Hola a todos mis apreciados lectores. Un gusto nuevamente traerles otro capítulo de esta cosa. Bueno, sólo tuve dos reviews esta vez, pero no me desanimo (mucho... TOT) Como sea, he aquí las respuestas personales. sweet angel-LiZzI Hola. gracias de verdad por tu review. Bueno, quizá sea cierto eso de que un ser que esconde sus sentimientos es débil... (en ese caso yo soy débil también TTOTT) Pero bueno, hablamos de nuestro querido Kai. Y yo sí creo que es más fuerte que Tyson :P Como sea, gracias por leer y por dejar review. No dejes de hacerlo por favor. sky d Quizá no tengas que esperar tanto para saber tooda la historia. En cuanto termine de escribir a mano todo el fic, comenzaré a publicar cada semana. Y creéme, creo que revelarte el asunto implicaría casi casi escribirte toda la historia hasta el final... Pero no desesperes. Algún día lo sabrás. Por cierto que quizá este capítulo sea un poco aburrido. Pero prometo sangre y sufrimiento para el próximo.


Capítulo 13

Rumbo a la Antártica.

"Esto es demasiado extraño" exclamó Zen, mirando en todas direcciones y escudriñando cuidadosamente cada rincón del pueblo que se ofrecía ante su vista. "Parece no haber nadie por aquí."

"¿Por qué es extraño?" Preguntó Zinrai con actitud despreocupada. "Casi son las nueve de la noche, la mayoría de ellos ya deben estar dormidos. Así es en los pueblos."

"No… Al menos no hoy. No hoy que es el día del Inicio…"

"¿El día del Inicio?"

"Como todos los pueblos, ellos celebran cada año el día de la fundación. Fljót no es la excepción. Este es el día más importante del año… Sólo algo muy fuerte puede haberlos hecho olvidar este día…"

"Entremos entonces. Tenemos que investigar lo que sucede." Interrumpió Tyson con su habitual entusiasmo imprudente.

"Espera jovencito." Le indicó Yuel. "No tenemos tiempo que perder. No quiero que nos involucremos en algo que pudiera retrasarnos."

"Tenemos que entrar al pueblo de cualquier forma Yuel. "Replicó Zen. "Hemos venido aquí porque necesitamos comida, y sin ella, nos será imposible continuar, no creo que nos tome mucho tiempo así que adelante."

Yuel no tuvo más remedio que aceptar.

El grupo caminó silenciosamente por las calles, tratando de descubrir algún signo de vida dentro del pueblo, pero no pudieron encontrarlo, las calles estaban totalmente vacías. Como si la tierra se hubiera tragado a sus habitantes.

"La gente abandonó este pueblo." Dijo Kai.

"¿Ah si?" Contestó con cierto sarcasmo Tyson. "¿Y cómo lo sabes¿Cómo puedes estar seguro de que no están en sus casas durmiendo pacíficamente?"

"Porque se llevaron sus autos y sus caballos."

"¿Y cómo es que sabes eso?"

"Porque hay establos y abrevaderos en todo el pueblo, sin embargo, no he visto un solo caballo. Además, había huellas de llantas de autos y de herraduras de caballos en la entrada del pueblo que se dirigían hacia fuera."

"Pero… ¿Por qué un pueblo entero escaparía así nada más?" Preguntó Max. "Muchas tiendas y otros comercios aún están abiertos… Es como si hubieran huido despavoridos."

"¡Ese…¡Ese olor!" Exclamó casi involuntariamente Rei, dirigiendo automáticamente su mirada hacia una casa cuya luz estaba encendida y cuya puerta estaba abierta.

"¿Cuál olor? Yo no percibo ninguno." Respondió Tyson.

"Tú no percibes más olores que el de la comida Tyson…" Replicó Zinrai "Además, sabes que Rei tiene sentidos más desarrollados que cualquier humano normal."

"El olor viene de esa casa…" Continuó Rei… "Creo que es…"

Yuel también había podido reconocer ese olor, y se adelantó para abrir la puerta.

Los cuatro sinodales se quedaron estupefactos, Kai sintió asco, Tyson se sintió mareado, Rei bajó la mirada con repulsión y Max, a causa de la impresión, se desmayó.

En la mitad de la habitación, en el piso, había un cuerpo. Se trataba de una mujer joven muerta y ya en avanzado estado de descomposición.

"Está… muerta…" Dijo Tyson, con una tristeza que era perceptible incluso en él.

Yuel se acercó al cuerpo y lo examinó cuidadosamente.

"Esto es extraño" dijo "Hay pequeños cortes en su cuello y en sus muñecas… sin embargo, no hay rastro de sangre aquí…"

"Ella no es la única." Dijo Rei, quien había ido a investigar en los otros cuartos.

En efecto, dentro de la pequeña cocina de esa casa, estaba el cuerpo de un pequeño niño de ocho o nueve años que se encontraba en el mismo estado que la mujer, quien probablemente era su madre.

Rei sintió asco, pero trató también de acercarse al cuerpo.

"Es lo mismo" Dijo después de ver el cuello y las muñecas del pequeño. "Y apuesto a que estos dos no son los únicos… Puedo oler más cadáveres."

"Ya no hay nada que podamos hacer aquí entonces…" dijo Yuel, con un gesto de resignación.

"Pero…"

"No tiene caso que nos quedemos. Los sobrevivientes lograron escapar. Aún suponiendo que alguien haya quedado con vida, ya han pasado varios días y lo más seguro es que ya haya muerto, además, no tenemos tiempo para enterrar los cadáveres. Tomaremos la comida que necesitamos y nos iremos."

"Bien…"

Tal y como lo dijeron, entraron a algunas tiendas y tomaron la comida que necesitaban, tras lo cual, dejaron el pueblo y continuaron caminando, casi en completo silencio, a través de las mesetas de Islandia.

"¿Estás bien Max?" Preguntó Rei, al ver que el chico de ojos azules caminaba mientras hacia el piso con la mirada completamente perdida, y tenía el aspecto poco menos perdido que el de un zombie.

"¿Eh?" Contestó Max, a penas volteando.

"Que si te sientes bien… Max…"

"Ah… s-sí… estoy bien… es sólo… esa mujer… y ese niño…"

"Tienes razón… fue horrible… quizá si hubiéramos llegado antes… Pero... ¿Estás seguro de que ya te sientes mejor? Es decir… te desmayaste."

"Ah… sí, claro, estoy bien ahora."

Ni una sola palabra fue comentada nuevamente al respecto y cada uno guardó sus propias conclusiones e impresiones para sí mismo.

Dado que aún era temprano y la luz del sol guiaría su camino durante algunas horas más, no perdieron un instante más y continuaron caminando hacia su destino.

Esa noche, el grupo tuvo que dormir a la intemperie, lo que no era tan fácil dado que las noches en Islandia son muy frías, pero no había otro pueblo o cuidad desde ese punto hasta Akureyri, e igualmente, nada digno de mención sucedió en los siguientes cuatro días que duró la travesía de los cuatro guardianes acompañados de sus respectivos sinodales.

Una vez en la mencionada ciudad, todos se dirigieron hacia el aeropuerto buscando a alguien que pudiera darles información acerca de cómo comprar un avión. Sin embargo, todos los hombres de negocios los miraban con cierto desprecio, y esto era hasta cierto punto comprensible, pues tanto los sinodales como sus aprendices, traían la ropa raída, maltratada y gastada por el viaje, sin mencionar que un poco sucia. Por esa razón, en más de una ocasión, algún encargado o gerente del lugar estuvo a punto de llamar a seguridad.

"¿Y si robamos un avión?" Preguntó un desesperado y aburrido Tyson a su sinodal. "Ya estoy cansado de caminar de un lado a otro sólo para que se rían de nosotros."

"Puede que no sea tan mala idea… pero… ¿Acaso tú sabes pilotear un avión? Ninguno de nosotros sabe… En todo caso… esa es nuestra última opción."

El grupo continuó tratando de lograr que alguien les vendiera un jet o algo similar, pero sólo consiguieron más burlas.

"¡Espere!" gritó Hokka al hombre que le acababa de dar la última advertencia de irse antes de llamar a la policía. "Estamos cansados y hartos de su actitud. Hemos venido desde muy lejos, no somos vagabundos, tenemos dinero suficiente y necesitamos comprar un avión."

El hombre no pudo evitar lanzar una carcajada sarcástica.

"No estamos bromeando, queremos un aeroplano, avión o lo que sea en estos momentos, tenemos un viaje importante que realizar."

"Bien señores… y aunque lo que nos dicen fuera cierto… No tenemos nada que venderles hoy mismo."

"¿Cómo? Pero… ¡Lo necesitamos urgentemente¡No tenemos tiempo que perder!"

"Espere, espere… comprar un aeroplano no es como comprar un dulce en una tienda, no pueden hacerlo en un solo día, hay muchos… ustedes saben, muchos negocios, papeleo y ese tipo de cosas."

"Escuche cuidadosamente señor, tenemos el dinero suficiente como para comprar una flotilla entera, todo lo que necesitamos es un jet para nosotros ocho, y lo necesitamos ahora, no importa cuánto nos pueda costar."

"Muy bien señor" contestó el hombre de negocios, esta vez un poco intimidado por la actitud de Hokka, "Pero como le dije, lleva días hacer una adquisición de este tipo… Pero si en realidad lo desea tanto, conozco a alguien que vende y renta aviones usados. Tome, esta es su dirección."

Hokka tomó la tarjeta que el hombre le entregó y la leyó cuidadosamente antes de guardarla entre su ropa. El nombre Hans Andersen se encontraba escrito junto con una dirección y otros datos de no gran relevancia.

El grupo finalmente arribó a una enorme mansión, y sin demora tocaron el timbre que se encontraba a la derecha de la gran reja que los separaba de su objetivo. Una extraña voz, grave y en cierta medida tétrica fue escuchada a través del intercomunicador:

"¿Sí¿Qué desea?"

"Queremos ver a… al señor Hans Andersen."

"Está ocupado por el momento. ¿Tienen algún negocio con él?"

"Nuestra intención es iniciar uno."

"Esperen un minuto por favor. Le avisaré."

La extraña voz desapareció durante unos cuantos segundos, durante los cuales el grupo esperó pacientemente, y después, un mayordomo de apariencia seca abrió la puerta y, a pesar de que su rostro era casi el de un maniquí, o una figura de cera, pudo notarse en él la sorpresa de encontrarse con ocho personas.

"Les ruego me disculpen" Dijo el mayordomo, recuperando rápidamente su compostura. "Pero sólo uno de ustedes podrá entrar."

"Seré yo." Dijo Yuel, quien estaba a cargo del manejo de dinero.

Y mientras Yuel desaparecía detrás de la puerta de la mansión, los siete restantes tendrían que esperar fuera.

El sinodal fue guiado a través de los pasillos de la casa, llena de decoraciones aparentemente costosas, como pinturas, jarrones, estatuas, esculturas y alfombras entre otras cosas, lo que le daba a la casa un aspecto de estereotipada casa del horror de película.

El mayordomo se detuvo frente a una puerta de ébano y abrió la puerta para que su acompañante pasara. Dicha puerta conducía a una amplia habitación, igualmente decorada, en cuyo centro se encontraba un escritorio hecho también de ébano con incrustaciones de marfil tallado.

"Bienvenido señor." Dijo el hombre que estaba detrás del escritorio, a penas volteando. "Mi mayordomo me dijo que usted desea hacer negocios conmigo… Por favor, sea breve, estoy un poco ocupado."

"Bien señor… quiero comprar un avión."

El hombre del escritorio miró a Yuel por encima de su hombro, sin acabar de creer lo que acababa de escuchar.

"Bueno…" dijo finalmente el señor Andersen, dejando escapar una pequeña sonrisa de incredulidad. "No es mi deber juzgar las apariencias, así que si usted tiene el dinero, puedo mostrarle mi mercancía."

"Claro, tengo una cuenta bancaria bastante… solvente, por decirlo de alguna manera."

"Muy bien, haré que mi mayordomo lo lleve al hangar, dígame ¿Trae su licencia?"

"… ¿Licencia?"

"Por supuesto… usted sabe que necesita ciertos documentos para comprar un avión¿No es así?"

"No… no lo sabía… pero necesito ese avión urgentemente… para hoy mismo… De verdad… lo necesitamos."

"Lo siento señor… pero así son las cosas… y no deseo meterme en problemas."

"Ya veo…" Yuel puso su mano en su barbilla en actitud pensativa. "¿Y acaso no podría rentar uno?"

"Oh, claro, eso es lo que estaba a punto de sugerir. Puedo rentarle uno hoy mismo si me paga hoy mismo."

"Entonces no habrá problema con eso. ¿Puedo contratar un piloto hoy?"

"Bueno… yo conozco muchos pilotos… déjeme ver qué puedo hacer por usted."

El señor Andersen tomó un enorme libro que resultó ser una agenda, y, mientras seguía buscando números telefónicos, comenzó a hacer llamadas.

Yuel había empezado a sentir cierta angustia al ver cómo los minutos pasaban con rapidez. Increíblemente, ya había transcurrido una hora desde su llegada a esa mansión… Además, cada llamada que hacía el señor Andersen solicitando un piloto, era rechazada.

"Bien señor, me parece que al fin le he conseguido un piloto, pero desea saber primero el destino."

"Ah. Nuestro destino es La Antártica."

El señor Hans, sin poder disimular su sorpresa, continuó su diálogo con el candidato a piloto del otro lado de la línea, y finalmente colgó.

"Muy bien señor… eh…"

"Yuel… sólo Yuel."

"Bueno señor Yuel, ya tenemos un piloto. Sólo tengo un avión disponible por el momento, así que podrá usarlo. Por favor llene esta forma… el precio está incluido ahí. Bien, el piloto vive cerca de aquí, así que no debe tardar… Y… sólo es curiosidad pero… ¿Por qué quiere ir a la Antártica?"

"Ah, es sólo… un viaje turístico. Excentricidades.""

"Entiendo… Supongo que sabe que es un lugar de muy difícil acceso… El precio será seguramente muy alto… ¿Está seguro de que puede pagarlo?"

"Sí… tal y como lo esperábamos… aquí tiene la forma… y… este es el cheque."

"Muy bien… permítame revisar si esta cuenta existe en el banco… usted sabe, han tratado de engañarme antes… esto sólo es mi política, no se ofenda."

"No. Comprendo perfectamente."

"Listo, es un gusto haber hecho negocios con usted…"

En ese instante, alguien tocó la puerta.

"Bueno, ese debe ser el mayordomo anunciando al piloto… es una verdadera suerte que viva a unos cuantos minutos de aquí."

Una vez que el mayordomo hubo anunciado la presencia del piloto, éste hizo acto de presencia en la habitación:

"¡Qué gusto verte Hans!" Exclamó el recién llegado.

"Es un gusto verte también…"

"Mira, este es tu nuevo cliente."

"Un placer" Dijo el piloto, dándole la mano a Yuel quien se puso de pie en ese momento. "Así que es usted el que quiere ir a la Antártica hoy mismo. Bien, necesitaré hacer una llamada… y después hablaremos de mis honorarios."

Media hora más tarde, Yuel salió de la mansión y se reunió con el resto del grupo.

"¿Qué sucedió?" Preguntó Hokka.

"Está listo, partiremos hoy a las diez de la noche."

"Entonces vayamos a comprar algunas cosas que necesitaremos para el viaje."

Tal y como el piloto lo dijo, a las 10:00 PM, todos se encontraban en el aeropuerto de Akureyri y sin más preámbulos, el viaje dio comienzo.

Tanto los chicos como los sinodales se durmieron pocos minutos después de empezar el vuelo, y durante algunas horas, lo único que se podía escuchar era el suave zumbido de las turbinas… y los ronquidos de Tyson.

La noche transcurrió con tranquilidad también en el exterior, y fue Tyson quien despertó primero, cosa natural, pues fue él el único que pudo dormir con perfecta tranquilidad. Tras abrir los ojos se estiró perezosamente mientras bostezaba, y limpió discretamente la saliva que había escurrido por las comisuras de sus labios.

"Oigan…" dijo finalmente. "Oigan todos, despierten"

"¿Qué quieres Tyson?" Respondió su sinodal, aún adormilado, sin siquiera abrir los ojos.

"Es que… ya pasaron muchas horas desde que despegamos… ¡Y sigue siendo de noche allá afuera!"

"Claro tonto… ¿Qué esperabas? Ya casi estamos sobre la Antártica… y en la Antártica, en esta época del año no amanece… es muy peligroso venir cuando no sale el sol en todo el día…"

"Así que estamos a punto de llegar…"

"Así es Tyson…"

"Es un…" Comenzó a decir Rei.

De pronto, una fuerte sacudida silenció las palabras de Rei. Instintivamente, Kai se acercó a la ventana y vio que uno de los motores del jet estaba en llamas. Él sabía lo que eso significaba. Iban, con toda seguridad, a estrellarse, pero Kai decidió no decir nada.

"¡Muy bien todos!" gritó Hokka. "¡Regresen a sus lugares, pronto¡No hagan nada estúpido!"

El único que permaneció de pie fue Yuel, quien tenía los brazos levantados, lo que desconcertó plenamente a los chicos.

El verdadero terror llegó cuando las luces se apagaron y el jet perdió su silueta dentro de la oscuridad del cielo de la Antártica. Un ruido estruendoso y un fuerte movimiento fue todo lo que los cuatro chicos y sus sinodales pudieron sentir. El piloto hizo su mejor esfuerzo para mantener el aparato en el aire, pero no duró por mucho tiempo, fue cuestión de segundos hasta que el aeroplano se estrelló en la nieve, en un lugar desconocido del continente de la Antártica.

Continuará...


Y helo ahí. El avión se estrelló. ¿Vivirán¿Morirán¿Atravesarán un agujero que originará una discontinuidad espacio-tiempo que los hará viajar a un mundo donde las algas come-humanos gobiernan en planeta...? Como sea. Acepto toda clase de sugerencias, comentarios, críticas, chismes, correcciones, etc. etc. Así que no olviden picarle al botoncito morado-lavanda-azulado (dependiendo de la configuración de su pantalla) o gris (por si su monitor es en blanco y negro) Y dejen review. No importa si no tienen nada que decir. Y nuevamente gracias por leer.