Konichiwa..?
Si bien no hay excusa lo suficientemente buena, quisiera decirles que lamento mucho no haber dado señales de vida todos estos… meses.
Porque es cierto. Pero bueno, bien podría abarcar páginas enteras con toda clase de "lo siento", pero en vez de eso, me dedicaré a darlo todo para que este fic se acabe, después de todo, yo he dicho en contadas ocasiones que no dejaré ninguna historia tirada.
Y, contra viento y marea, tarde o temprano, con o sin reviews (¿?) esta historia la actualizo y la termino, como que me llamo… Uhm… Bueno… Solo lo haré xDDD
Sin más, sean bienvenidos a leer este fic que ha sido mi más grande dolor de cabeza… Y mi más grande alegría (¿?) xD.
PD. Mis disculpas ante cualquier error que vean, la culpa es de la prisa que tenía por publicar. xD
Disclaimer('s):
-Ni Naruto, ni ninguno de sus muchos personajes me pertenecen a mí, sino a Kishimoto-sama y bla bla bla...xD
-La trama ó idea principal tampoco, sólo es una humilde adaptación mía de una película de Disney, MULÁN.
Capítulo 12: Al Descubierto.
–¡Kushi… maru! –gritó el Kyūbi con tono lastimero al ver a su protegida cojeando y al responsable viendo en dirección a él.
Pero no viéndolo a él.
El condenado Uchiha, estaba viendo la nieve sobre la que él venía siendo arrastrado, como quien no quiere la cosa. ¡Já! Pensándolo mejor, esa chica resultó inteligente…
–"Madara… El líder… Ese tipo y yo tenemos cuentas pendientes… Y no desperdiciaré la oportunidad..." –Recordó haberle dicho a Kushina durante la refriega.
¿Porqué acabar solo con el líder cuando también puedes llevarte a sus hombrecitos de un solo tiro?...O mortero, para el caso.
Casi le aplaudía a la Uzumaki, pero lo que le impedía hacerlo es que… Uno, no podía hacerlo con sus patas, que se aferraban a un trozo de cañón mientras descendía cuesta abajo. Dos, el plan no era tan brillante porque sus compañeros también iban a ser envueltos como sushi. Y tres… ¡Casi muere al estrellarse con la montaña!
Porque, por muy inmortal que fuera en el "otro lado", aquí en el reino humano era casi tan vulnerable como ellos.
Gracias a Madara y al vejete, por haberle enseñado eso.
~-o-~
En el momento en que Shikaku, Inoichi y Chōza decidieron acudir en ayuda de su compañero y amigo, estaban muy conscientes del peligro que implicaba.
Mas no estaban preparados, para tener que salir corriendo en dirección contraria a los pocos minutos de ir en su auxilio. Y es que era inéditamente grato el giro que había tomado el destino, de aquellos hombres. Un segundo estaban siendo lenta y tortuosamente acorralados, y al siguiente sus numerosos enemigos trotaban hacia ellos con razones muy distintas a asesinarlos.
Definámoslo como… Instinto de conservación.
– ¡Retirada! –se escuchó de un alterado Yamanaka cuando la gran masa blanca venía cobrando velocidad por la pendiente hacia ellos.
Síp. Cualquiera que los hubiera visto se hubiera puesto a reír.
Tres valientes hombres saliendo en respaldo de su compañero cuando ni bien dan unos pasitos y daban la vuelta casi dramáticamente para correr despavoridos por la enorme avalancha que se les venía encima.
Cualquiera… Que no hubiera estado en el campo de batalla.
Lo que les hizo pensar a más de uno "¡Bravo, Kushimaru! La hiciste en grande." Ahora, si solo pudieran no estar en el lugar donde en pocos minutos sería cubierto de nieve, bien podrían disfrutar de la vista de ver a sus enemigos huyendo de la misma.
Si solo pudieran…
–¡Bingo! –dijo Shikaku con una exhalación.
–No es momento para pensar en juegos de mesa –acusó Inoichi.
–No es eso, cabezota –sin tomarse mucho tiempo, y poco antes de llegar a la trinchera donde estaban los demás, el Nara gira la cabeza de su amigo con la intención que viera justo dónde él lo hacía.
–¡Oye! Deja mi cabeza en paz –espeta, pensando que lo hizo por cualquier otra cosa.
Resignado, dirige su mirada al Akimichi.
–¿Chōza? Por lo que más quieras, dime que tú si lo ves.
–Si.. Y-yo… –al instante, a este se le agrandan los ojos al notar eso a duras penas–. Shikaku, eres un genio.
En otras circunstancias se hubiera llevado su buen rato regodeándose, pero no estaban para perder tiempo. Y tras la vaga confirmación del pelirrojo, supo que tal vez su idea podría ayudar.
– ¡Capitán! ¡Jiraiya-sama!
~-o-~
En medio de la refriega, Kushina estaba consiente que si seguía así, iría perdiendo la consciencia lentamente. Y es que la palpitante herida, cortesía de Madara, estaba haciendo un magnífico trabajo privándola de sus sentidos y dejando únicamente al dolor, como percepción de que aún estaba despierta.
A pesar de la rapidez con que decaía, se permitió sonreír con auto-suficiencia e ironía. Después de todo, sus compañeros aseguraron que darían su vida en esta batalla.
En el fondo concibió su idea como una misión suicida, pero cuando pensaba en el gran favor que le hacía al país al acabar con esos hombres, no lo sintió así. Lo archivó mentalmente en "un-pequeño-precio-a-pagar".
Suspiró y… se dejó ir.
Cerró sus ojos violetas y… Rezó para que todo fuera mejor de aquí en adelante.
~-o-~
Fue cosa de segundos.
Gracias a la aguda perspicacia del Nara, los soldados se refugiaron en un par de monolitos que estaban casi escondidos de su vista gracias a la cubierta de nieve que los camuflaba.
Sin embargo, para Minato no fue suficiente. El credo de todo buen guerrero y soldado era "No dejes a tu compañero atrás." Así que mientras el pelirrojo caía inconsciente sobre la nieve, él corrió hacia este sin pensarlo dos veces.
Y, una vez en sus brazos hizo caso omiso de lo liviano que era, y una aparente aura de fragilidad que parecía rodearle.
Bien, problema número uno solucionado.
Ahora tenían que salir de ahí lo más rápido posible.
~-o-~
Frío.
Hacía demasiado frío, a tal grado de entumecerle el cuerpo y dejarla en total letanía.
Le pesaban los músculos de sus brazos y piernas, los de sus párpados se negaban a abrirse, los de sus labios a separarse siquiera. Estaba boca arriba, acostada sobre algo suave y sentía la manta que tenía encima, incapaz de brindarle un calor medianamente decente. Tal vez si tuviera su uniforme pudiera tener más cal…
¡Su uniforme!
De golpe, la pelirroja se levantó milagrosamente solo para dejar caer la delgada manta y auto-examinarse, dándose cuenta que no tenía su uniforme encima.
Kami-sama… Por favor no, ¡eso no!
Se cubrió rápidamente, examinado la situación. Al menos la médico, quien seguramente fue la que le atendió, había tenido la consideración de dejarle el vendaje con el que disfrazaba su físico superior.
De igual manera, tendría también mucha suerte si nadie se hubiera enterado aparte de la rubia de su pequeño "secretito". Aturdida y nerviosa, lo primero que pudo pensar fue en ponerse sus ensangrentadas ropas que estaban tiradas por alguna esquina de la tienda de campaña.
Justo terminaba de colocárselas encima, aunque dificultosamente por la herida en su costado, cuando un lado de la tienda se abrió mientras su corazón realmente se detuvo un segundo para contemplar a quien entraría.
–Realmente necesito unas vaca… –la ojimiel se detuvo bruscamente. Frunció el ceño en un claro gesto de desaprobación y negatividad ante el conocimiento de lo que pretendía su pelirrojo paciente–… ¿A dónde crees que vas con esos harapos y este clima?
Ella solo alcanzó a parpadear. Ante el gesto, la médico levantó sus palmas en señal de rendición para tranquilizarla.
–De acuerdo, si quieres jugar al escondite yo no tengo problemas, pero serás tú quien acabe como cubito de hielo –comentó con una sonrisa afable.
– ¿Y… q-que me acons-seja? –ni quería pensar que era SU voz ese hilillo tartamudeante.
Tsunade la tomó por los hombros para recostarla.
–Primero, hay una razón por la que te quité esa ropa ¿sabes? Kami-sama no permita que la herida se te infecte con la ropa llena de sangre y suciedad. Segundo, sé que no estabas muy abrigada que digamos, por eso es que fui a conseguirte, ¡Esto!
Kushina tomó la frazada y las acolchadas ropas femeninas que seguramente eran de Tsunade. Lo que le hizo preguntar sin miramientos.
–…¿Le dirá al Capitán que soy mujer?
La sonrisa de la médico decayó y una sombra oscureció sus ojos color miel.
–Eso depende de como me respondas algo –Kushina alzó una ceja, pero no dijo nada–. Si a cambio de mi silencio, prometes que te irás del campamento tan pronto como sanes, con el fin que nadie descubra nada… ¿Aceptarías?
~-o-~
El Kyūbi estaba impaciente y al borde del colapso.
No solo desconocía el paradero de la pelirroja, si no que debía ser cuidadoso mientras avanzaba entre los odiosos humanos en su busca.
¿La razón? Desde que fue estrellado contra la nieve, cortesía de la chica, lo único que vio de ella fue cuando le hirieron y el humano corrió en su rescate. Luego les perdió de vista y cuando la avalancha cesó, él salió sin esfuerzo de la nieve, para recorrer cuesta arriba el camino por el que fue arrastrado.
No hubiera sido problema de haber sabido la ubicación de la ella, porque así se hubiera transportado directamente donde estaba; pero al no tener la menor idea de dónde, tuvo que hacer ese acto tan humano como era el caminar.
Pero eso no era lo peor. Cuando finalmente los vio, le importó poco si advertían su presencia y se dirigió hacia ellos, ya que confiaba en una de sus muchas habilidades.
Por lo general, los Bijū eran automáticamente invisibles ante el ojo de un mortal, solo cuando el espíritu en cuestión deseaba ser visto, lo era. Aunque Kushina no estaba al tanto; ella no sabía lo especial que era al poder verlo, porque una vez que se lo permitió lo vería para siempre.
Así que mientras llegaba donde estaban los soldados, no le dio importancia al asunto hasta que recordó al viejo Danzō. Sí, condenada fuera la hora que les permitió a él y a Madara verlo.
El odioso anciano se sorprendió nuevamente al verlo. Aunque para el resto pasaba desapercibido.
– ¿Kyūbi?–susurró temeroso, como deseando que en realidad no estuviera ahí.
– No. Adivina, soy un zorro mutante.
– ¿A que has venido? –preguntó recelosamente por lo bajo.
–Déjame ponerte en claro la situación –el Bijū se acercó más a él, quien se mostraba cauteloso porque sabía de lo que era capaz, a pesar de su tamaño–. Soy yo el que hace las preguntas –añadió con tono sombrío.
Shimura no tenía miedo. Por supuesto que no…Era solo que hacía demasiado frío.
Y presentía que la situación estaba a punto de empeorar.
~-o-~
La Uzumaki no necesitó pensar la respuesta.
–No. No podría…Yo…
– ¿Entonces qué pretendes? –le interrumpió con desconfianza Tsunade–. Te doy la oportunidad de irte y no decir nada…, y te niegas. ¿Por qué?
Ella le miró recelosa.
–Porque no he llegado tan lejos para darme por vencida. Puede que en el principio no estuviera muy consciente de lo pasaría. ¡Pero aun así! No me importó entonces, y no me importa ahora. Si se siente en la obligación de decirlo para no tener problemas pues allá usted, porque si fuera por mí, me quedaría hasta… el final.
–No te pregunté por qué no quieres irte; sino porqué quieres quedarte.
Ante la aclaración, pareció tomarse un par de segundos antes de responder.
–Es una locura, ¿cierto? –ella sonrió antes de sentarse nuevamente en la cama, apretando contra sí la ropa que Tsunade le había traído en un intento de darse calor.
…Y algo a que aferrarse.
– Sé que debe estar pensando que no estoy bien de la cabeza por hacer algo así pero… La verdad es que para mí tiene mucho sentido… –sus ojos se tornaron brillosos y su voz tomó un tono distante, recordando el pasado–. Era la única manera de salvar a mi padre, al menos la única que yo podía pensar. Él fue un gran soldado ¿sabe? Pero con el tiempo perdió la agilidad y estaba segura que no sobreviviría a otra guerra. Y cuando llegó el estúpido Consejero con la orden esa… Yo sé que no hice lo más razonable, pero hice lo que me dictaba mi corazón. Y en todo este tiempo, he soportado de todo, he llegado más lejos que cualquier otra mujer que yo conozco, he logrado fortalecerme en cuerpo y espíritu –se sintió terriblemente frágil al soltar un bajo sollozo–. Como le dije, y lo repito. Si pudiera decidirlo, me quedaría porque creo y siento que es lo correcto y, porque, se me da la gana. Pero, si quiere vaya y dígale…
Calló al escuchar una risa por parte de la rubia.
–Créeme. Haría cualquier cosa menos delatarte –declaró, con un tono más magnánimo–. Escucha, Kushimar…
– ¡Kushina! –porque, ahora que lo sabía, ¿Qué más daba la cuestión de su nombre?–. Mi nombre es solo… Kushina, Uzumaki Kushina –pronunció por lo bajó, deleitándose con el sonido de su nombre que no oía en boca de nadie más desde hace meses.
–Como quieras, Kushina –Tsunade parecía más cómoda, antes de comenzar a hablar–. Sé que debes tener miedo de que diga algo al respecto, pero quédate tranquila. Por mí no se enterarán de nada, tu… secreto, estará a salvo.
–Muchas gracias –los ojos de la Uzumaki se tornaron vidriosos de emoción y alivio–. Y, solo por curiosidad… ¿Porqué?
–Porque contestaste bien –respondió al instante–. Y te admiro, porque al menos tú has tenido el valor suficiente para… –hizo un gesto con sus manos– hacer esto.
–Eso es lo que usted dice.
–Y así es. Yo te escuché a ti, ahora hazlo tú conmigo.
Ella asintió sin vacilación.
–Desde que… –alargó la palabra hasta que tomó asiento a su lado antes de continuar–, tengo memoria, todo el tiempo he detestado el papel que se le inculca a las mujeres importantes en nuestra sociedad.
Kushina rodó los ojos.
–Dígamelo a mí.
–Y eso no es nada. Yo soy la nieta del primer emperador –ella esperó a ver su sorprendida reacción.
–P-pe..ro…
–Ya sé. ¿Porqué alguien que procede de la Familia Real estaría de médico en medio de una guerra? –preguntó en tono sarcástico.
–Porque no le gustan el protocolo ni que las reglas le digan lo que hace y lo que no –le contestó en base a su experiencia como hija del Líder de su Clan.
–En efecto. La única manera en que pude… contradecirlas, fue estudiando medicina y convenciendo una y otra vez a la Corte para que me dejaran ir a ayudar a los cuarteles. Pero no solo se conformaron con eso. Y no me quejo, porque a cambio me obligaron a tomar clases de defensa personal y ahora… Digamos que no me quejo de infundirles respeto –dijo con orgullo la rubia.
–Creo que… en eso nos parecemos –apuntó Kushina–. Porque yo también disfruté cuando en el entrenamiento, en vez de verme como a una mujer frágil y débil, miraban a un hombre, a un igual. Y lo mejor es que esta mujer les ganaba –añadió con una gran sonrisa.
–Sí, yo… Por eso es que te admiro. A pesar de que siempre me quise oponer a los protocolos y la etiqueta de mi clase social, esto es lo más que pude hacer –dijo mientras señalaba su bata blanca–. En cambio tú…
–Comprendo. Entonces, ¿Estamos…bien?
–No. Yo estoy bien; y tú herida. Ahora acuéstate y no te esfuerzos mientras salgo por un momento –aclaró. Pero al ver vacilación en los ojos violáceos de la Uzumaki, añadió–. Ya te dije que no diré nada, solo relájate. Voy a salir porque desde que te curé esa bola de necios no ha parado de preguntarme si ibas a vivir.
La pelirroja se sorprendió al darse cuenta que súbitamente se había olvidado del porqué estaba en esa cama, para empezar.
– ¿En serio?
–Por supuesto. Desde que la avalancha pasó y Minato te trajo, nadie pudo festejar tu hazaña porque estaban demasiado preocupados por tu salud. Vaya manera que tienes de ganarte a la gente –comentó alegre, al tanto que se acercaba a la apertura de la improvisada tienda–. Tienes suerte que desde un principio tomé medidas de privacidad, como hacer que levantaran esta tienda. ¡En fin! Mejor les digo que vivirás antes que se pongan como…
–M-mina…to –articulaba a duras penas. Pues se había quedado en blanco al escuchar lo que hizo por ella, ignorando prácticamente todo lo que dijo la rubia después de eso.
Como si estuviera al tanto de sus pensamientos, Tsunade insistió.
–Sí. Él evitó que fueras arrasada por la nieve. Aun cuando estaba demasiado lejos y quizá a él también lo llevara, te trajo en brazos en una carrera endemoniada… Por fin veo el por qué eso de "El rayo amarillo".
Sonriendo, la médico alzó su brazo para abrir la tienda y dejar a la pelirroja con sus pensamientos, mas fue sobresaltada al ver que esta fue abierta desde afuera por una mano masculinamente indeseada.
–¡Pero qué…!
– ¡Déjeme entrar, Tsunade-sama! –gritó desde el otro lado, al ver que ella interpuso con su cuerpo la entrada… Y que viera de más.
– ¿Estas sordo? ¡Dije que NADIE puede entrar!
–No lo entiende, yo…
– ¡Hazme caso o me obligas a usar la fuerza, Yahiko!
– ¿Yahiko? –preguntó la Uzumaki, como saliendo de un embobamiento–. Déjelo que pase, él ya lo sabe, Tsunade-san.
Sorprendida, ella dejó de hacer de contrapeso a la puerta haciendo que el joven entrara con una caída estrepitosa.
–Nada de disturbios, Yahiko –sentenció.
–Pero si fue usted.
–Ya te advertí. Y como parece que sabes de qué va la situación, te la encargo mientras regreso.
~-o-~
En el improvisado campamento que levantaron los soldados al pie de los dos monolitos, el trío inseparable de amigos estaban expectantes ante la falta de información del pelirrojo.
– ¿Crees que él traiga noticias? –inquirió un fatigado Shikaku a su rubio amigo.
–Esperemos que sí. Ya ves que la rubiecita no ha dicho nada desde que salió por una de sus maletas.
–Pues "La rubiecita" es la mejor médico que pudo haberlo atendido. Y ten más cuidado de cómo te refieres a ella.
Girándose, Inoichi se encontró con la seria expresión de Jiraiya.
–No fue por ofender –se apresuró a aclarar Chōza, quien traía algo de alimento para sus compañeros–. Temo que mi amigo suele ser algo confiado con las personas que conoce.
–Eso veo –repicó Jiraiya–. ¿Y de qué hablaban?
–De que la Zan…, digo, su exalumno Yahiko –se auto corrigió–, dijo que no soportaba más la espera, y que iría a ver cómo iba Kushimaru.
El peliblanco suspiró.
–Ese muchacho, nunca le tuvo miedo a Tsunade.
Como invocada, la médico llegó hasta ellos con aspecto fatigado y cansino, provocando que los presentes se voltearan a ella con expresión de ansiedad.
– ¿Dónde están los demás?
–Por ahí, pero habla, ¿Cómo está? –se apresuró Jiraiya.
Ella pareció dudar antes de responder.
–Necesito al resto para dar el diagnóstico en general.
–Eso es algo que podemos hacer nosotros, solo díganos y lo comunicaremos –se ofreció Chōza.
–...De acuerdo. La herida fue profunda y perdió mucha sangre. Pero, por fortuna pude contener la hemorragia a tiempo y no hubo gran daño a los órganos vitales.
– ¿En conclusión? –repuso un ya aliviado Shikaku.
–Solo necesita reposo y en unos días estará como nue…vo.
Los hombres mostraron claramente alivio en sus rostros.
Mientras tanto, alguien que había escuchado en la lejanía, se dispuso a comprobar la noticia por sus propios medios.
~-o-~
– Y… ¿Cómo te sientes? –preguntó Yahiko una vez que la médico se fue.
–Me siento, como si un psicótico con complejo de asesino hubiera confundido mi abdomen con una tabla de picar –respondió de lo más tranquila, antes de sonreír–. Oh, un segundo… Así fue.
Ambos rieron al unísono.
–Solo a ti se te podría ocurrir. No tienes remedio, Uzu-chan –comentó, secándose lágrimas de risa.
–Le diré a Tsunade, aunque ella insistirá que estaré bien con medicina.
–Yo que ella, te pusiera sedante.
– ¿Por el dolor?
–Nop, al menos así no te quejarás mientras te cura.
–…No comiences, Zanahoria –dijo, lanzándole una falsa mirada asesina mientras hacía un infantil puchero.
Sí, era confortante hablar con alguien sin preocuparse por su secreto, en especial porque llevaba puesta la ropa más delatadora que puede haber.
Los imperceptibles segundos pasaron en aquel momento, donde la pelirroja finalmente llegó a pensar que quizá no todo estaba perdido. Yahiko y Tsunade, quienes no dirían nada, eran los únicos que sabían su secreto y ahora solo tenía que fingir lo de siempre frente a sus compañeros, y encontrar a Kyūbi para que todo siguiera su buen curso.
Pero el destino no estaba de su lado.
~-o-~
A Minato poco le importó el cansancio físico, la fatiga, la debilidad momentánea producida por el sobre-esfuerzo. Lo único que tenía en mente era ir con su subordinado.
Avanzó con parsimonia hasta cortar la distancia y estar frente a la tienda de campaña. Suspiró por motivos desconocidos y entró a la improvisada Clínica, al tiempo que sus oídos escucharon una risa aguda y suave.
Y luego se congeló.
No hubiera estado más sorprendido si una planta gigante creciera de repente y se lo tragara entero. Fue vagamente consciente de la presencia de alguien más, pero su atención estaba fija en la persona que estaba frente a su mirada.
De figura alta y constitución media, piel color de la crema, ropas rosadamente abrigadas y largos mechones rojizos que enmarcaban un rostro sorprendentemente familiar. Al contemplarla, su rostro le pareció más fino, sus pestañas más largas, sus ojos más grandes, su boca más delicada. Tuvo que parpadear levemente para asegurarse que la imagen frente a él era real, era tangible, era... Una mujer.
¿Kushimaru?
Si no me matan por el atraso, lo harán por dejarlo ahí. Pero bueno, de algo nos tenemos que...
NO! Wait! Es broma, no lo hagan o_o..
Ok, quisiera haber dado mucho más que esto, pero al final pienso que quedó... bien, dejándolo ahí. En especial porque la reacción de Mina-kun más adelante será opacada por Kyubi, Danzo, Nagato y Konan.
Ups.. Bien, dejo de dar spoiler y voy a los agradecimientos (que esta vez contestaré acá porque de lo contrario hubiera publicado hasta la otra semana).
Umeki Nara. Snif..Snif.. Meki-chan no me mates! Ya sé que sin tí presionándome este tiempo quizá el hiatus se hubiera alargado todavía más, y se que este capi no compensa lo que me dijiste con Shikaku. Siento mucho, pero sin darme cuenta estaba escribiendo a Yao, no a shikaku. Intentaré mejorarlo en el futuro, y gracias por tu larguísimo review ^^U.
Ying L. (o Maysilee Li). Sí, no había mucha diferencia con el nombre, pero con este sí (?). Y no pasa nada con que te tardaras con el review, ya ves cuanto me tardó a mí la conti T_T. Así que, me alegro muchísimo que te haya gustado el cap anterior, después de todo uno de los propósitos de este Fic es hacer que el lector sonría de vez en cuando. Gracias por el rw y perdona la tardanza.
Isi-san. Bien, de por sí me detestaste por dejarlo ahí... Ya me imagino a estas alturas (?). En serio, Sé que fui cruel cortarlo en "lo mejor" (y seguirlo alargando en este cap), pero creo que era necesario. ¡Gomen-nasai!, por eso y la espera. Con lo de Konan y Nagato, se verá más en la próxima. Con lo de Kyubi y compañía, se vio un poco pero después se pone mejor. Y, adoro que te gustado lo de "estaba a un metro de ti y fallasteee" xD. Arigato por el rw n_n.
Lucy Panqueque. Chica, yo también tengo la manía esa con las uñas, y que rabia cuando te ven con cara rara (?) , ok... Me encanta que te haya encantado el cap pasado (?). Y, siento que las ganas que tenías de ver esta última escena, quizá hasta se te hayan ido, pero cuento con la esperanza que no me odien lo suficiente para no dejarme si rw o_o. Por cierto, bienvenida al club de las Fans del trío Ino-Shika-Cho xD.
Rosii. Gracias! Gracias! Por los halagos~ Sabes? Desde un principio quise que este Fic no fuera del todo apegado a la peli, y en base a tu rw me doy por servida ^^. Y, no tienes idea de cómo sentí esa enorme punzada de culpa que me daba cuando leía ese "actualiza pronto"... Snif, snif, pero lo bueno es que al final he aquí el capi xD. Buenno, te agradezco por tus palabras.
Minakushi-chan. Como viste, la verdad ya salió pero se quedó ahí (?). Oh, ¿realmente odias al viejo, no? Pues en honor a tí consideraré eso de los cohetes al final... O puede que Kyubi-chan decida comérselo, aunque le daría indigestión al pobre (?) No sé, pero algo le tendrá que pasar xD. Infinitas gracias por las sugerencias, haré todo lo que pueda para incluirlas más adelante ¿Sí?. Espero no decepcionarte y que el cap te haya gustado. Cuídate y nos leemos. n_n
Crina. ¿En serio crees que la mejoró? Yay! Pues, muchas por el comentario. Espero que tus ganas locas se hayan calmado un poco, aunque ya sé que no adelanté mucho. ¡En fin! Muchas gracias por tu comentario, siempre es bueno saber la opinión de alguien más. ;)
Tek-chan. Nee.. Supongo que a mí también me diera pereza, así que me alegro que te hagas fan xD. Espero no hayas pasado mucho tiempo mordiéndote el labio, en especial por los meses que tardé o.o.. Hehe, " fallaste si lo tenais a un metro de ti" Sip, yo también me moría de la risa mientras lo reviví (?), me alegro que también a tí te halla hecho reir xD. Gracias por el rw y de nuevo pido disculpas por la tardanza.
Tsukimine12. Te dije que no los ponía así porque se iban a congelar los pobres ¬¬. Es una lástima que Pucca ya no quiera ser hippie, no sé porqué pero me la imaginaba con eso de "amor y paz" y me daba un ataque de risa xD. Y no, Kyubi no puede ser tu inner porque está ocupado en la guerra -.- . Nee, ya en serio... Ruego me perdones por el Hiatus, espero que no me eches a Pucca en represalia o.o.. Cuídate y espero te haya gustado xD.
Tsubaki-nice. Ojalá, como dices, haya valido la pena esta (larguísima) espera y..., espero que haya sido de tu agrado lo de la reacción de Minato (a pesar de lo poco que se vio). Prometo que para la próxima se verá un poco más, aparte de una que otra sorpresa con lo de Kyubi-chan~ oh, de paso me disculpo
Yuuniie Kuran. Adoro el hecho que te hice reír un rato xD. Y, no hubieron muchas tonterías del Kyubi (aparte de lo que le dijo a Danzo), pero igual espero que te haya gustado leerlo tanto como a mí escribiro (?) xD. Gracias, gracias por tu comentario... Snif, snif.. solo espero seguir haciéndolo tan bien como para merecerlos. ^^
Cuídense y comprenderé si ya ni querrán comentarme.. En fin, como dije, no descansaré hasta terminar la historia.
-Sayop!-
Pd. La conti, probablemente esté una semana después de actulizar INMORTALS.
