¡Hola! :) ¿cómo están?
Creo que acabé justo a tiempo el capítulo para que cuente como un regalo de navidad, ¿no?
Estoy muy feliz, porque el viernes di mi último examen y gracias a mi esfuerzo y sus buenos deseos aprobé todos mis ramos.
Ya he mencionado que en las vacaciones podré actualizar más seguido, pero no me gusta prometer fecha, porque corro el riesgo de que ocurra cualquier cosa y no pueda cumplir, por el momento estoy reponiendo fuerzas y poniéndome al día en varias cosas que he dejado botadas.
Gracias por seguir comentando la historia.
Disclaimer: Digimon es propiedad de Bandai y Toei animation, no hago esto con fines lucrativos
CAPÍTULO XIII: Planes que no salen tan bien
Aquella mañana de día jueves, mientras las clases transcurrían con normalidad en la secundaria hasta el accidente de Hikari en la escalera, Mimi se había quedado dormida sin saber nada del mundo hasta eso del mediodía.
Sabía que estaba despierta hace algunos minutos, pero tuvo que refregarse los ojos varias veces para poder abrirlos, su cabeza retumbaba como un tambor, o quizás como si miles se enanitos estuvieran martillando allí dentro y le dolía todo el cuerpo.
Cuando por fin pudo enfocar la vista lo primero que vio fue el techo de su habitación, pero la escasa luz que había logrado filtrarse a través de las cortinas cerradas hizo que sus ojos lloraran, así que tuvo que volver a cerrarlos. Comenzó a tantear con su mano derecha sobre el velador en busca de su celular, hasta que lo encontró y se lo puso frente a la cara. Fue abriendo los ojos de a poco para asegurarse de que podía mirar.
- ¿Las dos de la mañana? – se preguntó a sí misma con la vista todavía nublada, hasta que el número 12 se formó con claridad en el aparato. - ¡¿mediodía?! – chilló desesperada, levantándose abruptamente, por lo que el terrible dolor de cabeza que la aquejaba no hizo más que aumentar – ¡ashh! – protestó en voz alta rechinando los dientes, se había quedado dormida, sus padres no la habían despertado y sentía como si un camión gigante la hubiera atropellado.
De acuerdo, debo calmarme…- se dijo intentando respirar profundamente una vez que el dolor de cabeza cedió un poco tras el arrebato de levantarse tan rápido.
Así fue como logró recordar que había ido con las chicas a un bar, luego había bebido la copa que le dio Sora y desde ese momento tenía una enorme laguna mental hasta que apareció Izzy y la sacó de ese lugar para llevarla a casa.
La verdad es que no recordaba muy bien sobre qué habían hablado, sólo que habían discutido.
- Vamos Mimi, tienes que recordar – se alentó a sí misma, masajeándose las sienes, se quedó así un par de minutos, pero era un hecho que no podía recordar y que seguir intentándolo sólo le causaría más dolor de cabeza, así que se levantó a duras penas de la cama y fue a darse una ducha fría.
Odiaba el agua fría, era una de las cosas que más odiaba en la vida, pues lo suyo eran los baños tibios de burbujas y cosas por el estilo, pero sabía de buena fuente que eso ayudaría con la resaca que parecía tener, aún no lograba entender como es que se había emborrachado, ya que ella no bebía, sin embargo, decidió dejar el asunto para más tarde.
Aguantó el chorro helado por quince minutos y luego se salió de la bañera, envolviéndose con una toalla para regresar a su habitación mucho más despejada.
Se sentó en su cama y tomó su celular, tenía 3 llamadas perdidas. Una era de su mamá, otra era de Sora y la otra de Michael.
Cuando volvió a dejarlo sobre el velador, recién se dio cuenta de que había una bandeja con el desayuno y una nota.
Mimi:
Tengo que salir y tu padre ya se fue al trabajo, así que te dejo esto para que comas cuando despiertes, no quise despertarte yo, porque anoche te veías muy mal, así que recuerda tomarte la medicina.
Te quiere
Mamá
- ¿La medicina?... – preguntó en voz alta como si alguien pudiera responderle, no recordaba estar enferma.
Se quedó reflexionando acerca del tema, hasta que un vago recuerdo apareció en su mente.
- M…Mi…Mimi – susurró Izzy apartándola cuidadosamente de los hombros – esto no está bien…
- ¿Por qué no? – preguntó ella sin entender a qué se refería.
El pelirrojo se quedó mirándola sin saber que decir, hasta que se dio cuenta de que daba igual lo que dijera, ella estaba borracha, así que probablemente no recordaría nada al día siguiente.
- Tus padres deben estar preocupados, ven… te tomaré en brazos y tendrás que hacerte la dormida para que no se den cuenta de que has bebido – le indicó ofreciéndole la mano, que no le paraba de temblar.
Mimi asintió obedientemente e hizo lo que le decía. Luego él se encaminó hacia la entrada y tocó el timbre.
Pocos segundos después la señora Tachikawa apareció en el umbral enfundada en una bata rosada.
- ¡Koushiro!... ¿qué le pasó a Mimi?... ¿está bien?
- Sí, señora Tachikawa… es que se sintió mal, creo que está empezando a resfriarse, así que se tomó un medicamento y se quedó dormida…- le explicó Izzy con voz clara y tranquila, quizás no era un argumento muy convincente, pero los adultos siempre confiaban en él.
Mimi escuchaba todo desde sus brazos, aunque el alcohol había aletargado sus sentidos, por lo cual las frases llegaban entrecortadas a sus oídos.
- ¡Cielos!... gracias por traerla, mira la hora que es… debiste llamar…
- No se preocupe, no es ninguna molestia…¿la dejo en su habitación?
- Te lo agradecería, ya que mi esposo está dormido y no quisiera preocuparlo…
Koushiro asintió y entró a la casa, tuvo que subir las escaleras y doblar a la derecha, hace mucho tiempo que no iba a ese lugar, pero su memoria no le había fallado.
Mimi regresó a la realidad. A partir de ese momento todo se volvía borroso otra vez, supuso que en algún momento debió quedarse dormida.
Se levantó de la cama y fue a pararse frente a un espejo que tenía colgado en la habitación, las orillas estaban bellamente decoradas, haciéndolo parecer de una época más antigua.
Observó su reflejo sin reconocerse a si misma, estaba pálida y ojerosa, su cabello seguía goteando, pero lo que más la inquietaba eran sus labios, ahora que había recordado lo sucedido parecían palpitar, se llevó una mano a la boca, todavía no podía creerlo, había besado a Izzy y él le había correspondido, ¿qué haría ahora?.
Claramente no iría a la escuela, ya era muy tarde y además se sentía fatal, pero al día siguiente tendría que enfrentarlo, ¿y qué le diría?, él probablemente querría saber si recordaba algo, ¿debía negarlo o decirle que sí?... ¿qué tal si le preguntaba directamente si recordaba el beso?, ¿sería capaz de mentirle?.
Su cabezo era un verdadero torbellino y su corazón se había acelerado por el mero hecho de recordar ese beso, lo único que tenía claro del borroso recuerdo era que había sentido deseos de besarlo y no se había contenido, pero… ¿qué habría significo para Izzy?
Sabía que estaba siendo un cobarde, porque probablemente ella amanecería tan mal que no iría a la escuela y quitando eso no había motivo para quedarse en casa, pero ¿qué tal si iba de todos modos?, ¿qué haría cuando se encontrara de frente con ella?.
Sí, lo reconocía, estaba muerto de miedo por enfrentar a Mimi después del beso de anoche. No podía negar que él había comenzado, pero jamás imaginó que ella, por mucho que estuviera borracha, se atreviera a besarlo de esa manera, había sido tan intenso y sorpresivo que tardó varios segundos en reaccionar y apartarla de sí mismo luchando contra sus propias hormonas.
Ella no tenía la culpa de nada, seguramente ni siquiera sospechaba en el aprieto que lo había metido haciendo eso. Una parte suya, la que deseaba mantener la amistad, tuvo que luchar con la parte adolescente que estaba loco de amor por ella, y afortunadamente ganó.
- Mimi…- dejó salir en un suspiro, tirado sobre la cama con la mirada en el techo.
Mientras más lo pensaba, más sentía que acabaría volviéndose loco por culpa de ella.
Después de que Yamato la subiera por las escaleras, llegó a su habitación y la depositó en su cama, inclinándose al tiempo que lo hacía, por lo que sus narices se chocaron antes de que se dieran cuenta y él se quedó así unos segundos, como si el tiempo se hubiera detenido.
Kari tuvo una sensación extraña que se extendía desde su estómago hacía arriba y parecía explotar en su pecho, pero no tuvo tiempo de definirla, pues Matt pareció recobrar la compostura y se levantó de forma abrupta rompiendo la conexión que se había formado.
- Yo… ¿quieres que te traiga algo de comer o beber?...
- Nada, gracias…- susurró apenada.
- Entonces te dejo para que descanses, estaré en la habitación de tu hermano, así que… cualquier cosa…- dijo gesticulando nerviosamente.
- Te avisaré, gracias…- sonrió con calma y él inclinó su cabeza antes de salir del cuarto.
Se quedó así unos minutos, aturdida, sintiendo que su corazón latía desaforadamente en su pecho, no entendía lo que le estaba pasando ni tampoco tuvo mucho tiempo de pensarlo, pues al poco rato sonó su celular.
Tai llamando… - indicaba la pantalla en letras rosadas.
- ¿Hola? – preguntó atendiendo casi enseguida.
- ¿Hikari?... que bueno que contestas, dime cómo estás…
- ¿Se puede saber que rayos pensabas? – farfulló, ignorando por completo el tono de preocupación del castaño, ya que con esa llamada acababa de recordarle lo molesta que estaba por la situación en que la había metido.
- ¿De qué hablas?... ¿por qué estás molesta conmigo? – preguntó tan ingenuamente como siempre, eso era lo peor de Tai, según Kari, muchas veces metía la pata sin darse cuenta.
- No te hagas el tonto, Taichi… ¿podrías decirme por qué obligaste a Yamato- sama a cuidarme todo el fin de semana?
- Ah, con que se trata de eso…- suspiró Tai con tranquilidad – no veo porqué estás molesta, yo sólo le pedí un favor y él es un buen amigo, ¿qué querías que hiciera?... yo no puedo volver y no quise avisarle a mis padres, porque la abuela está mal de salud…no podía dejarte sola…
- ¡Claro que podías!... ¿crees que no soy capaz de arreglármelas con un pie malo?... no era necesario que contrataras un niñero…
- Vamos, no exageres… no es como si Yamato fuera tu niñero, es amigo de la familia, lo conoces hace tanto tiempo como yo…
Hikari suspiró, era imposible razonar con su hermano. Además, ni siquiera sabía porqué estaba tan molesta, tampoco era tan terrible, ¿o sí?
- Está bien… tú ganas, Tai… de todas formas, ¿cómo fue que te enteraste?
- ¿Takeru no te lo dijo?
- ¿T.k.? – preguntó extrañada – no lo vi en casi toda la mañana…
- Ah, pues…él me llamó, dijo que si no hacía algo eras capaz de irte sola en taxi…
- Y tenía razón, era lo que iba hacer, no necesitabas molestar a Yamato – sama con esto…- dijo resignada.
- Para Yama no es una molestia, él te ve como a T.k., de hecho lo único diferente es que tú eres una chica…
- Oh, ¿en serio?... que observador eres – ironizó la castaña.
- Muy graciosa, hermanita…no puedes culparme por haberlo llamado, él es la persona en quien más confío en el mundo además de ti, sé que te cuidará bien…
- No se trata de eso…- dijo Kari bajito, ella no tenía ningún problema con Yamato, pero la idea de estar bajo el mismo techo todo ese fin de semana la inquietaba, además sabía que era el espía de Tai, pero eso no le importaba mucho en ese momento, porque con el pie malo no tenía adonde ir, se quedaría encerrada allí esos cuatro días.
- Kari, ya tengo que irme, pero te llamaré en la noche, ¿vale?...hazle caso a Matt y cuídate, ¿quieres?
- Lo haré, hermano…
- No olvides que te quiero…
- No lo haré, yo también te quiero, tonto…-bromeó ella antes de cortar la comunicación.
Se acomodó en la cama pensando en que sería buena idea dormir, pero justo en ese momento golpearon la puerta.
- ¿Kari-chan? – preguntó Matt del otro lado.
- Adelante…- dijo sin pensárselo y enseguida lo vio entrar con un gato entre sus brazos.
- ¡Matty! – llamó con una sonrisa y el minino saltó de los brazos del rubio para subirse a la cama junto a su dueña – pequeño travieso, ¿dónde estabas, eh? – le preguntó juguetonamente.
- De hecho, lo encontré en el cuarto de tu hermano… - la explicó Yamato – estaba jugando con las cortinas…
- Rayos, tío Tai va regañarte otra vez…- le dijo Kari a Matty – ¿no te dije que ese no era un buen lugar para jugar?...
Yamato sonrió casi involuntariamente, la escena era demasiado tierna para no hacerlo.
Justo en ese momento la castaña levantó la mirada.
- Vaya, nunca te había visto sonreír Yamato- sama, tienes una bonita sonrisa – dijo con toda sinceridad, haciendo que el chico borrara la sonrisa enseguida, sintiéndose avergonzado sin saber el motivo – gracias por traerme a Matty…
- Pensé que te gustaría tener su compañía…- asintió el mayor – te dejo para que descanses, iré a preparar algo por si más tarde tienes hambre…
- Gracias… - repitió la castaña.
- Por cierto, todavía no te has cambiado de ropa… ¿necesitas ayuda?... quiero decir…- carraspeó un par de veces por la incomodidad que le había causado decir aquello sin pensar – no la mía, pero… puedo llamar a Sora si quieres…- le sugirió, pensando que ella había malinterpretado sus palabras, como el deseo de verla desnuda o algo por el estilo.
Los colores se le subieron a la cara instantáneamente, era una característica que tenía de pequeño y lo odiaba, porque era lo único que revelaba lo que le pasaba internamente, la única señal que no podía ocultar.
Hikari reprimió una sonrisa, no quería avergonzarlo más, pero verlo así había sido enternecedor.
- Estoy bien, puedo yo sola…
- Bien…- replicó el rubio saliendo aprisa de la habitación, sin volver a mirarla.
Al poco rato tanto Hikari como Matty se quedaron dormidos.
Para cuando despertó, el sol ya había bajado lo suficiente como para dejar el cuarto a oscuras. Se levantó con cuidado y encendió una luz baja para poder cerrar las cortinas y salir del cuarto, estaba muerta de sed, así que iba a la cocina cuando la voz de Yamato la sorprendió por la espalda.
- ¿Qué haces? – preguntó Matt bajando la escalera para sujetarla del brazo.
- Sólo iba a la cocina por un poco de agua…
- Debiste llamarme…- farfulló mientras la ayudaba a bajar.
- No lo creí necesario, puedo hacerlo sola…
- ¿Sabes lo que me haría tu hermano si llegara a enterarse de que te dejé hacerlo sola? – preguntó mostrándose ofendido para ocultar la preocupación que había dejado en evidencia hace un minuto.
Claro, como siempre esto se trata de mi hermano…- pensó Kari sintiendo que algo se desinflaba en su interior sin poder precisar muy bien qué.
- No tienes que hacer siempre lo que mi hermano dice, ¿sabes?... no quiero que pierdas tu fin de semana por mi culpa, así que puedes irte…
- Olvídalo, tengo órdenes estrictas de no dejarte sola… ¿qué pasará si Tai llama y no me encuentra aquí?
- Yo te cubriré… además, puedo decirle a Takeru que venga…
- No…- dictaminó de inmediato, por algún motivo la idea de que Kari y su hermano estuvieran esos días solos en su casa no le agradó para nada, aunque sabía que T.k. no se aprovecharía de ella, no podía saber si la chica se lo permitiría y ambos terminaran cometiendo un error.
Aquello le hizo pensar que el estar a solas con ella también podía ser visto de la misma forma por su hermano. Estaba siendo egoísta al negarle a Hikari la compañía de un buen amigo, pero si lo que temía era aburrirse con él, entonces haría lo que fuera para mantenerla entretenida.
- Si quieres podemos ver una película, hornear palomitas, jugar cartas o lo que sea…
- No suena como un panorama especialmente divertido para ti…
- Pero le dije a Tai que te cuidaría y no pretendo alejarme de ti…- concluyó sosteniéndola con firmeza, causando que la chica se sonrojara.
- A veces creo que te esfuerzas demasiado en cumplir los mandatos de mi hermano…- susurró – eres un buen amigo…- añadió con una media sonrisa mientras se soltaba de su agarre y caminaba hacia la cocina.
Yamato suspiró, tendría que mantener a raya lo que sea que estuviera sintiendo por la chica o ella podría darse cuenta, hace un minuto su corazón se había detenido cuando la escuchó decir que se esforzaba demasiado, al pensar que podría estar sospechando algo, pero luego lo arregló con su frase final.
Finalmente Hikari llegó a la cocina y se sirvió su vaso de agua. Yamato se quedó mirándola desde el marco de la puerta para evitar otra pelea.
Justo en ese momento sonó el timbre, así que fue a abrir, confiando en que Kari no se movería tan rápido de ahí.
- Hermano…- dijo Takeru al verlo aparecer tras la puerta.
- T.k…- respondió el mayor con seriedad – Davis, Yolei…- saludó al percatarse de la presencia de los demás.
- ¿Qué haces tú acá? – insistió el rubio menor, totalmente confundido.
- Tai me pidió que cuidara de Kari estos días, ya que ni él ni sus padres van a estar…- explicó un poco incómodo.
- ¡Chicos! – gritó la castaña al escuchar las voces.
Antes de que T.k. pudiera responder algo, ella apareció detrás de Matt.
- Que bueno que vinieron…pasen, no se queden ahí parados…- les dijo invitándolos a entrar.
Todos le hicieron caso y fueron a sentarse a los sillones, seguidos de la castaña.
- No sabía que vendrían, haré más comida…- anunció Yamato, como excusa para escaparse a la cocina, ya que se sentía un poco fuera de lugar.
- ¿Mi hermano se quedará a cuidarte? – preguntó Takeru, apenas lo vio perderse en la otra habitación.
- Sí… es que Tai lo llamó…- confesó la castaña un poco apenada –yo no quería, pero… no hay forma de que incumpla la promesa que le hizo a él de cuidarme…ya sabes como son…
T.k. asintió sin saber que más decir, por algún motivo que no lograba identificar la idea de que su hermano se quedara en casa de Kari no le sentaba bien.
- Por cierto… todo esto es tu culpa – dijo la castaña de pronto, al recordar lo que su hermano le había contado por teléfono.
- ¿Mi culpa? – preguntó el rubio confundido.
- Así es, tú llamaste al maniático de mi hermano…- le reprochó la chica, cruzándose de brazos.
- Ah, eso…es que cuando me enteré del accidente, supuse que querrías venirte sola a casa y yo no podía salir sin un permiso, así que creí que él podría solucionarlo…no se me pasó por la cabeza que lo haría de esta manera…
- Como si no lo conocieras – dijo Kari rodando los ojos- siempre sale con ideas raras, pero bueno… vamos a hablar de otra cosa…
- Yo te traje los deberes – anunció Yolei sacando un par de cuadernos y algunas guías de su mochila.
- Genial…
- Por cierto, ¿no piensas cambiarte para cenar?
- Es cierto, ya lo había olvidado…- reconoció Hikari.
- Vamos arriba y yo te ayudo…- le ofreció Yolei sonriente, así que ambas dejaron a los chicos solos un rato.
Entraron en completo silencio al cuarto de la castaña, donde Matty todavía seguía dormido.
- ¿Así que ahora Yamato-sama será tu niñero? – preguntó Miyako.
- En serio, a veces me pregunto que tiene mi hermano en la cabeza – suspiró la castaña sentándose en la cabecera de la cama - ¿puedes sacar una polera y un short del primer cajón?
- ¡Enseguida! – replicó Yolei obedientemente, haciendo un gesto con la mano, como el que los militares hacen a sus coroneles.
- Me alegra que hayas venido – se rió la castaña.
- Estaba muy preocupada por ti, ¿ya fuiste a un médico? – le preguntó mientras le alcanzaba la ropa.
- No, no es nada grave, así que descansaré y el lunes volveré a la escuela – le contestó mientras se quitaba el uniforme.
- Yo pienso que deberías ir, pero de todos modos es tu decisión…
El sonido del timbre las sorprendió.
- ¿Quién será a esta hora? – se preguntó Hikari en voz alta.
- Vístete y lo averiguaremos…
Minutos más tarde bajaron las escaleras, Kari siendo ayudada por su amiga, y se encontraron con la visita sentada en el sillón de enfrente. Era Joe, al parecer Yamato lo había llamado para que revisara su tobillo, así que cenaron todos juntos y luego de que sus amigos se fueran Joe la ayudó a subir a su habitación, donde se dispuso a examinarla, estaba en segundo año de medicina, pero su gusto por el estudio lo hacía casi tan experto como un chico de cuarto.
- Hermano, no es necesario que te quedes, yo puedo cuidarla…- le sugirió Takeru a Matt antes de irse, pero el mayor se negó.
- Tai me la ha encargado a mí, prometo que estará bien…- le dijo para tranquilizarlo.
- De acuerdo, no dejes que haga fuerza demás, Hikari es demasiado terca cuando quiere…
- Comienzo a darme cuenta…- contestó Matt con una sonrisa ladeada, para luego darle un par de palmadas en la espalda – tranquilo, tu novia estará bien conmigo…- intentó bromear, sin embargo, en el mismo instante que pronunció aquellas palabras se arrepintió, pero no supo si fue por al expresión de su hermano menor o por el sabor amargo que habían dejado en su garganta al salir.
- ¡Takeru, apresúrate o te dejaremos! –lo apremió Davis desde la portezuela de entrada.
- Ya voy, Davis – replicó el rubio entre dientes – confío en ti, hermano – fue lo último que le dijo antes de marcharse.
Una vez solo subió rápidamente las escaleras para ver como iba la evaluación médica, encontrándose con Joe en la puerta.
- ¿Todo listo? – le preguntó.
- Sí, al final Hikari tenía razón, no es nada serio, pero no debe descuidarse, le vendé el pie, porque los dos accidentes que ha tenido dejaron el hueso un poco frágil, así que está propensa a las torceduras y esguinces, debe quitarse la venda y volver a ponérsela todos los días para asegurarse de que esté firme…
- Me encargaré de eso…- asintió Yamato. - ¿quieres algo de beber antes de irte?
- No, prefiero marcharme ahora, porque mañana tengo clases temprano…
- De acuerdo, te agradezco que hayas venido… Hikari es casi tan terca como Tai, así que no iba conseguir llevarla a un médico…
- No es nada, Matt… tienes mi número, así que puedes llamarme cuando quieras…
- Lo tendré en cuenta, hasta luego…
Ambos habían llegado ya al primer piso, así que se despidieron con un apretón de manos y Joe se marchó, dejando a los dos inquilinos solos en casa.
A la mañana siguiente las cosas siguieron su rumbo natural.
La secundaria iba llenándose poco a poco de estudiantes, aún era muy temprano cuando Koushiro atravesó sus puertas.
En un día normal se habría ido a su salón, pero como no era un día normal optó por irse a la biblioteca, tratando de alargar el tiempo que tenía antes de encontrarse con Mimi. Cualquiera podría pensar que eso era ridículo, pero en la situación que se encontraba le pareció lo mejor. De esa manera, cuando sonó el timbre que indicaba el inicio de las clases entró rápidamente a su sala y llegó a su puesto antes de tener tiempo de mirar a nadie ni comprobar si la castaña estaba en su lugar, lo que lo mantuvo nervioso toda la primera hora.
Mimi lo observó entrar desde el fondo del salón y se percató de que en el corto y rápido trayecto de la puerta a su lugar junto a Ryuzaki no la miró ni una sola vez, y era la primera vez que no se sentía ofendida por algo así, porque también era la primera vez en toda su vida que deseaba ser invisible, por lo que estuvo callada toda la clase, fingiendo prestar atención a la lección del profesor, esforzándose por no llamar la atención de nadie, pero especialmente por no llamar la atención de él.
Antes del primer descanso Izzy se dio cuenta de que estaba en el salón, pues dio un vistazo por encima de su hombro hacia atrás justo en un momento que ella estaba distraída y luego no pudo parar de mirarla cada algunos minutos, como si temiera que fuera a desaparecer de la nada.
Por suerte ella no se dio cuenta, ni tampoco él notó las miradas que le clavaba Mimi en la espalda, con la certeza de que no se voltearía a mirarla, aún cuando se sintiera observado.
Apenas sonó el timbre la castaña saltó de su asiento y salió tan rápido del salón que Koushiro apenas tuvo tiempo de divisarla a lo lejos.
Se quedó sentado sin saber que hacer, ya que sí salía corría el riesgo de encontrarse con ella, pero si se quedaba ahí ella podría regresar, ¿lo haría?
Luego de diez minutos decidió que era absurdo seguir encerrado en la sala como un niño asustado, así que se encaminó hacia la salida, chocándose de frente con Mimi.
La chica dejó caer la botella de bebida que había comprado, causando un gran estruendo cuando el vidrio chocó contra el piso y se rompió.
Muchos se voltearon a mirarlos al escuchar el ruido, pero ninguno de los dos pareció darse cuenta. Estaban parados en la entrada, tan quietos como si se hubiesen convertido en estatuas y aunque ambos miraban al frente ninguno miraba a los ojos al otro.
- Permiso…- una compañera empujó bruscamente a Mimi para abrirse paso a la sala – no te quedes ahí…- la reprendió al pasar por su lado.
Los dos sabían que estaban obstruyendo el paso, así que no tenía ningún sentido seguir de pie en ese lugar.
- ¿Vamos afuera? – preguntó Izzy, armándose de valor.
- Sí, necesito un poco de aire fresco…- asintió ella girándose primero para comenzar a caminar y que él la siguiera, evitando así tener que seguir esquivándose las miradas.
Llegaron hasta el fondo del patio, un lugar al que casi nadie iba, salvo algunas parejas que iban allí para poder besarse tranquilos, pero afortunadamente aquel día el sitio estaba completamente despejado.
Se sentaron en una banca que estaba bajo la sombra de un árbol y se quedaron callados por varios minutos, casi como si el otro no estuviera a su lado.
- Izzy, yo…- comenzó Mimi sin saber bien qué pretendía decir – quiero…. yo sólo… gracias – soltó finalmente.
- ¿Por qué me agradeces?
- Por ir a buscarme y llevarme a casa… y también por mentirle a mi mamá sobre mi estado, no sé como habría reaccionado si se hubiera dado cuenta de que estaba… borracha…- pronunció la última palabra con desdén, siempre había asegurado que nunca se vería envuelta en una situación tan decadente y embarazosa como aquella.
- No es nada… eso hacen los amigos… y tú y yo aún somos amigos, ¿verdad?- preguntó Izzy, decidiendo que era más fácil irse por ese lado y no hablar del beso, pero Mimi sentía demasiada curiosidad como para quedarse callada.
- ¿Es cierto que nos besamos? – habló muy rápido y casi en un susurro, pero segura de que él la entendería.
- Si lo recuerdas…- susurró él como para sí mismo…
- Lo sabía, no podía habérmelo imaginado… Izzy, yo….
- No lo digas…- la interrumpió él, girándose para mirarla por primera vez – fue un error, estabas borracha, yo no debí aprovecharme…
La joven se volteó a mirarlo sorprendida, ella no creía que se hubiese aprovechado, estaba confundida, no lo recordaba con la claridad que hubiese deseado, pero no pretendía reprochárselo.
- Escucha, sé que las cosas han ido mal entre nosotros desde que regresaste… que muchas veces no te entiendo, pero… no quiero que perdamos nuestra amistad, y menos por un incidente que no debió suceder…
¿Un incidente que no debió suceder?, ¿eso significó para él que nos besáramos? – pensó Mimi dolida, aunque ni siquiera identificaba de donde venía el dolor. Ella no sabía que había sentido con ese beso, ni sabía lo que sentía al recordarlo, era extraño, pero no esperaba que él creyera que había sido un error.
- No tienes que responderme ahora si quieres…
Mimi se secó una lágrima con el dorso de la mano, fue la única que se permitió botar. Inspiro profundo y tragó fuerte para deshacer el nudo de su garganta.
- Creí que…
- ¿Qué cosa?
- Nada, estaba asustada de que no quisieras hablarme más…- le mintió, aunque no era una mentira del todo, en ese instante se dio cuenta de que si lo había evitado uno de los motivos era porque tenía miedo.
- No importaría, ¿sabes?... cuando éramos niños y peleábamos siempre me decía a mí mismo que no quería verte más, que estaba aburrido de tus rabietas, pero… al final siempre te iba buscar, porque te extrañaba… creo que, ahora que has vuelto no puedo soportar la idea de no estar a tu lado – le confesó.
- Yo tampoco…- sonrió Mimi, aunque sin ganas, la hacía feliz poder reconciliarse con él, pero había algo que impedía que su felicidad fuera completa – lamento lo de Ryuzaki, sé que me empeñé en que tratabas de decirme tonta y no quise escuchar…
- No, no te disculpes… los dos hemos actuado un poco como unos idiotas, ¿no crees? – le preguntó con una sonrisa amigable.
- Quizás tengas razón…- reconoció ella y se dejó envolver por los brazos de Izzy.
En cuanto apoyó la cabeza en su hombro las lágrimas empezaron a brotar como un río, pero apretó los labios para contener los sollozos, si iba llorar lo haría en ese momento que él no podía verla y en silencio, porque si él llegaba a preguntar porqué lloraba, ¿qué respondería si ni ella misma sabía por qué no podía parar de hacerlo?
Estuvieron así largos minutos, hasta que el timbre los interrumpió. Para ese entonces Mimi había logrado detener el llanto, así que sólo se acomodó el flequillo para que no pudiera ver la humedad de sus ojos y ambos emprendieron el camino de regreso.
Yolei, que los había divisado a lo lejos cuando venían desde el final del patio se quedó mirándolos hasta que se perdieron rumbo a su sala.
Desde esa distancia no pudo apreciar bien sus expresiones, pero caminaban uno junto al otro, aparentemente en silencio, ya que no los vio mover los labios en ningún momento. Actuaban de manera indiferente, no parecían seguir peleados, porque estaban caminando juntos, sin embargo, tampoco creyó presenciar una reconciliación.
¿Sería posible que sólo hubieran empeorado las cosas con lo del plan?
Notas finales:
Soy un asco con los títulos xD pero de todos modos me esfuerzo en elegir uno para cada capítulo...hago lo que puedo.
Estoy bastante segura de que decepcionaré a la mayoría, porque seguramente esperaban que las cosas entre Izzy y Mimi se dieran de otro modo, pero todavía no es el momento, lo siento :(
En cuanto a Matt y Kari tengo más planes para el fin de semana juntos, pero preferí dejarlo acá porque quiero relatarlo con todo detalle sin tener que omitir por la cantidad de páginas.
Por cierto, no tengo tiempo para revisar el capítulo, lo haré dentro de la semana, así que pido disculpas por cualquier error que pueda tener.
Trataré de actualizar antes de año nuevo, aunque como dije allá arriba no prometo nada. Si no lo logro, nos leeremos el próximo año, dentro de los primeros días de enero.
Antes de despedirme, quiero desear a todo aquel que lea esto una muy feliz navidad, en especial a aquellos que se han dado el tiempo de dejar algún comentario, y por supuesto, a los que me acompañan desde el inicio o casi desde el inicio en esta locura.
Para todos vostros mis mejores deseos y toda mi gratitud.
Nos leemos pronto :)
J: Hola! :) gracias por tu review, te doy la bienvenida y espero que te guste la actualización, decidas o no comentar. Eso si, la parte más interesante en casa de los Yagami será en el próximo capítulo, saludos!
Miau: Hola :D espero que estés muy bien y que estés disfrutando estos últimos días del año. Que bueno que te gustó Mimi borracha, yo dudé un poquito antes de escribir esa parte, pero me agradó la idea, al final quedó preciso para lo que tengo planeado que ocurra más adelante. Me temo que en este capítulo probablemente también echaras de menos a Takeru porque apareció poquito, la verdad es que no tengo muchos planes para él, pero buscaré alguna forma de darle más protagonismo.
En este capítulo volví a poner a Matty y en el próximo habrá otra escena en la que aparezca, sin quererlo este pequeño me ha servido bastante más de lo que creía.
Te deseo una muy feliz navidad y también un feliz año nuevo en caso de que no podamos leernos antes, muchos saludos y mis mejores deseos para el 2013.
warheart: Hola! tienes toda la razón, las chicas no pensaron muy bien el plan A, por eso tenían un plan B xD pero es que era difícil que se les ocurriera que Mimi se iba escapar por la ventana, pero al final de cuentas lograron emborracharla, sólo que al parecer las cosas tampoco salieron como esperaban.
Gracias por responder a mi pregunta! la verdad es que soy curiosa y me gusta saber las diferencias que hay entre países y aprender nuevas palabras, me sorprendió que fueras de Chile, pero creo que en la mayoría de las universidades los llaman de diferente manera, así que no es raro, me agrada la palabra certámenes :P
Si terminaste tus pruebas espero que te haya ido muy bien y sino mucho ánimo, porque sé que a esta altura el cansancio pesa bastante. Te deseo una feliz navidad y un feliz año nuevo, saludos :)
