Esto de dar excusas por tardarme en actualizar ya no me parece tan bonito. Tal vez porque no las tengo.
Sólo pido disculpas. Agradezco enormemente que sigan la historia, sólo dos capítulos más y se termina.
Espero que les guste el capítulo
Canción: Una emoción para siempre- Eros Ramazzotti.
Una emoción para siempre
Me gustaría recordarte así
con la sonrisa enamorada
como si el sol hubiese salido aquí
dentro de tu mirada
Tráfico londinense: claxons, motores y gritos. Demasiado ruido. Se estira en la cama y consigue otros diez minutos de descanso cuando esconde la cabeza entre las almohadas. El aroma personal de Harry está impreso en cada sábana y le hace sonreír. Comprende que está sola en la cama e intenta abrir lo ojos buscando a cierto hombre de ojos verdes, pero lo que recibe a cambio es dolor porque le lastima la luz del sol que entra a raudales por la ventana. Carajo, en buena hora a Harry se le ocurrió cambiar las estúpidas cortinas que tenía antes.
— ¿Harry?
La segunda vez que intenta abrir los ojos es mejor; nota que está sola en la habitación y por el silencio probablemente también en el departamento. Da una vuelta entera en la cama para luego notar el pergamino que está sobre la mesita de noche.
Ginny:
No he querido levantarte ( a decir verdad, no pude hacerlo).
He ido a la sesión con el fisioterapeuta y me he llevado a Charlus.
Kreacher ha vuelto esta mañana y ha guardado el desayuno para ti,
sería estupendo regresar y descubrir que aún estás en casa.
Harry.
Ginny pone los ojos en blanco, Lord Byron no tiene nada que hacer frente al romanticismo de Harry. Aún así el "por favor no te vayas" implícito en el corto mensaje, la hace sonreír.
Se levanta e intenta vestirse buscando su ropa por la habitación. Encuentra los vaqueros debajo de la cama y cuando es evidente que su blusa no está por ningún lado, se decide por una camiseta desgastada de los Chudley Cannons del armario de Harry. En el baño se lava el rostro y remedia el desorden de su cabello con una coleta; le sonríe a su reflejo antes de salir dando un giro en un intento de baile latino.
Cuando escucha los golpes en la puerta, está tomando su segunda taza de café con su cuaderno de bocetos a un lado y su plato de desayuno ya vacío.
Al otro lado de la puerta está Hermione.
— Vaya — la castaña parece francamente decepcionada — estás decente.
— ¿Decente?— se hace un lado para que Hermione pase al interior del departamento — ¿Has venido sola?
— Ron está estacionando el auto. A estas alturas ya no puedo hacer nada — sin dejar de sonreír acaricia su vientre de casi ocho meses — no me puedo aparecer ni viajar en red flú. Además, creo que tu hermano en el fondo te quería dar cierta ventaja.
— Ventaja.
Al parecer no es la mañana más brillante de Ginny Weasley.
— No estabas en tu casa y la chimenea de aquí está sellada, así que Ron y yo pensamos...
—Ah eso. Harry la encendió anoche — para disimular su sonrojo Ginny se encaminó a la chimenea y le quito el encantamiento — fue para prevenir accidentes y eso.
Hermione sonríe mientras toma unas galletas de la mesa, mira con curiosidad a la pelirroja mientras se encamina a la sala y se sienta en su sillón favorito.
— ¿Y bien?
— ¿Qué? — su tono defensivo hace reír a Hermione.
— Maldición Ginny, desde que tú y Harry regresaron a Londres espero esto ¿y bien? ¿Cómo estuvo?
— ¿Me estás queriendo decir que aparte de una bruja chismosa, has estado haciendo experimentos con nosotros? — trata de evitar la pregunta con otra pregunta.
— Ginny, si hubiera hecho algo, tú y Harry hace mucho que estarían juntos.
Ginny se ríe.
— Tonta, ¿sabes las veces que me tengo que recordar que estás embarazada? Tú y Diletta me van a sacar de quicio — se sienta en el sillón de dos plazas frente a su cuñada — ya sabía yo que Belli no sería buena influencia para tí.
— Hablando de ella, Diletta me contó lo que hablaron el otro día en el Caldero Chorreante.
Ginny cubre su rostro con sus manos.
— Esa italiana busca que la mate— levanta la cabeza y suspira —No te preocupes Hermione, la crisis ya pasó.
— De hecho, me gustaría decir unas cuantas cosas al respecto, ¿puedo?
— Te escucho.
— Primero, me alegro que dejaras de pensar en cosas absurdas como "estuve a punto de perderlo"...
— Hey — interrumpe Ginny con gesto dolido — no es como si lo hubiera podido evitar.
— Pongamos las cosas en perspectiva, piensa en cómo se sentiría Harry. Tú decidiste irte a Florencia y estabas dispuesta a recorrer el mundo con Dean.
— Bueno, yo traté de seguir mi vida y... — se calla cuando comprende el punto de Hermione.
— Exacto, tomaste decisiones que eran lo mejor en ése momento y trataste de ser feliz con eso. Que no hayas sido tú la persona que estuvo con Harry hace cinco años no significa que sea incorrecto.
Ginny sonríe porque aunque ya no había pensado en ello los últimos días, es ahora cuando entiende todo. Se levanta y se hace un lugar en el sillón donde está su amiga y la abraza.
— Gracias, Hermione.
— Otra cosa. Harry sí quería a Demelza — recuerda su conversación con Harry el día que éste regresó de Escocia — no estaba enamorado pero la quería. Ella estuvo con él cuando nosotros le hicimos falta y...
— Hay que respetar su memoria y agradecerle infinitamente lo que hizo por él — Ginny asintió con la cabeza.
— No subestimes su recuerdo porque es la mamá de Charlus, y si no aprecias eso...
— Entiendo.
La manera en que Hermione se toca el vientre y habla con vehemencia le hace a sospechar a Ginny que ya no sólo hablan de Demelza y su amiga se está proyectando.
— No es que tengas que pensar en ella todo el día... todos los días, pero...
—No te preocupes, Hermione. — vuelve a abrazar a su amiga — Entiendo.
Ron llegó minutos después renegando porque en el estacionamiento a un lado del edificio de Harry no había lugar hasta en el tercer piso. Deliberadamente ignora la camiseta de los Chudley Cannons que Ginny lleva puesta; camiseta que por cierto, él le había regalado a su amigo hace cuatro navidades.
Cuando Harry llega a su casa, el aroma de la comida le hace sonreír.
— ¿Me han dejado un plato? — pregunta mientras saca a Charlus de su cochecito.
— Aún no comemos — aclara Ron mientras toma al niño en brazos y le pasa un vaso de jugo de calabaza a Harry — Hermione me ha dicho que no es justo que yo beba cerveza de mantequilla cuando ni ella ni tú pueden.
— Qué esposo tan obediente — se burla Harry y obtiene un golpe en el estómago — Ah, no seas animal, Ronald.
— No te quejes, Potter.
— ¿Qué tal la terapia, Harry?— pregunta Hermione desde el comedor mientras pone los platos.
— Bien — sonríe mientras se acerca a la mesa — el doctor esta encantado con mi recuperación, de seguir así en dos semanas ya no usaré bastón. Obviamente las pociones de Ernie tienen mucho que ver en esto.
— Pero no regresarás al trabajo hasta que pasen los dos meses, ¿cierto?
— Cierto, pero podré caminar normalmente. Y creo a Charlus le asusta verme con el bastón.
Es una de esas raras ocasiones en que los cuatro coinciden y pasan una tarde agradable. Platicas, risas y Charlus embarrando la comida en la mesa; deciden que el mejor nombre para la bebé que esperan Ron y Hermione es Rose y que Harry y Ginny serán los padrinos. Tarta de manzana para el postre, cuando Harry va por el segundo plato, el móvil de Ginny suena; Hermione le tiene que volver a recordar a la pelirroja que tiene llamada y ésta sale corriendo hacia la habitación de Harry renegando algo así como "nunca le cogeré el truco a ése trasto".
— Linda camiseta — Harry entra en la habitación una vez que ella termina la llamada, se acerca a ella y le rodea la cintura con sus brazos — Eso explica el porqué Ron me golpeó en cuanto llegué.
Ginny se ríe.
— Tengo que ir a casa a preparar las maletas.
Harry asiente mientras se acerca a sus labios.
— ¿Necesitas ayuda?— pero no la deja contestar porque la besa lenta y sensualmente.
— ¿Qué? — jadea Ginny una vez que se separan — Ah, no te preocupes. He quedado con Diletta y... — Harry la interrumpe con otro beso y pierde la noción del espacio y el tiempo. ¿De qué estaban hablando? ¿Porqué se tenía que ir?.
— ¿Decías?
— Sabes perfectamente que ya no me acuerdo qué es lo que te decía— mira a Harry sonreír y se pierde un momento en su mirada— ¿Seguro que sobrevivirás sin mí?
Harry deposita leves besos por su cuello.
— Si te refieres a Charlus, sabes que puedo cuidarlo, y si hablabas de la casa, no te apures que no la voy a terminar quemando ni nada de eso.
— ¿Hablarás con Doris?
— Voy a Escocia el próximo fin de semana. — luego le susurra al oído haciendo más íntima la pregunta — ¿Tú sobrevivirás sin nosotros?
— ¿Bromeas? En cuanto ponga un pie en París y visite el museo de Louvre no me acordaré ni de mi nombre — la ronca carcajada de Harry le produce escalofríos — aunque supongo que cuando salga del museo los extrañaré un poco.
— Me temo que tendré que hacer algo para que dejes de suponer.
— ¿Qué estás planeando?
— Tengo visitas ¿recuerdas?— cambia de tema refiriéndose a Ron y Hermione, finge seriedad — No es correcto dejarlos solos en la sala por mucho tiempo.
Ginny pone los ojos en blanco.
— ¡Me voy mañana! Diles que se vayan y que...
Harry la toma del brazo y se dirige a la sala
— Shhh Ginevra, no hagas berrinches.
-Me gustaría recordarte ya ves
como una historia importante y sincera-
— ¿Me vas a enseñar a volar?— Teddy abre desmesuradamente los ojos de la impresión y se pone a dar brincos por todo su cuarto.
— Claro que sí, pero primero te voy a comprar una escoba— promete Harry.
Después de que Ginny se fuera a hacer las maletas a su casa, y que Ron y Hermione también se marcharan, Harry se encuentra en casa de Andrómeda para visitar a su ahijado. No iba a acatar la orden de reposo al pie de la letra, no cuando cada día que pasa siente que gana más libertad para moverse.
— ¿Una Nimbus? ¡Di que sí! — el pequeño se puso a brincar en la cama.
— La que tu quieras pero no brinques así, que te vas a caer — el niño lo obedece y se sienta en la cama de un salto — ¿A qué hora sales del colegio?
Teddy señala el reloj en forma de snitch que hay en la pared.
— Cuando la aguja grandota está arriba y la chiquita está a un lado.
Teddy va a un colegio muggle por decisión de Andrómeda; por supuesto, Harry se hace cargo de las colegiaturas. La señora Tonks opina que por mucho que ella pueda enseñarle todo lo que el pequeño debe saber, Teddy necesita amigos y convivir con niños de su misma edad.
— A la una — sonríe Harry — bueno, mañana despues de dejar a tu tía Ginny en el aeropuerto paso por tí al colegio y vamos al callejón Diagon.— el niño asiente entusiasmadamente mientras se acomoda en la cama listo para dormir, Harry aparta la colcha y otras cobijas para después arropar al niño— También necesito que me ayudes con algo.
— ¿Qué cosa?
— Pues que voy a comprar una casa y yo te prometí que me ayudarías a escoger una.
— ¿Una casa grandota? ¿Como la de los abuelos Weasley? — Teddy impaciente, se vuelve a sentar— ¿Voy a poder jugar con Charlus en el jardín? ¿Tía Ginny va a vivir contigo? ¿Te vas a casar con ella?
Harry levanta las manos pidiendo silencio, su ahijado lo está asustando.
— Wow... espera chaparro, muchas preguntas — se sienta en un lado de la cama y le indica a Teddy que se vuelva a acostar — ¿Casarme con Ginny? ¿De dónde sacaste esa idea?
— Victoire dice que cuando dos personas se quieren, se casan.
— Pero primero hay que preguntarle a Ginny.
Teddy frunce el entrecejo.
— No es cierto, a mi no me preguntaron nada y Victoire dice que estamos casados.
Harry no puede evitar reír a carcajadas. Al niño no le hace gracia.
— No me gusta, prefiero jugar a las escondidas— declara con un bostezo.
— Lógico, deberías decírselo a Victoire— entre risas, Harry apaga la lámpara de la mesita de noche para después besar al niño en la frente — Hasta mañana, Teddy.
— Hasta mañana.
Circe bendita, casarse. Piensa que las cosas con Ginny están demasiado bien que ni se le había ocurrido eso. Casarse. Sonríe mientras baja las escaleras; en perspectiva, Ginny y él se han estado comportando como un pequeño matrimonio desde que regresó de Escocia y le ayudó a cuidar a Charlus. Sin embargo, la idea le asusta un poco e intenta no pensar en la última vez que consideró tomar ése paso.
— Por fin se ha dormido ¿cierto?— suspiró Andrómeda mientras aparta la vista de un libro que aparenta ser muy viejo.
— Parece ser que mi pequeño ya es un niño casado — comenta Harry.
Andrómeda se ríe.
— Ya te ha contado eso. Ésa vez estuvo molesto todo el día porque Victoire no lo dejó jugar a los snaps explosivos con Molly. Aunque si me permites decir, la cara de Bill cuando se enteró fue todo un poema.
— Me imagino— Harry se recarga en una pared y observa una foto de Remus y Dora sobre la chimenea— Mañana quiero pasar por Teddy al colegio para ir al callejón Diagon. ¿No hay problema?
— Ninguno, sólo haz que coma como debe ser antes de llenarlo de chocolates.
— Entendido — sonríe Harry. Cuando va de camino por Charlus que juega en la pequeña alfombra del salón de té, se detiene — ¿Andrómeda?
— ¿Sí, hijo?
Harry se desordena el cabello, nervioso.
— Esto... yo quería decir. No, preguntar si tu — suspira — La ultima vez que Charlus se quedó contigo fue un chico tranquilo ¿cierto?
— Es un niño tranquilo — corrobora la mujer con una sonrisa conocedora en sus labios.
— Bien, entonces supongo que tal vez, si no es molestia...
Andrómeda pone los ojos en blanco
— Por Merlín, Harry. Vete ya, ¿Le diste su poción antes de venir? — Harry asiente— Entonces no te preocupes, ven por él mañana antes de que lleve a Teddy al colegio.
-Me gustaría poder dar mucho más
mucho más tiempo del que puedo darte
pero en mi mundo no estás tan sólo tú
y ahora debo dejarte-
— Estás oyendo a Los Cuarenta Magistrales, la mejor estación de radio del mundo mágico. No le cambies y sigue con nosotros en esta noche de amor y misterio. Ésta es Aretha Franklin y su canción Baby, I love you. Hechiza a tu pareja con esta sexy canción, aquí en tu programa Jazz & Blues, de obviamente Los Cuarenta Magistrales...
El sonido del agua cesa cuando Ginny cierra el grifo del lavabo. Ha terminado su sencillo ritual de belleza antes de dormir y tararea la canción mientras se seca el rostro con una toalla. Después de una tarde treinta por cierto maletas y el otro setenta por ciento cotilleos con Diletta, se siente exhausta. En su habitación revisa de nuevo su maleta de mano: pasaporte y otros papeles listos. Viajará de manera muggle y eso le pone un poco nerviosa, no siente tanta fascinación por los aviones como su padre.
En plena inspiración el timbre de la entrada interrumpe lo que probablemente es la versión mejorada de Baby I love you según Ginny Weasley.
— Por mi no te detengas, sigue cantando — Harry le sonríe desde el umbral de la puerta.
— ¿Se escucha hasta afuera? Ahora sé porqué mis vecinos me miran raro cada vez que los saludo.
— Digamos que eres un talento incomprendido — se ríe cuando Ginny le pega en el hombro.
— No seas bruto, pasa— cuando cierra, se recarga en la puerta y levanta una ceja mirando a Harry — ¿Y Charlus?
Él no contesta inmediatamente absorto como está en la imagen de Ginny; en ocasiones como ésta, en donde ella viste pantalones cortos, una camiseta desgastada de Las Brujas de Macbeth que deja al descubierto un hombro y su cabello sujeto en un moño hecho de cualquier manera, agradece el apoyo que el bastón le brinda. La visión de sus largas piernas le marea un poco.
— Andrómeda — es todo lo que puede decir.
Ginny asiente y sonríe cuando escucha la canción que reemplaza a Aretha Franklin. Un blues lento y sensual. Learnin' The Blues.
— ¿Bailas conmigo?
— No sé bailar.
— Sígueme, es una canción lenta. No tienes que moverte mucho, ven. — ofrece una mano que Harry toma rápidamente , lo conduce al centro de la sala. Él olvida el bastón en el suelo y se apoya en Ginny con las manos en su cintura. Ella le rodea el cuello con sus manos y se recarga en su pecho.— Escucha la música, ni es necesario que muevas los pies.
En realidad se trata más de cambiar el peso de un pie a otro, balanceándose cadenciosamente. Cierra los ojos mientras se embriaga con el perfume de Ginny mientras se deja llevar; la música y las respiraciones de ambos, eso es todo lo que escucha. Sonríe cuando percibe que Ginny canta quedamente las últimas estrofas de la canción.
— No lo pude evitar — murmura Ginny.
Pero los ojos de Harry se han osurecido con algo más intenso que una simple burla.
— Esos dos meses se me harán eternos, Ginevra — le susurra antes de besarla.
Ginny se aferra a él acariciando su nuca, haciendo más profundo e intenso el beso. Nunca tendrá suficiente de él. Su ímpetu hace que Harry pierda el equilibrio y los dos caen al sillón. Ella sobre él. Se quedan inmóviles, con la música de fondo y la mirada fija en el otro; palabras en silencio, manos entrelazadas.
— Entonces te voy a fastidiar con los montones de cartas que te voy a enviar desde donde esté.
Harry sonríe.
Con el pretexto de colocar un mechón pelirrojo detrás de la oreja le acaricia el rostro a Ginny y la atrae hacia sí murmurando un "te quiero" antes de volver a probar sus labios. Le sorprende la facilidad con la que lo dice cuando se trata de Ginny. Te quiero. Sus manos abandonan la espalda de ella y se pierden en el suave cuerpo que está sobre él.
Se separan con la respiración entrecortada.
— Tu habitación, Ginny.
— Está muy lejos y son muchos escalones — se sienta sobre él y en un rápido movimiento se quita la camiseta. No lleva sujetador.
— ¿Aquí?
— ¿Dónde está tu sentido de la aventura, Potter?
Harry se ríe maliciosamente a la vez que en un rápido movimiento deja a Ginny debajo de él, encantado de contestar a su pregunta toda la noche.
-Hay amores que te darán una emoción para siempre
momentos que quedarán así grabados en la mente-
Aretha Franklin si existe, así como la canción Baby I love you.
watch?v=J82b8YuKbVs
La canción Learnin' The Blues es intepretada por Katie Melua.
watch?v=SMWkrqsoV5Y
Sólo pido paciencia para la próxima actualización!
Besos.
Mar.
