Aquí el capítulo 13. Mátenme si quieren... :(

Disclaimer: Cómo Entrenar a tu Dragón es propiedad de DreamWorks y/o Cressida Cowell.


Cap. 13 PLANES

Segunda parte

"Hemos estado caminando por horas y no hemos encontrado nada!" se quejó Brutilda.

Era verdad. Habían pasado alrededor de unas tres horas desde que el grupo se dividió en dos y salió en búsqueda de Estoico y los dragones, y aún no encontraban ni una sola pista de dónde podrían estar. Seguro, Heather les había dicho que Estoico y Bocón fueron llevados al norte y los dragones al oeste, pero eso no era de mucha ayuda que digamos. Dioses! Esa Isla podía ser el doble de Berk!

Para ser sinceros, Astrid también se estaba cansando de andar merodeando por allí sin un rumbo exacto y con los gemelos y Patán como acompañantes. Eso era lo peor. No era que Astrid odiara a sus compañeros, era solo que algunas veces, mejor dicho, muchas veces, eran algo estresantes. Brutacio y Brutilda molestándose entre sí, Patán tratando de ligar con ella – aunque había notado que ya no lo hacía muy seguido últimamente – y muchas cosas más que no es del todo agradable para una persona que… para cualquier persona.

Seguía pasando el tiempo y seguían en la misma situación. Los chicos se empezaban a preguntar que si lo que les había dicho Heather era cierto. Astrid frunció el ceño al pensamiento. Tal vez todo eso era una mentira. Una mentira que los llevaría a una trampa y los alejaría de los demás para siempre. No. Sacudió la cabeza y se deshizo del pensamiento. Ya había desconfiado una vez de Heather y resultó que lo que decía era verdad. Además, era una vikinga. Tarde o temprano iba a tener que estar en una batalla de vida o muerte y tendría que confiar en sus aliados para poder sobrevivir. Este era un claro ejemplo. Alzó la mirada y decidió seguir caminando.

"Sabes? Tal vez si sea mentira."

"No."

"Pero…"

"No."

Patán hacía todo lo posible para dejar de avanzar. Estaba cansado. Todos lo estaban. Habían pasado ya cuatro horas de pura caminata alrededor de la Isla. Astrid estaba dispuesta en creer en Heather, encontrar a los dragones y volver a donde Hipo.

"Por lo menos descansemos." Pidió Patán. Él se llamaba el vikingo más fuerte y valiente – solo él – pero no podía soportar el dolor de sus pies y piernas. Mucho menos ganarle una discusión a Astrid. Por lo que sabía que lo más probable era que no le hiciera caso.

Astrid se detuvo. Pensándolo bien, no era una mala idea. "Está bien." Respondió.

Los cuatro chicos se dirigieron a una pequeña cueva que no estaba a más de diez metros de ellos. Los gemelos fueron los primeros en tumbarse a dormir, luego patán se sentó a su costado y Astrid se paró junto a él. La cueva era algo pequeña, apenas entraban los cuatro – algo apretados. Pero lo bueno de que fuera pequeña era que el calor se mantendría allí. Cosa que era buena ya que – sin haberlo notado – parecía que la temperatura estaba cerca a cero en ese lugar.

Astrid miraba la entrada de la cueva. Más específicamente, el cielo. Se dio cuenta que se estaba tornando algo naranja. Estaba atardeciendo y dudaba que faltara mucho para que anocheciera. Volteó y miró a sus amigos. "Voy a buscar leña." Dijo. Si pensaban quedarse ahí la iban a necesitar dentro de unas horas.

Cuando salió de la cueva caminó en línea recta hasta internarse en el bosque. Tenía que apurarse en encontrar algo con lo que encender una fogata. Era algo estúpido no poder obtener leña estando rodeada por árboles gigantes. Definitivamente era un mal momento para no tener su preciada hacha. Afortunadamente para ella, algunas ramas habían caído de los árboles, algunas secas y otras no. "No importa. Me las llevaré todas. Puede que sirvan para algo." pensó.

De repente, cuando estaba volviendo donde los demás, escuchó rugidos. Pero no cualquier rugido. Eran rugidos de dragón. Volteó la mirada hacia el punto de dónde venían aquellos rugidos – que le causaban una sensación de esperanza. Al hacerlo, pudo ver un resplandor y oír gritos de personas. Tiró las ramas que llevaba entre los brazos.

"Ah! Y lo más importante es que allí no hay dragones, por eso es que me asusté la primera vez que vi a Barf y Belch."

Las palabras que les había dicho Fergus el día en que todos estaban colaborando con los preparativos para el Festival del Deshielo le vinieron a la mente. Corrió lo más rápido que pudo hacia la cueva. Los gemelos ya estaban despiertos y molestaban a Patán. Astrid se tomó un tiempo para recuperar el aliento. Los demás se dedicaron a mirarla por unos cuantos segundos hasta que dijo: "Los encontré."

"Cómo pude haber sido tan ciega?" se dijo Astrid en voz alta. "Todo era tan obvio!"

Patán, Brutacio y Brutilda miraban con cara extrañada a Astrid. Pensaban que la pobre se estaba volviendo loca con esta situación.

"Ehh… te importaría decirnos hacia donde estamos yendo?" preguntó Patán. Habían empezado a correr hacia ya un buen tiempo.

"Ya les dije." Le respondió mientras corría. "Sé dónde están nuestros dragones. Ahora estamos yendo allí."

"Y la razón por la que te regañabas a ti misma es…" continuó Brutilda.

Astrid siguió corriendo. No sabía cómo explicarles lo que estaba pensando en ese momento.

"…allí no hay dragones…"

Aquellas palabras le vinieron a la mente de nuevo. Era algo tan obvio que le costaba admitir que no lo habían descubierto antes. Bueno, en realidad no le sorprendía que ninguno de sus compañeros lo hubiera descifrado. "Verán…" comenzó a decir al mismo momento en que saltó desde lo alto de una roca. "Recuerdan cuando Fergus nos dijo que en Clontarf nunca había habido dragones?" les preguntó. Ellos asintieron. Al parecer no querían hablar para no gastar el aliento. "Pues, mientras estaba buscando leña pude escuchar rugidos y gritos en esa dirección." Dijo apuntando con su dedo un punto que se encontraba más lejos que en el que estaba antes. Luego les dirigió la mirada como si esperara que ellos concluyeran lo que les estaba diciendo.

Eso nunca sucedió.

"Ah." Suspiró. No se había equivocado en pensar que tal vez ellos no tenían ni idea a lo que se refería. Se resignó. Era mejor que ella les dijera en ese momento. "Hay una razón por la cual los guardias sacaron a los dragones de las celdas y los llevaran a otra parte. Como aquí nunca ha habido dragones, las celdas no estaban diseñadas para contener a tan grandes criaturas. Tal vez los llevaron a un lugar en donde puedan estar sin causar mucha destrucción o algo parecido." Esta vez paró de correr al igual que los demás. "Como el bosque."

Muchos "Ahh." "Ohh." salieron de las bocas de las bocas de los chicos.

"Pfft! Yo ya lo sabía. Solo quería ver si lo lograbas descifrar." Dijo Patán. Astrid lo miró con la clásica mirada que le dirigía cada vez que daba un comentario fuera de lugar – o estúpido. "No dije nada." Fue lo que le hizo decir Astrid.

"Bien." Dijo Astrid con una pequeña sonrisa. "Tenemos que apurarnos e ir a ese lugar para luego volver con los demás." Indicó.

Los cuatro dejaron de correr cuando llegaron a la parte más alta del bosque. A solo unos cuantos metros sobre el punto que Astrid había dicho.

No podían ver claramente. Aun estando en la parte más alta del bosque, los árboles, que parecían tener más de cinco metros de altura, les tapaban la vista. Astrid le hizo un gesto a Patán para decirle que la ayudara a trepar el árbol. Pero él se negó y decidió que sería él quien escalara el árbol y dijera si los dragones de verdad estaban allí.

Después de unos cuantos rasguños, Patán consiguió llegar a la punta de la copa del árbol. Le habían dicho que no mire hacia abajo una vez que llegara arriba, pero – como siempre – no hizo caso y lo hizo. Mala idea. Astrid se golpeó la frente y trepó hasta llegar a su costado. Lo mismo hicieron Brutacio y Brutilda.

Los dragones estaban encadenados a los árboles y llevaban un bozal en su hocico. Todos estaban allí, vigilados por los guardias que se paseaban de un lado para el otro. "Por lo menos están a salvo." Pensó Astrid.

"Eyyy! Espéranos." Fue lo que hizo que Astrid notara que ninguno de sus amigos estaba a su costado. Miró hacia abajo y pudo ver que Patán corría hacia donde estaban los dragones con los gemelos detrás de él. Sí que iba a matar a Hipo cuando lo viera. Bajó lo más rápido que pudo del árbol y se dirigió hacia ellos.

"Pero qué creen que están haciendo?" les gritó.

"Uh duh! Salvando a nuestros dragones." Respondió Brutacio, a lo cual su gemela asintió.

"Están locos? Si van así de repente los guardias lo van a notar y nos van a volver a encerrar." Dijo Astrid, esta vez un poco más calmada. "Hay que ser discretos."

"Como sea." Dijo Patán.

El plan era sencillo: Caminar lentamente y silenciosamente hacia donde estaban los dragones. Si se acercaba algún guardia, tendrían que ocultarse, ya sea detrás de un árbol o en la copa de uno. Pero lo que no era sencillo era tratar de que los gemelos no salgan corriendo a atacar a los guardias. Decían que era mucho más sencillo.

De alguna manera Astrid logró controlar a los gemelos y el plan estaba saliendo a la perfección. Estaba ocultándose de un guardia cuando escuchó el sonido de unas cadenas en sus pies. Al voltear se dio cuenta que había pisado una de ellas y que no era nada más y nada menos a la que estaba encadenada…

"Tormenta!" gritó. Habían pasado días desde que no veía a su dragón. Estaba acostumbrada a no verla por unos cuantos días ya que cada año los dragones volaban a cierta isla para poner sus huevos, pero saber que esa no era la razón le angustiaba. Tormenta al oír su nombre despertó de su descanso. Astrid corrió y la abrazó. "Te sacaré de aquí." Le susurró mientras trataba de quitarle el bozal.

Fue en vano. Quitar un bozal no era cosa fácil. Buscó algo que le pudiera ayudar y encontró una piedra con la que destrozó el candado que sellaba el bozal. Luego hizo lo mismo con los candados de las cadenas. "Bien. Estás libre." Le dijo a su dragón con una sonrisa. "Ahora…" Astrid vio los dragones que faltaban liberar. "…sigamos con los demás."

Brutacio, Brutilda y Patán encontraron a sus dragones minutos después que Astrid y los liberaron. Ahora la estaban ayudando a liberar a Laven*, el Nadder de Heather. Heather no le había dicho oficialmente a nadie cómo había llamado a su dragón, pero Astrid recordaba que una vez la oyó llamarla con ese nombre.

-Flashback-

Esta vez Astrid si estaba enfadada. No podía creer que Hipo le haya dicho, mejor dicho, le haya obligado a darle una de sus sillas de montar a Heather. Según él no había tiempo suficiente para hacer unas nuevas, el Festival del Deshielo estaba a solo dos días.

Lo peor fue que le había chantajeado. "Quieres esa silla súper cómoda en la que puedas guardar tu hacha sin que te incomode verdad?" fue lo que le dijo.

Al llegar a la casa en donde Heather y sus padres se estaban quedando, tocó la puerta y fue su mamá quien la abrió. También le indicó que Heather se encontraba en el pequeño establo detrás de la casa.

El establo sí que era pequeño. Astrid no tenía idea de cómo entraba su dragón en ese lugar. Tal vez esa era la razón por la cual la mayoría de veces lo dejaba en la academia. Iba a tocar la puerta cuando escuchó a Heather hablar.

"Bien Laven, ahora tenemos que ir a entrenar. Luego saldremos a volar, si?" dijo poniéndose de pie.

Astrid raspó la garganta para anunciar que estaba allí. "Oh! Hola Astrid. No noté cuando llegaste."

"Fue hace unos minutos." Dijo como si Heather hubiera hecho una pregunta. "Van a entrenar eh?"

"Sí. Tenemos que estar preparadas para el festival." Le respondió dándole palmadas a su dragón en su lomo.

Sin ninguna otra palabra, Astrid le dio a Heather la silla de montar. "Ten."

Heather contempló por unos minutos el objeto para luego agradecerle.

"No creas que fui yo la de la idea de darte una de mis sillas." Dijo cruzada de brazos. "Pero no tenía otra opción."

La pelinegra solo rió y le volvió a agradecer. Algunas veces Astrid no la entendía. Pero estaba segura de que había algo que no le hacía confiar en ella. Aun.

-Fin del Flashback-

Eso había sucedido hacia menos de una semana pero ahora Astrid se estaba arrepintiendo de haber pensado así de Heather. Después de todo, lo que les había dicho era verdad.

Una vez liberada Laven, los cuatro chicos intentaron buscar a Chimuelo. Sabían que Hipo dijo que él se encargaría de eso, pero no podían quedarse ahí y no hacer nada más.

Lo buscaron por todos los lados posibles, pero no hallaron ni una sola pista suya. Sin embargo encontraron a alguien que no esperaban. Spikes, el dragón de Fergus, estaba allí, encadenado tal y como los otros dragones lo habían estado. Los cuatro se miraron.

"Pero si es…" dijo Astrid caminando lentamente hacia Spikes.

"Hay que liberarlo." Dijo Brutilda.

Astrid dudaba si es que lo que estaba pensando hacer su amiga estaba bien. Ese dragón ayudó a que su embarcación se destruyera y a que ellos estén atrapados en esa isla. Pero aun así estaba encadenado. Como si a Fergus le diera igual el daño que le estaba causando. Astrid apretó sus puños en símbolo de enojo y sin pensarlo más, corrió a ayudar a sus amigos.

Brutilda había cogido otra piedra para liberar a Spikes y estaba que la golpeaba contra el candado para romperlo. "Si!" gritó cuando lo logró. Los ojos de Astrid se abrieron al darse cuenta que su amiga había gritado y de inmediato puso sus manos sobre su boca. Pero era demasiado tarde.

"Oh. Mira qué tenemos aquí. Cuatro chicos de Berk." Dijo un guardia con arma en mano.


Bueno, primero que nada, quiero disculparme con todos ustedes chicos. Sé que no he actualizado hace casi medio año y me siento re-mal por eso. Solo espero que logren disculparme y que este capítulo haya sido de su agrado.

Les quiero decir que si notan que no estoy actualizando es porque estoy demasiado ocupada con la escuela y la academia :( pero NUNCA voy a dejar este fic. Aun así pasen años (ehh... no. tampoco tanto).

En estos últimos meses he obtenido muchos follows, favourites y reviews GRACIAS CHICOS! DE VERDAD. ESTAMOS CERCA A LOS 100! SOLO DOS MAS!

Ah! y un agradecimiento especial a Kisa que me dio un gran consejo. Si me he dado cuenta que los personajes son un poco OCC pero voy a tratar de cambiarlo y mejorarlo con el paso de la historia, la cual no creo que tenga más de 5 capítulos más. Uhhh se acerca el final?

Datos:

-Laven*: El nombre del dragón de Heather lo saque de la palabra Lavender que es Lavanda en ingles. Si recuerdan en uno de los capitulos anteriores, dije que el Nadder de Heather era morado, que es parecido al lavanda. Bueno, de ahí el nombre :3.

-Spikes... no gran nombre pero así es como lo nombró Fergus no?

-Si les soy sincera, me gustó escribir la parte del flashback. No se ustedes chicos pero me gusta la idea de Heather y Astrid amigas, no muy cercanas pero si buenas al igual que con Brutilda. Pero eso sí, como ya dije, no muy cercanas. eso sería para un modernAU.

Para terminar quería decirles que si quieren estar más pendientes de mi fic, les recomendaría que me sigan en tumblr. Mi url es ireallylovehttyd. Ahí publicaría como va el capítulo y cuando lo publicaría. Pero claro, si es que quieren.