DISCLAIMER: Harry Potter y todos los otros personajes y lugares pertenecen a J. K. Rowling.
Capítulo 13 - Protector de Slytherin
La sala común de Slytherin estaba en completo silencio excepto por el ruido de las plumas sobre el pergamino. Zapatos, calcetines, corbatas, y túnicas estaban abandonados encima de las mesas por toda la sala, Creando un extraño paisaje de verde y plata en la mayoría de superficies. Los elegantes y reservados Slytherin esparcidos por el suelo, con libros ante ellos mientras hacían obedientemente los deberes. Harry había estada completamente sorprendido cuando los estudiantes habían dejado las sillas y las mesas abandonadas para estar en el suelo. Ver a Draco tumbado con la barriga en el suelo, medio metido bajo una de las mesas era increíblemente entretenido para él, especialmente cuando tomabas en cuenta el hecho que siempre estaba preocupándose por su apariencia. Los pálidos mechones de pelo eran apartados por dedos que pasaban por el pelo constantemente mientras pensaba.
La mirada medio dormida de Harry se movió hacia donde los familiares de Crabbe y Goyle estaban peleándose por la posesión de un trozo de pan. Thelma había intentado enterrarlo debajo de una alfombra antes de volver a una copa que contenía cacahuetes. Louise, en cambio, había quitado el pan y lo había puesto debajo de una de las capas que había en una mesa cercana. El ladrón fue descubierto rápidamente y la batalla empezó, uno de los de séptimo año se había cansado de los chillidos de rabia de los enfurecidos familiares y les había mandado un Silencio, el único ruido que se oía ahora era el del pan cuando era ganado o perdido. Harry apoyó la cabeza en las patas delanteras, dejándolas colgando de la mesa donde se había tumbado.
El suave sonido de unas botas bajando las escaleras que bajaban de los dormitorios hizo que Harry abriera perezosamente los ojos. Un Slytherin de primer año estaba en el último escalón mirando nerviosamente hacia los lados, con un papel agarrado en la mano mientras sus ojos viajaban por distintos grupos de estudiantes de la sala. Alumnos de séptimo año tumbados ante el fuego concentrados en pociones, el pequeño grupo de alumnos de quinto año ayudando a los de segundo en Transfiguraciones, y los diversos juegos de ajedrez mágico que había en un rincón. Harry siguió al chico con los ojos, viendo como el chico iba a acercarse a un grupo de seis chicas antes de retirarse a y quedarse parado en medio de la sala. Estuvo allí durante un segundo antes de suspirar , hinchar el pecho y levantar la nariz de una manera claramente Slytherin. Travesó la sala común hacia la puerta, pasando entre los pequeños grupos y abriendo la puerta, mirando por encima del hombro antes de avanzar y dejar que la puerta se cerrara tras de él.
"Damian síguelo." El susurro de Draco parecía no ser más que un suspiro frustrado ante la última redacción de historia que les habían mandado. Los dedos pasaron una vez más por su pelo mientras pasaba la página y analizaba las palabras que acababa de escribir.
¿Por qué? Preguntó Harry. El toque de queda no empieza hasta dentro de un rato. Le susurró a Draco mentalmente, mirando el reloj de encima de la chimenea. La gran serpiente apoyaba la cabeza al lado del doce mientras la serpiente pequeña se acercaba lentamente al diez.
Una serpiente solitaria es presa fácil para las otras casas. Es por eso que nosotros siempre vamos en grupos; la seguridad se encuentra en los números en Slytherin. Salir de noche, aunque sea en grupos, es ir en busca de problemas.
Entonces ¿porqué lo has dejado marchar solo? Siseó Harry, abriendo los ojos a más no poder ante lo que había dicho Draco. Bajó de la mesa en una explosión de pelo negro, causando muchos jadeos y hasta gritos de estudiantes desprevenidos. Saltando por encima de varios estudiantes, abrió la puerta con el morro, mirando el pasillo antes de salir de Slytherin.
Tiene que aprender por las malas. Eligió su orgullo por encima de la precaución, ese era uno de los mayores errores de los de primero. Murmuró Draco ausentemente, obviamente concentrándose en los papeles que estaban ante él.
Harry avanzó por el pasillo persiguiendo el primer año, manteniéndose cerca de las sombras. Su nariz y sus bigotes trabajando para avisarle de si había algún problema en el cual podía meterse hasta que finalmente llegó hasta el pequeño estudiante. El olor a sangre fresca le llegó a la nariz y frenó un poco su paso hasta parar en las sombras a mirar con los ojos entornados lo que ocurría ante él. Al pequeño le salía sangre de la nariz, y en se le reflejaba el miedo en los ojos mientras unos alumnos mayores le acorralaban contra la pared. Harry identificó los abusones como Ravenclaws, meneando la cabeza ante su estupidez por ir abusando y llevar sus colores de casa. El chico aguantando al pequeño Slytherin se giró para hacer un comentario estúpido a sus amigos y hacer que Harry le viera mejor la cara. Terry Boot, un antiguo miembro de la ED (Ejército de Dumbledore) estaba amenazando un estudiante que no era ni la mitrad de grande que él.
"Así que la pequeña serpiente se ha arrastrado fuera de su agujero." Soltó Terry Boot, soltando al Slytherin sin miramientos y rompiendo el papel de sus manos. "¿Te ha mandado Snape para hacer algo en nombre de los Mortífagos? Pobre pequeño mortífago, todo solito en medio de la escuela. Sería terrible si algo malo te pasara antes que llegaras a donde sea que vayas." Sonriendo ante los quejidos de absoluto terror del pequeño, el Ravenclaw se le acercó petándose los nudillos amenazadoramente mientras sugería en voz alta diferentes maneras de herir y matar al pequeño. Harry se mantuvo absolutamente quieto intentando encontrar la manera de salvar el niño sin meter a Draco en problemas. Se le iluminaron los ojos cuando de repente se le ocurrió una idea antes de buscar la mente de Draco, enrollándola firmemente con la suya.
Draco.
¿Qué? El siseo molesto de Draco hizo sonreír de manera panteresca.
Necesito que encuentres un hechizo que me deje hablar. Susurró Harry apresadamente, viendo la situación avanzar ante él.
¡¿Qué?
¡Hazme hablar Draco! Rugió Harry en la mente de Draco.
De acuerdo, dame un minuto, tengo que encontrar un libro. Dijo Draco, sonando sospechosamente tranquilo en la opinión de Harry.
¡No tengo un minuto Draco! Cuando encuentres el hechizo, hazlo apuntándote a ti mismo y concentrando la magia en el enlace. Eso debería bastar. Harry esperó impacientemente, los sollozos del Slytherin haciéndose lentamente más fuertes mientras el grupo se iba haciendo más salvaje e iba apretando el círculo a su alrededor. Harry notó una sensación pasar por su cuerpo, rodeando su garganta y dándole las capacidades vocales que su cuerpo de pantera no tenía.
¿Ha funcionado? Susurró Draco ansiosamente; obviamente enfadado al tener que apuntarse a si mismo en lugar de a un enemigo.
Si. Harry prácticamente te rió mientras se preparaba para los siguientes minutos. Sumiéndose todavía más en las sombras más profundas que encontró, paró antes de hacerse notar.
"Deberías ser cuidadoso pequeño Raven, las serpientes más pequeñas suelen ser las más venenosas." Ronroneó Harry suavemente, caminando pegado a la pared. Las puntas brillantes se las varitas de los Ravenclaws creaban sombras movedizas a las paredes, dándole a Harry la perfecta oportunidad de moverse sin llamar la atención. Los más mayores levantaron las varitas en posición de defensa, apuntándolas en diferentes direcciones en un intento de encontrar de donde venía la voz.
"¡Sal de donde estés!" Exigió Terry, antes de sonreír maliciosamente y apuntar con su varita al pequeño Slytherin que estaba intentando esconderse de él. "O le voy a hacer recordar este día al mocoso."
"Como desees." Llegó la respuesta de la oscuridad que les rodeaba, pareciendo flotar encima de ellos unos instantes antes de desvanecerse. Peligrosos y brillantes ojos se iluminaron con la luz que salía de sus varitas mientras la pantera salía de las sombras. El pelaje del gato brillaba ante la caricia de la luz, haciéndole parecer casi delicado antes de que uno se fijase en su tamaño real. Uno de los Ravenclaws soltó un par de tacos antes de irse corriendo, era una lástima que fuera en dirección contraria a su dormitorio.
"´Tenía una mejor impresión de los de la casa de ravenclaw. ¿Estaba equivocado cuando pensé de ti como un amigo? Aquellos que atacan a esos que son más jóvenes que ellos no merecen mi protección." La pantera empezó a rodearlos perezosamente, meneando la cola rítmicamente tras de él. Terry apretó la varita con sus temblorosos dedos intentando descubrir de qué le sonaba esa voz. La pantera gruñó suavemente, y cambió de dirección, volviendo a las sombras para salir detrás de ellos. "La casa de la Serpiente está fuera de los límites para vosotros y vuestros amiguitos. Todo aquel que le quiera mal a alguien de esta casa va a tener que lidiar conmigo, te sugiero que corras la voz pequeño Cuervo, odiaría tener que privar al equipo de Ravenclaw de uno de sus miembros. Antes de que me vaya, te voy a dar un consejo: la próxima vez que andes atacando estudiantes , lleva algo que no delante a que casa perteneces." La pantera miró directo a los ojos de Terry, orbes brillando intensamente antes de girarse y dirigirse hacia el Slytherin arrinconado en rincón. Una pequeña mano se agarró de su pelaje antes de levantar la cabeza, con la barbilla y los labios llenos de sangre.
"Damian. Se supone que no debes salir de la sala común sin tu correa, el Profesor Snape se enfadará." Susurró el pequeño Slytherin, mirando preocupadamente a los chicos que corrían en la otra dirección del pasillo detrás de la pantera.
"Lo que Snape no sabe no le puede hacer daño, ¿cierto?" Respondió la pantera, permitiendo al chico apoyarse en su costado antes de ayudarle a ponerse de pie y empujarle un poco hacia la sala común de Slytherin. Un pequeño recordatoria del toque de queda hizo que el niño acelerara, sabiendo que Snape no tardaría en llegar a la sala común para asegurarse que todo el mundo estaba en la cama, en el caso de los más pequeños, o en la sala común antes de empezar sus rondas nocturnas.
La Torre de Gryffindor entaba en medio de una 'Fiesta de 'he sobrevivido mi primer día''. Los alumnos estaban por todas partes pasándose las bebidas, algunas con alcohol y algunas sin, mientras hablaban de sus veranos y jugaban varios juegos. Era fácil preguntarse cuantos de ellos iban a sobrevivir a su segundo día si mantenían ese comportamiento.
Hermione Granger estaba sentada en una silla al lado de su cama, mirando por la ventana con una pequeña sonrisa. El sonido de alguien vomitando en la escalera que llevaba a las habitaciones de las chicas la sacó de sus pensamientos. Frunciendo el ceño a la luna que estaba colgada en el cielo, le deseó suerte a Harry antes de girarse e ir hacia la puerta, captando un último rayo de luz de luna.
Ron Weasley estaba jugando a poker felizmente con Dean, Seamos y Lavender, en un rincón oscuro de la sala común. Ignorando el ruido y las conversaciones de la sala, levantó la mano y sonrió maliciosamente ante las cartas que tenía, los dedos acariciando suavemente al As de corazones. El hecho que Harry Potter no estaba allí rondaba por la mente de muchos, haciéndoles para pensar en su ausencia antes de volver a la fiesta. Después de todo Harry Potter estaba seguro en Durmstang, ¿no?
Grimmauld Place estaba en silencio, en increíble silencio para una habitación con tanta gente. Los miembros de la Orden del Fénix tenían tazas de café en las manos. Muchos habían dejado de buscar a Harry Potter porque pensaban que Ya -Sabéis-Quien lo había capturado.
"¿A lo mejor hay algún lugar donde todavía no hayamos mirado?" Dijo suavemente un miembro, pasando un dedo por el borde de su vaso.
"¡No puede aparecerse, no tiene una forma animaga, y estoy completamente seguro que no se ha subido a su escoba y ha huido!" Gritó Remus, pegando un puñetazo a la mesa que tenía delante, haciendo que varios miembros saltaran y sacaran sus varitas.
"Creo que todos estáis demasiado preocupados por él." El lento sonido de la voz de Severus Snape hizo que varia gente girara la cabeza cuando se oyeron más de unos cuantos insultos hacia él. El hecho que Severus Snape no era exactamente amigo de Harry Potter era conocido por los miembros de la Orden. Unos pocos miembros lo miraron pensativamente antes de asentir lentamente.
"¿A que te refieres Severus?" La calmante voz de Dumbledore calmó los nervios de la Orden, haciendo que muchos se sentaran de nuevo en sus sillas y se apartaran el pelo de los ojos.
"Creo que Harry Potter está delante de nuestras narices y posiblemente feliz donde está. Si no lo estuviera, ¿no creéis que ya habríamos oído algo de él?" Lentamente todos asintieron, con los ojos dirigidos pensativamente al Jefe de la Casa de Slytherin quien había dejado de prestar atención a la conversación que había a su alrededor.
Terry Boot estaba tumbado en su cama, con las cortinas bien cerradas alrededor de su cama para que la luz no molestara a sus compañeros de habitación. Esa voz le daba escalofríos y rebotaba por su cabeza antes de irse con una carcajada y un susurro. La pantera y sus brillantes ojos esmeralda que mostraban emociones que las panteras no tenía. Las palabras escogidas cuidadosamente, como si la pantera le hubiera conocida antes. Mirando sus deberes de historia inacabados, soltó un suspiro y deseó mentalmente haber decidido quedarse en lugar de haber ido a cazar serpientes. Jugando con la pluma que tenía en la mano, miró el dibujo que había hecho en una esquina. Una cara que conocía coincidía casi perfectamente con una que acababa de conocer, tan hermosamente perfecto en su simetría y aún delicado de forma. Harry Potter y la pantera conocida como Damian.
N/T: ¡Por fin se han terminado los exámenes! Bien, siento haber tardado tanto pero no he tenido más remedio dejar de traducir para estudiar. Lo más seguro es que a partir de ahora pueda actualizar más ya que de ahora en adelante seguramente me lleve el portátil a la uni.
Muchas gracias a todos los que me han dejado reviews y nos leemos en el próximo capítulo.
