¡CHICOS! Hola Hola, ¿Cómo están? Yo muy muy muy contenta por que llegamos a los 106 reviews :'DD aww me hacen muy muy feliz! ¡MUCHISIMAS GRACIAS! Sé que les prometí doble capítulo si llegábamos a los 100 pero vengo super apurada por que la escuela me dejo muchísima tarea que no he empezado y solo tenía listo este capítulo ( espero me disculpen!

ENJOY!

BRING ME TO LIFE

"Mi espíritu duerme en algún lugar frio"

CAPITULO 13

Sebastián había estado enviándole miradas enojadas todo el día, Blaine lo había ignorado.

No tenía ganas de tratar con él, pero aun así no podía dejar de pensar en lo que Sebastián le había dicho, porque, después de todo, Blaine se había preguntado lo mismo. ¿Sabía Kurt en realidad lo que estaba haciendo? ¿En realidad estaba jugando al títere y al maestro, y sabía todo lo que Blaine haría? Era un pensamiento aterrador, pero no se lo tragó por completo. Sabía con certeza que Kurt no había esperado que supiera lo del medicamento del asma, y después de todo, eso demostraba que no tenía control sobre todo. Blaine aún podía pasar alrededor de él, desapercibido; aún lo podía tomar con la guardia baja.

Sebastián debía haber sido muy crédulo para dejar que Kurt jugara con él, para dejarlo ir tan lejos, como él había supuesto.

Blaine se preguntó como había sucedido, se preguntaba como Kurt había seducido a Sebastián. ¿Habrá utilizado los mismos trucos con Sebastián que los que estaba utilizando con Blaine? ¿Cómo se dio algo con Sebastián? ¿Por cuánto tiempo había resistido?

Tal vez esa era la única razón por la que Sebastián parecía aterrado del prisionero.

Tal vez, Kurt era un recordatorio de sus pecados, y no podía soportarlo, así que mantuvo la distancia. Incluso si Blaine entendiera por qué le había advertido del prisionero, no creía que dejarlo solo sería lo mejor. Él parecía querer compañía, y Blaine era una sociable mariposa; le gustaba hacer feliz a la gente. Ahora, definitivamente Kurt era como una misión, no sólo con respecto a sus crímenes. Blaine tenía la misión de hacer sonreír a Kurt.

888888888888888

Por suerte, James ya se había ido para cuando llego a su departamento, dejando una nota en la cocina para anunciar su salida.

Blaine vagó sin darse cuenta alrededor de su departamento, pensando en Kurt y Sebastián.

No había sido capaz de retirar de su mente a ninguno de los dos, desde que Sebastián lo confrontó en el baño esta mañana. Esperaba que no se lo dijera a ella, a su jefa. Podría, porque parecía pensar que Kurt era una persona extremadamente peligrosa y quería que Blaine se mantuviera alejado de él. Blaine no sabía lo que haría si fuera suspendido o despedido. El quería seguir visitando a Kurt, si se lo permitían.

No sabía que pensar de la teoría de Sebastián, de que Kurt lo sabía todo; eso le molestaba enormemente. Nadie puede saberlo todo. Kurt no tenía forma de saber cómo reaccionaría Blaine a las cosas que él hiciera. Que Kurt se estaba burlando de él era evidente y Blaine podía, hasta cierto punto, entender que necesitaba hacerlo; no tenía mucho que hacer en esa pequeña celda todo el día y tenía que crear su propio entretenimiento.

Blaine se sentó en el sofá, dando un profundo respiro y rascándose la cabeza.

Se preguntó, si debería preocuparse por estar defendiendo tanto a Kurt.

8888888888888

La próxima vez que Blaine había visto al prisionero, había estado actuando… extraño. No podía asegurarlo, pero había algo extraño en él. Había algo en sus ojos que era diferente y hacía un gesto constante con la frente, como si estuviera absorto en sus pensamientos.

Blaine lo miró intensamente desde su lugar en la cafetería. Kurt estaba sentado en su mesa de siempre, alejado de los demás. Estaba comiendo, aunque no mucho, pero eso ya era algo.

De vez en cuando al comer, la mano derecha de Kurt, la que sostenía el tenedor, empezaba a temblar y tenía que soltarlo. Blaine vio como Kurt apoyaba la frente en sus nudillos, con los codos apoyados en la mesa de madera.

No lo había visto así antes, le preocupaba porque no sabía qué era lo que le estaba haciendo actuar así. Nadie más pareció darse cuenta. Los prisioneros estaban muy ocupados en no mirarle, para que se dieran cuenta y Blaine era el único que destacaba en el comedor, el día de hoy.

Hubiera ido hasta Kurt, si no fuera porque recibió una orden estricta de permanecer en el mismo lugar todo el tiempo, a menos que una pelea o algo así ocurriera, lo que no sucedió.

Este lugar era aburrido, a excepción de Kurt.

- Pobre muchacho.-

Blaine volvió la cabeza, sorprendido de ver a Anne, ex-psiquiatra de Kurt, de pie junto a él. Estaba mirando a Kurt con ojos suaves y compasivos.

- ¿Qué le pasa? –preguntó Blaine, mirando de nuevo a Kurt. Estaba hurgando en los guisantes de su plato, su rostro más pálido que de costumbre, su piel casi translucida, hasta el punto donde se podían ver las venas en sus brazos.

- Es el duodécimo.-

- ¿Qué pasa en el duodécimo? –regresó su atención a la mujer, sintiendo como si le faltara algo.

- Su último día en la corte –dijo suspirando profundamente. – ¿No lo escuchaste? Esta por toda la estación.-

Blaine negó con la cabeza. No, no lo había escuchado. No creyó que ninguno de los otros internos supiera, porque seguramente hubieran estado hablando de ello.

Sin embargo, Sebastián probablemente sabía.

- Finalmente le van a dar la sentencia final –continuó Anne -Había sido incierto desde que llego aquí, porque no hablaba de lo que sucedió, en absoluto. Sólo confesó hacerlo, eso es todo. –suspiró. -Traté de hacerlo hablar y explicar lo que realmente paso, pero…-

- Oh –fue todo lo que pudo decir a eso. No sabía que más decir. Miró a Kurt, queriendo ir allí más que nada. Parecía que podía soportar algo de apoyo en ese momento, y nadie se lo daba; tenía que lidiar solo con eso. – ¿Cuántos años crees que le van a dar?. – Preguntó con un poco de miedo de escuchar la respuesta.

Anne suspiró profundamente y cruzó los brazos. – Muchos –dijo -Sin una declaración es… si él se explicara, tal vez sería más fácil para él, pero cuando se reúsa, no nos da otra opción.-

- ¿Cuántos son "muchos", exactamente?.-

- Lo suficiente para asegurarse que no vuelva a ver el exterior de este lugar, de nuevo.-

El estómago de Blaine se comprimió, pero no era como si no hubiera esperado esa respuesta. Asintió con la cabeza lentamente.

- Sólo deseo que hablara –dijo Anne– Me preocupo por él, aunque ya no sea mi paciente. Creo que habla aún menos con su nuevo psiquiatra, de lo que hablaba conmigo.-

- ¿Quién es el nuevo? – Blaine no sabía que tenía uno ahora, pero debió habérselo imaginado.

- Su nombre es David Jackson. Es bueno. Pero ser bueno no es suficiente cuando se trata de Kurt. – sonrío ligeramente. – Me gustaría volver a trabajar con él si pudiera, en realidad me gustaría.-

- ¿Por qué no puedes?-

- Oh, ya sabes –miró a Blaine sonriendo. – No soy tan joven como antes. Ese trabajo, en realidad es muy pesado. No es sólo hablar con pacientes, es mucho más que eso. Realmente me gustaría poder volver con él, pero no puedo regresar sólo por un paciente.-

- ¿No puedes hablar con él? –se preguntó Blaine. -Seguro que tenía que haber una manera. – Sin ser oficialmente su psiquiatra, quiero decir.-

- Oh, yo no creo que él me hablaría así. Ya sabes como es.-

- Si… – Blaine se deprimió, sintiendo una oleada de tristeza sobre él. No le gustaba la idea de que Kurt estuviera encerrado de por vida. – Él es un gran misterio.-

- Lo es –estuvo de acuerdo Anne, asintiendo con la cabeza. – Hasta ahora aún no entiendo completamente cómo funciona su mente.-

Blaine tampoco.

Las miles de preguntas que quería hacer, pero sabía que Anne no quería o podría contestar, daban vueltas alrededor de su cabeza. ¿Por qué él es de esa manera? ¿Por qué guarda tantos secretos? ¿Por qué no puede sonreír? ¿Por qué parece que se tortura a sí mismo? ¿Por qué quiere morir? ¿Qué fue lo que hizo?

Quería gritar la última pregunta a los cuatro vientos, para que todo el mundo pudiera oírla, tal vez alguien lo supiera.

Entonces pensó en lo que el prisionero le había dicho y se preguntó… ¿realmente importa?

Realmente deseaba poder decir que no. Deseaba poder decir que lo que había hecho Kurt no importaba. Pero no lo hizo.

888888888888

Era extraño, no ver a Kurt en su celda, el mismo día. Había sido recogido por dos oficiales, y escoltado al tribunal esposado. Había mantenido la cabeza agachada mientras pasaba a un lado de Blaine, sus pasos eran pesados, y se veía incomodo con los dos oficiales que mantenían un fuerte control sobre sus brazos. Sus labios se estaban sacudiendo, probablemente quería gruñirles, pero estaba luchando por no hacerlo.

Tenía un aspecto pequeño y frágil entre ellos, no lucía intimidante y fuerte como siempre. Eso hizo sentir a Blaine querer protegerlo. Quería dar un paso adelante, y pedirles que aflojaran su agarre de las muñecas de Kurt o de lo contrario le podrían dejar un moretón. Quería pedirles que no lo empujaran dentro del coche con demasiada violencia, y quería preguntarles si podía acompañarlos.

Habían pasado más de dos horas y Kurt aún no regresaba de la corte. Blaine estaba tamborileando con los dedos sobre la mesa, con los ojos en el reloj. ¿Cuánto tiempo se tardará? No sabía si era bueno o malo que tomara tanto tiempo.

Otra media hora pasó lentamente, cuando las puertas se abrieron, y entraron los dos oficiales, seguidos del jefe y Kurt entre ellos. Sus pasos se arrastraban más que antes, con la cabeza agachada.

Tenía las manos cruzadas delante de él, con las esposas en su lugar, y los dos oficiales tenía el mismo fuerte agarre sobre la parte superior de sus brazos como cuando se habían ido. Lo llevaron a través de la habitación y empezaron a subir las escaleras, diciéndole a Kurt que caminara más rápido.

Blaine miró a Kurt con el corazón encogido. Kurt parecía haber sido drenado, estaba a la mitad de sus energías, medio se arrastró por las escaleras. Debió haber perdido toda su energía, estando en la corte.

- Wow, ¿era ese…? – Puck se volvió hacia Blaine. Había estado de pie junto a Blaine, viendo a Kurt con la mandíbula hasta el suelo. Sus ojos estaban muy abiertos. – ¿Era ese…?-

- Sí – Blaine se frotó la frente. – Sí, era él.-

- Wow –repitió Puck mirando las escaleras. – No puedo creer que estuve a tan poca distancia del prisionero 815. –se estremeció para crear un efecto dramático.

Blaine rodó los ojos, pensando en lo cerca, que el mismo había estado de él, y casi se echó a reír del hecho de que Puck parecía pensar que había tenido mucho valor de no correr por su vida, cuando Kurt había caminado junto a él.

- No parece tan temible como en los cuentos, ¿verdad?. –preguntó Puck. – Quiero decir, cuando lo he visto en el comedor, sólo está sentado y jugando con sus alimentos y ahora se veía, no sé… –miró a Blaine esperando que dijera algo.

Blaine se limitó a asentir. Se moría de ganas de ir a ver a Kurt, pero tenía que esperar hasta que no pareciera sospechoso ir hasta allá.

- Escuché que estaba en el tribunal –continúo Puck, sin darse cuenta de la falta de participación de Blaine en la conversación. Así que Puck continuo. – Me pregunto cuánto le dieron.-

Blaine deseaba saberlo.

88888888888

Se empezó a acercar el final del turno de Blaine y él realmente no podía esperar más. Tenía que ver a Kurt.

No le había gustado lo agotado que lucía Kurt y el desesperadamente quería saber si estaba bien. Quería saber lo que habían hablado en la corte, pero las posibilidades de que Kurt le dijera eran escasas, al menos estaba preparado para eso.

Kurt estaba sentado en su cama, con las piernas acurrucadas junto a su pecho, apenas movió un músculo cuando Blaine llamó a la puerta.

Levantó un poco la cabeza, vio quien era, y luego miró hacia otro lado.

Lo primero que golpeó a Blaine, fue que Kurt no sonrío. Ni siquiera el más mínimo indicio. Había pensado que Kurt había visto su expresión, pero ahora se dio cuenta que no lo hizo. Algo brillaba siempre detrás de sus ojos. Maldad, ira, diversión, lujuria, eso no importaba, algún tipo de emoción siempre estaba presente. Ahora, sin embargo, no había nada.

Blaine rápidamente abrió las dos cerraduras y entró.

- Hey –dijo en voz baja mientras caminaba hacia delante.

El hecho de que Kurt no respondiera fue más incómodo que cuando era descarado y cruzaba la línea, Blaine se mordió el labio, succionándolo. Estaba a punto de sentarse en la cama junto a él, pero algo estaba en el camino.

- ¿Qué es esto? –preguntó mientras levantaba el libro. Los ojos de Kurt miraron su mano.

- No toques eso –dijo y lo tomó de las manos de Blaine, lo dejó al otro lado de su cuerpo, y volvió a su posición anterior.

Blaine se sentó.

- ¿Qué libro es?.-

- El último libro que voy a leer antes de morir –respondió simplemente Kurt. A Blaine se le puso la piel de gallina sólo por el tono de su voz.

- Bien. –asintió. Se preguntó si la tensión de la corte, habían hecho a Kurt pensar de nuevo en el suicidio, pero él esperaba que no. Si ese fuera el caso, él personalmente, haría todo lo posible para impedirlo.

- ¿Quieres…? –se aclaró la garganta. Realmente no tenía idea de que decir cuando Kurt estaba en silencio. – ¿Quieres que me vaya?-

Los ojos de Kurt parpadearon al encontrarse con los de Blaine por una fracción de segundos, antes de que apartara la vista de nuevo.

- No lo sé –dijo finalmente en voz baja.

Eso no le dio mucha información a Blaine, pero al menos no había dicho que sí.

- Hey –puso una mano en la rodilla de Kurt, apretándola– ¿por qué no hablas?-

- Conmigo, con ellos, con Anne..-

- No tiene sentido –dijo Kurt estirando las piernas, las extendió frente a sí mismo y colocó los pies en el suelo. – No me importa.-

- Eso no es cierto.-

- Merezco estar aquí, ¿no lo entiendes? – Kurt lo miraba bruscamente, y el fuego que siempre había estado allí, había vuelto. Si no completamente, al menos un poco.

- No estoy seguro de eso –desafío Blaine. Mostraba más cuando estaba así de vulnerable. – Lo puedo ver en tus ojos ahora mismo. Creo que si hablaras…-

- No sabes de lo que estás hablando –dijo Kurt – Si supieras no dirías eso. No deberías decir eso.-

- Creo…-

Se escuchó un ruido al final del pasillo, Kurt levantó su mano silenciando a Blaine, que se puso rígido por completo. ¿Alguien estaba haciendo rondas de nuevo?

- ¿Qué hora es? –susurró Kurt, escuchando, por si algo se acercaba.

- Uh, casi las nueve. ¿Debería…?.- Hizo un gesto con la cabeza hacia el cuarto de baño y Kurt asintió.

Blaine se levantó, corrió hacia el cuarto de baño, estaba apenas adentro cuando ese alguien se detuvo en la puerta de Kurt. La puerta del baño no estaba cerrada completamente, sino que estaba abierta lo suficiente para que Blaine pudiera mirar.

No era alguien haciendo rondas, alguien que se acercaba a la habitación de Kurt. Una mujer. Podía oír el ruido de sus llaves cuando abrió las cerraduras, luego la mujer había entrado. Blaine la reconoció, pero no tenía un nombre para poner a su rostro. Era joven, muy posiblemente había estado el mismo tiempo que Sebastián, y tal vez llevaba un año de internado.

Su voz temblaba un poco mientras hablaba, aunque era claro que estaba tratando de ocultarlo.

- Levántate –se suponía que eso tenía que sonar como una orden, pero le salió de un modo patético y débil.

Kurt hizo lo que le dijo sin ninguna queja. Tal vez hubiera sido descarado con ella, si fuera cualquier otro día, pero hoy sólo se levantó y caminó hacia la mujer estirando las manos hacia la joven, con las palmas hacia arriba.

- Bien –suspiró y dio un paso hacia Kurt. Era más que obvio que estaba asustada, que preferiría estar en cualquier lugar, menos aquí.

Fue entonces cuando Blaine notó que tenía algo en la mano, algo pequeño y blanco. Lo colocó sobre la mesa y rápidamente retrocedió hasta topar con la puerta.

- Aquí –dijo ahora con la voz más clara. – Tómatela.-

- Sí, señora –dijo Kurt suavemente, y tomó la pequeña taza, sacando algo dentro de ella. Blaine entendió que eran pastillas; medicamentos.

Blaine contuvo la respiración; si la chica giraba sólo un poco más a la izquierda, lo hubiera encontrado, y todo habría terminado.

Se quedó hasta que Kurt hubiera tragado las pastillas con un vaso de agua que tenía sobre la mesa de madera.

- Listo –dijo dejando el vaso. – No deberías lucir tan asustada.-

Su respiración se atoró un poco en su garganta, como si lo que le dijo Kurt la hubiera asustado aún más.

- T-tú no… hum… –tartamudeó nerviosamente, sujetándose un mechón de cabello detrás de la oreja. – Aquí hay una más.-

- Esta… – Kurt levantó la última píldora. – es una píldora para dormir. Si no te importa, la tomaré un poco más tarde, porque hay algo en la televisión que me gustaría ver.

Le sonrío, era falsa, casi una burla, mas falsa que cualquier sonrisa que le hubiera dado antes a Blaine.

Parecía que quería protestar, pero finalmente asintió.

- Está bien –susurró, abriendo la puerta. Parecía como si no se pudiera alejar lo suficientemente rápido y Blaine se preguntó qué persona tan mala le había asignado esa tarea que obviamente la asustaba demasiado. Blaine estaba seguro que si Kurt hubiera querido, la hubiera quitado del camino fácilmente.

A juzgar por la velocidad de sus pasos, sonaba como si estuviera corriendo por el pasillo, y sólo cuando la puerta al final del mismo estuvo cerrada, Blaine salió de su escondite.

Kurt río secamente.

- Nueva –explicó con un indicio de rolar los ojos. – Linda, sin embargo. Demasiado nerviosa para mí gusto, pero cuando lo pienso, tú actuaste como ella una vez. – inclinó la cabeza. – Sí.-

- No lo hice – Blaine frunció el ceño y se sentó de nuevo en la cama.

Estaba feliz de ver que la luz comenzaba a regresar a los ojos de Kurt; había pasado un tiempo desde que estuvo en la corte y tal vez el estrés empezaba a desaparecer.

¿Era porque Blaine estaba aquí?

Kurt volvió a sentarse en la cama, colocando la taza con la pastilla para dormir en la mesita de noche. Se apoyó contra la pared y cerró los ojos. Era claro que estaba cansado, tenía ojeras bajo los ojos y estaba más pálido que nunca. Tal vez era egoísta quedarse aquí, porque Kurt no podía tomar su pastilla para irse a dormir y poder descansar. Aunque todavía no quería dejarlo solo.

- ¿Qué tipo de píldoras eran?-

- Un poco de esto, un poco de aquello –respondió Kurt, con los ojos todavía cerrados.

- ¿Para qué son?-

Kurt abrió los ojos, mirando a Blaine, y se tocó la sien con su dedo índice. Oh.

- ¿Qué pasa si no las tomas?.-

- Nada bueno –dijo Kurt con lo que asemejaba a una pequeña sonrisa. – Todo lo que esta enjaulado aquí .–se tocó la sien de nuevo– Es liberado.-

La forma en que Kurt dijo eso, hizo estremecer un poco a Blaine. Lo hizo sonar como si realmente estuviera loco pero Blaine no pensaba que lo estaba. Pensó que Kurt estaba exagerando, probablemente para espantar a Blaine como una forma de entretenimiento gratuito.

Se aseguró de no hacer una mueca.

- Kurt, ¿qué decidió el tribunal?.-

Kurt inclinó la cabeza contra la pared y cerró los ojos. Suspiró.

- Cadena perpetúa. Estaré aquí hasta que muera.-

- Lo siento.-

Blaine lo sentía, en realidad lo sentía.

Oh dios, pobre Kurt ( ¡hasta aquí el capítulo 13! Espero les haya gustado ((: enseguida responderé a algunas preguntas que me dejaron :

Mafer : "¿La historia tendrá un final feliz?" R: Descúbranlo en el capítulo final ;)

Ivonne : "Vi en los promos que publicabas sobre Hummelberry, ¿será importante en la historia de Kurt?" R: Por supuesto! Hummelberry es muy importante aquí

"¿Falta Mucho para el Klex? ¿Cuántos capítulos son? ¿Habrá secuela?" R: Pronto, lo prometo, son 50 capítulos y no :c no tiene secuela T-T

Candy Criss : "Sé sabrá que hubo entre Kurt y Seb, me refiero a lemmon?" R: Sólo puedo decir que habrán menciones Kurtbastian ((:

Bueno chicos, vengo volando a dejar el capítulo, tengo que hacer mi tarea ah :'c
Nos vemos el viernes! Tengan un lindo día :D ¡los quiero mucho!

Espero sus reviews con muchas ansias, gracias por recomendar la historia, por sus follows y favoritos. ¡BESOS!