Capítulo 13: De triadas y Corazones heridos.


Los personajes de Ranma 1/2 Pertenecen a su creadora Rumiko Takahashi, esto lo hago sin fines de lucro


*~Capitulo dedicado a Ranma Banished Group, a un año de su creación~*


"Porque tan cierto es el pasado, como incierto el futuro".

CAPITULO 13.

Sentí volverme loco, Akane estaba en peligro y no podía hacer nada para defenderla desde aquí. Lo único que podía imaginar eran suposiciones y escenarios desesperanzadores, tenía miedo, demasiado para admitirlo.

En una camioneta blindada iba camino a encontrarme con otro jefe, pasando por las calles buscaba el rostro de Akane, estaba desesperado pensado si la tenía la triada, si acaso la veía de casualidad entre la gente, aunque sabía que era imposible no podía perder la esperanza, la encontraré pase lo que pase.

Nos alejamos cerca de cuatro horas. El lugar estaba al pie de una montaña. No parecía que hubiese un cuartel ahí o algo que se le pareciera, era como si fuéramos a un día de campo.

La camioneta se detuvo y dio un giro inesperado hacia un camino de terracería oculto, apenas visible entre grandes y frondosos árboles; así seguimos por más o menos media hora y en un momento otra camioneta todo terreno nos escoltaba al frente con un francotirador que nos tenía en su mira, además podía sentir la presencia de más personas alrededor.

Al final del camino lodoso nos esperaban seis personas más, armadas, bajamos de la camioneta y seguimos a pie casi un kilómetro por el bosque, hasta llegar a una cerca metálica, escuche el ´bip´ de una alarma y esta se abrió, pasos más adelante parecía no haber nada, solo mas bosque pero nuestro chofer golpeo el suelo con el mango de su katana, no se escuchó nada fuera de lo normal, sin embargo se el piso empezó a moverse un poco y se abrió una puerta directo del suelo. Nunca ni en mi época de 426 vi tanta seguridad.

Era un pasillo amplio con olor a humedad, mas adentro, todo parecía muy lujoso, alumbrado por luces casi blancas. Caminábamos escoltados por hombres armados con espadas, había anchos pasillos y a cada lado había cubículos separados por hermosas cortinas oscuras de donde gemidos emergían, no había que ser genio para saber qué es lo que pasa en ese sitio.

—Creí que este era un lugar muy exclusivo, pero parece que en realidad es un prostíbulo —dije cerca de Ranko.

—Esto no es un prostíbulo—contesto el hombre—es una sala de recompensas, si haces bien tu trabajo el jefe te permite entrar a la habitación que quieras.

—¡Esto es inhumano, pobres mujeres! —dijo Ranko.

—Ellas no están aquí en contra de su voluntad, les pagan muy bien a comparación de una prostituta, y tienen familia que mantener, entonces todos se ven beneficiados.

No pude decir nada más, no había ninguna diferencia con un prostíbulo, sabía que esas mujeres estaban condenadas a morir que en cuanto tuvieran hijos lo suficientemente grandes que servirían para unirse a su organización.

Pasamos dos puertas más y al fin entramos a un gran salón iluminado con luces neón rojas y azules, atravesamos el lugar pasando por sofás lujosos. Todo estaba vacío, excepto al final del local, ahí estaba un hombre de unos 40 años, de tez blanca, enredad en una bata de baño y fumando de una pipa, abrazando a una mujer con cada brazo.

—Así que al fin llegas. —No se inmuto para nada.

—¿Entonces ya sabe a qué vengo? ¿Señor?

—Llámame Xi, y se perfectamente a lo que vienes, a tratar de salvar tu cabeza. Hable con Zhao, él te encontrara mañana. Me conto también a cerca de la muerte del supremo y su hija, es una cuenta que no ha quedado saldada, alguien tiene que pagar por su muerte.

—Yo no lo haré.

—Estas muy seguro—volteo a ver a mi hermana—Tu novia podría ser buen pago.

—No dejaría que el toque un pelo.

—¡Que niño tan altanero! —Se burló de mí, pero por mucho que lo hiciera la defendería con mi vida—tengo una idea que probablemente te ayude conmigo.

—Olvídate de ella—moví la cabeza en dirección de Ranko.

—No tiene que ver con esa pelirroja—agarro un vaso y bebió un poco de su contenido—según algunos rumores eres bueno en las artes marciales, vence al más fuerte e mis hombres y dejare que te vayas de este lugar salvando a la mitad de tu familia.

No tenía opción, era una buena oferta viniendo de esa gente. Tendría la oportunidad de sacar a la familia de Akane de esto, también necesitaba noticias suyas, no poda demostrar el enojo y la impotencia que sentía, debía ser cuidadoso porque estaba muerto de preocupación, pero si acaso ellos lo notaban será mi fin.

—¿Tengo su palabra?

—La palabra de honor de la triada.

—Esta consiente de que yo fui un 426.

—Eso precisamente es lo que me hizo traerte hasta aquí, quiero ver la habilidad que dicen que tienes, y dudo que sea mayor a la de mi subordinado, él no ha perdido una pelea en años—Se levantó dejando a las mujeres en el sofá— te llevaremos a otro lugar del cual no debes saber, y te hare el favor de llevar a la pelirroja contigo.

Estaba consciente de que podía ser una trampa, entonces Ranko pareció comprender y actuó rápido arrebato unas esposas del guardia, y nos las puso.

—No me voy a despegar de mi hermano hasta que se la hora de su pelea.

—¡Qué niña tan astuta! ¿No te gustaría pertenecer a nuestras filas?

—No diga tonterías, ni muerta me uniría usted.

—Eres bastante graciosa, si yo quisiera ahora mismo estarías tras una de esas cortinas, pero no te discutiré nada, estoy emocionado por ver pelear a tu… hermano. Tendrá que enfrentar al mejor peleador de China, y como acompañante del peleador no te pasara nada, por ahora tienes mi palabra. —calo su pipa.

—No sabe en lo que se está metiendo, Ranma no solo es el mejor de todo Japón, también es el mejor del mundo.

—Niña tonta, deberías dejar los asuntos de hombres para nosotros, ni siquiera sé que es lo que haces aquí—dijo irritado

—¡Yo también se pelear!

—Eso es interesante—acaricio su barbilla.

—No, a ella no la metas en esto, yo seré tu peleador—aparte la atención de ella, necesitaba que se concentrara en mí.

—Sí, sí, me interesas tú, pero podría dejar a tu hermana para después.

—El trato es conmigo a ella déjala fuera.

—Está bien, lo haremos a tu manera. Solo esta vez.

Caminamos rumbo a la entrada, mientras se alejó un par de metro para hablar con uno de sus hombres.

—¡Qué demonios estás haciendo! —le dije molesto sin llegar a gritar únicamente para que ella me escuchará.

—¡¿Qué?! ¡Solo trataba de ayudar!

—¡Pues deja de hacerlo!

—¡Esta bien carajo! ¡Dejaré que te encargues! —Entonces relajo su voz y hablo más calmada—lo haces bien, creo que ganamos algo de terreno, ahora concéntrate en la pelea.

—No tienes que decirlo, no dejare que ir a oportunidad de alejarnos de los problemas.

—Media oportunidad, recuerda que solo es la mitad de la familia.

—No hacía falta aclararlo.

Me vio preocupado, o eso creo yo porque su siguiente frase sí que me dio un poco de consuelo—Akane está bien, puedo sentirlo anoche tuve un sueño y sé que ella espera por ti.

—No tienes idea de lo que siento aquí dentro de saber que no puedo buscarla.

—Lo sé, recuerda que yo también lo sé.

El hombre tronó los dedos y nos cubrieron el rostro con una capucha negra y sentí un pinchazo en el cuello, todo fue muy rápido para poder defenderme y yo temí pero no por mí, sino por Ranko.

Lo que sea que pusieron en mi cuello actuó rápido, un fuerte mareo me hizo caer solo fueron segundo para que Ranko y yo quedáramos a su merced.


En medio del aeropuerto de Tokyo, alguien con un mapa en mano me encontró de frente, tanto tiempo sin verlo, de extrañarlo. ¡Por Dios! ¿Por qué justamente hoy?, tal vez está aquí para ayudarme o para terminar de joder mi existencia.

—¡Akane! ¡Te he estado buscando!

—Ry…Ryoga

Qué demonios hacer, me preguntaba. Tuve ganas de abofetearlo de gritarle y de insultarlo, pero precisamente hoy no podía, era como si no tuviera ganas ni siquiera de respirar, lo más apropiado seria ignorarlo al menos eso intente.

—¡Qué casualidad encontrarte aquí! —nervioso rascaba su nuca.

—Si…que casualidad—no quería ser descortés pero lo que no necesitaba en ese momento era ver a Ryoga.

—¿Podríamos platicar?

—Ryoga tengo un boleto de avión que comprar—camine sin darle mayor importancia hasta el mostrador donde una señorita muy amable me atendió.

—Bienvenida, ¿Cuál es su lugar de destino?

—Un boleto para Kyoto por favor

—Dos, que sean dos por favor—Ryoga me interrumpió y pago el importe de ambos.

—No es necesario Ryoga, de verdad, en este momento necesito estar sola.

—Akane, es importante lo que tengo que decirte—titubee por varios segundos, no quería hablar con nadie, lo que llevaba por dentro no estaba lista para hablarlo. Bufe molesta y recibí mi boleto, verifique el horario y hubo que esperar poco tiempo antes de poder abordar.

Una vez en el avión me acomode en el asiento y me abroche el cinturón la ventanilla, era mi lugar favorito, viendo las alturas estaba segura que olvidaría un poco del dolor de estómago provocado por todo lo que paso los días anteriores, era un tanto extraño todo lo que había pasado.

Escuche la voz de Ryoga, me había olvidado por completo de él, estaba tan perdida pensando en lo que haría de ahora en adelante que pase por alto su presencia.

—¿Recuerdas nuestro primer viaje juntos?

—Tengo una cicatriz bien grande a lo largo de mi pierna, como olvidarlo—hervía por dentro de solo recordar ese maldito viaje.

—Lo siento, no quería hacerte recordar eso, yo me refería al que pudimos hacer bien como novios, en avión.

No quería recordar lo bien que me la pase, lo malditamente enamorada que estaba, lo tonta e inmadura que era. Estaba lo suficiente molesta y deprimida para dejar eso de lado. Un hijo, maldita sea, Ranma iba a tener un hijo con esa arpía, ¿Cómo pudo? ¿Cómo no lo vi?

—¿Akane?

—¿Eh? —Ryoga movió mi hombro—Lo siento Ryoga, ¿qué es lo que decías?

—Estaba diciendo que…—soltó un suspiro—olvídalo, mejor dime que es lo que te tiene así.

—Demasiadas cosas, pero no tienes por qué preocuparte.

—Oye, creí que éramos amigos.

—No, no podemos ser amigos después de todo lo que pasamos. Ryoga me pediste un tiempo, era más amable decir que termináramos a tenerme esperando a que regresaras.

—De eso precisamente es de lo que quiero hablarte.

Mi corazón latió, y no por que quisiera escuchar eso que espere durante tantos meses, ahora era miedo y ansiedad, no quería que lo dijera, porque estaba segura que esta vez lo rechazaría.

—No sé si estoy lista para hablar ahora Ryoga.

—¿Qué te parece si me cuentas que es lo que te pasa?—me sonrió, esa sonrisa que siempre me confortaba, pero que ya veía de manera distinta, mi corazón no se aceleró.

No dije nada y me gire a la ventanilla, el clima se veía un poco turbio y temí por la turbulencia, por estar tan cerca de la lluvia y los relámpagos, y para colmo el medicamento que uso para quedarme dormida en casos como esos, lo había olvidado.

Cuando estuvimos volando y la turbulencia comenzó, mi cuerpo empezó a temblar. Sentí el brazo de Ryoga pasar por mi espalda y finalmente me abrazo por los hombros. El miedo era cada vez peor, parecía un gato asustado, en cuanto sentí sus manos sin dudarlo me abrace a él, odiaba que esto se fuera a malinterpretar pero mi fobia era mayor como para preocuparme ahora por eso.

Desperté cuando él se movió, habíamos llegado a nuestro destino y el avión estaba por aterrizar. No hable, no dije una sola palabra, el momento era incómodo. Podía sentir la mirada de Ryoga y estaba segura que no importaba que fuere un momento raro, su sentido común no funcionaba igual que el mío.

—Akane no hagas esto, por favor tenemos que hablar.

—Es que no hay de qué—trate de no sonar irritada.

—No tengo amigos, y lo más cercano a uno eres tú. Necesito aclararte todo y debo empezar por disculparme.

—Empieza a hablar—Le dije molesta.

—Fui un tonto por no dejar las cosas claras, Akane, es solo que me vi envuelto en una serie de decisiones que tuve que tomar, cuando te pedí un tiempo, realmente debí terminar la relación, me asuste, nunca antes había sentido nada igual y huí, yo...—Lo interrumpí, ya tenia un poco de mi explicación y no dolió, ya no.

—Espera…no dejare que te disculpes en medio de un aterrizaje— iba a dejarlo hablar un poco mas, me lo debía, necesitaba una explicación después de todo.

—¿Una comida está bien?

—Creo que tengo algo de hambre—me gire molesta a la ventanilla.

Tal vez era estúpido, pero suelo tomar decisiones tan tontas como esa, debo admitir que quizá Nabiki tenía algo razón acerca de tener amigos. Hoy necesitaba un hombro solo para poder llorar, para no hacerlo a solas como siempre y aunque eso sería lo más conveniente, tenía la necesidad de contar lo que me pasó, necesitaba un consejo y talvez, quizá, solo talvez un amigo.

Kyoto es un lugar maravilloso, tradicional y con una comida exquisita, en cualquier otro momento estaría deambulando por la ciudad, era de los pocos sitios donde no podía quedarme en el hotel cada que había trabajo, sin embargo esta vez no disfrute, comí en silencio pero Ryoga cada vez era más insistente.

—Las comidas en tu compañía siempre fueron buenas.

—No tengo ganas de recordar el pasado, Ryoga.

—Para mí fueron buenos momentos.

—Escucha, no lo niego ¿está bien? —me altere, levante la mirada para verlo directo a los ojos —No es que no lo recuerde o que no me gustara, es solo que en este momento no necesito esto—mis ojos comenzaban a nublarse y mi voz empezaba a quebrarse—tengo asuntos más importantes en los cuales pensar.

—Tranquila, ¿puedo ayudarte?

Me reí tratando de contener el llanto —¡Pudiste ayudarme, pudiste hacerlo meses atrás!, si tan solo hubieras regresado antes yo no estaría así. ¿Sabes? estaba cómoda sufriendo por ti, pero no, tenía que aparecer él, entonces conocí el verdadero sufrimiento.

—¿Akane, que diablos te paso? ¿Puedo saberlo? ¡¿Quién te hizo daño?! Lo voy a destrozar.

Media sonrisa se asomó de mi rostro— Demasiadas preguntas. No hay persona que pueda contra él, y aun si muriera y si fuera al infierno no cambiaría nada de lo que tengo aquí adentro—dije señalando mi pecho, y finalmente las lágrimas empezaron a salir.

Ryoga pago la cuenta, y caminamos hasta un pequeño mirador donde se podía ver perfectamente la ciudad, él no se separó de mi lado, camino junto a mí, y cuando llegamos me senté y comencé a llorar, el intento abrazarme pero lo separe de inmediato, estaba furiosa, entonces él con más fuerza me abrazo.

—No te soltare.

—¡Déjame!—dije forcejeando un poco— necesito estar sola.

—Ni de broma te dejare sola ¿Qué es lo que paso?

—Un hijo Ryoga, él se va a casar—finalmente me rendí y deje de pelear, lo abrace tan fuerte. Lo necesitaba, él acaricio mi cabello hasta que deje de llorar.

No sé cuánto tiempo paso, solo sentía calidez y en ese momento deseaba no ser yo, deseaba estar en un lugar lejano, sin nada de este sufrimiento y que la calidez que sentía no fuese la de Ryoga sino la de Ranma, ese mentiroso del que tengo que empezar a drenarme.

—Lo siento Akane, no me gusta verte sufrir—me susurro al oído y acerco sus labios a los míos…


°|~NABIKI~|°

Tres días, tres malditos días y no hay noticias de mi berrinchuda hermana, es como si se la hubiera tragado la tierra. Temo por que esté en peligro. Las evidencias me dicen lo contrario, se llevó sus tarjetas y dinero, además de una maleta que siempre carga para sus viajes cortos, sin embargo con lo que ha pasado tampoco puedo descartar un secuestro, y si añadimos la situación en la que se encuentra Ranma, esto pinta bastante feo.

—¿Nabiki? —La puerta de mi oficina se abrió. Sayuri venia un poco apresurada y el sobre que traía me daba un poco de calma.

—Pasa—impaciente le ordene.

—Tu esposo ha regresado, ¿Quieres que lo llame? —me dijo mientras dejaba el sobre sobre mi escritorio.

—No, yo iré a su oficina, gracias.

—Este sobre lo trajo un señor hace un momento, dijo que te lo entregara personalmente, y también que lo disculparas porque tenía una emergencia que atender, pero que te llamaría.

—Gracias Sayuri, ya puedes retirarte, y por hoy es suficiente yo me encargo del resto del día.

—¿Estas segura? Es muy temprano todavía.

—Sí, anda, ve a casa. ¿Hace cuánto que no tomas vacaciones?

—No sé a qué viene esto, pero nunca he tomado unas, me gusta mi trabajo.

—Entonces es hora de que lo hagas, tomate unos días y te llamare para que regreses, no te preocupes por tu sueldo.

—Esto es muy repentino, no tengo todo mi trabajo en orden.

—No es necesario Sayuri, las oficinas estarán cerradas también, todos tomaremos vacaciones, no tenemos clientes pendientes y los que lleguen estoy segura que podrán esperar algunos días.

—¿Pasa algo? Nunca antes hemos tomado vacaciones todos juntos.

—Todo está bien, soy un jefe generoso de vez en cuando.

—Eso es lo raro,

—No debes preocuparte, por favor has lo que te dije y no vengas a la oficina hasta que te llame.

Si las triadas estaban tras mi familia, no pondría en riesgo a la gente que trabaja para mí.

Quien iba a decir que el regreso de Ranma traería más problemas de los que supuse.

Me quede pensando por un momento, necesitaba estrategias y todos los planes posibles.

Abrí el sobre y observe detenidamente leyendo lo que el reporte decía.

La puerta de nuevo se abría y esta vez era ese hombre cabello de castaño con el que he estado casado por varios años, era impensable pensar que me iba a enamorar de alguien que estaba tan loco por mi propia hermana, le sonreí no hay forma de que no lo haga cada vez que lo veo. Él a pesar de ser algo narcisista aprendió a que yo puedo serlo mucho más que él, y yo aprendí que cuando una persona se enamora no hay vuelta atrás, das todo por el todo.

—Tu sonrisa es diferente, estas preocupada, todos lo estamos—se acercó a mí y yo me levante de la silla para poder abrazarlo.

—Akane, no aparece y no responde el teléfono, sin embargo ya puedo estar tranquila sé que está bien.

—Pronto aparecerá.

—De eso estoy segura. Hoy me trajeron información que tengo que decirle a papá, son imágenes de la cámara del aeropuerto y creo que no le va a gustar saber que Ryoga está con ella.

—No creo que Akane haga cosas no honorables, está comprometida ahora.

—Claro que no Kuno baby, mi hermana no lo haría, lo que digo porque papá aun esta resentido con Ryoga.

—Eso es el menor problema ahora mi princesa de hielo, lo que me tiene preocupado es que la gente de china nos esté siguiendo—me beso, tan abrasador, como siempre —y no pienso permitir que algo te pase.

—Es gente peligrosa pero no te preocupes tanto por eso, recuerda que Nabiki Tendo siempre tiene todo perfectamente cubierto—Pero mentí, no lo tenía…aun.

—No voy dejar que te arriesgues y si insistes estaré a tu lado entonces, seré tu intrépido príncipe siempre pendiente de lo que su amada Reyna necesite.

—No podría negarme a esa petición—no había nada mejor para terminar un poco con la tensión como hacer el amor, ahí, sobre el escritorio, el sentirme plena, feliz y no dejaría que nadie, ni las triadas y todos los yakuzas juntos me arrebataran a Tachi y por supuesto a mi familia.


—¡Ranma! —Era su voz— ¡Ranma, levántate! —En medio de mi confusa mente la escuchaba, era Akane—¡Anda, tienes que rescatarme! —todo era borroso, estaba mareado y me levante muy despacio, me tomo más de un segundo darme cuenta que me encontraba en medio de una cuadrilátero a ras del suelo. La voz de Akane era tan real, de golpe todo regreso, la triada, el lugar y la pelea para salvar a los Tendo.

No supe cuánto tiempo estuve inconsciente. En cuanto tuve un poco de sentido de orientación mire a mí alrededor y agite mi cabeza con fuerza para regresar a mi realidad.

En un ring de gran tamaño, la gente observando, todos cubiertos con antifaces, hombres y mujeres de alta sociedad, gente VIP, con cargos importantes en el gobierno, de eso estaba seguro porque sabía cómo se movía ese lugar, yo mismo antes había sido protagonista en lugares parecidos.

El haber sido peleador dentro de la triada me permitió saber lo que venía, esperaba nuevamente que como aquellas ocasiones los dos peleadores saliéramos con vida.

La gente aplaudió levemente al ver que estaba de pie, murmuraban entre ellos y mi vista viajo a la cabellera pelirroja que yacía en la esquina contraria de donde yo me encontraba, estaba amarrada de pies y manos, se liberaría en cualquier momento de las ataduras, lo haría de no ser por que esperaron a que yo despertara y volvieron a sedarla, estaba empezando a molestarme, nadie debe meterse con mi familia.

Corrí hacia ella, pero entonces un hombre me detuvo con un golpe que dio justo en mi garganta con su antebrazo, me hizo girar y caer de espalda contra el suelo. Ese hombre no era más grande que yo, teníamos casi la misma complexión y la misma edad, el golpe no fue tan fuerte pero certero, mientras trataba de regresar aire a mis pulmones, yacía con una rodilla en el suelo, el espectáculo para la gente importante estaba por comenzar.

El golpe solo me sorprendió y eso no volvería a pasar no, soy estúpido como para repetir un error dos veces. El tipo corrió hacia mí arrastrando un grito con él, me levante a prisa para bloquear su pierna que iba directo a mi rostro. Y de inmediato le regrese el cumplido, mucho más fuerte y preciso, directo en el cuello que lo hizo caer a unos metros de mí, eso me dio un poco de ventaja para reacomodarme mentalmente, sacudí mi cabeza y tome mi posición de combate, ese tipo no me iba a ganar.

Entre golpes el tiempo pasó inadvertido y ya estaba agotado. No más que él estoy seguro, mi pecho jadeaba y las pequeñas heridas empezaban a punzar. No podía prolongar más esto.

Mi contrincante era muy fuerte, debo confesar que estaba muy confiado, quise estudiar sus movimientos, pero el parecía hacer él hacía lo mismo, y terminamos en un encuentro de película para la complacencia de gente estúpida y excitada por semejante espectáculo.

Uno de sus golpes fue directo a mis costillas, siendo el inicio de un nuevo ataque, los sentí con menos fuerza, eso o aprovecha para dar el último round.

El truco de las castañas no era suficiente, ni pensar el usar el dragón volador, el momento era para estar los dos furiosos no podía calmarme de ver a mi hermana tirada inconsciente y a Akane quien sabe dónde.

Mi desventaja es que él también era un artista marcial, tuve que sacar un poco de fuerza "interior" por decirlo de alguna forma, focalizarme en lo que estaba en juego, la oferta del jefe de la triada y pensar en que solo si ganaba Akane y su familia estarían bien.

Estaba sobre mí y moví mi cabeza para evitar un golpe directo, forceje y fue mi turno para ponerme sobre él pero yo no fui al rostro, sus costillas eran mi objetivo y lo logre, coloque un puñetazo lo suficientemente fuerte para quebrar sus costillas el bramo de dolor y en cuanto se irguió aproveche para colocar otro golpe en la cabeza y regresarlo a su posición, rompí las costillas del lado contrario, de nuevo su gesto de dolor apenas me levante un poco y deje salir un grito y el golpe final sobre su cabeza lo suficiente para dejar inconsciente.

Sonreía, a pesar de tanta mierda sonreía, porque había ganado un poco de terreno. Sofocado y exhausto, con la ropa hecha jirones y con la incertidumbre a cuestas llegue hasta donde Xi disfrutaba de la pelea.

Él aplaudía y se puso de pie en cuanto llegue hasta su lugar.

—Lo has hecho bien muchacho, la gente parece recordarte.

—Eso no me interesa en lo más mínimo, solo quiero que cumpla con su palabra.

—Me ofende que pienses que no lo haré.

—Y sin trucos, quiero fuera de este asunto a mi prometida su familia y mis padres—le dije apretando la mandíbula.

—Tienes agallas, eso más que la mitad de tu familia pero ver ese encuentro me dejo satisfecho así que yo cumpliré mi palabra.

—Entonces te exijo que dejes en libertad a mi prometida ¡Ahora mismo! —Grité desesperado.

—No, niño, aquí no puedes gritar—Me observo desafiante—Mide tus palabras, porque en este momento podría cambiar de opinión y mandar a matar a tu bonita mujer.

—No puedes retractarte—hable más calmado.

—Tienes suerte de que nosotros no tengamos a tu prometida—me dijo molesto.

—Ella desapareció, y si no la tienen ustedes…

—Ya te digo que nosotros no la tenemos, por desgracia.

—Yo vi gente de la triada siguiéndola.

—Nosotros no hemos dado ninguna orden de capturarla. Y mejor vete de aquí antes de que se acabe mi bondad y paciencia.

Un guardia me dio una seña mientras me aventaba el cuerpo de mi Ranko, la cargue en mi espalda, al llega a la puerta de salida de aquel lugar me sentía un poco más seguro, sin embargo no contaba con que de nuevo ellos llevaban ventaja, sentí un mareo y fue todo lo que recuerdo.

Desperté una vez más mareado, y con enormes ganas de vaciar mi estómago, reconocí el lugar, estábamos en nuestra habitación de hotel, Ranko estaba sentada sobre su futón leyendo algunas hojas.

—¿Cuánto tiempo paso?

—Casi diez horas.

—¡¿Estas bien?! —trate de levantarme de golpe pero estaba adolorido y lo máximo que conseguí fue erguirme sobre mis codos.

—Claro que estoy bien —giro para verme un momento y regreso su vista a las hojas que leía—duerme un poco más necesitas reponerte.

—No es nada grave solo golpes, ya estoy acostumbrado a ese tipo de dolor, ¿Qué es eso?

—Es la información de jefe de toda la triada el tal Zhao parece que vino mientras dormíamos, son datos sobre el hombre al que tenemos que…tú sabes…matar.

—¿Será fácil dar con él?

—No, solo una dirección y lugares estratégicos donde tenemos que ir y no debemos perder mucho tiempo. Hable con Nabiki y ya saben dónde está Akane, al parecer el tema del compromiso la abrumo y escapo. —respire profundo, si será tonta, como se le ocurre escapar de esa forma pensé. Toda la preocupación se esfumo y quería explotar de alegría, pero no ahí, ya lo haría con ella, cuando la volviera a ver.

Ella, se levantó y de su mochila de viaje saco una botella de whisky, le dio varios tragos directo de la botella, después me la ofreció.

—Sé que lo necesitas más que yo, pero tienes la culpa de que me guste esa porquería.

—Lamento eso—observe la botella y sonreí.

—¿Qué tiene de gracioso el empaque de la botella? Solo es un hombre con sombrero y bastón.

—No es eso, es que, recordé que la última vez que tome whisky fue con Akane—le di un primer trago, el sabor ahumado resbaló por mi garganta, ya lo extrañaba, tanto como extrañaba el calor de su piel. Carajo, me estaba volviendo cursi.

—Nunca te había visto así de idiota por una chica.

—Ni yo me reconozco, solo sé que si a ella…le pasa algo…probablemente perdería la cordura.

—No seas exagerado—me miro un poco molesta y yo sabía perfectamente por qué —descansa ya, porque nos iremos temprano y no quiero escuchar tus quejidos todo el viaje.

Ella sabía cómo ponerse imprudente en todo momento, pero estaba ahí conmigo, y eso debía agradecerlo.


No pude, al sentir su aliento sobre el mío no pude, y no solo era hecho de que fuera Ryoga, tampoco que estuviera prometida, y mucho menos que el corazón lo tenía destrozado, era porque no sentía nada por Ryoga y por muy masoquista que se escuche, muy dentro deseaba que esos labios que me querían besar fuesen los de Ranma.

—Ryoga, lo siento—le dije mientras me separaba dolorosamente.

—Perdóname tu a mí, no debí intentarlo, la verdad, no era mi intención.

—Quiero estar sola, lamento que llegaras hasta aquí—entonces por fin me quite la venda de los ojos, a ese hombre frente a mí ya no lo amaba, no sentía nada por él. Era como una extraña liberación interna. Para ese momento la tensión ya no estaba, le agradecí el abrazo porque lo necesitaba.

Nos sentamos al borde del mirador, esta vez abrazándome a mí misma. De la maleta saque un suéter delgado para cubrirme del frío, y seguí vigilando al sol hasta que por fin desapareció.

Ya me sentía más calmada; mire a Ryoga de reojo y el hizo lo mismo.

—No sé en qué momento me volví tan patética.

—No eres patética, estas enamorada, y al parecer de alguien que te está lastimando. Puedes decírmelo Akane, quiero ser tu amigo.

—Ya lo has dicho varias veces pero comprende que…

—Escúchame, por favor perdonarme por haberme ido.

Yo estaba sentada y él se arrodillo justo a un lado mío, toco la frente con el suelo, debía estar muy arrepentido.

Sentí un poco de regocijo interno al verlo ahí arrodillado suplicando perdón, pero no lo suficiente para hacer que se sintiera humillado, creo que no tenía caso que siguiera guardando sentimientos de ningún tipo, no odio, no rencor, pero tampoco esa esperanza vana que albergue por meses creyendo que era amor.

—Levántate Ryoga, ya tienes tu redención—el levanto la mirada y le sonreí, finalmente todo terminaba, mi historia con Ryoga había llegado a su final.

De nuevo ese silencio que nos abrazó por largos minutos, me sentí cansada y los ojos me pesaban demasiado debido al llanto.

—¿Ahora si puedes contarme? —se sentó de nuevo a mi lado.

—Hace días mi padre formalizo un compromiso para mí, me casare en poco tiempo.

—¡¿Qué?!

Le conté varias cosas, lo del hombre que me hizo huir hasta aquí, mi flamante prometido Mikado Sanzenin, de cómo en cuestión de meses mi mundo cambio y como , en cuestión de días lo hará nuevamente.

—Estoy sorprendido, no pensé que te encontraría en esta situación.

—Ahora entiende por qué me volví patética, todo a mi alrededor se volvió patético.

—Akane, tu estas enamorada de alguien más, ¿cierto?

—Eso no cambia nada, el honor de la familia esta primero, me casare, acepte el compromiso.

—¡Al diablo el honor… deja todo y huye con él!

—Lo dices tan fácil. —Suspire hondo—él y yo empezamos algo y justo cuando estaba decidiéndome resulto ser un total mentiroso. Me engaño ¿sabes?

—¿Fue tan grave? —su mirada se endureció.

—Le pagaron para seguirme, para sacarme información, me enamoro para obtener detalles míos y vendérselos al que ahora es mi prometido.

—Desgraciado—rugió entre dientes.—Dime quien es, le haré pagar por lo que hizo.

—No, no vale la pena siquiera mencionarlo, me enamore como idiota y ¿sabes que es lo peor de todo? Que al mismo tiempo de saber que me había usado y engañado, me contaron que se iba a casar y además iba tener un hijo…¡Por Dios! —me puse de pie y Ryoga hizo lo mismo, empecé a dar unos pasos fuerte y enérgicos de ida y regreso en una línea recta imaginaria, mi reparación se hizo más fuerte, estaba muy enojada—¡Me dolió mas saber que tiene a alguien, que se va a casar, que va a ser padre! ¡Que el hecho de que me engañara, que me usara, que me besara, que casi…!

—Eh, eh eh, eso es demasiada información—me interrumpió haciendo ademanes graciosos y no pude evitar carcajearme, aun con lágrimas descubrí que podía seguir riendo.

—¡Lo siento! no quise incomodarte.

—Descuida, solo me tomo por sorpresa—lo vi un poco apenado.

—Mejor cuéntame que hiciste todo este tiempo.

Tardo un poco en hablar—No creo que quieras saberlo, es pronto para contarte lo que pasó.

—Entonces puedo deducir que se trata de una chica—su reacción nerviosa y la forma de mover las manos me lo confirmo, sin duda avanzaba a pasos agigantados, hace un rato quería partirle a cara, pero después de sincerarme es más fácil darme cuenta que, no siento nada por Ryoga.

—Si…se…trata de una chica, he estado buscando pero no logré encontrarla.

No hablé más, creo que lo estaba forzando demasiado y empezaba a recordar toda otra vez.

—Tengo que buscar un lugar donde dormir—cambie el tema.

—Conozco un lugar cercano que…

—No, no —le interrumpí—recuerda que yo soy el mapa.

—Debes saber que mi orientación ha mejorado bastante—se levantó un tanto molesto y me extendió la mano para ayudarme.

No hubo problema para encontrar hotel estábamos en una zona concurrida. Un bonito edificio con hermosas fuentes fue el lugar elegido por mí.

El cansancio ya era evidente mis bostezos mientras Ryoga pedía nuestras habitaciones era uno tras otro, ya no tenía ganas de pensar en Ranma ni Ukyo y mucho menos en Mikado.

—Deja de pensar tanto—me dijo mientras me ayudaba a entrar a mi habitación.

—Prometo que no lo haré más, no esta noche.

Ryoga se retiró con una reverencia seguido de un abrazo y me adentre en la habitación; pretendía hacer lo que habitualmente hago al llegar a un hotel, café y tumbarme en la cama, pero hoy no, fue un día de todo menos habitual, apenas toque la almohada y las lágrimas no se detuvieron, y me detestaba por eso, parecía protagonista de dorama coreano. Ya no quería, en poco tiempo había llorado por Ranma mucho más de lo que merecía. Me enfurecí conmigo, no era posible que actuara de esta manera, nunca me auto compadecía y esta no sería la primera vez.

Limpie mis lágrimas y trate de conciliar el sueño, no sin antes ir a la barra y servir un poco de mi bebida favorita, Ginebra, no lo pensé para darle varios tragos a la botella y antes de dejar que hiciera efecto me fui directo a Dormir.


°|~NODOKA SAOTOME~|°

Nerima es un lugar bonito, he conocido muchos lugares en Japón y este es de los más tranquilos que hay, estaba decidido, y aunque a Genma no le guste la idea, ya firme los papeles que me acreditan como dueña de una casa aquí, es un pequeño capricho que quise darme.

Aún estoy preocupada por mis hijos, sé que son fuertes pero ya pase la separación de Ranma cuando era pequeño y mi corazón no estuvo tranquilo hasta que lo volví a ver, esta vez no es diferente , sin embargo el dolor se multiplica por que es el doble de hijos.

Cuando regresamos al Dojo Tendo, Genma y yo, vimos a un séquito de hombre salir de ahí, todos iban armados con un tipo de espadas y vestidos con trajes chinos. Pensé lo peor, esa gente ya sabía dónde estamos, sin embargo al final entro al auto el amigo de mi hijo, el joven Zansenin.

Entramos apresurados cuando ellos se alejaron.

—¡¿Están todos bien?! —gritó Genma al entrar.

—Sí, tío no hay de qué preocuparse—nos respondió Kasumi.

—¿Qué fue lo que paso, querida? —se veía un poco asustada por muy sonriente que se viera fingía lo sabía porque se parecía un poco a mí.

—Mikado vino para presionarme acerca del compromiso, le tuve que decir que Akane ya está comprometida pero pude mantener el nombre de Ranma a salvo, él se fue muy enojado, maldiciendo y queriendo hablar con ella—Soun estaba muy molesto lo notaba por los puños apretados.

—¿Él sabe que estamos aquí?

—No, no sabe nada de ustedes o Ranma, nunca antes había venido con tanta gente.

—Sentimos causarte tantas molestias, Soun—Genma hablo.

—Ya saldremos de esta Saotome, tenemos que proteger a nuestras familias.

Soun asintió y después de preparar la comida, Nabiki Tendo nos anunció las buenas noticias, ya sabían dónde estaba Akane, fue un alivio saber que estaba bien y de inmediato avisó a Ranma.

Teníamos la ventaja de que Mikado no sabía dónde ni como localizar a Akane, era mejor que se tomara su tiempo y así cuando ella regresara los problemas con los chinos estarían en calma, Ranma estaría aquí y celebraríamos una boda…Espero por todos los Dioses que así sea…


Dos días después de mi llegada a Kyoto retome un poco la rutina, salí a correr, eso siempre me ayudaba para despejar mi mente, y vaya que fue de ayuda obtuve la determinación necesaria para superar cualquier cosa.

Mi primer decisión no se movería, me casaría, ya no por Ranma o al menos eso trataba de pensar, no por revancha, decidí que a pesar de ser un compromiso forzado… talvez, si solo me esforzara un poco…¡No! por mucho que lo intentara no sería feliz al casarme con él, era un ser despreciable.

Pensaba demasiado y resulto que al final mi mente quedo más turbia que al principio, no debí aceptar el compromiso. Mi vida era un verdadero drama. Cansada y con dolor de cabeza decidí regresar al hotel, era hora de dejar Kyoto.

Ryoga me esperaba recargado sobre la pared con los brazos cruzados, en la entrada de mi habitación.

—Pensé que seguías dormida.

—Me sorprende que hayas encontrado mi habitación— me burle mientras abría—Entra.

—Eso demuestra que mi sentido de orientación ha mejorado

Tome una pequeña toalla y empecé a secarme el sudor de la frente. Ryoga se quedó junto a la puerta, y no se acercaba a mí.

—¿Que harás ahora Akane? —me pregunto muy serio.

—La verdad no lo se

—¿Me dejarías partirle la cara?

—¿A mi prometido, o al imbécil que me rompió el corazón? —le dije con humor.

—A los dos.

—No Ryoga, no más problemas.

—Te quiero demasiado, Akane.

—Hace meses hubiera dado todo por escuchar eso que estás diciendo ahora, lo hubiera interpretado de otra manera, pero sé que ahora lo dices de forma amistosa.

—Lo lamento, es solo que no lo vi venir, ella apareció y…

—No, no me hables de ella, no estoy lista para escucharlo. Yo…te deseo lo mejor y es bueno saber que cuando alguien te pide "tiempo" es realmente una separación. No voy a reclamarte nada porque el coraje y el amor que tenía se fueron por la borda cuando Ranma Saotome regreso a mi vida.

—¿Ranma? ¡¿Ese imbécil?! —Lamente mi error no quería que se enterara todavía pero lo hice involuntariamente. —¡Akane, él te abandono! ¡Te vi sufrir por él! ¡Me costó dos años que su sombra dejara de interponerse entre nosotros!

—Lo siento Ryoga, es solo que yo tampoco lo vi venir.

—¡Dios! —Camino frustrado dentro de la habitación—¡Ese malnacido me las va pagar! —Gritó, estrellando su puño contra la pared agrietándola al instante.

—¡Tienes que calmarte!—hable molesta mientras me levantaba para encararlo y ver la herida en su mano—Así lo muelas a golpes no va cambiar nada, es verdad que jugó conmigo y que yo fui la perdedora por que no vi sus intenciones, pero mírame, me recupere de tu partida, también lo haré de lo de Ranma, ya lo hice una vez, y no soy más esa niña, también tuve la culpa, por dejarme llevar demasiado rápido, por dejar de lado el dolor que sufrí en el pasado con Ranma.

Limpie su herida y le puse un vendaje en la mano, no era nada de cuidado pero le dolió un poco.

—Entiendo lo que quieres decir—gruño un tanto molesto— es como ahora, a pesar de lo que yo te hice, aquí estas ayudándome, me perdonaste sin pensarlo dos veces, no existe malicia en ti.

Ryoga regreso a su posición en la puerta sin dejar de observarme mientras guardaba mis cosas dentro de la pequeña maleta.

—¿Piensas regresar a casa? —me dijo.

—No, regresare en un mes más o menos, quiero alejarme de todo y todos, no saber de trabajo ni responsabilidades.

—Eso no sirve de nada, tarde o temprano tendrás que regresar a tu realidad.

—No hace falta decirlo —cerré la maleta con un poco de violencia—Ryoga, no espero que me comprendas, y tampoco podrás hacerme cambiar de opinión—Tome el resto de mis utensilios personales —sé que en cuanto me marche de aquí informaras a mi familia, así que solo diles que estoy bien y que regresare pronto.

—Leíste mi mente. Entonces deja que te acompañare a donde vayas.

—No, tu presencia no me ayuda para nada y estoy segura que tienes más asuntos con los cuales ocuparte.

—Pero no quiero dejarte sola.

—Me importa poco lo que quieras, y si quieres que sigamos siendo amigos, será mejor que no se te ocurra seguirme—me estaba enojando, ¿tan difícil era comprender que necesita tiempo para mí?

—Está bien, tú ganas, ¿al menos me dejas acompañarte al aeropuerto?

—No, pero puedes acompañarme a tomar un taxi.

—Vamos entonces—me dijo resignado.

De camino a la entrada del hotel, se porte amable conmigo, era impresionante ver cómo funcionaban los sentimientos, ya no me sentía nerviosa y podía jurar que la mariposas que un día revolotearon por él están completamente muertas.

Esperábamos el auto que me llevaría hasta el aeropuerto cuando tres muy lujosos se detuvieron frente a nosotros, de dos autos descendieron ocho hombres, cuatro grandes y musculosos y cuatro más que se veían altos vestidos con ropa china, sin duda eran artistas marciales.

En el último automóvil estaba mi peor pesadilla, de nuevo Mikado con un traje azul celeste ridículo, y a su lado esa mujer, Ukyo. Ella me veía con una gran sonrisa en el rostro eso fue hasta que movió su vista a Ryoga.

—¡Maldita sea! Vámonos de aquí —le jale de la remera pero no se movió, cuando gire para verlo, me di cuenta su mirada estaba centrada en Mikado y Ukyo—¿Qué pasa?

—Akane, cariño, que coincidencia encontrarte aquí—Mikado se acercó a nosotros.

—Sí, que coincidencia—dije irónica—pero no tienen nada de qué preocuparse nosotros ya nos vamos, ¿Verdad?

—¿Los conoces, Akane?

—No vale la pena vamos— pero los gorilas nos tenían rodeados.

—Me parece que hoy tú vienes conmigo, Akane —Hablo con una voz tan macabra que casi me quedo congelada, entonces Mikado dio un corto silbido.

—Y a mí me parece que te equivocas—Ryoga me puso tras el para defenderme pero yo también podía pelear me puse en posición para empezar una pelea, al principio parecía muy fácil, esos hombres grandes carecían de velocidad que los hacia vulnerables, lo golpes que les daba parecía no hacerles nada, hasta que finalmente pude derribar a uno, creí que teníamos posibilidad de vencerlos a todos pero estaba muy equivocada. Escuche otro silbido y los hombres que temía aparecieron, los artistas marciales. Los golpes que me dio uno de ellos pude contenerlos y bloquearlos, venían a gran velocidad y fuerza, bloquee patadas que regresaba de inmediato, se escuchaban fuertes gritos de combate que de un momento cambiaron por gritos de desesperación

—¡AKANE, TIENES QUE HUIR! —Ryoga grito en medio de una golpiza que tres sujetos le daban.

Trate, de verdad lo intente todo, desde este punto pareció ir en cámara lenta. Uno de esos hombres pudo notar la debilidad de mi pierna, la que tuve fracturada y que debido a eso quedo mucho más sensible al dolor. La torció y sentí más daño del normal, aplico más fuerza y yo prácticamente me rendí, grite como no lo había hecho en mucho tiempo. Me arrastraron directo a al auto de Mikado, trate como loca de zafarme pero ya no tenía la fuerza suficiente.

Ryoga estaba en el suelo, aun lo estaba golpeando, empecé a perder el conocimiento mi visión se estaba haciendo borrosa pero con todo y eso alcance a ver una figura abrirse camino para llegar hasta Ryoga.

—¡DEJENLO YA! ¡RYOGA!, perdón—al menos eso creí escuchar.

Hice un último esfuerzo para poder escapar y solo vi como sujetaban a una mujer luchando con los gorilas. Es lo último que recuerdo antes de sentir mi cuerpo desvanecerse.

Pensé que era todo, incertidumbre y desesperación, incluso creí que Akane Tendo había dejado de existir. Eso hubiese sido lo mejor, porque me la pase quejándome por nimiedades los últimos días, pensando que un desamor era lo peor que pudo pasarme, sin pensar que a partir de ese momento empezaba algo más preocupante y peor...

Continuara...


¡Hola, hola, hola! Queridos míos, dejo mi cabeza en sus manos. A esta alturas creo que cualquier excusa esta de mas, así que solo agradeceré la enorme paciencia que han tenido conmigo. Los quiero.

contestando reviews:

A quienes tienen cuenta en FF he podido contestarles vía PM.

Ikita: Saludos para ti también, eso de misión imposible sonó muy bien y aplica para mi cada que quiero actualizar! Intuyes demasiado bien, pero shh aun es secreto, Te mando un abrazote y no abandonare descuida.

DaniRashell: Es que si todo fuese fácil, no me divertiría tanto, no me limites! :P Que bueno que te gusta! saluditos para ti!

Akane y Ranma: Hola! Muchas gracias por tus palabras, prometo que no abandonare la historia, eso es un hecho :), Ryoga no es tan malo, ya te darás cuenta, sin embargo las decisiones que no tomo no fueron las mejores, y lamentablemente tendrá que pagar por sus errores. Adoro hacer historias y mas que a ustedes les gusten su review es mi mayor recompensa :) gracias!

Camuchis: Hola! que alegría saludarte! Las cosas se complicaron un poco, y debido a eso mi querida Akane sufre por ahora, Ranma cometió errores y ni mido hay que lidiar con ellos. Gracias a ti por leer la historia, pienso terminarla de eso no hay duda, y te mando fuerte abrazo, espero que te encuentres muy bien y nos leemos pronto, un beso. :)

Kagome sotome: ¡Hola, un gusto saludarte! Entiendo la parte de Ranko, creo que fue muy cruda pero que funcionaba para mi fic, debía materializarla fue la única forma que me convenció, ocupando otro otro lado, creo que eres muy perspicaz en cuanto a Ryoga! te mando un gran saludo y espero te siga gustando la historia, gracias.

Luis Velasquez: ¡Un saludo para ti! que bueno que te gustó el capitulo, no hay excusa para la tardanza espero sorprenderte pronto con otra actualización, Saludos! y gracias por la espera. ;)

Jay: Me sonrojan tus palabras! pues la espera termino por ahora, espero no tardar demasiado la próxima vez, no descuida que no abandonare la historia. Te mando un abrazo y un beso.

Cari Umii: Se te extraño por acá Cari! de todas formas nos leemos en FB, ya sabes. ;)

Erika Guevara: Un gusto saludarte, perdona por la espera, tratare de no tardar tanto la próxima vez. ¡Saludos para ti tambien!

Un año, se dice fácil pero ha sido un largo rato de convivencia y altibajos que estoy segura nos ayudará a crecer, los amo RBG. Baby tu siempre oportuna gracias por Seguir siendo mi beta y amiga incondicional. Usa se que el trabajo te consume pero ya falta menos échale ganitas te quiero. León, tiempos difíciles pero se que al final todo te saldrá bien! Brendruki se te extraña! Andy la más grande y madura pequeña que conozco gracias por Compartir este año con nosotros!

Gracias a la gente que ha agregado mi historia a favoritos le ha dado follow y a ustedes mis queridos lectores silenciosos lamento la espera. Gracias también por Seguir leyendo.

Nos leemos en el siguiente capítulo...