Hola aquí Flor de Nieve nuevamente.

Bueno antes del capítulo...

Espero les agrade.

El manga y anime Inuyasha son creaciones de Rumiko Takahashi.


Capítulo 11: Las Tierras del viento

_ ¡Salta Rin!, ¡Más alto!, ¡Mucho más!_

_Sí_ respondo de manera agitada, ya casi sin aliento; sintiendo incomodidad gracias al caluroso ambiente de rayos solares junto con la energía que seguramente emana mi cuerpo por el ejercicio. Además el kimono que se pega a mi piel, no resulta de mucha ayuda debido a la gran cantidad de sudor.

Yo salto como me lo han indicado, subiendo las rodillas hasta el pecho a pesar de que es muy difícil hacerlo, esto es a causa de lo apretados que son los pliegues de la tela que componen al juban y al kimono.

Mis pies están rojos de tanto correr y de tanto saltar, aun así su ardor es apaciguado por la frescura de la hierba. Yo sigo entrenando porque considero que vale más que la pena.

_ ¡Inuyasha!, ¡Rin-chan!... ¡Ya está lista la comida!_ nos llama una femenina y cálida voz no muy lejos de donde nos ubicamos ejercitándonos el señor Inuyasha y yo.

_ ¡Ya vamos Kagome!_ Responde el señor Inuyasha con su acostumbrado "tacto" sin apartar los ojos de mi _ ¡Un último salto Rin!_ me ordena.

Salto por última vez para caer sobre las puntas de los pies, al recepcionar me siento algo pesada; no mucho, pero lo suficiente para que mi postura se deforme al grado en que mi cabeza por poco impacta contra el suelo.

Milagrosamente lo evito cuando logro sostenerme, colocando en el novísimo instante las manos sobre mis piernas.

El señor Inuyasha me mira serio para después negar con la mirada.

_Eres una debilucha Rin… Vámonos ya…_ habla el hermano de mi señor empezando a caminar en dirección hacia su propia cabaña, yo le sigo muy de cerca aproximándonos hacia la señorita Kagome _Después de comer seguiremos con tu entrenamiento… _ yo solo afirmo con la cabeza.

_ ¡Claro que no!_ el señor Inuyasha y yo miramos hacia el frente encontrándonos con el semblante aterrado de la joven sacerdotisa, ella coloca los brazos en su cintura señalando molestia _Rin-chan y tú han entrenado día y noche desde que llegamos a la aldea... ¡Dale un descanso!_

_ ¿Estás loca Kagome?, Rin debe de aprender a defenderse o al menos a ser ágil para huir, ¿Qué pasaría si nadie se encuentra y es atacada?_ La señorita Kagome se queda petrificada, el señor Inuyasha continúa _ ¿Ahora ves por qué lo hago? Ahora Sango y Miroku no están pero si alguna vez tú ni yo tampoco… _

_Kagome-chan también tiene razón Inuyasha… _ habla la anciana Kaede justo detrás de nosotros, acercándose con una cesta de plantas medicinales un poco atiborrada; cuando está a nuestra altura se sitúa a un lado de la señorita Kagome _Sí entrenas día y noche a Rin-chan, será un exceso. Verás, ella se fatigará y cuando llegue la hora de utilizar lo aprendido será presa fácil por el cansancio…_

_ ¡Keh!_ suelta el señor Inuyasha mirando hacia algún árbol cercano a él, escondiendo las manos debajo de las mangas de su hitoe _Como quieran, a mí no me importa si esta mocosa decide abrazar, besar o incluso hacer "Eso" que Miroku hace con Sango; pero el quedarse parada sin hacer nada… Eso es algo que por mi cuenta no pasará_

_Inuyasha_ dice la señorita Kagome un poco anonadada mostrando un gesto gentil. En su mirada puedo ver un poco de nostalgia con un dejo de extraña alegría.

_ ¿Ahora qué?_ contesta testarudamente Inuyasha-sama cerrando los parpados para posteriormente cruzar los brazos.

_Nada… Inuyasha… _ La señorita Kagome sonríe tímidamente, el tono de su voz induce al señor Inuyasha para que él le brinde un fugaz vistazo quedando un poco embelesado por la vista, y es que… La señorita Kagome parece tener pintado en las mejillas un precioso tono color rosado, es como si fuese hecho por el más fino pincel en el más suave de los lienzos… Ese matiz de rosa es muy bello, casi divino; la hace lucir inocente a causa de la piel blanquecina y tersa de la que ya es poseedora.

Esa muestra de docilidad y timidez provoca que la señorita Kagome se vea más que inefable, ella prosigue _Me alegra que te preocupes tanto, que protejas a las personas en quienes confías y que seas tan maduro_ El señor Inuyasha comienza a tartamudear sorprendido por la delicadeza en las palabras de su amada; yo miro de reojo a la anciana Kaede la cual no parece tener intensiones de alejarse (lo cual me extraña), pienso que éste es un tierno e íntimo momento entre la joven pareja y que por ello… _Inuyasha… Abajo_ ¿Eh?

¡Ah ya!, con que era por eso que mi guardiana no se alejaba…

Cada una de las cuentas en el collar del señor Inuyasha resplandece provocando que el hermano de mi señor caiga con fuerza, estampándose en el suelo; cuando se repone del impacto, Inuyasha-sama muy desconcertado y furioso le recrimina a la señorita Kagome preguntándole el porqué de su acción, ella responde:

_ ¡¿Cómo se te ocurre decir esas cosas de Rin-chan?! ¡Tonto!_

El señor Inuyasha gruñe para iniciar una confrontación.

_Vámonos ya, la comida ya ha de estar fría_ argumenta la anciana Kaede haciendo que la pelea entre los enamorados cese.


El señor Inuyasha y la señorita Kagome se encuentran sentados en frente de mi protectora y de mí; yo analizo al señor Inuyasha, él tiene entre sus manos un cuenco lleno de estofado el cual increíblemente aún está tan caliente que desprende un poco de vapor; le miro intensamente, aún no se le borran las arrugas entre sus cejas a causa de la molestia que le hice pasar hace algunos días (exactamente hace un poco más de una semana).

_ ¿Qué quieres Rin?_ escucho decir al señor Inuyasha antes de inclinar el líquido del cuenco, dirigiéndolo hacia su boca.

_Yo… nada. Solo, lo siento mucho_ respondo a la par que bajo el rostro.

El señor Inuyasha mengua su cuenco para decir: _No es tu culpa Rin… _el señor Inuyasha continúa _Sigues apestando a ese insecto. No sé cómo es que su olor no ha desaparecido; ese imbécil… Me las pagará_ un ligero gruñido empieza a esparcirse, el solo recordarle a Inuyasha-sama que el señor Natsuki intentó besarme aquella vez, lo pone de un pésimo humor.

_Inuyasha tranquilo_ le calma la señorita Kagome plantando su mano sobre el hombro del señor Inuyasha _De todas maneras, no creo que haya sido una "simple roca" lo que evitó que Natsuki-sama besara a Rin-chan_

_Es cierto_ la voz de la anciana Kaede se hace presente mientras ella me dirige la mirada _ ¿Llegaste a platicar con Sesshoumaru?... ¿Rin-chan?_

El gruñido emitido por el señor Inuyasha desaparece por completo, creo que el que les haya comentado sobre el puesto de mi amo como Lord de las Tierras del Oeste los impresionó en demasía, sobre todo al señor Inuyasha.

_ ¡Keh!... Apuesto que ese idiota te anduvo vigilando todo ese tiempo_ yo le miro con los ojos desmesurados, me acaloran sus palabras _No me sorprendería saber que en estos momentos el mocoso ingrato ya esté muerto_

_Inuyasha…_ la señorita Kagome trata con un nuevo intento de apaciguar la ira de su amado _ ¿Saben?... Me pregunto cómo es que mi cuñado llegó a ser "El señor del Oeste"…_ en los ojos de la señorita Kagome se nota un dejo de curiosidad para luego cerrar los ojos y juntar las palmas de las manos debajo de su barbilla, justo como si estuviese soñando despierta; Kagome-sama suspira antes de decir… _ Solo piénsalo Inuyasha… _ rápidamente la joven sacerdotisa abre los parpados despidiendo de su cuerpo una especie de aura melosa y dulce… _¿No sería romántico que mi cuñado llevase a Rin-chan con él a su palacio y que ella fuera su princesa...?_ El señor Inuyasha, la anciana Kaede y yo la miramos un poco desubicados e imaginando la escena; después de un pequeño rato Inuyasha-sama gruñe un poquito al escuchar la palabra "cuñado" más de una vez, la señorita Kagome naturalmente le ignora continuando con sus pensamientos _ ¡Sí!, sería maravilloso… _ La señorita Kagome explica _Que Sesshoumaru llegara surcando los azules y estrellados cielos de Japón con un traje color negro sin su armadura, su largo cabello volando a la par con el viento y que al aterrizar en frente de la cabaña de Rin-chan dijera: "Rin, he vuelto por ti… No aguanto más, ven conmigo corazón"… _ El señor Inuyasha, la anciana Kaede y yo miramos a Kagome-sama un poco estupefactos, la señorita Kagome no solo ha hecho gestos con las manos y pies sino que también ha tratado de imitar la voz de mi señor _Después Rin-chan sale de la cabaña vestida de novia y Sesshoumaru la besa para llevársela por los aires, sin despedirse, sin nada… Solo estando ellos solos, él riéndose en voz alta por siempre conseguir lo que realmente quiere y eso es nada menos que a su "Pequeña Rin"_

Cuando la señorita Kagome termina sus ensoñaciones un mutismo enorme domina en el interior de la cabaña; veo de soslayo al señor Inuyasha, sus mejillas están infladas en un gesto algo contraído y pasan del rojo al morado en cortos instantes, posteriormente giro la cabeza observando a mi guardiana que después de conectar su mirada con la mía me ha dedicado una sonrisa amable; yo estoy por corresponderle hasta que escuchamos un golpe y como una colosal carcajada va aumentando proporcionalmente de volumen conforme pasan los segundos. El señor Inuyasha ha perdido el equilibrio acostándose bruscamente en el piso al retorcerse de la gracia, su felicidad me invade tanto que termina haciendo que me ría de igual manera, para finalmente transmitirse el chiste a la anciana Kaede la cual solo sonríe mostrando sus cachetes entumidos por aguantarse el encanto de la situación.

La señorita Kagome nos mira expectante e indagadora, también en sus ojos se observa un atisbo de duda como si no se hubiera dado cuenta de las cosas tan alborotadas que ha dicho. Sobre todo lo del beso…

Sé que mi amo demuestra su aprecio pero dudo que esa sea una forma en la que lo haga.

El señor Inuyasha se detiene de repente para abofetear suavemente su mejilla, veo cómo del rostro de Inuyasha-sama un diminuto puntito negro baja ligera y lentamente hacia el piso, es como si aquella "cosita" flotara por los aires; como cuando cae una pluma. El señor Inuyasha agarra aquel "puntito oscuro" encerrándolo en su mano derecha para después con ayuda de su brazo izquierdo sentarse con reitero.

Inuyasha-sama abre su mano…

_ ¡Oh! Pero si es la anciana pulga Myouga _ escucho hablar a la señorita Kagome.

_ ¿Qué haces aquí anciano Myouga? ¿Vienes por una de tus andanzas?_ le pregunta el señor Inuyasha.

_Claro que no amo Inuyasha_ le responde el anciano Myouga tomando asiento sobre la palma de la mano de su joven amo _De hecho, vengo a compartir información muy valiosa… _

_Ah… entonces está escapando_ comenta la señorita Kagome un poco distraída.

_Claro, este ha de ser un lugar seguro_ dice el señor Inuyasha

_O solo busca protección_ le sigue el juego Kagome-sama

_ ¡Quieren escucharme!_ Grita la vieja pulga dando saltitos sobre la mano de su señor, el señor Inuyasha le obsequia una mirada aburrida para después asentir, el anciano Myouga continúa _Bueno amo Inuyasha… Ya no es un secreto que monstruos del infierno estén tocando la tierra de los vivos, pero hace unos días, tres de estos seres tuvieron un encuentro con el Lord del Sur en las tierras de éste. Aunque Dalang-sama ha salido victorioso, mandó un comunicado a las otras tres regiones y bueno aunque no han llegado a protocolos o a conclusiones… Lo que me lleva a su aldea amo Inuyasha es algo que solo se ha decidido en las Tierras del Oeste…_

_Lo que dices es que has hablado con el idiota de Sesshoumaru, ¿No es así Myouga-jiji?_ el señor Inuyasha posa sus dorados ojos sobre el pequeño cuerpo del anciano Myouga el cual queda estático.

_Amo Inuyasha… No pensé que ya estuviera al tanto de la situación del señor Sesshoumaru_ dice el anciano cruzando sus cortos brazos.

_ Anciano Myouga, ¿Cómo fue que Sesshoumaru adquirió tal poder?_ pregunta la señorita Kagome, a lo que mi guardiana y yo escuchamos expectantes.

_No seas tonta Kagome, lo más lógico es que Sesshoumaru haya asesinado…_ empieza a contestar el señor Inuyasha pero…

_En eso se equivoca amo Inuyasha… _ le interrumpe la vieja pulga _El joven Sesshoumaru quedó a cargo de los territorios del Oeste desde el mismo momento en que su padre murió. Las conquistas y la posesión de dominios en los demonios no es como las distinguidas "franjas" en los humanos; de hecho cuando un demonio conquista un conjunto de territorios, tiene que vigilarlos en periodos cortos de tiempo con el objetivo de que sigan en su poder…_la pulga asiente con la cabeza.

Una duda invade en mi mente pero creo que jamás llegará el momento en que me sea respondida… Escuché que el amo Sesshoumaru se ausentó por mucho tiempo en las Tierras del Oeste, entonces ¿Cómo es que siguen perteneciéndole? ¿De verdad solo bastará con que sea un demonio de alto renombre?

No entiendo muchas cosas, así que solo esperare a que el tiempo me aclare un poco las ideas, el anciano Myouga sigue parlando…

_ A veces otros demonios llegan a reclamar los dominios por lo cual los dueños deben de defenderlos, incluso pueden desencadenarse comportamientos rebeldes de los habitantes iniciando revueltas; es deber de Sesshoumaru-sama el velar y contemplar que los territorios que una vez consiguió su familia sigan en su poder y claro, también en paz… Como verán el joven Sesshoumaru tiene más que una seria responsabilidad por ser significativa herencia del mismo Inu-no Taisho_ sentencia el anciano Myouga.

La anciana Kaede, la señorita Kagome y yo miramos fijamente a la pequeña pulga la cual al verse observada de manera instantánea entra en tensión.

_Bien, bien y bueno… ¿Qué quiere ese engreído? Y ¿Por qué exactamente has venido tú y no uno de "Los sirvientes de su imperio"?_ ahora es el señor Inuyasha el que rompe el silencio.

_Eso es a lo que voy amo Inuyasha, vengo a decirle que…_ la vieja pulga Myouga habla pero…

_ ¿Qué es esto?_ dice la señorita Kagome entrando en un estado de ansiedad, el señor Inuyasha y yo la observamos con inquietud; giro el rostro para mirar a la anciana Kaede, al parecer mi guardiana también ha sentido "eso".

De pronto el ambiente cambia, haciendo que un frío húmedo reine en la estancia; las orejas del señor Inuyasha se mueven en veloces espasmos como si tratasen de escuchar a lo lejos; después, el semblante de Inuyasha-sama se torna a uno serio al posar las garras sobre su espada, Colmillo de Acero.

_Kagome quédate aquí, cuida de la anciana Kaede y de Rin, volveré en un instante_ dice el señor Inuyasha poniéndose en pie, dirigiéndose a la salida de la cabaña…

_ ¡Espera Inuyasha!_ le retiene la anciana Kaede, a lo que el señor Inuyasha solo detiene su paso en señal de atención _Si es una de esas criaturas yo debo de encargarme de ella, ya escuchaste que solo los poderes espirituales…_

_Esto es diferente anciana… _ sentencia el señor Inuyasha alzando levemente el rostro para olfatear el aire _Estoy seguro que no es ninguna de esas cosas raras… Es más, el olor de este ser es como el del agua y la sal_

_Pero Inuyasha, su poder es…_ dice la señorita Kagome preocupada, refiriéndose a la inmensidad de energía maligna.

_Si señor Inuyasha, hasta yo acabo de sentirlo_ yo también hago un intento a pesar de que sé que será en vano; medito: El señor Inuyasha siempre será un terco.

_ ¡Kagome!_ termina exigiendo el señor Inuyasha _ Solo has lo que te digo_

La señorita Kagome admira fijamente los ojos de su amado, el gesto de la sacerdotisa es de preocupación y anhelo, pero a pesar de eso también se nota en su vista un dejo de confianza ciega…

_Si_ contesta la señorita Kagome en voz baja, haciendo que el señor Inuyasha salga inmediatamente de la estancia.

_ ¡Kagome no!, debemos de salir lo antes posible… ¡Yo sé a quién enfrentará el amo Inuyasha!_ grita la vieja pulga Myouga brincando a lo que parece ser toda su capacidad.

_ ¿Y porque no lo dijiste antes anciano Myouga?_ cuestiona mi guardiana

_ ¡Lo he tratado de decir desde que llegué! Ustedes son…_

El anciano Myouga trata de completar una vez más pero es demasiado tarde, la señorita Kagome y la anciana Kaede han tomado sus armas y las tres unidas hemos salido de la cabaña para así seguir los pasos de Inuyasha-sama.


_ ¡Kagome-sama mire!_ digo desesperada señalando con el dedo índice al inusual comportamiento del cielo.

Un montón de nubes de un color violeta se han juntado en un mismo punto, como si nos brindaran una tormenta particular o personal. Éstas oscurecen parte del firmamento junto con toda el área de tierra allí.

_ ¡Inuyasha!_ le llama la señorita Kagome a la vez que seguimos corriendo entre los árboles del bosque; la señorita Kagome nos guía acompañada del anciano Myouga situado sobre su hombro, la anciana Kaede y yo les seguimos el paso a una distancia un poco tolerable ya que mi guardiana hoy en día ya no es poseedora de gran agilidad.

_ ¡Kagome la presencia de Inuyasha está cerca!, también la energía maligna de ese ente está incrementándose_ le habla la anciana Kaede, Kagome-sama solo asiente con un sonido sin dejar de andar.

_ ¡Inuyasha!_ grita con reitero la joven sacerdotisa.

Todos paramos de trasladarnos al observar que las nubes empiezan a moverse en círculos como si estuviesen consumiéndose o como si algo las absorbiera; la señorita Kagome, la anciana Kaede y yo comenzamos a correr de nuevo.


Finalmente la anciana Kaede y yo detenemos el paso al notar que la señorita Kagome se ha quedado estática en un sitio, la alcanzamos dándonos cuenta de que a muchos pasos delante de la joven sacerdotisa se encuentra el señor Inuyasha empuñando a Tessaiga en modo defensivo. Sorpresivamente a pesar de las nubes tormentosas, el ambiente carece de brisas o viento y lo único perceptible es un frío húmedo que se adentra hasta en lo más hondo del ser, calando los huesos.

_ ¡Kagome!_ se escucha la voz del anciano Myouga, la señorita Kagome aún no sale del anormal trance en el que está situada _ ¡Debemos decirle a Inuyasha-sama que…!_

El anciano Myoga trata de terminar sus palabras, pero prontamente son olvidadas ya que de entre la gran concentración de nubes un largo y reluciente relámpago con tonalidad violácea es visto caer justamente hacia donde está parado el señor Inuyasha; él en un rápido y veloz movimiento, busca esquivar el rayo en un salto, pero sorpresivamente parece que el relámpago rebota en la tierra (sorprendentemente sin quemarla ni afectarla) dirigiéndose de nueva cuenta hacia el hermano de mi señor; él piensa rápido decidiendo interceptarlo con la hoja de Colmillo de Acero, manteniendo el poder del centello (el cual parece infinito por que no deja de fluir) a raya y todo esto pasa de manera tan breve que el señor Inuyasha aún sigue por los aires en aquel brinco.

La señorita Kagome reacciona sacando de su carcaj una flecha y apuntando con su arco hacia el centro de la energía maligna y…

_ ¡Allá va!_ dice a la vez que…

¡Dispara!

De su flecha, un delicado haz de luz en matices rosados va abriéndose paso por la tempestad para finalmente clavarse en su objetivo pero…

_ ¡No puede ser! _ exclama la señorita Kagome al notar como un segundo relámpago sale de entre las nubes quemando la flecha al instante, ahora éste está aproximándose hacia nosotras.

_ ¡Kagome!_ grita el señor Inuyasha ya en el piso, soltando su espada (Con el primer relámpago aun interceptando en la hoja) para correr libremente hacia nosotras.

_Señorita Kagome ¡Corra!_ digo empujando a la sacerdotisa con golpes en el hombro y jalando a la anciana Kaede hacia un lugar "seguro".

El rayo cae extrañamente sin rebotar y sin herir a nadie, pero sí destruyendo gran parte de la tierra.

Me sorprendo de mi misma ya que aunque he entrenado solo un poco más de una semana a lado del señor Inuyasha, mi fuerza y velocidad se han incrementado bastante.

"Gracias Señor Inuyasha", digo a mi interior.

_ ¡Kagome tonta!_ alega preocupado el señor Inuyasha llegando a nuestra ubicación de otro gran salto; toma a la señorita Kagome en un abrazo rápido y protector _ ¡Te dije que…!_

Una brisa suave y sutil llega de improvisto haciéndole compañía al temible frio, el viento se mueve de manera tan grácil que crea un melifluo al rozar con todo lo que le rodea. Inexplicablemente todo es paz hasta que…

Un enorme aullido se escucha, es extenso pero lastimero, terrorífico y tétrico; el frío se incrementa y por algún motivo siento como el aullido del demonio penetra mi cuerpo ya una vez corrompido por el frío y la brisa.

Cierro los ojos, el aullido me hace sentir débil, vacía y… desesperanzada.

Un segundo aullido retumba en mis oídos y aunque su sonido no es más fuerte que el eco del primero, me hace sentir menos valerosa.

Disminuye mi voluntad…

Algo contrariada giro mi rostro para observar a mis compañeros, la señorita Kagome y la anciana Kaede de la nada lucen rostros cansados y pálidos; ambas mujeres tienen en sus manos sus respectivos arcos buscando protección ante este "Pasivo ataque", pero…

¿Y el señor Inuyasha?... Hace unos segundos estaba aquí.

_ ¿Señor Inuyasha?_ volteo a todos lados hasta dar con su figura, cuando la encuentro me doy cuenta de que el señor Inuyasha está serio e impasible _ ¿Señor Inu…?_.

Un tercer aullido evita que complete la oración, al escucharlo mi cuerpo se contrae; es como si miles de púas se incrustaran en mi columna. Observo el cielo en señal de calma y noto que la concentración de nubes se deshace…

¿Qué está pasando?

Intento caminar, quiero acercarme un poco hacia el señor Inuyasha pero no puedo, me encuentro incapaz.

¿Qué me está pasando?

Las nubes se despejan y en medio de todo ese escenario puedo divisar a una gigantesca bestia de pelaje oscuro.

_ ¡Sal ahora maldito!_ grita el señor Inuyasha que al parecer ha ido hasta su espada ya que está colocando la hoja de Colmillo de Acero justo en su espalda; se encuentra listo para atacar _ ¡Viento!... ¡Cortante! _

De una sola estocada, un conjunto de potentes cargas (como si fueran caminillos) surcan el cielo hasta dar con la criatura pero…

_ ¡Maldito!_ dice el señor Inuyasha justo cuando el demonio salta esquivando su ataque con gran facilidad.

El demonio… ¡Se ha dejado ver!

El demonio de pelaje oscuro y cuatro patas parece analizar por unos segundos el entorno, después posa su vista hacia el señor Inuyasha por lo cual deduzco que también piensa en los ataques de la espada del hermano de mi señor.

De pronto la bestia se eleva por los cielos tomando vuelo y velocidad para así caer fuerte y mortalmente encima del señor Inuyasha; por su parte el señor Inuyasha le esquiva, la colosal criatura se alza en varias ocasiones persiguiendo a su contrincante, abriendo sus fauces para así devorarlo pero ciertamente el señor Inuyasha no cede.

_Ahora sí… ¡Te mataré!..._ amenaza Inuyasha-sama volviendo la clara hoja de Tessaiga a una negra… a una negra infernal _ ¡Meido Zanghetsuha!_

El demonio parece abrir los ojos desmesuradamente ante la técnica; de forma abrumadora, la bestia impide el ser absorbida por el Meido, escapando de las cuchillas del señor Inuyasha con movimientos que más que de algún arte marcial parecen meneos fugaces, elegantes y gráciles.

Estoy segura que ese estilo lo he visto en alguna parte…

Después al notar que el hermano de mi señor se encuentra un poco sorprendido; el demonio aprovecha y salta por última vez para derribar exitosamente a su rival, dejando el cuerpo de Inuyasha-sama debajo de su enorme pata. El señor Inuyasha intenta zafarse de la situación pero es imposible ya que después de haber caído ante la tacleada del gigantesco animal, él ha perdido a Tessaiga alejándola de su alcance.

_ ¡Kagome-sama! ¡Anciana Kaede!_ llamo a mi protectora y a la joven sacerdotisa en busca de auxilio pero hasta ahora me doy cuenta del estado de las dos mujeres.

La señorita Kagome y la anciana Kaede siguen en la misma posición, solo que ahora muestran señas de padecer más abatimiento y frustración que en el primer aullido, al parecer necesitan reunir fuerzas para enfrentar esta situación pero...

¿Qué hago?, no puedo estar así sin hacer nada… Yo… ¡Ah!

Entonces…

_ ¡Hey tú! ¡Monstruo maleducado! _ grito con todas mis fuerzas tratando de llamar la atención de la bestia, mi cuerpo arde no sé si por los nervios o por los "ataques pasivos" del youkai _ ¡Tú!, ¡Tonta bola de pelos!... ¡Peludo debilucho!_.

Y es ahí donde yo acierto, llamando la atención del gran enemigo.

_ ¡Tonta!... si puedes moverte no digas idioteces, mejor llévate a Kagome y a la anciana… ¡Lárguense! _ dice el señor Inuyasha entrecortadamente al verse obstruida su respiración.

Por mi parte yo ignoro sus palabras, aquella bestia me mira indiscriminadamente por lo cual pienso con cautela mi siguiente movimiento.

Me desplazo lentamente, examino el entorno (los árboles que nos rodean, el cielo… ¡Todo!) con el objetivo de encontrar algo que me ayude, pero en su lugar solo me topo con los ojos de aquella bestia que son de un color rojo manteniendo un iris verde bastante vivo, su pelaje es oscuro de un negro tan profundo que en él luce una tonalidad violácea; alrededor de su hocico lleva unas líneas verdosas que resaltan a pesar de la penumbra del vello; sus colmillos y garras son algo tan espeluznante que pienso que me matarían en solo un parpadeo.

Sigo estudiando el área hasta que mi vista se posa sobre Colmillo de Acero, mis ojos se abren a más no poder para después colocar mis pupilas sobre el señor Inuyasha el cuál pierde los colores; el señor Inuyasha descubre lo que pienso, o eso espero porque solo habrá una oportunidad.

Los ojos del youkai me detallan sin parpadear…

Ya lo he decidido, mí garganta está seca y quiero vomitar, siento como mi corazón late apresurado...

Estorboso kimono.

¡Es ahora o nunca!

_ ¡Torpe!, ¡No!_ escucho el grito del señor Inuyasha mientras corro lo más que puedo, acercándome con la "intensión" de tomar la espada que está solo a una corta pero trascendental distancia.

Para mi suerte mis movimientos resultan ser expeditos y casi indoloros.

El demonio abre las fauces y se acerca hacia mí dando la primera zancada, el señor Inuyasha al verse con más libertad llama a su espada utilizando la vaina de la misma, eso hace que mi papel como distracción se haya completado; yo sonrío al ver la expresión de desconcierto del demonio y me hago un ovillo en espera a que su colosal cuerpo me proteja del próximo ataque del señor Inuyasha; pero justo a unos pasos en frente del youkai, una flecha (estoy segura proveniente de la señorita Kagome) se clava en el suelo resplandeciendo de una manera inigualable y cegadora, la bestia se queja a causa del resplandor mientras que yo decido aprovechar este factor y escapo hacia un lugar seguro…

_ ¡Kongosoha! _ grita nuevamente el señor Inuyasha agitando a Tessaiga la cual ha cambiado totalmente de apariencia, luciendo como un cristal.

Miles de lanzas de diamante cruzan de un lado a otro; al terminar la incandescencia de la energía en la flecha, decido observar el lugar en donde estaba situado el youkai y…

¡Nada!... ¡No está!

¡¿Pero cómo?!

_ ¡Inuyasha!... ¡Arriba!_ exclama la señorita Kagome con voz débil.

Volteo mi rostro en dirección hacia el cielo y es cierto, el youkai se encuentra con vida y justo encima de nosotros; de hecho se muestra en una pose curiosa y altanera, como si en lugar de tomar con seriedad la batalla la tomara como una burla y con aburrimiento

_Maldito_ gruñe el señor Inuyasha ya un poco fastidiado.

De pronto la colosal bestia toma una postura de ataque abriendo un poco su hocico y dirigiendo su rostro hacia el firmamento, se puede notar que está concentrando una especie de energía o sustancia dentro de su boca y con gran prontitud.

_Deténgase_ la voz de la pequeña pulga Myouga se hace presente _General Shio ¡Deténgase!_

_ ¡Rin aléjate!_ Grita el señor Inuyasha nombrándome.

¿Qué, qué?

El youkai abre los ojos como si estuviese asombrado, cierra la boca eliminando y evaporizando todo rastro de ataque.

Espera… la pulga dijo…

¡¿General Shio?! ¡¿General Shio Burizado?!

El frio del ambiente ahora es imperceptible, es en este momento cuando noto una pequeña onda cálida que indica que todo vuelve a la normalidad, incluso los ruidos de los diferentes animales predominan de nuevo en el lugar (Los cuales ni cuenta me había dado de su ausencia en un principio).

El gigantesco youkai baja del cielo, enrollándose a manera de capullo en largas tiras de pelaje (lo que al parecer son una parte de su cuerpo, como unas largas colas); el youkai se transforma, cuando pisa el suelo ya no son cuatro enormes patas las que rozan la tierra si no dos humanoides pies, las tres grandes y violáceas extensiones de su cuerpo se desenredan con fluidez cayendo directamente sobre el piso mostrando así su forma suave y "gentil".

_No puedo creerlo_ dice el demonio a lo que yo reconozco su voz de forma inmediata _De verdad parece que todos van a sorprenderme hoy_

Su cabello antes sujeto, ahora lo lleva como en una cascada libre, trae puesta una armadura con bastantes ornamentos y dos hombreras con capas metálicas y con púas. En estos instantes la "bestia" se encuentra colocándose su pelaje o mokomoko a modo de capa.

Entonces el general Shio es un Inu Youkai.

¡Qué tonta!... ¿Cómo no me di cuenta?

_ ¡Amo Inuyasha! ¡Qué bien que la pelea haya parado!_ celebra el anciano Myouga en el hombro del señor Inuyasha, yo giro mi rostro para observar a la señorita Kagome y a mi guardiana las cuales ya se ven mucho mejor.

_Myouga-jiji ¿Quién es éste?_ pregunta el señor Inuyasha envainando a Tessaiga.

_Tenga más respeto amo Inuyasha, él es la razón por la que vine con usted, él es…_ le responde la pequeña pulga pero…

_No eres digno de portar a Colmillo de Acero… Sesshoumaru es el guerrero más digno… _ comenta sin sutileza alguna aquel youkai de cabellos violeta.

_Ah, ya entiendo… _ razona en voz alta el señor Inuyasha _Dile a Sesshoumaru que si quiere aun la espada que él luche por ella, que yo…_

_Hanyou estúpido, no entiendo porque mi Lord aún no te ha eliminado… _ el demonio de nombre Shio camina dirigiéndose… ¿A mí? _Eres estúpido y débil… ¿Necesitas ayuda de los humanos para defenderte?, eres simplemente patético… _

_ ¿Quién es esta persona anciano Myouga?_ cuestiona la señorita Kagome en un susurro, acercándose a nosotros en compañía de la anciana Kaede.

_Kagome-sama… él es el general del ejército de mi señor, Shio Burizado_ yo confieso.

A mis palabras, el youkai para de caminar y de entre sus labios se asoma una sonrisa un poco burlesca para luego decir:

_No creí que una invitada del Este conociera a Sesshoumaru-sama, mucho menos que siendo una tonta y torpe mujer humana mi amo le considere de su propiedad_ el demonio toca las puntas de su largo cabello con sus dedos, es como si le restara importancia a lo acontecido hace unos momentos _ ¿Eres Rin?_ su mirada se posa en mí, yo asiento con la cabeza _Bien, tienes mucho que explicar…_

¿Qué?

_ ¡El que tiene mucho que explicar eres tú idiota!_ habla el señor Inuyasha con un poco de rencor, el youkai sin dirigirle la vista contesta…

_Yo solo sigo ordenes, yo no explico ninguno de mis actos a quien sea que no se deba reconocer, por ejemplo a los hanyous débiles e inútiles…_ ahora la verdosa vista del general del Oeste se posa sobre el señor Inuyasha el cual ha empezado a gruñir _Óyeme bien esperpento de Hanyou, el hecho de que después de este juego de encuentro; yo Shio Burizado, termine temiéndole mas a la estupidez de una humana que a ti, es de reconocerse como patético_

_Yo creo que el que usted debilite a las personas antes de tener las peleas es bajo…_ comento, el youkai me mira sereno mientras que la señorita Kagome sonríe ya que ella pensaba en decir lo mismo _Usted debilita los corazones de las personas y eso no es justo_ el general Shio entra en un silencio; no estoy segura, pero creo que se encuentra pensando en muchos hechos.

_Vengo por ti humana_ sentencia finalmente el youkai, yo me sorprendo ruborizándome _Sesshoumaru-sama te quiere de vuelta y yo soy el que te llevará a él_ mi corazón da un vuelco.

_ ¿Por qué no ha venido él mismo?_ pregunta la señorita Kagome.

_Ni eso yo lo sé, no soy nadie para cuestionar las decisiones de mi Lord_ el General Imperial del Oeste alza el rostro hacia el cielo, suspira para después mostrar un semblante más que relajado _Vieja pulga Myoga, deja de esconderte… Diles que soy de fiar, mi lugar está en batalla y no aquí_

_ ¿Tiene razón anciano Myouga?_ esa es la voz de la señorita Kagome.

_Si Kagome, yo venía para evitar esta confrontación y que el trato fuera pacifico pero…_ el anciano Myouga sigue sin poder completar una oración…

_Solo quería divertirme un poco… _habla el general Shio _Quería ver si Sesshoumaru hizo una buena elección respecto al portador de Tessaiga; confiaré por ahora en su juicio aunque me tenga un poco decepcionado… Ni siquiera tuve la necesidad de sacar mi arma… _

_ ¡Keh! Idiota, no necesito de nadie que pruebe que Tessaiga y yo somos unidos_ alega el señor Inuyasha.

_No es solo el asunto del control de tu sangre demoniaca ignorante Hanyou…_ el semblante del youkai de cabellos violáceos se denota molesto _ El que tengas el Meido Zanghetsuha es importante prueba de que mi Lord te reconoce como digno portador; él lo ha decidido, sobre todo si también pasaste la prueba de sucesión de Tessaiga… _

_ ¿Cómo sabes todo…?_ intenta preguntar el señor Inuyasha…

_Pero la intensión de Inu-no Taisho… _ argumenta la diminuta pulga pero…

_ ¡Cierren la boca!... _ ambos, tanto la pulga como el hermano de mi señor sorprendentemente obedecen quedando estupefactos de la impresión, el General ha alzado tanto la voz que incluso el bosque ha quedado mudo _Estaba en el destino de Sesshoumaru el que adquiriera su propia arma, todo el que se considere Daiyoukai pasa por ese camino… _ mientras pronuncia estas palabras el general Shio Burizado sonríe descaradamente _Pero durante la odisea de Sesshoumaru, yo pensé que él no debía de estar ni si quiera un poco desprotegido_

¿Y eso que significa?

El anciano Myoga salta dando brincos muy altos señalándole con uno de sus brazos, parece muy enojado _Entonces tú, ¿Tú fuiste el que le informó al joven Sesshoumaru sobre la tumba de mi amo Inu-no Taisho?_

El señor Inuyasha abre los ojos a más no poder para después decir:

_Entonces todo eso fue… ¡Desgraciado!_

_No, solo le di una pequeña pista_ comenta el youkai para después proseguir, cierra los ojos en el proceso _Tú hanyou, deberías sentirte afortunado… Mi Lord después de todo ahora te tiene "tanta confianza" que no solo desistió de usar a Tessaiga, claro confiándote la técnica que él fue capaz de dominar; el Meido Zanghetsuha… Él no tú… ¿Entiendes lo que eso significa? Además que también te dejo a cargo de una humana algo fuera de lo común debo agregar… _

_ ¿Y tú quién eres como para hacer todas estas cosas?_ pregunta el señor Inuyasha ya un poco contrariado.

_Amo Inuyasha, el General Shio Burizado fue un gran amigo y compañero de su padre, es como el segundo padre del amo Sesshoumaru_ responde el anciano Myoga a lo que el señor Inuyasha transforma su iracundo gesto a uno meticuloso y serio.

_Suficiente, esto ya es aburrido, desisto de esta epifanía… _sentencia el General _Yo solo vine por "La humana" y bueno, obtuve una serendipia_

Sus palabras me erizan un poco, un extraño presentimiento sube desde mis pies hasta la coronilla en forma de escalofríos.

_Humana…_ me llama el general _ ¿Vendrás conmigo a ocupar el lugar que te corresponde sirviendo a Lord Sesshoumaru?_

_Yo…_ mi corazón da un vuelco enorme, giro el rostro para enfocar al señor Inuyasha, sé que se negará pero algo me dice que es hora de seguir mi camino y aunque no es de la forma en que yo esperaba que esto sucediera yo… _Sí, acepto_

_Bien, humana prepárate que pronto iremos en camino a… _ el youkai camina reiteradamente en dirección mía.

_ ¡No te le acerques!..._ el señor Inuyasha le detiene desenvainando a Colmillo de Acero, plantándolo de tal forma en que la espada obstruye el camino que está tomando el General Shio _ Rin, ¿Ya lo pensaste? No dejes que este imbécil te intimide, yo…_

_ Inuyasha-sama_ le digo mirándole directamente a los ojos, por su gesto sé que el señor Inuyasha ha entendido lo que quiero hacer y él después de un poco de tiempo me responde de manera silenciosa con un semblante conciliador aunque un poco triste por la pronta e improvista despedida _Yo… estoy segura de que estaré bien_

_Los humanos son tan dramáticos_ alega en un suspiro el fuerte youkai.

_Disculpe… Exactamente ¿Dónde será el paradero de Rin-chan?_ pregunta Kagome-sama

_ ¿Eh?, ¿Quién eres tú para cuestionarlo?_ contesta el youkai de cabellos violáceos con altanería y arrogancia.

_General Shio_ menciono, casi ruego; el youkai al hacer contacto con mi vista parece quedar atónito por unos segundos para después esconder sus ojos debajo del flequillo de su cabello.

_Bien… La humana irá a parar al hogar del amo, Las Tierras del Oeste_ termina el General Shio Burizado alzando el rostro, nombrando con orgullo a… _ Las Tierras del Viento_.

Por unos segundos todos nos encontramos estáticos y en silencio hasta que éste es interrumpido por un grito de emoción proveniente de la señorita Kagome, es tan fuerte y tan llamativo que incluso la vieja pulga Myouga y el youkai nombrado como Shio tienen que tapar sus sensibles oídos.

Cuando la señorita Kagome termina, el señor Inuyasha y ella comienzan una diminuta riña a causa del efusivo comportamiento de la joven sacerdotisa (aunque si yo fuera ella, habría actuado de la misma manera).

_Los humanos siempre son tan escandalosos_ me sorprenden las palabras del general Shio ya que supuse que él no tenía tanto contacto con humanos _Por cierto humana, el amo me ha indicado que te entregue un recado; de hecho solo me lo ordenó… Dijo que ya es tiempo de que lo uses, no sé a qué se refiere pero…_

Abro mis ojos con un poco de abrumo y vergüenza, quiero sonreír pero me aguanto por la presencia del youkai; el general Shio ha dejado un poco la formalidad y por alguna extraña razón pienso que eso me agrada.

Una preciosa calidez se alberga hasta en lo más hondo de mi alma, manifestándose en el más furioso de los sonrojos. Tal vez el General Imperial de las Tierras del Oeste no tiene ni idea sobre a lo que se refería el amo Sesshoumaru con esas palabras, pero yo sí…

Y eso es lo importante.


ACLARACIONES:

+Cuando Myouga habla sobre los territorios y menciona "Las franjas" de los territorios humanos, se refiere a las cercas, murallas, entre otras cosas puestas en algunas aldeas o castillos feudales con el fin de separar las tierras poseidas.

+En la parte donde Inuyasha llama a su espada utilizando su vaina, hace referencia al Manga de Inuyasha, cap. 31 "Llanto".

+En la parte donde el general Shio menciona una prueba de suceción, hace referencia al Manga de Inuyasha, cap. 502 "La espada Negra" y cap. 503 "La prueba" (Tomo 51).

Bueno esto es todo por mi parte.

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Dejen sus comentarios sin reservas (acepto de todo).