Hola! Espero que hayan tenido unas felices fiestas si las celebran y que el próximo año sea dichoso para todos ustedes!
Con respecto al fanfic... prepárense para el drama, muuuuuucho drama, tomará un tiempo hasta que haya smut, lemon, o como sea que quieran llamarle a las escenas sexuales que no sean sueños o flashbacks.
A continuación el capítulo, disfruten! es laargo.
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El todo
Había visto muchas cosas bien hechas en el mundo. Había visto los árboles mecerse con el viento mientras los suaves rayos de sol se colaban por las ramas, había olido las flores en primavera, había degustado los vinos más suaves y dulces de la tierra, había oído a Beethoven, Chopin, Tchaikovski… había sentido las suaves caricias de Dohoon mientras concebían pero nada era más perfecto que él.
-Es perfecto. –le decía la enfermera mientras le alcanzaba a su bebé aún unido a él por el cordón umbilical.
Pero no necesitaba que nadie se lo dijera. Él lo sabía desde el preciso momento en el cual sintió que su cuerpo albergaba a Namgi quien ahora daba gimoteos idénticos a los suyos.
No lo podía creer.
Sentirlo en su vientre era una cosa pero tenerlo piel con piel contra su pecho, sentirlo lleno de vida e inocencia… no podía dejar de llorar.
Ese era su hijo, el hijo de Dohoon y suyo…
-Lo hiciste, Jiho. –le dijo su alfa lleno de alegría mientras él mismo no podía contener las lágrimas mientras acariciaba la pequeña espalda ensangrentada de Namgi y Jiho se hinchó de primitivo orgullo omega. Dohoon había puesto su simiente en él, sí, pero fue Jiho quien lo protegió dentro de su cuerpo, fue él quien lo alimentó, quien le abrigó en su vientre hasta que esté listo para salir al mundo y ahora estaba allí. Perfecto y sano.
Nada importaba como el doctor embarazado de trillizos les había dicho. Volvería a parir cuarenta horas más si eso significaba tenerlo con él. Con ellos.
Los enfermeros y doctores dejaron que la familia se reconociera, que se marcaran el uno al otro y cuando el momento llegó, cuando el pequeño bebé dejaba de gimotear al sentirse protegido por sus padres, un cauto enfermero beta se acercó con unas tijeras.
-Señor Moon, ¿Haría los honores?
Dohoon tomó las tijeras que le daban y cortó en medio de las pinzas que habían colocado en el cordón, todavía aprehensivo al no saber si el bebé o su gestante sentirían alguna clase de dolor pero lo hizo con cautela como le indicaron, mirando a Jiho y a su hijo por el rabillo del ojo.
-Llevaré a su bebé ahora, ¿está bien? –preguntó el mismo enfermero y a Jiho se le cruzó un momento de pánico por su sonrojada y cansada cara. Sería la primera vez en seis meses que Namgi no estaría con él. –Tenemos que conducir algunos exámenes de rutina, hay que limpiarlo y abrigarlo y usted tiene que alumbrar la placenta también.
Jiho miró a Dohoon con enormes ojos amarillos llenos de incertidumbre. –Estará bien, yeobo, deja que los doctores hagan su trabajo.
-Ve con él, por favor. –le pidió a su alfa, además no quería que él esté presente para el no tan agradable espectáculo de la última fase del parto. Dohoon le besó la frente aun mirándole como si se tratara de algún dios y asintió.
Dubitativo todavía, Jiho dejó que separaran a su bebé de su pecho quien, al sentirse lejos de su gestante, inmediatamente comenzó a llorar. Le pusieron en un coche, le cubrieron brevemente y se lo llevaron, Dohoon iba detrás de los dos enfermeros y el doctor que escoltaban a su hijo.
-No duermas todavía, Jiho. –le dijo su obstetra mientras una enfermera ponía algo en su intravenosa y un joven y apuesto enfermero le presionaba el vientre. –el último esfuerzo.
Jiho no supo de qué estaba hablando cuando sintió contracciones otra vez, comenzó a ponerse nervioso nuevamente, pero la placenta resbaló de él, llenando la habitación de un extraño y metálico olor.
Si no fuese porque estaba a punto de desmayarse del cansancio, Jiho se sentiría avergonzado pero al equipo médico pareció no afectarles para nada.
-Necesitarás un par de puntos aquí, Jiho, lo haré rápido y te limpiaremos, luego podrás descansar.
Jiho solo asintió a esas alturas y prácticamente no sintió nada mientras le cosían y el mismo apuesto enfermero beta le limpiaba. Ese enfermero le hacía recordar a Ewon.
Se entristeció, tal vez más de lo que debería… su amigo ni siquiera había llamado para verificar cómo estaba. Se le partía el corazón por ello. Él le había prometido estar con él mientras daba a luz y eso era tal vez lo único que le había tranquilizado durante el último mes. Ewon había jurado estar al alcance de una llamada para él pero eso no había ocurrido.
Ewon nunca rompía una promesa, se decía. Tuvo que haber pasado algo muy grave.
Jiho se durmió con esa sensación agridulce en su pecho mientras aún le limpiaban.
Tenía que recuperar fuerzas. Después de todo, se había convertido en padre hoy día.
oOo
La nada
Condujo los 20 minutos con su rostro adolorido por los golpes que aquellos vándalos blancos le habían dado, pero ahora no podía pensar en otra cosa que llevar a Ewon a un lugar seguro.
Llegó al hospital por fin, se estacionó mal y los transeúntes inmediatamente giraron la cabeza para ver semejante escena. Un alfa con la mejilla anormalmente hinchada y de un color grotesco salía con un omega rubio con sangre en la cabeza y oliendo a celo todavía pero a Mookyul no le importó, avanzó y cruzó la primera puerta del hospital que vio.
-La puerta de emergencias está al otro lado del edificio, señor, esto es consulta externa. –le dijo un guardia y Mookyul balanceó el peso de Ewon en un brazo mientras que con el otro agarró al beta del cuello y lo lanzó a la primera pared que encontró.
- ¿Crees que me importa una jodida mierda por dónde tengo que entrar? ¡Acaso no tienes ojos o nariz, pedazo de escoria! ¡Necesito que el puto doctor Beckman le atienda! ¡Ve por él antes de matarte!
El espantado guardia se zafó del agarre de Mookyul tan pronto como fue soltado y tomó un teléfono de la recepción. Poco le importó que algunos le miraran como si le hubiese nacido una segunda cabeza y otros con conmiseración en sus facciones. No fueron ni diez minutos y un rostro que creyó haberlo visto en alguna parte apareció. Agradeció internamente que se tratara de un beta, no creía poder soportar alguna otra dinámica ahora.
- ¡Por qué nadie ha traído una maldita camilla! –gritó el doctor hablando coreano fluidamente con apenas un poco de acento. Inmediatamente el delgado extranjero se acercó a ellos y destapó la cara del Zorro.
Mookyul vio cómo trató de mantener una expresión estoica y profesional pero su aroma de ira le traicionó. Eficientemente tomó el pulso de Ewon y no pareció contento, tampoco con lo que dedujo al abrirle los párpados y apuntarle con una pequeña linterna. En ese momento una asustada enfermera llegó con lo que había pedido el doctor y solo entonces Mookyul soltó a Ewon.
-Busca la ficha de Ewon Jung. –le ordenó el doctor Beckman a la enfermera mientras comenzaban a moverse rápidamente a través de los pasillos hasta llegar a una habitación etiquetada como "sala de traumas 3" –trae a la doctora Wang de neurología aquí de inmediato, reserva una tomografía y necesito un equipo de trauma aquí.
La enfermera se fue con pasos ligeros mientras Mookyul se preguntaba por qué Ewon tenía una ficha en este hospital y por qué conocía al doctor Beckman. Estaba a punto de preguntarle pero cinco personas entraron.
Como abejas, todos se aglomeraron alrededor de Ewon y como si lo hubiesen ensayado, cada persona hacía un trabajo específico. Le desenvolvieron de la sábana y el aroma de ira e indignación de todos inundó el aire mientras se entremezclaba con el aroma de dolor de Ewon.
Después todos comenzaron a hablar en términos que él no entendía mientras ponían intravenosas, pegaban electrodos y lo evaluaban de arriba abajo.
-por Dios, ¿cómo puede alguien hacer algo así? –murmuró una omega mientras llegaba a la fuente de la sangre que manchaba las piernas de Ewon y Mookyul lo vio también.
Estaba tan abierto y tan roto que era doloroso solo verlo.
Todos lo miraron después, sintiendo el aroma picante característico de un alfa a punto de entrar en furor. – Yeong, revisa al señor Mookyul Eun… -dijo el doctor extranjero.
-No, Solo necesito que cuiden de Ewon. -respondió mientras seguía parado como una gárgola vigilante en un rincón de esa habitación que seguramente había visto muchas muertes, sus manos a los costados hecho puños resistiendo lo mejor que podía el deseo de desgarrar la garganta de alguien.
En ese momento una doctora alfa entraba. – Yang Li, por fin, -dijo aliviado el doctor Beckman. –tenemos un trauma en el temporal derecho y las pupilas no se están dilatando simétricamente.
En lugar de ir directamente a Ewon, la doctora percibió la ira del alfa a su derecha. –seré la neuróloga de su omega, señor Eun, sé que está pasando por un evento traumático pero deje que el doctor Beckman le pregunte algunas cosas afuera, seguro usted entenderá.
Mookyul estaba a punto de decirle que se fuera a la mierda porque él no dejaría a su Zorro pero estuvo más impactado al oír que se referían a Ewon como "su omega". Notó a la doctora tan estoica y profesional que decidió no ser una peste por primera vez en su vida y hacer lo que le decían que haga. –por favor… él… él es todo para mí…
-Seguro es menos grave de lo que se ve. –trató de tranquilizarle con aquella mentira pero fue sincera en lo siguiente: –cuidaremos de él.
Inmediatamente la doctora Wang reemplazó al doctor Beckman quien se quitó los guantes de látex, se acercó a él, le palmeó la espalda y le invitó a salir.
Mookyul le siguió entonces aún no convencido de que sería lo mejor dejar a Ewon solo con un montón de extraños pero mientras caminaba detrás del doctor comenzó a sentir que la adrenalina que le había hecho pelear y sobrevivir y proteger comenzaba a desvanecerse de su cuerpo.
-Insisto en una revisión, señor Eun. –repitió el doctor formalmente mientras le sostenía del codo para no dejarle caer lo cual era un poco cómico al Mookyul ser casi una cabeza más alto que el doctor.
Mookyul negó con la cabeza. –Después, estoy bien, he estado peor.
Pero el doctor tenía que portarse terco y Mookyul estuvo sorprendido cuando en lugar de obedecer a un alfa a punto de entrar en furor, el beta dejó que su tranquilizador aroma le bajara los latidos del corazón mientras le llevaba a una camilla en el área de emergencias.
-Te dije que no era necesario. –protestó el alfa, olvidando el lenguaje formal.
-Y yo te dije que insistía en una revisión. –le dijo serenamente mientras le recostaba y cortaba la camisa sucia. Él mismo siseó del asco al oler su cuerpo que no había limpiado en días, sin embargo al doctor no pareció molestarle mientras le revisaba enteramente. Solo interrumpió su escrutinio para pedirle a un interno que trajera un supresor de alfípidos.
-Trata de respirar, el supresor te dejará un poco mareado. –le informó. –pero si Ewon se despierta y desea verte, en su condición no podría tolerar oler a un alfa en furor.
Mookyul no comentó. Por un glorioso instante, el alfa se desconectó de lo que estaba pasando al tener al extranjero doctor calmándole pero todo regresó de una sola vez y con venganza después de lo que le dijo el beta.
La cara cruel de Gunwoong llegó a su cabeza y vio rojo otra vez. Lo mataría. ¡Lo mataría! ¡Con sus propias manos! ¡Le haría pedazos!
Le… le haría…
-Te dije que trataras de respirar, Mookyul. –le recordó el doctor mientras sentía que una aguja salía de su bíceps. Estaba tan ensimismado en la ira que ni siquiera había notado que el doctor ya le había inyectado. Ya comenzaba a ver todo doble y las luces centellaban con mayor fuerza. –Tienes una costilla dislocada, te la acomodaré a la cuenta de tres, ¿está bien? –Mookyul solo asintió y anticipó el conteo al que le seguiría el dolor pero el doctor la acomodó así, sin más.
Ya podía respirar mejor. –Eso es… no tienes ningún otro daño, solo un horrible moretón en la cara.
Mookyul tragó con dificultad y cerró los ojos. –Te dije que estaba bien.
Tan bien como podía estarlo alguien que había recibido golpe tras golpe, ya sea literal o figurativo desde hace casi una semana. el doctor estaba a punto de decirle algo pero fue interrumpido por una enfermera.
-Doctor Beckman… un minuto por favor. –le apartó la enfermera. Mookyul los vigilaba y notó el cambio en la tranquila cara del doctor. Estaba molesto.
De regreso, la enfermera miró concienzudamente a Mookyul. No esas miradas lascivas a las que estaba acostumbrado sino una que le hizo sentir como un cuerpo de anfiteatro, desnudo y abierto para el estudio de todo lo que tenía adentro.
- Su omega tiene una hemorragia cerebral leve y mucha fiebre por su celo. –comenzó la enfermera sin más. –Eso le provocó anomalías en sus reflejos pero ya son estables, sin embargo la doctora Wang quiere hacer una cirugía exploratoria en búsqueda de coágulos así que necesito el consentimiento de algún familiar.
Mookyul se quedó de una pieza. –Ewon es huérfano.
-Entonces el consentimiento de un o una alfa con quien haya tenido el contacto más largo.
Mierda.
-Señorita. –trató de razonar Mookyul. –Yo soy su pareja.
-¿Están enlazados?
-No, pero-
-¿Casados, entonces?
-Tampoco, el asunto es que-
-Entonces si usted no es el alfa con quien más tiempo se haya conocido, no es su consentimiento el que necesitamos. ¿Sabe de alguien que pueda firmar?
Mookyul estaba drenado de cualquier deseo de lucha en ese momento. Tan solo quería darse un baño y acurrucarse junto a Ewon para dormir mil años, fingiendo que todo este fiasco había sido una pesadilla. Finalmente el doctor intercedió.
-¿Crees que podríamos pedir esto a Dohoon Moon?
Mookyul frunció el ceño. ¿Cuántas cosas más sabía el doctor Beckman sobre ellos? Pero no podía pensar en eso ahora, tampoco podía pensar que en alguna parte de él, Mookyul se sentía avergonzado al tener que llamar a otro alfa para que sea responsable por Ewon pero ahora no podía darse el lujo de arrogancias como aquellas.
-Necesito un teléfono. –dijo con la voz más ronca de lo normal.
Inesperadamente, el doctor le ofreció su celular y Mookyul trató de buscar en su cabeza el número de Dohoon, sin embargo solo recordaba el de Jiho. Lo marcó de todos modos, sabiendo que tenía que encontrar al otro alfa como sea.
Solo tuvo que esperar dos tonos e inesperadamente una voz conocida contestó. - ¿Aló?
-Dohoon. –Fue lo único que dijo para saludar al alfa, preguntándose por qué respondía el celular del omega.
Hubo silencio primero, luego se oyó que Dohoon se disculpaba con alguien y salía de la habitación donde se encontraba. –Sinceramente no sé qué decirte en este momento.
Mookyul juntó las cejas, confundido. -¿De qué hablas?
-¡Mierda, idiota! –Dohoon masculló oyéndose bastante furioso. –¿Acaso has estado debajo de una roca o algo?
Mookyul gruñó y quiso responderle sarcásticamente que eso era precisamente lo que había ocurrido pero estaba tan drenado que no se encontraba a sí mismo. –algo así… mira, no te llamaría si no fuese necesario, tengo una situación aquí.
-¿En serio? Wow, ¿Acaso no crees que un recién nacido también es una situación? ¡Estuvimos llamándolos y esperábamos al menos un mensaje o algo pero nada!
Mookyul abrió los ojos, aun teniendo en frente a la enfermera y al doctor que parecían agitarse con cada segundo que pasaba.
Namgi finalmente había nacido y ni Ewon ni Mookyul estuvieron para ese momento especial de Jiho. ¿El universo quería matarle del dolor? - Dohoon, realmente me alegro por ti y espero que tu criatura haya nacido sana y que tu omega se encuentre bien pero… algo pasó, ¿está bien? Y necesito que vengas.
El primer impulso de Dohoon fue cortar la llamada, el segundo fue contestarle que de ninguna manera iba a dejar a su omega y a su bebé para meterse en un avión a Suiza, finalmente revisó el número del que le llamaba Mookyul y notó que era coreano. Se sorprendió y cualquier rastro de furia se evaporó al procesar las palabras del otro alfa, su voz. ¿El maldito gángster sonando como si fuese un humano vulnerable? -¿Qué pasó?
Dolió… y sabía que dolería y seguiría doliendo hasta que muera, que cada vez que tuviese que hablar, demonios, cada vez que siquiera tuviese que recordar todo esto se desmoronaría y gritaría internamente. –Algo malo. –fue todo lo que pudo decir Mookyul. –estoy en el hospital Cheil y los doctores necesitan del alfa que haya conocido a Ewon por más tiempo para firmar el consentimiento para una cirugía.
El alfa al otro lado de la línea tuvo que sentarse en una de las sillas del pasillo del hospital, podía oír a eomoni aun diciéndole a Namgi lo hermoso que era pero a medida que la sensación de sorpresa le reemplazaba la de preocupación, todo se fue callando, solo dejándole oír su corazón en los oídos y la sensación de las sienes que le latían dolorosamente. –Es-espera…
-¡No puedo esperar! –explotó Mookyul, desesperado–¡Trae tu jodido trasero aquí y firma los malditos papeles!
Mookyul le pasó el celular al doctor nuevamente quien al ver que Mookyul no había terminado la llamada, aprovechó para decirle al otro alfa que entrara por emergencias y que condujera con cuidado para finalmente colgar y mirar al alfa que trataba de hacer todo lo posible por mantenerse cuerdo.
-Doctor… -interrumpió la enfermera sigilosamente otra vez, asegurándose de mantener la voz baja para que el alfa no la oyera y mirando con tristeza el espectáculo. –necesitamos que revise el daño de… de la violación…
El beta se rascó la mejilla sintiéndose impotente. Esa era la parte de su trabajo que odiaba. Cuando omegas rotos llegaban a sus manos, abusados y destrozados y él solo podía desinfectar, coser y reconstruir el daño físico al que habían sido sometidos pero sin poder hacer nada por el daño emocional.
Había estado tratando de evadir ese momento el mayor tiempo posible pero mientras no tengan el consentimiento firmado, no se podría hacer nada por la herida de cabeza de Ewon y tendrían que aprovechar el tiempo y seguir el protocolo de tratamiento para asaltos sexuales.
Con los hombros caídos el doctor dejó a Mookyul, un hombre del que había oído bastante cuando habían hablado con Ewon por teléfono y sacó su celular nuevamente.
"Día terrible… ¿Anímame?" Escribió a Se-Jun que seguía en casa con los trillizos. No tuvo que esperar mucho y recibió una fotografía de sus preciosos bebés acurrucados entre ellos, durmiendo pacíficamente. ¿Cómo podía este mundo estar lleno de tantos contrastes? ¿Cómo podía haber semejante inocencia y tanta destrucción al mismo tiempo?
"Un momento a la vez, amor… respira y continúa, ¡Te amo!" fue el mensaje que recibió después de la fotografía, eso le dio el valor suficiente para abrir la puerta de la sala de traumas número tres.
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Después de dar vagas explicaciones a sus padres y a las madres de Jiho y haber recibido miradas reprobatorias de los cuatro mayores al dejar a su hijo recién nacido, Dohoon tomó transporte público sabiendo que no habría manera más rápida de viajar desde Gangnam hasta Mukjeong y esquivar todo el tráfico en medio. Además no confiaba en que sus temblorosas manos pudiesen sostener un volante firmemente.
Tan pronto como se subió en el tren subterráneo llamó la atención de todo el mundo. Sabía que olía diferente, sabía que su aroma delataba la condición de alfa con un recién nacido pero también se sentía tan ansioso que no podía enmascarar su aroma de preocupación. Después de un momento las personas volvieron a sus asuntos y agradeció al cielo por ello. No necesitaba de miradas extrañas de desconocidos, tan solo necesitaba llegar a Cheil.
Cheil… ¿Qué rayos hacía Ewon en un hospital que era mayormente para omegas y bebés? ¿Qué hacían ambos en Seúl cuando según todas las personas a quienes había llamado en su desesperación por contactarles le habían dicho que Mookyul y Ewon estaban en Suiza? ¿Qué había sucedido para que Ewon necesitara una cirugía?
Las preguntas eran infinitas y pasaban por su cerebro como las luces del túnel por el que pasaba el tren, distorsionándose y mareándole.
"Siguiente parada, Mukjeong – Cheil. Siguiente parada, Mukjeong – Cheil. Transite por su derecha, por favor."
Dohoon se alistó para salir junto con unas cuantas personas más que nuevamente le miraron al percibir tan extraña combinación en su olor. No les prestó atención esta vez y pronto la velocidad redujo hasta parar y las puertas se abrieron dejando entrar algo de aire al sofocante interior del metro.
Se encaminó al imponente hospital de vidrios turquesas y con varios edificios interconectados por puentes, cada paso siendo más pesado que el anterior pero sintiéndose tan inestable como un barco de papel en un huracán. Se fue acercando poco a poco al rótulo enorme de letras rojas que gritaba "Emergencias". No tuvo que buscar por nadie, Mookyul ya estaba allí.
Y solo con mirarle ya supo que sea lo que sea que haya ocurrido, era malo.
Muy malo.
Nunca había visto a su antiguo rival tan golpeado, tanto física como emocionalmente, ni siquiera cuando supo que Ewon se había acostado con él. El alfa estaba en camiseta y pantalón de algodón de color gris, obviamente el conjunto más pequeño de lo que el alto alfa necesitaba y algo de calidad estándar y tan distinto de los despampanantes atuendos acostumbrados que era hilarante. Pero eso no era todo.
Era su cara desfigurada por un moretón en la mandíbula y en el ojo izquierdo y por un odio tan intenso que la mayoría de personas que transitaban se desviaban de su camino, obviamente asustados de ser un blanco fácil para un alfa rabioso. Era una roca en medio de un río. Todo pasaba alrededor a él.
Finalmente estaba fumando, algo que Ewon le había prohibido y si el gran gángster estaba desafiando el decreto de su Zorro, entonces era por una enorme razón.
–Hey. –le dijo Mookyul sin mucha emoción, escondiendo esa ira primitiva y perversa en algún lugar, se apuró dando unas pocas caladas más antes de pisar el cigarrillo.
Dohoon, envuelto en aroma metálico de parto de omega y el dulzor lechoso de una nueva cría, le miró como cachorro perdido esperando algún tipo de respuestas.
-No quiero hablar. –le dijo firmemente mientras le metía a la sala de espera de urgencias. –Solo firma los papeles y…
-No puedo hacer eso, Mookyul. –se negó Dohoon. –No puedes hacer eso… tienes que decirme algo o no podré soportarlo.
¿Estaba bromeando? Él era el que no podía soportarlo, no sabría cómo soportarlo. Ni siquiera estaba seguro de poder traducir todo lo que había sucedido en palabras. Todo seguía siendo un remolino de un evento desastroso tras otro que estaba sorprendido de siquiera estar parado.
-El Zorro… él… dijeron que está estable, tiene una contusión en la cabeza pero quieren ver que no haya coágulos y necesitan hacer una cirugía exploratoria. –vio cómo Dohoon estaba a punto de decir algo más pero le puso la mano frente a su cara. –por favor, Moon Dohoon, no… simplemente no. Te diré todo pero no ahora… no… no puedo hacerlo ahora.
Dohoon entendió lo suficiente y tal vez más. Mookyul siempre se aseguraba de armar el acto de alfa engreído, autosuficiente y feroz frente a él, nunca le había dejado ver ninguna emoción que no fuera desdén o aburrimiento o posesividad hacia Ewon, era el alfa poderoso y dominante que no dejaría que nada le quiebre pero ahora…
Ahora Mookyul estaba roto, era tan evidente que eso le hizo dudar que una simple contusión sea lo único que había sucedido.
-Finalmente. –dijo una voz más suave detrás de ellos. –Dohoon Moon, un placer, soy el Doctor Beckman. –se presentó el beta con un coreano formal impecable, aunque lo hizo de forma innecesaria porque Dohoon le recordaba perfectamente y volvió a sentirse confundido. ¿Qué quería ese doctor beta con ellos si él se especializaba en medicina reproductiva omega? Sabía que nadie quería que hiciera preguntas así que solo aceptó la presentación formal y dio una similar en respuesta. –Aquí está el consentimiento. Necesita saber que Ewon tuvo una fuerte contusión, tuvo un poco de derrame pero las cosas están bajo control ahora, sin embargo la neuróloga cree necesario hacer una cirugía exploratoria que es mínimamente invasiva, se trabajará con técnica laparoscópica y solo será entrar, mirar y salir si no hay coágulos. Si los hay tendremos que absorber los que sean posibles absorber y administraremos anticoagulantes. Le mantendremos en observación unos días y luego… bueno, otros tratamientos le seguirán a su condición.
Le entregaron un papel sujeto a un tablero para escribir azul, había seis hojas de las cuales no entendía nada así que las pasó una a una buscando los lugares donde tenía que poner o sus iniciales o su nombre o su firma. Escribió temblorosamente todo y se lo devolvió al doctor.
Harry los dejó tan pronto como tuvo los papeles en las manos diciéndoles que les comunicaría las noticias cuando las haya.
Para cuando quiso preguntarle a Mookyul de qué "condición" hablaba el doctor, Mookyul ya estaba caminando hacia la salida otra vez.
-Espera. –exigió Dohoon, deteniéndolo del brazo. -¡Espera!
Mookyul se detuvo, le miró con la peor mirada que podía darle. Realmente no estaba de humor para lidiar con el alfa que había babeado por Ewon durante media vida. No quería pensar en que Namgi nació y ellos no estuvieron ahí para apoyar a Jiho, después de un embarazo tan complicado… no quería pensar en nada, solo quería beberse media botella de bourbon –si es que no se desmayaba después del cuarto trago –y olvidarse de todo esto.
Y después planear una muerte.
Una muerte sangrienta y dolorosa y lenta…
-¿De qué condición hablaba el doctor? ¿Y por qué está en este tipo de hospital? ¡Vamos, viejo, dime algo! ¡Voy a volverme loco aquí! ¡No puedes dejarme colgado, así! ¡No-
-¡Lo violó! –explotó Mookyul, su cerebro en shock. Comenzó a temblar nuevamente, la camiseta de los pacientes de fisioterapia que le habían dado después de permitirle tomar un baño en las duchas de los residentes se le pegaba a la espalda con un sudor frío.
Lo dijo.
Lo hizo real… no era una pesadilla. Todo esto era real y vio cómo las cejas de Dohoon casi desaparecían en la línea de su cabello y luego se fruncían, estando él totalmente confundido.
-¡Gunwoong violó a Ewon! ¡El maldito… el…!
Fue instinto. El alfa dentro de Dohoon se encandiló al saber que Ewon, a quien había dejado al cuidado de Mookyul, había sido violado. Su mejor amigo…
Arrastró a Mookyul afuera, le tiró al suelo y se puso sobre él. -¡Maldito! ¡Cómo pudiste dejar que algo así sucediera! ¡Cómo pudiste! –gritaba Dohoon con lágrimas corriéndole libremente por su rostro, Mookyul debajo de él aguantando todos los golpes sin hacer ademán de protegerse. -¡Tenías que protegerle! ¡Es tu culpa, escoria! ¡Si nunca te hubiera conocido!
Guardias de seguridad llegaron para separar a un rabioso Dohoon de Mookyul. Las personas murmuraban a su alrededor y finalmente llevaron a Dohoon a la salida del hospital a rastras, rabiando y espetando incongruencias en medio de su ira.
Mookyul solo asintió cuando le preguntaron si estaba bien y respondió que era absurdo presentar cargos cuando se lo sugirieron. ¿Cómo presentar cargos cuando Dohoon tenía toda la razón?
Fue él… fue su culpa. Si él no hubiese ido a Suiza. Si él no habría permitido que Gunwoong metiera las narices en sus vidas. Si él no hubiese sido un perro codicioso.
Si no le amaría tanto que egoístamente le metió en la cloaca entera que era su existencia…
Todo era cierto. Se merecía esa golpiza y una mucho peor.
Se merecía estar muerto por el deshonor de no haber protegido a quien más amaba.
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Tae Hyonyi, 20 años, totalmente privado de sueño durante los últimos meses, ahora dormía como si estuviese hibernando.
Es que era diferente trabajar 24/7 para un magnate de dudosos ingresos que le trataba con la punta del zapato a estar plácidamente a sus anchas ahora que su jefe estaba en Europa. La única evidencia de que seguía trabajando era su paga transferida a su cuenta como si trabajara tiempo completo… y desagradables horas extra.
Se acurrucó más en su cama después de haber comido diez mil wons de uhmook y bebido lo que creía era una caja entera de té de manzanilla, parcialmente en paz ahora que su madre estaba en el área paliativa del Hospital Samsung.
"¿Por qué tienes que hacer esto conmigo, eh?" le recriminó a su cerebro. "Estaba disfrutando mi tiempo para mí…"
Su madre estaba muriendo, sí. Cáncer de útero, metástasis en el intestino, capa retroperitoneal y senos. Ella era el único soporte que su hermana y él tenían en esta vida y habían luchado contra su cáncer desde poco antes de que él se graduara de la preparatoria, el seguro médico de su mamá solo podía cubrir una parte de sus caros y dolorosos tratamientos, cirugías y medicamentos y él tuvo que dejar la universidad "para después" como le había mentido a su mamá. Tenía que comenzar a trabajar si no querían perder su casa, tenía que trabajar si quería que su hermanita tuviese un techo sobre su cabeza y la posibilidad de seguir yendo a la preparatoria.
Fue en ese tiempo que en uno de sus turnos nocturnos como operador de taxis cuando conoció a Gunwoong Lee. Llegó directamente hacia él oliendo a alcohol y a rabia y le pidió que le consiguiera un taxi. Era la mitad de la madrugada y la unidad más cercana estaba a media hora de allí.
No estaría mintiendo al decir que el hombre le provocó escalofríos desde el primer instante, toda esa frialdad y autoridad juntas le hacían presentar el cuello inconscientemente… y mientras esperaban el taxi, el hombre le preguntó descaradamente si necesitaba dos millones de wons.
"- ¿qué clase de pregunta es esa?
-Una pregunta de sí o no. –apuntó el alfa, sacó su billetera y vació su contenido de efectivo. –entenderás que no llevo conmigo dos millones de won, aquí hay como un millón… te daré el resto después.
-¿Después de qué?
El alfa sonrió torcidamente y le miró sin avergonzarse un poco. -… Seguro con todo ese cabello rojo y esa fragancia, esta no es la primera vez que te han pedido algo así… ¿Qué tal suena un millón más?"
Tres millones…
Su virginidad había costado tres millones.
Bueno… era una persona optimista. Tan pronto salió de la cara suite de Gunwoong Lee con su entrada palpitante y herida había preferido pensar que había hecho un trueque. Su virginidad a cambio de las dos últimas cuotas retrasadas de la hipoteca.
La historia se repitió la misma noche de la siguiente semana… y de la siguiente. Siempre tres millones dejados en la vasija del lobby para que él los tomara cuando salía. Sabía que debía sentirse mal por… por prostituirse… pero no era como si un omega recesivo sin educación podía hacer algo más.
Esa tercera noche, Gunwoong Lee llegó con una nueva proposición.
"-Si haces un café medianamente decente, podría contratarte como mi secretario… ¿Te gusta la idea? No tendrás que hacer nada difícil, solo conducir, vigilar mi agenda y abrir esas lindas piernas. Quince millones cada mes y todos los gastos médicos cubiertos hasta que tu madre muera."
Esa debió haber sido la primera señal que debió haber leído y huido, no importaba cuánto dinero le ofreciera. ¿Cómo lo sabía? Pero eso era lo de menos. ¿Cómo podía mencionar a su madre cuando acababa de usar su cuerpo por tres millones de wons?
Pero no importó… la desesperación le cegó y con mirada horrorizada e inundada en lágrimas asintió.
Nuevamente quiso ser optimista. Solo se vendería a un solo hombre y ganaría lo que todos los omegas del distrito rojo ganaban juntos en semanas.
Cuando finalmente creyó que el problema más grande estaba solucionado, el doctor de su madre le palmeaba la espalda después de decirle que no podían hacer nada más, que se llevara a su madre a morir en casa.
No fue a trabajar ese día y Gunwoong llamaba furioso, exigiendo saber dónde estaba.
"-Mi… mi madre está muriendo… el doctor dijo que tengo que llevármela a casa…
-Oh, santo cielo. –gruñó el alfa, fastidiado. –Si le pago a tu madre los cuidados paliativos volverías a trabajar? Es una locura aquí."
Señal número dos.
Al maldito no le importaba pagar, era tan rico que Hyonyi no tenía idea cuántas cuentas en las Islas Caimán y en Suiza tenía realmente, tan solo quería que todo funcionara como él quería. No le importaba un bledo que su madre estaba muriendo, lo único que deseaba era un "Sí, señor."
Estaba a punto de decirle que se fuese al demonio, que había sido suficiente humillación pero no pudo… no cuando veía cómo vestían a la sombra que quedaba de su madre para que vaya a morir en casa y evitarle los problemas al hospital.
-Sí… Sí señor…
Su madre moría, sí… pero descubrió que era enteramente diferente morir con dolor y sin ayuda a morir atendida por el mejor servicio que el dinero podía comprar.
Su madre estaba en paz, casi nunca lúcida debido a las fuertes dosis de morfina que le daban, pero en uno de sus halos de consciencia, mientras él le leía un libro, su madre extendía su huesuda mano hacia la suya.
"Mi pequeño… ¿Cómo estás pagando todo esto?"
Descubrió entonces que mentirle su mamá diciendo que iba a pasar la noche con amigos estudiando cuando realmente iba a la casa de su compañero un año mayor a él para torpe sexo adolescente era muy diferente a mentirle ahora, sus ojos cafés tratando de enfocarse en la realidad, su boca de labios sangrantes por la resequedad y el aroma de muerte encima de ella.
-Un golpe de suerte, omma…
Sí… mucha suerte. Sin embargo su madre cerró los ojos, apretó su mano levemente y la soltó después, indicándole que volvía a dormir.
Ahora Tae Hyonyi, 20 años, omega recesivo, prefería dormir. A veces las pesadillas le seguían del mundo real al mundo de los sueños, otras veces ni siquiera podía cerrar los ojos, pero ahora después de un atracón de comida que era tan usual en él cuando se enfadaba o necesitaba olvidar algo, estaba seguro de poder dormir algo.
Hasta que el celular sonó.
Revisó el número, pero era un teléfono desconocido, a regañadientes contestó: -¿Aló?
-Tae Hyonyi…
Bueno. Eso era sorpresivo.
-¿Min Sangchul? –repitió estupefacto y estúpidamente, no creyendo que finalmente le llamaba. A pesar de su obvio flirteo con alfa que era la mano derecha del nuevo presidente de C&M, Hyonyi sabía que era poco probable que Sangchul le llamara… después de todo él era el juguete sexual de la cabeza de la… asociación, por así decirlo.
Responder sus flirteos habría sido una afrenta directa a Gunwoong y Hyonyi dudaba que alguien alguna vez haya hecho algo remotamente parecido.
-Sí… -dijo el Sangchul después de un largo silencio. –¿es… estás ocupado?
El corazón de Hyonyi saltó. –N-no… ¿Por qué?
Le pareció que al alfa le costaba decir lo que iba a decir y eso solamente emocionó a Hyonyi aún más. –Necesito ayuda… -susurró finalmente.
Sangchul en el otro lado de la línea todavía se sentía un poco drogado todavía, a pesar de ello, sintió la evidente decepción de Hyonyi, sin embargo el muchacho rápidamente se recuperó y contestó: -¡Claro! Dame una dirección y estaré allí.
-Hay una librería junto a un café bajando la calle de tu casa… Estoy en el callejón del medio.
-¡O… ok! –dijo sorprendido, ya en proceso de quitarse los pantalones del pijama y ponerse unos jeans, colgó el celular, se puso unos crocs (porque eran los más cómodos y ridículos zapatos y ¿a quién le importaba su calzado cuando estaba en casa?) y bajó la calle rápidamente.
Cuando llegó, definitivamente no se esperaba que Sangchul le tomara de la chaqueta, le empujara a la pared y le tapara la boca.
Abrió los ojos de par en par, todavía no decidiéndose si estar enfadado, asustado o excitado por la agresiva y primitiva actitud del alfa. Finalmente se decidió por el pánico al sentir algo puntiagudo contra su costilla.
-¿Dónde está Lee? –le susurró fríamente. El beta no se movió temiendo que cualquier milímetro de más le clavara la navaja con la que Sangchul le amenazaba.
–Oslo… -respondió finalmente.
-Mentira. –dijo lleno de veneno en su voz, Hyonyi sintió esa punta filosa un poco más cerca de su hígado.
-¡Es la verdad! –respondió tratando de no entrar en pánico - Bjorn, su secretario de allí es quien me contacta para darme las órdenes que el Presidente Lee tiene para mí. ¡P-Puedo probarlo!
El alfa se alejó un poco, apenas lo suficiente para que Hyonyi buscara en el bolsillo del pantalón y encontrara su celular. Concentrándose en no dejarle caer por el temblor en sus manos, el beta buscó en mensajería instantánea la conversación con Bjorn y le mostró a Sangchul los mensajes.
El alfa revisó si el contacto era legítimo y efectivamente el número del tal Bjorn tenía el código de Noruega. Tuvo un poco de alivio después de horas de pensar que Hyonyi, el inocente pelirrojo que tanto le había gustado, estaba de alguna manera involucrado en la barbaridad que había encontrado en el departamento del Jefe, el primer lugar al que había ido después de haberse despertado en su departamento, hecho un guiñapo de suciedad y golpes.
¿Pero cómo pudo haber dudado siquiera un momento de esos puros ojos de chocolate?
Hyonyi, al sentir que Sangchul ya no le apretaba como lo había estado haciendo unos minutos atrás, le empujó al alfa. -¡Qué demonios sucede contigo! –exigió saber.
Sangchul sabía que esto iba a pasar. –Tae Hyonyi… discúlpame por favor. –trató de decirle solemnemente mientras le hacía una reverencia.
Hyonyi sintió su corazón acelerarse, esta vez por una razón más placentera que el miedo. No dijo nada, sin embargo cuando el alfa se enderezó, el pelirrojo pudo ver el deplorable estado en el que se encontraba. -¿Qué sucedió? ¿Es una urgencia? ¿Necesitan del presidente?
Sangchul bufó desdeñosamente. –Ese bastardo es el que menos necesita saber de esto. ¿Me oíste?
Fue el turno de Hyonyi de dar un leve asentimiento de cabeza, sin embargo, como siempre, su boca fue más rápida que su cerebro. -¿Puedo ayudar?
Sangchul le regresó a ver, intrigado. –No… son asuntos privados del Jefe… no necesitamos que alguien le dé un reporte a Lee.
Oh, sí. Por un momento Hyonyi olvidó que él era el secretario del presidente y se suponía que su lealtad estaba claramente con Gunwoong.
Cosa que estaba muy lejos de ser cierto. - ¡No le diré nada!
-Sí, claro… -respondió Sangchul, burlón y comenzó a caminar hacia la estación de buses. Hyonyi le siguió como un cachorrito moviendo la cola.
-Es en serio. –le dijo mientras caminaba al lado del alfa a quien encontraba tan atractivo. Quería impresionarle, se dio cuenta.
Sangchul le miró a través de los lentes, sospechosamente y de reojo. Había estado cerca de un montón de personas para saber cuándo le mentían. No parecía que el muchacho que era tan glamoroso cuando estaba al lado del presidente y ahora lucía tan dulcemente desaliñado le estuviese mintiendo.
Se encogió de hombros al final y dejó que el chico continuara siguiéndole. Un tenso silencio después, Hyonyi no pudo más: - ¿A dónde vamos?
Sangchul no contestó. No sabía cómo actuar alrededor de alguien tan inocente y frágil y una pequeña parte de él seguía sospechando de Hyonyi. –Quiero que me ayudes a identificar un aroma.
-¿Y-yo? –tartamudeó el beta, sorprendido.
Sangchul asintió y librándole de cualquier otra pregunta, el bus que los llevaría a Gangnam llegó, se sentaron uno al lado del otro, tan cerca que Hyonyi no pudo evitar el revoloteo de su estómago al sentir el calor del alfa.
No dijeron nada y Hyonyi pronto se dio cuenta de que estaban yendo al departamento del nuevo presidente Eun. ¿Por qué Sangchul le traía allí?
Para el momento en el que llegaron, el sofisticado distrito ya estaba en plena actividad y Hyonyi se sintió un poco –bastante –consciente de su ridícula vestimenta, muchas personas les miraban como si tratarían de robarles en cualquier momento o alguna cosa peor y allí notó que Sangchul lucía… ¿letal?
No sabría cómo más describirlo pero mientras el olor de otoño se mezclaba con aromas de los restaurantes gourmet y perfumes de alta moda, Hyonyi miraba al alfa, tan extrañamente usando unos jeans y una chompa negra con capucha, algo astronómicamente diferente a su traje negro. Lo único similar eran sus espejuelos oscuros pero debajo podía adivinar el rojo purpúreo de un golpe. También tenía el labio partido y podía jurar que, aunque había tratado de limpiarse, sangre seca salía de uno de sus oídos.
Nuevamente la realidad de trabajar para un grupo fuera del margen de la ley le golpeó, el miedo de ser enlazado con algún crimen se sintió agrio en su boca. Trató de respirar diciéndose lo que su madre siempre le decía sobre los alfas. "Siempre están peleando entre ellos y cuando no están haciéndolo, están acosando a alguien. Ten cuidado." Tal vez era eso. Quizá Sangchul solo había peleado con uno de sus congéneres en medio de ánimos levantados por mucho soju.
Al final de una calle sacada de una portada de una revista de urbanismo, el edificio de cincuenta pisos se erguía con la amenaza de conquistar el cielo. El hijo del presidente vivía en uno de los edificios más altos de Seúl y Hyonyi supo que ya no debería sorprenderse de que ese tipo de personas realmente existían. Y, por supuesto, tampoco debería dar un segundo pensamiento cuando Sangchul le metió en el ascensor con ese característico olor a cuero y perfume que Hyonyi identificaba con riqueza.
Pero el beta se sorprendió otra vez sin poderlo evitar. ¿Qué se sentiría vivir así? ¿Qué sería vivir sin tener que preocuparse por dinero?
El rápido ascensor pronto timbró, anunciándoles que llegaban al último piso y salieron… y desde ese entonces pudo olerlo.
-¿M-me estás llevando con él? –murmuró cuando percibió el fantasma del olor de Lee. ¿Y si todo esto había sido una estratagema del presidente para probar su lealtad? ¿Y si había fallado miserablemente? Su corazón palpitó otra vez pero por motivos mucho más tenebrosos que tener al alfa con quien había fantaseado al lado.
Sangchul siguió caminando, no prestándole atención y finalmente abrió la puerta.
Té y menta. El verde aroma del presidente se manifestaba desde la sala y solo iba haciéndose más fuerte mientras caminaban hacia lo que suponía era la recámara principal. Hyonyi hizo ademán de girar y salir corriendo pero Sangchul le tomó de la muñeca y le obligó a continuar.
Finalmente la última capa del departamento caía para llegar al corazón de éste. El blanco era el color predominante, la luz del ventanal, la frescura de las flores. Hyonyi habría dicho que quien vivía allí le gustaba esta estancia, que cuidaba de ella con mucho esmero… y eso era tan discordante con los vidrios rotos y la sangre.
Sangre en la alfombra, en la mesa de noche, en el espaldar de la cama, en el colchón.
Sangchul se pateó mentalmente por un momento por exponer a Hyonyi, una persona que parecía tan pura, a una de las escenas más crueles que había presenciado pero necesitaba la confirmación de quien había hecho esto para comenzar a tomar acciones.
Y quien mejor para confirmar que el olor de Gunwoong bailaba sobre el terror del lugar que su actual amante.
-¿Puedes olerle a él aquí? Me refiero a su olor cuando tiene relaciones. –le preguntó sosteniéndole del brazo, evitando que huya.
Los asustados ojos de Hyonyi seguían abiertos y asintió, sus propias pesadillas llegándole y ahorcándole y haciéndole desear saltar los cincuenta pisos. Finalmente forcejeó más y antes de librarse del agarre del alfa, Hyonyi pudo ver a un hombre sangrando del hombro, vivo y luchando contra la mordaza en su boca y las ataduras en sus manos que le tenían confinado a la tubería del lavamanos.
-¡No quiero saber de esta parte del negocio! –gritó Hyonyi, parcialmente en shock. -¡P-por favor! ¡No quiero ir a la cárcel!
Sangchul no pudo evitar tomarle en sus brazos esta vez, no cuando su aroma de terror era tan real, no cuando todo su cuerpo temblaba. –Nadie irá a la cárcel, Tae Hyonyi… lo siento por haberte mostrado esto, vamos.
Hyonyi se agarró de la chompa de Sangchul temiendo que la ola de sus miedos le llevara mar adentro y sintió, en medio de ese lugar impregnado de dolor e ira, que todo era perfecto. Que todo estaba en calma. Que él estaba protegido.
Finalmente después de haberse tranquilizado un poco, preguntó: -¿Y… y él? –mientras veía al hombre de mirada fría, atado al lavamanos.
-No te preocupes por él. –dijo desdeñosamente mientras le sacaba de la habitación del Jefe y los sacaba de allí.
Ya sabía que ese aroma pungente era de Lee, había sido testigo de ese olor en incontables ocasiones cuando Mookyul seguía siendo la diversión sexual del presidente pero eso había terminado hace años. Tal vez hubiese pensado que fue Mookyul la víctima de evidente violación pero Mookyul fue secuestrado en Suiza junto con él.
Eso solo dejaba a Ewon como víctima pero… ¿Por qué olía a omega en celo en todo el departamento?
Ewon era beta hasta donde sabía, actuaba como beta, olía como beta…
Pero ese olor que se entremezclaba con el de Gunwoong… era como la versión omega de Ewon.
Sangchul no sabía qué ocurría pero si algo le había sucedido a Ewon, entonces tendría que prepararse para la peor reacción de Mookyul.
Solo tenía que esperar.
oOo
–Necesito hacer una llamada.
Después de una comida forzada en el comedor del hospital mientras esperaba por alguna noticia de la cirugía de Ewon, el doctor Beckman apareció con su peculiar cara contorsionada por algo que Mookyul no logró descifrar y diciéndole que necesitaban hablar. Mookyul supo que esta era una conversación que no podían evitar y obedientemente siguió al doctor hasta llegar a un ascensor que los dejó en el piso etiquetado como "Ginecología y Obstetricia - Ω", llegaron a un consultorio y el beta le permitió pasar, sin embargo antes de comenzar, necesitaba llamar a alguno de sus muchachos para que se encarguen del maldito que se desangraba en su departamento.
El beta asintió con la cabeza cuando le pidió privacidad para su conversación y le dejó a solas después de mostrarle el teléfono y decirle que volvería en cinco minutos.
Marcó el número de Byungsoo.
-¡Jefe! –respondió exaltado. –Sangchul y yo estamos en su departamento ahora, ¿qué rayos pasó?
-No hay tiempo de explicar todo –replicó serenamente. –Pásame a Sangchul.
Esperó a que su hombre más confiable tomara el teléfono. –Jefe. –dijo escuetamente, como siempre, tan sereno esperando órdenes. Mookyul no tenía idea siquiera si Sangchul seguía vivo y oírle le dio algo de tranquilidad.
-Me imagino que ya le encontraste. –dijo Mookyul, teniendo mucho cuidado con sus palabras, uno nunca sabía cuándo las conversaciones telefónicas tenían oídos inesperados.
Sangchul respondió rápidamente: -Sí, me encargué de todo aquí, todo está limpio, sacamos la basura y la llevamos a Gangseo.
Siempre había apreciado la astucia y proactividad de Sangchul pero estas dos cualidades eran más evidentes cuando se trataba de encargarse de cuerpos o interrogatorios forzosos, cosas a las que no se habían enfrentado hace muchos, muchos años.
Algo más que sumar a la gran pila de mierda a la que encaraban y encararían. –bien, Sangchul, ¿Podrías traer ropa cómoda para el Zorro y para mí? Estamos en el CGH.
Hubo otro silencio, evidentemente, Sangchul se preguntaba qué había sucedido precisamente y tal vez se moría por preguntarle, sin embargo solo respondió: -Sí, Jefe. –y Mookyul oyó cómo comenzaba a moverse inmediatamente.
Unos momentos después de haber colgado, yHhhfaoñjosadkflel doctor abrió la puerta y se sentó frente al escritorio poniendo un sobre manila sobre él.
Sentados finalmente, el doctor extranjero cruzó sus manos sobre el escritorio. –Creo que no recuerdas dónde me viste.
Mookyul no estaba de humor para conversaciones sociales, pero también tenía muchas preguntas y por lo menos despejaría las dudas que concernían al doctor. – Sí, usted me parece familiar, doctor Beckman.
-Harry, por favor. –le dijo mientras encendía la computadora. –creo que recordarás más a mi pareja, Se-Jun, estaba con tres bebés adentro cuando dio una charla en el Hospital Cha de Gangnam y después Ewon Jung habló con nosotros sobre su condición. -Mookyul comenzó a unir los puntos. El doctor continuó: –Se-Jun tuvo a los trillizos un par de días después y estuve en licencia paternal hasta ayer… Mookyul, no sé si mis disculpas sirvan de algo ahora pero estoy muy entristecido por lo que ha pasado con Ewon.
Mookyul frunció el ceño. Aún nadie respondía sus preguntas: -Tienes razón, doctor, tus disculpas no sirven de nada pero déjame aclarar algo, ¿Sabías que Ewon es un omega?
El beta se removió en su asiento, incómodo y dejó de mirarle a los ojos. –Confidencialidad doctor-paciente.
-¡Tonterías!
-Mookyul, no eres la pareja legal de Ewon, Se-Jun quería que te contactáramos cuando Ewon nos dijo que quería terminar con su tratamiento de fero-supresores, pero si lo hacíamos, estábamos poniendo en riesgo nuestras licencias al violar la confidencialidad que Ewon exigió.
Para Mookyul fue físicamente doloroso callarse, pero lo que el doctor le decía era verdad. Ante la ley, él no tenía ningún derecho sobre Ewon ni sobre nada que pueda afectarle. ¡Maldita sea!
- ¿Y ahora por qué me está diciendo todo esto?
- Acabas de enterarte por otras circunstancias ajenas a este hospital, a Se-Jun o a mí. Además las capacidades de Ewon están comprometidas, la ley nos exonera de la obligación de confidencialidad en estos casos.
Mookyul apretó sus manos en puños hasta que sus huesos crujieron.
Para distraerle, el doctor continuó: -Haremos esto. Te contaré la parte de la historia de la que estoy enterado y tú me contarás la tuya. ¿Está bien? –Mookyul asintió, comenzando a calmarse otra vez y el doctor abrió el sobre manila, sacando un montón de hojas y empezó a resumirle los hechos. –muy bien, Ewon comenzó su tratamiento a los 13 años tan pronto como su EODIS llegó, las personas de su orfanato le ayudaron a conseguir los supresores y falsificar su examen a cambio de enlistarse en una carrera militar a los 16 años para la cual no calificó debido a un cuadro de eventos amnésicos esporádicos. Hablé con Ewon por teléfono hace un par de semanas sobre todo esto tan pronto como él me envió estos papeles por correo. No sé si sabes del evento del que estoy hablando.
Mookyul asintió otra vez. –Lo que sucedió en la cabaña.
El doctor asintió y continuó: -Ewon mintió y por eso quedó grabado en el historial este episodio de amnesia por lo cual no calificó y desde los 16 años ha comprado los fero-supresores. No sé si te acuerdes pero desde los años 90 comenzaron a instaurar leyes absurdas lo que se le conoció como las reformas proteccionistas de Omegas. Pues en el 2003 se dio la última reforma aprobada que prohibía la producción y comercialización de fero-supresores, para este momento tú y Ewon tenían 18 años y coincidió con el tiempo en el que Ewon dejaba el orfanato. Ewon no quiso hablar por teléfono de cómo conseguía los fero-supresores pero presumo que como tantos otros omegas en Corea, él los conseguía a través de algún traficante de drogas.
Mookyul sabía cómo eran esos movimientos. Si bien su tráfico había sido el dinero en algún momento, siempre tenía que vigilar a los muchachos y a quien sea que entrara a la familia para que no se involucren en problemas con familias de narcotraficantes que eran siempre horribles, horribles personas. ¿Cómo fue que todo esto sucedía sin que él se haya dado cuenta? ¿Sin que él siquiera lo haya presentido?
-Bien, ahora hablemos de lo que ha sucedido en el último año y si no te importa, también te haré algunas preguntas, preguntas personales, ¿Estás cómodo con eso?
No estaba cómodo, odiaba los malditos médicos pero sabía que estaban en una situación demasiado crítica como para comportarse inmaduramente. –si eso ayuda a Ewon de alguna manera…
El doctor pareció complacido y buscó una hoja en blanco y un lápiz y comenzó: -¿Has tenido alguna pareja sexual omega en este año?
Mookyul levantó el labio superior, disgustado. - No me he acostado con nadie que no sea Ewon desde que comenzamos nuestra relación formalmente. Me imagino que te contó, pero al principio fue… un acuerdo un poco estúpido. No fue hasta que Ewon tuvo un problema familiar que resolvió tomando una difícil decisión que tanto él como yo nos tomamos las cosas en serio.
El doctor no se encogió ni un poco por la agresividad de Mookyul, tan solo escribió. -¿Cuándo fue la última vez que entraste en frenesí?
Mookyul ahora tuvo que excavar profundo en sus memorias. -¿A los 15, 16? No recuerdo.
-¿Nunca ha entrado en frenesí por un omega?
Mookyul negó con la cabeza. –Nunca he tenido relaciones con un omega en celo. Mis frenesíes fueron solamente los de la adolescencia.
El doctor ahora le miraba con esos ojos inquisidores debajo de fuertes cejas rubias, una de ellas alzada. Sí, bien, era muy poco creíble que alguien de su aspecto y posición no haya tomado un omega en celo pero Mookyul había esperado toda una vida por Ewon, no iba a arriesgar la posibilidad de tener una vida con su Zorro solamente por pensar con el nudo y no con la cabeza. Finalmente, el doctor pareció creerle y siguió apuntando.
-Bien, eso también es peligroso para un alfa, tendremos que inducir un frenesí en algún momento. Última pregunta. ¿Has sentido la necesidad de tener hijos? Sé que tienes 28 años y los alfas generalmente comienzan a pensar en procrear a tu edad.
Mookyul se sintió fastidiado otra vez al ser investigado por un doctor que no parecía ser más de 5 años mayor a él sin embargo se concentró en la pregunta. –El Zorro comenzó a ponerse insufrible cuando Jiho, un amigo nuestro… bueno, más bien un ex novio en común, se embarazó.
-Sí, Mookyul. Sé de eso, sé cuál es la situación de Ewon, ahora quiero conocer la tuya, independientemente de lo que Ewon quiera.
Su situación. ¿Sin importar los deseos de Ewon? Mookyul había re arreglado su vida para poner al Zorro en el centro. ¿Cuándo fue la última vez que tomó una decisión, siquiera pensó en algo sin tener en cuenta a Ewon?
Se demoró en contestar pero finalmente comenzó: -Sí… yo… empezó hace un año, incluso antes de que Jiho se embarazara, pero jamás creí posible… no cuando Ewon es- era- un beta…
Nuevamente comenzó a sentir esa opresión en el pecho, esa angustia, esa culpa, esa rabia. ¿Ahora qué pasaría? ¿Cómo podría vivir sabiendo que Ewon le había mentido todo este tiempo? ¿Cómo podrían recuperarse cuando, tan cerca y tan frágil, Ewon había sido víctima del horror al que más le teme cualquier omega, cualquier persona?
-Concéntrate en esto, Mookyul… vamos paso por paso. –le recomendó el doctor, nuevamente emitiendo su tranquilo aroma y poniendo un último punto en sus anotaciones. –Es una pena que las cosas no hayan resultado como Ewon las planeó, pero lo que él tenía en mente era decirte la verdad tan pronto como Jiho Moon diese a luz.
-¿¡Pero por qué ahora?! –exclamó exasperado. -¡Ewon tuvo tres jodidos años para decírmelo!
-Es precisamente por las actuales circunstancias. –le respondió tranquilamente. –Ewon comenzó a sentir el clic de su reloj biológico al igual que tú, es posible que el vínculo emocional que tienen de alguna manera conectó tu reloj biológico al suyo y eso para los omegas es un poco más abrumador. También intuyo que el embarazo de su amigo le llevó a desear tener un hijo y por lo que he deducido de cómo Ewon habla de ti, cómo tú hablas de él, ambos tienen fuertes sentimientos el uno por el otro así que eso crea el ambiente perfecto para que un omega desee gestar.
En lugar de sentirse tranquilo después de un razonamiento tan obvio, Mookyul se sintió más intranquilo todavía. Tal vez fue solo biología, tal vez Ewon solo quiso decírselo por un impulso instintivo, mas no por querer ser sincero con él.
-Mira –interrumpió el doctor su oscuro tren de pensamientos. –Teníamos planeado decirte y luego comenzar una transición que tomaría unas cuantas semanas, quizá meses porque eso reduciría el riesgo de muchas complicaciones. Ahora… bueno… ahora tenemos mucho en lo que pensar.
-¿Cómo qué? –preguntó Mookyul sintiendo nuevamente esa tensión exponencial que le constreñía el estómago.
Vio cómo el doctor fruncía el ceño pensando en una evasiva típica pero al final simplemente sus hombros cayeron en rendición: -La principal excusa para prohibir fero-supresores en este país es que en ese tiempo solo existía la hexo-betadoxinina cuyo nombre comercial es betadox. Este medicamento tiene muchos beneficios: esconde a un omega hormonalmente y lo convierte en beta, por lo tanto también es un potente anticonceptivo, sin embargo estudios indicaban que este componente y su uso continuo durante más de cinco años estaba fuertemente ligado a la infertilidad en el mejor de los casos y el cáncer de útero y mamas en el peor de los casos.
»-Hace años era un secreto a voces que los demócratas querían "unificar" a Corea o más bien, estaban planeando adherirse al régimen de Corea del Norte pero debían probar ante los fascistas que estaban dispuestos a hacerlo y lo primero que pidieron como prueba es una reestructuración tradicionalista de la manera de vivir aquí y eso, como ya se estará imaginando, implicaba a los omegas en primer lugar.
»-con la excusa de "proteger" a los ciudadanos más "frágiles" y "valiosos" de la sociedad, comenzaron a discutir en la Asamblea los primeros artículos de la reforma proteccionista. Los malditos tuvieron la cara de decir que un omega está en el derecho de siempre tener un alfa que lo proteja lo que en otras leyes que se adjuntaban a este artículo forzaban a un omega a enlazarse antes de los treinta años y si no lo hacen, entonces son "protegidos" por el estado en albergues de omegas hasta que entren a la zilopausia, lo que no es diferente a encarcelarles.
»-En el 2002 finalmente se "garantizó" que ningún omega sea forzado a carreras militares, judiciales o cualquier otra cosa extenuante para ellos lo cual solo fue una prohibición fascista enmascarada de derecho civil y eso conllevó a la penalización de los medicamentos que hacía posible que un omega fuese lo que le diera la gana.
»-Entonces mataron dos pájaros de un tiro y lavaron la cabeza de muchas personas al decirles que mientras trabajaban en unificar al país, protegían a los omegas de una vida demasiado extenuante para ellos y que al final solamente les esperaría quedarse sin hijos o sufrir de cáncer.
»-En medio de todo esto estaba Ewon… Mira, sé que sea lo que sea que haya sucedido, ha sido un duro golpe pero antes de enfadarse con Ewon quiero que pienses en lo duro que es ser un omega en este país.
»-Un ejemplo es lo que sucedió conmigo y Se-Jun. Cuando los demócratas subieron al poder, la familia de Se-Jun viajó a Inglaterra porque ya se imaginaban lo que sucedería y huyeron. Nos conocimos, entramos a la universidad para estudiar medicina y unos meses después tuvimos a nuestra primera hija, fue tan duro estudiar con una bebé y como Se-Jun dijo en la charla, no había método anticonceptivo ni supresor que funcionara para alguno de los dos e inevitablemente tuvimos un segundo niño a mitad de nuestra carrera. Afortunadamente los padres de Se-Jun nos apoyaban infinitamente con los niños, a diferencia de mis padres que eran extremadamente tradicionales y no creían posible que Se-Jun no necesitara un alfa y al final no quisieron saber nada de ninguno de los dos. Todo funcionaba a mil por hora pero funcionaba, sin embargo cuando estábamos a punto de graduarnos, el trabajo de los papás de Se-Jun les obligó a volver aquí. Quedarse en Londres ya no era una opción y tuvimos que seguirlos.
»-Odiaba aquí, Mookyul… -le dijo mientras dejaba los apuntes en el escritorio, su frustración evidente y diciéndole a Mookyul que aún seguía odiando vivir aquí. –Te prometo que lo odié desde el preciso momento en el que bajé del avión con mi omega y mis dos pequeños hijos, muchos creían que yo era una especie de niñera para Se-Jun antes de oler el enlace que teníamos. Me sentía tan frustrado y minimizado… pero eso no era lo peor. Primero, aunque en las leyes no está explicito, es difícil registrar un matrimonio entre un beta y un omega y segundo, en las escuelas de medicina no se permitían omegas y cuando Se-Jun quiso continuar con sus estudios no le dejaron, mucho menos sabiendo que tenía dos hijos ya. El padre de Se-Jun tuvo que hacer acopio de muchos favores para ayudarle a graduarse.
»-Después estuvo el problema de buscar trabajo. Se-Jun estaba embarazado otra vez en ese tiempo y estuvo a punto de perder el bebé cuando una entrevista salió mal y él se enfureció tanto que comenzó a sangrar. Para ese entonces yo ya era un titular aquí en Cheil y le pedí a una colega que le diera una oportunidad a mi esposo, después de que tuvo al tercer bebé lo contrataron pero le pagaban lo mismo que a la recepcionista. No fue sino hace dos años que Se-Jun logró demostrar que era el mejor obstetra al haber hecho que un embarazo de cuatrillizos fuese viento en popa y por relaciones públicas, los directivos del hospital se vieron forzados a ascenderle a titular.
»-Eso es lo que sucede cuando un omega se atreve a ser más que cualquier beta o alfa, Mookyul y fíjate que esto fue tan difícil incluso con los padres de Se-Jun apoyándonos en todo momento. ¿Te imaginas lo que hubiese sido si Ewon se registraba como omega?
El doctor hizo una pausa entonces y Mookyul recordó todas aquellas veces en que tenía que ir a cobrar cuotas él mismo y lo que encontraba era omegas sucios, descalzos y embarazados con niños enfermos en los brazos, golpeados y abandonados por el alfa que había pedido un dinero que nunca tuvo la intención de devolver. Le preguntó a Sangchul un día por qué esa era una escena típica y el alfa le respondió que esos eran omegas huérfanos o abandonados, que era mil veces mejor enlazarse rápidamente a cualquier alfa que patear los callejones, ofrecerse a las ventanillas de los autos que escondían monstruos pervertidos y sádicos y terminar muerto en una zanja, violado y destruido.
Esas habían sido las opciones de Ewon.
»-Te digo esto, Mookyul, para darte una perspectiva del panorama que yo veo y que he visto en tantos otros omegas que he tratado. Ewon hizo lo que tuvo que hacer para sobrevivir… no puedo responderte por qué no te lo dijo antes pero puedo decirte que tomar fero-supresores fue la mejor alternativa que Ewon tuvo en ese momento… si hubiese sido yo, también lo habría hecho.
»-Ahora tengo que preguntarte qué sucedió. –susurró el doctor. –Y necesito toda la verdad.
Mookyul mantuvo la mirada fijamente en el doctor. –¿No puede curarle sin hacer preguntas?
Harry negó con la cabeza. –Necesito de todos los hechos para brindarle a Ewon el mejor cuidado posible… -se quedaron en silencio. –Esto tiene que ver con el reporte a la policía, ¿verdad? - Mookyul trató de no parecer sorprendido. –Pues me temo que es muy tarde, Mookyul. Verás, para acceder al seguro y a sus beneficios, tuvimos que registrar a Ewon en el sistema y cuando lo hicimos, tuvimos que reportar el motivo por el que está aquí. Todos los eventos relacionados con heridas de bala, asaltos sexuales, apuñaladas, etc, crean una alerta instantánea en la base de datos de la estación de policía más cercana. Ahora cuando vengan, pedirán el testimonio de todos los que atendimos a Ewon… puedo ofrecerle no mencionar que Ewon es un omega, que nadie de mi equipo lo diga a menos que alguien pregunte directamente pero ese momento llegará y cuando vean la discrepancia con su registro, la policía informará a Control de Sustancias y enviarán agentes a investigar… La única diferencia que haría que me cuente qué sucedió será para Ewon, todo lo demás está fuera de mi alcance… ahora dime. ¿Sabes quién o quienes hicieron esto?
Mookyul se agarró de la silla. Esto iba a ser el infierno. -… Sí…
-¿Quién fue, entonces?
-… Gunwoong Lee… mi padre adoptivo.
El 80% de violaciones se dan por alguien dentro de la familia. Tíos, abuelos, primos, etc… la cifra apareció en la mente del doctor pero eso solo era un número que no podía sintetizar la inmundicia de que alguien que compartía un vínculo de ese tipo pueda ser capaz de semejante cosa. Era repugnante. Era vil y asqueroso.
-Doctor. –continuó Mookyul al notar que el doctor se había enfurecido. –No quiero presentar cargos a la policía.
-¡Pero-! –dijo indignado y el alfa continuó.
-Gunwoong Lee no es la clase de persona a quien pueda alcanzar la policía… ¿Entiende? –le dijo mirándole intensamente. Nadie podía parar a un hombre como Lee, ni siquiera estaba seguro de poder hacerlo él mismo.
-Creo… creo que esa no es tu decisión, Mookyul. –respondió enfadado el doctor. –La víctima aquí es Ewon, él es quien tiene que decidir si presenta cargos o no.
Mookyul se reclinó en el asiento. –Sé que has mantenido el suficiente contacto con Ewon como para saber que él es un chico listo. ¿verdad? Ewon sabrá que Lee no verá nunca el interior de una celda, de hecho mientras hablamos, él debe estar poniendo la mayor cantidad de tierra entre lo que hizo y él. No quiero hacerte cómplice, doctor, pero solo hay una manera de encargarse de tipos como él y espero que no interfieras.
El doctor miró en esos ojos verdes, una nueva intensidad que reconoció como determinación brilló en su mirada y no supo si aquello era bueno o malo. Finalmente decidió que no importara lo que sucediera, él solo era un doctor. Él curaba, nada más, no defendía, no hacía justicia.
Y eso le frustraba hasta la muerte pero era lo que era.
Por su bien, por el de sus hijos, por el de Se-Jun, Harry supo que tenía que hacerse para atrás y dejar que sus pacientes solucionaran sus problemas como mejor les convenga.
-Bien, ¿Tiene a alguien de confianza a quien pueda pedir recoger algo de su departamento? –Dijo el doctor para aligerar un poco el ambiente y Mookyul asintió. –Ok, necesito que traigan todas las medicinas de su casa, lo que sea, píldoras, pastillas, jarabes, no importa qué tan inofensivo se vea, necesito todo.
-Puedo arreglarlo.
-Muy bien, Mookyul… y necesito que piense en todo lo que le he puesto a consideración para que lo contemple en su panorama… Ewon necesita que usted piense con cabeza fría ahora más que nunca.
oOo
El tiempo pasó a partir de esa larga conversación que le dejó lleno y vacío a la vez. Todo se había calmado mientras miraba sin ver la TV de la sala de espera contigua al quirófano. Sangchul había llegado sonrojado y confundido hace unos momentos con la cara repleta de preguntas escritas a las que no quería contestar. Seguramente el fuerte olor de Ewon en celo –por todos los infiernos, no podía asimilarlo todavía –había afectado a su subordinado alfa. Sin embargo se calló al verle, seguramente su olor delataba el estado de angustia, furia y confusión en el que se encontraba.
Con Sangchul también llegaron los encargos. Cuatro pijamas para el Zorro, pantalones de yoga y camisetas de algodón. Algo similar también estaba en la maleta para él y además una funda repleta de todo lo que tenía cualquier remota apariencia de ser medicina.
-Gracias, Sangchul… -le dijo, no pudiendo estar más tiempo en silencio rodeado de caras desconocidas. Le hacía bien ver un rostro amigo en toda esta turbulencia.
El otro alfa reconoció su agradecimiento con un movimiento de cabeza y sintiendo que Mookyul necesitaba compañía, se sentó a su lado. –No es nada, Jefe…
-Oh, también encontré esto. –dijo Sangchul mientras sacaba el celular de Ewon de su bolsillo. Mookyul lo tomó y no lo miró en seguida, más bien lo metió en su bolsillo.
La hermandad entre alfas, difícil de conseguir y extremadamente rara, brotó en él por Mookyul. Jamás había visto al jefe tan abatido y apostaría lo que fuera a que en medio de este circo de terror estaba el adorado amante del alfa. No preguntó, por supuesto, no hacía falta tampoco, solo se quedó ahí, dándole soporte moral hasta que una enfermera entró a la sala.
Mookyul inmediatamente se levantó sin prestar atención las miles de cosas que tenía en el regazo y no lució importarle mucho que haya tirado todo al suelo. -¿Cómo está? –preguntó desesperado después de casi tres horas sin ninguna noticia.
La enfermera miró a Sangchul y el alfa entendiendo el mensaje se retiró con la excusa de ir por un café.
-Todo salió bien, se encontraron unos pocos coágulos pero ya está todo limpio… -le informó la enfermera, quitándole un poco del peso del pecho. –Está despierto… ¿Quiere pasar?
Mookyul nunca había sentido tanto temor y ansiedad al mismo tiempo, pero necesitaba ver a su Zorro. Prometiéndose no romper a llorar, el alfa asintió y la enfermera comenzó a llevarle por el blanco pasillo hacia la habitación donde Ewon se recuperaba.
Con la mano temblando, con la boca seca y sin una sola idea de que sucedería cuando vea a su… su omega, Mookyul agarró la perilla de la puerta y la giró.
oOo
Cliffhanger!
Espero que hayan disfrutado, y les recuerdo otra vez que el fanfic tiene final, sí parece eterno y que he estado escribiendo esto toda mi vida pero realmente me gusta hacerlo, y también especifico que el final es feliz.
Nos leemos en el próximo capítulo!
