Terrence

Dejé el obsequio de CWA sobre la repisa de mi clóset y bajé a la pequeña reunión que mi familia organizó en mi honor. Vería su interior sin prisas y en la privacidad de mi habitación.

Mark propuso una salida como las que solíamos realizar, a un antro.

Mamá se puso feliz de vernos nuevamente juntos y hasta celebró que saliéramos por la noche.

Papá nos entregó las llaves de su obsequio para cada uno de nosotros. El Auto de Mark y las llaves de mi nuevo Departamento.

Era obvio que saldríamos a celebrar…

Su recuerdo estuvo presente en mis pensamientos.

Había planeado este momento a su lado, celebrarlo con ella…

Los recuerdos dolían porque ambos estamos en esta situación por presentarnos como lo que no éramos y dejamos a un lado nuestra esencia personal…

-Por ti, hermano – Brindó Mark

-Llamaré a unos amigos para celebrar

-No… esta noche quiero que sea de nosotros.

-¿Estás seguro? Tú nunca rechazas una buena compañía

-Las cosas no son como antes. ¿No logras darte cuenta?

-Me siento feliz porque mi hermano ha regresado y quiero recuperar el tiempo que hemos estado lejos uno del otro.

El antro se tornó aburrido, ninguno de los dos bailamos y de manera educada rechazamos la compañía de buenos amigos que nos encontramos en el lugar.

La noche era joven como para regresar a casa tan pronto –Bien, creo que es tiempo de salir de aquí

-¿Qué pasa, Mark? De unas semanas a la fecha estás extraño. No respondes mis llamadas, tampoco llamas y ahora que estás aquí parece que estás en otro lugar.

Bebió el contenido de su cerveza y me sonrió – Vayamos a otro sitio – Dijo emprendiendo la marcha

Condujo hasta Manhatan en silencio sin hacer mucho caso a mis interminables temas de conversación con él.

Por primera vez en toda mi vida, Mark se reservaba sus respuestas; ya que desde el colegio él siempre tuvo la respuesta correcta para mis interrogantes, se tratasen de cualquier tema académico o de la vida. Él supo de la primera niña de la que me sentí atraído hasta Candy a quien amaba con todo el corazón. Supo de mis asignaturas reprobadas y de los semestres en los que corría el riesgo de repetir alguna materia. Su silencio era extraño y dolía. -¿Regresarás pronto a Londres?

-No lo sé. Las cosas por allá no están del todo bien – Respondió aparcando su auto nuevo – Quiero platicar de ello contigo; esta responsabilidad me está sobrepasando –Indicó para que bajáramos de su vehículo – Pero eso será más tarde – Al fin me sonrió

Caminamos por el lado peatonal para atravesar el puente -¿Recuerdas quién te trajo por primera vez a este lugar?

-Sí, fuiste tú ¿Cómo olvidar el reto que nos dio mamá por tomar el metro? – Sonreí

-Así es… Terry, eres mi hermano menor y estoy seguro que muchas cosas has aprendido de mí sin la necesidad que yo te instruyera en ellas

-Otras más sí busqué tu enseñanza. Tu opinión, desde siempre, ha sido importante para mí – No sabía el punto al que Mark quería llegar.

Caminamos entre risas y recuerdos, de lo cual pensé que mi hermano estaba bajo el efecto preocupante de nuestra situación actual: la enfermedad de papá y nuestra economía. –Es probable que resida en Londres y que comencemos a distanciarnos. Terry, nunca dudes que te amo. Eres mi único hermano y daría todo por ti. Lo sabes ¿Cierto?

-Mark ¿Qué pasa?

-Quiero que siempre recuerdes que eres y serás mi único compañero de juegos, aventuras y aprendizaje

-Sí, lo tengo presente. Yo también te amo, hermano y eres más que especial para mí. Pero me estás asustando. Desde que llegaste no te has despegado de mamá y evitas al máximo estar en el mismo lugar que yo. Estoy algo contrariado con tu actitud… si he dicho o hecho algo que te haya ofendi…

-No lo has hecho – Interrumpió – Así que no te disculpes… Escúchame bien Terrence, no te disculpes sin tener la culpa, no lo hagas por incertidumbre. El mundo de los negocios es un mundo hambriento que si no estás completamente seguro, te devorará

-Sí, lo comprendo

-¿Recuerdas que te dije que conocí a una chica?

-Sí, pero no has querido hablar de ella – Lo miré serio y él esbozó una sonrisa

-Es ella – Extendió su móvil - ¿Le reconoces?

El corazón me dio un vuelco y sentí un gran vacío bajo mis pies. Ni el color nuevo de su cabello, ni las gafas y excedente de ropa le hacían ver diferente ante mis ojos. Era mi Candy, mi hermosa y amada novia – Sí, creo que sí

-Me enamoré de tu chica sin saber quién era.

-Mark… no sé qué decirte… ella es…-Tenía tantas cosas buenas qué decir de Candy, pero la revelación de mi hermano generó una gran inseguridad que preferí callar.

-La mujer de tu vida, lo sé. Me lo dijiste más de una vez y si he estado así contigo es porque no quería dañar la imagen de ella delante de ti. No sabía cómo debía abordar este tema contigo

-Mark, ¿Cómo la conociste?

-En el Hotel del cual papá tiene acciones. Había estado esperando al administrador para facturar las cuentas cubiertas con Leagan cuando le miré. Comimos juntos y

-¿Te reconoció? Es decir, ¿supo que eras mi hermano?

-Me presenté delante de ella pero las circunstancias no me permitieron reconocerle, la foto que me enviaste es distinta a la chica que conocí en Londres. Únicamente aceptó mi amistad, fue muy sincera desde el principio

Respiré hondo – Gracias Mark por tu sinceridad – Dije con el sentimiento agolpando mis ojos y él se dio cuenta.

Mi hermano me enseñó a ser fuerte ante los momentos de dolor, otras veces me convenció de no llorar si él me daba algo a cambio, como cuando aprendí a andar en bicicleta y me raspé las rodillas y él me ofreció un bol lleno de caramelos a cambio de mis lágrimas… -Terry – Me sonrió – Yo me enamoré de ella pero ella de mí no, porque te ama a ti, me lo dijo. Debo agradecerte por enseñarme algo tan importante, Terry

-No comprendo

-El amor que sienten entre ustedes es demasiado fuerte, tal vez les faltó tiempo para sincerarse entre ustedes en cuanto a su identidad pero en relación a sus sentimientos es más que evidente lo que hay entre ustedes… Lucha por ella.

-Amo a Candy con todo el corazón, pero mamá me pidió no darle disgustos a papá. Me siento atado de manos

-Lucha por lo que amas, Terry. Amor como este se da una sola vez en la vida.

-Necesito hablar con ella, pero no sé cómo hacerlo. Ahora, en este momento pensaba en tomar un vuelo a Londres y… - Extendió su móvil con una llamada saliente a nombre de Gray Blanchette… ambos sonreímos sabiendo de qué se trataba.

CANDY

-Necesito una taza de café o un buen trago – Dije al borde del llanto en cuanto llegamos al Hotel que, recién me enteraba, pertenece a la familia White

Papá rió fuertemente y me abrazó mientras continuamos con nuestro andar – Vamos al bar

-¿Por qué eres tan bueno conmigo, papá? Sabías que desafié tu autoridad y no me retaste

-Porque sé lo que es estar enamorado, hija.

Sorbí en un trago el contenido burbujeante de mi copa – Quiero otra.

-Que nos lleven la botella a mi habitación

-Sí, Señor – Respondió con prontitud el barman

-Aquél día, cuando me pediste alejarme de Mark, sabías que no lo haría ¿Cierto?

-Estás en lo correcto. Sabía que desafiarías mi autoridad… hija, has crecido y has comenzado a tomar tus decisiones. En algunas podré orientarte, tal vez hacer todo lo posible de estorbarte si miro que vas camino a la perdición, pero siempre, siempre tendrás mi apoyo

-¿Me estás diciendo que me apoyas en mi relación con el hijo de Richard?

-Estoy diciendo que si tu decisión es por tu felicidad, cuentas con mi apoyo

-Oh! ¡Papá! – Me arrojé a sus brazos. - ¿Por mí fuiste capaz de enfrentarte a la abuela?

-Por ti mi pequeña

-Me siento confundida – No fue necesario el alcohol reposado al contarle todo a papá quien me escuchó sin interrupciones… Rió conmigo, hizo diferentes expresiones y al final dijo

-Conocía ese riesgo al saberte en la empresa de Grandchester

-¿Por qué no lo evitaste?

-Porque tu madre insistió tanto y creí que sería una buena enseñanza para ti conocer otro tipo de manejo de inversiones. Estuve de acuerdo porque el tiempo que tu madre puso de plazo no era más que un año. Cuando me dijiste que estabas saliendo con un chico de mantenimiento descansé y ahora que me entero que se trata del hijo de Richard pues puedo pensar que, aunque parece algo gracioso, es sincero.

-Ahora que lo sabes… ¿Aún piensas que debo mantenerme lejos de los hijos de Richard?

-No. No quiero cometer los mismos errores que nuestros padres.

-Gracias, papá.

-Ahora ve a descansar, mañana tienes escuela y no quiero que faltes

-Creí que podía levantarme hasta tarde

-Candy, no dejes las cosas importantes inconclusas

-El colegio no es importante – Reí

-Candice – Papá me miró con fingida severidad.

Me arropó como cuando niña con todas las frazadas. Plantó un beso y un gran te amo en mi ser.

El móvil vibraba en mi mesa de noche y reconocí el número – Dime que todo está bien – exigí media dormida

-Hola Gray

Su voz paralizó mi corazón, abrí tanto como pude los ojos – ¿Te—te—rrence?

-Sí. Soy Terrence Graum Grandchester Baker

-¿Por qué llamas del número de Mark? -Rió nerviosamente – y soy Candice White

-Lo sé… - Escuché su respiración Tenemos mucho de qué hablar. Ahora es madrugada donde estás. Te llamaré a una hora adecuada

-Esta puede ser una hora adecuada – Apreté los ojos y aclaré la garganta

-Por ahora descansa, hablaremos más tarde

-No podré dormir si no me dices al menos un tema de los muchos que tenemos que resolver

-¿Podrás dormir si te digo que te amo?

-No

-¿No?

-No, porque querré escucharlo muchas veces más y también deseo que sepas que te amo y que te he echado mucho de menos.

-Y yo a ti, princesa

Quería que el tiempo se detuviera mientras él estaba en la línea y que pasara demasiado rápido mientras esperaba que mi móvil sonora.

Esperando esa llamada era imposible concentrarme en los deberes de la escuela, de los documentos que papá me pidió revisar.

Ahora debía dividirme entre muchas actividades. Los negocios que tenía con papá, los propios, la academia, mi vida personal, me había propuesto visitar más seguido a la abuela, y otras cosas más.

Quería tomar el próximo vuelo a América pero por el momento era imposible.

Deseaba que Mark cambiara su lugar con Terrence y se quedara en América para que así Terry pudiera representar a su padre y así estar juntos.

-Ordena tus horarios para que puedas acompañarme, la siguiente semana, a la campiña inglesa

-Claro, papá. ¿Qué días?

-Pueden ser cualquiera de la semana, pero te ruego al menos tres

-Está bien

Muchos de los temas que trataba con papá eran de negocios, experiencias, anécdotas, recomendaciones y más; pero también le daba oportunidad a los temas de familia que por mucho tiempo ambos evitamos, él porque hasta cierto punto no sabía cómo enfrentar sus segundas nupcias y yo porque no quería que me hablara de la mujer que ocupó el lugar de mamá en su vida.

Ahora podía comprender algunas cosas de su matrimonio fallido aunque en mi mente no concebía la idea que mamá no amara a papá - ¿Por qué decidieron, mamá y tú, terminar con su matrimonio?

-Las cosas con tu madre nunca estuvieron bien, ella creyó que yo tenía sentimientos por Eleonor, pero ya escuchaste la verdad ayer

-Sí. ¿Sabes? Me destrozó mucho la situación del divorcio

-Lo sé, hija. De las tres tú expresaste más que Luisa y Flammi

-Papá, ¿Por qué a ellas no les enseñaste la forma de cerrar los tratos?

-Por dos razones, ellas no querían saber de mí sin importar mis esfuerzos y la segunda porque ellas no son como tú, quien desde pequeña demostró el deseo de las cosas que quería se convirtieran en realidad

-Recuerdo todas las veces que tuvimos que viajar, las noches en las que llegabas tarde o los días que salías muy temprano… Gracias papá por cuidar siempre de mí.

-Ha sido un placer, hija.

-Papá, cambiando un poco de tema. Compré la boleta de financiamiento de Grandchester que estaba en poder de Leagan

-Lo sé…

-Sé que lo sabes… ¿Algo que quieras decirme?

-No, sé que lo has hecho por algo bueno y no para aprovecharte de la situación

-¿tú que hubieras hecho?

-Lo mismo que tú… yo sí consideré a Richard como un verdadero amigo

-Lamento que las cosas entre ustedes no estuvieran bien

-Si hubieran estado, su hijo y tú no se hubieran atraído – Sonrió

-Es verdad, tal vez nos viéramos como una especie de parientes.

-Eso es muy probable. Vamos, termina tus alimentos y te llevaré a la universidad.

-Una última cosa, papá…

-Dime

-Quiero volver a América

-Primero el título de la universidad

-Papá, te lo ruego…