Vanellope trato frenéticamente de abrir la puerta, pero no podía, estaba cerrada con llave.

-¿Ahora porque me hicieron esto?-se preguntó a sí misma.

Abajo, Taffyta, Turbo y Candlehead estaban en la sala, esperando a Hiro y a Tadashi, Taffyta estaba disfrazada de Vanellope, esa misma mañana, Turbo había mandado a Candlehead a la peluquería del pueblo por una peluca para Taffyta, habían conseguido una cabellera negra, luego, le habían hecho una colita de caballo, ya que era el estilo usual de Vanellope, pero eso sí, Taffyta se había negado a usar un vestido sucio.

-¡Me veo horrible con esto!-se quejó Taffyta.

-¡Cállate!-Turbo-¡Y apégate al plan, tenemos que hacerle creer a ese tonto príncipe que eres Cenicienta!

-Será fácil, si se enamoró de alguien como Cenicienta es en definitiva un idiota.

Candlehead miraba hacia otro lado y tenía una mirada de culpabilidad en el rostro, su padre y su madre lo notaron y le mandaron miradas asesinas.

-¡Ni se te ocurra empezar con tu papel de la niña buena!-Taffyta.

-Esto que estamos haciendo no está bien-Candlehead-No puedes forzar a alguien para que ame a alguien que no ama.

-¡Por supuesto que se puede!-Turbo-Se le llama negocio querida.

-Pero…

-Además-dijo Taffyta cortando a su gemela-Cenicienta se lo merece, no tenía ningún derecho de ir al baile, ¡Y mucho menos de quitarme a mi príncipe, ahora tendrá lo que merece!

-Sí, esa malagradecida no tiene ningún derecho de arruinar nuestras vidas, ¿no lo ves Candlehead? ¡Quiere arrebatarnos lo que es nuestro, lo que merecemos, porque se cree superior que nosotros, hay que enseñarle que no lo es!

-Tenemos que ponerla en su lugar-Taffyta-Y por tu propio bien, espero que te mantengas con la boca cerrada mientras todo esto sucede, oh si no, ¡Alguien le va hacer compañía a Cenicienta en el ático!

Mientras tanto, Vanellope golpeaba la puerta, pidiendo que la dejaran salir, pero nada, nadie respondía a sus gritos, los ratones, estaban viendo por la ventana, cuando tres caballos aparecieron en la entrada de la casa, sus jinetes eran Tadashi, Hiro y la capitana Tamora, los ratones la llamaron y Vanellope les prestó atención, luego camino hasta la ventana y vio como los tres entraban a la casa.

-¡No!-grito Vanellope golpeando la ventana.

Abajo, Turbo abría las puertas de su hogar.

-¡Su majestad!-dijo haciendo una reverencia-¡Es un honor tenerlo en mi casa, por favor, pasen, Vanellope está ansiosa por ver a su príncipe!

Pero Hiro no se fiaba nada de ese sujeto.

Arriba, Vanellope había abierto la ventana, luego, había intentado gritar pero era inútil, estaba en el último piso, no iban a escucharla aunque gritara con todas sus fuerzas, así que, tomo medidas drásticas.

Saco toda la ropa que tenía, la vieja, la más vieja, la que estaba rota, la sucia, la desgastada, la que ya no le quedaba, todo lo que pudo encontrar, luego, hizo una cuerda con ellas, ato un extremo a la pata de la banca que usaba como cama, y el otro a su cintura, luego, camino hasta la ventana y vio hacia abajo.

-Por favor mama, por favor papa, no me dejen morir, al menos no ahora por favor-luego, puso un pie afuera y luego el otro, miro hacia abajo, por poco se desmayaba, pero pudo controlarse, luego, comenzó a descender, rezándole a todos los santos, y a sus padres, por protección.

En la sala, Turbo los había hecho pasar, en cuanto Taffyta había visto a Hiro, se le había echado encima y había comenzado a llenarle la mejilla de besos.

-¡Mi príncipe!-dijo con una voz que trataba de imitar a la de Vanellope, pero que fracaso en todos los sentidos-¡Te extrañe mucho mi amor!

Hiro la miro con incredulidad y miedo.

-¿Vanellope? ¿Eres tú?

-¡Por supuesto que soy yo tontito! ¿Quién más podría ser?

Ahora, Tadashi y Tamora también desconfiaban.

-Hiro, ¿es ella Vanellope, con la que bailaste anoche?-le pregunto su hermano.

-No-dijo Hiro separándose de Taffyta-No sé quién sea, pero no es Vanellope.

-Pero joven príncipe-dijo Turbo con una voz nerviosa-Ella es Vanellope, no hay otra chica en la casa, con excepción de su hermana, ¡Candlehead, ven por favor!

Candlehead entro en el cuarto, pero aún tenía una mirada de culpabilidad en el rostro.

-Candlehead-dijo Turbo acercándose a ella, y casi, matándola con la mirada-Diles que ella es tu querida hermana Vanellope, que no conoces a nadie más con ese nombre en esta casa.

Candlehead miro a Turbo, luego a su gemela, quien le mando una mirada que decía "Si te atreves a decir la verdad, te mato", luego a Hiro, a Tadashi y a Tamora, se puso nerviosa y comenzó a tomar aire.

-Ella se llama Vanellope, y es mi hermana, mi única hermana, no conozco a nadie más con ese nombre.

-Bueno-Tamora-Yo diría que por el tono de voz, y el tiempo que le tomo responder, que está mintiendo, parece que está leyendo un libreto.

-Y yo huelo a que algo anda muy mal aquí-Tadashi.

-¿Qué podría ser?-pregunto Turbo nervioso.

-Un engaño-Tamora-Sabe señor Turbo, mentir no está bien, ¿sus hijas lo saben?

-Por favor, no estamos mintiendo-Turbo-Solo queremos que Vanellope y Hiro puedan reunirse para empezar una nueva vida juntos.

-Exacto-Tadashi-Pero ella no es Vanellope, no se parece nada a lo que mi hermano describió.

-Y yo sé que no es ella-Hiro-Y voy a probarlo.

-¿Cómo?-Turbo.

-Con esto-dijo Hiro sacando la zapatilla de cristal que Vanellope había dejado en el baile, la había guardado en una bolsa que había traído junto con el-Si le queda, es Vanellope, si no, no lo es.

-¡Entonces vamos!-Turbo.

-¡Sí!-Taffyta-¡Esa es mi zapatilla!

-Pues vamos a verlo-Tadashi.

Sentaron a Taffyta en un sofá, luego, se había quitado el zapato, Hiro se había arrodillado junto a ella y había tratado de ponerle la zapatilla, la cual no entro en el pie de Taffyta, pues la zapatilla era muy pequeña para su pie, Taffyta intento con todas sus fuerzas, pero nada resulto, la zapatilla no era de ella.

-No entra-dijo Hiro, nada sorprendido-Ella no es Vanellope.

-¡Pruebe con su hermana, a lo mejor se hayan confundido!-dijo Turbo tomando a Candlehead de los brazos.

La sentaron en el mismo sofá que su gemela, luego habían tratado de meter la zapatilla en su pie, pero no entraba, pasaba lo mismo que con Taffyta.

-Tampoco entra-dijo Hiro-Ninguna de ellas es, ahora, ¿Dónde está Vanellope?

-Bueno, es que…-Turbo.

-Díganos que hizo con ella-Tadashi-Nos dijo que estaría aquí, pero yo no la veo por aquí, lo único que veo, es a tres farsantes, y eso me molesta mucho.

-Su majestad, por favor-Turbo-Le explicaremos todo, vera…

De repente, se escuchó como alguien golpeaba el suelo, afuera de la casa.

-Yo iré a ver-dijo Tamora-Y tengan mucho cuidado, si es que se les ocurre cualquier cosa brillante.

Salió y vio que en el suelo, en la entrada de la casa, estaba tirada en el suelo Vanellope, con una soga hecha de ropa alrededor de su cintura, Vanellope había logrado descender mucho, pero por desgracia, justo cuando estaba a punto de tocar el suelo, la cuerda no había resistido mas y se había roto, al menos, Vanellope estaba lo suficientemente cerca del suelo, como para no sufrir una lesión grave, aun así, su trasero le dolía.

-¡Ouch!-dijo sobándose sus nalgas, de repente, vio que alguien le ofrecía la mano-¿Quién es usted?

-Mi nombre no importa mucho, pero, conozco a alguien que vino a verte.

Cuando Vanellope, la verdadera Vanellope, entro en el cuarto, a Hiro por poco se le sale el corazón de la emoción, camino hasta ella y le tomo las manos.

-Hola-le dijo.

-Hola-respondió Vanellope sonriendo-Si viniste.

-No me lo hubiera perdido por nada-Hiro sonrió-Es ella.

-¡Alto!-grito Taffyta-¡Ella es solo otra impostora, hazle la pruebe de la zapatilla, veras que ni le queda!

-¡Además, no puede ser ella!-Turbo-Mírenla, su atuendo es…

-Si dice una palabra más, me asegurare de que no vea la luz del sol por mucho tiempo-dijo Tadashi, hartándose de Turbo-Lo mismo va para sus hijas.

Turbo se sorprendió al ver que alguien le desafiaba.

-Hagamos la prueba-dijo Vanellope.

-No es necesario-Hiro-Sé que eres tú.

-Vamos, será divertido.

Hiro sonrió, camino con Vanellope hasta la sala y la sentó en el sillón, luego se arrodillo junto a ella y le quito su sucio zapato, luego, le puso la zapatilla, la cual entro a la perfección en el pie de Vanellope, Hiro no estaba nada sorprendido, ni Tadashi ni Tamora, ni Candlehead, pero Turbo y Taffyta, no estaban sorprendidos, sino que por poco les da un ataque al corazón ahí mismo.

-¿Necesitan más pruebas?-pregunto Tadashi mirando al padrastro y a las hermanastras-Porque yo no.

-Hay una más-dijo Vanellope-No sé si les gustaría verla.

Así, todos comenzaron a subir al ático, una vez que llegaron a la puerta del cuarto de Vanellope, Turbo se disculpó diciendo que no tenía la llave, y que lamentablemente la había perdido, pero Tamora derribo la puerta de una patada.

-Ya no hacen estas puertas como antes-dijo Tamora.

Luego, Vanellope paso a su habitación, luego camino hasta el armario viejo, abrió las puertas y saco la otra zapatilla de cristal.

-También tengo la otra-dijo Vanellope mostrando la zapatilla en alto.

-¡Esperen, por favor, tal vez podamos llegar a un acuerdo, sabes, yo!-Turbo estaba tratado de negociar con Tadashi, pero en ese momentos, Tamora se volvió hacia él y lo golpeo en la nariz.

-Me leíste la mente-dijo Tadashi sonriendo, luego se volvió hacia toda la familia-Me asegurare que paguen por todo lo que le hicieron a esta pobre chica.

-No-dijo Vanellope, estaba montada en Baymax junto a Hiro-No quiero que sufran, los perdono.

-Vámonos-le dijo Hiro mirándola-Ellos no merecen tu perdón.

-No, pero se los doy-dijo Vanellope.

Hiro sonrió, sin muchos ánimos, y luego él y Vanellope comenzaron a cabalgar hacia el castillo, mientras que Tadashi y Tamora montaban sus caballos, pero antes, Tadashi se volvió hacia Turbo.

-Con o sin el perdón de la princesa de Sugar Rush, ustedes tendrán un castigo por sus acciones-Tadashi.

-¿Princesa de Sugar Rush?-pregunto Taffyta con un hilo de voz.

-Así es, y tampoco están invitados a la boda-dijo Tadashi mientras se alejaba con su caballo, a su lado, Tamora cabalgaba.

Turbo se puso de pie, tenía la nariz hinchada, mientras que Taffyta, seguía viendo en la dirección en la que se habían ido, luego, se había quitado la peluca de la cabeza y había comenzado a patearle en el suelo.

-¡Maldición!-grito-¡Maldita sea!

-Estamos arruinados-dijo Turbo desanimado, luego comenzó a llorar-¡Arruinados! ¡Ah nunca seré rey!

Mientras que Candlehead solo miro al suelo, decepcionada de sus propias acciones, pero, un poco feliz, por Vanellope, mientras que su padre y su hermana, comenzaron a llorar ahí mismo.