M: matrimonio
Hermione Granger se despertó tarde esa mañana de domingo, sola en su cama de matrimonio. Se puso una camisa del chico que se encontró arrugada en el suelo y bajó a la cocina. Allí se encontró una ancha espalda coronada con pelo platinado haciendo, por lo que su olfato percibía, tortitas. Hacía ya un año que vivían juntos.
Se acercó a él y le rodeó la cintura con sus brazos, a la vez que dejaba un rastro de besos en su cuello.
-Buenos días. -susurró contra su cuello.
El chico se giró y le besó en los labios.
-Buenos días.
Hermione se sentó en la barra americana de la cocina, observando a su novio cocinar.
-¿A qué se debe que estés preparando mi desayuno favorito?
-Me gusta mimarte, Hermione. Por cierto, iba a subirte el desayuno a la cama, nena.
-Entonces, creo que voy a volver. No me gustaría estropear tus planes.
La chica le dio un suave beso en los labios a Draco y salió de la cocina. El chico se quedó mirando el contoneo de sus caderas hasta que desapareció por el pasillo.
Cuando tuvo dos platos de tortitas y dos vasos de zumo preparados en una bandeja, subió a la habitación. Allí, Hermione lo esperaba sentada en la cama. Le hizo un hueco junto a ella y se sentó a su lado y desayunaron juntos, entre risitas y palabras de afecto.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Hermione se encontraba frente al espejo del baño, pintándose la raya del ojo. Draco le había pedido que se arreglara puesto que la iba a llevar a cenar a un restaurante esa noche. Se había puesto uno de sus vestidos favoritos para la ocasión. Al bajar, Draco ya la esperaba en el salón.
La chica iba a salir por la puerta, pero su novio la detuvo: encima de la mesa del salón había un peluche. Lo que Hermione supuso era un traslador al ver al chico acercarse a él.
Se acercó dónde Draco estaba y, a la cuenta de tres, agarraron el peluche.
Lo siguiente que supo Hermione es que estaban en Verona, una ciudad de Italia. Draco la cogió de la mano y la llevó por preciosas calles a un restaurante. Allí cenaron y charlaron, pasaron el rato contemplando las preciosas vistas de la ciudad.
Después dieron un paseo tranquilo por los alrededores disfrutando de la presencia del otro, hablándose muy bajito solo cuando era necesario, creando así una esfera de intimidad a su alrededor.
Mientras cruzaban el puente por el que habían pasado anteriormente para ir al restaurante, Hermione le pidió que pararan para ver lo preciosa que era la ciudad de noche, puesto que desde el puente se podía observar la ciudad iluminada.
-Tú eres más preciosa que la ciudad.
Hermione rió levemente ante esa respuesta, acariciando la mejilla del chico con la punta de su nariz.
-Verona es patrimonio de la humanidad, yo no. Creo que eso le da ventaja. –bromeó.
Draco se separó de ella un poco.
-Hermione, eres lo más especial que tengo en mi vida. Tú me ayudaste a salir adelante después de la guerra y a sacar lo mejor de mí. Sin ti probablemente estaría perdido. Estar contigo es la cosa más bonita que me ha pasado en la vida, y sé que ha sido difícil, al menos al principio, pero todos los sacrificios que ambos hemos hecho por esto, por nosotros, han merecido totalmente la pena. Ahora entiendo a Nott cuando me decía que cuando te enamoras quieres a esa persona porque te hace feliz y porque tú le haces feliz a ella. Y yo te amo, Hermione. Y no puedo vivir sin ti.
Hermione tenía los ojos húmedos de emoción, y cuando vio que su novio se arrodillaba frente a ella y sacaba una pequeña cajita de su bolsillo, sintió que se quedaba sin respiración. La miró a los ojos y abrió la cajita, dejándole a la vista un anillo plateado con un pequeño diamante azul coronándolo.
Hermione pensó que debía de verse horrible, con la cara surcada de lágrimas y rastros de rimmel alrededor de sus ojos. Pero, en opinión de Draco, no podía estar más adorable.
-Hermione Jean Granger, ¿quieres casarte conmigo y hacerme, aún más si cabe, el hombre más feliz del mundo?
La ex Gryffindor sonrió mientras las lágrimas de felicidad y emoción ahora sí caían por sus mejillas.
-Sí, sí, sí ¡sí! –besó y se echó a los labios del rubio.
-Te amo. –le susurró Draco entre besos.
-Yo te amo aún más.
Nota de la Autora: ¡Ya tenemos 4,7 k de visitas! ¡Muchas gracias a todos! Me encanta ver que hay tanta gente que se ha molestado en leer mi historia, y eso me motiva a hacer los capítulos algo más largos. Nunca pensé que esta loca idea fuera a atraer a tantas personitas que adoran el dramione tanto como yo. Sin vosotros esto no sería posible.
Como siempre, me despido diciendo que os espero en los reviews, ya sea con criticas, sugerencias o incluso felicitaciones. Pondré como siempre también a vuestras cabecitas a pensar qué palabra será la siguiente, que recuerdo es la letra "N".
Gracias y nos leemos.
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