jale su rostro hacia mí para fundirnos en un beso, sus labios eran mejor de lo que yo recordaba y su sabor me volvía loca.

-Zorra.

La voz de Cinthia me trajo a la realidad por lo que con todas mis fuerzas me separe de él pero solo lo suficiente para poder mirarlo a los ojos, lo que me dejo helada. Sus ojos eran negros ¿Dónde estaba el dorado que yo recordaba?

-¿Estas usando lentes de contacto?

-No.

-Tus ojos, se ven diferentes.

-Es por la luz- me contesto ¿sería en verdad por eso?

-¿Qué haces aquí? ¿Vienes a comer?

-No, necesitaba verte, hablar contigo.

Escuche desesperación en sus palabras.

-¿Qué pasa Edward? ¿Estás bien?

-No lo sabré hasta que haya hablado contigo.

-Dime te escucho.- le dije asustada ¿Qué era lo que quería decirme?

-No, aquí no, en tu casa ¿podemos vernos en tu casa?

-Sí, claro- le respondí.

Se acerco a mí y tomo mi rostro en sus manos frías la sensación era excitante ¿no era extraño para Edward sentir el calor de mi piel?

-Isabella.

La manera en la que pronuncio mi nombre hizo que mi corazón latiera desenfrenado. ¿Cómo puedes amar tanto a alguien que acabas de conocer?

-Pase lo que pase, tienes que saber que te amo. Te amo.

Mi corazón estaba a punto de estallar, Edward me amaba, me amaba igual como yo lo amaba a él, tenía que decírselo, decirle lo mucho que yo también lo amaba pero las palabras no salían de mi boca, antes de poder hablar sus labios se acercaron a los míos en un beso tierno y lleno de amor.

-Te amo- me dijo una vez más antes de salir, lo escuche subir a su auto y el sonido de este arrancando para marcharse, yo seguía pegada al piso, no podía moverme, temí sufrir un infarto ya que mi corazón no dejaba de latir como loco.

Cuando fui capaz de moverme me sentía flotar en una nube, aun no podía creerlo, Edward Cullen, el ser más hermoso y perfecto de toda la tierra, no que digo de la tierra del universo entero me amaba. Pero ¿De que quería hablar conmigo?

- Pase lo que pase, tienes que saber que te amo. Te amo.

Recordé sus palabras ¿tan malo sería lo que tenía que decirme? Estaba ansiosa por salir ya y poder hablar con él. ¡Diablos! Había olvidado que tenía que ir a la Push, pensé en cancelar mi reunión con Leah pero algo me decía que ella no lo permitiría y no podía cancelar mi reunión con Edward porque no tenía en donde localizarlo. Una idea llego a mi mente y aprovechando mis ojeras y mi palidez puse mi mejor cara de enferma y camine a la cocina. Rezando para que Donato no siguiera molesto.

-¿Donato?

-Mmm- dijo sin voltear a verme. ¡Rayos! Seguía enojado.

-¿Estas molesto conmigo?- le pregunte poniendo carita de cachorro regañado la cual pareció funcionar ya que al mirarme soltó un exagerado suspiro.

-Jamás he podido enojarme contigo Isabella y lo sabes bien.

-Lo sé, solo quería disculparme, es que la verdad no me siento bien, creo que tengo algo de fiebre y me duele la cabeza- lo cual era en parte cierto si tomaba en cuenta mi temperatura.

-Se nota, te ves horrible.

Si ese no hubiera sido mi propósito me hubiera sentido molesta pero era precisamente lo que quería.

-¿Puedo irme a mi casa?- me anime a preguntarle.

-No- estuve a punto de gritar de frustración- mejor ve con el doctor antes para que te revise.

Ya sabía yo que mi jefe no era tan malo, tratando de no sonreír le agradecí y salí de la cocina, tome mis cosas y me subí a mi auto, iría rápido a la Push y así tendría tiempo de llegar a mi casa antes de que Edward llegara.

Encendí la radio estaba muy nerviosa y solo la música podía relajarme pero no era capaz de prestarle atención ¿Qué era lo que iba a preguntarle a Leah? En un principio era ella la que quería hablar conmigo, así que decidí que ella hablara primero y según la situación le contaría lo que me estaba pasando. Me tomo media hora llegar a la Push estacione mi auto frente a la casa de Leah quien me esperaba en el porche, no pude evitar mirar hacia la que había sido la casa de mi abuelo ahora estaba habitada por otra familia un sentimiento de tristeza me invadió al recordarlo, lo echaba tanto de menos.

-Que bueno que ya llegaste pasa- me dijo Leah.

La casa no había cambiado desde la última vez que estuve ahí hace ya un par de años. Sentí la mirada de Leah en mí, su mirada era extraña como si buscara algo en mí.

-Eres idéntica a tu abuela- el tono en que lo dijo me molesto, como si fuera algo malo, para mí nunca fue un secreto el hecho de que Leah y mi abuela no se llevaban pero jamás escuche a mi abuela hablar mal de Leah.

-Lo sé ya me lo han dicho. Y bien te escucho ¿Qué es lo que tienes que decirme?- le pregunte esperando que no recordara que había sido yo la que había querido hablar con ella.

-Quiero que te alejes de los Cullen.

Su respuesta me dejo sorprendida ¿que tenían que ver los Cullen con Leah? No había pensado mucho en que sería lo que ella quería decirme pero definitivamente los Cullen nunca habrían pasado por mi cabeza.

-¿Cómo?

-Ya me escuchaste quiero que te alejes de los Cullen.

-Leah, finjamos un momento que voy a hacerte caso ¿puedo preguntar el porqué?

-Ellos son peligrosos, no debes estar cerca de ellos.

-Eso no me ayuda. Deberías de darme un motivo.

-¿Qué tanto sabes de la vida de tu abuela cuando recién se mudo a Forks?

De nuevo me quede en blanco ¿que tenía que ver mi abuela con eso?

Leah pudo ver en mi rostro que no tenía idea de que hablaba.

-Tus abuelos siempre te sobreprotegieron y eso no estuvo bien, no debieron ocultarte las cosas.

-Leah no entiendo de que estás hablando- estaba empezando a impacientarme- ¿Qué es lo que mis abuelos me ocultaban? ¿Qué tienen que ver ellos con los Cullen? Ellos acaban de llegar a Forks ni siquiera conocieron a mis abuelos.

-En eso te equivocas, no es la primera vez que los Cullen vienen a Forks, es la tercera.

Me reí ante el comentario de Leah, creo que la edad ya la estába afectando igual que a la señora Stanley, me arrepentí de haber ido Leah no podría ayudarme con mis dudas.

-La primera fue hace 170 años y la segunda hace 70.

-Leah si esto es una broma es de muy mal gusto, mejor me voy-camine rumbo a la puerta con intención de irme.

-¿Tu abuela nunca te hablo de su primer amor verdad?

Me detuve ¿acaso Leah lo había conocido?

-¿Tu lo conociste?

-No, no tuve el gusto de conocerlo pero lo vi en los recuerdos de tu abuelo.

¿En los recuerdos mi abuelo? Por dios esta mujer está peor de lo que creí, ¿estarían al tanto sus familiares de su lamentable estado? Y si era así ¿Por qué no hacían nada al respecto?

-Siéntate Isabella es importante tienes que ponerme atención y abrir un poco tu mente, no vives en el mundo que crees, hay mucho por descubrir.

-Mi abuela me dijo lo mismo antes de morir- le dije mientras me dejaba caer en el sillón.

-Fue algo tarde para decírtelo, debió de hacerlo mucho tiempo antes desde la muerte de tus padres.

-Leah me confundes, si vas a decirme algo por favor hazlo.

-Esto va a ser algo difícil como no creciste en La Push no conoces muchas de nuestras leyendas y dudo mucho que tu abuelo te las haya contado, el hacia todo lo que tu abuela decía y como ella ya no quiso saber nada de nosotros tu abuelo también se alejo.

-Entonces cuéntame tú esas leyendas.

-Lo hare, pero tienes que escuchar atentamente y abrir tu mente.

-Tratare, te escucho- mire a Leah con curiosidad mientras esperaba a que empezara a contar las leyendas.

-Existen muchas leyendas. Se afirma que algunas se remontan al Diluvio, los antiguos Quileutes amarraron sus canoas a lo alto de los arboles más grandes de las montañas para sobrevivir. Otra leyenda afirma que descendemos de los lobos y estos siguen siendo nuestros hermanos, como bien sabes la ley de la tribu prohíbe matarlos. Y luego están los fríos.

-¿Los fríos? – le pregunte sin esconder mi curiosidad.

-Las historias de los fríos son tan antiguas como la de los lobos, y algunas son mucho más recientes. Tu propio antepasado Ephraim Black conoció a algunos de ellos. Fue él quien sello el tratado que los mantiene alejados de nuestras tierras. Él era el jefe de la tribu como tu abuelito Billy y como en su momento debió de haber sido tu abuelo.

-¿Mi abuelo los conoció?- no sé porque lo pregunte, nunca he creído en cuentos, ni leyendas ni nada que se le parezca.

-Si, tu abuelo los conoció y te puedo decir que es quien más odio les ha llegado a tener. Los fríos son enemigos naturales de los lobos, no de los lobos en realidad, sino de los lobos que se convierten en hombres. Como nuestros ancestros. Los licántropos.

-Entonces los hombres lobos tienen enemigos- dije en tono de burla lo cual pareció molestar a Leah sin embargo continuo con la historia.

-Solo uno. Los fríos han sido tradicionalmente enemigos nuestros, pero el grupo que llego a nuestro territorio en la época de Ephraim Black era diferente. No cazaban como lo hacían los demás y no debían ser un peligro para la tribu, por lo que tu antepasado llego a un acuerdo con ellos. No los delataríamos a los cara pálida si prometían mantenerse lejos de nuestras tierras.

-Y si no eran peligrosos ¿Por qué…?- inicie la pregunta de nuevo en tono sarcástico.

-Siempre existe un riesgo para los humanos que están cerca de los fríos, incluso si son civilizados como ocurría con este clan. Nunca se sabe cuándo van a tener demasiada sed como para soportarla

-¿Civilizados?

-Sostienen que no cazan hombres. Supuestamente son capaces de sustituir a los animales como presas en lugar de hombres.

No pude evitar reírme se me hacia todo tan absurdo. Ahora entendía porque mi abuela nunca me hablo de esto. Pero entonces ¿Por qué me había dicho ella que no vivía en el mundo que pensaba? ¿Qué tan ciertas eran las palabras de Leah? Quizá mi abuela por su edad avanzada confundió las leyendas con la realidad en un afán de aferrarse al recuerdo de mi abuelo.

-¿A que hora van a aparecer los magos y las brujas?- mi pregunta termino con la poca paciencia que le quedaba a Leah y para ser una mujer de edad muy avanzada camino rápidamente a mí y me tomo con fuerza del brazo haciéndome levantar del sofá.

-Esto no es un juego Isabella, esto es serio.

-Por dios Leah, esas son tonterías- le dije soltándome de su agarre y alejándome de ella.- Hombres que se convierten en lobos, eso parece una mala película de Hollywood y ¿los fríos? Que es eso ¿Qué son los fríos?

-Bebedores de sangre- contesto- o puedes llamarlos vampiros.

¿Vampiros? ¿Los fríos eran vampiros? La piel fría de Edward se vino a mi mente, lo cual me recordó lo primero que me dijo Leah que me alejara de los Cullen. Al parecer se dio cuenta de mis pensamientos porque sonrió con autosuficiencia.

-¿Cómo encajan los Cullen en todo esto?

-¿En verdad no lo sabes? Piénsalo Isabella

-¿Estas insinuando que los Cullen son vampiros? ¿Que ellos llegaron a Forks hace casi 200 años? Leah esto es absurdo. Creo mejor me voy.- camine hacia la puerta pero Leah se interpuso ¿Cómo hacia para moverse tan rápido?

-Aun no termino Isabella, hay más que tienes que saber tal vez esto te anime a alejarte de los Cullen.

-¿Mas?

-Sí, es acerca de nosotros.

-¿Nosotros?

-Los hombres lobo, o mejor dicho en mi caso mujer lobo.

Dios cuando iba a terminar con esta locura, pobre mujer comenzaba a darme lastima.

-¿Leah en verdad crees todo esto? ¿Crees que tú te trasformabas en lobo?

-No lo creo Isabella, me trasformaba en lobo al igual que tu abuelo, al igual que mi hermano Seth, al igual que Quil, Sam, Paul y muchos más. Lo llevamos en la sangre al igual que tu.

-¿Entonces yo también me voy a transformar en lobo? ¿Tengo que esperar a la luna llena? o ¿me va a llegar una lechuza con un aviso? – estaba comenzando a molestarme de verdad de donde sacarían tantas estupideces la gente de La Push.

-Fue la llegada de los vampiros lo que hizo que comenzáramos a cambiar de forma, es por eso que te lo digo Isabella por tu propio bien aléjate de los Cullen.

-Esto es ridículo- ya había escuchado suficiente lo mejor era irme.

-¿De verdad Isabella? ¿Te parece ridículo? Y que me dices de tu temperatura.

Sus palabras hicieron que me detuviera de golpe.

-¿No sientes como tu cuerpo cambia día a día?

No, eso no tenía nada que ver, eso no era posible todo era mentira, eso no existía solo eran historias para entretener a los niños, decidida camine hacia la puerta y esta vez Leah no me impidió salir, en cuanto estuve fuera me detuve para tomar aire y tratar de tranquilizarme, en ese momento escuche la voz de Leah pero esta vez hablaba con alguien más.

-No me ha creído.

-No tenías porque decírselo así, debiste prepararla poco a poco

-No hay tiempo Seth, el cambio ha comenzado, el regreso de los Cullen está provocando el cambio en los chicos de la Push y con Isabella está pasando lo mismo, pude sentirlo.

-Siempre he tenido mis dudas acerca de eso- escuche que le decía Seth- Isabella lleva la sangre de los Black sí, pero también lleva la de Bella y por su apariencia parece ser mucho más fuerte que la de los Black, sinceramente no creo que haya algún cambio en Isabella.

-Eso solo el tiempo lo decidirá.

No quise escuchar mas y corrí hacia el auto, me costó trabajo echarlo a andar mis manos temblaban demasiado suspire y me lleve las manos a la cara tenía que tranquilizarme, mire la hora en el tablero del auto era ya las 11:00 p.m. lo mejor sería darme prisa e irme a mi casa Edward me estaría esperando, maneje con la música a todo volumen tenía que sacar todas esas tonterías de mi mente.

¿Cómo era posible que en estos tiempos la gente creyera en esas historias?

"No vives en el mundo que crees, hay seres extraordinarios ahí afuera, tu abuelo era uno de ellos y el amor de mi existencia también"

Las palabras que mi abuela me había dicho antes de morir llegaron a mí ¿y si todo era cierto? ¿Algún día me transformaría yo en un lobo? ¡¡Rayos!! Ya estaba imaginándome cosas, no sé como llegue a casa pero por lo menos ya estaba ahí, camine hacia la puerta cuando sentí como se me erizaba el vello de la nuca alguien me estaba observando me gire para revisar pero no había nadie trate de escuchar pero solo había sonidos de la noche.

-Tranquila Isabella, ya estás viendo cosas donde no las hay- me dije a mi misma mientras entraba.

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Ahora solo me queda pedirles su opinión un review aunque sea con un tomatazo o lo que sea y aprovecho para avisarles que no voy a poder actualizar en las próximas dos semanas porque me voy de vacaciones y en mi casa tengo internet y computadora pero si me pongo a quebrarme la cabeza escribiendo pues no voy a descansar mucho. Así que nos leemos en 3 semanitas

Cuídense y saludos