Hola!!! Uff!! Lo siento por la demora, es que tengo que contarles que no he estado muy bien de salud y también me paso con unos dolores de cabeza horribles, pero de eso ustedes no tienen culpa así que aquí está el nuevo capitulo. Espero lo disfruten. Tere gracias por siempre recordarme que tengo que actualizar jaja. Besos gigantes y abrazos para todas.
Capitulo 13- DescubiertaDraco Malfoy abrió sus ojos grises ante un rayo de luz que golpeo su rostro, llevó su mano a su nariz y se dio cuenta que ya no sangraba. De pronto sintió que no estaba en su cómoda cama, sin no en el suelo con una almohada y una cobija. Miró a su alrededor buscando reconocer el lugar, y en efecto lo hizo, era donde había pasado esa ultima semana haciendo sus tareas con la rubia Ravenclaw. ¿Pero como había llegado allí? La respuesta apareció ante sus ojos como por arte de magia (bueno es un decir jejeje). Al voltearse se encontró con que la rubia Ravenclaw estaba sentada en uno de los pupitres vestida con un pantalón pijama color rosa y de pequeñas mariposas, y un suéter en hilo de color blanco, como colocado a la prisa. Ella estaba con su cabeza recostada del escritorio y dormida. Su cabello estaba regado por todo la mesa, su cabeza usaba su brazo como almohada. El rubio estaba impactado, lo mas seguro era que ella lo había llevado hasta allí. Él se incorporó en el suelo y luego se puso de pie. Pudo ver que a pesar de que su camisa era negra habían manchas de sangre en ella. El se acercó a Luna y con suma delicadeza la llamó. Él normalmente no era para nada delicado, pero en ese momento decidió serlo ya que lo mas seguro era que la chica lo había salvado de una expulsión segura.
Lovegood, despierta.- dijo mientras tocaba su brazo delicadamente para que la chica reaccionara. Esto funciono, ella abrió sus ojos rápidamente.
Malfoy ¿Te sientes bien?- dijo incorporándose en la silla la chica y restregando sus ojos para poder ver mas claramente.
Si, ¿Pero como supiste que estaba en el bosque?.- preguntó rápidamente el rubio que no era chico de rodeos y temía que la Ravenclaw lo hubiera visto con su padre.
Anoche estaba en el alféizar de mi ventana, dibujando y pensando cuando te vi entrar en el bosque. Luego te veo salir como dando tumbos y asumí que algo no andaba bien así que bajé lo mas rápido que pude las escaleras, esquivando a Filch claro esta y te encontré empapado en sangre. Así que decidí ayudarte, como tu me ayudaste a mí.- le explicó la chica.
¿Pero como me trajiste y sin que lo notaran?- preguntó incrédulo Draco, ya que él era tres veces el tamaño de la chica. Su cuerpo era corpulento y el de la chica, bueno muy delgada.
Con un Wingwardum Leviosa.- le contestó con una sonrisa la chica al ver la cara de espanto que puso el chico.
¿Que? me quieres decir que me tuviste flotando por todo el colegio.- dijo entre impactado y molesto.
Bueno Draco, al hombro no te podía llevar, además tenía que controlar el sangrado de tu nariz lo mas pronto posible. Lo único que se me ocurrieron fueron dos cosas la primera llamar a Filch para que te llevara a la enfermería y la segunda llevarte levitando hasta un lugar seguro en donde yo misma pudiera controlar el sangrado sin que nadie te cuestionara que hacías a esas horas de la noche en el bosque prohibido. Así que pensé que hubieras escogido tu y la segunda opción me pareció mas acertada para ti- le dijo mientras estiraba los brazos y se ponía de pie. En ese momento el rubio notó que con aquella pijama la chica se veía muy inocente pero a la misma vez muy sexy.
Bueno en eso tienes razón, pero ¿Cómo hiciste para que cesara la hemorragia?- preguntó llevándose inconscientemente la mano a la nariz que estaba en perfecto estado, perfilada y perfecta como siempre.
Con una poción que me enseñó mi madre antes de morir. Muy efectiva.- le informó la chica.- Bueno, si ya estas bien yo me voy para mi habitación ante que se levanten mis compañeros y me vean merodeando en pijamas en las afueras de la sala común.- le dijo dándole una sonrisa al chico, pero cuando se disponía a salir la mano de él la detuvo. Ella inmediatamente volteo, pero al hacerlo quedó de frente al chico.Él con sus intensos ojos grises la taladraba, la miraba de una manera que hasta a la rubia que nada le perturbaba, le pareció extraña.
¿Qué sucede?- preguntó la chica al verse en semejante situación.
¿No quieres saber el por que estaba anoche en el bosque prohibido?- le preguntó el rubio en un tono algo ahogado, como si reprimiera las ganas de hacer algo.
Sabes creo que eso es algo muy tuyo, si quieres contármelo bien, pero no te obligaré a decírmelo. Lo que si te digo es que cualquiera que haya hecho que sangraras de aquella manera es de cuidado, así que Por favor espero te cuides.- le contestó la chica algo nerviosa por la cercanía del rubio.
El rubio la miró un momento. Sin decir absolutamente nada acercó su cara a la de la rubia. Ella quedó estática. Él dio una media sonrisa al ver el nerviosismo de la rubia y depositó un beso en la frente de esta. Luego se alejó, caminó hacia la salida y antes de salir sin voltear dijo.
Hoy a las cuatro.- luego salió de allí dejando a Luna con una gran sonrisa en su rostro.
El rubio emprendió su camino hacía su sala común, mirando hacía todos lados, vigilando que nadie lo viera. Al llegar para fortuna del él no había ni una sola alma en el lugar así que pudo entrar con facilidad a su habitación. Se metió directamente al baño, quería quitarse toda aquella sangre de encima. Mientras se duchaba al pensamiento le vino cierta rubia. En el momento en que estaba de frente a ella los deseos que sentía eran de besarla, sentir su labios junto a los de ella. Pero no lo hizo, pudo ver la inocencia en sus ojos. Ella no era como ninguna chica que él hubiera conocido, ella era diferente. También como rayo a su cabeza vino en ese momento la tarea que se le había encomendado. Su padre era un maldito, él jamas le diría quien era el Ying-Yang, ayudaría a Luna, haría lo que en sus manos estuviera para evitar que la encontraran y mas aun si eso conllevaba llevarle la contraria a su padre. Pero en su interior él sabía que no era solo por eso. "No,no,no es Luna Lovegood tu no sientes nada por ella, es una Lunática" se reprendió mentalmente. Pero ella lo había ayudado sin pedirle una sola explicación, ni nada. En realidad él no conocía a nadie que fuera tan trasparente y bondadoso como aquella chica.Vivía rodeado de gente que solo viven de apariencias y superficialismo. Para él era casi inaceptable que en ella se guardara tanta maldad interna,era en realidad con algo serio con lo que trataban. Ahora la cuestión era como la ayudaría, tenía que hacer que ella pudiera controlar sus hemisferios, su magia, tanto la negra como la blanca. Y otra cuestión importante, tenía que evitar que Voldemort se enterara de todo, él sabía que si la había mandado a identificar lo mas seguro era que quería reclutarla para su ejercito, lo que significaría su muerte ya que él sabía que ella no accedería jamas a nada que conllevara herir personas. El agua calló sobre su piel limpiando la sangre y purificando su alma.
La rubia se había quedado muy impactada con el gesto de el rubio. Nunca ni en sus sueños mas locos y mira que eran muchos se hubiera imaginado que Draco Malfoy el chico mas petulante, ególatra, egoísta y por que no decirlo sexy que conocía pudiera haber tenido aquel gesto de afecto con ella. La chica pensó que quizás solo había sido una forma de decir gracias ya que de su boca esas palabra nunca saldría, no de la boca de el rubio. No pudo evitar recordar los extraños sucesos de la noche anterior.
----------------------------------Flashback---------------------------------
Estaba Luna dando vueltas en su cama con aparente insomnio. No podía dejar de pensar en lo de la profecía, como aquello afectaría su vida. Para ella era casi inconcebible que pudiera guardar tanto bien y tanto mal al mismo tiempo en su cuerpo. Una pregunta le rondaba la cabeza ¿Su padre lo sabía?. Y si lo sabía por que no se lo había dicho. Su cabeza estaba hecha un mal de confusiones, también las palabras de su madre comenzaron a tomar sentido en su cabeza. Tantas veces le pidió que fuera serena y calma. Claro ya entendía el por que, su madre la protegía sí, pero también a todos los que la rodeaban. No pudo evitar que lágrimas comenzaran a rodar por sus mejillas. Ella no quería sentirse triste, así que decidió liberar sus sentimientos dibujando. Se puso de pie, tomó su libreta de dibujos y se fue a admirar los terrenos del colegio, que ese día se iluminaban con una hermosa luna llena. Se sentó en el borde de la ventana, iluminada únicamente con los rayos de luna, y comenzó a dibujar. Su dibujo reflejaba sus sentimientos. Era un tipo de ninfa del bosque. En la mitad derecha de su cuerpo un hermoso vestido blanco, con ojos cristalinamente azules y cabello rubio. En su mitad derecha el mismo vestido pero negro, una cabellera negra y unos espeluznantes ojos negros. Las expresiones de cada mitad del rostro reflejaban sentimientos distintos el lado blanco la ninfa sonreía con paz, el lado negro sonreía con sorna y maldad. Luna admiró un momento el dibujo, le pareció bastante parecido a su actual situación. Pero algo la hizo desviar la vista de su libreta. Vio a un chico de cabellos rubios platinados que se adentraba con mucha seguridad en el bosque prohibido. Aquel cabello lo reconocería donde fuera, definitivamente Draco Malfoy acababa de entrar al bosque prohibido. La rubia pensó un momento en seguirlo a ver que era lo que allí hacía, pero luego de pensarlo un momento decidió que lo mejor era esperar allí a que el chico saliera de tan espantoso lugar. Ella no sabía por que, tal vez se le podía llamar un sexto sentido pero ni siquiera viéndolo entrar allí desconfió de él. Se quedó un rato mirando por la ventana, cuando vio salir a rubio con paso poco firme del bosque. Se dio cuenta que algo no andaba bien. Con cuidado, pero con rapidez se vistió, oh mejor dicho se colocó un suéter y unas pantuflas para no morir de frío, ya que la camisilla que tenía no la cubría mucho. Se colocó su varita tras la oreja y salio de su habitación, de su sala común y por ultimo del castillo. Cuando ya se encontraba afuera pudo ver que él chico se tambaleó, la miró por un segundo y luego calló al suelo inconsciente y con una hemorragia nasal severa. Ella se acercó corriendo hacía él, vio que aun respiraba, aunque con dificultad. "Aguanta Malfoy" le dijo mientras se ponía de pie y le apuntaba con su varita.
"Wingwardum Leviosa" dijo y el cuerpo de él se elevó en el aire a la altura a la cual apuntaba la rubia.
Ella emprendió su camino hacía el castillo, con cuidado ya que llevar un cuerpo levitando con su varita no era tarea fácil. Entró y con rapidez, al menos con la que pudo llevó a él rubio hasta la sala donde hacían sus tareas. Lo hizo descender en el suelo con extremo cuidado. Lo miró un momento, su sangrado era preocupante, algo tenía que hacer en ese momento a su mente vino la poción de su madre. Así que volvió a salir a merodear por el castillo, "Si Filch en esta no me atrapa, de verdad que debemos reconsiderar la seguridad del castillo" decía ella para sus adentros cuando escuchó pasos acercarse. Corrió y se escondió tras una estatua cercana, donde rogó no ser encontrada. Sus ruegos fueron escuchados ya que frente a ella pasó Filch y su inseparable mascota la sra.norris. Con su vigilancia de rutina murmurándole cosas a la gata en contra de la humanidad. Luego doblaron en la esquina perdiéndose de vista. En cuanto la rubia no oyó mas los pasos y se puso de pie. Emprendió su carrera nuevamente hacia su habitación. Al llegar fue directamente hacia su baúl sin hacer el menor ruido lo abrió y de él sacó una pequeña botellita con una poción de color naranja. También sacó una de las almohadas de su cama y una cobija. Salio y esquivando todos los obstáculos en el camino volvió a llegar al salón donde se encontraba el Slytherin mal herido. Ella se sentó en el suelo a su lado, luego con mucho cuidado vertió un poco de poción en el interior de las fosas nasales del rubio, al sentir la poción el rubio se retorció un poco. Ella le llevó la mano a la cara para que no fuera a voltearla, al sentir el calor de la mano él volvió a quedarse muy quieto, como si esto lo tranquilizara. La sangre dejó de brotar. Pero su rostro estaba totalmente ensangrentado. La chica apuntó su varita hacía la cara del rubio, pero cuando se disponía a hacer el hechizo pertinente la voz del chico la detuvo.
No padre, no haré lo que tu digas.- decía agitando su cuerpo violentamente, sin abrir sus ojos, como una especie de pesadilla o alucinación por el golpe. Al ver esto la rubia acercó su boca al oído del rubio.
No tienes que hacerlo, es tu decisión, pero tranquilo.- le dijo ella y a él esto pareció calmarlo por que una leve sonrisa se le dibujó en su rostro y dejó la inquietud.La chica volvió a tomar su varita y volvió a apuntar a su rostro- Tergeo- dijo la chica y la sangre desapareció del rostro del chico. Ella le dio un dulce beso en la mejilla, acomodó la almohada bajo su cabeza y lo arropó con la cobija. Luego se sentó en el escritorio de donde podía mirar al guapo rubio, por el cual comenzaba a sentir cosas indescifrables para ella. El cansancio la invadió y así poco a poco se fue quedando dormida.
---------------------- End of Flashback--------------------------------------
Luego de la recapitulación de los sucesos de la noche anterior decidió que era tiempo de regresar a su habitación. Salió de el salón con el cuidado que pudo, pero la chica no tuvo la suerte del Slytherin ya que saliendo se encontró con nada mas y nada menos que con el "amoroso" conserje de el colegio el señor Filch.
Vaya, vaya creo que alguien no durmió en su habitación anoche.¿verdad Sra.norris?- dijo con una burlona sonrisa en su rostro, mirando a la molesta gata.
No yo solo...- intentó defenderse la rubia pero el grotesco hombre la interrumpió.
A mi no me digas nada. A quien vas a rendir tus cuentas es al Prof. Snape- dijo aumentando su sonrisa el viejo hombre.
Con todo respeto pero esto es un asunto que debo tratar con el Prof. Dumbledore o con la Profa.McGonagal.- dijo la rubia que no le agradaba la idea de rendir explicaciones a Snape.
Pues fíjate que el Dumbeldore hoy no se encuentra y McGonagal esta solucionando unos problemas que surgieron en la cocina con los elfos. Así que andando.- dijo mientras le daba un leve empujón a la chica quien comenzó a caminar resignada.
Llegaron a las mazmorras donde se encontraba la oficina del profesor Snape. Al entrar él ya se encontraba allí. Cuando escuchó abrirse la puerta alzó la mirada, y con un movimiento de cabeza despejó su cara que se encontraba cubierta por la cortina de grasiento cabello, dejando ver su gachuda nariz, y sus ojos que no mejoraban su sombrío aspecto.
Buenos Días, disculpe la interrupción profesor Snape, pero encontré a esta alumna merodeando a estas tempranas horas en pijama en las aulas del colegió, lo que me da a entender que no durmió en su habitación en la noche.- dijo muy calumnioso Filch.
Sr. Filch y por que me la trae a mi y no la lleva a donde Flitwick que es el profesor encargado de la casa Ravenclaw.- dijo mirando con fastidio a Filch y con desprecio a Luna.
Pues verá profesor Snape, lo que sucede es que Flitwick esta resolviendo un asunto con unas estudiantes que se pelearon en la mañana en su sala común. Y en lo personal creo que usted sabe impartir mejor los castigos.- dijo sonriendo tontamente el conserje.
Bueno esta bien. ¿A ver Srta. Lovegood que tiene que decir a su favor?.- preguntó Snape mirando inquisitoriamente a la rubia.
Pues no tengo nada que decir Profesor. Si estaba esta mañana saliendo de un aula, y no mentiré no dormí en mi habitación anoche, dormí en el aula que usted asignó para hacer las tareas. - dijo la chica muy segura ya que detestaba las mentiras.
Bueno viendo que usted acepta los hechos sin ningún tipo de arrepentimiento aparente tendré que imponerle un castigo y le restaré treinta puntos a su casa. Esta será su advertencia final si se le encuentra merodeando otra vez en las noches o en la mañana con esas fachas será expulsada del colegió. Hoy a las cuatro de la tarde la espero en mi despacho para asignarle el castigo pertinente. ¿Entendido?.- le dijo el profesor mirándola con una ceja arqueada y sin siquiera preguntar el por que la chica había dormido fuera de su habitación, le pareció mejor castigar sin preguntar.
Si.-dijo la rubia, ella tampoco tenía la intención de decirle el por que y menos con quien, ella no quería que Draco saliera perjudicado.
Retírese.- dijo haciéndole un gesto con la mano para que se retirara y volvió a sumirse en la lectura en la que se encontraba cuando lo interrumpieron.
La chica se encaminó hacia su sala común. En el camino se encontró con muchos estudiantes que ya a esa hora se encaminaban a desayunar. Ellos que de por si creían a Luna media desquiciada el verla así vestida era una oportunidad magnifica para burlarse, lo que no dudaron en hacer. Ella haciendo caso omiso de las burlas y los comentarios continuo caminado. Al llegar a su habitación se extraño de no ver a Narci, al contrario de sus compañeras de cuarto que estaban allí poniéndose sus densas capas de maquillaje. Al ver entrar a la chica comenzaron a reír, ella como acostumbraba las ignoró. Entró a tomar una ducha que en serio necesitaba. Lo hizo muy rápidamente. Al salir ella agradeció que sus compañeras ya habían salido. Así que se colocó su uniforme. Mientras guardaba sus cosas en su mochila escuchó abrirse la puerta. Por ella vio entrar a una muy enmarañada Narci y con un rostro de no muy buenos amigos.
Narci, ¿Estas bien?- le preguntó Luna al ver a su amiga de aquella manera.
No.- le contestó mientras se lanzaba en su cama.
¿Pero que sucede?- volvió a cuestionar Luna sentándose a su lado.
Me castigaron.- volvió a contestar ella mientras se sentaba en la cama.
¿Por qué?- preguntó impactada Luna.
Por pelearme.- contestó.
¿Podrías contármelo todo o tendré que seguir preguntando una por una las cosas?- preguntó mientras sonreía la rubia chica.
Esta bien. Resulta que en la mañana me levanté y vi que no estabas en tu cama y como me habías contado lo que te había sucedido la vez anterior me preocupé así que salí de la habitación y bajé a la sala común. Al llegar me encontré con que allí estaba la estúpida de Linda Evanestier, la amiga de cara de naranja Cho Chang. Al verme la muy idiota me pregunta que si se me había perdido mi Lunática personal. Y como esta vez para desgracia de ella y para mi fortuna tu no estabas pues me le fui encima, dejándole un hermoso color morado en su plástico rostro. Pero cara de naranja ósea Cho, fue de soplona y llamó a Flitwick. El nos separó y luego de un largo sermón hacia mí, me castigó por supuestamente agredir a la ridícula esa.- concluyó el relato Narci colorada de rabia de solo recordarlo.
Ay, Narci, no tenias que hacer eso.- le dijo Luna entre conmovida y apenada.
Como que no.Luna ya estoy harta de que esas idiotas jueguen contigo y te ofendan. No eres un robot eres un ser humano que siente y padece. Y si tu no haces algo yo lo haré. Luna en serio es tiempo de que te des a respetar un poco. Ya sé todo eso de que lo que te dicen te resbala, pero tampoco es para que te pisoteen. – dijo Narci para ver si con esto Luna reaccionaba un poco.
Tal vez, pero así me enseñaron a ser. Además con lo que sé acerca de mí tengo que evitar el contacto negativo con las personas.- se justificó Luna apenada.
Luna no te estoy diciendo que fusiles a los que te dicen un insulto, solo te digo que te defiendas un poco mas. Que no te dejes pisotear por los demás. Eres una chica inteligente, mucho mas que todos esos que les encanta humillarte.- dijo Narci poniéndose en pies muy molesta.
QuizasQuizás si tengas razón, pero no lo sé.- decía la rubia.
Mira Luna de verdad que tu filosofía me harta.- le dijo la pelinegra mientras salía de la habitación dando un portazo.
Luna observó por un rato la puerta por donde había salido la chica. Una lágrima corría por su mejilla. Ella entendía el punto de su amiga, mas su personalidad no le permitía ser de otra forma. Se puso de pie y decidió que era hora de tomar su primera clase. Deseaba que el día le fuera mejor de lo que le había ido su mañana. Un castigo y una discusión con su mejor amiga, definitivamente que había empezado muy mal esa mañana. Se dirigió a la clase de cuidado de criaturas mágicas, con muy poco animo. Al llegar Ninguno de sus compañeros había llegado, ya que faltaban diez minutos para que la clase comenzara. Hagrid ya se encontraba preparando la clase de ese día.
Buenos día Luna. Llegas temprano hoy.- dijo un muy emocionado Hagrid.
Si, buenos días Profesor.- le dijo la chica mientras le daba una sonrisa que al cemí gigante le pareció extraña, no con la alegría que solía llevar la chica.
Luna, ¿Estas bien?- le preguntó Hagrid mientras se acercaba a la chica y ponía su manos de grandes dimensiones en el hombro de ella.
Sabe si le digo que si le mentiría, cosa que detesto hacer.- le respondió la rubia mientras dirigía su mirada hacia el gigante quien pudo notar que tenía los ojos llenos de lágrimas.
¿Te puedo ayudar en algo?- le preguntó el guarda bosques sin saber que decir ni hacer.
Si, ¿Puedo ayudarlo con los animales que vayamos a tratar hoy?- preguntó ella.
Bueno esta bien ven. Hoy trataremos con unos animales muy pequeños y dulces. Son como un tipo de ratón, pero muy peludos. Se llaman Los chirridos.- dijo el cemí-gigante mientras caminaba hacía una caja no muy grande.
¿Por qué se llaman de esa manera?- preguntó Luna que con eso trataba de despejar su mente.
Ven y lo veras.- le dijo muy emocionado Hagrid.
Se acercaron a la caja y al abrirla, Luna pudo ver muchas motitas de pelo que se movían en la caja. Hagrid le dijo que tomara uno. Ella sin titubear metió su mano en la caja y de ella sacó uno de los animalitos. El animalito en cuanto ella lo tomó comenzó a hacer un ruido. "chirri, chirri, chirri", ese era el sonido producido por el animal, con eso pudo identificar el por que del nombre. Ella comenzó a reír y a jugar con la pequeña ratita.
Así me gusta verte feliz, como eres normalmente.- le dijo el hombre dando una gran risotada al verla sonreír.
Sabe, a veces es buenos purificar el alma con lágrimas, sacando lo que se lleva adentro. Y eso fue lo que hice. Ahora gracias por ayudarme.- le dijo dándole una sonrisa totalmente pura y sincera al gran hombre que lo hizo enternecer.
No, hay de que. Recuerda que todo problema tiene una solución.- le dijo el hombre y sin saber lo que sucedía aquellas palabras dieron nuevos bríos a la rubia, habían sido palabras de luz. "Es cierto nada es imposible de solucionar" se dijo a ella misma, mientras volvía a acariciar al animalito.
En ese momento comenzaron a llegar todos sus compañeros de clase. La chica colocó el animalito en la caja, pero algo muy extraño ocurrió el animal comenzó a hacer el ruido con tanta agudeza que molestaba a los oídos de todos los presentes. La chica sin saber por que volvió a tomar el animal, mientras volteaba su vista hacia Hagrid que miró hacia la rubia entre sorprendido y divertido.
¿Qué le sucede?- preguntó extrañada la rubia ante el extraño comportamiento del animal que en cuanto ella lo tomó se volvió a callar.
Es muy sencillo, te escogió como su dueña. Es muy raro que esto ocurra ya que ellos son animales que les gusta vivir en grupos de sus misma especie. Pero en ocasiones, por razones desconocidas escogen un ser humano para que sean sus dueños, para ayudarse mutuamente. Este al parecer te escogió a ti. Yo te pregunto estas dispuesta a cuidarlo y velar por este pequeño.- le preguntó el profesor ante la cara atónita de todos los estudiantes presentes.
Claro que sí. ¿Me lo permitirán en el colegio?- preguntó la chica que estaba encantada con el animal pero no sabía si le dejarían poseerlo.
No te preocupes Luna. De eso me encargo yo.- le dijo sonriendo el semi gigante.
Ese día la clase fue sumamente interesante todos tomaron uno de los Chirridos. Aprendieron muchas cosas acerca de ellos como que comen hojas verdes y les fascinan los dulces. Al final de la clase todos colocaron los chirridos asignados en la caja y ninguno hizo lo de él de Luna. Todos comenzaron a caminar hacia el castillo, pero Luna se quedó para preguntarle algunas especificaciones de cómo se cuidaba el animalito a Hagrid. Cuando termino de hablar con el hombre emprendió su camino hacía el interior con la peludita ratita en su hombro muy cómodo, ya que poseían unas garras especiales que les permitían trepar y mantener una posición fija si lo deseaban. Cuando iba hacia la mitad de el camino se encontró con una chica pelinegra esperándola.
Hola- le dijo la chica apenada con la cabeza gacha.
Hola- le contestó la rubia que se detuvo frente a la chica.
Sabes quería ofrecerte una disculpa por lo de esta mañana sabes que en ocasiones, no pienso lo que digo, o lo digo por impulso no por que lo sienta realmente. No te puedo obligar a cambiar lo que tu eres. Tu eres Luna Lovegood, un ser especial y único, diferente a los demás. Y pensándolo bien si cambiaras no serias tu.- le dijo Narci mientras sus ojos se comenzaron a llenar de lágrimas.
Amiga, no tienes por que disculparte. Y si creo que tienes razón en muchas de las cosas que me dijiste, pero la vida es hermosa para malgastarla haciendo caso a decerebrados. Sabes te quiero y algo como eso no romperá nuestra amistad.- le dijo Luna mientras le daba un abrazo a la que se había convertido en su mejor amiga.
Ya basta de sentimentalismo que te parece si entramos. Sabes me gusta tu ratita ¿Ya sabes como se llamará? – preguntó Narci mientras tocaba al animalito que era blanco y muy bonito.
Si se llamará Orión- dijo Luna sonriéndole a su amiga.
¿Cómo la constelación?- preguntó Narci enarcando una ceja.
Exacto- respondió la rubia mientras ambas se encaminaban al invernadero del castillo nuevamente juntas.
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Espero les haya gustado el capítulo, y espero me digan que les pareció. Besos y si tardo un poco en actualizar es debido a lo de mi salud. Besos Gigantes y cuídense muchísimo.
